Rana (juego)

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Juego de la rana o sapo

Mesa de juego del sapo en Cuzco
Jugadores 2 o más
Edades 9 o más
Complejidad Media-alta
Estrategia Juego de precisión
Habilidades Puntería, precisión
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Modelo español de mueble de la rana.
En Hispanoamérica se lo conoce como juego del sapo (Perú, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Argentina), o rana (Colombia).

El juego de la rana (en España y Chile), juego del sapo (en Perú, Uruguay, Ecuador, Bolivia[1]y Argentina), o simplemente rana o bolirana[2] (en Colombia), es un juego de lanzamiento de precisión múltiple donde se intenta introducir un determinado número de fichas, bolas metálicas, argollas o discos de hierro («tejos» en España y Bolivia)[3] o de bronce (en Perú y Argentina) en los múltiples agujeros que existen en la mesa del sapo o rana. Algunos de ellos tienen obstáculos que dificultan la precisión del lanzamiento.

La Real Academia Española define este juego como: «Juego que consiste en introducir desde cierta distancia un disco de hierro o petanco por la boca abierta de una rana de metal colocada sobre una mesilla, o por otras ranuras convenientemente dispuestas».[4][5]

La mesa es de madera, aunque también hay metálicas. En la parte superior tiene varios agujeros, en el centro un sapo o rana sentado(a) con la boca abierta, delante de la misma un molino, a los lados dos puentes y dos agujeros, y por detrás tres agujeros. Las fichas suelen ser de acero. Las partidas a menudo se celebran a diez tiradas. Si la ficha entra en la boca del sapo o rana se obtiene el máximo puntaje.

Historia

Antecedentes antiguos

El origen del juego de la rana o sapo es incierto y se remonta a tiempos antiquísimos. Según diversas fuentes, ya en el Antiguo Egipto se practicaba un juego similar del que queda constancia en varios papiros del Museo de El Cairo con el nombre de Hab-am-han.[4] También se tiene noticia de que egipcios, griegos y romanos jugaban a una variedad denominada «juego del Tonel»: colocaban un ánfora a cierta altura —generalmente recién vaciada de vino— e intentaban introducir piedras planas por su boca; quien fallaba pagaba el vino consumido.[4]

En la Antigua Grecia era conocido como «casse pot» y se jugaba con ánforas y guijarros.[6] Los romanos, tras la conquista de Grecia, adoptaron el juego y, según se cuenta, se convirtió en uno de los divertimentos favoritos del emperador Lucio Vero.[6] Más tarde, los vikingos, tras sus expediciones por el Mediterráneo, llevaron el principio del juego a Neustria —la actual Normandía—. Allí, donde la sidra se almacenaba en toneles en lugar de ánforas, el juego pasó a denominarse «jeu du Tonneau» (juego del tonel).[6]

La leyenda inca

Paralelamente a la tradición europea, existe una arraigada leyenda de origen incaico que atribuye a este juego un carácter ritual y sagrado. En la cultura inca, el sapo era un animal venerado por sus supuestos poderes mágicos, asociado al agua, la fertilidad y la buena fortuna.[7] Cuenta la tradición que, durante las festividades religiosas, los pobladores arrojaban ofrendas de oro y plata a las lagunas sagradas: si un sapo saltaba y engullía la pieza, se convertía en oro y se le concedía un deseo al lanzador.[5]

En homenaje a estos deseos cumplidos, el inca mandó construir un gran Sapu de oro (sapu significa 'sapo' en quechua) con el que se entretenía la realeza. Este pasatiempo, que combinaba destreza, suspenso y ritual, recibía el nombre de Pukllay Sapu ('jugar al sapo').[5][8] Aunque carece de confirmación arqueológica, esta leyenda ha sido transmitida oralmente durante generaciones y es comúnmente citada en Perú, Bolivia, Ecuador y Argentina como el origen mítico del juego.[9]

El juego del tonel en Francia

En el siglo XVIII hubo un juego conocido en Francia como le Tonneau (el tonel o barril), elemento que servía como estructura principal,[7] que con el tiempo fue sustituidos por una rana de metal con la boca abierta, y el juego pasó a llamarse le jeu de la Grenouille (el juego de la rana).[5] El mueble de madera, de unos 90 centímetros de altura, presenta un tablero con entre doce y catorce dianas de diferentes valores —siendo la boca de la rana la de mayor puntuación—, acompañadas a menudo de un torniquete, dos puentes, dos arcos o simplemente agujeros.[10]

El juego está inscrito en el inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial de Francia.[8] Se practica especialmente en el norte del país —en regiones como Picardía, Bretaña y Normandía—, tanto en competiciones por equipos como en partidas individuales. Los jugadores se colocan a una distancia de entre 2,5 y 3 metros del mueble y lanzan ocho palets de hierro fundido, recibiendo un bonus de 1000 puntos si consiguen introducir cuatro palets en la boca de la rana durante una misma ronda.[10]

El juego de la rana España e Hispanoamérica

En España, donde se le conoce con el nombre de juego de la rana, se popularizó especialmente en el norte del país y, sobre todo, en Asturias, donde era práctica habitual en las sidrerías, escenario de frecuentes competiciones personales.[7] Allí, el lanzamiento de los tejos o petacos —discos de hierro— se convertía en un rito social en torno a la espicha o la partida de bolos.

El juego cruzó el Atlántico y cada país lo adaptó y le dio un nombre distinto:[8]

  • En Perú, Bolivia, Ecuador, Uruguay y Argentina se consolidó como juego del sapo (recuperando la denominación quechua indirectamente).
  • En Colombia se le conoce como rana o bolirana (término que combina «bola» y «rana»).
  • En Chile se mantiene el nombre de juego de la rana, al igual que en España.

Con el paso del tiempo, surgieron diferencias notables en los diseños y las reglas. En Argentina se introdujo un elemento adicional llamado «la vieja»: un muñeco o figura de metal que representa a una mujer anciana, colocada generalmente en la parte trasera o lateral del sapo. Acertar en la boca de «la vieja» se ha convertido en el objetivo más valioso y difícil, por encima incluso de la boca del sapo. Este elemento no existe en las versiones peruana ni colombiana.[8]

En Perú y Colombia, los juegos carecen de este añadido, manteniendo un diseño más cercano al original europeo, con el sapo o la rana como centro de atención. En Bolivia, es habitual encontrar mesas de sapo en chicherías, ferias patronales y durante la festividad de Todos Santos, donde se juega junto a otros juegos tradicionales como la taba y el tockola.

En cuanto al material, las ranas y sapos se fabricaban tradicionalmente en fundiciones de hierro. En el País Vasco, por ejemplo, la Fundición Palacios de Basauri (Vizcaya) produjo durante décadas las afamadas ranas de hierro fundido que adornaban las mesas de los bares y sidrerías.[11]

Durante la época moderna, las mesas de juego de la rana fueron una de las principales diversiones de los pasajeros en la cubierta de los grandes trasatlánticos de principios del siglo XX, gozando de gran prestigio.[7] En la década de los años cincuenta y sesenta del siglo XX era muy común encontrar estas mesas a la entrada de bares y tascas españolas, donde los parroquianos tenían por costumbre apostar el vino o la consumición, y el que no afinaba la puntería pagaba.[4]

En la actualidad, el juego de la rana o sapo sigue siendo un pasatiempo popular en bares, clubes sociales, centros de jubilados y fiestas populares de ambos lados del Atlántico. Su fabricación ha evolucionado desde la madera artesanal hasta versiones metálicas más duraderas, y existen campeonatos oficiales en varios países. Diversas asociaciones de juegos autóctonos se ocupan de mantener viva esta tradición, considerada ya como un deporte con reglamentación y normas propias.[4]

Descripción

Detalle de una rana.
  • Fichas: 5-10 discos, tejos, bolas o argollas de bronce o hierro.
  • Número de jugadores: ilimitado.
  • Puntaje ganador: según acuerdo de los participantes.
  • Agujeros válidos: la boca del sapo o rana y los agujeros circulares sobre la parte superior o superficie de juego. No forman parte del juego los recipientes frontales para determinar el puntaje del tiro a donde llegan las ficha que previamente hayan ingresado por un agujero válido.
Reglas
  • Cada jugador lanzará las fichas, moneda consecutivamente, una vez terminado su turno, se procede a contabilizar el puntaje alcanzado.
  • Solo se contabilizan fichas ingresadas por los agujeros válidos.
  • Se lanzará por turnos hasta que un jugador alcance en su turno un puntaje igual o superior al acordado. Si terminada la ronda de juego, uno o varios jugadores han igualado o superado el puntaje acordado, ganará el jugador que haya obtenido un puntaje mayor o en caso de empate, se procede a un nuevo lanzamiento entre los finalistas.
  • Una vez lanzadas las fichas, bajo ningún pretexto se podrá volver a lanzar fichas independientemente de donde hayan caído.
  • Queda prohibido acercarse, distraer o cruzar cuando un jugador está lanzando.
  • El mayor puntaje se obtiene ingresando una ficha en la boca del sapo/rana, si sucede se suele gritar: «¡Sapo/peo!».
  • Dependiendo del número de jugadores se pueden dividir las fichas entre ellos en el momento de comenzar la partida o como se ha dicho, cada jugador dispondrá de la totalidad de fichas para vencer a sus oponentes.

Importancia cultural

En Bolivia el juego se lleva a cabo en espacios de socialización,[12] como patios, visitas a chicherías y otros eventos, también es usual que en la fiesta de Todos Santos al momento de despedir a las almas se juegue sapo, así como taba y tockola.

Referencias

  1. Montoya, Víctor (7 de mayo de 2017). «El juego del sapo». Página Siete. Archivado desde el original el 27 de marzo de 2019. Consultado el 27 de marzo de 2019. 
  2. Historia y evolución de las boliranas en Colombia Boliranas Y&C
  3. Clavijo Román, Juan (17 de abril de 2016). «Juegos tradicionales de la Llajta: la Rayuela y el Sapo». Los Tiempos. Consultado el 27 de marzo de 2019. 
  4. 4,0 4,1 4,2 4,3 4,4 «Reglamento de la Rana». Deportes Autóctonos de Castilla y León. Consultado el 10 de mayo de 2026. 
  5. 5,0 5,1 5,2 5,3 «Puntería a prueba de sapos». Diario Popular. 10 de noviembre de 2014. Consultado el 10 de mayo de 2026. 
  6. 6,0 6,1 6,2 «La Grenouille». Le Conservatoire du Jeu. abril de 2022. Consultado el 10 de mayo de 2026. 
  7. 7,0 7,1 7,2 7,3 «El sapo o la rana, un juego con acento Inca». Diario Popular. 6 de mayo de 2013. Consultado el 10 de mayo de 2026. 
  8. 8,0 8,1 8,2 8,3 «Rana (juego)». Wikiwand. Consultado el 10 de mayo de 2026. 
  9. «Conoce, diviértete y pasa un rato de integración en la nueva sede de deportes Utadeo». Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. 17 de febrero de 2019. Consultado el 10 de mayo de 2026. 
  10. 10,0 10,1 «Philippe Langlet, de Cerisy-Buleux, dévoile les secrets du jeu de la grenouille». Actu.fr. 17 de junio de 2023. Consultado el 10 de mayo de 2026. 
  11. «Ficha de objeto: Rana». Museo Vasco de Bilbao. Consultado el 10 de mayo de 2026. 
  12. Ramírez, Ana (5 de junio de 2014). «Recuperan 5 juegos de antaño». La Razón. Consultado el 27 de marzo de 2019. 

Enlaces externos