Diferencia entre revisiones de «Apachería»

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A principios del siglo XVIII, los [[comanches]] se extendieron desde el actual [[Wyoming]] por las tierras de los apaches desplazándolos más al sur y al oeste.<ref>Hämäläinen (2008), p. 35.</ref> Los apaches atravesaron las fronteras del [[Imperio Español]] buscando protección frente a las feroces incursiones de los comanches. El primer documento que menciona la existencia de los apaches se escribió en [[Taos (Nuevo México)|Taos]] en 1702. En 1720 llega allí una embajada apache solicitando permiso para asentarse en el territorio, permiso que es concedido por el gobernador español<ref>El silencio tiene un precio, E. Roca, Revista de Occidente, septiembre de 2018</ref>, a lo que siguió un largo y difícil proceso para acomodar a los apaches en una región donde ya había otros pueblos que no sentían excesiva simpatía hacia ellos.
A principios del siglo XVIII, los [[comanches]] se extendieron desde el actual [[Wyoming]] por las tierras de los apaches desplazándolos más al sur y al oeste.<ref>Hämäläinen (2008), p. 35.</ref> Los apaches atravesaron las fronteras del [[Imperio Español]] buscando protección frente a las feroces incursiones de los comanches. El primer documento que menciona la existencia de los apaches se escribió en [[Taos (Nuevo México)|Taos]] en 1702. En 1720 llega allí una embajada apache solicitando permiso para asentarse en el territorio, permiso que es concedido por el gobernador español<ref>El silencio tiene un precio, E. Roca, Revista de Occidente, septiembre de 2018</ref>, a lo que siguió un largo y difícil proceso para acomodar a los apaches en una región donde ya había otros pueblos que no sentían excesiva simpatía hacia ellos.


Como consecuencia muchos de los apaches que se asentaron en la zona se convirtieron al cristianismo, y fueron bautizados en la fe católica. Un conocido Apache nacido en este entorno fue [[Gerónimo]], del que se conservan su partida de bautismo y las de sus padres <ref>Apaches. Fantasmas de Sierra Madre, M. Rojas, 2008</ref>. Según relata el escritor mexicano [[Álvaro Enrigue]], la ocupación estadounidense no encontró un salvaje Oeste lleno de tribus hostiles, sino un mundo hispano-mestizo donde el [[Virreinato de Nueva España]] había reconocido el derecho de propiedad de los indígenas sobre la tierra, un derecho que luego les fue arrebatado por los nuevos colonos estadounidenses, y las fuerzas armadas de una incipiente [[República de México]] que luchaba por consolidarse tras su independencia.
Como consecuencia muchos de los apaches que se asentaron en la zona se convirtieron al cristianismo, y fueron bautizados en la fe católica. Eran sedentarios y productivos, es decir, ya no se dedicaban a las correrías depredatorias. Eso vino después, cuando entre las autoridades mexicanas y las estadounidenses no les dejaron otra opción para sobrevivir. Un conocido Apache nacido en dicho entorno fue [[Gerónimo]], del que se conservan su partida de bautismo y las de sus padres <ref>Apaches. Fantasmas de Sierra Madre, M. Rojas, 2008</ref>. Según relata el escritor mexicano [[Álvaro Enrigue]], la ocupación no encontró un salvaje Oeste lleno de tribus hostiles, sino un mundo hispano-mestizo donde el [[Virreinato de Nueva España]] había reconocido el derecho de propiedad de los indígenas sobre la tierra, un derecho que luego les fue arrebatado por los nuevos colonos estadounidenses, y las fuerzas armadas de una incipiente [[República de México]] que luchaba por consolidarse tras su independencia.  





Revisión del 19:15 20 feb 2024

Detalle del mapa de América del Norte de Matthew Carey, de su Atlas General, donde se muestra la Apachería, junto con los Pimas, Yuma y otras tribus indias.

Apachería fue el término utilizado hasta mediados del siglo XIX para referirse a las regiones habitadas por los apaches.

Las primeras fuentes escritas en las que se encuentran referencias a este área, sitúan la Apachería al norte del río Arkansas, y extendida por el centro de los actuales estados de Texas, Nuevo México y Arizona, así como por la zona septentrional de los estados mexicanos de Sonora, Chihuahua y Coahuila[1], en un territorio que abarcaba en su totalidad unos 660 000 kilómetros cuadrados,[2] aunque no estaban unidos políticamente.[3]

A principios del siglo XVIII, los comanches se extendieron desde el actual Wyoming por las tierras de los apaches desplazándolos más al sur y al oeste.[4] Los apaches atravesaron las fronteras del Imperio Español buscando protección frente a las feroces incursiones de los comanches. El primer documento que menciona la existencia de los apaches se escribió en Taos en 1702. En 1720 llega allí una embajada apache solicitando permiso para asentarse en el territorio, permiso que es concedido por el gobernador español[5], a lo que siguió un largo y difícil proceso para acomodar a los apaches en una región donde ya había otros pueblos que no sentían excesiva simpatía hacia ellos.

Como consecuencia muchos de los apaches que se asentaron en la zona se convirtieron al cristianismo, y fueron bautizados en la fe católica. Eran sedentarios y productivos, es decir, ya no se dedicaban a las correrías depredatorias. Eso vino después, cuando entre las autoridades mexicanas y las estadounidenses no les dejaron otra opción para sobrevivir. Un conocido Apache nacido en dicho entorno fue Gerónimo, del que se conservan su partida de bautismo y las de sus padres [6]. Según relata el escritor mexicano Álvaro Enrigue, la ocupación no encontró un salvaje Oeste lleno de tribus hostiles, sino un mundo hispano-mestizo donde el Virreinato de Nueva España había reconocido el derecho de propiedad de los indígenas sobre la tierra, un derecho que luego les fue arrebatado por los nuevos colonos estadounidenses, y las fuerzas armadas de una incipiente República de México que luchaba por consolidarse tras su independencia.


Véase también

Referencias

  1. Frank D. Reeve, "The Apache Indians in Texas," Southwestern Historical Quarterly 50 (October 1946)
  2. Quintero Saravia, 2015, p. 203.
  3. Quintero Saravia, 2015, p. 202.
  4. Hämäläinen (2008), p. 35.
  5. El silencio tiene un precio, E. Roca, Revista de Occidente, septiembre de 2018
  6. Apaches. Fantasmas de Sierra Madre, M. Rojas, 2008

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