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Uno de los episodios más emblemáticos de esta práctica ocurrió en 1814, cuando ante la escasez de soldados de línea, el general [[José Félix Ribas]] ordenó reclutar forzosamente a ochocientos estudiantes de colegios y seminarios de la capital.<ref name=Colmenares>{{cita web|url=http://ciudadccs.info/jose-felix-ribas-lucho-hasta-vencer/|título=José Félix Ribas luchó hasta vencer|fechaacceso=14 de julio de 2016|autor=Colmenares|nombre=Cristóbal|fecha=31 de enero de 2015|sitioweb=Ciudad CCS|urlarchivo=https://web.archive.org/web/20160817044755/http://ciudadccs.info/jose-felix-ribas-lucho-hasta-vencer/|fechaarchivo=17 de agosto de 2016}}</ref> Entre ellos se encontraban 85 jóvenes del Seminario de Santa Rosa de Lima, de Caracas,<ref>{{Cita publicación| apellido = Donís Ríos | nombre = Manuel Alberto| título = Sotanas con fusiles y lanzas en mano| año = 2009| revista = Revista El Desafío de la Historia| volumen = 2| número = 1| página = 69}}</ref> así como estudiantes de la [[Universidad Real de Caracas]]. Muchas madres se opusieron de forma natural, ya que sus hijos reclutados a la fuerza tenían entre 12 y 20 años y, además de ser inexpertos en la guerra, era muy probable que murieran pronto en combate.<ref name= Weffer /> Este grupo de jóvenes, que pasó a la historia como el "Batallón Sin Camisa" o la "Batalla de los Seminarios", tuvo una actuación destacada pero trágica en la posterior [[Batalla de La Victoria]], donde muchos de ellos perdieron la vida.
Uno de los episodios más emblemáticos de esta práctica ocurrió en 1814, cuando ante la escasez de soldados de línea, el general [[José Félix Ribas]] ordenó reclutar forzosamente a ochocientos estudiantes de colegios y seminarios de la capital.<ref name=Colmenares>{{cita web|url=http://ciudadccs.info/jose-felix-ribas-lucho-hasta-vencer/|título=José Félix Ribas luchó hasta vencer|fechaacceso=14 de julio de 2016|autor=Colmenares|nombre=Cristóbal|fecha=31 de enero de 2015|sitioweb=Ciudad CCS|urlarchivo=https://web.archive.org/web/20160817044755/http://ciudadccs.info/jose-felix-ribas-lucho-hasta-vencer/|fechaarchivo=17 de agosto de 2016}}</ref> Entre ellos se encontraban 85 jóvenes del Seminario de Santa Rosa de Lima, de Caracas,<ref>{{Cita publicación| apellido = Donís Ríos | nombre = Manuel Alberto| título = Sotanas con fusiles y lanzas en mano| año = 2009| revista = Revista El Desafío de la Historia| volumen = 2| número = 1| página = 69}}</ref> así como estudiantes de la [[Universidad Real de Caracas]]. Muchas madres se opusieron de forma natural, ya que sus hijos reclutados a la fuerza tenían entre 12 y 20 años y, además de ser inexpertos en la guerra, era muy probable que murieran pronto en combate.<ref name= Weffer /> Este grupo de jóvenes, que pasó a la historia como el "Batallón Sin Camisa" o la "Batalla de los Seminarios", tuvo una actuación destacada pero trágica en la posterior [[Batalla de La Victoria]], donde muchos de ellos perdieron la vida.


[[Archivo:Nen exercit argenti.jpg|thumb|Niño soldado, "tambor" de la infantería [[argentina]] durante la [[Guerra de la Triple Alianza]].]]
Esta no fue una acción aislada. Ya en 1812, [[Francisco de Miranda]] había decretado la ley marcial que obligaba al alistamiento forzoso de todos los hombres entre 15 y 55 años, bajo pena de ser considerados traidores si se negaban. Esta medida, aunque no se centraba exclusivamente en niños, sí arrastró a miles de adolescentes a los campos de combate. La práctica de reclutar a menores se repitió en diversas regiones y momentos de la guerra, tanto por parte de caudillos regionales como por ejércitos organizados, evidenciando una cruda realidad: la guerra de independencia, en su fase más desesperada, se nutrió de la sangre de jóvenes que fueron privados de su infancia y lanzados a una contienda para la que no estaban preparados.  
Esta no fue una acción aislada. Ya en 1812, [[Francisco de Miranda]] había decretado la ley marcial que obligaba al alistamiento forzoso de todos los hombres entre 15 y 55 años, bajo pena de ser considerados traidores si se negaban. Esta medida, aunque no se centraba exclusivamente en niños, sí arrastró a miles de adolescentes a los campos de combate. La práctica de reclutar a menores se repitió en diversas regiones y momentos de la guerra, tanto por parte de caudillos regionales como por ejércitos organizados, evidenciando una cruda realidad: la guerra de independencia, en su fase más desesperada, se nutrió de la sangre de jóvenes que fueron privados de su infancia y lanzados a una contienda para la que no estaban preparados.  


[[Archivo:Nen exercit argenti.jpg|thumb|Niño soldado, "tambor" de la infantería [[argentina]] durante la [[Guerra de la Triple Alianza]].]]
El conflicto más extremo en cuanto al uso de niños soldados en Sudamérica durante el siglo XIX fue la [[Guerra de la Triple Alianza]] (1864-1870), en la que Paraguay se enfrentó a la coalición formada por Argentina, Brasil y Uruguay. Todos los países involucrados en la guerra incorporaron niños a sus filas, pero el caso paraguayo es un ejemplo sin precedentes en Sudamérica de esas excepciones, con una movilización a gran escala de menores de edad porque su líder, el mariscal [[Francisco Solano López]], exigía a toda la población masculina combatir.<ref name="Correa189">Corrêa Martins, Francisco José (2014). "El empleo de los ''mitaí'' y ''mitá'' en el ejército paraguayo durante la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870)". En Juan Manuel Casal & Thomas L. Whigham. ''Paraguay: Investigaciones de historia social y política: Actas de las III Jornadas Internacionales de Historia del Paraguay en la Universidad de Montevideo''. Asunción: Editorial Tiempo de Historia & Universidad de Montevideo, pp. 181-192 (189). ISBN 9789996760990.</ref>
El conflicto más extremo en cuanto al uso de niños soldados en Sudamérica durante el siglo XIX fue la [[Guerra de la Triple Alianza]] (1864-1870), en la que Paraguay se enfrentó a la coalición formada por Argentina, Brasil y Uruguay. Todos los países involucrados en la guerra incorporaron niños a sus filas, pero el caso paraguayo es un ejemplo sin precedentes en Sudamérica de esas excepciones, con una movilización a gran escala de menores de edad porque su líder, el mariscal [[Francisco Solano López]], exigía a toda la población masculina combatir.<ref name="Correa189">Corrêa Martins, Francisco José (2014). "El empleo de los ''mitaí'' y ''mitá'' en el ejército paraguayo durante la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870)". En Juan Manuel Casal & Thomas L. Whigham. ''Paraguay: Investigaciones de historia social y política: Actas de las III Jornadas Internacionales de Historia del Paraguay en la Universidad de Montevideo''. Asunción: Editorial Tiempo de Historia & Universidad de Montevideo, pp. 181-192 (189). ISBN 9789996760990.</ref>
A finales de 1865, muchas escuelas cerraron para que maestros y alumnos de cursos mayores fueran al frente por orden del mariscal López.<ref>Corrêa Martins, 2014: 184</ref> En mayo de 1867, para paliar las graves bajas, el gobierno de Asunción ordenó el reclutamiento obligatorio de todos los varones entre 12 y 15 años.<ref>Corrêa Martins, 2014: 185</ref> Con su ejército casi destruido, el mariscal decretó el 14 de febrero de 1869 que todo menor de 12 años era adulto e inició las levas de ancianos y jóvenes de 14 y 15 años hasta reunir un nuevo ejército de 12.000 soldados.<ref name="Correa186">Corrêa Martins, 2014: 186</ref> Las fuerzas paraguayas dispuestas contra la Alianza fueron alimentadas en varios pasajes de la contienda con preadolescentes o directamente niños. Si ya habían muerto sus padres y hermanos mayores y peregrinaban tras los ejércitos, su destino era incierto: ser vendidos como esclavos, enviados como "regalos" a las fazendas del Brasil, o vejados y degollados una vez hechos prisioneros.<ref name=Rubiani>{{cita noticia|apellidos=Rubiani|nombre=Jorge|título=Batalla de Acosta Ñu o "la batalla de los niños"|fecha=16 de agosto de 2020|obra=La Nación|ubicación=Asunción|url=https://www.lanacion.com.py/gran-diario-domingo/2020/08/16/batalla-de-acosta-nu-o-la-batalla-de-los-ninos/|fechaacceso=16 de febrero de 2026}}</ref>
El episodio más trágico de esta política ocurrió el 16 de agosto de 1869, en la [[Batalla de Acosta Ñu]] (también llamada "Batalla de los Niños" en Paraguay). Ese día, el general paraguayo Bernardino Caballero disponía de entre 3.500 y 6.000 efectivos, en su mayoría niños de 12 a 15 años, junto con algunos ancianos y heridos convalecientes.<ref name=Chamorro>{{cita noticia|título=A 150 años de la hazaña de niños paraguayos: cómo se dio la heroica batalla de Acosta Ñu|fecha=15 de agosto de 2019|obra=Diario HOY|ubicación=Asunción|url=https://www.hoy.com.py/nacionales/a-150-anos-de-la-hazana-de-ninos-paraguayos-como-se-dio-la-heroica-batalla-de-acosta-nu|fechaacceso=16 de febrero de 2026}}</ref> Se enfrentaron a 20.000 soldados brasileños bien pertrechados, al mando del conde d'Eu, yerno del emperador Pedro II.<ref name=Alaniz>{{cita noticia|apellidos=Alaniz|nombre=Rogelio|título=La batalla de Acosta Ñu y la masacre de los niños|fecha=20 de agosto de 2014|obra=El Litoral|ubicación=Santa Fe|url=https://www.ellitoral.com/opinion/batalla-acosta-nu-masacre-ninos_0_Ns6VlMKlx0.html|fechaacceso=16 de febrero de 2026}}</ref> La batalla duró ocho horas y terminó con una masacre: unos 2.000 paraguayos murieron en combate o fueron ejecutados, y entre 1.200 y 1.800 fueron hechos prisioneros.<ref name=Chamorro /> Tras la batalla, las tropas brasileñas incendiaron el campo, donde aún yacían heridos, que perecieron carbonizados. El coronel brasileño Alfredo D'Escragnolle, vizconde de Taunay, verificó consternado "el elevado número de niños muertos junto a las trincheras paraguayas recién conquistadas. ¡Cuántos niños de 10 años o menos aún –recordaba– muertos por heridas de bala o lanceados!".<ref name=Rubiani />


=== Siglo XX ===
=== Siglo XX ===

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Niños soldados durante la Revolución Legalista (1892) en Venezuela.

El uso militar de niños puede tener 3 formas: los niños pueden tener un rol activo en las acciones militares, como fuerza combatiente (niños soldados); pueden ser utilizados en funciones de apoyo, como espías, mensajeros o centinelas; o pueden ser ocupados para obtener una ventaja política, sea como escudos humanos o con fines de propaganda.

A través de la historia y en muchas culturas, los niños han estado implicados extensivamente en campañas militares incluso cuando tales prácticas estaban en contra de su propia moral cultural.

Historia

Archivo:Little Soldier.JPG
Pintura al óleo de un niño soldado, Museo Smithsoniano de Arte Americano.

A lo largo de la historia, y en muchas culturas, ha habido niños involucrados en campañas militares, incluso cuando estas prácticas estaban en contra de los usos culturales.

Época medieval

En la Europa medieval, se usaba a niños como zorras (escuderos), aunque su papel en los combates reales era limitado. La llamada Cruzada de los Niños en 1212 reclutó a miles de niños como soldados sin entrenamiento, bajo la asunción de que el poder divino les permitiría vencer al enemigo. Los niños no llegaron a entrar en combate real. Sin embargo, sus planes no fructificaron, pues las aguas no se abrieron a su paso, y la comitiva se desbandó. Algunos emprendieron el camino de vuelta a casa, otros fueron a Roma, y los restantes pudieron haber seguido el curso del Ródano hasta Marsella, donde fueron probablemente vendidos como esclavos. Pocos volvieron vivos a sus casas, y ninguno llegó a la Tierra Santa.

Siglo XIX

A principios del siglo XIX, durante las guerras napoleónicas, la práctica de reclutar adolescentes se intensificó debido a las enormes pérdidas humanas. Tras la desastrosa campaña de Rusia de 1812, el ejército de Napoleón Bonaparte se encontraba gravemente diezmado. Para hacer frente a la invasión de la Sexta Coalición, Napoleón se vio obligado a modificar las levas existentes. Un decreto fundamental fue emitido el 9 de octubre de 1813 por la emperatriz María Luisa, actuando como regente, en el que se ordenaba el reclutamiento de cientos de miles de hombres. Para cumplir con estas cuotas, las regulaciones se cambiaron drásticamente, permitiendo el alistamiento de jóvenes de hasta 14 años y con una estatura mínima de solo 1.55 metros. Estos reclutas adolescentes fueron conocidos popularmente como los "Marie-Louises".

Estos jóvenes soldados, muchos de los cuales apenas recibieron dos semanas de entrenamiento, fueron integrados principalmente en la Guardia Joven y formaron nuevos regimientos como el 14º Regimiento de Tiradores. A pesar de su falta de preparación, combatieron con valentía durante la campaña en el noreste de Francia entre enero y marzo de 1814. Sin embargo, la falta de soldados experimentados y los escasos recursos hicieron que la resistencia fuera insuficiente, culminando con la toma de París y la abdicación de Napoleón en abril de 1814. Se estima que unos 25,000 de estos jóvenes fueron efectivamente incorporados al ejército. La figura del "Marie-Louise" fue posteriormente idealizada en el arte y la literatura francesa como símbolo de patriotismo y sacrificio juvenil.

El reclutamiento forzoso de niños y adolescentes fue una táctica recurrente y sistemática empleada por algunos líderes independentistas durante las Guerras de independencia hispanoamericanas, cuando tras numerosas deserciones y derrotas, se recurrió a la población civil más vulnerable para mantener los ejércitos. No se trataba de voluntarios entusiastas en todos los casos, sino de una conscripción coercitiva que arrancaba a los jóvenes de sus hogares, seminarios y escuelas.

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Monumento a los adolescentes muertos durante la Batalla de La Victoria.

Uno de los episodios más emblemáticos de esta práctica ocurrió en 1814, cuando ante la escasez de soldados de línea, el general José Félix Ribas ordenó reclutar forzosamente a ochocientos estudiantes de colegios y seminarios de la capital.[1] Entre ellos se encontraban 85 jóvenes del Seminario de Santa Rosa de Lima, de Caracas,[2] así como estudiantes de la Universidad Real de Caracas. Muchas madres se opusieron de forma natural, ya que sus hijos reclutados a la fuerza tenían entre 12 y 20 años y, además de ser inexpertos en la guerra, era muy probable que murieran pronto en combate.[3] Este grupo de jóvenes, que pasó a la historia como el "Batallón Sin Camisa" o la "Batalla de los Seminarios", tuvo una actuación destacada pero trágica en la posterior Batalla de La Victoria, donde muchos de ellos perdieron la vida.

Esta no fue una acción aislada. Ya en 1812, Francisco de Miranda había decretado la ley marcial que obligaba al alistamiento forzoso de todos los hombres entre 15 y 55 años, bajo pena de ser considerados traidores si se negaban. Esta medida, aunque no se centraba exclusivamente en niños, sí arrastró a miles de adolescentes a los campos de combate. La práctica de reclutar a menores se repitió en diversas regiones y momentos de la guerra, tanto por parte de caudillos regionales como por ejércitos organizados, evidenciando una cruda realidad: la guerra de independencia, en su fase más desesperada, se nutrió de la sangre de jóvenes que fueron privados de su infancia y lanzados a una contienda para la que no estaban preparados.

Archivo:Nen exercit argenti.jpg
Niño soldado, "tambor" de la infantería argentina durante la Guerra de la Triple Alianza.

El conflicto más extremo en cuanto al uso de niños soldados en Sudamérica durante el siglo XIX fue la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), en la que Paraguay se enfrentó a la coalición formada por Argentina, Brasil y Uruguay. Todos los países involucrados en la guerra incorporaron niños a sus filas, pero el caso paraguayo es un ejemplo sin precedentes en Sudamérica de esas excepciones, con una movilización a gran escala de menores de edad porque su líder, el mariscal Francisco Solano López, exigía a toda la población masculina combatir.[4]

A finales de 1865, muchas escuelas cerraron para que maestros y alumnos de cursos mayores fueran al frente por orden del mariscal López.[5] En mayo de 1867, para paliar las graves bajas, el gobierno de Asunción ordenó el reclutamiento obligatorio de todos los varones entre 12 y 15 años.[6] Con su ejército casi destruido, el mariscal decretó el 14 de febrero de 1869 que todo menor de 12 años era adulto e inició las levas de ancianos y jóvenes de 14 y 15 años hasta reunir un nuevo ejército de 12.000 soldados.[7] Las fuerzas paraguayas dispuestas contra la Alianza fueron alimentadas en varios pasajes de la contienda con preadolescentes o directamente niños. Si ya habían muerto sus padres y hermanos mayores y peregrinaban tras los ejércitos, su destino era incierto: ser vendidos como esclavos, enviados como "regalos" a las fazendas del Brasil, o vejados y degollados una vez hechos prisioneros.[8]

El episodio más trágico de esta política ocurrió el 16 de agosto de 1869, en la Batalla de Acosta Ñu (también llamada "Batalla de los Niños" en Paraguay). Ese día, el general paraguayo Bernardino Caballero disponía de entre 3.500 y 6.000 efectivos, en su mayoría niños de 12 a 15 años, junto con algunos ancianos y heridos convalecientes.[9] Se enfrentaron a 20.000 soldados brasileños bien pertrechados, al mando del conde d'Eu, yerno del emperador Pedro II.[10] La batalla duró ocho horas y terminó con una masacre: unos 2.000 paraguayos murieron en combate o fueron ejecutados, y entre 1.200 y 1.800 fueron hechos prisioneros.[9] Tras la batalla, las tropas brasileñas incendiaron el campo, donde aún yacían heridos, que perecieron carbonizados. El coronel brasileño Alfredo D'Escragnolle, vizconde de Taunay, verificó consternado "el elevado número de niños muertos junto a las trincheras paraguayas recién conquistadas. ¡Cuántos niños de 10 años o menos aún –recordaba– muertos por heridas de bala o lanceados!".[8]

Siglo XX

Archivo:Chinesechildsoldier.jpg
Un soldado de la China Nacionalista de 10 años, en Birmania, mayo de 1944.
Archivo:Children In iraq-iran war3.jpg
Un niño soldado de Irán. Se estima que 95,000 niños soldados iraníes murieron durante la Guerra Irán-Irak.[11]

El siglo XX presenció una escalada en la participación de niños en conflictos, tanto en roles de combate como de apoyo, a menudo como resultado de guerras totales y regímenes totalitarios. Durante la Primera Guerra Mundial, los niños, aunque no eran combatientes regulares, fueron profundamente afectados por la maquinaria bélica. En países como Alemania, Francia y Rusia, la pedagogía escolar se transformó en una herramienta de propaganda, inculcando el militarismo y el patriotismo en los jóvenes. Se les alentaba a leer noticias del frente, a escribir diarios de guerra y a idealizar a los soldados, preparándolos psicológicamente para el conflicto y, en muchos casos, para su futura participación en la siguiente gran guerra.[12] Esta "pedagogía de guerra" sentó las bases para que, en décadas posteriores, la juventud fuera movilizada de manera más directa.

En 1927, durante la guerra de ocupación estadounidense en Nicaragua, Charles Butters denunció a Augusto César Sandino por entrenar y emplear a niños de entre 14 y 16 años como sicarios y guardaespaldas. Según el informe, los niños actuaban a sangre fría "sin distinguir diferencia entre balear a un hombre o azuzar a una mula con un látigo".[13]

La Segunda Guerra Mundial ofreció algunos de los ejemplos más dramáticos del uso de niños en la guerra. En Polonia, la resistencia contra la ocupación nazi organizó a los scouts en los llamados "Rangos Grises". Los miembros más jóvenes, de entre 13 y 15 años, eran conocidos como zawisza y realizaban tareas de enlace y propaganda. Los de 15 a 17 años se unían a los Batallones Escolares, participando en acciones de pequeña escala y, finalmente, en el Alzamiento de Varsovia de 1944, donde muchos combatieron y murieron.[14] En la Alemania nazi, las Juventudes Hitlerianas (Hitlerjugend) eran una organización paramilitar que adoctrinaba a los jóvenes en la ideología nacionalsocialista. Hacia el final de la guerra, con las fuerzas alemanas diezmadas, estos adolescentes, algunos de tan solo 12 años, fueron lanzados al combate en una defensa desesperada contra el avance aliado, sufriendo enormes bajas en batallas como la de Berlín.[15] Estos casos, aunque trágicos, fueron vistos durante mucho tiempo como excepciones en un contexto de guerra total, y no como una práctica sistemática y generalizada a nivel global.

Archivo:ERP combatants Perquín 1990 35.jpg
Rebelde salvadoreño del ERP combatiendo en Perquín (El Salvador) en 1990.

Fue durante la segunda mitad del siglo XX cuando el fenómeno de los niños soldados se transformó radicalmente, especialmente en los conflictos asimétricos y guerras civiles de África, Asia y América Latina. A partir de la década de 1970, la comunidad internacional comenzó a tomar conciencia de la magnitud del problema y a desarrollar instrumentos legales para abordarlo. Un hito fundamental fue la adopción, en 1977, de los Protocolos Adicionales a los Convenios de Ginebra, que prohibieron el reclutamiento de menores de 15 años y su participación en las hostilidades.[16] Sin embargo, la persistencia del problema llevó a la creación de instrumentos más específicos. En 1989, la Convención sobre los Derechos del Niño reforzó esta prohibición en su artículo 38, instando a los Estados a tomar todas las medidas posibles para proteger a los niños afectados por los conflictos armados.[17]

El punto de inflexión definitivo llegó en la década de 1990, con la presentación en 1996 del informe de Graça Machel, "Repercusiones de los conflictos armados sobre los niños", ante la Asamblea General de la ONU.[18] Este informe visibilizó la magnitud y complejidad del problema a nivel global. Como consecuencia directa, en diciembre de 1996, la Asamblea General creó el mandato de la Representante Especial del Secretario General para la Cuestión de los Niños y los Conflictos Armados, con el objetivo de reforzar su protección y promover la cooperación internacional.[19] Este esfuerzo culminó con la adopción en el año 2000 del Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados, que elevó la edad mínima para el reclutamiento obligatorio y la participación directa en hostilidades a los 18 años.[20]

En Mozambique, en 1994 se tuvo un final feliz para los niños soldado que fueron secuestrados por la Renamo y apartados de sus familias para usarlos en la guerra apoyada también por Sudáfrica. La Renamo ha secuestrado hasta 100,000 niños, conocidos como las "máquinas asesinas", por su falta de miedo y por sus actitudes despiadadas. El rescate de estos niños ha puesto muy serios problemas de readaptación a la sociedad de estos niños.[21]

Siglo XXI

Se ha acusado a diferentes fuerzas armadas de sacrificar a niños en acciones militares en tiempos modernos. Algunos soldados usan a niños como cobertura. Si el enemigo deja de disparar por ello, eso les da una ventaja. Si el enemigo abre fuego, esto se puede usar con fines propagandísticos.

La vida de las niñas y niños soldados es sumamente dura y peligrosa: son utilizados como mensajeros, cargadores y espías. Son obligados a colocar explosivos y aprenden a usar pistolas y armas automáticas. Durante su formación militar, para «endurecerlos», muchas veces son obligados bajo amenaza de muerte a asesinar a amigos y miembros de su propia familia. Las niñas y niños que sobreviven durante toda una vida tienen que luchar con las consecuencias de estas crueldades físicas y psicológicas. Las niñas muchas veces son forzadas a satisfacer las necesidades sexuales de los soldados en los campos militares. El reclutamiento de niños como soldados es una práctica que ha sobrevivido hasta la actualidad. Por ejemplo, en las últimas etapas de la Guerra Irán-Irak, los dos bandos fueron acusados de reclutar a adolescentes para llenar sus filas militares, debilitadas tras años de conflicto. Se acusó a Irán de limpiar campos de minas haciendo que niños corrieran delante de los soldados. En África, el uso de niños soldado en guerras civiles y conflictos tribales es hábito común. Se acusa habitualmente también a distintos movimientos guerrilleros de reclutar o forzar a niños a campañas militares. El problema de los niños soldados es, junto a las minas, una carga para toda África, en forma de personas que no han conocido otra vida que la guerra, muchos de ellos drogodependientes, desprovistos de cariño y con una obsesión fría por la muerte, se convierten en fuente de conflictos; pero muy útiles para los dictadores de cada bando, quienes los utilizan masivamente por su lealtad y pocas reflexiones sobre lo correcto de sus conductas. Numerosas organizaciones como Amnistía Internacional han advertido del peligro que suponen estas prácticas para conseguir el fin de los conflictos y, al mismo tiempo, denuncian la crueldad que se comete con estos niños, privados de su infancia y del cariño de una familia (a la que a veces deben matar ellos mismos para culminar su integración, y que ellos cometen carentes de un código ético y unos mandos ecuánimes, propio de una sociedad en paz.[22]

Según Amnistía Internacional:

Una cantidad estimada de 300.000 menores de edad están participando actualmente en conflictos armados, en más de 30 países, en casi cada continente. Aunque la mayoría de los niños soldado son adolescentes, los hay desde siete años de edad.

Según la ONU son más de 250.000 y según Amnistía Internacional son más de 300.000 los niños combatientes, un 40% de ellos son niñas, usados en 86 países. En Darfur solamente son 6.000 los menores combatientes.[23]

En Birmania se estima que hasta 70.000 menores de edad sirven en las fuerzas armadas del régimen y 5 a 7 mil en las diversas guerrillas étnicas de oposición. Otros 6 a 9 mil en las guerrillas maoístas en Nepal y 10 000 en el MILF (cerca del 13% de los combatientes del MILF), en Sri Lanka el grupo rebelde LTTE secuestro en 2006 a 5.666 niños según fuentes gubernamentales. En Colombia hasta 11.000 o 14.000 menores operan en grupos armados, principalmente paramilitares aunque también guerrillas y grupos de narcotraficantes.[24]

En Angola entre 2002 y 2006 cerca de 6.000 niños fueron desmovilizados y devueltos a sus familias de las que fueron separadas por la UNITA.[25] En 2006 se desmovilizaron 3.000 niños ex-rebeldes en Burundi[25] y en Chad 7 a 10 mil excombatientes (tanto de rebeldes y gubernamentales) se desarmados producto de los acuerdos de paz de 2007.[25] En 2008 aún había 7000 niños combatiendo en la República Democrática del Congo en el oriente de dicho país y 30 000 fueron desmovilizados entre 2005 y 2007.[25]

En la República del Congo en cambio se han desmovilizado miles combatientes del conflicto de 1993-2002, hasta 30 000 para 2007, de ellos unos 9000 eran niños.[25] En el caso de Costa de Marfil han entrado en los programas de desmovilización fundados en 2004 cerca de 30 000 a 48 000 combatientes, 26 000 a 42 500 rebeldes de las FAFN (3000 menores de edad) y 4000 a 5500 soldados de las FANCI, a los que se le suman 10 000 milicianos del gobierno, el total de niños excombatientes alcanzaría los 4.000, la mayoría eran miembros de las FAFN.[25]

En Guinea se estima que 7000 personas han formado milicias ciudadanas en 2000 y 2001 para evitar que rebeldes de las vecinas Liberia y Sierra Leona (ambas en guerra civil) entren en su territorio, su número se redujo a 4.000 en 2006 siendo todos mayores de edad para entonces.[25] Sin embargo, según UNICEF unos 2000 niños se entrenaban en las zonas fronterizas de dicho país con Liberia para combatir en este último.[25] Para el caso de Liberia cerca de 4.000 combatientes formaban parte del ejército de Charles Taylor y de ellos la mitad eran menores de edad (2003).[25] Tras más de una década de guerra el total de combatientes era de 100.000 y de estos una décima parte eran niños, incluyendo más de dos mil niñas.[25] En Sierra Leona unos cinco o diez mil niños fueron convertidos en combatientes armados por los rebeldes del FRU, unas mil niñas fueron convertidas en esclavas sexuales.[25]

En Namibia la guerrilla del CLA lanzó varios ataques en la zona fronteriza entre Botsuana y ese país, sus fuerzas incluyen a muchos menores de edad.[25] En los años 1990 en Níger se desmovilizaron 4.000 combatientes y en 2007 otros 3.000 de los que muchos miles eran menores de edad.[25] Para 2007 unos 50 a 70 mil personas eran miembros de las milicias de los diversos clanes y guerrillas que se enfrentaban en la interminable guerra y anarquía que existe en Somalia, un gran porcentaje de ellos incluye a adolescentes ya considerados en edad de combatir.[25] El ERS desde 1987 ha secuestrado a más de 25 mil niños y los ha convertido o en soldados o en esclavos para diversos fines.[25]

En Barbados unos 1.350 jóvenes secundarios operaban en 22 unidades de milicias nacionales (2006).[26] Por esas fechas el Primeiro Comando da Capital de Brasil contaba con 6.000 a 20.000 combatientes armados lo que lo hace más poderoso que el CV,[27] (que tiene 10.000 combatientes, la mitad niños)[28] en São Paulo se calcula que hay 140.000 presos, el 40% del total brasileño.[27]

En El Salvador en 2004 se cree que unas diez mil personas son miembros de maras, la cifra alcanza los 300.000 si se habla del período 2000-2006, de ellos un 6% son menores de 18 años, sometidos a reglas rígidas y violencia armada continua por el poder contra otros grupos.[26] A esto hay que el 80% de los combatientes del ejército también eran menores de 18 años.[26]

En 1996, en Guatemala, de los 3.000 miembros de la URNG unos más de 200 eran niños.[26] Actualmente según datos de la policía de dicho país de los 165.000 miembros de las 340 bandas o pandillas armadas que hay en el país la mayoría no alcanza los 25 años y de hecho muchos son apenas adolescentes.[26] En el caso hondureño existen 36.000 miembros de maras y solo entre 2004 y 2005 unos 800 niños y adolescentes han sido asesinados por pertenecer a pandillas rivales, en su mayoría a manos de personas de su misma edad.[26]

En México cerca de 14.000 paramilitares operan en el sur del país, se sabe que tienen a menores entre sus filas, sin embargo, no se ha informado de cuantos.[26]

En 2005 el gobierno paraguayo inició el llamado Plan Paraguay Seguro en las zonas de Caaguazú, Canindeyú y San Pedro armando unas 13.500 personas de comisiones vecinales del interior (entre los cuales se encuentran algunos menores) que han participado en detenciones ilegales, amenazas de muerte, allanamientos, asesinatos e intentos de asesinato, tortura y malos tratos, con la excusa de mantener la seguridad, aunque también hubo casos donde se dio protección a narcotraficantes y contrabandistas de cigarrillos.[26]

En 2007 en Afganistán más de 5000 niños-soldado se han desmovilizado y reintegrado a la vida civil.[29] En Sri Lanka un grupo guerrillero separado del LTTE en 2004 es el TMVP que cuenta con 5 a 6 mil combatientes, en su mayoría menores de edad.[29] En Georgia unos 15 a 30 mil jóvenes de entre 15 y 20 años son entrenados como fuerzas paramilitares.[30] En 2005 unos 4.000 niños estudiaban en escuelas militares de Kazajistán.[31] En Turquía hay cerca de 60.000 miembros de grupos paramilitares incluyendo miles de menores, el PKK incluye también a unos 3.000 niños-soldado de un total de 10 mil guerrilleros.[32]

En las ciudades de Najaf y Karbala además de algunos suburbios de Bagdad operan 5 a 6 mil rebeldes chiitas al mando del Sheik Muqtada Sadr, cerca de un millar de ellos son menores de edad.[33] En Sudán las fuerzas del gobierno incluían 19.000 niños en combate luchando en Darfur (2006), entre 2001 y 2006 cerca de 20.000 niños-soldado del SPLA se reintegraron a la vida civil, unos dos mil aún actúan en grupos armados que han continuado combatiendo a pesar del tratado de paz, por su parte el SLA usa más de un millar de niños en combate (2007).[34] En Yemen hay 50 mil paramilitares en organizaciones creadas por el gobierno y otros 20 mil en milicias tribales, ambas se forman de un alto porcentaje de menores de edad.[35]

Derechos y realidad

Los Estados Partes adoptarán todas las medidas posibles para asegurar la protección y el cuidado de las niñas y niños afectados por un conflicto armado", dice el artículo 38 de la Convención de Derechos del Niño UN-Kinderrechtskonvention, que fue aprobada el 20 de noviembre de 1989 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Casi todos los Estados del mundo han ratificado esta Convención y se han obligado de esta manera a cumplir sus estamentos. Este tratado se completó el 25 de mayo de 2000 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el llamado Protocolo Facultativo. Este entró en vigencia el 12 de febrero de 2002 y prohíbe a gobiernos y grupos armados reclutar niñas, niños y jóvenes menores de 18 años y utilizarles en conflictos bélicos. No obstante, es posible que los ejércitos regulares de los diferentes Estados puedan enrolar jóvenes ya con 16 años como voluntarios. Hasta ahora más de cien Estados han ratificado el protocolo facultativo. No obstante, se siguen utilizando niñas y niños soldados en Colombia,[36] Ruanda, Uganda, Afganistán, Filipinas y Sri Lanka. El grupo español Ska-p critica el uso militar de niños en su canción "Niño soldado".

Día Mundial contra el Uso de Niños Soldados

Cada 12 de febrero se conmemora el Día Mundial contra el Uso de Niños Soldados, también conocido como el "Día de las Manos Rojas", una fecha impulsada por UNICEF y diversas ONG para denunciar el reclutamiento de menores y exigir a los gobiernos y grupos armados que pongan fin a esta grave violación de los derechos humanos.

Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos de los Niños.

El artículo 38 de la Convención sobre los Derechos del Niño, exhorta a los gobiernos a que tomen las medidas posibles a fin de velar que ningún niño participe en hostilidades beligerantes. Por lo anterior, el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, cuya entrada en vigor fue el 12 de febrero de 2002, representa un bastión en la consecución del objetivo planteado por el artículo 38 en cita, ya que resalta jurídicamente la protección de los niños a no participar en los conflictos armados.

El Protocolo Facultativo fue aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas el 25 de mayo de 2000. Con sus 10 primeras ratificaciones el instrumento en comento, obtuvo su carácter de vinculante el 12 de febrero de 2002.

Los dirigentes mundiales renovaron y reforzaron su compromiso hacia la niñez durante la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas en favor de la Infancia celebrada en mayo de 2002. En el documento final de la Sesión Especial, “Un mundo apropiado para los niños”, los Estados participantes se comprometieron a “poner fin al reclutamiento y la utilización de niños en los conflictos armados en contravención del derecho internacional y velar por su desmovilización y desarme efectivos, y poner en práctica medidas para lograr su rehabilitación, su recuperación física y psicológica y su reinserción en la sociedad”. Asimismo, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha tenido una participación muy activa y cercana en el tema del empleo de niños soldados.

Los aspectos relevantes del Protocolo Facultativo son:

  1. Establece como edad mínima para que una persona participe directamente en un conflicto armado los 18 años. Anteriormente, tanto en el Protocolo Adicional I a las Convenciones de Ginebra y la Convención sobre los Derechos del Niño establecían esta edad mínima a los 15 años. La participación directa implica que el niño o menor de 18 años no sólo tenga una participación activa en combate, sino que también, como hemos señalado anteriormente, desempeñe actividades militares y funciones de apoyo.
  2. Este instrumento internacional prohíbe el reclutamiento forzoso a cualquier persona menor de 18 años, e ínsita a los Estados Parte a aumentar la edad mínima para el reclutamiento voluntario por encima de los 15 años , poniendo en vigor disposiciones estrictas al respecto.
  3. Establece la prohibición expresa de que los grupos armados recluten a menores de 18 años, sin importar si es voluntario o forzoso, asimismo tampoco importa si el grupo armado se encuentra activo o no. Esta prohibición deriva de que cada vez más los conflictos armados son guerras intestinas de los Estados . Cabe mencionar que en este supuesto el responsable ante la ley internacional es el Estado parte del protocolo, y en todo caso el grupo armado estaría sujeto a la ley nacional, por tanto la necesidad de adopción de los lineamientos internacionales en el ámbito interno son indispensables. Se ha encontrado que la intervención de la comunidad internacional en estos casos sirve para realizar convenios o negociaciones con los grupos armados para la desmovilización y liberación de niños combatientes.
  4. En virtud de los inciso que anteceden, todo Estado que desee ratificar o aprobar el Protocolo Facultativo debe depositar una declaración vinculante en la que se establezca la edad mínima en que permitirá el reclutamiento voluntario en sus fuerzas armadas nacionales y se ofrezca una descripción de las salvaguardias que haya adoptado para asegurarse de que no se realiza ese reclutamiento por la fuerza o por coacción. En caso de que el Estado no someta una declaración vinculante no se aceptará en depósito el instrumento.
  5. Otro aspecto relevante es que obliga a los Estados parte en la prevención de cualquier actividad en contra del propio protocolo, así como en la rehabilitación y reintegración social de las personas que sean víctimas de actos contrarios al instrumento en comento.
  6. Todos los Estados Parte del Protocolo Facultativo tienen que informar de manera sistemática al Comité de los Derechos del Niño sobre las medidas que han tomado para adaptar las prácticas y la legislación a las exigencias del Protocolo Facultativo. Este comité realiza el análisis de los informes y en su caso realiza las recomendaciones pertinentes .

Ahora bien, como el Protocolo Facultativo se considera un documento independiente a la Convención sobre los Derechos del Niño, es necesaria la ratificación o adhesión a él, y a diferencia de otros Protocolos, este se encuentra abierto a la adhesión de cualquier Estado, sea parte o no de la Convención. La ratificación o adhesión del Protocolo le da el carácter de vinculante. Esto quiere decir que debe instrumentarse de manera interna, en este sentido tenemos que, ya sea que el Estado cuente con un “sistema monista”, en los cuales el tratado se incorporará automáticamente a la legislación nacional después de su ratificación. O sea un Estado con un sistema “dualista”, en los cuales deben incorporar el tratado a las leyes nacionales por medio de una legislación explícita que permita la aplicación del tratado en el plano local, el Protocolo debe ponerse en práctica.

Otros Instrumentos Internacionales que apoyan el contenido del Protocolo son:

  • Protocolo I Adicional a la Convención de Ginebra de 1977.
  • Protocolo II Adicional a la Convención de Ginebra de 1977.

De acuerdo con estos Protocolos Adicionales si el menor es prisionero de guerra o internado civil, en un conflicto armado, internacional o sin carácter internacional, se prohíbe la ejecución de la pena de muerte impuesta a personas que en el momento de la infracción tuvieran menos de 18 años.

  • Los Principios de Ciudad del Cabo de 1997 cuyo objetivo es evitar la utilización de niños y niñas soldados así como fomentar el desarme, la desmovilización y la reintegración.
  • La Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar de la Infancia, que se puso vigor en noviembre de 1999.
  • El Convenio número 182 de la Organización Internacional del Trabajo sobre la Prohibición y Acción Inmediata para la Eliminación de las Peores Formas de Trabajo Infantil fue aprobada en junio de 1999 y entró en vigor en noviembre de 2000. Prohíbe el reclutamiento forzoso y obligatorio de menores y lo define como una de las peores formas de trabajo infantil.
  • El Estatuto de Roma, donde se establece la Corte Penal Internacional, pues en este se define los actos siguientes como crímenes de guerra, entre los cuales se encuentra: “reclutar o alistar a niños menores de 15 años en las fuerzas armadas nacionales o utilizarlos para participar activamente en las hostilidades” de un conflicto armado internacional, y “reclutar o alistar niños menores de 15 años en las fuerzas armadas o utilizarlos para participar activamente en hostilidades” de un conflicto armado no internacional.

El elemento esencial en todos los instrumentos citados, es asegurar que los niños y las niñas reciban la mayor protección posible bajo los derechos humanos internacionales y la ley humanitaria.[37]

Véase también

Referencias

  1. Colmenares, Cristóbal (31 de enero de 2015). «José Félix Ribas luchó hasta vencer». Ciudad CCS. Archivado desde el original el 17 de agosto de 2016. Consultado el 14 de julio de 2016. 
  2. Donís Ríos, Manuel Alberto (2009). «Sotanas con fusiles y lanzas en mano». Revista El Desafío de la Historia 2 (1): 69. 
  3. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Weffer
  4. Corrêa Martins, Francisco José (2014). "El empleo de los mitaí y mitá en el ejército paraguayo durante la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870)". En Juan Manuel Casal & Thomas L. Whigham. Paraguay: Investigaciones de historia social y política: Actas de las III Jornadas Internacionales de Historia del Paraguay en la Universidad de Montevideo. Asunción: Editorial Tiempo de Historia & Universidad de Montevideo, pp. 181-192 (189). ISBN 9789996760990.
  5. Corrêa Martins, 2014: 184
  6. Corrêa Martins, 2014: 185
  7. Corrêa Martins, 2014: 186
  8. 8,0 8,1 Rubiani, Jorge (16 de agosto de 2020). «Batalla de Acosta Ñu o "la batalla de los niños"». La Nación (Asunción). Consultado el 16 de febrero de 2026. 
  9. 9,0 9,1 «A 150 años de la hazaña de niños paraguayos: cómo se dio la heroica batalla de Acosta Ñu». Diario HOY (Asunción). 15 de agosto de 2019. Consultado el 16 de febrero de 2026. 
  10. Alaniz, Rogelio (20 de agosto de 2014). «La batalla de Acosta Ñu y la masacre de los niños». El Litoral (Santa Fe). Consultado el 16 de febrero de 2026. 
  11. "Child-Soldier Treaty Has Wide Support". The New York Times. 19 December 1988.
  12. Kennedy, David M. (2004). Over Here: The First World War and American Society (en inglés). Oxford University Press. p. 45. 
  13. «Sandino Is Held Well Prepared». Washington Evening Star (en English). Associated Press. 12 de septiembre de 1927. p. 17. «He has trained four boys from 14 to 16 years of age, Mr. Butters says, to act as his bodyguard and kill at his command. These boys are pictured as absolutely cold-blooded, "thinking no more of shooting a man than cracking a mule with a whip."». 
  14. Wroński, Tadeusz (1971). Chronimy dzieci i młodzież w latach okupacji (en polaco). Varsovia: Wydawnictwo Ministerstwa Obrony Narodowej. pp. 120-135. 
  15. Kater, Michael H. (2004). Hitler Youth (en inglés). Harvard University Press. pp. 220-238. 
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  21. http://pboat.com/video/stolen_children_a_30min_doc.html Los niños robados en Mozambique
  22. «Yemen | Child Soldiers Global Report 2008». web.archive.org. 7 de marzo de 2013. Archivado desde el original el 7 de marzo de 2013. Consultado el 2 de mayo de 2019. 
  23. Día internacional de los niños y niñas soldado 300.000 siguen luchando - 20minutos.es - El medio social 12/feb/2009
  24. Stop War - Child Soldiers by dirigent | iCompositions - Music
  25. 25,00 25,01 25,02 25,03 25,04 25,05 25,06 25,07 25,08 25,09 25,10 25,11 25,12 25,13 25,14 Countries and Areas: Africa | Child Soldiers Global Report 2008
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  31. Kazakhstan | Child Soldiers Global Report 2008
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  35. Yemen | Child Soldiers Global Report 2008
  36. Hay 14.000 niños soldado en Colombia Archivado el 18 de abril de 2012 en Wayback Machine. Diario El Espectador del 12/902/2012. Consultado el 13/06/2012
  37. manual de derechos humanos para el ejercito y fuerza aerea mexicanos DN M110

Enlaces externos