Guerra de los Diez Años

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Guerra de los Diez Años
Guerra de Independencia de Cuba
Parte de historia de Cuba y Independencia del Caribe y America Insular
Archivo:La acción de Guaimaro, de Balaca.jpg
La acción de Guaimaro
Fecha 10 de octubre de 1868-10 de febrero de 1878
Lugar Isla de Cuba
Resultado Victoria realista
Consecuencias Pacto de Zanjón
Cambios territoriales Capitania General de Cuba
Beligerantes
Patriotas cubanos
Archivo:Céspedes flag.svg Asamblea de Guaimaro
▪︎ Archivo:Céspedes flag.svg Departamento Libre Oriental
Archivo:Céspedes flag.svg Frente de Bayamo
Bandera de España Imperio Español
Bandera de Cuba Capitanía General de Cuba
Bandera de Cuba Departamentos de la Habana y Matanzas
Bandera de la República Dominicana Santo Domingo
Comandantes
Archivo:Céspedes flag.svg Carlos M. de Céspedes
Archivo:Céspedes flag.svg Manuel de Quesada
Archivo:Céspedes flag.svg Ignacio Agramonte
Archivo:Céspedes flag.svg Jose Antonio Maceo y Grajales
Archivo:Céspedes flag.svg Calixto Garcia
Archivo:Céspedes flag.svg Francisco Vicente Aguilera
Archivo:Céspedes flag.svg Marcos Maceo Martínez
Archivo:Céspedes flag.svg Silverio del Prado
Francisco Javier de Cespedes
Salvador Cisneros Betancourt
Juan Rius Rivera
Tomas Estrada Palma
Julio Sanguily
Maximo Gomez
Isabel II de España
Francisco Lersundi Hormaechea
Domingo Dulce
Blas Villate
Felipe Ginovés del Espinar
Antonio Caballero y Fernández de Rodas
Francisco de Ceballos y Vargas
Cándido Pieltaín y Jové Huervo
Joaquín Jovellar
José Gutiérrez de la Concha
Camilo Polavieja
Arsenio Martínez Campos
Valeriano Weyler
Bandera de la República Dominicana Juan Pablo Duarte
Bandera de la República Dominicana Gregorio Luperón
Bandera de la República Dominicana Pedro Antonio Pimentel
Bandera de la República Dominicana José María Cabral
Fuerzas en combate
120 000[1] 316 000[2]42,030
Bajas
100 000-250 000 muertos
(incluyendo civiles)[3][4][5]
  • 200 000 bajas
    (principalmente por enfermedades)[3]
  • 90 000 muertos
Probablemente alrededor de 200 000 muertos y 100 000 exiliados.[6]
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Carlos Manuel de Céspedes

La Guerra de los Diez Años, Guerra del 68 o Guerra Grande (1868-1878), también conocida en España como Guerra de Cuba, fue la primera de las tres guerras cubanas de independencia contra las fuerzas coloniales españolas.

La guerra comenzó en la noche del 9 al 10 de octubre de 1868, en la finca La Demajagua, en Manzanillo, que pertenecía a Carlos Manuel de Céspedes, donde se dio a conocer el Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba.

Terminó diez años más tarde con la Paz de Zanjón o Pacto de Zanjón, donde se establece la capitulación del Ejército Independentista Cubano frente a las tropas españolas, aunque algunos grupos dispersos continuaron luchando durante la mayor parte del año 1878 e intentarían reiniciar la lucha durante la llamada Guerra Chiquita (1879-1880).

Según el informe presentado por el presidente del gobierno español Antonio Cánovas del Castillo ante las Cortes la guerra había causado unos cien mil muertos y había costado doscientos cincuenta millones de pesetas.[7]

Antecedentes

Las "leyes especiales" prometidas en la Constitución española de 1837 nunca se promulgaron por lo que la isla de Cuba siguió regida por un capitán general que ejercía un poder prácticamente absoluto, generalmente en favor de los grandes propietarios de las plantaciones esclavistas de caña de azúcar —la llamada "sacarocracia"—, por ejemplo, tolerando la entrada clandestina de medio millón de esclavos procedentes de África entre 1820 y 1873. Ese estado de cosas se mantuvo hasta que apareció un nuevo grupo de propietarios ligados al comercio y a las empresas tabaqueras, en su mayoría emigrantes españoles de primera o segunda generación. Los gobiernos de la Unión Liberal del general O'Donnell formaron una comisión para estudiar las reformas que se debían aplicar en Cuba pero no llegó a ninguna conclusión. En ese contexto es en el que se produjo el Manifiesto del 10 de Octubre.[8]

Causas de la guerra

Causas económicas

  • Cuba estaba siendo afectada por las crisis económicas de los años 1857 y 1866.
  • Las regiones occidental y oriental tenían diferente situación económica. La región occidental era más desarrollada, tenía más esclavos, mayor producción y más facilidades de comercio que la zona oriental. Esto hacía que muchos hacendados orientales se arruinaran.
  • España imponía altos impuestos y tributos sin consultar con los habitantes de la isla.
  • España sostenía un rígido control comercial que afectaba enormemente a la economía en la isla.
  • España utilizaba los fondos extraídos de la isla para asuntos ajenos al interés cubano, como financiar grandes desembolsos armamentísticos (más de la tercera parte del presupuesto nacional), desarrollar la colonia de Fernando Poo y otros. Estos gastos se hacían en un momento que se necesitaba un fuerte proyecto inversionista para modernizar la industria azucarera, lo cual empeoraba la situación de la colonia.
  • La comprensión de la necesidad de introducir el trabajo asalariado como única vía para hacer avanzar la industria azucarera, algo poco dado en las colonias españolas.

Causas políticas

La revolución española de 1868, La Gloriosa, fue precedida por una amplia conspiración vinculada a los intereses de los criollos reformistas cubanos, emparentados con lo generales Serrano y Dulce.[9] Pero la Gloriosa fue también el detonante de la revolución en Cuba, donde el ambiente estaba preparado psicológicamente desde el abandono de Santo Domingo en 1865 y la Guerra de Secesión Estadounidense. Sin embargo, la revuelta no fue encabezada por negros esclavos o libertos, sino por personajes de las clases medias. Acontecimiento que no habían previsto los criollos reformistas.[10]
  • España negaba el derecho de reunión sin supervisión de un jefe militar.
  • No existía la libertad de prensa.
  • Era ilegal formar partidos políticos.
  • Fracaso de la junta de información de 1867 y con esto la agudización de las contradicciones colonia-metrópoli unido a la maduración de un pensamiento independentista con figuras como Félix Varela, José Antonio Saco y otros.

Causas sociales

  • Marcada división de clases.
  • La existencia de prejuicios raciales.
  • En Cuba existía la esclavitud, que además de ser cruel era un freno para el desarrollo económico de la isla, pues el desarrollo de la tecnología hacía imprescindible el uso de obreros cualificados.
De todos los grandes conflictos potenciales, la esclavitud era el mayor. En las Cortes de Cádiz, el abogado español antiesclavista Agustín Argüelles presentó en 1811 una proposición para abolir la trata de esclavos. El diputado cubano Andrés Jáuregui se opuso radicalmente, amenazando con una sublevación contra España si se abolía el tráfico. Las amenazas de segregarse y de pedir la anexión a Estados Unidos marcaron las siguientes discusiones y votaciones, donde los diputados americanos se manifestaron contra la trata de esclavos y los cubanos, tanto los criollos como peninsulares, a favor.[11]
Los cubanos integrantes del bloque oligárquico que residían fundamentalmente en las provincias de La Habana y Matanzas, se habían opuesto a la Guerra de los Diez Años, prefiriendo conservar sus esclavos y plantaciones —manteniendo sus negocios— a la libertad de la Isla.[12]

La guerra

Archivo:Voluntarios de La Habana, de Valeriano Domínguez Bécquer.jpg
Voluntarios de La Habana por Valeriano Domínguez Bécquer (La Ilustración de Madrid, mayo de 1870)

La insurrección independentista comenzó oficialmente el 10 de octubre de 1868, cuando Céspedes lee la declaración de independencia, el Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba, donde explica las causas de la guerra y sus objetivos.

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Embarque de los voluntarios para Cuba en el puerto de Cádiz, grabado de Severini (El Museo Universal, noviembre de 1869)

El hito militar más relevante fue la toma de Bayamo por parte de los insurgentes, ciudad que posteriormente incendiarían.

El Gobierno Provisional de 1868-1871 envió a Cuba al general Domingo Dulce como nuevo capitán general para que iniciara ciertas reformas que pusieran fin a la sublevación, pero se encontró con la radical oposición de la alta burguesía de La Habana, que controlaba el comercio, la banca, la producción de tabaco, las navieras y otras actividades fundamentales, y que contaba con el apoyo armado de los «batallones de voluntarios del comercio».

El citado "partido peninsular" o "partido español" es el que se hizo dueño de la isla, logrando no solamente echar a Dulce sino a la mayoría de los funcionarios nombrados por los gobiernos del Sexenio Democrático.[cita requerida] Es posible incluso que este grupo estuviera detrás del asesinato del general Juan Prim,[cita requerida] presidente del gobierno español, que parecía dispuesto a negociar con los insurgentes, y que también fuera uno de los promotores de la Restauración borbónica en España ya que ayudó a financiar el pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos que el 29 de diciembre de 1874 puso fin a la Primera República Española seguramente[cita requerida] por medio de José Cánovas del Castillo, directivo del Banco Español en la Isla de Cuba y hermano del jefe del partido alfonsino, Antonio Cánovas del Castillo.

La ofensiva de la metrópoli: la "españolización" de la isla

España, al margen de su ofensiva militar, emprendió una ofensiva paralela, la civil. Para ello, incrementó el número de contingentes de inmigrantes españoles hacia Cuba, con el objeto de "españolizar" la isla.[cita requerida]

Del año 1868 a 1880, llegaron a Cuba 382 476 españoles, y para el año 1898, cuando Cuba logra su independencia, eran 960 682, de los cuales 449 287 eran civiles y 511 395 eran militares.[13]

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Memoria sobre los voluntarios de la isla de Cuba por Luis Otero Pimentel, 1876.

Población española llegada a Cuba

Año Civiles Militares
1868 15.035 7.044
1869 14.005 26.200
1870 13.698 14.131
1871 11.880 17.819
1872 15.045 8.613
1873 14.475 11.995
1874 14.978 12.163
1875 14.616 19.419
1876 12.220 33.688
1877 10.080 17.818
1878 10.783 9.266
1879 15.109 26.323
1880 12.055 4.018
Total 173.979 208.497

Cronología

Archivo:Embarcament dels voluntaris catalans al port de Barcelona.jpg
Voluntarios españoles embarcándose en Barcelona para la guerra en Cuba (1870)

Personajes importantes

Algunas de las figuras más importantes de la guerra fueron:

  • Carlos Manuel de Céspedes, quien no solamente fuera el iniciador del conflicto, sino que fue uno de los más radicales elementos en todo el proceso. Él fue el primer presidente de la República en Armas y fue también el primer funcionario cubano destituido de un cargo político.
  • El mayor general Perucho Figueredo, uno de los principales conspiradores que iniciaron la lucha junto a Céspedes. Compositor de la letra y música del Himno Nacional de Cuba.
  • El mayor general Máximo Gómez (el Generalísimo), militar de carrera dominicano, quien había peleado contra sus paisanos anti-anexionistas cuando era un joven militar del Ejército Español y que, después de la derrota de este en la que después fue la República Dominicana, se trasladó a Cuba, donde años más tarde sería uno de los líderes militares independentistas.
  • El mayor general Antonio Maceo (el Titán de Bronce), un mulato liberto que ganó sus grados por su inteligencia estratégica y su valor. Principal artífice de la Protesta de Baraguá.
  • El mayor general Vicente García González (el León de Santa Rita), quien fuera el último jefe de los Ejércitos de la República de la Guerra Grande y uno de los generales más temidos y respetados por el ejército colonial español.
  • El mayor general Ignacio Agramonte (el Mayor), un aristócrata de la zona del Camagüey, quien renunció a todas sus riquezas y se unió a los insurgentes y fue famoso por varias acciones militares que demostraron su capacidad como líder y sus dotes como estratega.
  • El mayor general Ángel del Castillo (la Tempestad a Caballo), otro aristócrata camagüeyano, primo del anterior. Famoso por sus acciones temerarias que le costaron la vida a inicios de la guerra.
  • El brigadier Henry Reeve (el Inglesito), joven estadounidense que se unió a la causa independentista cubana. Segundo de Agramonte y, posteriormente, de Gómez. Se suicidó de un disparo en la sien antes de caer prisionero.
  • El mayor general Carlos Roloff, terrateniente polaco asentado en Cuba, solidario con la causa independentista.
  • El mayor general Calixto García, general de las tres guerras de independencia de Cuba (1868-1898).
  • El general José Maceo (el León de Oriente), uno de los hermanos menores de Antonio Maceo. Participó junto a sus hermanos en la Protesta de Baraguá.
  • El brigadier Ramón Leocadio Bonachea, último alto oficial cubano en deponer las armas, un año después de finalizada la guerra.
  • Leoncio Prado Gutiérrez, oficial de marina peruano, se alistó en el ejército libertador, capturó el buque español “Moctezuma”. Al izar la bandera cubana lo rebautizó “Céspedes”, por lo que se le considera el primer buque de la Marina del país en gestación.

Leyes puestas en práctica por el gobierno de la República en armas

  • Junio de 1869: Ley de Matrimonio Civil.
  • Julio de 1869: Ley de Organización Militar.
  • Agosto de 1869: Ley de Instrucción Pública.
  • Agosto de 1869: Ley de Organización Judicial.
  • Agosto de 1869: Ley de Organización Administrativa.
  • Agosto de 1869: Ley de Cargas Públicas.

Estudiantes de medicina fusilados el 27 de noviembre de 1871

Uno de los eventos más trágicos de la Guerra de los Diez Años fue el fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina, lo que ocurrió durante el gobierno del general Blas Villate y de la Hera, conde de Balmaseda (o Valmaseda).[cita requerida]

Los ocho estudiantes (Alonso Álvarez de la Campa y Gamba, Anacleto Bermúdez y González de Piñera, José de Marcos Medina, Ángel Laborde y Pereda, Juan Pascual Rodríguez y Pérez, Carlos Augusto de la Torre y Madrigal, Carlos Verdugo y Martínez, y Eladio González y Toledo) fueron arrestados en su aula universitaria el 25 de noviembre de 1871, por el propio gobernador español de La Habana, acusados falsamente de haber arañado la tumba de un periodista español. Al día siguiente, bajo las órdenes del segundo cabo, general Crespo, por encontrarse ausente Valmaseda, los estudiantes fueron procesados en juicio sumarísimo. El fallo de este juicio no fue aceptado por los voluntarios españoles amotinados frente al edificio de la cárcel donde se celebrara el juicio. Los estudiantes fueron procesados seguidamente una segunda vez, donde fueron condenados a muerte.[cita requerida]

Valmaseda, que había regresado a La Habana, no revocó el fallo ni lo conmutó por pena inferior. Los ocho estudiantes fueron ejecutados el 27 de noviembre de 1871, dos días después de su arresto. La fecha se celebra en Cuba como día de Duelo Nacional.

Propiedades embargadas

Durante la Guerra de los Diez Años, el gobierno Español embargó las propiedades de aquellas personas que ellos consideraban que apoyaban a la causa rebelde.

El Gobernador Superior Político publicó una Orden a este efecto el 20 de abril de 1869. Esta Orden fue publicada en la Gaceta el 9 de julio de 1869.

Comenzando en julio de 1869, listas de nombres de individuos cuyas propiedades habían sido embargadas fueron publicadas en el Diario de la Marina (Periódico oficial del puerto de La Habana).[cita requerida]

Solidaridad internacional con los independentistas cubanos

A nivel gubernamental se destaca la “Alianza contra España”, formada por Perú, Chile y Bolivia, surgida durante la Guerra del Pacífico de 1865-1866, a las que enseguida se unieron Venezuela, Colombia, México, República Dominicana, Haití, Brasil, El Salvador y Guatemala, que hicieron causa común con los insurgentes cubanos. Es de destacar la solidaridad que tuvieron muchas personas del mundo con los independentistas cubanos. Entre los extranjeros que participaron voluntariamente en la contienda a favor de los sublevados, destacan los estadounidenses Thomas Jordan y Henry Reeve, el puertorriqueño Juan Rius Rivera, el peruano Leoncio Prado, el venezolano José Miguel Barreto, los dominicanos hermanos Marcano, etc. Igualmente, hubo franceses, italianos, e incluso españoles nacidos en la península ibérica que se unieron al Ejército Libertador Cubano. El dominicano Máximo Gómez y el polaco Carlos Roloff también se unieron a los cubanos, pero ellos ya residían en Cuba antes de estallar el conflicto.

Solidaridad alemana con España

En el caso de los alemanes,[14] había un conflicto sobre la participación o no en un cuerpo de voluntarios. Basado en un telegrama de Otto von Bismarck en favor de la colaboración, las dos partes intentaron influir en Bismarck, sin embargo, ganaron los partidarios en favor de España. Ferdinand Heydrich Klein, jefe de la Compañía de los alemanes, que aglutinaba los comerciantes más influentes de Matanzas, así lo pedía a Bismarck [15]y acordó formar en 1869 un comité de cinco miembros (George Rasch, P.J.Niese, Gustav Rohlson, A. Félix Lienau y el propio F. Heydrich), llamado el "Club de Alémanes") para preparar la formación de la tropa de voluntarios.[16] Aunque convencieron a Bismarck de la neutralidad de los voluntarios, su posición era claramente en favor de España.[17] Lo principal era proteger sus plantaciones e industrias.

Causas del fracaso

  • Regionalismo: Las tropas se negaban a salir de su zona de combate y residencia de sus familias, lo que provocaba una desigualdad en el desarrollo de la guerra.
  • Indisciplinas militares: En esta etapa se realizaron dos sediciones: “Lagunas de Varona” y “Santa Rita” las dos protagonizadas por Vicente García, en la región de Las Tunas; en ellas el militar pedía cambios tan drásticos como la renuncia del presidente. Posteriormente, también estalló un movimiento secesionista entre los independentistas cubanos de la región de Holguín, el cual minó, todavía más, a las debilitadas tropas cubanas.
  • Contradicciones entre el gobierno independentista y el Ejército Libertador: El gobierno cívico-militar de la República de Cuba en Armas intervenía excesivamente en las decisiones de los altos mandos militares del ejército mambí.
  • Falta de unidad: El desacuerdo entre los diferentes mandos de la guerra causó un desequilibrio entre el poder militar y el civil, lo que ya se venía manifestando desde la asamblea de Guáimaro, donde no quedaron claras las facultades de cada poder.
  • Caudillismo: Se desarrolló entre determinados jefes militares independentistas un cierto espíritu mesiánico, lo cual los llevó a desobedecer a sus superiores.
  • Escasez de recursos y prolongamiento excesivo de la contienda: No se logró hacer una guerra rápida y eficaz, por lo que las tropas quedaron exhaustas y en una situación deplorable.
  • Cese de las expediciones de ayuda del exterior: Durante los últimos años de la guerra dejaron de arribar a la isla expediciones de patriotas con armas y municiones de refuerzo, lo cual aisló a los mambises y los dejó sin recursos para continuar.
  • Traición de algunos jefes a la causa independentista: Varios jefes militares y políticos (fundamentalmente del Camagüey y algunos de Las Villas) se pasaron al bando español hacia finales de la guerra, motivados algunos por sobornos y otros por cansancio. Cabe destacar el caso de Juan Bautista Spotorno, presidente del gobierno independentista (1875-1876), quien sería uno de los principales cabecillas del Partido Autonomista (de marcados tintes anti-independentistas) luego del Pacto del Zanjón.

Notas

  1. Pickenpaugh, Roger (2016). McKinley, Murder and the Pan-American Exposition: A History of the Presidential Assassination, September 6, 1901. McFarland. p. 46. 
  2. «Victimario Histórico Militar». 
  3. 3,0 3,1 Scheina, Robert L. (2003). Latin America's Wars: Volume 1. Potomac Books. 
  4. Clodfelter, Micheal (2017). Warfare and Armed Conflicts: A Statistical Encyclopedia of Casualty and Other Figures, 1492-2015, 4th ed (en inglés). McFarland. p. 306. ISBN 978-0786474707. 
  5. Wright, Robert; Wylie, Lana, eds. (2009). Our Place in the Sun: Canada and Cuba in the Castro Era. University of Toronto Press. 
  6. R. W. McColl & Gerhard Robbers (2005). Encyclopedia of World Geography. Tomo I. Nueva York: Infobase Publishing, pp. 222. ISBN 978-0-81607-229-3.
  7. Villares, 2009, p. 43.
  8. Fontana, 2007, pp. 372-373.
  9. Espadas Burgos
  10. Cardona y Losada, página 43
  11. Cardona y Losada, páginas 38 y 39
  12. Francisco López Segrera, "Raíces históricas de la revolución cubana (1868-1959)", página 220
  13. LA INMIGRACIÓN HISPANA EN SANTIAGO DE CUBA (1868-1898). Maritza Pérez Dionisio (Universidad de Oriente, Santiago de Cuba), http://dspace.uah.es/jspui/bitstream/10017/5947/1/La%20Inmigraci%C3%B3n%20Hispana%20en%20Santiago%20de%20Cuba%20(1868-1898).pdf
  14. Gelpì y Ferro, D. (1872). «Álbum histórico fotográfico de la guerra de cuba desde el principio hasta el reinado de Amadeo I.». La Antilla. 
  15. Guitierrez, Luis Alvarez (1988). CSIC,Dep.de Estudios Historicos, ed. La diplomacia bismarckiana ante la cuestión cubana, 1868-1874 (en esp). Madrid: CSIC. p. 142. ISBN 84-00-06893-9. Consultado el 11 de julio de 2017. 
  16. Quiroz, Alfonso W. (2001). Cuba: Una nueva Historia, y en el artículo CORRUPCIÓN, BUROCRACIA COLONIAL Y VETERANOS SEPARATISTAS EN CUBA. Barucg College & Graduate Center, Cluny. Consultado el 1 de julio de 2017. 
  17. Zeuske, Michael (2006). Deutsche als Eliten in Lateinamerika (19. Jahrhundert) (en Deutsch). SCRIPTA MERCATURAE VERLAG,. p. 16/17/18. Consultado el 5 de julio de 2017. 

Bibliografía

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  • Cardona, Gabriel y Juan Carlos Losada, Weyler, nuestro hombre en La Habana. Barcelona: Planeta (segunda edición), 1988. ISBN 84-08-02327-6
  • Cepero Bonilla, Raúl: Azúcar y abolición. Apuntes para una historia crítica del abolicionismo. Barcelona: Crítica, 1977. ISBN 84-7423-007-1
  • De Diego García, Emilio, Weyler, de la leyenda a la Historia. Madrid: Fundación Cánovas del Castillo, 1998. ISBN 84-88306-48-2
  • Espadas Burgos, Manuel. Alfonso XII y los orígenes de la Restauración. Madrid: CSIC, 1990. ISBN 84-00-07060-7
  • Fontana, Josep (2007). La época del liberalismo. Vol. 6 de la Historia de España, dirigida por Josep Fontana y Ramón Villares. Barcelona: Crítica/Marcial Pons. ISBN 978-84-8432-876-6. 
  • Moreno Fraginals, Manuel, Cuba–España, España–Cuba. Historia común. Barcelona: Grijalbo Mondadori, 1995. ISBN 84-397-0260-4
  • Villares, Ramón (2009). «Alfonso XII y Regencia. 1875-1902». En Ramón Villares y Javier Moreno Luzón, ed. Restauración y Dictadura. Vol. 7 de la Historia de España, dirigida por Josep Fontana y Ramón Villares. Barcelona-Madrid: Crítica/Marcial Pons. ISBN 978-84-4423-921-8. 

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