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Juanelo Turriano
| Juanelo Turriano | ||
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Archivo:Museo de Santa Cruz. Toledo. 02.jpg Pompeo Leoni, Busto de Juanelo Turriano. Toledo, Museo de Santa Cruz. En la peana, inscripción «IANELLVS./ TVRRIAN :/ CREMON : HOR / OLOG : ARCHITECT».[1] | ||
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Janello Torriani[2] | |
| Nacimiento |
hacia 1500 Cremona (Milanesado) | |
| Fallecimiento |
1585 (85 años) Toledo (España) | |
| Residencia | España | |
| Nacionalidad | Hispano–milanesa | |
| Información profesional | ||
| Área |
Matemáticas Ingeniería civil Horología | |
| Conocido por | Artificio de Juanelo | |
Juanelo Turriano o Janello Torriani (Cremona, Milanesado, c. 1500-Toledo, España, 13 de junio de 1585)[3] fue un ingeniero e inventor milanés al servicio de la corte española.
Juanelo trabajó como ingeniero y relojero en la corte del emperador Carlos V y su hijo Felipe II en España. Se le atribuye la construcción de diversos mecanismos ingeniosos, incluyendo relojes de torre, relojes astronómicos y otros dispositivos mecánicos de precisión que le valieron reconocimiento y admiración en su época, dejando un legado duradero en el campo de la ingeniería mecánica.[4]
Biografía
Nacido en Cremona hacia 1500, apenas se conocen datos de sus primeros años de vida. Llegó a España en 1556 llamado por Carlos I y, ya como Juanelo Turriano, fue nombrado relojero de Corte y construyó para este rey dos famosos relojes astronómicos, el Microcosmo[2] y el Cristalino,[3] que le hicieron ser conocido en su época, porque eran capaces de indicar la posición de los astros en cada momento, con el objeto de realizar interpretaciones astrológicas.
Al final de la vida de Carlos I, construyó parte del palacio del rey en Yuste. En uno de los estanques construidos por Turriano se produjo una acumulación de aguas estancadas que generaron la proliferación de mosquitos, que picaron al rey y le produjeron su muerte tras un mes de agonías y fiebres por paludismo.[5]
Felipe II le nombró Matemático Mayor. Reclamado por el papa Gregorio XIII, participó en la reforma del calendario.[6] Vuelto a España, Juan de Herrera le encarga el diseño de las campanas del Monasterio de El Escorial.[3]
Numerosos testimonios describen a Juanelo Turriano como una personalidad ruda y desagradable, aunque todos coinciden en reconocer su excepcional valía como inventor. En 1550 Marco Girolamo, obispo de Alba y humanista destacado de Cremona, escribía sobre él:
“Es increíblemente repulsivo verle siempre con esa cara, ese pelo y esa barba cubierta y ennegrecida llena de ceniza y repugnante brea. Sus manos y sus gruesos y enormes dedos están siempre sucios de óxido. Es sucio, viste siempre mal y en modo excéntrico. Sin embargo, si alguien piensa que un excelente maestro en matemáticas ha preparado para él los cálculos de las órbitas, el movimiento de las estrellas, decidle que lo crea él todo. Es a la vez inventor y creador destacado. Además, a menudo, con aplomo y sabiduría, contradice a eminencias”.
Turriano fue contemporáneo del también célebre científico e inventor Blasco de Garay. Aunque no hay evidencia de una relación de amistad entre ambos personajes, es altamente probable que se conocieran, ya que ambos residían en Toledo e igualmente estaban al servicio del Emperador.[7]
Juanelo trabajó y vivió en Toledo desde 1534 hasta el 13 de junio de 1585, donde murió en la indigencia, debido a los impagos de sus obras hidráulicas que él mismo había financiado. Su ultimo intento por recabar limosnas utilizando un autómata conocido como el Hombre de Palo, para poder al menos mantener a su familia, también acabó de manera desafortunada, al ser quemado por razones desconocidas.
Inventos
Artificio de Juanelo
El Artificio de Juanelo era una estructura hidráulica construida bajo su dirección, que servía para subir el agua a la parte alta de Toledo desde el río Tajo. Sobre su funcionamiento hay aún controversias, más o menos aclaradas desde el clásico trabajo del ingeniero Luis de la Escosura Morrogh (1888),[8] hasta el más reciente Modelo con escaleras de Valturio (2009) (siendo incluso recreado en la Exposición Universal de Sevilla en 1992 con el objetivo de hacer funcionar un reloj y durante la cual se mantuvo en funcionamiento).
Lo cierto es que la invención conseguía llevar el agua del río Tajo hasta el Alcázar, situado a casi 100 metros por encima del cauce del río. Basado en el uso de la propia energía hidráulica del río Tajo, constaba de gran cantidad de «cucharas» o «brazos de madera», engranados de modo ingenioso, que se iban pasando el agua los unos a los otros, en altura creciente, de tal manera que podía elevar gran cantidad de agua salvando el desnivel. Al parecer se mantuvo en funcionamiento, con un rendimiento cada vez menor a medida que envejecía y se deterioraba, hasta el año 1639. Se ha calculado que en su mejor momento podía ascender en torno a 16-17 metros cúbicos al día (16-17 mil litros).[9]
Según las fuentes escritas, se construyeron dos artificios semejantes: el primero, encargado por el Ayuntamiento, debía llevar el agua hasta el Alcázar como cota más alta de la ciudad, pero el ejército, propietario del Alcázar, se negó a repartir estas aguas con la ciudad. Así, el ayuntamiento encargó otro, que Juanelo ejecutó.[3]
El problema de Juanelo, que prácticamente le llevó a la tumba, era que nadie quería pagar el primero de los artificios: el Ayuntamiento porque no recibía las aguas y el ejército porque no había firmado ningún contrato. Entre unos y otros, Juanelo se arruinó y fue enterrado modestamente en un convento toledano.[10]
El Hombre de Palo
Existen dudas sobre su naturaleza y función, pero las fuentes más fidedignas de la ciudad de Toledo afirmaban que consistía en un aparato antropomórfico de madera, construido con el fin de recolectar limosnas, y con capacidad para mover piernas y brazos. También ha quedado constancia de la calle donde operaba, que era la antigua calle de las Asaderías de Toledo, actualmente denominada "Calle del Hombre de Palo".[3]
El autómata era capaz de desplazarse por si mismo para atraer la caridad de los viandantes, algo que era enteramente posible, ya que Juanelo ya había construido autómatas que se desplazaban autónomamente mediante mecanismos similares a los de relojería, como hacía por ejemplo el monje autómata. El Hombre de Palo era incluso capaz de inclinarse en una reverencia cuando recibía alguna moneda.[11]
Por desgracia no existen muchos documentos históricos acerca de la naturaleza del autómata, ya que fue quemado cuando aún Turriano estaba con vida. El cronista Sebastián de Horozco lo describió de la siguiente manera:
"Hombre de palo armado con un escudo en el lado izquierdo y en el brazo derecho una talega, hincado en un madero, y andábase alrededor y en tocando en el escudo volvía y daba con la talega de arena a quien pasaba y le daba"
Existe una curiosa teoría, según la cual Doménico Teotocopulos, El Greco, en su obra "El entierro del Conde de Orgaz" expone quiénes ocultaron el armazón del autómata. Para ello, se basa en las escenas que adornan las vestiduras de las apariciones celestiales, en el misterioso monje de hábito gris, y en el paje que, en primer término, señala claramente el símbolo rosacruz en una de las túnicas.
Otros
También fabricó Juanelo para el emperador Carlos I de España un reloj sonoro engastado en un anillo, que es un antecedente al reloj de pulsera de Blaise Pascal. Lo llevaba prendido en un guante y lo heredó su hijo Felipe II.
En cuanto a los autómatas, fabricó varios. Además del Hombre del Palo, fue famosa La Tamborilera, que se considera un antecedente en doscientos años al Tamborilero de Vaucanson. Otros fueron el autómata de San Alberto, la mosca mecánica de Resiomontano, la autómata musical de una dama de la corte española con laúd que se encuentra en el Kunsthistorisches Museum de Viena, y el monje autómata que fue exhibido en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Impulsado por un mecanismo de cuerda, este autómata tenia gran parecido con el monje San Diego de Alcalá y era capaz de caminar dándose golpes en el pecho con su brazo derecho con el gesto del "mea culpa" de la misa católica latina, mientras subía y bajaba la otra mano con una pequeña cruz de madera y un rosario. Mientras, giraba y movía la cabeza, abriendo y cerrando la boca como si rezase en silencio exequias o letanías por un difunto. También a intervalos el autómata acercaba la cruz a los labios y la besaba.
También se le atribuye una estatua del condestable que se levantaba y rezaba en la Catedral de Toledo, una figura de bronce que mediante ciertos resortes se levantaba y arrodillaba cuando decían misa.
Otro de sus inventos, muy avanzados para la época, fue la construcción de dos planetarios siguiendo el sistema copernicano. Uno lo haría para la corte de los Habsburgo y otro para la universidad de Salamanca, donde los teólogos dedicados a la astronomía aceptaban las enseñanzas de Copérnico, que en los momentos de mayor peligro para su vida, se cuenta que "volvía los ojos a España".
Además inventó una especie de ametralladora rudimentaria y algunas máquinas voladoras, diseñadas y también construidas por él.[12]
A Juanelo se la atribuyó ser el autor de los Veintiún Libros de los Ingenios y Máquinas, obra editada en su integridad por la Fundación Juanelo. El léxico ha descartado su atribución al ingeniero cremonés.[12] Al parecer también escribió otros muchos libros y tratados, aunque como eran de temas militares se consideraron secretos en la época en la que vivió y no llegaron a ver la luz en su momento, siendo publicados muchos años después.
Juanelo Turriano en la literatura y la cultura popular
- En el año 2000 fue publicada una aproximación biográfica a la figura de Juanelo Turriano. Se trata de la novela Las Grullas del otoño volaron sobre el Tajo (Un ingenio para el César) del escritor Ricardo Sánchez Candelas, libro en el que se narran los últimos años de la vida de Turriano.[13]
- En el mismo año, el escritor Jesús Ferrero publicó Juanelo o el hombre nuevo, cuyo protagonista es la creación de Turriano.[14]
- En 2002 el periodista Baltasar Magro escribió El círculo de Juanelo, novela que trata sobre un estudio de la vida de Juanelo Turriano hecho por unos amigos durante la época de Franco.[15]
- En la novela de José Vicente Pascual titulada El ingeniero y el rey, aparece Juanelo como detective en Yuste, días antes de morir el emperador Carlos I.[16]
- La novela Memorias de un Hombre de Palo de Antonio Lázaro gira en torno a la figura de Juanelo en su etapa toledana.[17]
- También aparece en la novela La llave maestra de Agustín Sánchez Vidal[18] y se le menciona en la novela Los tiempos del odio de Rosa Montero.[19]
- El grupo de música español La Broma Negra dedicó la canción Hombre de palo[20] a Juanelo Turriano y su autómata con el que supuestamente pedía limosna en las calles de Toledo.
Referencias bibliográficas
- Luis de la Escosura y Morrogh, El artificio de Juanelo y el puente de Julio César, Memorias de la Real Academia de Ciencias Exactas, físicas y Naturales de Madrid (tomo XIII, parte 2.ª, 1888)
- Juan Antonio Frago Gracia y José Antonio García-Diego, Un autor aragonés para los Veintiún libros de los ingenios y de las máquinas, Zaragoza, Diputación General de Aragón, 1988.
- Francesc Xavier Jufre García, El artificio de Juanelo Turriano para elevar agua al Alcázar de Toledo (s. XVI). Modelo con escaleras de Valturio, Editorial Milenio (2008).
- Antonio Lázaro, Memorias de un Hombre de Palo, Suma de Letras, 2009.
- Breve discurso a su majestad el Rey Católico en torno a la reducción del año de reforma del calendario: con la explicación de los instrumentos inventados para enseñar su uso en la práctica, con una introducción de José Antonio García-Diego y un análisis del códice por José María Gonzales Aboin, así como el manuscrito inédito, en su idioma original y traducción al castellano. Madrid, Fundación Juanelo Turriano, Castalia, 1990.
Referencias
- ↑ «Busto de Juanelo Turriano», ficha de la obra en Ceres, Red digital de colecciones de museos de España. Una antigua atribución a Alonso Berruguete se ha descartado por los rasgos italianizantes y manifiestas similitudes con la obra de Leoni, a quien unía la amistad con Turriano.
- ↑ 2,0 2,1 di Cristiano Zanetti - Dizionario Biografico degli Italiani - Volume 96 (2019). «TORRIANI, Janello». Enciclopedia Treccani (en italiano). Consultado el 12 de julio de 2022.
- ↑ 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 «Biografía de Juanelo Turriano». IES Juanelo Turriano.
- ↑ Pedro Antonio de Alarcón (2008). Una visita al Monasterio de Yuste. Editorial MAXTOR. pp. 59 de 75. ISBN 9788497614559. Consultado el 12 de julio de 2022.
- ↑ José Ignacio Ortega Cervigón (2018). Breve historia de Carlos V. Nowtilus. p. 288. ISBN 9788499678641. Consultado el 12 de julio de 2022.
- ↑ Angel Fernández Collado (1991). Gregorio XIII y Felipe II en la nunciatura de Felipe Sega (1577-1581): aspectos político, jurisdiccional y de reforma. I.T. San Ildefonso. pp. 243 de 371. ISBN 9788440490506. Consultado el 12 de julio de 2022.
- ↑
- ↑ Luis de la Escosura y Morrogh (2012). El artificio de Juanelo y el puente de Julio César. Editorial MAXTOR. p. 116. ISBN 9788490012246. Consultado el 12 de julio de 2022.
- ↑ Antonio Pulido (2006). Momentos estelares de Econolandia. ECOBOOK. pp. 167 de 285. ISBN 9788493480707. Consultado el 12 de julio de 2022.
- ↑ Calvo, Mariano (1992). « El artificio de Juanelo. Ruta de Cervantes», en Rutas literarias de Toledo. Toledo: Cuarto Centenario, pp. 116-117. ISBN 978-84-940811-2-5.. Juanelo Turriano-“segundo Arquímides” le denominó Sebastián de Covarrubias-murió a los ochenta y cinco años, sumido en la pobreza, tras cuarenta años al servicio de Carlos I de España y Felipe II de España. Dispuso que lo enterraran en el Convento del Carmen Calzado (Toledo), muy cerca del ingenio hidráulico del que tan orgulloso se sentía. Sus restos se perdieron con la desaparición de dicho convento, pero no así su recuerdo cuyo retrato conocemos gracias al busto de mármol atribuido a Pompeo Leoni, que se conserva en el Museo de Santa Cruz”.
- ↑ Joaquín Valverde Sepúlveda (2001). Juanelo Turriano: el relojero del emperador. Rubiños 1860. p. 401. ISBN 9788480411233. Consultado el 12 de julio de 2022.
- ↑ 12,0 12,1 Javier Martínez - Pinna (2022). Lo que hicimos por el mundo: Aportaciones que los grandes pensadores, científicos, artistas y literatos españoles nos legaron. EDAF. p. 224. ISBN 9788441441750. Consultado el 12 de julio de 2022.
- ↑ Las grullas del otoño volaron sobre el Tajo, un ingenio para el César; SÁNCHEZ CANDELAS, RICARDO; ISBN 978-84-607-1164-3
- ↑ Juanelo o El Hombre Nuevo de Jesús Ferrero (Alfaguara Literaturas) (2000) ISBN 978-8420441719
- ↑ El círculo de Juanelo de Baltasar Magro. ISBN 9788484509561
- ↑ El ingeniero y el rey de José Vicente Pascual. ISBN 9788493287955
- ↑ Memorias de un Hombre de Palo de Antonio Lázaro. ISBN 9788483656952
- ↑ La llave maestra de Agustín Sánchez Vidal. ISBN 9788466307208
- ↑ Los tiempos del odio de Rosa Montero. ISBN 9788432236457
- ↑ Hombre de palo de La Broma Negra. ISRC ES5301866946
Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Juanelo Turriano.- Animación en 3D del Artificio de Juanelo Turriano. Fundación Juanelo Turriano
- Fundación Juanelo Turriano
- Fotografías históricas del Artificio de Juanelo en el Blog Toledo Olvidado de Eduardo Sánchez Butragueño
- El artificio de Juanelo (con planos)
- Reconstrucción del artificio de Juanelo (en formato PDF)
- Artificio de Juanelo en 3D. Modelo con escaleras de Valturio
- La página del Artificio de Juanelo Turriano por Ricardo Reinoso
- La historia Secreta de Castilla-La Mancha. Juanelo Turriano en Toledo
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- Juanelo Turriano, el hombre que hizo volar al Tajo
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- Vídeo del monje autómata
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