Cifrado por libro

De Hispanopedia
Cantar de mio Cid utilizado para cifrar mensajes enviados al Marqués de la Romana, quien se encontraba en la Expedición española a Dinamarca

Un cifrado por libro es un método de cifrado en el que la clave es algún fragmento de un libro u otra pieza de texto. Los libros que son comunes y ampliamente disponibles en la actualidad, obligan a los usuarios del cifrado a asegurarse de que los detalles de la clave (aspectos tales como la identidad del libro o el comienzo de la clave) estén suficientemente bien escondidos de posibles atacantes. Esto es de alguna manera un ejemplo de seguridad por obscuridad. Es absolutamente esencial que ambos corresponsales no sólo tengan el mismo libro, si no la misma edición.[1]

Tradicionalmente este método de cifrado funciona reemplazando palabras en el texto claro de un mensaje con la ubicación de las palabras en el texto del libro. De este modo, el cifrado por libro más correctamente llamado códigos.

Esto puede tener problemas; si una palabra aparece en el texto claro pero no en el libro, no puede ser codificada. Un modo alternativo de tratar este problema, es reemplazar letras individuales más que palabras. Tal método, utilizado en el segundo documento de Beale, sustituye la primera letra de una palabra en el libro con la posición de aquella palabra. En este caso, el cifrado por libro es correctamente una cifra, específicamente un cifrado de sustitución homofónico. Aun así, utilizada a menudo, esta técnica tiene el efecto de producir un texto cifrado más grande (típicamente 4 a 6 dígitos son requeridos para cifrar cada letra o sílaba) y aumenta el tiempo y el esfuerzo requeridos para decodificar el mensaje.

Elección de la clave

El elemento principal de un cifrado por libro es la clave. El emisor y el receptor de los mensajes codificados pueden acordar utilizar cualquier libro o publicación disponible para ambos cuando generan la clave de su cifra. Quien intercepte el mensaje e intente decodificarlo, a no ser que sea un criptógrafo especializado, debe de alguna manera identificar la clave entre un número enorme de posibilidades disponibles.

En el contexto del espionaje, un cifrado por libro tiene una ventaja considerable para un espía en territorio enemigo. Un libro de código convencional, si es descubierto por las autoridades locales, instantáneamente incrimina a su dueño como espía y da a las autoridades la posibilidad de descifrar el código y enviar mensajes falsos para detectar al agente. Por otro lado un libro, si es escogido cuidadosamente para cuadrar con la historia de tapadera del espía, como una novela, parece inocuo.

La desventaja de un cifrado por libro es que ambas partes tienen que tener una copia idéntica de la clave, mismo título y misma edición. El libro no tiene que ser de la clase que parecería fuera de lugar en posesión de aquellos utilizándolo y tiene que ser de un tipo que probablemente contenga cualquier palabra requerida (o la forma de generarla). Así, por ejemplo, un espía deseando enviar información sobre movimientos de tropas y las cantidades de armas probablemente no encuentre útiles un libro de cocina o una novela romántica.

Utilizando publicaciones ampliamente disponibles

Diccionario

Otra aproximación es utilizar un diccionario como libro de claves. Esto garantiza que casi todas las palabras serán encontradas, y también hace mucho más fácil encontrar una palabra a la hora de codificar. Esta aproximación fue utilizada por George Scovell para el ejército del Duque de Wellington en algunas campañas de la Guerra Peninsular. En el método Scovell, una palabra codificada constaba de un número (indicando la página del diccionario), una letra (indicando la columna en la página), y finalmente un número que indica qué entrada de la columna se había tomado. Aun así, esta aproximación también tiene una desventaja: como las entradas están ordenada por orden alfabético, también los números de código. Esto puede dar pistas importantes al criptoanalista a no ser que el mensaje esté supercodificado. La amplia distribución y disponibilidad de los diccionarios también presentan un problema; probablemente puede que cualquiera intentando romper tal código esté también en posesión del diccionario y pueda usarlo para descifrar el mensaje.

La Biblia como libro de claves

La Biblia es un libro ampliamente disponible que es casi siempre impreso con marcas de capítulo y versículo; haciendo fácil encontrar una cita concreta dentro del texto, haciéndolo particularmente útil para este propósito; la disponibilidad extendida de concordancias también puede aliviar el proceso de codificar. Otros textos religiosos como el Corán presentan las mismas ventajas.

Seguridad

Esencialmente, el código generado mediante «cifrado por libro» se asemeja al generado mediante cualquier otro código, pero uno en que el problema de preparar y distribuir el libro de claves ha sido eliminado al utilizar un texto ya existente. Aun así esto significa, así como puede ser atacado por todos los medios habituales empleados contra otros códigos o cifras, las soluciones parciales pueden ayudar al criptoanalista para adivinar otras palabras codificadas, o incluso para romper el código por completo si logra identificar el texto clave. Aun así, este no es el único modo en que un libro de claves puede ser roto. Es todavía susceptible de utilizar otros métodos de criptoanálisis, y como tal es bastante fácilmente romperlo, incluso sin medios sofisticados, si el criptoanalista tiene alguna idea de qué libro se emplea como clave.[2]

Ejemplos

  • Felipe II empleó una de las redes de espionaje más avanzadas de su época, donde el cifrado era fundamental. Sus sistemas no dependían de libros públicos, sino de complejos "libros de códigos" o cifrarios secretos. Estos documentos contenían tablas detalladas para la sustitución de letras, sílabas, palabras e incluso frases, garantizando la confidencialidad de las comunicaciones con sus embajadores, virreyes y generales.
  • Durante la Invasión Napoleónica de España el teniente español Rafael Lobo y el sacerdote escocés James Robertson utilizaron el Cantar de Mío Cid para cifrar mensajes enviados al Marqués de la Romana, quien se encontraba en la Expedición española a Dinamarca y su correspondencia era interceptada por agentes franceses.
  • Durante la Guerra Civil Española ambos bandos emplearon el cifrado por libro, utilizando comúnmente diccionarios o libros de texto como clave para sus comunicaciones secretas.

Véase también

Referencias

  1. Changda Wang; Shiguang Ju (2008). «Book Cipher with Infinite Key Space». 2008 International Symposium on Information Science and Engineering. p. 456. ISBN 978-0-7695-3494-7. doi:10.1109/ISISE.2008.273. 
  2. Yardley, Herbert O. The American Black Chamber (Annapolis: Naval Institute Press, 2004; reprints original edition).