Ramón Fernández de Loaysa

De Hispanopedia
Ramón Fernández de Loaysa

Director de la Biblioteca Pública de Toledo / Biblioteca Provincial
1845-1856
Predecesor Pedro Manuel Hernández

Bibliotecario Primero de la Biblioteca Arzobispal de Toledo
1808-1845
Sucesor Él mismo (como director de la Biblioteca Provincial)

Segundo Bibliotecario de la Biblioteca Arzobispal de Toledo
1806-1808

Información personal
Nombre completo Francisco Ramón Fernández de Loaysa
Nacimiento 1784
San Martín de Pusa, Toledo
Fallecimiento diciembre de 1856
Toledo
Nacionalidad Española
Religión Católica
Educación
Educación Bachiller en Teología, Doctor en Jurisprudencia
Educado en Universidad de Toledo
Información profesional
Ocupación Bibliotecario, historiador, profesor, sacerdote, escritor
Empleador Archidiócesis de Toledo, Comisión Central de Monumentos, Estado español
Notas
Miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia (desde 1818)
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Francisco Ramón Fernández de Loaysa (San Martín de Pusa, Toledo, 1784 – Toledo, diciembre de 1856) fue un sacerdote, bibliotecario, historiador, profesor y escritor español.

Su labor al frente de la Biblioteca Arzobispal de Toledo, primero como segundo bibliotecario, luego como bibliotecario primero y finalmente como director de la Biblioteca Provincial, durante más de medio siglo, en condiciones extremadamente difíciles, le convirtió en una figura capital de la conservación del patrimonio bibliográfico toledano.

Fue también profesor, rector y decano de la Universidad de Toledo, miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia y mentor del poeta y político Gaspar Núñez de Arce.[1][2]

Biografía

Orígenes y formación

Nació en la localidad toledana de San Martín de Pusa en 1784. Fue colegial en el Colegio de Santa Catalina de Toledo, donde cursó estudios superiores. Se bachilleró en Teología y se ordenó presbítero. Posteriormente se doctoró en Jurisprudencia (ambos derechos) por la Universidad de Toledo, en la que más tarde sería profesor de Cánones.[1]

Bibliotecario al servicio de los fondos toledanos

Inicios y vocación temprana (1806-1808)

En 1806, siendo aún muy joven, fue nombrado segundo bibliotecario de la Biblioteca Arzobispal de Toledo por el cardenal Luis María de Borbón, sucesor del cardenal Francisco Antonio de Lorenzana. La biblioteca, que había alcanzado su máximo esplendor bajo Lorenzana, contaba entonces con cerca de 30 000 volúmenes.[1]

La carta de recomendación del vicario general para su nombramiento es reveladora de sus cualidades y de la precoz especialización que se le auguraba:

«Este joven es de mucho talento, de buen juicio y de excelente conducta y podrá ser muy útil en qualquiera parte que se le destine; pasa a graduarse de grado mayor en este año, y no dudo que reciba con todo honor esta condecoración. Entre todas las ocupaciones que se le pudieran dar, en mi dictamen debía preferirse la que le ocupe en el estudio de los Libros, a que ha tomado mucha afición. Como está en edad proporcionada, podría destinársele con una decente pensión a estudiar las Lenguas Griega y Hebrea en el Escorial, y si a esto añadiese algunos conocimientos del Árabe, podría ser un joven muy útil para la Biblioteca de V. Em., y aun para la de esta Primada Iglesia, y me atrevo a decir que necesario atendidas las circunstancias del día y lo preciso que se hace tener alguno por lo menos que de noticias con fundamento de las preciosas antigüedades que se encierran en esta Ciudad.»[1]

Defensa de la biblioteca durante la Invasión Napoleónica

A los dos años de su ingreso, hacia 1808, fue ascendido a bibliotecario primero, cargo que ostentaría durante casi cuatro décadas.

Este nombramiento coincidió con la invasión francesa. Cuando las tropas napoleónicas ocuparon el Palacio Arzobispal, Fernández de Loaysa concibió un arriesgado plan para salvar los fondos: desmembró la colección, desorganizándola por completo y apilando los libros en lugares diversos sin ningún orden aparente. Los ocupantes, al no apreciar una organización sistemática ni encontrar inventarios accesibles, creyeron que se trataba de un depósito sin valor y no repararon en él. Esta estratagema, mantenida durante toda la contienda, permitió que la biblioteca no fuera expoliada ni destruida.[1]

Décadas de penuria (1825-1847)

Durante el pontificado del cardenal Inguanzo (1825-1836), la biblioteca careció de fondos para nuevas adquisiciones debido a la mengua en la recaudación de los diezmos.

Fernández de Loaysa, para mantener el servicio, se redujo voluntariamente el sueldo y hubo de conformarse con un único ayudante, el portero. La situación se agravó aún más tras la muerte del cardenal Inguanzo en 1836. La sede primada permaneció vacante hasta 1847, y la crisis económica fue tan severa que se despidió al conserje.

Durante varios años, Fernández de Loaysa continuó trabajando sin percibir salario alguno, manteniendo viva la institución con su esfuerzo personal.[1]

Integración en la Biblioteca Provincial y la Comisión de Monumentos (1845-1856)

Con la desamortización de Mendizábal, el gobierno incautó los fondos bibliográficos de los conventos y monasterios suprimidos. En 1845, la Biblioteca Arzobispal fue desamortizada e integrada —aunque manteniendo su identidad separada— en la recién creada Biblioteca Provincial de Toledo, dependiente de la Comisión Central de Monumentos Históricos y Artísticos. Fernández de Loaysa fue nombrado director de esta nueva institución, que pasó a administrar más de 70 000 volúmenes, esta vez con una retribución regular del erario público.[1]

A pesar de su condición eclesiástica, profesaba simpatías por el liberalismo, lo que le generó tensiones tanto con las autoridades civiles como religiosas. Defendió tenazmente la integridad de los fondos que se le habían confiado. Una carta que dirigió al arzobispo desde su retiro de San Martín de Pusa el 22 de mayo de 1847 expresa con patetismo su desolación ante la falta de apoyo de la propia Iglesia para conservar su patrimonio:

«Si existen, pues, Biblioteca y Gabinete su conservación no se ha debido a los eclesiásticos que (la pluma se me cae de las manos, las lágrimas corren sobre mis mejillas) que, vuelvo a decir, por obligación y decoro eran los más obligados a mirar por tan dignos objetos; los pasos dados por las Comisiones Científica y de Monumentos y casual traslación del Colegio Militar han sido la salvación de estos ornamentos de la mitra arzobispal.»[1]

Las disputas entre el arzobispado y la Comisión de Monumentos por el control de la biblioteca se prolongaron hasta su muerte.

Fallecimiento

Manuel Fernández de Loaysa falleció en Toledo en diciembre de 1856. Según la historiografía local, una comisión del Gobierno de la Provincia se presentó en su domicilio el mismo día de su fallecimiento para reclamar las llaves de la Biblioteca Arzobispal.[1]

Su figura, olvidada durante décadas, es considerada hoy esencial en la génesis de la actual Biblioteca de Castilla-La Mancha.[1]

Actividad docente y rectorado de la Universidad de Toledo

Fue profesor, rector y decano de la Universidad de Toledo hasta su supresión definitiva en 1845. Tras el cierre, continuó su labor docente como profesor sustituto de la cátedra de literatura e historia en el Instituto de Segunda Enseñanza de Toledo.[3] Como consecuencia de su dedicación a la enseñanza, escribió numerosos discursos académicos en latín y español, destinados a las aperturas de curso y otras solemnidades.[1]

Relación con Gaspar Núñez de Arce

Su magisterio tuvo una influencia decisiva sobre el joven Gaspar Núñez de Arce (1832-1903), futuro poeta, periodista, político y ministro de Ultramar. Núñez de Arce, vallisoletano de nacimiento, se trasladó con su familia a Toledo —su padre era funcionario de correos— y, dada su precoz inclinación por las letras, sus padres confiaron su formación a Fernández de Loaysa. Esta temprana tutela marcó la vocación literaria del poeta y probablemente influyó en su estilo clasicista.[1][4]

Historiador y académico

En 1818 fue nombrado miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia. A esta institución remitió una copia de las Capitulaciones de los Comuneros de Toledo con el general que mandaba el ejército del rey Carlos I, fechada el 25 de octubre de 1521, documento de gran valor para la historiografía del movimiento comunero.[1][3]

Asimismo, localizó un Códice gótico]] que contenía el Fuero Juzgo con los usos de Carrión de los Condes (Palencia), e identificó una Concordia entre el Cabildo catedralicio y el Ayuntamiento de Plasencia.[1]

Colaboró con la Sociedad Económica Matritense en la reedición de la Agricultura general del talaverano Gabriel Alonso de Herrera, obra fundamental de la agronomía renacentista española.[1]

Mantuvo una estrecha amistad y colaboración académica con el erudito José Amador de los Ríos, a quien facilitó numerosas obras y manuscritos para la elaboración de su monumental Historia de la literatura española. Amador de los Ríos dejó escrito sobre Loaysa:

«Las letras le deben no pocos servicios y la ciudad de Toledo parte de la educación de sus hijos».[1]

Obra escrita

Su producción escrita, compuesta casi íntegramente por oraciones y discursos académicos pronunciados en latín en la Universidad de Toledo con motivo de la apertura de cursos entre 1832 y 1843, ha sido objeto de estudio reciente.[2] También escribió algunas piezas en español.

Sus temas recurrentes son la alabanza de los estudios, la utilidad de las bibliotecas, la virtud del magisterio y el consuelo que las letras proporcionan ante la adversidad.[3]

Listado de obras

  • De virtutis studio literis conjugendo ad studiosos adolescentes oratio. Toleti: apud Thomam ab Anguiano, [¿1825?].
  • In scholarum instauratione Oratio: Toleti anno MDCCCXXXII.XV. Kalend. Novembris. Toleti: typis J. a Cea, 1832.
  • Oportere scholares quiete litteris vacare Oratio: Toleti anno MDCCCXXXIII. XV. kalend novembris. Toleti: typis J. a Cea, 1833.
  • In scholarum apertione Oratio: Toleti anno MDCCCXXXIV. XV. Kal. Novembris. Toleti: apud J. a Cea, 1834.
  • In fortune adversitate solatium ex litteris esse quaerendum. Oratio: Toleti anno MDCCCXXXV. Toleti: apud J. a Cea, 1835.
  • De liberali institutione adolescentibus ad humanitatem informandis procuranda. Oratio: Toleti XVI. Kal. decembris MDCCCXXXVI. ann.: pro aperiendis scholis recitata. Toleti: typis J. a Cea, 1836.
  • Pro aperiendis scholis Oratio: Toleti ann. MDCCCXXXVII. XIV. kalend. Decembtis. Toleti: apud J. a Cea, 1837.
  • De bibliothecis, earum institutione, et utilitate. Oratio: Toleti anno MDCCCXXXVIII. XV Kalend. Novembris. Toleti: apud J. a Cea, 1838.
  • In scholarum Apertione oratio: Toleti anno MDCCCXXXIX. Toleti: apud J. a Cea, 1839.
  • De Sapientiae in utraque fortuna utilitate Oratio: Toleti anno MDCCCXXXX. Toleti: Typis J. a Cea, 1840.
  • In scholarum apertione Oratio: anno MDCCCXLI. Kalend. Novembris. Toleti: apud J. a Cea, 1841.
  • Oración pronunciada en la apertura del curso de 1842 al 1843 en la universidad de Toledo. Toledo: de Cea, 1842.
  • Oración pronunciada en la apertura del curso de 1843 al 1844 en la Universidad de Toledo (sobre la virtud y mérito en la profesión del magisterio). Toledo: de Cea, 1843.

Reconocimiento y legado

Durante mucho tiempo, la figura de Ramón Fernández de Loaysa permaneció en una injusta penumbra. En las últimas décadas, diversos estudios han reivindicado su papel capital en la historia del patrimonio bibliográfico español. El Archivo Municipal de Toledo dedicó en 2017 el número 4 de su revista Cuadernos de Archivo Secreto al estudio monográfico de sus discursos latinos, bajo el título «Los discursos latinos de Ramón Fernández de Loaysa (1832-1843): un intelectual toledano desconocido», obra de Alfredo Rodríguez González y Miguel Soto López.[2]

Su biografía es ejemplo de abnegación, competencia y patriotismo intelectual. A él se debe, en gran medida, que los ricos fondos bibliográficos acumulados durante siglos por la Archidiócesis de Toledo no se perdieran durante la Invasión Napoleónica de España, ni se dispersaran irremediablemente con las desamortizaciones, constituyendo el núcleo fundacional de la actual Biblioteca Pública del Estado en Toledo.[1]

Referencias

  1. 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 1,12 1,13 1,14 1,15 1,16 «Don Ramón Fernández de Loaysa, bibliófilo, profesor e historiador». Tierra de Valdepusa. 29 de marzo de 2020. Consultado el 11 de febrero de 2026. 
  2. 2,0 2,1 2,2 Rodríguez González, Alfredo; Soto López, Miguel (2017). «Los discursos latinos de Ramón Fernández de Loaysa (1832-1843): un intelectual toledano desconocido». Cuadernos de Archivo Secreto (Archivo Municipal de Toledo) (4). 
  3. 3,0 3,1 3,2 Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas wiki_original
  4. «Gaspar Núñez de Arce (1832-1903)». Filosofía en español. Consultado el 11 de febrero de 2026. 

Bibliografía

  • Gutiérrez García-Brazales, Manuel (1976). «La Biblioteca Arzobispal de Toledo y su transformación en Biblioteca Provincial». Anales Toledanos XI. 
  • Gutiérrez García-Brazales, Manuel. «Una década liberal para la sede toledana (1833-1843): el «intruso» González Vallejo». Anales Toledanos. 
  • Flores Varela, C. «Algunos apuntes sobre la biblioteca provincial de Toledo (1835-1878)». Revista Archivo Secreto (7): Parte 9. 

Enlaces externos