Apachería

De Hispanopedia
Detalle del mapa de América del Norte de Matthew Carey, de su Atlas General, donde se muestra la Apachería, junto con los Pimas, Yuma y otras tribus indias.

Apachería fue el término utilizado hasta mediados del siglo XIX para referirse al vasto territorio del norte de México y suroeste de Norteamérica habitado por los diversos grupos de la etnia apache.[1] Este concepto, más geográfico y etnográfico que político, designaba una región cultural cuyas fronteras eran fluidas y se transformaron drásticamente debido a las presiones de la colonización y los conflictos intertribales. La Apachería no constituía una entidad unificada, sino el conjunto de las tierras donde las tribus apaches, organizadas de forma autónoma, ejercían su influencia, cazaban, comerciaban y resistían la invasión de su territorio.

La región se caracterizaba por su extrema diversidad geográfica, abarcando desde las áridas llanuras de Texas y Chihuahua hasta las escarpadas montañas de Arizona, Nuevo México y la Sierra Madre Occidental. Esta variedad de ecosistemas influyó en los patrones de subsistencia y asentamiento de los diferentes grupos apaches, como los Chiricahua, los Mescalero, los Jicarilla y los Lipán.

El término "Apachería" fue empleado comúnmente en la documentación oficial española y mexicana, así como por exploradores y colonos angloamericanos. Su uso decayó a medida que las campañas militares de Estados Unidos y México durante las llamadas Guerras Apaches fragmentaron y redujeron drásticamente este territorio, culminando con la rendición de Gerónimo en 1886 y el confinamiento de la mayoría de los apaches en reservas.[2]

Historia

Las primeras fuentes escritas que se conservan, donde aparecen referencias a este área llamada como tal, sitúan la Apachería al norte del río Arkansas, y extendida por el centro de los actuales estados de Texas, Nuevo México y Arizona, así como por la zona septentrional de los estados mexicanos de Sonora, Chihuahua y Coahuila[3], en un territorio que abarcaba en su totalidad unos 660.000 kilómetros cuadrados,[4] aunque no estaban unidos políticamente.[5] Esta vasta región, caracterizada por su diversidad de desiertos, montañas y llanuras, estaba ocupada por diversos grupos apaches, (como los chiricahuas, mescaleros, jicarillas o lipanes) que, si bien compartían una raíz lingüística y cultural común, actuaban de forma independiente y con frecuencia entraban en conflicto entre sí.[6]

A principios del siglo XVIII, los comanches se extendieron desde el actual estado de Wyoming hacia las tierras de los apaches desplazándolos más al sur y al oeste.[7] Este conflicto, impulsado por la competencia por los recursos, los caballos y el acceso a las rutas comerciales, fue particularmente brutal. Los comanches, con su superior organización militar y su dominio de la equitación, lanzaron continuas incursiones que diezmaron a las poblaciones apaches y las forzaron a un replegamiento constante.[8] Fue en este contexto de presión que los apaches atravesaron las fronteras del Imperio Español buscando protección frente a las feroces incursiones de los comanches.

El primer documento que menciona la existencia de los apaches se escribió en Taos (actual Nuevo México) en 1702. En 1720 llega allí una embajada apache solicitando permiso para asentarse en el territorio, permiso que es concedido por el gobernador español[9]. Después siguió un largo y difícil proceso para acomodar a los apaches en una región donde ya había otros pueblos que no sentían excesiva simpatía hacia ellos. Los españoles, por su parte, vieron en esta política de "sedentarización por invitación" una estrategia para estabilizar la frontera, evangelizar y convertir a los apaches en una fuerza auxiliar contra otros grupos hostiles, además de transformarlos en contribuyentes productivos para la economía virreinal.[10]

Como consecuencia del asentamiento muchos de los apaches que emigraron a la zona se convirtieron al cristianismo, fueron bautizados en la fe católica, y comenzaron a vivir de forma sedentaria y productiva, abandonando las actividades de correrías depredatorias, algo que retomaron después, cuando entre las autoridades mexicanas y estadounidenses no les dejaron otra opción para sobrevivir. La política española, especialmente durante el último tercio del siglo XVIII, se orientó hacia la creación de "Establecimientos de Paz", donde se proveía a los apaches de raciones de comida, herramientas, tierras y, en ocasiones, incluso armas para defenderse de sus enemigos, a cambio de que se asentaran y vivieran en paz.[11] Esta estrategia de atracción de los grupos indígenas que buscaban la paz, fue en gran medida exitosa durante la última etapa del periodo virreinal, creando una paz precaria pero funcional. Sin embargo, esta frágil estabilidad se colapsó tras la independencia de México en 1821. La nueva nación suspendió el suministro de raciones y adoptó una política de exterminio o deportación, lo que llevó a muchos apaches a abandonar los establecimientos y a reanudar las incursiones para subsistir.[12]

Gerónimo y guerreros en 1886

Un conocido Apache nacido en dicho entorno fue Gerónimo, del que se conserva su partida de bautismo y las de sus padres [13]. La vida de Gerónimo es un testimonio de esta transición: criado en el seno de una comunidad que había aceptado en parte el modo de vida hispano, se vio forzado a convertirse en un líder de la resistencia ante la creciente presión de los colonos norteamericanos y mexicanos.

Según relata el escritor mexicano Álvaro Enrigue en su novela Ahora me rindo y eso es todo, la ocupación no encontró un salvaje Oeste lleno de tribus hostiles, sino un mundo hispano-mestizo donde el Virreinato de Nueva España había reconocido el derecho de propiedad de los indígenas sobre la tierra, un derecho que luego les fue arrebatado por los nuevos colonos estadounidenses y las fuerzas armadas de una incipiente República de México que luchaba por consolidarse tras su independencia.

Este conflicto marcó el destino final de los apaches, que tras décadas de guerra de guerrillas fueron finalmente subyugados y confinados en reservas en Estados Unidos o dispersados en México a finales del siglo XIX.

Véase también

Referencias

  1. John, Elizabeth A. H. (1975). Storms Brewed in Other Men's Worlds: The Confrontation of Indians, Spanish, and French in the Southwest, 1540-1795. University of Nebraska Press.
  2. Utley, Robert M. (1981). Frontiersmen in Blue: The United States Army and the Indian, 1848-1865. University of Nebraska Press.
  3. Frank D. Reeve, "The Apache Indians in Texas", Southwestern Historical Quarterly 50 (October 1946)
  4. Quintero Saravia, 2015, p. 203.
  5. Quintero Saravia, 2015, p. 202.
  6. William B. Griffen, "Apaches at War and Peace: The Janos Presidio, 1750-1858", University of New Mexico Press, 1988.
  7. Hämäläinen (2008), p. 35.
  8. Pekka Hämäläinen, "The Comanche Empire", Yale University Press, 2008.
  9. El silencio tiene un precio, E. Roca, Revista de Occidente, septiembre de 2018
  10. Max L. Moorhead, "The Apache Frontier: Jacobo Ugarte and Spanish-Indian Relations in Northern New Spain, 1769-1791", University of Oklahoma Press, 1968.
  11. Lansing B. Bloom, "The Spanish Settlements of New Mexico, 1680-1695", New Mexico Historical Review, 1935.
  12. Edward H. Spicer, "Cycles of Conquest: The Impact of Spain, Mexico, and the United States on the Indians of the Southwest, 1533-1960", University of Arizona Press, 1962.
  13. Apaches. Fantasmas de Sierra Madre, M. Rojas, 2008

Enlaces externos