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Batalla de San Juan (1797)
| Ataque a Puerto Rico | ||||
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| Guerra anglo-española (1796-1802) | ||||
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Error al crear miniatura: El Fortín de San Gerónimo fue clave en la defensa de San Juan. | ||||
| Fecha | 17-30 de abril de 1797 | |||
| Lugar | San Juan (Puerto Rico) | |||
| Resultado | Victoria española | |||
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La Batalla de San Juan de 1797 , también conocida como el Ataque británico a Puerto Rico de 1797 o el Asedio de San Juan por los ingleses, constituyó uno de los episodios más destacados de la Guerra anglo-española (1796-1802).
Tras la firma del Tratado de San Ildefonso entre España y Francia, Gran Bretaña consideró a España como enemiga y lanzó una operación anfibia en el Caribe con el objetivo de conquistar las islas de Trinidad y Puerto Rico.
Aunque los británicos lograron tomar Trinidad con relativa facilidad, su intento de invadir Puerto Rico fue rechazado de manera decisiva gracias a la tenaz defensa organizada por el gobernador Ramón de Castro y Gutiérrez y al esfuerzo conjunto de la guarnición, las milicias locales y voluntarios de diversos orígenes. Esta acción ha sicomo "el último ataque inglés a Puerto Rico" y dedicó un extenso estudio a la campaña, destacando la eficacia del sistema defensivo español en el Caribe[9].
Antecedentes: La toma de Trinidad
El 16 de febrero de 1797 una escuadra británica al mando del almirante Henry Harvey llegó a la isla de Trinidad. Transportaba alrededor de 6750 soldados bajo el mando del teniente general Ralph Abercromby.
Ante la escasa guarnición española (apenas 190 soldados, muchos de ellos enfermos y con poca munición) y la negativa de parte de la población local a participar en la defensa por temor a daños en sus propiedades, el gobernador José María Chacón y Sánchez de Soto aceptó una capitulación honrosa. La isla pasó a manos británicas sin apenas resistencia.
El propio Ramón de Castro, en su diario, lamentó la pérdida de Trinidad y alertó sobre la inminente amenaza sobre Puerto Rico, señalando que "la toma de aquella isla no haría sino excitar la codicia de los enemigos para intentar la conquista de ésta"[10].
Preparativos españoles para la defensa
Sin embargo, la situación defensiva de Puerto Rico era más sólida que la de Trinidad, aunque la guarnición regular se había visto mermada porque parte de sus tropas habían sido enviadas a La Española para combatir la rebelión de Toussaint Louverture. El brigadier Ramón de Castro y Gutiérrez, gobernador y capitán general de la isla desde 1795, dispuso de inmediato la ejecución del plan de defensa.
Contaba inicialmente con unos 4029 efectivos: 70 oficiales de Estado Mayor, 973 soldados del Regimiento de Infantería Fijo, 1600 milicianos disciplinados de infantería, 350 de la compañía urbana, 150 de la compañía de negros y 686 de la Marina Real Española, además de 200 milicianos adicionales. A estos se sumaron 2442 reclutas procedentes del interior de la isla (la mayoría armados con machetes y lanzas), 180 presidiarios que se ofrecieron voluntarios y varios cientos de mercenarios, en su mayoría franceses. En total, la fuerza defensora alcanzó aproximadamente 6471 hombres, de los cuales apenas 300 podían considerarse veteranos experimentados.[2][11]
Ramón de Castro movilizó las milicias disciplinadas de los pueblos del interior, que acudieron a defender San Juan. Se dotaron los castillos y fortines (especialmente el Morro, San Cristóbal y San Gerónimo), se protegieron puentes y puntos estratégicos, y se armaron embarcaciones menores. En el puerto se montaron dos cañones sobre pontones y se prepararon 12 lanchas cañoneras al mando del capitán de fragata Francisco de Paula Castro. Dos barcos corsarios franceses se incorporaron a la defensa. El cónsul francés, Augustin París, contribuyó activamente, destinando a 50 compatriotas a la defensa del Fortín de San Gerónimo y a otros 10 junto a los defensores españoles.
La plaza contaba con 376 cañones, 35 morteros, 4 obuses, 3 pedreros y abundante munición. El almirantazgo español, a través de figuras como Cesáreo Fernández Duro, destacó la importancia estratégica de esta artillería, que convirtió a San Juan en una de las plazas mejor defendidas del Caribe español[12]. Las mujeres, niños y ancianos fueron evacuados hacia el interior (principalmente a Río Piedras), y el convento de monjas se convirtió en hospital de campaña.
El sitio de San Juan
Los británicos desembarcaron el 18 de abril en la playa de Cangrejos (actual Piñones, Loíza) con unos 3000 hombres, forzando la rendición del pueblo homónimo. Con alrededor de 5000 efectivos se aproximaron a la ciudad, hostigados constantemente por la artillería de las fortificaciones y por las guerrillas de milicianos locales.
El historiador Pedro Tomás de Córdoba, en sus Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas de la isla de Puerto-Rico (1832), reproduce la tensa correspondencia entre los comandantes. Abercromby envió un parlamentario exigiendo la rendición honrosa de la plaza. Ramón de Castro respondió con firmeza: "Vuelva vuestra excelencia con su lucida escuadra y tome la isla; que yo con estos pocos soldados y los valientes puertorriqueños sabré defenderla hasta derramar la última gota de sangre en servicio de mi Rey"[13]. Al recibir la negativa, los británicos instalaron baterías de cañones y morteros en tierra y abrieron fuego contra San Juan. Simultáneamente, un navío y las fragatas bombardearon los castillos desde el mar.
El fuego español desde los fortines y los ataques de las lanchas cañoneras obligaron a la escuadra británica a retirarse. Por tierra, los intentos de tomar el puente de San Antonio fueron rechazados con determinación; el capitán Ignacio de Mascaró y Homar clavó la bandera española en el puente como símbolo de resistencia. El Fortín de San Gerónimo, defendido en parte por franceses y bajo el mando del teniente coronel Teodomiro del Toro, resistió el incesante bombardeo.
La escasez de tropas regulares impidió a los españoles lanzar un contraataque inmediato, pero la situación se mantuvo estancada durante doce días. Los británicos sufrieron un continuo hostigamiento por parte de las guerrillas de milicianos, que realizaban incursiones nocturnas y ataques por sorpresa, dificultando su avance y logística.
Contraataque español y retirada británica
La noche del 29 al 30 de abril de 1797, los españoles lanzaron un ataque frontal contra las posiciones británicas con unos 800 milicianos disciplinados de infantería y dos compañías de caballería. Esta acción, combinada con la presión constante de las fortificaciones y las guerrillas, decidió a Abercromby a ordenar la retirada.
Los británicos reembarcaron precipitadamente entre el 30 de abril y el 2 de mayo, abandonando en la isla artillería, municiones, víveres y algunas tropas dispersas o desertores. Quedaron prisioneros en Puerto Rico cuatro oficiales y 286 soldados (32 de ellos de origen alemán). Las bajas británicas se estiman en unos 200 muertos, aunque no existen cifras oficiales precisas. Por parte española se registraron 42 muertos, 154 heridos, 2 contusos, 2 dispersos y 1 prisionero.[7]
Según el propio Ramón de Castro y testimonios recogidos por Pedro Tomás de Córdoba, de haber contado la isla con dos mil veteranos adicionales, "toda la división inglesa hubiera perecido o caído prisionera"[14]. El análisis moderno del coronel Juan Manuel Zapatero concluye que la defensa de San Juan fue un ejemplo paradigmático del "desgaste" planificado por los mandos españoles, utilizando el terreno y las fortificaciones para neutralizar la superioridad numérica y naval del enemigo[9].
Consecuencias
La victoria española aseguró el dominio español de Puerto Rico durante más de un siglo, hasta la guerra hispano-estadounidense de 1898.
El éxito se debió no solo a la fortaleza de las defensas y la artillería, sino especialmente al compromiso de la población local: milicianos criollos, voluntarios de color, presidiarios y residentes extranjeros lucharon unidos por la defensa de la isla.
El episodio reforzó el sentimiento de lealtad a España en Puerto Rico y puso de manifiesto la capacidad defensiva de las milicias coloniales cuando contaban con un liderazgo decidido. Ramón de Castro fue ascendido a Mariscal de Campo y recibió elogios de la Corona; su nombre quedó asociado para siempre a la heroica defensa de 1797.
La defensa de San Juan de 1797 es recordada en la historia de Puerto Rico como un ejemplo de resistencia colectiva y de la unión de fuerzas regulares y locales frente a un enemigo superior en número. Cada año se conmemora el aniversario del rechazo británico con actos cívicos y militares. El Fortín de San Gerónimo, el puente de San Antonio y otros escenarios del combate forman parte del patrimonio histórico de la isla y del sistema defensivo de San Juan, declarado Patrimonio de la Humanidad.
Véase también
Referencias
- ↑ Van Middeldyk, 2008: 80
- ↑ 2,0 2,1 Van Middeldyk, 2008: 79
- ↑ Van Middeldyk, 2008: 79-80
- ↑ Van Middeldyk, 2008: 79; Pierce, 2009: 49
- ↑ Alonso, 1997: 181; Hoyt, 1943: 83; Van Middeldyk, 2008: 79; López, José. Diario del General. San Juan 1797. Publicado el 29 de octubre de 2010. Consultado el 13 de mayo de 2017.
- ↑ Error en la cita: Etiqueta
<ref>no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadasLopez - ↑ 7,0 7,1 7,2 Córdoba, 1832: 109
- ↑ Pierce, 2009: 49
- ↑ 9,0 9,1 Zapatero, Juan Manuel. "De la batalla del Caribe: el último ataque inglés a Puerto Rico (17 de abril a 1 de mayo de 1797)". Revista de Historia Militar, Año III, n. 4 (1959), pp. 91-134.
- ↑ Castro, Ramón de. "Diario de las operaciones de la defensa de la Isla de Puerto Rico". Citado en Córdoba, 1832: 98.
- ↑ Córdoba, 1832: 113
- ↑ Fernández Duro, Cesáreo. Armada Española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Tomo VIII. Madrid: Museo Naval de Madrid, 1972, p. 168.
- ↑ Córdoba, 1832: 101.
- ↑ Córdoba, 1832: 120
Bibliografía
- Alonso, María Mercedes & Milagros Flores (1997). The eighteenth century Caribbean & the British attack on Puerto Rico in 1797: with chronicles. San Juan: National Park Service & Dept. of the Interior.
- Córdoba, Pedro Tomás de (1832). Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas de la isla de Puerto-Rico. Tomo III. Valeriano de Sanmillan. (Obra fundamental que reproduce extractos del diario del propio Ramón de Castro).
- Fernández Duro, Cesáreo (1972). Armada Española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Madrid: Museo Naval de Madrid.
- Hoyt, Edward Albert (1943). A History of the Harbor Defenses of San Juan, Puerto Rico, Under Spain, 1509-1898. San Juan: Puerto Rico Coast Artillery Command.
- Malavet, Pedro A. (2007). America's Colony: The Political and Cultural Conflict Between the United States and Puerto Rico. New York University Press. ISBN 9780814757413.
- Pierce Flores, Lisa (2009). The History of Puerto Rico. Santa Bárbara: ABC-CLIO. ISBN 978-0-31335-419-9.
- Van Middeldyk, Rudolph Adams (2008). The History of Puerto Rico. Londres: Echo Library. ISBN 978-1-40687-497-6.
- Zapatero, Juan Manuel (1959). "De la batalla del Caribe: el último ataque inglés a Puerto Rico (17 de abril a 1 de mayo de 1797)". Revista de Historia Militar. Madrid: Servicio Histórico Militar, Año III, Número 4, pp. 91-134.
- Zapatero, Juan Manuel (1964). La guerra del Caribe en el siglo XVIII. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña. [1] [2]
Enlaces externos
- Relato del ataque a Puerto Rico por fray Iñigo Abbad y Lasierra. (Biblioteca del Congreso EE. UU.) La nota no es de fray Íñigo, sino de José Julián Acosta al libro de fray Íñigo.
- El Brigadier Ramón de Castro y la heroica defensa de Puerto Rico contra los británicos
- Asedio de San Juan por los ingleses 1797 (relato detallado con testimonios españoles).
- ↑ Zapatero, Juan Manuel. La guerra del Caribe en el siglo XVIII. San Juan de Puerto Rico: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1964.
- ↑ Zapatero López-Anaya, Juan Manuel; Domínguez Mendoza, José; Reynand, Jaime. La guerra del Caribe en el siglo XVIII. Madrid: Museo del Ejército, D.L. 1990. ISBN 84-87096-03-4.