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Coyolxauhqui
Coyolxauhqui (del náhuatl coyolxauhqui, "la que se adorna con cascabeles"[1]) es una deidad central en la mitología mexica. Era hija de la diosa terrestre Coatlicue y hermana mayor de Huitzilopochtli, dios solar y de la guerra. Lideraba a sus cuatrocientos hermanos, los Centzon Huitznáhuac (dioses de las estrellas del sur). Su historia narra el trágico conflicto que la enfrentó a su hermano Huitzilopochtli y que culminó con su muerte y desmembramiento en el mítico cerro de Coatepec.
Tradicionalmente se la ha identificado como una deidad lunar, aunque algunos especialistas, como H. B. Nicholson, señalan que carece de glifos lunares explícitos y podría representar un aspecto más complejo vinculado a las estrellas o a la Vía Láctea.[2]
Hoy, el monolito original se exhibe en una sala especial del Museo del Templo Mayor, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, mientras que una réplica exacta se encuentra en el lugar donde fue descubierto, bajo una vitrina de vidrio en la zona arqueológica.
El mito de Coatépec
El mito fundacional de Huitzilopochtli y el conflicto con Coyolxauhqui es uno de los más importantes de la cosmovisión mexica. La principal fuente para conocerlo es el Códice Florentino del fraile Bernardino de Sahagún.
Según el relato, Coatlicue (La de la falda de serpientes), la madre de los dioses, realizaba penitencia barriendo en el cerro de Coatépec (Cerro de la Serpiente). Un día, una bola de plumas finas (un ilhuícatl) cayó del cielo y ella la guardó en su seno. Al buscarla más tarde, ya no la encontró, y en ese momento quedó milagrosamente embarazada de Huitzilopochtli.
Al enterarse, su hija Coyolxauhqui se sintió profundamente ultrajada y deshonrada. Llena de ira, arengó a sus cuatrocientos hermanos, los Centzon Huitznáhuac, para que mataran a su madre por haber caído en deshonra. A pesar de los intentos de uno de ellos, llamado Cuahutlíccac (Aguila que habla), por disuadirlos, la hueste estelar, liderada por Coyolxauhqui, emprendió la marcha hacia Coatépec para consumar el asesinato.
En el momento culminante, cuando los Centzon Huitznáhuac llegaban a la cima del cerro, Coatlicue dio a luz a Huitzilopochtli. El dios solar nació ya成人, armado con una serpiente de fuego llamada Xiuhcóatl. Con ella, hirió a su hermana y la decapitó, arrojando su cuerpo desde lo alto del cerro. El cuerpo de Coyolxauhqui cayó despeñado, rompiéndose en múltiples pedazos. Huitzilopochtli persiguió entonces a sus cuatrocientos hermanos, dispersándolos y derrotándolos por todo el cielo.
Este mito es una alegoría del ciclo diario del sol (Huitzilopochtli) venciendo a la luna (Coyolxauhqui) y a las estrellas (los Centzon Huitznáhuac) al amanecer en el horizonte oriental (el cerro de Coatépec). La caída y desmembramiento de la luna representan su desaparición ante la luz del sol naciente.
El monolito de Coyolxauhqui
El Monolito de Coyolxauhqui es una enorme escultura en forma de disco, tallada en una sola pieza de piedra caliza. Sus dimensiones son imponentes: aproximadamente 3.25 metros de diámetro y un peso cercano a las 8 toneladas.
Descripción
En la superficie del disco, esculpida en bajorrelieve, se representa a la diosa descuartizada, con el torso en el centro y sus extremidades —cabeza, brazos y piernas— dispuestas alrededor, como si hubieran sido esparcidas tras su caída. La iconografía es rica en detalles:
- Cabeza: Está girada hacia arriba, con los ojos cerrados y la boca abierta, mostrando la lengua, en una clara alusión a la muerte. De su cabeza brota un tocado de plumas de águila y porta grandes orejeras con el símbolo náhuil (año) y cascabeles en las mejillas, que le dan su nombre.
- Torso: Muestra los senos flácidos y un elaborado adorno en el vientre, posiblemente un corte transversal que hace alusión al descuartizamiento. Lleva un collar de corazones y manos desmembradas, y un cráneo humano atado a su cinturón, emulando a su madre Coatlicue.
- Extremidades: Los brazos y piernas, cercenados, aparecen plegados y con ornamentos como pulseras y ligas. Los muslos muestran campanillas, reforzando su identidad.
La forma circular de la piedra es deliberada y simboliza la luna llena, reafirmando su naturaleza lunar. El estilo de la talla es propio de la fase VI del Templo Mayor (1440-1469 d.C.), atribuido al reinado de Moctezuma Ilhuicamina.
Simbolismo e interpretaciones
Coyolxauhqui no solo es la luna vencida. Su historia es una metáfora del ordenamiento del cosmos y la legitimación del poder mexica.
- Cosmogónico: El mito explica la creación del orden actual: el sol (Huitzilopochtli) prevalece sobre la luna y las estrellas, que huyen cada amanecer. La lucha perpetua es necesaria para que el sol siga su curso.
- Político y social: La muerte de Coyolxauhqui a manos de su hermano justifica la supremacía del dios patrono de los mexicas sobre otras deidades y, por extensión, de su pueblo sobre los demás. El Templo Mayor, como centro del universo, era la réplica de Coatépec, el lugar donde se fundó el orden divino y se renovaba a través del sacrificio humano.
- Femenino: Coyolxauhqui representa un arquetipo de lo femenino asociado al poder terrenal y estelar, que es confrontado y aniquilado por un poder masculino y solar emergente. Su imagen desmembrada es también un símbolo de la tierra, que se rompe para dar paso a la vida.
Descubrimiento e importancia arqueológica
El hallazgo de la Coyolxauhqui es uno de los más importantes de la arqueología mexicana del siglo XX. Ocurrió el 21 de febrero de 1978, cuando trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, que realizaban excavaciones para el cableado subterráneo cerca de la Catedral Metropolitana, toparon con la enorme piedra. El ingeniero Felipe Curcó Bellet detuvo las obras y dio aviso a las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Este descubrimiento fue el detonante para que el gobierno mexicano, a través del INAH, impulsara el gran Proyecto Templo Mayor, dirigido por el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma. Las excavaciones, que continúan hasta la fecha, han permitido exhumar las siete etapas constructivas del principal templo mexica y miles de ofrendas.
La ubicación original del monolito fue un hallazgo que confirmó la precisión del mito. Se encontró exactamente al pie de la escalinata del lado sur del Templo Mayor, el correspondiente a Huitzilopochtli. De esta forma, la piedra marcaba el punto final donde los cuerpos de los sacrificados en la cima del templo caían, reproduciendo ritualmente la derrota de Coyolxauhqui en la cima del cerro Coatépec. Los cautivos eran llevados hacia el templo, se les extraía el corazón en honor a Huitzilopochtli y sus cuerpos eran arrojados escaleras abajo para caer sobre la representación de la diosa vencida.
Sacrificios humanos
El mito de Coyolxauhqui no solo era una narración cosmogónica, sino que también funcionaba como el eje central que justificaba y daba forma a los sacrificios humanos practicados por los mexicas en el Templo Mayor. La topografía sagrada de este recinto, así como los rituales que en él se celebraban, eran una recreación constante del enfrentamiento en el cerro de Coatepec.
Los mexicas concebían el Templo Mayor como una réplica exacta del cerro sagrado Coatépec (Cerro de la Serpiente). El santuario ubicado en la cima de la pirámide, dedicado a Huitzilopochtli, representaba la cima del monte donde el dios solar nació y venció a su hermana. Al pie de la escalinata de este mismo lado del templo se encontraba el monolito de Coyolxauhqui, marcando el lugar exacto donde, según el mito, cayó y fue desmembrado su cuerpo.[3]
Durante ceremonias como la fiesta de Panquetzaliztli, dedicada a Huitzilopochtli, se recreaba el mito fundacional. Los guerreros capturados u otras víctimas eran llevados a la cima del Templo Mayor. Allí, tras la extracción del corazón en el santuario de Huitzilopochtli, sus cuerpos eran arrojados por las escalinatas. Al caer, descendían por los escalones —simbolizando la ladera del cerro— hasta llegar al lugar donde yacía la piedra de Coyolxauhqui, reproduciendo así la derrota y el descuartizamiento de la diosa lunar a manos del sol.[4]
El patrón del sacrificio de guerreros imitaba explícitamente el castigo de Coyolxauhqui: primero la extracción del corazón, seguido de la decapitación y el desmembramiento del cautivo, y finalmente el lanzamiento del cuerpo desde el templo.
Las excavaciones del Proyecto Templo Mayor, lideradas por Eduardo Matos Moctezuma, han proporcionado evidencia material de esta conexión. Se han recuperado los restos óseos de más de 150 individuos en ofrendas y rellenos constructivos alrededor del edificio. La ubicación de muchos de estos restos, cerca del monolito de Coyolxauhqui y del adoratorio de Huitzilopochtli, refuerza la interpretación de que se trataba de víctimas cuyo sacrificio ritualizaba la derrota de los enemigos del sol y del pueblo mexica.[5]
Véase también
- Religión mexica
- Mitología mexica
- Huitzilopochtli
- Coatlicue
- Centzon Huitznáhuac
- Templo Mayor
- Museo del Templo Mayor
- Piedra del Sol
- Estatua de Coatlicue
Referencias
- ↑ Karttunen, Frances (1993). An Analytical Dictionary of Nahuatl. University of Texas Press. ISBN 0-292-74365-1.
- ↑ Nicholson, H. B. (1993). "The New Aztlan Templo Mayor Coyolxauhqui-Chantico Monument". En Latin American Antiquity.
- ↑ Matos Moctezuma, Eduardo (2006). Coyolxauhqui. México: Fondo de Cultura Económica.
- ↑ López Luján, Leonardo (2005). La Casa de las Águilas: un ejemplo de la arquitectura religiosa en Tenochtitlan. México: INAH/FCE.
- ↑ Matos Moctezuma, Eduardo (1987). "El Templo Mayor: la representación de los espacios sagrados". En Boletín del INAH.
Bibliografía
- Matos Moctezuma, Eduardo (2006). Coyolxauhqui. México: Fondo de Cultura Económica. ISBN 968-16-7608-X.
- López Luján, Leonardo (2005). La Casa de las Águilas: un ejemplo de la arquitectura religiosa en Tenochtitlan. México: INAH/FCE. ISBN 968-16-7523-7.
- Sahagún, Bernardino de (2006). Historia general de las cosas de la Nueva España. México: Editorial Porrúa. ISBN 970-07-6492-3.
- Nicholson, H. B. (1993). "The New Aztlan Templo Mayor Coyolxauhqui-Chantico Monument". En Latin American Antiquity, Vol. 4, No. 1, pp. 70-84.