Biblioteca Andalusí de Tombuctú

De Hispanopedia
Placas conmemorativas de la inauguración de la Biblioteca Andalusí de Tombuctú
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Manuscritos de astronomía y matemáticas
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Manuscrito de Nasir al-Din Abu al-Abbas
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Tablas astronómicas

La Biblioteca Andalusí de Tombuctú es una colección de manuscritos perteneciente al Fondo Kati y creada con apoyos de la AECID y la Junta de Andalucía de España, quienes sufragaron la construcción de nuevas instalaciones en Tombuctú,Mali, donde se recopiló una biblioteca formada por cerca de 400 manuscritos que constituyen el legado documental andalusí más importante fuera de España.

Timbuctú, ciudad que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad por su arquitectura y por los 100.000 manuscritos celosamente custodiados por sus habitantes. Se trata de una tradición que se remonta a tiempos medievales y que se ha mantenido viva hasta hoy día.

Entre los manuscritos de la Biblioteca Andalusí se encuentran algunos excepcionalmente valiosos como "Las Crónicas sudanesas" de Es-Saheli (arquitecto y poeta granadino, creador de un estilo arquitectónico característico en todo el Sahel), o un Corán de Ceuta grabado en oro. Los manuscritos están escritos fundamentalmente en árabe, castellano antiguo, aljamiado y hebreo, y datan desde el siglo XII hasta el XIX. Entre ellos se calcula que hay varios centenares originales de diferentes autores andalusíes, como exiliados del siglo XV, conversos y renegados, comerciantes judíos, y muchos otros que abarcan una temática variada que incluye tratados de medicina, astrología, matemáticas, filosofía, teología o derecho, junto a obras históricas, de prosa y poesía, que reflejan la vida y costumbres de varias generaciones de habitantes de la península ibérica.[1] Hay además una gran cantidad de documentos que recogen actas notariales y transacciones comerciales. Adicionalmente, las 6.162 notas escritas en los márgenes de estos manuscritos y textos son de una gran importancia documental ya que nos permiten conocer detalles de la historia de aquellos que los poseyeron durante siglos.

Historia

El representante legal del Fondo Kati es el malinés Ismael Diadié Haidara, quien asegura guardar parentesco con el penúltimo rey visigodo, Witiza, y ser además el último descendiente de Alí Ben Ziyad Al Qutí, un acomodado jurista de la familia de los Banu al Quti, que durante la conquista islámica de la península se convirtió al Islam junto con numerosos e importantes sectores de la población. El nombre original Quti acabaría transformándose en "Kati".

Alí Ben Ziyad Al Qutí optó por abandonar Toledo con su familia en Julio de 1467 a raiz de los disturbios originados durante los fuegos de la Magdalena, pero consiguió llevarse consigo varios centenares de manuscritos de la época de Al-Ándalus. Ali Ben Ziyad viajó por diferentes regiones subsaharianas y al mismo tiempo su hijo, conocido como Mohamed Kuti, iba aumentando su biblioteca con adquisiciones de manuscritos de las caravanas que las portaban como buena moneda de cambio, conociendo además a personajes míticos de la historia de Al-Andalus como fue León el Africano. Tras un largo viaje acabaron recalando en Tombuctú (actualmente Malí), donde Mohamed se casó con la sobrina del rey. De aquel matrimonio nació Mahmud Kati, quien llegaría a ser gobernador, ministro de finanzas y finalmente juez supremo en Tindirma, donde estableció la biblioteca familiar y la enriqueció considerablemente. Su nieto Ibrahim reagrupó la biblioteca y continuó enriqueciéndola, pero el fondo volvió a dispersarse tras su fallecimiento. Otro descendiente, Muhammad Abana, que fue jurista, historiador, médico, y autor de diversos tratados sobre Al-Andalus, consiguió reagruparla de nuevo, pero fue solo temporalmente, ya que después de su muerte la biblioteca sufrió una nueva dispersión.

Ya en el siglo XX buena parte de la biblioteca fue rescatada por Ismael Diadié y su padre, que dedicaron muchos años a buscar libros y manuscritos dispersos por distintos lugares de la Curva del Níger, especialmente Tindirma, Kirshamba y Gundam, en donde la familia Kati escondió parte de los libros ante la amenaza de los Peul a principios del siglo XIX. Tras reagrupar la colección Ismael Diadié consiguió que el 25 de febrero del 2000 un grupo de intelectuales, entre los que se encontraba José Saramago, firmara un manifiesto en defensa de la colección.

Los manuscritos pudieron ser salvados a pesar de la destrucción de una importante parte del patrimonio cultural de Tombuctú que tuvo lugar durante 2012 y 2013, perpetrados por grupos islamistas radicales, quienes destruyeron mezquitas, bibliotecas, mausoleos y otros edificios históricos de la ciudad, además de miles de manuscritos preislámicos y medievales que en ellos se guardaban.[2] Los textos trataban sobre el Islam, pero también de astronomía, música, anatomía o botánica, asuntos que los yihadistas despreciaban por "impíos".

Temiendo lo peor Ismael Diadié había guardado el grueso de la colección en una veintena de baúles que fueron sacados a escondidas de la biblioteca y llevados a otras casas de gente de confianza de la ciudad, durante lo que el mismo Diadié denominó como la primera fase de la operación de rescate.[3] En las semanas y meses posteriores, algunos baúles fueron alejados aún más y llevados en secreto a otros pueblos de la región e incluso más lejos. “Tenemos 546 años de experiencia, 546 años huyendo y escondiendo esta biblioteca de fanatismos de todo tipo, dispersando y reunificando los manuscritos, algo de olfato genético ha ido pasando de generación en generación”, aseguró Diadié en su día.

Digitalización de los manuscritos

En Febrero de 2016 comenzó en Bamako, la capital de Malí, la digitalización de los manuscritos del Fondo Kati, llevada a cabo por la asociación local Savama-DCI (Asociación para la Protección y Puesta en Valor de los Manuscritos Antiguos y Defensa de la Cultura Islámica).[4]

El acuerdo para la digitalización fue posible gracias a numerosas entidades, entre ellas el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, la Fundación Tres Culturas, el Ministerio de Cultura de Mali y los ayuntamientos de Toledo, Tarifa y Jerez de la Frontera.

Sedes en España

La Fundación Fondo Kati tiene previsto reubicar algunos de los archivos en España para disponer de un espacio en el que exponer parte de los colección, con Toledo y Jerez de la Frontera (Cádiz) como posibles sedes.[5]

Referencias

  1. «El Fondo Kati en la UCA». Bibliocultura UCA. "". 11 de abril de 2016. Consultado el 27 de septiembre de 2019. 
  2. «Los islamistas destruyen una importante biblioteca de Tombuctú». El Mundo. "Agencias". 28 de enero de 2013. Consultado el 2 de enero de 2015. 
  3. «La historia de Al Andalus huye de Tombuctú». Diario El País. "". 16 de marzo de 2014. Consultado el 27 de septiembre de 2019. 
  4. Naranjo, José (30 de octubre de 2017). «El rescate épico de un legado cultural asombroso». EL PAÍS. Consultado el 30 de octubre de 2017. 
  5. «De Tombuctú a Toledo para salvaguardar el legado de su familia». Diario ABC. "". 25 de noviembre de 2018. Consultado el 27 de septiembre de 2019. 

Enlaces externos