Biblioteca Arzobispal de Toledo

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Biblioteca Arzobispal de Toledo
País EspañaBandera de España España
Tipo Biblioteca eclesiástica, biblioteca pública (histórica)
Fundación 1773
Acervo
Colecciones del acervo Colección Borbón-Lorenzana
Información adicional
Director

Pedro Manuel Hernández (1773-1806)

Ramón Fernández de Loaysa (1806-1845, como bibliotecario primero; 1845-1856 como director de la Biblioteca Provincial)
Propietario Archidiócesis de Toledo
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La Biblioteca Arzobispal de Toledo fue una biblioteca de carácter público fundada en 1773 por el cardenal Francisco Antonio de Lorenzana en el Palacio Arzobispal de Toledo, en cumplimiento de una Real Cédula de Carlos III emitida en 1771.

Constituyó una de las primeras experiencias de biblioteca pública en España y su fondo histórico, enriquecido durante décadas, se conserva en la actualidad como núcleo patrimonial de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, integrado en la denominada Colección Borbón-Lorenzana.[1][2]

Historia

Antecedentes y creación

Palacio Arzobispal de Toledo

El 2 de enero de 1771, Carlos III promulgó una Real Cédula por la que ordenaba a los arzobispos y obispos de España que establecieran bibliotecas públicas en sus respectivas diócesis, abiertas a clérigos y seglares. El cardenal Lorenzana, arzobispo de Toledo desde 1772, acogió la orden con entusiasmo y en 1773 inició las obras de acondicionamiento de una amplia sala en la planta baja del Palacio Arzobispal. La biblioteca abrió sus puertas ese mismo año, dotada de una colección inicial formada por libros del propio Lorenzana, obras procedentes de la Catedral y donaciones particulares.[1]

Lorenzana encargó la organización y dirección de la nueva biblioteca a Pedro Manuel Hernández, clérigo ilustrado y bibliófilo, quien diseñó el mobiliario —las estanterías de madera tallada aún se conservan—, redactó los primeros reglamentos y clasificó los fondos. Hernández permaneció al frente de la institución hasta su muerte en 1806.[3]

El incremento más importante de la colección se produjo en 1807, cuando el cardenal Luis María de Borbón, sobrino de Lorenzana y su sucesor en el arzobispado, donó formalmente la biblioteca de su padre, el infante Luis Antonio de Borbón. Este fondo, formado por más de 9.000 volúmenes —entre ellos numerosas obras científicas, literarias y artísticas del siglo XVIII—, constituyó la joya bibliográfica de la institución y explica el nombre actual de la colección.[2]

Además de los libros, la biblioteca albergó un Gabinete de Historia Natural y Antigüedades, con piezas arqueológicas romanas y objetos traídos por Lorenzana de su etapa como arzobispo de México, así como una Galería de retratos de toledanos ilustres.[1]

La defensa de Loaysa durante la Invasión Napoleónica

A la muerte de Pedro Manuel Hernández, le sucedió en el cargo de bibliotecario primero Ramón Fernández de Loaysa, natural de San Martín de Pusa. Loaysa, que había ingresado como segundo bibliotecario en 1806, se enfrentó inmediatamente a la invasión francesa.

Cuando las tropas napoleónicas ocuparon el Palacio Arzobispal, Loaysa ideó una estratagema: desorganizó deliberadamente la colección, apilando los libros sin orden ni concierto en distintas estancias, de modo que los ocupantes, al no hallar catálogos ni una disposición sistemática, creyeron que se trataba de un depósito sin valor y no repararon en él. Gracias a esta acción, la biblioteca no fue expoliada ni destruida.[3]

Crisis económica y abandono institucional

Durante el pontificado del cardenal Pedro Inguanzo Rivero (1825-1836), la biblioteca sufrió una grave penuria económica derivada de la caída de los diezmos. Fernández de Loaysa hubo de reducirse voluntariamente el sueldo y apenas contaba con un ayudante, el portero. La situación se agravó tras la muerte de Inguanzo en 1836: la sede primada permaneció vacante hasta 1847 y la biblioteca careció de consignación presupuestaria.

Durante varios años, Loaysa continuó trabajando sin percibir salario, manteniendo abierto el servicio con su esfuerzo personal.[3]

Desamortización y creación de la Biblioteca Provincial (1845)

La desamortización de Mendizábal supuso la incautación por parte del Estado de los fondos artísticos y bibliográficos de las órdenes religiosas suprimidas.

En 1845, el gobierno ordenó la creación de Bibliotecas Provinciales en todas las capitales. La Biblioteca Arzobispal fue desamortizada e integrada —aunque manteniendo su identidad y organización separadas— en la nueva Biblioteca Provincial de Toledo, dependiente de la Comisión Central de Monumentos Históricos y Artísticos. Ramón Fernández de Loaysa, pese a su condición eclesiástica, fue nombrado director del nuevo centro, que pasó a administrar más de 70.000 volúmenes, ahora con salario del erario público.[3][1]

Loaysa, que profesaba simpatías liberales, hubo de enfrentarse tanto a las autoridades civiles como a las eclesiásticas en defensa de la integridad de los fondos. Una carta dirigida al arzobispo en 1847 refleja su amargura por la falta de apoyo de la propia Iglesia:

«Si existen, pues, Biblioteca y Gabinete su conservación no se ha debido a los eclesiásticos que (la pluma se me cae de las manos, las lágrimas corren sobre mis mejillas) que, vuelvo a decir, por obligación y decoro eran los más obligados a mirar por tan dignos objetos; los pasos dados por las Comisiones Científica y de Monumentos y casual traslación del Colegio Militar han sido la salvación de estos ornamentos de la mitra arzobispal.»[3]

Fusión definitiva y siglo XX

En 1859, tres años después del fallecimiento de Loaysa, los fondos de la antigua Biblioteca Arzobispal se fusionaron materialmente con los de la Biblioteca Provincial. Durante el siglo XIX y buena parte del XX, la colección compartió diversos emplazamientos en Toledo, hasta que en 1998 se instaló en el Alcázar, sede de la recién creada Biblioteca de Castilla-La Mancha. Las estanterías originales del siglo XVIII, encargadas por Lorenzana y conservadas por Loaysa, fueron trasladadas e instaladas en la nueva sede, donde aún pueden contemplarse.[2]

Fondos y colecciones

La Colección Borbón-Lorenzana, depositada en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, está compuesta por: - 1.038 manuscritos, entre ellos códices medievales, libros litúrgicos y documentos históricos de gran valor. - 420 incunables, lo que la convierte en una de las colecciones de impresos del siglo XV más importantes de España. - Más de 100.000 impresos anteriores a 1831, con obras de todas las ramas del saber: teología, derecho, historia, ciencias, literatura, viajes y artes. - Una destacada sección de obras científicas y técnicas del siglo XVIII, procedentes de la biblioteca del infante don Luis. - El archivo y la biblioteca personal del cardenal Lorenzana.[2]

Bibliotecarios

La dirección de la biblioteca estuvo a cargo de dos figuras fundamentales:

  • Pedro Manuel Hernández (1773-1806): organizador y primer bibliotecario. Diseñó el mobiliario, clasificó los fondos y redactó el reglamento.
  • Ramón Fernández de Loaysa (1806-1845 como bibliotecario primero de la Arzobispal; 1845-1856 como director de la Biblioteca Provincial). Salvó la colección durante la Invasión Napoleónica de España y la mantuvo en activo durante décadas de penuria económica. Es considerado el principal artífice de su conservación.[3]

Legado e importancia histórica

La Biblioteca Arzobispal de Toledo constituyó una de las primeras bibliotecas públicas de España en el sentido moderno del término, abierta no solo a eclesiásticos sino a todos los estudiosos. Su continuidad hasta nuestros días, a pesar de la guerra, la desamortización y las crisis económicas, se debió en gran medida a la abnegación de Ramón Fernández de Loaysa.

La actual Biblioteca de Castilla-La Mancha considera la Colección Borbón-Lorenzana su principal sección patrimonial y la pieza fundacional de su historia.

Véase también

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 Gutiérrez García-Brazales, Manuel (1976). «La Biblioteca Arzobispal de Toledo y su transformación en Biblioteca Provincial». Anales Toledanos XI. 
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 «Colección Borbón-Lorenzana». Biblioteca de Castilla-La Mancha. Consultado el 11 de febrero de 2026. 
  3. 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 3,5 «Don Ramón Fernández de Loaysa, bibliófilo, profesor e historiador». Tierra de Valdepusa. 29 de marzo de 2020. Consultado el 11 de febrero de 2026. 

Bibliografía

  • Gutiérrez García-Brazales, Manuel (1976). «La Biblioteca Arzobispal de Toledo y su transformación en Biblioteca Provincial». Anales Toledanos XI. 
  • Gutiérrez García-Brazales, Manuel. «Una década liberal para la sede toledana (1833-1843): el «intruso» González Vallejo». Anales Toledanos. 
  • Flores Varela, C. «Algunos apuntes sobre la biblioteca provincial de Toledo (1835-1878)». Revista Archivo Secreto (7): Parte 9. 
  • Rodríguez González, Alfredo; Soto López, Miguel (2017). «Los discursos latinos de Ramón Fernández de Loaysa (1832-1843): un intelectual toledano desconocido». Cuadernos de Archivo Secreto (Archivo Municipal de Toledo) (4). 

Enlaces externos