Santa Casa de Ejercicios

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Archivo:Santa Casa de Ejercicios Espirituales 2012-09-18 02-52-07.jpg
Exterior, por Avenida Independencia, de la Santa Casa de Ejercicios Espirituales.

La Santa Casa de Ejercicios Espirituales San Ignacio de Loyola (situada en la avenida Independencia al 1100, entre las calles entre Salta y Lima, barrio de Constitución, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina) fue construida entre los años 1795 y 1810 por iniciativa de la santiagueña María Antonia de Paz y Figueroa y constituye el único ejemplo de su tipología que aún subsiste en su ciudad. Es un convento conformado por claustros, patios y capillas de fines del siglo XVII y principios del siglo XIX, obra de los alarifes Juan Campos y Antonio Masella.[1]

La Casa fue habilitada (sin concluir) en 1799, año en que falleció la beata. Los claustros circundan diferentes tipos de patios, los cuales poseen características funcionales, simbólicas y arquitectónicas propias.

Por Ley 3472 del año 2010, fue declara por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como Área de Protección Histórica (APH), normativa que le otorga protección edilicia al inmueble con el fin de regular las posibles intervenciones en el edificio.[2]

Historia

Archivo:Santa casa de ejercicios espirituales, Buenos Aires 02.jpg
Patio interior.

María Antonia de Paz y Figueroa fue una mujer laica consagrada al servicio de la Compañía de Jesús, que tuvo la iniciativa de mantener viva la obra de los jesuitas luego de que éstos fuesen expulsados de América, por el papa Clemente XIV, en 1773. Uno de sus objetivos fue continuar con la práctica de los Ejercicios Espirituales creada por San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. Gracias a ella, en 1795, se construyó el edificio que en aquellos tiempos se encontraba fuera del límite urbano de Buenos Aires.[3]

Si bien existen construcciones en la ciudad de Buenos Aires que han sido creadas antes que este, todos han sufrido modificaciones de importancia, por eso a este se lo considera como el más antiguo de los que no han sufrido modificaciones estructurales de importancia: sus muros, pisos, revestimientos, aberturas, muebles y adornos, permanecen tal como eran desde los tiempos en que allí funcionaba un beaterio –la residencia de las laicas consagradas como María Antonia- y la Casa de Ejercicios Espirituales, donde toda la sociedad colonial se recluía algunos días al año para meditar, ayunar, leer y hasta mortificar su carne.[3]

Archivo:Santa casa de ejercicios espirituales, Buenos Aires 07.JPG
Interior.

Se trata de un edificio de planta colonial clásica, diseñado por Juan Campos, el mismo alarife que trazó los planos del Convento de San Lorenzo, donde José de San Martín planeó su primer combate en suelo americano. En una de sus paredes, todavía cuelga la cruz de 45 kilos que algunos, a modo de penitencia, cargaban sobre su hombro para dar vueltas a uno de los 8 patios interiores de la Casa. Por esta Casa de Ejercicios Espirituales pasaron casi todos los hombres de Mayo y otros próceres de la historia argentina. Allí estuvo Mariquita Sánchez, castigada por su romance prohibido con el señor Thompson y criada Felipa Larrea de Larrea considerada la última esclava sobreviviente del período colonial.

Camila O'Gorman iba a ser recluida allí (en castigo por su fuga con un sacerdote), pero fue fusilada antes de su traslado. Además, hicieron los ejercicios ignacianos en ese lugar Santiago de Liniers, Cornelio de Saavedra, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Mariano Moreno, Bernardino Rivadavia y, más tarde, Juan Manuel de Rosas y su hija Manuelita, Juan Bautista Alberdi, Bartolomé Mitre y otros más.[3]

Con el tiempo, las beatas se convirtieron en monjas, con el nombre de Sociedad Hijas del Divino Salvador, y siguen al frente del lugar, donde todavía se realizan retiros espirituales. Sus 95 celdas (con dos camas cada una) pueden albergar a casi 200 personas.[3]

El lugar no está abierto al público (salvo la capilla, los domingos, para la misa) pero cada tanto se realizan visitas guiadas.[3]

Referencias

Enlaces externos