Batalla de Alcolea (1009)

De Hispanopedia
Batalla de Alcolea (1009)
Parte de Fitna de al-Ándalus
Fecha 1 de noviembre de 1009
Lugar Cerca del Puente de Alcolea, a las afueras de Córdoba (Califato de Córdoba)
Resultado Victoria decisiva de Sulaimán al-Mustaín
Consecuencias Depoción temporal de Muhámmad II al-Mahdi; Sulaimán al-Mustaín ocupa el trono califal; intensificación de la guerra civil.
Beligerantes
Partidarios de Sulaimán al-Mustaín:
• Facciones bereberes (Zanata)
• Condado de Castilla
Califato de Córdoba:
• Partidarios de Muhámmad II al-Mahdi
Comandantes
Sulaimán al-Mustaín Muhámmad II al-Mahdi
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La Batalla de Alcolea tuvo lugar el 1 de noviembre de 1009 en las inmediaciones del Puente de Alcolea, un paso estratégico sobre el río Guadalquivir a escasos kilómetros de Córdoba (actual España).

Este enfrentamiento representó un episodio decisivo en la guerra civil (fitna) que precipitó la desintegración del Califato de Córdoba. En él, las fuerzas del califa reinante, Muhámmad II al-Mahdi, se midieron contra las de su primo, Sulaimán al-Mustaín, quien, respaldado por las tribus bereberes y el Condado de Castilla, obtuvo una victoria que le permitió ascender temporalmente al trono cordobés.[1][2][3]

Antecedentes

La batalla surgió como consecuencia directa del profundo descontento político y las tensiones étnicas que atravesaban el Califato. A principios de 1009, Muhámmad II al-Mahdi había accedido al poder mediante una rebelión popular que derrocó al califa Hisham II y a su influyente hayib, Abd al-Rahman Sanchuelo, poniendo fin a la dictadura amirí.[2] Su ascenso se produjo el 15 de febrero de 1009, cuando sus fuerzas tomaron Córdoba sin apenas resistencia, forzando la abdicación de Hisham II y ordenando el saqueo de la residencia amirí en al-Zāhira.[1]

No obstante, el gobierno de Muhámmad II al-Mahdi se distinguió por una serie de medidas impopulares que erosionaron rápidamente su base de apoyo. Mostró una hostilidad abierta hacia los bereberes, despidiendo a unos 7.000 soldados de esta etnia de su ejército y permitiendo el saqueo de sus propiedades en Córdoba el 5 de marzo de 1009.[2] Además, decretó el destierro de los saqaliba (esclavos eslavos) que habían ocupado posiciones elevadas bajo el régimen de Almanzor, dispersándolos por todo al-Ándalus.[2] Esta política de persecución unificó a bereberes y saqaliba en su contra, exacerbando las divisiones étnicas.

Aprovechando esta inestabilidad, su primo Sulaimán al-Mustaín se proclamó califa y forjó alianzas con las facciones bereberes desplazadas, particularmente la tribu de los Zanata. Para robustecer su posición, Sulaimán buscó también respaldo exterior del Condado de Castilla, bajo el mando del conde Sancho García, quien proporcionó tropas a cambio de concesiones territoriales y riquezas significativas.[2][1] Estas alianzas estratégicas prepararon el terreno para el confronto decisivo.

La batalla

El encuentro decisivo entre ambos bandos se produjo el 1 de noviembre de 1009 en las inmediaciones del Puente de Alcolea.[3][1] Este puente, que regulaba el acceso oriental a Córdoba, había sido desde la antigüedad un enclave de gran valor militar, ya que su control permitía interrumpir las comunicaciones con el Levante y amenazar directamente la capital del califato.[4]

El ejército de Sulaimán al-Mustaín, fortalecido por contingentes bereberes y las tropas castellanas, se enfrentó a las fuerzas califales leales a Muhámmad II al-Mahdi. El combate resultó en una derrota aplastante para el califa, marcada por una gran matanza, lo que le obligó a abandonar su posición en Córdoba y buscar refugio en Toledo para reorganizar sus fuerzas.[2][1][3]

Consecuencias

La victoria en Alcolea permitió a Sulaimán al-Mustaín entrar triunfalmente en Córdoba y ser proclamado califa, iniciando su primer mandato.[1]

Sin embargo, el triunfo resultó efímero, ya que la guerra civil, en lugar de mitigarse, se intensificó. Muhámmad II al-Mahdi consiguió reagruparse en Toledo, donde reclutó un nuevo ejército compuesto principalmente por saqaliba y respaldado por tropas catalanas bajo el mando del conde Ramón Borrell de Barcelona y Armengol de Urgel.[2][1]

En mayo de 1010, reconquistó Córdoba, recuperando el trono por un breve período antes de ser asesinado el 23 de julio de ese mismo año por orden de su hayib Wadih, quien restauró a Hisham II.[2][1][3]

Legado

La Batalla de Alcolea de 1009 evidenció que el poder central del califato era ya insostenible. Marcó un punto de inflexión en la fitna, incentivando a diversas facciones, familias y grupos étnicos a disputar el poder y establecer dominios independientes, lo que culminó pocos años después con la fragmentación definitiva del Califato de Córdoba en los primeros Reinos de taifas.[4][1]

Referencias

Enlaces externos