| Contenidos de Wikipedia en español bajo licencia CC BY-SA 4.0 ⇔ Mapas de OpenStreetMap bajo licencia ODbL |
Diferencia entre revisiones de «Real Expedición Filantrópica de la Vacuna»
Sin resumen de edición |
mSin resumen de edición |
||
| Línea 1: | Línea 1: | ||
[[Archivo:Expedicion-balmis-maria-pita.jpg|220px|miniaturadeimagen|derecha|La corbeta María Pita de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna]] | [[Archivo:Expedicion-balmis-maria-pita.jpg|220px|miniaturadeimagen|derecha|La corbeta María Pita de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna]] | ||
La '''Real Expedición Filantrópica de la Vacuna''', también conocida como '''Expedición Balmis''' en referencia al médico español [[Francisco Javier Balmis]], fue una expedición de carácter filantrópico que desde [[1803]] hasta [[1806]] dio la vuelta al mundo recalando en algunos de los principales puertos del [[Imperio español]]. Además proporcionaron vacunaciones a súbditos portugueses y chinos de Macao, y varias poblaciones del territorio chino hasta [[Cantón]]. Balmis también inoculo en su viaje de vuelta a la población | La '''Real Expedición Filantrópica de la Vacuna''', también conocida como '''Expedición Balmis''' en referencia al médico español [[Francisco Javier Balmis]], fue una expedición de carácter filantrópico que desde [[1803]] hasta [[1806]] dio la vuelta al mundo recalando en algunos de los principales puertos del [[Imperio español]]. Además proporcionaron vacunaciones a súbditos portugueses y chinos de Macao, y varias poblaciones del territorio chino hasta [[Cantón]]. Balmis también inoculo en su viaje de vuelta a la población británica de la isla de Santa Elena. | ||
El objetivo principal de la expedición era que la vacuna de la [[viruela]] alcanzase el mayor número de territorios alrededor del mundo, ya que la alta mortandad del virus ocasionaba la muerte de millones de personas. | El objetivo principal de la expedición era que la vacuna de la [[viruela]] alcanzase el mayor número de territorios alrededor del mundo, ya que la alta mortandad del virus ocasionaba la muerte de millones de personas. | ||
Revisión del 23:57 21 ago 2023

La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, también conocida como Expedición Balmis en referencia al médico español Francisco Javier Balmis, fue una expedición de carácter filantrópico que desde 1803 hasta 1806 dio la vuelta al mundo recalando en algunos de los principales puertos del Imperio español. Además proporcionaron vacunaciones a súbditos portugueses y chinos de Macao, y varias poblaciones del territorio chino hasta Cantón. Balmis también inoculo en su viaje de vuelta a la población británica de la isla de Santa Elena.
El objetivo principal de la expedición era que la vacuna de la viruela alcanzase el mayor número de territorios alrededor del mundo, ya que la alta mortandad del virus ocasionaba la muerte de millones de personas.
El rey Carlos IV apoyó y sufragó con fondos públicos al médico de la corte, el doctor Balmis, en su proyecto de una vacunación masiva a lo largo del Imperio. Su propia hija, la infanta María Teresa, había muerto a causa de la enfermedad en 1794.
La expedición salió del puerto de La Coruña un 30 de noviembre de 1803, y se considera la primera expedición sanitaria internacional de la historia.[1]
Contexto

La viruela era causada por el virus variola que surgió en las poblaciones humanas en torno al año 10000 a. C.[2] Durante varios siglos, sucesivas epidemias devastaron a la población. Era una enfermedad tan letal que en algunas culturas antiguas no se les daba nombre a los niños hasta que hubiesen contraído la enfermedad y sobrevivido a ella. Su tasa de mortalidad llegó a ser hasta de un 30 % de los pacientes infectados.
La utilización de inoculaciones con pus de viruela ya registraba antecedentes probados en Sudamérica. El fraile juandediano nacido en lo que actualmente es Chile, Pedro Manuel Chaparro inició inoculaciones sistemáticas con pus de pústulas de los variolosos para prevenir la viruela. Esta acción fue tan acertada que de cinco mil personas inoculadas (el equivalente a una ciudad completa del siglo XVIII), ninguna falleció.[3]
En el libro Inoculación de las Viruelas, publicado en Lima en 1778 por fray Domingo de Soria, jandeliano, que había trabajado con Chaparro en Valdivia en 1766 se describe el método utilizado por Chaparro. En este libro, existe un apartado titulado "Parecer que dio el doctor Don Cosme Bueno sobre la representación que hace el Padre Fray Domingo de Soria para poner en práctica la inoculación de las viruelas" cuyo autor, el doctor Cosme Bueno culmina del siguiente modo:
"En vista de todo lo que llevo expuesto, soy de dictamen que puede V. Exc. permitir la Inoculación de las Viruelas como un medio que sirve para librar muchas vidas, con tal que para el acierto guarden las reglas arriba referidas. Lima y Dicienbre (sic) 20 de 1777".[4]
Lorenzo Quiñones, en 1797, describe el método usado en el Perú y que debe haber sido muy similar al utilizado por Chaparro:
"Mediante la ancha punta de una aguja o lanceta humedecida en el pus variólico se inserta ésta entre epidermis y dermis", "También la aguja puede arrastrar un hilo de seda empapado en el pus entre dermis y epidermis".
En 1803, el rey de España Carlos IV, quien había perdido a una de sus hijas por la viruela, aconsejado por su médico de corte Balmis, mandó organizar una expedición para extender la vacuna a todos los dominios de Ultramar (América y Filipinas).
Además en 1805 se promulga una Real cédula mandando que en todos los hospitales se destinase una sala para conservar el fluido vacuno. El elegido para esta misión es el alicantino Balmis, que partió de La Coruña con los 22 niños que iban a llevar el fluido vacuno en sus brazos hasta América, y 2000 ejemplares del libro sobre la vacuna, para establecer juntas de vacunación en las ciudades visitadas que garantizaran la conservación del fluido y la vacunación a las generaciones futuras. Era la primera vez en la historia que se preparaba lo que ahora llamaríamos una misión humanitaria de medicina preventiva, y que dio el primer paso para la erradicación de la enfermedad en el futuro.[5]
Uno de los principales problemas que se presentaron a la hora de idear la expedición fue cómo conseguir que la vacuna resistiese todo el trayecto en perfecto estado. La solución se le ocurrió al mismo Balmis: llevar en el viaje a un número de niños, e inocularles la viruela cada semana de dos en dos (por si producían complicaciones inesperadas en alguno) con las pústulas de los vacunados la semana anterior.
Preparativos
La operación se comenzó con el flete del navío María Pita que llevaba a 22 niños huérfanos (entre 3 y 9 años) que habían sido inoculados con la vacuna aún viva en su cuerpo; Balmis, un prestigioso cirujano; 2 médicos asistentes, 2 prácticos, 3 enfermeras y la rectora del orfanato Casa de Expósitos de La Coruña,[6] Isabel Zendal Gómez. Se puede entender globalmente como «una caravana infantil con rumbo al Nuevo Mundo para transportar la vacuna y prevenir las epidemias de viruelas. Dando como resultado uno de los viajes más extraños que tiene como protagonista a la medicina y a la ciencia en el siglo XIX».[7]
El 30 de noviembre de 1803 zarpa el navío con 37 personas desde el puerto de La Coruña. Entre los 22 niños hay 6 venidos de la Casa de Desamparados de Madrid, otros 11 del Hospital de la Caridad de La Coruña y 5 de Santiago. La vacuna debía ser llevada por niños que no hubieran pasado la viruela y se transmitía de uno a otro cada 9 o 10 días. Niños entre los que se encontraba el hijo de Isabel, Benito Vélez, de nueve años, Andrés Naya (8 años), Antonio Veredia (7 años), Cándido (7 años), Clemente (6 años), Domingo Naya (6 años), Francisco Antonio (9 años), Francisco Florencio (5 años), Gerónimo María (7 años), Jacinto (6 años), José (3 años), Juan Antonio (5 años), Juan Francisco (9 años), José Jorge Nicolás de los Dolores (3 años), José Manuel María (6 años), Manuel María (3 años), Martín (3 años), Pascual Aniceto (3 años), Tomás Melitón (3 años), Vicente Ferrer (7 años), Vicente María Sale y Bellido (3 años) y un niño más que falleció durante el viaje.[8] Las normas de la expedición indicaban claramente el cuidado que los niños debían recibir. Ninguno de ellos regresó a Galicia.
"...serán bien tratados, mantenidos y educados, hasta que tengan ocupación o destino con que vivir, conforme a su clase y devueltos a los pueblos de su naturaleza, los que se hubiesen sacado con esa condición". | Normas que regulaban cuestiones de la Real Expedición
Cada niño recibía un hatillo que contenía: dos pares de zapatos, seis camisas, un sombrero, tres pantalones con sus respectivas chaquetas de lienzo y otro pantalón más de paño para los días más fríos. Para el aseo personal: tres pañuelos para el cuello, otros tres para la nariz y un peine; y para comer: un vaso, un plato y un juego completo de cubiertos.[9]
La misión consiguió llevar la vacuna hasta las islas Canarias, Capitanía_General_de_Venezuela, Virreinato_de_Nueva_Granada, Real_Audiencia_de_Quito, Virreinato_del_Perú, Nueva España, la Capitanía_General_de_Filipinas, China y Santa Elena.[10]
El principal gasto (90.000 reales de vellón) fue dotar a la Expedición del equipamiento necesario, compuesto de:
- Botiquín con medicamentos, instrumental quirúrgico e instrumentos científicos.
- Porciones de lienzo para las vacunaciones.
- 2.000 pares de vidrios para mantener el fluido vacuno.
- Una máquina pneumática.
- 4 barómetros.
- 4 termómetros.
- 500 ejemplares de la obra de Louis-Jacques Moreau de la Sarthe traducida por el propio Balmis, como manual para ser distribuido por las comisiones de vacunación que se fundaran.
- 6 libros en blanco, para anotar los resultados de su trabajo, servir de registro de las actividades realizadas y para presentarlo a la vuelta.
Recorrido
Islas Canarias
El 9 de diciembre la expedición fondeó en su primera escala en Santa Cruz de Tenerife, donde inmediatamente, se inoculó a "diez párvulos de las familias más distinguidas de esta isla", según explicaba la Gaceta de la isla. Ellos fueron los primeros vacunados de la expedición y ellos mismos ayudaron a diseminar la vacuna por el resto de las Islas Canarias. Tras cerca de un mes realizando inoculaciones salieron de Canarias el 6 de enero de 1804.
Puerto Rico
La expedición llega a Puerto Rico el 9 de febrero de 1804, donde se comprueba que una parte de la población de la isla ya había sido inoculada por el Dr. Francisco Oller, médico militar en San Juan, quien había obtenido linfa proveniente de pacientes de la colonia danesa de Saint Thomas, usando unos hilos y vidrios. Sin embargo, el 13 de febrero de 1804 se desató una epidemia en la isla que obligo a que se paralizase completamente la vacunación. Balmis criticó duramente la forma y método de vacunación realizado por Oller, y ordenó volver a vacunar a la población portoriqueña.
Capitanía General de Venezuela
En marzo de 1804, la expedición llegó al territorio de la actual Venezuela, donde encontró muy buena disposición de las autoridades locales, lo que permitió difundir la vacuna por toda la región. El poeta venezolano Andrés Bello incluso escribió en 1804 una Oda a la Vacuna.
La capital se convirtió en centro difusor de la vacuna para toda la Capitanía, enviándose a los territorios de Coro, Puerto Cabello, Ortiz, Santa María de Iripe, Tocuyo, Maracaibo, Cumaná e incluso a la isla Margarita. También, en Caracas se creó la primera Junta de Vacuna del continente americano el 23 de abril de 1804, cuyo reglamento serviría como modelo para otras poblaciones.
En mayo, la expedición se dividió en dos grupos en La Guaira, con Balmis trasladándose a Caracas donde instaló la Junta Central de la Vacuna con el apoyo de José Domingo Díaz y Vicente Salias antes de marchar a Puerto Cabello y La Habana.
Expedición de Salvany a los Virreinatos de Nueva Granada y del Perú
Debido al fallecimiento del Dr. Verges, comisionado para frenar la vacuna en la capital del Virreinato neogranadino, y a la urgente necesidad de cortar el contagio varioloso en el territorio santaferino, se decide dividir la expedición.
De esta manera José Salvany y Lleopart, el segundo cirujano, comandó una expedición que se adentró en la Nueva Granada (actual Colombia) y el Virreinato del Perú (actualmente Ecuador, Perú, Chile y Bolivia).
La expedición comenzó con un naufragio en la desembocadura del río Magdalena y durante siete años estuvo llena de penalidades y obstáculos que finalmente se llevaron la vida de la mayoría de sus miembros, entre ellos el propio Salvany, quien falleció en Cochabamba en 1810. Antes de morir relataba que:
“No nos han detenido ni un solo momento la falta de caminos, precipicios, caudalosos ríos y despoblados que hemos experimentado, mucho menos las aguas, nieves, hambres y sed que muchas veces hemos sufrido”.
Cuando Salvany llegó a Lima encontró que ya existía un floreciente tráfico en torno a las inoculaciones, sin duda ayudado por el libro Inoculación de las Viruelas, publicado en Lima en 1778 donde se describe el método utilizado por Pedro Manuel Chaparro para inocular sistemáticamente con pus de pústulas a miles de personas. Salvany relataba que:
“Se vendían públicamente cristales con el pus (...) a precios muy subidos, y salían a vacunar a los pueblos comarcanos y exigían cuatro pesos a cada vacunado”.
Salvany delega las vacunaciones en masa a los médicos locales, mientras se dedica a la elaboración de un reglamento común para todo el Virreinato peruano en el que queden organizadas las campañas de vacunación. Gracias a la labor de esta expedición se crearon en todos las zonas alcanzadas Juntas encargadas de hacer llegar las vacunas a la población, asegurar su conservación y extenderlas por todo el territorio.
Cuba
El 26 de mayo de 1804 Balmis llegó al puerto de La Habana, y comprobó que la vacunación ya había ocurrido gracias a la actividad de Tomás Romay. Propuso al Capitán General establecer la Junta de Vacuna y pidió que se confiara al médico, la conservación y propagación de la vacuna.
Los médicos cubanos conocieron el procedimiento de la eficaz inoculación preventiva contra la viruela en 1802, es decir cinco años después de que Jenner anunciara su genial descubrimiento. Esto sucedía ya en muchos territorios hispanoamericanos, como tuvo la oportunidad de comprobar José Salvany y Lleopart durante su expedición a los Virreinatos de Nueva Granada y del Perú, ya que utilización de inoculaciones con pus de viruela se utilizaba con eficacia en Hispanoamérica desde al menos 1765, cuando Pedro Manuel Chaparro inició inoculaciones sistemáticas para prevenir la viruela en poblaciones de miles de personas.
Nueva España
El grupo dirigido por Balmis había quedado compuesto por Antonio Gutiérrez Robredo, un practicante, Francisco Pastor, dos enfermeros, Pedro Ortega y Antonio Pastor, la rectora, Isabel Zendal y Gómez, y todos aquellos niños que procedían de Galicia.
El día 25 de junio de 1804 llegan al puerto de Sisal, y se desplazan a la capital, Mérida, donde comenzaron las vacunaciones con el apoyo de las autoridades locales.
Balmis recibe la ayuda necesaria para propagar la vacuna por Centroamérica, por lo que comisionará a Francisco Pastor, su sobrino, para que comunique la vacuna por la Capitanía General de Guatemala.
Tras llegar a Veracruz el 24 de julio de 1804 Balmis comprobó de nuevo que las vacunaciones estaban perfectamente establecidas y apenas encontró gente que necesitaran vacunarse.
En Ciudad de México, el 9 de agosto de 1804, la expedición se vuelve a dividir en dos grupos, uno capitaneado por Balmis y otro por el ayudante Gutiérrez Robredo, quien visita Celaya, Zacatecas, Durango, Guadalajara y Valladolid, dando comienzo a vacunaciones sistemáticas. Tras establecer Juntas de Vacuna que se responsabilizasen de mantener el fluido vacuno fresco, comenzaron los preparativos para emprender el viaje a Filipinas.
Filipinas
En el territorio de Nueva España, Balmis recogió 25 huérfanos para que mantuvieran la vacuna viva durante la travesía del océano Pacífico, a bordo del navío Magallanes. Partieron el 8 de febrero de 1805 del puerto de Acapulco rumbo a Manila.
El viaje por el Pacífico no fue bueno, ya que las condiciones de la navegación no se correspondieron con lo que habían pactado. Balmis se indignó por el mal trato dado a los niños:
“Estuvieron mui mal colocados en un parage de la Santa Bárbara lleno de inmundicias y de grandes ratas que los atemorizaban, tirados en el suelo rodando y golpeándose unos a otros con los vayvenes”, esto ponía en peligro la cadena de vacunación ya que los contactos entre los niños mientras dormían causaban vacunaciones no deseadas.
La alimentación que les daban “rozaba la miseria”, la dieta consistía en carne de vacas muertas de enfermedad, frijoles, lentejas y un poco de dulce. Menos mal que algunos pasajeros del barco se apiadaron de ellos y les dieron parte de sus alimentos. Balmis protestó también por el alto coste de los pasajes, superior al del resto de viajeros.
Tras una escala en las islas Marianas el grupo de expedicionarios llegaron a Manila el 15 de abril de 1805, y aunque no hubo recibimiento oficial, la Capitanía General de Filipinas se hizo cargo de la Expedición y las vacunaciones comenzaron al día siguiente.
La propagación de la vacuna fue radial y progresiva, comenzando con la familia del Gobernador, la capital Manila, extramuros, provincias inmediatas, provincias más lejanas y provincias ultramarinas. La expedición recibió una importante ayuda de la Iglesia para organizar las vacunaciones de indígenas filipinos.
Balmis había puesto miras en territorio chino y la expedición en territorio filipino pasó a ser dirigida por Gutiérrez Robredo, mientras que Antonio Pastor y Pedro Ortega son comisionados para llevar la vacuna a las islas de Misami, Zambuanga, Zebú y Mindanao.
Vacunaciones a súbditos portugueses y chinos
Conociendo que la vacuna no había alcanzado China, Balmis solicitó y le fue concedido el permiso para marchar hacia Macao, partiendo de Manila el 3 de septiembre de 1805.
Balmis arribó finalmente y tras un accidentado viaje a la colonia portuguesa de Macao, donde el recibimiento de la vacuna fue extraordinario, y el 5 de octubre de ese mismo año se adentra en territorio chino. Vacunó a la población de varias ciudades y gracias a los tres niños que aún viajaban con él, difundió la vacuna por territorio chino hasta llegar a la provincia de Cantón.[11]
Vacunaciones a súbditos británicos
En su camino de vuelta a España, Balmis consiguió convencer a las autoridades británicas de la isla Santa Elena (territorio británico de ultramar) en (1806) para que también tomasen la vacuna e inocularan a la población.
Vuelta a España
Para poder regresar a España Balmis tuvo que pedir un préstamo con el que sufragar un pasaje hasta Lisboa, ya que en su afán de hacer llegar la vacuna al máximo numero de territorios posibles, había agotado completamente toda su financiación.
Finalmente llegó a la capital portuguesa en febrero de 1806, desde donde se dirigió a Madrid llegando el 7 de septiembre. Carlos IV lo recibió en su palacio de San Ildefonso, donde lo colmó de honores y felicitaciones.
Testimonios
Edward Jenner, a quien se atribuye el descubrimiento de la vacuna de la viruela, (a pesar de haber sido descubierta mucho antes por Pedro Manuel Chaparro), escribió sobre la expedición:
"No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este."
Sobre este mismo hecho Alexander von Humboldt escribía en 1825:
"Este viaje permanecerá como el más memorable en los anales de la historia."
La expedición en la ficción
- 2006: La novelista dominicano-estadounidense Julia Álvarez escribió un relato de ficción sobre la expedición desde la perspectiva de la rectora del orfanato, Isabel Zendal Gómez, en Saving the World (2006), ISBN 978-1-56512-510-0.
- 2010: La expedición fue recreada también por la escritora madrileña Almudena de Arteaga en su novela Ángeles custodios, de 2010.[13]
- 2016: La película de TVE 22 ángeles, de Miguel Bardem, de 2016, está basada en la novela Ángeles custodios (2010).[14] En ella el actor Pedro Casablanc encarna a Balmis, Octavi Pujades a Salvany, y María Castro a la enfermera Isabel Cendal (que cuidó de los niños).
- 2011: Esta expedición es el tema central de la novela de Antonio Villanueva Edo Los héroes olvidados (2011), ISBN 9788499182162.
- 2013: El escritor zaragozano Javier Neveo novela la expedición, narrada por uno de los niños, en Los niños de la vacuna (2013).
- 2015: El ganador del Premio Planeta, Javier Moro, cuenta en clave novelística la historia de estos niños en su libro A flor de piel (2015), ISBN 9788432224942.
- 2017: La escritora española María Solar relata en su libro Los niños de la viruela (2017), ISBN 978-84-698-3355-1, los momentos previos al embarque de Balmis desde La Coruña y la historia de Isabel Zendal con los niños del orfanato Casa de Expósitos.
Bibliografía
- BUSTOS, Jorge, Vidas cipotudas: Momentos estelares del empecinamiento español, La Esfera de los Libros, 2018, 256 pp. ISBN 8491642331, 9788491642336
- LUDERT, Juan Ernesto, PUJOL, Flor H., ARBIZA, Juan, Human Virology in Latin America: From Biology to Control, Springer, 2017, 474 pp. ISBN 3319545671, 9783319545677
- SANTAMARTA, Javier, Siempre tuvimos héroes: La impagable aportación de España al humanitarismo, EDAF, 2017, 256 pp. ISBN 8441438102, 9788441438101
- DE ARTEAGA, Almudena, Ángeles custodios, Penguin Random House Grupo Editorial España, 2012, 320 pp. ISBN 8415389612, 9788415389613
- MORO, Javier, A flor de piel, Grupo Planeta Spain, 2015, 489 pp. ISBN 8432224987, 9788432224980
Referencias
- ↑ La Coruña: A progressive city Archivado el 9 de diciembre de 2004 en Wayback Machine., información histórica sobre la Coruña.
- ↑ Barquet N, Domingo P (1997). «Smallpox: the triumph over the most terrible of the ministers of death». Ann. Intern. Med. 127 (8 Pt 1): 635-42. PMID 9341063.
- ↑ Vicente, de Carvallo y Goyeneche (1875) [1796]. «XCVIII». Descripción Histórico-Geográfica del Reino de Chile 2. pp. 310-311. Consultado el 10 de octubre de 2016.
- ↑ Bueno, Cosme (1778). La inoculación de las viruelas. p. 30.
- ↑ José Salvany y la expedición de la vacuna de la viruela por Sudamérica.
- ↑ De Romo, Ana Cecilia Rodríguez (1997). «Inoculation in the 1799 smallpox epidemic in México: Myth or real solution?». Antilia: Spanish Journal of History of Natural Sciences and Technology.
- ↑ Con estas palabras comienza el libro de Díaz de Yraola, Gonzalo: La vuelta al mundo de la expedición de la vacuna. Sevilla. Escuela de Estudios Hispanoamericanos, C.S.I.C. 1948, p. 1.
- ↑ Coruña, La Opinión de A. «La rectora Isabel, al descubierto». Consultado el 14 de enero de 2017.
- ↑ "Isabel Cendala y Gómez. Primera Enfermera de Salud Pública de México." blog
- ↑ McIntyre, John W.R. MB BS; and Houston, C. Stuart MD (1999). «Medicine in Canada: Smallpox and its control in Canada». Canadian Medical Association Journal 161 (12), 1543–1547. PMID 10624414.
- ↑ Balaguer Perigüell, Emilio; Ballester Añon, Rosa (2003). «En el nombre de los Niños. Real Expedición Filantrópica de la Vacuna 1803-1806, Capítulo 5. La Real Expedición Filantrópica de la vacuna y su significado histórico». Asociación española de pediatría (Madrid): 165-170. Consultado el 31 de julio de 2015.
- ↑ 12,0 12,1 Consorcio para el Parque de las Ciencias. Avd. del Mediterráneo s/n 18006 Granada. España. Vacunas Para Todos. Bicentenario de la Real Expedición
- ↑ «Los ángeles custodios», en el sitio web de Almudena Arteaga.
- ↑ «22 ángeles, los niños de ocho años que llevaron la vacuna de la viruela a América», artículo publicado el 12 de diciembre de 2016 en el diario ABC (Madrid).
Véase también
- Primeros viajes de exploración científica
- Francisco Javier Balmis
- Isabel Zendal Gómez
- Viruela
- Vacuna
Enlaces externos
- Balaguer Perigüell, Emilio; Ballester Añon, Rosa (2003): En el nombre de los Niños. Real Expedición Filantrópica de la Vacuna 1803-1806, libro electrónico sobre la Expedición Balmis. Asociación Española de Pediatría.
- Ramírez Martín, Susana María: El niño y la vacuna de la viruela rumbo a América: La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1806)
- La real expedición filantrópica de la vacuna en Vacunas.org
- La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. El legado de un sueño, Antonio Campos Muñoz (Académico en Granada de la Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras)
- La épica expedición filantrópica de la vacuna (1803-1806) en la literatura, Almudena de Arteaga y del Alcázar (Académico en Madrid de la Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras)