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María Josefa Pimentel y Téllez-Girón
| María Josefa Pimentel | |||
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Archivo:Duchess Countess of Benavente by Goya.jpg Retrato de la Duquesa de Osuna por Francisco de Goya (1785) | |||
| Información personal | |||
| Nombre completo | María Josefa de la Soledad Pimentel y Téllez-Girón | ||
| Otros nombres | Condesa-Duquesa de Benavente, Duquesa de Osuna | ||
| Nacimiento |
26 de noviembre de 1752 Madrid, España | ||
| Fallecimiento |
5 de octubre de 1834 Madrid, España | ||
| Familia | |||
| Padres | Francisco de Borja Pimentel y Vigil de Quiñones (XIV Conde de Benavente) y María Faustina Téllez-Girón y Pérez de Guzmán | ||
| Cónyuge | Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Pacheco, IX Duque de Osuna | ||
| Información profesional | |||
| Ocupación | Aristócrata, mecenas, líder social y reformadora | ||
| Área | Artes, beneficencia, agronomía y educación | ||
| Conocido por | Presidenta de la Junta de Damas de Honor y Mérito; mecenas de Goya; creadora del Jardín de El Capricho | ||
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reconocimientos
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María Josefa de la Soledad Pimentel y Téllez-Girón (Madrid, 26 de noviembre de 1752 – Madrid, 5 de octubre de 1834), conocida popularmente como la Duquesa de Osuna, fue una de las figuras más emblemáticas y poderosas de la Ilustración española.[1]
Poseedora de una de las casas nobiliarias más importantes de Europa por derecho propio (como Condesa-Duquesa de Benavente), y Duquesa Consorte de Osuna por matrimonio, supo utilizar su inmensa fortuna, su inteligencia y su refinada educación para convertirse en un pilar del reformismo ilustrado, mecenas de las artes y las ciencias, y un contrapunto intelectual a la facción más tradicionalista y reaccionaria de la nobleza cortesana.[2]
Biografía
Primeros años
Nació en el seno de la más alta aristocracia española. Era hija de Francisco de Borja Pimentel y Vigil de Quiñones, XIV Conde-Duque de Benavente, y de María Faustina Téllez-Girón y Pérez de Guzmán.
A la muerte de su padre en 1763, heredó el Condado-Ducado de Benavente, convirtiéndose en una de las grandes potentadas de España desde la infancia.[3]
Su educación fue excepcional para una mujer de su tiempo. Influida por los preceptos de la Ilustración, recibió enseñanzas en idiomas (francés, italiano), historia, filosofía moral, ciencias naturales y música. Este bagaje cultural la distinguió y la preparó para su futuro papel como anfitriona de las ideas más avanzadas del siglo.[1]
Matrimonio y descendencia
En 1771 contrajo matrimonio con su primo hermano, Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Pacheco, IX Duque de Osuna. La unión, lejos de ser un mero acuerdo dinástico, fue una colaboración excepcional. Ambos compartían intereses intelectuales y artísticos, formando uno de los tándems culturales más poderosos de la corte de Carlos III y Carlos IV. Tuvieron varios hijos, entre ellos:
- Josefa Manuela (1783-1817), casada con su tío, el Marqués de Camarasa.
- Joaquina (1784-1851), que heredó el espíritu de su madre y fue una destacada dama de la corte, retratada también por Goya.
- Francisco de Borja (1785-1820), X Duque de Osuna, quien continuó el mecenazgo familiar.
Mecenazgo artístico
La relación de la Duquesa de Osuna con Francisco de Goya es uno de los capítulos más fructíferos del mecenazgo artístico en España.[4]
Su mecenazgo no fue pasivo; la duquesa actuaba como una cognoscente, una entendida que realizaba encargos muy específicos que revelan su gusto refinado y su interés por la modernidad:
1. Retratos íntimos (1785): Goya pintó el famoso retrato grupal de La familia del duque de Osuna (Museo del Prado), donde los retrata no como figuras distantes y protocolarias, sino como una familia unida y culta en un ambiente doméstico y sofisticado. 2. Los Caprichos (1799): Los duques de Osuna fueron los primeros compradores de la serie de Los Caprichos, adquiriendo cuatro colecciones completas. Adquirir una obra satírica y crítica con la sociedad era un acto de alto riesgo y modernidad, demostrando que comprendían el mensaje subversivo de Goya y lo apoyaban.[5] 3. Pinturas para El Capricho: Goya también pintó cuadros de gabinete para su finca, como El Aquelarre o El entierro de la sardina, obras oscuras y oníricas que muestran el gusto de la duquesa por temas no convencionales alejados del clasicismo predominante.
El Salón Ilustrado de la Duquesa de Osuna
Lejos de la frivolidad y el chismorreo que caracterizaban a otros salones aristocráticos, el Palacio de los Duques de Osuna en la Cuesta de la Vega (Madrid) se convirtió en el epicentro de la cultura avanzada en España.[6] Su tertulia era un espacio de intercambio intelectual donde se debatían abiertamente ideas liberales a menudo prohibidas por la Inquisición.[7]
En su círculo íntimo se daban cita destacados ilustrados como Gaspar Melchor de Jovellanos, quien la consideraba una interlocutora excepcional y leía en su salón sus informes sobre reformas agrarias y educativas,Leandro Fernández de Moratín, dramaturgo y poeta, que encontraba en ella una protectora frente a las críticas de los sectores más conservadores, o Tomás de Iriarte, quien encontró en la duquesa el apoyo para la difusión de sus Fábulas literarias.
La Junta de Damas de Honor y Mérito
Su contribución más trascendental al reformismo social fue su liderazgo en la Junta de Damas de Honor y Mérito, fundada en 1787 como una rama femenina de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País.[7]
A pesar de la feroz oposición inicial de algunos socios varones (como Cabarrús), que veían con recelo la participación femenina en asuntos públicos, la Duquesa de Osuna fue nombrada Presidenta de la Junta en 1787, cargo que ejerció con determinación durante décadas. Bajo su liderazgo, las mujeres de la alta nobleza e ilustradas gestionaron de manera autónoma instituciones clave:
- Escuelas Patrióticas: Crearon y administraron escuelas para la educación de niñas pobres, enseñándoles a leer, escribir y oficios "honestos" (como bordado, encaje o costura) para apartarlas de la mendicidad y la prostitución.[7]
- La Inclusa de Madrid: La Duquesa lideró una profunda reforma de la Casa de Expósitos (niños huérfanos). Introdujo el sistema de nodrizas externas y criterios de higiene modernos (ventilación, limpieza, alimentación), lo que redujo drásticamente la mortalidad infantil, que en aquella época era altísima.[1][8]
- Premios y estímulos: La Junta, bajo su supervisión, otorgaba premios anuales a niñas y mujeres que destacaban en sus estudios o en su labor como madres y trabajadoras, fomentando así el mérito personal por encima del estatus.
El Capricho
Entre 1784 y 1830, la Duquesa promovió la creación de su finca de recreo, la Alameda de Osuna, conocida como El Capricho (actualmente en el distrito de Barajas, Madrid).[9]
Lejos de ser un mero jardín ornamental, El Capricho fue un auténtico proyecto ilustrado y experimental. Fue el primer jardín paisajista de España, rompiendo con la rigidez del jardín francés. Buscaba recrear la naturaleza idealizada, con temples, ermitas y estanques que evocaban emociones.
Siguiendo las directrices de las Sociedades Económicas, la finca albergaba un laboratorio agrícola. Se aclimataron nuevas especies vegetales traídas de América y Europa, y se experimentaron con técnicas de cultivo avanzadas para mejorar la producción.[6]
Edificios como el "Abajo del Abajo" o el "Templo de Baco" no solo eran decorativos, sino que servían para reuniones de la tertulia ilustrada y contenían programas iconográficos sobre la mitología y la filosofía.
Últimos años y exilio
La Invasión Napoleónica de España truncó el mundo de la Ilustración. A diferencia de algunos afrancesados, la familia Osuna mantuvo una posición compleja. Tras la muerte de su esposo en 1807, la Duquesa optó por el exilio durante la guerra, residiendo en Cádiz y luego en París (donde sus hijos fueron educados).
Regresó a España tras la restauración de Fernando VII, pero el clima político ya no era el mismo. La Década Ominosa supuso un retroceso para las ideas reformistas que ella había defendido. Sin embargo, mantuvo su prestigio y continuó siendo un referente cultural hasta su muerte en Madrid, el 5 de octubre de 1834, a los 81 años.
Legado
La Duquesa de Osuna representa el ideal de la aristócrata ilustrada: una mujer que utilizó su posición privilegiada no solo para el ocio, sino para impulsar el progreso de su país.
Su legado perdura en las obras maestras de Goya que atesora el Museo del Prado, en los archivos de la Real Sociedad Económica Matritense que documentan la labor de la Junta de Damas, y en los senderos del Jardín de El Capricho, testigo mudo de una época en la que se soñó con cambiar España a través de la razón, la educación y la belleza.
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 1,2 Real Academia de la Historia. "María Josefa de la Soledad Pimentel y Téllez-Girón". Diccionario Biográfico electrónico. Enlace
- ↑ Pérez Samper, M. A. (2003). La España del Siglo XVIII. Barcelona: Ariel. ISBN 978-84-344-6667-4.
- ↑ Fernández de Bethencourt, F. (1901). Historia genealógica y heráldica de la monarquía española. Madrid.
- ↑ Museo del Prado. "Goya y la Duquesa de Osuna". Ficha de la obra
- ↑ Glendinning, N. (1992). Goya y sus críticos. Madrid: Taurus.
- ↑ 6,0 6,1 Patrimonio Nacional. "Mecenazgo de la Casa de Osuna". Archivo General de Palacio.
- ↑ 7,0 7,1 7,2 Sánchez Blanco, F. (2002). La Ilustración en España. Madrid: Akal. ISBN 978-84-460-1903-5.
- ↑ Demonte, C. (2015). Mujeres en la Ilustración: La Junta de Damas de Madrid. Madrid: Cátedra.
- ↑ Ayuntamiento de Madrid. "Historia del Jardín de El Capricho". Web oficial