| Contenidos de Wikipedia en español bajo licencia CC BY-SA 4.0 ⇔ Mapas de OpenStreetMap bajo licencia ODbL |
Casa de Altavilla
| Casa de Altavilla | ||
|---|---|---|
|
| ||
|
| ||
| Lugar de origen | Normandía | |
| Títulos | ||
| Gobernante en |
| |
| Miembros | ||
| Fundador | Hiallt y Tancredo de Hauteville | |
La Casa de Altavilla o Casa de Hauteville es una dinastía normanda que gobernó Sicilia entre los años 1061/91 y 1194. Su denominación proviene del pueblo de Hauteville, en Cotentin (Normandía), solar de Tancredo de Hauteville y de sus hijos, fundadores de la dinastía que habría de cambiar el futuro del sur de Italia.
Contexto histórico: Sur de Italia a comienzos del primer milenio
Desde la caída del imperio romano, el sur de Italia (desde los estados pontificios de Roma hasta Sicilia) fue una zona convulsa y fragmentada, constantemente ocupado por sucesivos conquistadores procedentes de todo el Mediterráneo. Si bien en algunas zonas, como Sicilia y Córcega hubo dinastías musulmanas durante largos periodos, en el sur continental los cambios de dominio eran frecuentes: desde asentamientos de piratas bereberes hasta griegos, bizantinos, musulmanes e italianos de otros reinos (muy especialmente de la poderosa lombardía) se disputaban permanentemente la soberanía. Un mosaico inestable de pequeños principados, ducados, señoríos y restos del poder bizantino
En 1009 el lombardo Melo comenzó la revuelta de Bari[a] para expulsar a Bizancio del sur de Italia, pero fue derrotado y huyó al exilio.[2]
En 1015, siendo fugitivo y disfrazado de griego,[3] peregrinó en solitario al santuario de San Miguel en el monte Gargano (El espolón de Italia), donde tuvo un encuentro casual con un grupo de peregrinos normandos, entre los que se encontraba Rainulfo.[4]
Melo les relató su situación e imploró ayuda para su causa, asegurando una fácil victoria y abundante botín.[3] Cuando los normandos regresaron a casa, corrieron la voz y Rainulfo regresó con un importante contingente de acompañantes, acariciando la esperanza de la recompensa anuciada. Con su nuevo refuerzo, en 1017 Melo entró nuevamente en batalla, pero en octubre de 1018 fue definitivamente derrotado y obligado a huir a Alemania, donde finalmente murió en 1020.
Rainulfo pasó entonces a servir a Sergio IV de Nápoles con tan decisiva actuación que le fue concedido el feudo de Aversa, ricamente dotado con extensas tierras de labor, así como la mano de la hermana del duque, con la que contrajo matrimonio.[5]
Esto supuso un punto de inflexión entre el contingente normando en el sur de Italia, pues por vez primera pasaron de ser aventureros mercenarios a señores feudales, con firme y sólido futuro.[6]
Desde Aversa , Rainulfo envió cartas a Normandía, reclamando más contingentes y la voz corrió rauda: cruzando los Alpes, en dirección Roma y con destino a Capua y Benevento, acudieron numerosos normandos, donde el futuro quizás les depararía una oportunidad.
En general, el contexto histórico del sur de Italia a comienzos del primer milenio queda claramente reflejado por Steven Runciman en su publicación Historia de la Cruzadas.[7]
Orígenes de la casa Hauteville (Alta Normandía)
En Hauteville-la-Guichard, a unos ocho kilómetros al noreste de Coutances, se ubicaba el hogar de Tancredo de Hauteville,[b] caballero de escaso patrimonio, aparentemente propietario de una sola mansión. Nació en la segunda mitad del siglo X, en una época en la que solo dos generaciones separaban a los normandos, ahora afrancesados en sangre, físico y cultura, de sus antepasados nórdicos, quienes paganos y bárbaros, habían navegado con Rollón,[c][8] por el Sena y compartido con él el ducado de Normandía. Numerosas leyendas dan testimonio de la tremenda fuerza física y la destreza personal del anciano Tancredo, el digno fundador de una gran raza.
La ascendencia de Tancredo no está confirmada, pero algunos datos apuntan que su padre Guiscard de Hauteville (870-950) pudo ser hijo de Hialti (852-888), cuya estirpe procedía de Møre, Noruega. Por lo tanto la casa de Altavilla pudo tener sus orígenes en Hiallt (m. 920), un vikingo que se asentó en Cotentin. El nombre de la dinastía proviene de la forma latina de su morada señorial: Hialtus Villa (Hauteville), la residencia de Hiallt.[9] [10]
Tancredo, a pesar de sus exiguos medios, impartió coraje, fuerza y grandes dotes a sus doce hijos que, tras su mayoría de edad encontraron el patrimonio familiar demasiado escaso para compartir entre tantos hermanos.
Sin un futuro cierto en su tierra natal y ante las grandes expectativas que les brindaba el sur de Italia, al igual que otros muchos jóvenes normandos, los hijos de Tancredo tomaron sus armas y emprendieron el camino. Inicialmente fueron Guillermo y Drogo, que pusieron sus espadas al servicio de Pandulfo IV de Capua.
Sur de Italia. Hauteville se transforma en Altavilla
En marzo de 1041 Guillermo de Hauteville, en la batalla de Olivento contra el general griego Georgios Maniaces obtuvo el sobrenombre de “Brazo de hierro”, por su valor y coraje.[5]
Pero finalizadas las contiendas, los normandos no recibieron la recompensa prometida, por lo que pasaron a repartirse entre ellos los terrenos conquistados. Entre otros líderes, Drogo recibió Venosa y Guillermo, Ascoli. La colina fortificada de Melfi fue elegida como capital común de todos los normandos presentes.[11]
En febrero de 1043, Drogo de Hauteville fue proclamado Conde de Ampulia, más tarde Duque de Ampulia y Calabria. A finales de 1045 Guillermo falleció y Drogo reclamó sus títulos y posesiones. Tomó por esposa a la hija de Gaimar, señor de todo el sur de Italia excepto Nápoles y Benevento.
A finales de 1045 llegó a la baja Italia el hijo mayor de Tancredo, Roberto, que no tardaría en adquirir su sobrenombre de Guiscardo (astuto o ingenioso). Llegó con poco más que sus armas y su caballo, pero con un valor y ambición sin límites y no cejó hasta conseguir el dominio de la Italia normanda para la casa de los Hauteville.[5]
En 1046, llegó a la zona otro hijo de Tancredo, Hunifredo, que sucedería por un breve periodo a su hermano Drogo cuando fue asesinado el 10 de agosto del 1051, emboscado cuando se dirigía a la iglesia de Bovitio.
Tal llegó a ser la supremacía normanda en la región que surgió un nuevo e inesperado enemigo: la misma Iglesia, que hasta la fecha les alentaba tanto a llegar en mayor número como a batallar y expulsar a los herejes, comenzó a recelar del dominio normando.[d]
En la primavera de 1053 el papa León IX reunió un ejército procedente de todos los extensos dominios bajo la influencia católica, para frenar la progresiva hegemonía normanda.[13]
El 17 de junio de 1053 en Civitate el ejército papal atacó, pero fue derrotado tras una atroz batalla, en la que Roberto demostró su valía y coraje, obteniendo el prestigio personal que ya le acompañaría el resto de su vida. León IX fue hecho prisionero pero, atendiendo la condición cristiana de sus captores, respetaron su vida y su poder espiritual. Fue liberado tiempo después, solo para llegar a Roma donde murió el 19 de abril de 1054.[6]
En estas fechas, llegaron más hijos de Tancredo: Geoffrey, Mauger y Serlon.
Finalmente, en verano de 1057 acudieron otros dos: Humfrey Hauteville y el menor de todos, Roger de Hauteville, que llegaría a convertirse en Ruggero I de Altavilla, il gran conte, conquistador y conde soberano de Sicilia, fundador de la dinastía normanda de Sicilia y cabeza de la casa de Altavilla, más tarde reyes de Sicilia.
Consolidación de los Altavilla
En el año 1059, el papa Nicolás II trabó alianza con Roberto Guiscardo, concediéndole bajo vasallaje el reconocimiento como duque de Apulia y Calabria (es decir, el sur de Italia íntegro), más la isla de Sicilia, por ese entonces repartida entre bizantinos y sarracenos. Estos títulos habilitaron a Roberto Guiscardo para reclamar legalmente para sí y su familia, la isla de Sicilia y los citados territorios italianos.
En 1072, Roberto Guiscardo proclamó a su hermano Roger Bosso como Gran Conde de Sicilia aunque supeditándolo a vasallaje. A partir de entonces Roger Bosso completó la reconquista de Sicilia.
A la muerte de Roberto Guiscardo se enfrentaron sus hijos Bohemundo y Roger I por la sucesión, consiguiéndolo este último gracias al apoyo de su tío Roger Bosso.
A partir de entonces la extensa familia Altavilla crea distintas ramas familiares, con sus respectivos territorios, ramas que más tarde fundarían distintas dinastías hereditarias, incluida la rama familiar que quedó en Hauteville-la-Guichard.
Casa de Altavilla en Sicilia
Hasta el 27 de noviembre de 1198, fecha de la muerte de Constanza I de Altavilla, Sicilia estuvo regida por la dinastía normanda, pero la sucesión por su hijo, Federico II Hohenstaufen, conocido como “stupor mundi”, dio inicio a un nuevo linaje en el trono del reino de Sicilia: la casa Hohenstaufen.[14]
Con el fin de la línea soberana del linaje Altavilla, este quedó en manos de la única rama que tuvo continuidad en la isla, los Altavilla de Geraci:
- Serlo II de Altavilla, (hijo de Serlo I de Hauteville y nieto de Tancredo de Hauteville), fue nombrado I Conde de Geraci.[15]
- En 1252, la IX Condesa de Geraci casó con Enrico I de Ventimiglia
- En 1436 el XV Conde de Geraci, Giovanni I de Ventimiglia es titulado I Marqués de Irache
- En 1710 Francesco III de Ventimiglia fue titulado grande de España de primera clase por Felipe V
- Con continuidad hasta nuestros días en el marquesado de Irache.
Notas
- ↑ La Revuelta de Bari (1009-1011) fue un levantamiento lombardo contra el dominio bizantino en el sur de Italia (Apulia), liderado por Melo de Bari (Melus), un noble lombardo de la ciudad. Aunque la revuelta fracasó inicialmente, fue crucial porque marcó el inicio de la intervención normanda en el sur de Italia, cambiando el equilibrio de poder en el Mediterráneo.[1]
- ↑ Las ruinas de la antigua edificación aún son visibles.
- ↑ También conocido por Rollón "el errante", aunque no hay evidencias de que fuese el hermano de Ragnar Lothbrok, rey de los vikingos daneses.
- ↑ En aquella época, el sur de Italia era un hervidero de culturas, idiomas y religiones distintas, una mezcla imposible de amalgamar. A diferencia de los normandos: un único pueblo, con una lengua y tradiciones comunes. Pero seguían llegando más normandos, atraídos por la esperanza de medrar, y no siempre su comportamiento fue ejemplar. En sus períodos de ocio, eran temidos por sus desmanes de todo tipo.[12]
Referencias
- ↑ Lozzi Gallo, Lorenzo (2017). Apulia en la literatura escandinava medieval. 14, 9-44. Bari: Plurimondi. p. 11. ISSN 2420-921X.
- ↑ Serrano Lorigados, Carlos (2026). De mercenarios a reyes. Normandos en el Mediterraneo: los mercenarios que crearon un reino. Historia National Geographic.
- ↑ 3,0 3,1 Curtis, Edmund (1912). Roger of Sicilia and the normands in lower Italy (1016-1154). New York and London: G. P. Putnam’s sons. XTbe Imicfietbocfiet press. Página 34.
- ↑ Matthew, Donald (1992). The Norman Kingdom of Sicily (Colección Cambridge Medieval Textbooks), Página 12.. Cambridge University Press. ISBN 978-0521269117.
- ↑ 5,0 5,1 5,2 Norwich, John Julius (2011). The Normans in the South 1016-1130 (en English). Volumen I. London: Faber Finds. ISBN 978-0-571-25964-9.
- ↑ 6,0 6,1 Curtis, Edmund (1912). Roger of Sicilia and the normands in lower Italy (1016-1154). New York and London: G. P. Putnam’s sons. XTbe Imicfietbocfiet press.
- ↑ Durante las últimas décadas, la situación en la Italia meridional había estado llena de turbulencias y confusión. La frontera del Imperio bizantino pasaba oficialmente desde Terracina, por la costa del Tirreno, hasta Termoli, en el Adriático. Pero dentro de esta línea solamente estaban bajo el gobierno directo de Bizancio las provincias de Apulia y Calabria. Allí predominaba la población griega. En la costa occidental estaban las tres ciudades-estado comerciales de Gaeta, Nápoles y Amalfi. Las tres eran nominalmente vasallas del Emperador. Los amalfitas, que por entonces sostenían un comercio de alguna importancia con el Oriente islámico, consideraban útil la buena voluntad del Emperador para las negociaciones con las autoridades fatimitas, y mantenían un cónsul permanente en Constantinopla. Los napolitanos y los gaetanos, aunque también dispuestos a comerciar con el infiel, eran menos pundonorosos con el Emperador. La parte interior del país la regían los príncipes lombardos de Benevento y Salerno, reconociendo alternativamente la soberanía del emperador oriental o la del occidental, y siempre insumisos hacia cualquiera de ellos. Sicilia se hallaba aún en manos musulmanas, a pesar de los muchos intentos bizantinos para reconquistar la isla; y las incursiones a lo largo de la costa italiana desde allí y desde África contribuyeron al caos en todo el país. Llegaron a estas zonas aventureros normandos en gran número, procedentes del norte de Francia, peregrinos de paso para Jerusalén o que venían a visitar su santuario favorito, el de San Miguel de Monte Gargano; muchos de ellos, soldados de fortuna que se quedaban para entrar al servicio de los príncipes lombardos. Había penuria en tierras de Normandía, cuyos campos, densamente poblados, ofrecían escasas oportunidades a los segundones, ambiciosos e inquietos, y a los hidalgos sin hacienda. Este impulso de expansión, que les llevó pronto a emprender la conquista de Inglaterra, hizo que pusieran su vista en el Oriente y en todas sus riquezas; y consideraron a la Italia meridional como la llave de un imperio mediterráneo. La situación caótica en Italia constituyó su oportunidad. En 1040, seis hermanos, hijos de un hidalgo poco importante de Normandía, Tancredo de Hauteville, ocuparon la ciudad de Melfi, en las montañas de Apulia, y fundaron un principado. Las autoridades locales bizantinas no los tomaron en serio; sin embargo, el emperador occidental Enrique III, deseoso de dominar una provincia por la cual habían luchado largo tiempo ambos imperios, y el Papa alemán a quien había nombrado, resentido de que el patriarca de Constantinopla gobernase sobre alguna sede italiana, dieron su apoyo a los normandos. En el plazo de doce años, los hijos de Tancredo establecieron un dominio sobre los principados normandos. Habían hecho retroceder a los bizantinos hacia la punta de Calabria y a la costa de Apulia. Amenazaban a las ciudades de la costa occidental; y organizaban incursiones a través de Campania, hacia el norte, hasta las proximidades de Roma. El gobierno bizantino estaba alarmado. El gobernador de Apulia, Mariano Argiro, llamado a Constantinopla para informar, fue nuevamente enviado a su puesto, con poderes más amplios, para restablecer la situación. Por la vía militar nada consiguió Mariano. Los normandos rechazaron fácilmente su pequeño ejército. Por la vía diplomática tuvo más éxito; porque el Papa, el lorenés León IX, estaba también inquieto. Los triunfos normandos eran mayores de lo que él o Enrique III habían previsto. Enrique estaba ahora absorbido por una campaña en Hungría; pero envió ayuda al Papa. En el verano de 1053, León partió hacia el sur con un ejército de alemanes e italianos, anunciando que se trataba de una guerra santa. Tenía que unírsele un contingente bizantino; pero, cuando lo esperaba en las afueras de la pequeña villa de Civitella, en Apulia, los normandos lo atacaron. Su ejército fue derrotado y él mismo hecho prisionero. Para obtener la libertad se desdijo de toda su política. Éste fue el último intento serio de contener a los hijos de Tancredo. Enrique III murió en 1056. Su sucesor fue su hijo Enrique IV, entonces niño; y la regente, Inés de Poitou, estaba demasiado ocupada en Alemania para pensar en el problema del sur. El Papado decidió ser realista. En 1059, en el Concilio de Melfi, el papa Nicolás II reconoció a Roberto Guiscardo, «Roberto la Comadreja», el mayor de los hijos supervivientes de Tancredo, como «duque de Apulia y Calabria, por la gracia de Dios y San Pedro, y, con la ayuda de ellos, de Sicilia». Este reconocimiento, considerado por Roma, pero no por Roberto, como una situación de vasallaje hacia el heredero de la Silla de Pedro, permitió a los normandos acabar fácilmente su conquista. Las repúblicas marítimas pronto se sometieron a ellos; y hacia 1060, todo lo que les quedaba a los bizantinos en Italia era su capital, la fortaleza costera de Bari. Entretanto, el hermano menor de Roberto, Roger, comenzó su lenta aunque victoriosa conquista de Sicilia contra los árabes (Los mejores relatos de la infiltración normanda en la Italia meridional y de la conquista del país se hallan en Chalandon, Ferdinand (1907). Histoire de la domination normande dans l'italie et en Sicile. Paris: Nabu Press 24 de marzo de 2010. ISBN 1147942374., vol. I, caps. II VII, y también en Gay, Jules (1904). L’Italie Méridionale et l’Empire Byzantin, depuis l'avènement de Basile I jusqu'a la prise de Bari par les normands (867-1071). Paris: Albert Fontemoing, Éditeur., libro V, Capítulos II-V). Mientras que Bari pudo resistir, los bizantinos impidieron en alguna medida la ulterior expansión de los normandos hacia Oriente. Pero las perturbaciones políticas en Italia condujeron sin remedio a las perturbaciones religiosas. Runciman, Steven (2025). Historia de las Cruzadas. Madrid: Alianza Editorial SA. ISBN 978-84-1148-894-5., Primera Parte: La primera cruzada y la fundación del reino de Jerusalén. Libro I: Los santos lugares de la Cristiandad (Páginas 58-60).
- ↑ McDonald, R.Andrews (2019). The viking Age. (Readings in Medieval Civilizations and Cultures, Vol 14). London: University of Toronto Press. pp. 295-300). ISBN 978-1487570484.
- ↑ Saint Hill, James (1914). The Place-Names of Somerset. Página 256. Bristol: St. Stephen's Printing Works.
- ↑ Huges, David (2007). The British Chronicles. Volume 2 Página 527. Westminster, Maryland, 21157-5026: Heritage Books INC, Publishing Division, 65 East Main Street. ISBN 978-0-7884-4491-3.
- ↑ Deuve, Jean (2015). L'Épopée des Normands d'Italie. Málaga: FeniXX. ISBN 9782402043199.
- ↑ Serrano Lorigados, Carlos (2026). De mercenarios a reyes. Normandos en el Mediterraneo: los mercenarios que crearon un reino. Historia National Geographic.
- ↑ Incluso Helen J. Nicholson, en su obra In the Crusades, menciona la contratación de mercenarios teutones: "Se ha reconocido desde hace tiempo que esto era especialmente cierto para los defensores del papado. En 1053, el papa León IX, para proteger los dominios papales de los normandos de Sicilia, reclutó a muchos guerreros en Alemania ofreciéndoles recompensas espirituales. Fueron derrotados en la batalla de Civitate (1053), pero el papa afirmó que, mediante su muerte en este conflicto, habían adquirido la corona del martirio en el Paraíso." Nicholson, Helen J. (2005). In the Crusades. Palgrave Advances. Editorial matter, selection, introduction © Helen J. Nicholson 2005. ISBN 978-1-4039-1236-7., página 16.
- ↑ El 27 de enero de 1186 Constanza de Altavilla casó con Enrique de la casa Hohenstaufen, con descendencia.
- ↑ Mugnos Muñoz, Filadelfo (1645). I Ragvagli historici del Vespro Siciliano del Signore D.Leontino, Accademico Racceso detto loccupato. Hei quali in mastano i felici Reggimento i lam fatto i Serenin e Catolini Regi Chagonesi di Sialia el mal governo di Carlo d’Angio primo di Napoli con le notitie dalcume nobillis famiglie del moderna Regno. Pietra Coppala., página 11.
Bibliografía
- Brown, Gordon S. (2002). The Norman Conquest of Southern Italy and Sicily. London: McFarland Incorporated Publishers. ISBN 0786451270.
- Cassidy, Richard (1986). The Norman Achievement. Great Civilizations Series. London: Sidgwick & Jackson. ISBN 978-0-283-99390-9.
- Chalandon, Ferdinand (1907). Histoire de la domination normande dans l'italie et en Sicile. Paris: Nabu Press 24 de marzo de 2010. ISBN 1147942374.
- Curtis, Edmund (1912). Roger of Sicilia and the normands in lower Italy (1016-1154). New York and London: G. P. Putnam’s sons. XTbe Imicfietbocfiet press.
- Deuve, Jean (2015). L'Épopée des Normands d'Italie. Málaga: FeniXX. ISBN 9782402043199.
- Gay, Jules (1904). L’Italie Méridionale et l’Empire Byzantin, depuis l'avènement de Basile I jusqu'a la prise de Bari par les normands (867-1071). Paris: Albert Fontemoing, Éditeur.
- Gravett, Cristopher (1993). Norman Knight, AD 950-1204. Colección Warrior. Oxford: Osprey Publishing. ISBN 9781855322875.
- Huges, David (2007). The British Chronicles. Volume 2 Página 527. Westminster, Maryland, 21157-5026: Heritage Books INC, Publishing Division, 65 East Main Street. ISBN 978-0-7884-4491-3.
- Jamison, Evelyn (1988). Some notes on the Anonymi Gesta Francorum with special reference to the Norman contingent from south Italy and Sicily in the First Crusade, Studies on the history of medieval Sicily and South Italy. Aalen: Scientia. ISBN 3-511-09215-9.
- King, Henry S. (1874). The Norman People. London.
- Kostick, Conor (2008). The Social Structure of the First Crusade 76. The Medieval Mediterranean. Peoples, Economies and Cultures, 400–1500. Boston: Managing Editor: Hugh Kennedy, SOAS, London. ISBN 978 90 04 16665 3.
- Lozzi Gallo, Lorenzo (2017). Apulia en la literatura escandinava medieval. 14, 9-44. Página 11. Bari: Plurimondi. ISSN 2420-921X.
- Matthew, Donald (1992). The Norman Kingdom of Sicily (Cambridge Medieval Textbooks). Cambridge University Press. ISBN 978-0521269117.
- McDonald, R.Andrews (2019). The viking Age. (Readings in Medieval Civilizations and Cultures, Vol 14). (Páginas 295-300). London: University of Toronto Press. ISBN 978-1487570484.
- Mugnos Muñoz, Filadelfo (1645). I Ragvagli historici del Vespro Siciliano del Signore D.Leontino, Accademico Racceso detto loccupato. Hei quali in mastano i felici Reggimento i lam fatto i Serenin e Catolini Regi Chagonesi di Sialia el mal governo di Carlo dAngio primo di Hapoli con le notitie dalcume nobillis famiglie del moderna Regno. Pietra Coppala.
- Nicholson, Helen J. (2005). In the Crusades. Palgrave Advances. Editorial matter, selection, introduction © Helen J. Nicholson 2005. ISBN 978-1-4039-1236-7.
- Norwich, John Julius (2011). The Normans in the South 1016-1130 (en English). Volumen I. London: Faber Finds. ISBN 978-0-571-25964-9.
- Pontieri, Ernesto (1956). «I Normanni dell'italia meridionale e la prima Crociata». Archivio storico italiano (en italiano). Vol. 114 (1) (Florencia: Casa Editricee Leo S. Olschki s.r.l.). pp. 3-17.
- Runciman, Steven (2025). Historia de las Cruzadas. Madrid: Alianza Editorial SA. ISBN 978-84-1148-894-5.
- Saint Hill, James (1914). The Place-Names of Somerset. Página 256. Bristol: St. Stephen's Printing Works.
- Serrano Lorigados, Carlos (2026). De mercenarios a reyes. Normandos en el Mediterraneo: los mercenarios que crearon un reino. Historia National Geographic.
- Townsend White Jr., Lynn (1938). Latin Monasticism in Norman Sicíly. Cambridge, Massachusets: The Mediaeval Academy of America. ISBN 978-1-258-02943-2.
- Tramontana, Salvatore (2001). Ruggero I, Serlone e l'insediamento normanno in Sicilia. Atti del convegno internazionale di studi. (Troina, 5-7 novembre 1999) raccolti da Isidoro Giannetto e Massimiliano Ragusa. Collana di 'Cultura e lingue classiche' Cap. 7. Troina.
Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Casa de Altavilla.- (en inglés) Family of Tancred de Hauteville (Foundation for Medieval Genealogy)