En 1889 se inició como poeta con diversos ensayos, aunque sus mejores escritos están hechos en prosa, en estilo modernista. Era un viajero incansable que estimaba Francia y la Italia del Renacimiento. Tuvo una gran fortuna y siempre dio muestras de ser un gran caballero. En su país fue profesor en el Colegio Nacional y en la Academia de Filosofía y Letras.
También le gustaba escribir las crónicas de sus viajes y escribía en diversos diarios. Se caracterizó por su delicada musicalidad y un espíritu estetizante, y además de una abundancia de neologismos, y una marcada tendencia al detallismo en la descripción de paisajes y ambientes.
Murió en el barco que lo llevaba de regreso a Argentina de un viaje por Europa, a causa de un accidente en alta mar, cerca de Río de Janeiro en 1923.