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Campo Arañuelo toledano
| Campo Arañuelo toledano | ||
|---|---|---|
| Comarca | ||
|
Archivo:El Puente del Arzobispo - Puente.jpg | ||
| Capital | Oropesa | |
| Ciudad más poblada | Calera y Chozas | |
| Entidad | Comarca | |
| • País | España | |
| • Comunidad | Castilla-La Mancha | |
| • Provincia | Provincia de Toledo | |
| Municipios | 14 | |
| Superficie | ||
| • Total | 1011 km² | |
| Altitud | ||
| • Media | 400 m s. n. m. | |
| • Máxima | 514 m s. n. m. | |
| • Mínima | 315 m s. n. m. | |
| Clima | Clima mediterráneo continentalizado | |
| Localidad con mayor densidad | El Puente del Arzobispo | |
| Localidad con mayor superficie | Oropesa | |
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El Campo Arañuelo toledano es una comarca geográfica, histórica y cultural situada en el noroeste de la provincia de Toledo, en Castilla-La Mancha, España. Constituye la parte toledana del Campo Arañuelo, una amplia llanura que se extiende entre los ríos Tajo al sur, Tiétar al norte y Guadyerbas, y que continúa hacia la provincia de Cáceres, Extremadura. La comarca está integrada por trece municipios que suman habitantes (INE, ), con una densidad muy inferior a la media nacional.[1]
Los municipios que integran la comarca son Alcañizo, Alcolea de Tajo, Calera y Chozas, Caleruela, El Puente del Arzobispo, Herreruela de Oropesa, La Calzada de Oropesa, Lagartera, Las Ventas de San Julián, Oropesa, Torralba de Oropesa, Torrico, Valdeverdeja y los pueblos de Corchuela y Gamonal.[2] La comarca fue partida entre las provincias de Toledo y Cáceres en 1833, cuando Javier de Burgos llevó a cabo la división provincial que se mantiene en la actualidad.[3]
Geografía
La comarca se localiza en el noroeste de la provincia de Toledo, al norte del río Tajo y al sur de los ríos Tiétar y Guadyerbas. Limita al este con Velada y Talavera de la Reina; al norte con la provincia de Ávila; al oeste con la provincia de Cáceres; y al sur con los términos de Las Herencias, Belvís de la Jara, Aldeanueva de Barbarroya y Azután, todos ellos pertenecientes a la comarca de La Jara.[2] Las extensiones municipales son muy desiguales, desde los escasos 0,6 kilómetros cuadrados de El Puente del Arzobispo hasta los 335 kilómetros cuadrados de Oropesa, que se divida en cinco partes separadas.[4]
El Campo Arañuelo toledano es una meseta de menos de mediana altura, inclinada del norte al oeste. La morfología del relieve es suave, con una llanura ondulada que ha sido disecada por la erosión fluvial en cárcavas jóvenes, maduras y seniles. Las serrezuelas meridionales presentan formas más abruptas, con riscos de cuarcita, canchos redondeados de granito conocidos como «piedras caballeras» y barrancadas. La altitud máxima se alcanza en el paraje de Navarra con 514 metros, seguida de los Altos del Cuervo con 502 metros y el Cuervo con 486 metros.[5] Los suelos son predominantemente Regosoles de arenas, seguidos de Eurosoles de sedimentos aluviales y Cambisoles de terrazas destruidas, con variaciones locales según el sustrato, ya sea granito, pizarra, cuarcita o caliza.[6]
La llanura está formada por arenas y arcillas del Terciario continental, con predominio miocénico, mientras que al sur emergen serrezuelas testimonio de un macizo paleozoico compuesto por granitos posteriores al Carbonífero, junto con pizarras cámbricas, cuarcitas silurianas y calizas devónicas. Cerca de Oropesa afloran también gneis. Un gran batolito granítico se extiende desde El Puente del Arzobispo hasta Oropesa, rodeado de mantos terciarios. Las arcillas micáceas de esta formación son la materia prima de los alfares puenteños. Los caseríos se asientan sobre distintos sustratos: sobre terciario en Alcañizo, Alcolea, Calera, Caleruela, La Calzada, Herreruela, Lagartera, Torralba, Las Ventas, Chozas y Corchuela; sobre rocas metamórficas en Gamonal, Oropesa y Torrico; y directamente sobre granito en Valdeverdeja.[7]
La hidrografía está dominada por el río Tajo, que separa la comarca de La Jara. En su primer tramo discurre por una llanura con grandes meandros, pero a partir de El Puente del Arzobispo se encaja al atravesar el granito, formando la subcomarca de Los Riberos. El Tiétar, afluente del Tajo por el norte, forma el límite con la provincia de Ávila y discurre por un valle profundo. El Guadyerbas, afluente del Tiétar, nace en la Sierra de San Vicente y recorre su último tramo dentro de la comarca. El arroyo más notable es el Alcañizo, de 33 kilómetros de longitud, que nace en el término de Calera y desemboca en el Campo Arañuelo cacereño. Existen numerosos arroyos estacionales que se agostan en verano, así como fuentes, pozos, lagunas y charcas, algunos de los cuales han dado nombre a parajes como la Fuente de la Serrana, la Laguna del Grullo o la Charca de la Tinaja. En la comarca se construyeron dos embalses importantes: el de Navalcán, en el Guadyerbas, terminado en 1944, y el de Rosarito, en el Tiétar, finalizado en 1978. Además, el Canal Bajo del Alberche, inaugurado en 1950, riega las fértiles llanuras de Talavera y de Calera y Chozas.[8]
La vegetación natural ha sido muy transformada por la acción humana. Predominan los matorrales de jaras, brezos, cantuesos, madroñeras, retamas, romero, tojo, aliaga, piorno, tomillo, salvia y espliego. El bosque original de encinas, robles y alcornoques ha quedado reducido a manchas dispersas, con algunos pinares de repoblación. En las riberas del Tajo crecen enebros duros, y en las vegas de los arroyos aparecen fresnos, chopos y álamos. La fauna ha disminuido con la deforestación, pero todavía se pueden observar en el embalse de Rosarito aves acuáticas como somormujos, cormoranes, garzas, ánsares, ánades reales y grullas, así como avutardas, alcaravanes, sisones, aguiluchos cenizos, cernícalos y buitres en los llanos cerealistas. Hace décadas se vieron ejemplares de lince ibérico.[9]
El clima es continental con influencia atlántica, caracterizado por grandes oscilaciones térmicas. La temperatura media anual se sitúa en 16,39 grados centígrados, con mínimas de 1,67 grados en enero y máximas que pueden alcanzar 45,5 grados en agosto. Las heladas son frecuentes en diciembre. Las precipitaciones anuales no superan los 700 milímetros y suelen producirse a destiempo, con chaparrones torrenciales que a menudo causan más daño que beneficio. La humedad relativa es máxima en invierno, mientras que la evaporación anual no llega a los 400 milímetros. La estación más agradable es el otoño, ya que la primavera es apenas perceptible, pasándose bruscamente del frío invernal al calor estival.[10]
De gran interés paleontológico son los hallazgos de restos de elefante antiguo (Mammuthus) con molares, colmillos y cornamentas de ciervo, junto con industria musteriense, en el cerro de Vaciatrojes, en el término de Alcolea de Tajo, y en una gravera cercana a Torralba. Se discute si estos restos se encuentran en el lugar original o fueron arrastrados por el Tajo desde el yacimiento de Pinedo.[11]
Historia
Poblamiento antiguo y época romana
El Campo del Arañuelo fue un corredor natural entre Toletum y Emerita Augusta, por la actual Vía de la Plata. Tuvo influencia de la cultura de tartésica y estuvo poblado desde el Paleolítico inferior, como lo demuestran los cantos tallados de cuarcita del Pleistoceno medio y superior hallados en las terrazas del río Guadyerbas, en la Loma del Cementerio de El Puente del Arzobispo, en Alcolea de Tajo y en Calera, así como microlitos de sílex. Del Neolítico y la Edad del Bronce también hay testimonios, incluyendo piezas de fibrolita en Oropesa y Valdeverdeja.[12]
La cultura de los verracos, atribuida a los vetones (pueblo celta), ha dejado diez esculturas zoomorfas de granito repartidas por la comarca: tres en Alcolea de Tajo, una en La Calzada de Oropesa, tres en Torralba de Oropesa (una de ellas con cazoletas en el lomo y otra con inscripción latina funeraria), y una en Valdeverdeja también con cazoletas. Oropesa fue un castro celta romanizado conocido como Castro Comediano. La presencia celta también se manifiesta en antropónimos como Tancino, Avinio y Durio. En Caleruela se ha encontrado cerámica ibérica celtizada y una necrópolis de la Edad del Hierro.[12]
La presencia romana es patente en la fortaleza de Castro Comediano, en varias inscripciones funerarias con nomina como Bario, Mania, Fusca, Cosconio, Vital, Alia, Durio, Cerisiano, Urbana y Avito. Destaca la lápida de Lucio Avinio Avito, hallada en El Bercial de los Frailes (Alcolea), que contiene una inscripción de tono nostálgico: «Si hubiera agradado a los hados correr en el orden justo, éste no hubiera muerto a los veinte años...». Se conocen villas romanas con mosaicos en Cobisa (hoy despoblado), un sarcófago romano de granito y una lápida con la inicial D (Diis Manibus) en Tórtolas (Calera). El topónimo La Calzada recuerda la calzada romana que unía Toledo con Mérida, y Bañuelos (Valdeverdeja) alude a baños termales de origen romano. De época visigoda se conservan restos en El Rincón (Alcolea) y en el cerro de la Iglesia de Caleruela, con pilastras de bisel, así como una necrópolis que perdura hasta ese periodo. Bañuelos tuvo poblamiento romano, visigodo y mozárabe.[13]
Edad Media
Las invasiones árabes y bereberes, seguidas por los almorávides y almohades, provocaron despoblaciones parciales. La derrota cristiana de la batalla de Zalaca (1086) frenó la expansión, aunque se mantuvieron algunas fortalezas como Oropesa, torres vigía en Torralba y atalayas. La toponimia conserva numerosos nombres de origen islámico o mozárabe: Alcañizo, Alcolea, Atalaya, Guadyerbas, Malpica, Azogue, Alarejos, etc.[14]
El Rey Alfonso VI donó el 18 de diciembre de 1086 la torre de Alcolea (Turris Duque) a la iglesia de Santa María de Toledo, siendo la primera población de la comarca mencionada en el Alta Edad Media. En 1129 aparece como Barranco de Alcolea, y en 1192 el Papa Honorio II confirmó su pertenencia a la archidiócesis de Toledo. Otras torres (Torralba, Atalaya, El Torrico) dieron seguridad para la repoblación. Herreruela de Oropesa, entonces Ferreruela, se repuebla en 1156 en torno a una ferrería. La repoblación básica se hizo con mozárabes toledanos, de los que queda el barrio de Toledillo en Lagartera y El Puente del Arzobispo, así como con gentes de Navarra y Galicia.[15]
La milicia del concejo de Ávila ayudó a los reyes en su enfrentamiento a los almohades y adelantó la frontera hasta el Tajo. En la segunda mitad del siglo XIII, los caballeros abulenses repueblan el Campo del Arañuelo. El Rey Alfonso X el Sabio mandó labrar el castillo de Oropesa «para guarda del Campo del Arañuelo» y eximió de pecho a los pobladores en 1274. En 1257 donó al clérigo Pedro Remóndez un heredamiento de diez yugadas en El Arañuelo; en 1268 dispuso que El Bercial y Torralba pagasen diezmos a la iglesia de Ávila; en 1271 entregó un donadío de seis yugadas a García Ibáñez. En 1281 se documentan los concejos de Oropesa, Torralba y Lagartera, pertenecientes a la Orden de Santa María de España en el obispado de Ávila. Antes del puente de piedra existió un puente de madera llamado Puente de Pinos y una pequeña población denominada Alquerina, que más tarde se llamó Toledillo.[16]
El Infante don Juan (hijo de Alfonso X) otorgó carta‑puebla a Oropesa en 1300 «por que el logar se pueble mejor». En 1326, Alfonso XI concedió privilegios a los judíos de Oropesa, dedicados al curtido de pieles y a la cría de caballos. En 1351 se unió el señorío de Oropesa con el de Vizcaya y se puso en rebeldía contra Pedro I de Castilla. El Arcipreste de Hita, Juan Ruiz, nombra Oropesa en el Libro de Buen Amor. En 1386 se firmó una concordia entre el concejo de la Villafranca del Puente y las monjas de San Clemente, señoras de Azután, sobre el paso del ganado por el nuevo puente. El Rey Juan I de Castilla concedió a Villafranca y Alcolea la exención de alcabalas y una feria desde San Juan de junio. En 1396, por merced de Enrique III el Doliente, Oropesa pasó a ser señorío de García Álvarez de Toledo, iniciándose el Ducado de Oropesa.[17]
El arzobispo de Toledo Pedro Tenorio mandó construir el famoso puente de piedra sobre el Tajo, terminado en septiembre de 1368, para sustituir al antiguo puente de madera (Puente de Pinos) y a una barca peligrosa. La leyenda en el puente dice: «ESTA PUENTE CON SUS TORRES / DELLA MANDO FACER EL MUCHO HONRADO / EN CRISTO PADRE E SEÑOR / DON PEDRO TENORIO...». Fundó las villas francas de Alcolea y del Puente para fomentar la repoblación, y en 1390 Juan I la tituló Villafranca de la Puente del Arzobispo. El prelado también asentó quinteros en la Dehesa de El Carrascal, dotándoles de casas y yuntas de bueyes.[18]
En el siglo XV se consolidan los pueblos. La Villafranca del Puente vive sus mejores días: en 1457 se reunió en ella el Honrado Concejo de la Mesta; en 1464 tuvieron lugar las vistas entre Enrique IV de Castilla y Alfonso V de Portugal para tratar del matrimonio de la Infanta Isabel (que luego no se celebró); en 1485 los Reyes Católicos pasaron por el puente de vuelta de Guadalupe. Se levanta el nuevo castillo de Oropesa (c. 1402) y el Palacio Viejo de estilo gótico-mudéjar. Hubo sinagoga en El Puente y aljama (comunidad judía) en Oropesa; el arzobispo Tenorio protegió a los judíos, que ejercieron como médicos, administradores y recaudadores. En 1495 vivió en Oropesa como zagal el futuro san Juan de Dios, fundador de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.[19]
Siglos XVI y XVII
El siglo XVI fue una centuria de consolidación y esplendor. En Oropesa nacieron el beato Alonso de Orozco (1505) y el virrey del Perú Francisco Álvarez de Toledo (1515), conocido como el «Solón peruano». La Cosmografía de Fernando Colón (hacia 1517) cita casi todos los pueblos actuales y ofrece las primeras cifras de población: Oropesa tenía 300 vecinos, El Puente 400, Calera 80, Alcolea 60 y Torralba 80. En 1530, los datos de la Mesa Arzobispal elevaban Alcolea y El Puente a 468 vecinos, Calera y Chozas a 328, y El Gamonal a 323. Las Relaciones topográficas de Felipe II (1576‑1578) describen con detalle ocho pueblos: Alcañizo (70 vecinos labradores), Calera (250 vecinos, abundante caza y grano), El Gamonal (210 vecinos, casas de paja), El Puente (400-500 vecinos, solo seis hidalgos, mercado y feria), Oropesa (480 familias, universidad de ocho cátedras), Torralba (140 vecinos, empobrecida), Valdeverdeja (200 vecinos). En 1587, los pueblos del obispado de Ávila dentro del Condado sumaban: La Calzada 510 vecinos, Lagartera 330, Oropesa 479, Torralba 133, Valdeverdeja 220, Alcañizo 62, Caleruela 40, Herreruela 60 y San Julián 24.[20]
La mayoría de las iglesias parroquiales se construyeron o reformaron en el siglo XVI y principios del XVII, con estilos que van del gótico‑mudéjar al plateresco y al herreriano. En Calera, la iglesia de San Pedro Apóstol se edificó entre 1566 y 1568 con trazas de Hernán González. En Caleruela, la iglesia de San Juan Ante Portam Latinam es del siglo XVI, con dos imágenes de finales del XIII. En Lagartera, la iglesia gótica de tres naves con artesonado mudéjar data de la segunda mitad del XV. En Oropesa, la iglesia de la Asunción se construyó a finales del XVI o principios del XVII, con portada plateresca. Se fundaron varios conventos: el de la Concepción (1520), el de la Misericordia (1618), el colegio de San Bernardo de la Compañía de Jesús (trazas de Francisco de Mora, 1590‑1604), y el convento de franciscanos descalzos en El Puente (1617‑1620). También se construyeron hospitales, como el de San Juan Bautista en Oropesa y el de Santa Catalina en El Puente, fundados por el virrey Toledo y por el arzobispo Tenorio respectivamente. En 1624 se levantó en Caleruela una cruz de término para simbolizar que el pueblo era cristiano, no de judíos ni moriscos.[21]
En 1609, al expulsarse los moriscos, el Condado de Oropesa perdió 514 familias (2.586 personas). En 1636, Felipe IV concedió derechos al Conde de Oropesa que originaron un pleito sobre los Dehesones que duró hasta 1910. En 1642, Felipe IV concedió el título de villa a La Calzada de Oropesa (que entonces tenía 3 000 habitantes) y a Torralba (que pagó 3 000 ducados). En 1645, El Puente del Arzobispo contaba con ocho alfares de vidriado fino y era considerado Puerto Real de la Cañada Real Leonesa. Durante este siglo se despoblaron algunos lugares, como La Ventosilla y Casa del Cano en Torralba, debido a la esterilidad de los tiempos y a la falta de iglesia. Personajes destacados de la comarca fueron los Bazán, Villarroel y Aguirre, que hicieron fortuna en el Nuevo Mundo.[22]
Siglo XVIII
El siglo XVIII, a pesar de la Guerra de Sucesión Española (1700-1714) que asoló la comarca como lugar de tránsito de los ejércitos español y portugués, dejó una fuente documental excepcional: el Catastro de Ensenada (1752). Gracias a él se conocen con precisión la demografía, la economía, la estratificación social y los tributos de cada pueblo. En 1752, Calera tenía 1 675 habitantes, La Calzada 1 160, Oropesa 268 vecinos (unos 1 316 habitantes), Valdeverdeja 394 vecinos (unos 2 007), El Puente 394 vecinos y Lagartera 363. La sociedad era estamental y muy jerarquizada, con una minoría de hidalgos y clérigos exentos de impuestos y una mayoría de pecheros: labradores, jornaleros, artesanos, criados y pobres. En Calera había 13 hidalgos, 7 clérigos, 309 jornaleros y 55 pobres; en Oropesa, 16 presbíteros, 88 religiosos, 44 religiosas, un corregidor, 30 arrieros y numerosos artesanos; en El Puente, un vicario, 5 presbíteros, 12 frailes, médico, cirujano, boticario, abogado, 6 tratantes en cerdos, 14 alfares y una fábrica de loza.[23]
La economía era agraria, con grandes dehesas de encinas, cultivos de cereales (trigo, cebada, centeno), vid y olivo, y una importante cabaña ganadera, especialmente lanar (oveja merina) y porcina. En La Calzada había 24 000 cabezas de lanar; en Valdeverdeja, 4 576 ovejas y 1 400 cabras; en Oropesa, 20 700 ovejas. La industria artesanal estaba muy extendida: telares de paños en La Calzada (hasta 21 telares), alfares en El Puente (quince hornos), molinos harineros y aceiteros en todos los pueblos. La situación geográfica sobre el camino real de Castilla a Extremadura propiciaba el comercio, con posadas, mesones y ventas, así como el paso de la Cañada Real Leonesa. Los tributos eran complejos: diezmos, primicias, alcabalas, martiniegas, servicios ordinarios y extraordinarios, millones, etc. El Puente gozaba de exención de alcabalas por ser villa franca. En 1784, el cardenal Francisco Antonio de Lorenzana describió solo cuatro pueblos de la comarca por pertenecer a la archidiócesis de Toledo: Alcolea (en ruinas), Calera (450 vecinos, 2 040 habitantes), El Gamonal (220 vecinos) y El Puente (350 vecinos, catorce alfares, cuatro hornos de cal, dos tenerías).[24]
Siglo XIX
El siglo XIX comenzó con la Guerra de la Independencia Española. En 1808, los invasores napoleónicos encontraron Alcolea deshabitada, pues sus vecinos habían huido a los montes; solo regresaron cuatro vecinos y tres viudas. En 1809, tras la batalla de Talavera (27-28 de julio), el Mariscal Victor pasó a cuchillo a los vecinos de Calera que habían huido. En 1810, los destrozos franceses en Chozas de Talavera provocaron su despoblación definitiva; sus habitantes y su municipio se integraron en Calera, que desde entonces se llama Calera y Chozas. La llamada batalla de los puentes (sobre el Tajo) afectó especialmente a El Puente del Arzobispo, que fue incendiado. Durante las guerras carlistas, en 1834 los sublevados a favor del pretendiente Carlos María Isidro de Borbón llegaron a Calera y continuaron hacia El Puente, aunque no lograron el apoyo de la población.[25]
En 1833, la división provincial de Javier de Burgos mantuvo la mayoría de los pueblos en la provincia de Toledo, aunque parte de la comarca natural quedó en la provincia de Cáceres. Se creó el partido judicial de El Puente del Arzobispo, que abarcaba veintitrés pueblos, y el de Oropesa quedó suprimido más tarde. La diócesis eclesiástica no se modificó, y la mayor parte de la comarca siguió dependiendo de la Diócesis de Ávila hasta 1954. El Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz (1845) ofrece una imagen detallada: Alcañizo 549 habitantes, Alcolea 609, Calera y Chozas 2 986, Caleruela 456, La Calzada 1 164, El Gamonal 543, Herreruela 476, Lagartera 1 581, Oropesa 1 703, El Puente 1 016, Torralba 790, Torrico 590, Valdeverdeja 2 048, Las Ventas 84. Madoz destaca la pobreza de las construcciones, las enfermedades tercianas por paludismo, la importancia de los alfares en El Puente (siete fábricas de loza blanca «pero de mala vista»), los telares de La Calzada y los bordados de Lagartera.[26]
Las desamortizaciones de Juan Álvarez Mendizábal (1836) y de Pascual Madoz (1855) afectaron a las órdenes religiosas y a los bienes de propios municipales. Por ejemplo, la dehesa de Bercemuño en Valdeverdeja, propiedad del Monasterio de Guadalupe (jerónimos), fue vendida en 1838 por cinco millones de reales; las propiedades de las religiosas concepcionistas de Oropesa (setenta y una fincas rústicas) salieron a subasta en 1839. En la segunda mitad del siglo, las comunicaciones mejoraron con la construcción de la carretera de Madrid a Badajoz (que desde Talavera pasaba por Oropesa, cerca de Lagartera y La Calzada) y, sobre todo, con la llegada del ferrocarril. El 30 de abril de 1876 llegó la primera locomotora a Talavera, y la línea Madrid‑Plasencia, que pasaba por Calera y Chozas, Alcañizo, Oropesa y La Calzada, fue inaugurada oficialmente en 1880, explotada por la Sociedad de Ferrocarriles de Madrid a Cáceres y Portugal. A pesar de estos avances, el analfabetismo era abrumador: en 1887, en Calera y Chozas había 892 varones y 1 224 mujeres analfabetos; en Oropesa, 931 varones y 948 mujeres; en Valdeverdeja, 1 168 varones y 1 459 mujeres. Solo un pequeño porcentaje de la población sabía leer y escribir.[27]
Siglo XX
El siglo XX trajo profundos cambios. Durante los primeros sesenta años, la población creció muy lentamente, pasando de 27 378 habitantes en 1900 a 29 925 en 1950, con altibajos debidos a la emigración y a la Guerra civil española. En 1900, los municipios más poblados eran Valdeverdeja (3 619), Calera y Chozas (3 371) y Oropesa y Corchuela (2 817). En 1930 alcanzaron sus máximos: Valdeverdeja 4 072, Oropesa 4 210, Calera 3 955, Lagartera 2 638. La guerra civil de 1936‑1939 y la posguerra causaron una disminución de 1 158 habitantes entre 1930 y 1940, debido a los caídos en el frente, la represión y el exilio. En 1940 se registraron numerosos ausentes: 222 en Valdeverdeja, 207 en Oropesa, 162 en Torrico, 105 en El Puente, etc. A partir de 1950 comenzó una emigración masiva hacia las áreas industriales de Madrid, Barcelona y Bilbao, que se aceleró en la década de 1960. Entre 1970 y 1998, la comarca perdió 6 551 habitantes, pasando de 21 434 a 14 883, y la densidad descendió a 16,6 habitantes por kilómetro cuadrado, muy por debajo de la media nacional. Todos los municipios perdieron población, excepto El Puente del Arzobispo que se mantuvo e incluso creció ligeramente gracias a su industria cerámica. El Gamonal se incorporó voluntariamente a Talavera de la Reina en 1957.[28]
La economía experimentó una transformación radical. La agricultura se mecanizó por completo, desapareciendo el ganado de labor y reduciéndose la superficie cultivada. El regadío aumentó gracias al Canal Bajo del Alberche (inaugurado en 1950), y se construyeron nuevos poblados de colonización promovidos por el Instituto Nacional de Colonización: El Bercial (1951‑1953) en Alcolea de Tajo, con 73 casas y una cooperativa, y Alberche del Caudillo (1956) en Calera y Chozas, con 1 300 habitantes en 1988. La ganadería lanar y porcina disminuyó drásticamente, aunque mantuvo cierta importancia. La industria alfarera de El Puente del Arzobispo se modernizó y se convirtió en el principal motor económico de la villa, con numerosos talleres de cerámica artística (vidriados verdes). Los bordados de Lagartera alcanzaron fama internacional, y el pintor Joaquín Sorolla visitó la villa en varias ocasiones para retratar a sus labranderas. En 1945 funcionaban en la comarca 41 almazaras y numerosos molinos harineros. Se intentó construir un ferrocarril de Calera y Chozas a Villanueva de la Serena (1927), pero las obras se abandonaron en los años sesenta; hoy parte de su trazado se usa como vía verde turística (La Ruta Verde).[29]
Las comunicaciones mejoraron con el asfaltado de las carreteras nacionales y comarcales, la creación de líneas de autobuses y la expansión del teléfono. En 1958, Oropesa tenía 62 líneas telefónicas y El Puente 12; en 1995, Oropesa alcanzó 950 abonados, El Puente 505, Lagartera 420 y Calera 398. Se construyeron casas de cultura, bibliotecas, piscinas y polideportivos. El turismo rural y cultural despegó, con el parador nacional instalado en el castillo de Oropesa, las visitas al puente medieval de El Puente del Arzobispo, a sus alfares y al rollo‑picota gótico, así como a las calles empedradas de Valdeverdeja y a los verracos de Torralba. Sin embargo, la despoblación y el envejecimiento se convirtieron en los problemas crónicos de la comarca, que aún perduran en el siglo XXI.[30]
Con la llegada de la democracia y la Constitución española de 1978, los ayuntamientos recuperaron sus competencias. Se crearon nuevos servicios: centros de salud, residencias de ancianos (en Lagartera y El Puente), colegios públicos (Reina Sofía en Alcañizo, Pedro Tenorio en El Puente, etc.), institutos de enseñanza secundaria (en Oropesa, el IES Alonso de Orozco). La economía se terciarizó parcialmente, con el auge del comercio y los servicios. La agricultura de regadío se expandió, y la mecanización se generalizó (tractores, cosechadoras). En 1989, las tierras labradas sumaban en Calera y Chozas 15 451 hectáreas, en Oropesa 9 867, en Valdeverdeja 3 000. El olivar ocupaba 327 hectáreas en Calera, 183 en La Calzada, 181 en Valdeverdeja. La ganadería se redujo drásticamente: en 1955 Valdeverdeja tenía 17 000 ovejas; en 1998 apenas quedaban unos pocos rebaños. La industria alfarera de El Puente se mantuvo, aunque con menos alfares, y se abrieron nuevas fábricas de cerámica artística. El turismo se consolidó como un sector importante, con la celebración de ferias y mercados medievales, y la promoción de las rutas turísticas (Ruta de los Verracos, Ruta del Vidrio). En 1998, la población de la comarca era de 14 883 habitantes, con una densidad de 16,6 hab/km². Los municipios más poblados eran Calera y Chozas (3 700), Oropesa (2 862), Lagartera (1 910), El Puente (1 590) y Valdeverdeja (830). La despoblación continuó en los primeros años del siglo XXI, aunque con ritmos más moderados. La comarca sigue luchando contra el envejecimiento y la falta de oportunidades laborales.[31]
Referencias
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 9, 98.
- ↑ 2,0 2,1 Jiménez de Gregorio, 2000, p. 9.
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 9-10.
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 12.
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 14-15.
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 15.
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 12-15.
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 19-23.
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 17-18.
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 17.
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 14.
- ↑ 12,0 12,1 Jiménez de Gregorio, 2000, p. 25-26.
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 26-28.
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 28.
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 29-30.
- ↑ Jiménez de Gregorio, 2000, p. 30-33.
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Bibliografía
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