Diligencia (carruaje)

De Hispanopedia
Archivo:Grabill - The Deadwood Coach-2.jpg
Diligencia en 1888 (Dakota del Sur)

La Diligencia era un vehículo tipo carruaje, de cuatro ruedas, de madera, tirado por caballos conducidos por un conductor, que funcionó principalmente en el siglo XIX y proporcionaba un servicio de transporte entre las poblaciones de una ruta con itinerarios fijos, transportando viajeros y correo.[1]

Partes y compartimentos

Aunque había diversos tamaños y formas, el espacio de una diligencia podía dividirse en cuatro áreas o departamentos: anterior, interior, posterior y superior. En 1819 aparecieron divididas en compartimientos: berlina, interior, rotonda y cupé, con baca para los equipajes; su capacidad rondaba entonces los 18 pasajeros.[1]

  • Pescante: era el asiento delantero exterior destinado al conductor (llamado mayoral o cochero).[1]
  • Interior: cabina en el centro del carruaje destinada a pasajeros. La mayoría contaba con dos asientos transversales con puertas laterales que algunas tenían cristales y otras también los tenían entre los asientos. En algunas diligencias faltaba el departamento central y entonces a la rotonda se la llamaba interior.[1]
  • Berlina: en los coches grandes y de lujo, era una cabina en la parte anterior, con asiento transversal para tres plazas, ventanillas de cristales al frente y dos puertas laterales de vidrio. Iba detrás del pescante y por debajo de él, pues este se encontraba elevado sobre el techo de la caja, y enfrente del interior.[1]
  • Rotonda: ocupaba la parte posterior del carruaje con dos asientos laterales para tres o cuatro plazas cada uno. Tenía puerta trasera central entre los asientos y estribos en todas las puertas.[1]
  • Baca: también llamada cubierta superior, era el espacio para contener los equipajes y fardos, que contaba con una barandilla protectora; se utilizaba una piel formada de cuero cosido y claveteado con anillos en las orillas para sujetarla con cuerdas.[1]
  • Cupé: iba detrás del pescante, sobre el techo del carruaje y delante de la barandilla, formado por un asiento transversal para tres plazas abierto por delante con cubierta de cuero para los pies y las piernas que se une a una capota como la de los cupés.[1]

Además, la diligencia contaba con un zagal o ayudante que viajaba en la baca o en un asiento trasero, encargado de cuidar el equipaje y de tocar la corneta para anunciar la llegada a las ventas y postas.[2]

Historia

España

El servicio regular de diligencias se estableció en España en 1816, con la primera línea en Barcelona, que cubría el trayecto hasta Tarragona.[3] Tres años después, en 1819, se inauguró la línea Madrid-Valencia, y pronto siguieron otras como Madrid-Barcelona y Madrid-Cádiz.[4]

Las empresas privadas, como las Diligencias Generales, las de Carsi y Ferrer o las del Norte y Mediodía, tomaron el relevo del antiguo sistema de postas y valijeros, incorporando también el transporte de correspondencia mediante convenios con el Servicio de Correos.[5]

Alcanzaron su mayor apogeo entre las décadas de 1840 y 1850, cuando recorrían diariamente hasta 200 kilómetros por las carreteras principales a velocidades que permitían cubrir más de 30 leguas al día.[2] Los costes variaban según la clase: berlina o primera clase resultaba más cara, mientras que la rotonda o imperial era más asequible.[1]

Solo el ferrocarril, a partir de la década de 1860, las relegó a rutas secundarias. Para 1880, la mayoría de las líneas de diligencias habían desaparecido o se limitaban a trayectos cortos de conexión con las estaciones de tren.[4]

Hispanoamérica

En Hispanoamérica, las diligencias cumplieron una función similar como principal medio de transporte interurbano hasta la expansión ferroviaria. En México, por ejemplo, un viaje en diligencia de la Ciudad de México a Veracruz en 1858 duraba tres días y medio y costaba 35 pesos, aunque no estaba exento de riesgos como asaltos.[6]

En Argentina, la famosa «Diligencia de Santa Fe» unía Buenos Aires con Santa Fe y Córdoba, y en Chile las «colleras» recorrían el Valle Central.[7] Su uso cotidiano unió poblaciones y facilitó el comercio y la administración en los vastos territorios de la antigua América española.

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 1,7 1,8 Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano, Barcelona, Montaner y Simón, 1898 (dominio público).
  2. 2,0 2,1 Martínez de Espronceda, Gabriel (1998). Los transportes en la España del siglo XIX. Ministerio de Fomento. p. 67. 
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  4. 4,0 4,1 Valenzuela, Javier (14 de febrero de 2019). «La diligencia: el transporte a caballo que hizo camino al ferrocarril». ABC. Consultado el 4 de abril de 2026. 
  5. «La diligencia: medio de transporte de Correos». Correos. Consultado el 4 de abril de 2026. 
  6. «La diligencia en el México decimonónico». Mediateca INAH. Consultado el 4 de abril de 2026. 
  7. Ramos Pérez, Demetrio (1992). Historia de la comunicación en Iberoamérica. Mapfre. p. 211. 
  8. Alas Clarín, Leopoldo (1884). La Regenta. Ediciones Cátedra. p. Cap. XII. 
  9. «La diligencia (1939)». FilmAffinity. Consultado el 4 de abril de 2026. 
  10. «Mary Fields». National Park Service. Consultado el 4 de abril de 2026. 

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