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Deuda externa de Venezuela
La deuda externa de Venezuela está compuesta por las obligaciones contraídas por los residentes de Venezuela, tanto del sector público como del privado, con acreedores no residentes, desde su independencia, proclamada el 5 de julio de 1811,[1] hasta la actualidad. Incluye tanto la deuda externa privada como la deuda externa pública o deuda soberana, y se diferencia de la deuda interna, contraída frente a acreedores residentes en el país. Una proporción significativa de la deuda externa venezolana corresponde a la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), cuyas obligaciones con acreedores internacionales se encuentran en cesación de pagos desde 2017.[2]
La magnitud de la deuda externa suele ser relacionada con el PBI del país o el saldo de la balanza comercial (diferencia entre exportaciones e importaciones), con el fin de percibir la capacidad de pago. En el caso venezolano, la deuda externa está denominada mayoritariamente en dólares estadounidenses y emitida en mercados financieros internacionales con respaldo en los bonos soberanos de la República y de PDVSA.[2] La deuda externa total, incluyendo obligaciones de PDVSA, préstamos bilaterales y laudos arbitrales, se estima entre 150.000 y 170.000 millones de dólares estadounidenses.[3]
Venezuela forma parte de diversos organismos multilaterales de crédito: el Fondo Monetario Internacional (desde 1946),[4] el Banco Mundial (1946)[5] y el Banco Interamericano de Desarrollo (1959).[6]
Historia
Siglo XIX
El Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre la República de Colombia y el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda firmado en Bogotá el 18 de abril de 1825, influyó de manera directa en la estructuración y el reconocimiento de los compromisos financieros internacionales heredados por las naciones que integraban la Gran Colombia. Al asumir los pasivos contraídos durante la independencia, este acuerdo facilitó el acceso inicial a los mercados de capital londinenses, aunque a cambio de vincular la solvencia fiscal de la naciente República de Venezuela a las condiciones impuestas por la banca británica y al posterior proceso de repartición de la deuda tras la disolución grancolombiana en 1830.«Deuda pública». Fundación Empresas Polar. Consultado el 16 de agosto de 2026.
Como ocurrió con otras repúblicas hispanoamericanas, el tratado comercial iba acompañado de empréstitos británicos. En 1824, Francisco Antonio Zea, agente financiero de Colombia en Londres, contrató un empréstito por dos millones de libras esterlinas con la casa bancaria B.A. Goldschmidt & Co., en condiciones extremadamente onerosas: Colombia recibió solo 1.312.500 libras efectivas, pues el resto se descontó por comisiones, intereses adelantados y la emisión de los títulos con descuento[7].
La deuda contraída generaba una necesidad imperiosa de divisas para pagar los intereses, lo que solo podía lograrse incrementando las exportaciones de productos primarios (tabaco, añil, quina, café) hacia Gran Bretaña. El tratado de 1825 aseguraba que esas exportaciones se realizaran en condiciones ventajosas para los compradores británicos y que las importaciones manufactureras entraran libres de aranceles protectores.[8].
Tras la disolución de la Gran Colombia en 1830, la nueva República de Venezuela heredó una parte significativa de los pasivos contraídos durante la gesta emancipadora. Durante el resto del siglo, la economía nacional se vio marcada por una inestabilidad recurrente que dificultó el cumplimiento de sus compromisos internacionales. Esta situación desembocó en una moratoria prolongada que se extendió desde 1880«Deuda pública». Fundación Empresas Polar. Consultado el 16 de agosto de 2026. hasta el bloqueo de 1902 impuesto por potencias europeas como Alemania, Gran Bretaña e Italia, con el fin de forzar el pago de las acreencias mediante la fuerza naval.«El bloqueo naval y el ataque a Venezuela hace más de 120 años». BBC News Mundo. Consultado el 16 de agosto de 2026.
Siglo XX
El siglo XX estuvo caracterizado por una mayor volatilidad. En 1989, el Presidente Jaime Lusinchi se vio obligado a anunciar la suspensión de pagos de los pagos correspondientes a su deuda exterior anterior a 1983, más de 30.000 millones de dólares, un evento que marcó el inicio de una profunda crisis económica y social en el país.«El presidente de Venezuela anuncia la suspensión de pagos de la deuda». El País. Consultado el 16 de agosto de 2026.
Siglo XXI
La crisis del siglo actual alcanzó su punto crítico con el cese de pagos de 2017, cuando el gobierno de Nicolás Maduro interrumpió el servicio de la deuda de los bonos soberanos y de Petróleos de Venezuela. Algunos estudios académicos señalan que Venezuela ha acumulado hasta once episodios de demora o diferimiento de pagos a lo largo de su historia, consolidando su reputación como deudor serial.«Cesación de pagos de la deuda soberana de Venezuela». Universidad Metropolitana. Consultado el 16 de agosto de 2026.
Finalmente, en mayo de 2026, el gobierno anunció el inicio de un proceso formal de reestructuración de la deuda pública externa y de la petrolera estatal, buscando normalizar sus relaciones financieras internacionales.
Referencias
- ↑ «5 de Julio de 1811: Declaración de la Independencia (+Acta)». Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Consultado el 16 de agosto de 2026.
- ↑ 2,0 2,1 «Causas de la cesación de pagos de la deuda soberana de Venezuela». SciELO Colombia. Consultado el 16 de agosto de 2026.
- ↑ «Venezuela anuncia la reestructuración formal de su deuda externa tras casi una década en default». El País. Consultado el 16 de agosto de 2026.
- ↑ «El FMI anuncia la reanudación de relaciones con Venezuela». FMI. Consultado el 16 de agosto de 2026.
- ↑ «Países miembros». Banco Mundial. Consultado el 16 de agosto de 2026.
- ↑ «BID suspende préstamos a Venezuela hasta que salde sus pagos en mora». La República. Consultado el 16 de agosto de 2026.
- ↑ Sanfuentes, Andrés (1987). «La deuda pública externa de Chile entre 1818 y 1935». Estudios de Economía 14 (1): 17-72. Consultado el 21 de febrero de 2026.
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