Ana María de Soto

De Hispanopedia
Ana María de Soto y Alhama
Información personal
Nombre completo Ana María Antonia de Soto Alhama
Otros nombres Antonio María de Soto
Nacimiento 16 de agosto de 1775
Aguilar de la Frontera, Reino de Córdoba, Corona de Castilla
Fallecimiento 4 de diciembre de 1833
Montilla, Reino de Córdoba, España
Nacionalidad Española
Familia
Padres Tomás de Soto
Gertrudis de Alhama
Información profesional
Ocupación Militar
Años activo 1793-1798
Conocido por Primera mujer documentada que se alistó en los Batallones de Marina
Rama militar Batallones de Marina
Rango militar Sargento primero

Ana María de Soto y Alhama (también documentada como Ana María Antonia de Soto Alhama; Aguilar de la Frontera, 16 de agosto de 1775-Montilla, 4 de diciembre de 1833) fue una militar española que sirvió en los Batallones de Marina durante el reinado de Carlos IV.

Para poder ingresar en un cuerpo militar reservado a los hombres, adoptó la identidad de Antonio María de Soto y se alistó como soldado voluntario en 1793. Durante más de cinco años participó en diversas operaciones militares por mar y tierra, entre ellas la campaña del Rosellón, la defensa de Rosas, el combate del Cabo de San Vicente y la defensa de Cádiz.[1]

Su identidad fue descubierta en 1798, después de que ella misma la revelara al capellán de la escuadra, quien informó posteriormente a sus superiores. Lejos de recibir un castigo, obtuvo una pensión de dos reales de vellón diarios y autorización para utilizar en sus ropas femeninas los colores y distintivos de los Batallones de Marina. Posteriormente, a petición de la propia Ana María, el Rey Carlos IV le concedió el grado y sueldo de Sargento Primero para que pudiera atender a sus padres.[1][2]

Tras abandonar el servicio activo se estableció en Montilla, donde en 1799 obtuvo licencia para regentar un estanco. Continuó vinculada a la Administración militar mediante la pensión concedida por sus servicios y realizó diversas reclamaciones cuando dejó de percibirla. Falleció soltera en Montilla en 1833 y fue enterrada al día siguiente de su muerte.[3][4]

Biografía

Origen

Ana María Antonia de Soto Alhama nació en Aguilar de la Frontera el 16 de agosto de 1775. Fue bautizada el mismo día en la iglesia parroquial de Santa María del Soterraño. Era hija legítima de Tomás de Soto, natural de Montilla, y de Gertrudis de Alhama, natural de Aguilar de la Frontera.[4][1]

La documentación conservada permite conocer algunos de sus rasgos físicos: tenía el pelo castaño claro y los ojos pardos. En los documentos posteriores aparecen diversas formas de su nombre y apellido, entre ellas Ana María Antonia de Soto Alhama, Ana María de Soto y Alhama, Ana María de Soto y Sotomayor, así como Antonio María de Soto, identidad bajo la que sirvió en los Batallones de Marina.[1][4]

Alistamiento

En 1793, con aproximadamente dieciocho años, Ana María decidió incorporarse a los Batallones de Marina. Las mujeres no formaban parte entonces de las tropas regulares, por lo que adoptó una identidad masculina y se presentó como Antonio María de Soto. Para evitar que su apariencia juvenil despertara sospechas, declaró tener dieciséis años, edad que figuró en su asiento militar.[3][5]

El asiento militar, reproducido por la historiografía naval a partir de la documentación de los archivos de Marina, indica que el 26 de junio de 1793 tomó plaza como soldado voluntario en la 6.ª Compañía del 11.º Batallón de Marina, por un periodo de seis años, bajo el nombre de Antonio María de Soto.[5][6]

La documentación descubierta posteriormente por el Archivo Histórico de la Armada ha permitido confirmar que se trata de la primera mujer de la que existe constancia documental de haber sido alistada oficialmente en los Batallones de Marina. La propia Armada Española la reconoce como la primera mujer que, haciéndose pasar por hombre, se incorporó como soldado a este cuerpo.[7]

Existe una discrepancia en algunas publicaciones modernas respecto a la fecha exacta de su alistamiento. Una noticia publicada por la Armada en 2025 señala el 26 de marzo de 1793, mientras que la transcripción del asiento militar reproducida en publicaciones de la Armada y en obras históricas anteriores fija la fecha en el 26 de junio de 1793. El estudio histórico publicado por el propio Boletín de Infantería de Marina en 2025 vuelve a situar el asiento el 26 de junio, aunque señala que no se ha podido determinar con absoluta certeza dónde se produjo materialmente el alistamiento.[7][1]

Servicio militar

Tras su incorporación realizó el periodo de instrucción correspondiente y quedó destinada a los Batallones de Marina del Departamento de Cádiz, cuya infraestructura militar se encontraba entonces en la Isla de León, actual San Fernando.[1]

El 4 de enero de 1794 embarcó en la fragata Nuestra Señora de las Mercedes. Durante la campaña contra la Francia revolucionaria participó en los combates de Bañuls y en la defensa y posterior evacuación de Rosas, en el marco de las operaciones militares desarrolladas en Cataluña.[1][3]

Durante sus años de servicio pasó también por otras unidades navales. Permaneció embarcada en la Mercedes hasta octubre de 1796, con una estancia intermedia en la urca Balbina. El 18 de diciembre de 1796 embarcó en la fragata Santa Dorotea, donde permaneció hasta enero de 1797, reincorporándose posteriormente a la Mercedes.[1]

El 14 de febrero de 1797 participó en el combate del cabo de San Vicente, librado frente a las costas del Algarve entre la escuadra española y la británica. La acción terminó con la derrota española.[3][1]

Durante aquel combate desempeñó funciones de cabo en la batería del alcázar de la Mercedes, pero la documentación recientemente estudiada aclara que nunca llegó a ostentar formalmente el empleo de cabo. Continuaba registrada como fusilera, y aquella designación correspondía a una función concreta dentro del servicio del buque, no a un ascenso en el escalafón.[1]

Posteriormente participó en la defensa de Cádiz de 1797 frente a la escuadra británica. Formó parte de las lanchas cañoneras y de otras fuerzas sutiles organizadas para la defensa de la bahía por el general de la Armada José de Mazarredo.[3][8]

Aunque algunas representaciones posteriores la muestran con el uniforme y el tocado de un granadero, la documentación militar recientemente localizada establece que Ana María de Soto era fusilera. El expediente Relación de individuos cumplidos con la Iglesia, conservado en el Archivo del Tercio del Sur, la registra con este empleo. Por tanto, la tradicional representación como granadera debe considerarse una reconstrucción artística posterior y no una descripción documental de su empleo militar.[1]

Descubrimiento

En 1798 continuaba prestando servicio en la fragata Matilde. La tradición historiográfica sostuvo durante décadas que su identidad había sido descubierta durante un reconocimiento médico practicado después de caer enferma. Sin embargo, la documentación localizada por el Archivo Histórico de la Armada y estudiada en 2025 modifica este relato.[7][1]

Según el expediente de 1833 conservado en el Archivo General de Marina «Álvaro de Bazán», Ana María reveló personalmente su verdadera identidad al capellán de la escuadra. Este comunicó posteriormente el hecho a sus superiores, quienes informaron al mando. La nueva documentación permite descartar como versión principal la del descubrimiento accidental durante un reconocimiento médico.[1]

El 7 de julio de 1798 se produjo su desembarco y se inició el procedimiento para concederle la licencia de retiro. Había servido durante más de cinco años bajo una identidad masculina sin que sus compañeros conocieran su verdadero sexo.[1][3]

El 1 de agosto de 1798 se le concedió la licencia absoluta para retirarse del servicio.[6]

Reconocimiento

La reacción de las autoridades fue excepcional. En lugar de imponerle una sanción por haber ingresado bajo una identidad falsa, el Rey Carlos IV reconoció expresamente sus servicios militares.

Por Real Orden de 24 de julio de 1798, el Rey le concedió una pensión de dos reales de vellón diarios y autorizó que pudiera utilizar en los trajes propios de su sexo los colores del uniforme de los Batallones de Marina como distintivo militar. La disposición justificaba la recompensa en atención a las acciones de guerra en las que había participado, su heroicidad, su conducta y los servicios prestados.[2]

La concesión de esta pensión no fue la única recompensa. El 23 de noviembre de 1798 Ana María presentó una instancia en la que solicitaba el grado y sueldo de Sargento Primero para poder atender económicamente a sus padres, ya ancianos. La documentación original de esta solicitud fue localizada en 2025 en el Archivo Histórico de la Armada.[7]

Por Real Orden de 4 de diciembre de 1798 se le concedió finalmente el grado y sueldo de Sargento Primero de los Batallones de Marina. La propia Real Orden especificaba que la concesión se hacía porque había servido como soldado voluntario durante cinco años y cuatro meses «con particular mérito» y tenía como finalidad que pudiera atender a sus padres.[2]

La documentación recientemente localizada permite, por tanto, precisar que el grado de Sargento Primero no constituyó un ascenso ordinario durante su servicio activo, sino una concesión posterior a su licencia, solicitada por la propia Ana María y otorgada como reconocimiento a sus servicios.[7][1]

Vida en Montilla

Tras su salida de los Batallones de Marina, Ana María se estableció en Montilla, localidad de origen de su padre. En 1799 obtuvo autorización para regentar una expendeduría de tabacos, actividad por la que sería conocida posteriormente como «la soldado estanquera». Los documentos municipales sitúan el establecimiento en la zona de La Plazuela o del Sotollón, aunque su localización exacta no ha podido determinarse con absoluta seguridad.[3]

La pensión militar constituyó una parte importante de sus recursos. En 1804 se autorizó el traslado de la documentación relativa al pago de sus haberes a Montilla, lo que permitió que percibiera allí su pensión en lugar de tener que acudir a la Isla de León.[7]

Durante la Guerra de la Independencia, la percepción de la pensión sufrió interrupciones. En 1809 y 1813 Ana María presentó reclamaciones porque desde 1808 no estaba recibiendo regularmente los pagos que le correspondían.[3][8]

La documentación municipal demuestra que siguió vinculada al estanco durante las décadas siguientes. Aunque en 1819 se produjo una retirada de la autorización con el argumento de que no podía percibir simultáneamente dos sueldos del Estado, en los registros municipales continuaba figurando como titular del establecimiento en 1828 y 1833.[3]

En los documentos de su vida civil aparecen asimismo variantes de su apellido. En el padrón de 1818 y en otros documentos posteriores figura como Sotomayor, una de las diversas formas documentales que adoptó su apellido después de abandonar la identidad masculina de Antonio María de Soto.[1][4]

Últimos años

Ana María permaneció en Montilla hasta el final de su vida.

Durante la Invasión Napoleónica de España dejó de cobrar la pensión. Reclamó su abono en 1809 y de nuevo en 1813. Algunos autores mencionan que en 1819 se le retiró temporalmente la licencia del estanco por incompatibilidad de dos sueldos del Estado. Sin embargo, los padrones y visitas municipales de Montilla la registran todavía como titular del estanco en 1828 y en mayo de 1833 (pocos meses antes de su muerte).[9]

En 1833, cuando ya se encontraba enferma, otorgó testamento el 20 de noviembre ante escribano público.[10]

En su testamento dispuso un entierro sencillo, pidió ser amortajada con el hábito de Nuestra Señora de los Dolores y ordenó que se celebraran veinticinco misas por su alma. También dejó diversas mandas de carácter religioso y benéfico y nombró heredera universal a Antonia Pérez de Luque, una joven a la que había acogido y criado desde 1804 y que la asistió durante su vejez.[10]

La partida parroquial de defunción señala que Ana María de Soto falleció en Montilla el 4 de diciembre de 1833, a los 58 años de edad. El documento indica que era soltera, que había sido agraciada por el Rey con una pensión y grado de Sargento y que recibió los sacramentos. El entierro se realizó al día siguiente, 5 de diciembre, en el lugar destinado en el cementerio a los Hermanos de la Cofradía de Nuestra Señora de la Aurora.[4]

Legado

La trayectoria de Ana María de Soto constituye uno de los episodios más singulares de la historia de la Infantería de Marina española durante el Antiguo Régimen. Su caso documenta la incorporación clandestina de una mujer a una unidad militar regular en una época en la que el servicio armado estaba reservado a los hombres.

La Armada Española la reconoce como la primera mujer que se alistó oficialmente en los Batallones de Marina, haciéndose pasar por hombre. Diversas publicaciones institucionales de la Armada la consideran asimismo la primera mujer infante de Marina de la historia.[7][5]

Su caso debe situarse dentro de una tradición más amplia de mujeres que, en diferentes momentos de la historia, participaron en actividades militares adoptando identidades masculinas. Entre los precedentes conocidos se encuentra María la Bailaora, que participó en la Batalla de Lepanto integrada en las tropas embarcadas de la Armada de la Santa Liga durante el siglo XVI.[11]

La figura de Ana María de Soto ha adquirido especial relevancia en la memoria histórica de la Armada Española y de la provincia de Córdoba. El Museo Naval de San Fernando conserva un espacio dedicado a su figura y una representación pictórica realizada por Amparo Alepuz Rostoll en 2018.[12]

En la cultura

La historia de Ana María de Soto ha sido objeto de investigaciones históricas, artículos de divulgación y obras literarias.

En 2021 la historiadora Alicia Vallina publicó la novela Hija del mar, inspirada en la figura de Ana María de Soto y en documentación conservada en archivos de la Armada. La propia obra advierte de su carácter novelado y, por tanto, no debe confundirse con una biografía histórica.[13]

La figura de Ana María también ha sido objeto de estudios académicos. En 2024 la historiadora María Soledad Gómez Navarro publicó el estudio Otra forma de alterar: cuando ‘Ana’ es ‘Antonio’ a fines del Antiguo Régimen, basado en fuentes eclesiásticas, judiciales, notariales, municipales y militares. El trabajo analiza no solo su incorporación a los Batallones de Marina, sino también el contexto social y familiar que hizo posible que mantuviera durante años su identidad masculina.[4]

En 2025 el Archivo Histórico de la Armada anunció la localización de varios expedientes originales que se consideraban perdidos, entre ellos la instancia de Ana María solicitando el grado y sueldo de Sargento Primero, la comunicación de su concesión, su pasaporte y la documentación relativa al traslado de su expediente de pago a Montilla. El hallazgo permitió revisar y corregir algunos aspectos de la tradición historiográfica sobre su vida.[7]

Véase también

Bibliografía

Referencias

  1. ↑ 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 1,12 1,13 1,14 1,15 Valle Orihuela, José (agosto de 2025). «Ana María Antonia de Soto. Más allá de los mitos». Boletín de Infantería de Marina (Ministerio de Defensa) (42): 57-63. Consultado el 29 de agosto de 2026. 
  2. ↑ 2,0 2,1 2,2 Cesáreo Fernández Duro. «Armada Española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Apéndice al capítulo XX: Una mujer sargento de Infantería de Marina». Instituto de Historia y Cultura Naval. Consultado el 29 de agosto de 2026. 
  3. ↑ 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 3,5 3,6 3,7 3,8 Solá Bartina, Luis (marzo de 2018). «Sargento Ana María de Soto y Alhama. Una mujer entre las tropas de Marina del siglo XVIII». Revista Española de Defensa (Ministerio de Defensa) (348): 60-62. Consultado el 29 de agosto de 2026. 
  4. ↑ 4,0 4,1 4,2 4,3 4,4 4,5 Gómez Navarro, Soledad (2024). «Otra forma de alterar: cuando ‘Ana’ es ‘Antonio’ a fines del Antiguo Régimen». El Futuro del Pasado 15: 327-359. doi:10.14201/fdp.31419. Consultado el 29 de agosto de 2026. 
  5. ↑ 5,0 5,1 5,2 «Una mujer entre las tropas de Carlos IV». Revista General de Marina (Instituto de Historia y Cultura Naval): 57-63. mayo de 2018. Consultado el 29 de agosto de 2026. 
  6. ↑ 6,0 6,1 Fernández Duro, Cesáreo (1972). «XX». Armada Española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón VIII. Museo Naval de Madrid. pp. 423-424. Consultado el 29 de agosto de 2026. 
  7. ↑ 7,0 7,1 7,2 7,3 7,4 7,5 7,6 7,7 «Hallados los expedientes originales de la primera mujer en la Infantería de Marina, Ana María de Soto». Armada Española. Ministerio de Defensa. 21 de mayo de 2025. Consultado el 29 de agosto de 2026. 
  8. ↑ 8,0 8,1 Parente Rodríguez, Gonzalo (enero de 2010). «Una mujer en la Infantería de Marina del XVIII». Revista Española de Defensa (Ministerio de Defensa) (259): 56-57. Consultado el 29 de agosto de 2026. 
  9. ↑ Una mujer entre las tropas de Marina del siglo XVIII: Ana María de Soto y Alhama Luis Solá Bartina. Armada Española
  10. ↑ 10,0 10,1 Valle Orihuela, José (agosto de 2025). «Ana María Antonia de Soto. Más allá de los mitos». Boletín de Infantería de Marina (Ministerio de Defensa) (42): 61-63. Consultado el 29 de agosto de 2026. 
  11. ↑ «Historias de mujeres en las colecciones del Ministerio de Defensa». Patrimonio Cultural de Defensa. Ministerio de Defensa. 8 de marzo de 2021. Consultado el 29 de agosto de 2026. 
  12. ↑ «Guía abreviada. Museo Naval San Fernando». Ministerio de Defensa. Ministerio de Defensa. Consultado el 29 de agosto de 2026. 
  13. ↑ Olaya, Vicente G. (6 de agosto de 2021). «Una mujer entre las tropas de Carlos IV». El País. Consultado el 29 de agosto de 2026. 

Enlaces externos