Cristóbal de Troya

De Hispanopedia
Cristóbal de Troya
Información personal
Nacimiento Último cuarto del siglo XVI
Quito, Real Audiencia de Quito
Nacionalidad Española
Familia
Padres Alonso de Troya y María de Silíceo
Cónyuge Mariana Freile de Andrade
Información profesional
Ocupación Capitán, Regidor y Corregidor
Conocido por Fundador de la Villa de San Miguel de Ibarra
Título Corregidor de San Miguel de Ibarra
Término 1606
Predecesor Cargo creado

Cristóbal de Troya fue un Capitán y funcionario español nacido en Quito, Regidor del Cabildo de aquella ciudad y primer Corregidor de la Villa de San Miguel de Ibarra, a la que fundó el 28 de septiembre de 1606 por comisión de Miguel de Ibarra y Mallea, Presidente de la Real Audiencia de Quito, en nombre del Rey Felipe III de España.[1][2]

Origen y familia

Fue quiteño, hijo del Capitán español Alonso de Troya y de María de Silíceo, fundadora del convento de monjas de Santa Catalina de Quito.Federico González Suárez. «Historia general de la República del Ecuador. Tomo cuarto». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 28 de septiembre de 2026.  El apellido materno aparece también como Ciliceo en repertorios posteriores.[3]

Alonso de Troya era uno de los comerciantes más acaudalados de Quito. Había servido al Rey en la defensa del puerto de Nombre de Dios y después se estableció en la capital de la Audiencia. La familia procedía de mercaderes sevillanos llegados a las Indias en 1534.[4]

Cristóbal de Troya casó con Mariana Freile de Andrade, hija de Jácome Freile de Andrade, quien, viudo, se ordenó clérigo. En 1600 figura como miembro de la cofradía de Nuestra Señora de los Siete Dolores y de la Compasión, en la Recoleta dominica de Nuestra Señora de la Peña de Francia, en Quito.[5]

Antes de la fundación era Regidor del Cabildo secular de Quito, cargo desde el cual se le encomendó la población del norte.

Antecedentes de la fundación

Lago San Pablo, Imbabura

La Villa respondía a una necesidad antigua de la Audiencia. El valle de Carangue, o de los Caranquis, situado entre Quito y Pasto, al pie del Imbabura, era paso obligado hacia el sur del Nuevo Reino de Granada y ofrecía, por la cordillera occidental, una salida más corta al Mar del Sur.[6]

Hacia 1590 el Virrey del Perú García Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, dispuso que se fundase una villa en aquel valle para enlazar Quito con las poblaciones meridionales del Virreinato de Santa Fe. Los trámites se alargaron. En 1605 Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey y Virrey del Perú, dictó, a petición del Presidente Miguel de Ibarra y Mallea, las providencias para llevar a cabo la población.

El 23 de septiembre de 1606 el Presidente expidió el auto de fundación y encargó su ejecución al Capitán Cristóbal de Troya, a quien se consideró idóneo por ser Regidor de Quito y conocedor de la comarca.[7] González Suárez recoge que Troya se trasladó en persona a la provincia del norte, visitó los pueblos de Otavalo y de Caranqui e inspeccionó el punto intermedio en que pudiera asentarse la nueva población, hasta elegir una llanura dilatada a las faldas del Imbabura.

Fundación de San Miguel de Ibarra

El 27 de septiembre de 1606 el Capitán llegó al valle de Carangue y se hospedó en el convento dominico.«414 años de fundación de San Miguel de Ibarra». Expectativa. Consultado el 28 de septiembre de 2026.  Hizo dar lectura del poder conferido por el Presidente en el convento de Nuestra Señora de la Peña de Francia de la Recoleta, ante el escribano Pedro Carvallo, también citado como Carbayo, y con el maestro fray Pedro Bedón, vicario provincial de la Orden de Predicadores, como testigo.[8] Pidió la comparecencia del Corregidor del Distrito de Otavalo, Diego López de Zúñiga, y le hizo conocer su nombramiento y el propósito de la comisión.

Al día siguiente, 28 de septiembre de 1606, víspera de San Miguel Arcángel, recorrió el valle en comitiva de militares, frailes y civiles. El terreno quedaba circundado por el río grande, el Tahuando, y el menor, el Ajaví. Verificado un cuadrilátero de nueve cuadras castellanas, la comitiva se detuvo en las estancias de Antonio Cordero y de Juana Atahualpa, nieta del Inca Atahualpa, en el sector que hoy ocupa el parque Pedro Moncayo, donde se había hincado un grueso madero a modo de picota, símbolo de la autoridad y de la justicia. Vestido de gala y acompañado del escribano público y de personas eclesiásticas y seculares, Troya declaró que fundaba la nueva población con el nombre de San Miguel de Ibarra y con los derechos y privilegios municipales de villa, en nombre del Rey Felipe III y con la autoridad y comisión del Presidente de la Real Audiencia de Quito. Señaló solares para la iglesia parroquial, el cementerio, las casas municipales, la cárcel y la carnicería. Mandó hincar en el centro de la plaza el grueso madero y, desenvainando la espada, por tres veces y en alta voz, retó a quien pretendiera contradecir la fundación.

La fecha se eligió por ser la víspera de San Miguel y, según la tradición local, por coincidir con el cumpleaños del Presidente. El nombre perpetuaba el de Miguel de Ibarra y Mallea, a quien las relaciones llaman fundador en el sentido de ordenante de la población.

Al acto asistieron, entre otros, el maestro fray Gabriel de Saona, de la Orden de San Agustín; el maestro fray Pedro Bedón, prior del convento de Nuestra Señora de la Peña de Francia de Quito; el padre fray Pedro de San Agustín, prior del convento de San Pedro de los Olivos; el padre fray Juan de Arcaya, vicario de la Recoleta; Gaspar de Torres, y Juan del Barrio Sepúlveda. Los agustinos tenían ya convento en el Olivo para la atención espiritual del valle.

El plano se trazó sobre tierras de tres propietarios. Una parte era estancia del español Antonio Cordero. Otra pertenecía a los indios de Caranqui. La tercera era de Juana Atahualpa, viuda de Gabriel de Carvajal según las relaciones locales y de Gonzalo de Carvajal según González Suárez. A los tres dueños se les indemnizó el precio correspondiente a lo ocupado.[9] El valle era rico en manantiales, bosques y tierras de labor, tenía una densa población indígena y contaba con unas doscientas familias españolas ya asentadas en estancias.

Corregimiento y primeros actos

Troya fue nombrado primer Corregidor de la Villa. Cuidó de que se construyera la primera iglesia y donó para ella dos campanas de bronce. Entre los solares repartidos adjudicó de preferencia uno para que se fundara una escuela de niños.

Desde el 2 de octubre de 1606, como Juez Poblador, hizo los nombramientos de la organización administrativa. El cabildo quedó constituido por el Corregidor, el Alcalde y los Regidores, estos últimos elegidos cada año, conforme al modelo de los municipios castellanos. Se fijaron los solares y caballerías ya habitados, se demarcaron calles y linderos entre vecinos y se reservaron en el campo pastizales y sembríos para el abasto de la población. Una relación del archivo histórico de la ciudad cifra en 158 los habitantes iniciales, sin contar las familias al servicio de los vecinos.

El Corregimiento, del que la Villa fue cabecera, se extendía por el norte hasta el puente de Rumichaca, por el occidente hasta el pueblo de Otavalo exclusive, por el suroriente hasta la laguna de Cochicaranqui y por el noroccidente hasta los pueblos de Lita, Quilca y Cahuasquí. Agrupaba las parcialidades de Tulcán, Huaca, Tusa, Mira, Puntal, Pimampiro, San Antonio de Caranqui, Salinas, Tumbabiro, Quilca y Cahuasquí.

El camino al Mar del Sur

El corregimiento solía conferirse con la condición de abrir camino hacia Esmeraldas y el Mar del Sur, salida que Quito buscaba para acortar su comercio. Aún no había pasado un año de la fundación cuando, en marzo de 1607, Troya salió a inspeccionar la provincia, trasmontó la cordillera occidental y observó por dónde podría abrirse aquella ruta.

La empresa quedó abandonada durante años. Unos diez años después de la muerte del Presidente Recalde, hacia 1622, se volvió a poner mano en el camino de la Villa de Ibarra a la desembocadura del río Santiago, en la Provincia de Esmeraldas, y se mandó al Capitán Cristóbal de Troya con algunos soldados para reducir a la tribu de los Malabas, que obstaculizaba el paso.

Legado

La Villa de San Miguel de Ibarra fue, desde sus primeros años, una de las poblaciones principales de la Real Audiencia de Quito en el camino de Quito a Pasto. La Junta Soberana de Quito le dio título de ciudad el 16 de noviembre de 1811, y el 11 de noviembre de 1829 Simón Bolívar la nombró capital de provincia.

Hoy es cabecera del cantón del mismo nombre y capital de la Provincia de Imbabura, y se la conoce como la Ciudad Blanca.

El acto del 28 de septiembre de 1606 sigue siendo la fecha cívica de la ciudad. El nombre conserva el del Presidente que ordenó la población, y la memoria local atribuye al Capitán Troya la traza, la picota, la primera iglesia, las campanas y el solar de la escuela.

Véase también

Referencias

  1. ↑ Federico González Suárez. «Historia general de la República del Ecuador. Tomo cuarto». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 28 de septiembre de 2026. 
  2. ↑ «Fundación de Ibarra». Gobierno Autónomo Descentralizado de San Miguel de Ibarra. Consultado el 28 de septiembre de 2026. 
  3. ↑ «Troya Cristóbal de». Enciclopedia del Ecuador. Consultado el 28 de septiembre de 2026. 
  4. ↑ Juan M. Corbalán de Celis Durán (2017). «La fundación de san Miguel de Ibarra en Quito, la apertura de un camino al Mar del Sur y el capitán Cristóbal de Troya». Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura. Consultado el 28 de septiembre de 2026. 
  5. ↑ Rodolfo Pérez Pimentel (2021). «Troya Cristóbal». Diccionario biográfico del Ecuador. Consultado el 28 de septiembre de 2026. 
  6. ↑ «Fundación de Ibarra 28 de septiembre de 1606». Hazte Ver Ecuador. 19 de septiembre de 2022. Consultado el 28 de septiembre de 2026. 
  7. ↑ «Resumen de la fundación de Ibarra 28 de septiembre de 1606». Ecuador Web. 13 de enero de 2021. Consultado el 28 de septiembre de 2026. 
  8. ↑ Rodolfo Pérez Pimentel (2 de junio de 2021). «Troya Cristobal». Rodolfo Pérez Pimentel. Consultado el 28 de septiembre de 2026. 
  9. ↑ «Ibarra: 417 años de sostenido crecimiento». La Hora. Consultado el 28 de septiembre de 2026. 

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