Edgar Neville

De Hispanopedia
Edgar Neville

Edgar Neville
Información personal
Nombre de nacimiento Edgar Neville y de Romrée
Nacimiento 28 de diciembre de 1899
Madrid, España
Fallecimiento 23 de abril de 1967 (67 años)
Madrid, España
Nacionalidad Española
Familia
Cónyuge Ángeles Rubio-Argüelles y Alessandri
Hijos
  • Rafael Neville Rubio-Argüelles
  • Santiago Neville Rubio-Argüelles
Información profesional
Ocupación Escritor, pintor, director de cine, dramaturgo, diplomático, guionista y productor de cine
Género Dramaturgia
Sitio web
Premios artísticos
Festival de Cannes Hommage - Duende y misterio del flamenco (1952)
Otros premios
Distinciones Premio Fastenrath
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Edgar Neville y de Romrée (Madrid, 28 de diciembre de 1899 - ibíd., 23 de abril de 1967), iv conde de Berlanga de Duero,[1] fue un diplomático y artista español, escritor, dramaturgo, director de cine y pintor.

Primeros años

Nació en la calle de Trujillos de Madrid. Su padre fue Edward Neville Riddlesdale, ingeniero inglés que se ocupaba en España de los negocios de la empresa de motores de su padre, afincada en Liverpool, Julius G. Neville & Co (llamada después Sociedad Anglo-Española de Motores). Su madre era María Romrée y Palacios, hija del conde de Romrée y de la condesa de Berlanga de Duero, título que heredaría Edgar.

Pasa su infancia en la casa palaciega que sus abuelos los Romrée poseían en la valenciana localidad de Alfafar, lugar que siempre recordaría como uno de los más felices espacios de su niñez. Vivió también en La Granja de San Ildefonso (Segovia) y cursó estudios en el colegio del Pilar de Madrid, donde se relacionó con quienes constituirían parte de la futura intelectualidad española. Desde muy pronto mostró afición a las letras.

Siempre le atrajo el Carnaval, afición que con el tiempo llevaría a sus películas. Estrenó en 1917 La Vía Láctea con la compañía de La Chelito, una comedia a lo vodevil en medio acto. En ese tiempo conoce al humorista y dibujante Tono, quien llegaría a ser uno de sus mejores amigos.

Cursó estudios de Derecho sin mucho entusiasmo, pues pronto mostró afición por el teatro. Tras el desengaño amoroso con la actriz Ana María Custodio, se alistó en 1921 en el Regimiento de Húsares de la Princesa que estaban destinados a la Guerra de Marruecos. Sin embargo, duró poco en el Protectorado, pues a raíz de una enfermedad fue devuelto a España.

Restablecido de su enfermedad participó en la tertulia del Café Pombo, donde conoce a José López Rubio. Marchó a Granada en 1922, donde consiguió terminar sus estudios de Derecho. En la ciudad de la Alhambra entabló amistad con el poeta Federico García Lorca y con el músico gaditano Manuel de Falla, con quien compartió su pasión por el flamenco y las letras.

En 1924 Neville ingresó en el cuerpo diplomático. Un año más tarde, el 28 de octubre de 1925, contrajo matrimonio con la joven actriz malagueña Ángeles Rubio-Argüelles y Alessandri, y el matrimonio se fue a vivir a la calle Alfonso XII, en una casa que le decora su amigo el arquitecto Carlos Arniches Moltó, al que no hay que confundir con Carlos Arniches Barreda, su padre y afamado comediógrafo. En 1926 publicó en [[Málaga] su primer libro, Eva y Adán. Durante esta época viajó frecuentemente a dicha ciudad, donde la editorial Imprenta Sur le publica sus primeros libros. Edgar Neville también entabló durante este tiempo nuevas relaciones con el pintor Salvador Dalí, y los poetas Manuel Altolaguirre, Emilio Prados o José María Hinojosa, todos ellos pertenecientes a la generación del 27.

Edgar Neville con Charles Chaplin

Tras varios puestos en el extranjero, fue destinado como agregado en la Embajada de Washington en 1927, aunque en 1928 se traslada a Los Ángeles, lugar que le atrajo por las posibilidades que le ofrecía para introducirse en el mundo del cine. A través de José Ortega y Gasset, consiguió que Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó (Duque de Alba) le mandara una carta de recomendación para Douglas F. Fairbanks, que le debía favores por las gestiones realizadas ante el gobierno español en 1926 con motivo del escándalo provocado por el estreno de la película Don Q, Son of Zorro, donde se mostraba una «España de pandereta, calzón corto y trabuco a la espalda, faca en la liga, ruin, atrasada, fanática, inculta y cruel».[2] De esta manera el matrimonio fue invitado a una cena en el Hotel Ambassador de la ciudad a la que también asistió además de Fairbanks, Charles Chaplin y Mary Pickford. Neville acabaría haciéndose gran amigo de todos ellos, especialmente de Charlot. Seducido por el ambiente de la Meca del cine, decidió abandonar su empleo en la Embajada española en Washington, para instalarse en Hollywood.

Chaplin le contrató como actor de reparto en su película Luces de la ciudad, donde hacía el papel de guardia. Más tarde la Metro Goldwyn Mayer lo contrató como dialoguista y guionista, ya que en aquella época se rodaban versiones en español con destino al mundo hispano. Una vez consolidado como residente en Hollywood, comenzó a atraer a la meca del cine a muchos de sus amigos: José López Rubio, Eduardo Ugarte, Tono, Luis Buñuel y Enrique Jardiel Poncela, entre otros.

En 1931 dirigió la película Yo quiero que me lleven un Hollywood una comedia sobre las desventuras de varios artistas españoles que sueñan con ir a la Hollywood, la Meca del Cine, protagonizado por la cupletista Perlita Greco, junto con el escritor valenciano Federico García Sanchiz. Fue una de las primeras películas sonoras españolas, pero desafortunadamente hoy en día se considera como un film perdido, a pesar de las numerosas referencias que existen sobre el.[3]

De sus varias trabajos en Hollywood, el de más relevancia fue la elaboración de los diálogos de la película The Big House (conocida en español como El Presidio). Su llegada a Hollywood coincidió con los inicios del cine sonoro y la necesidad, ante la ausencia de sistemas de doblaje, de rodar varias versiones en diferentes idiomas de una misma película. Aquella circunstancia le permitió a Neville invitar a sus amigos para que le ayudaran en su trabajo. En Hollywood, Neville terminó de escribir su novela Don Clorato Potasa. Regresó a España en 1931, cuando el doblaje hizo innecesarias las versiones en español.

En marzo del año 1934 fue nombrado cónsul de España en Uchda. Ello le obligó a realizar un viaje por el Marruecos francés a la búsqueda de posibles prisioneros españoles en tierras africanas. En enero de 1935 le concedieron el destino en Madrid y la Orden Civil de África como premio a sus gestiones diplomáticas.

En 1934 Edgar Neville se separó de su esposa y se relacionó sentimentalmente con Conchita Montes, una aristócrata intelectual y artista bien relacionada, a quien conoció durante la producción de la película Frente de Madrid, dirigida por el propio Neville, en la que actuó, y colaboró con el guión.

Neville prosiguió su carrera cinematográfica durante los años republicanos con la dirección de El malvado Carabel (1935) y La señorita de Trevélez (1936). Ambos largometrajes contaron con una positiva respuesta del público y la crítica. También escribió diálogos para otros directores, participó en varias iniciativas cinematográficas y publicó reseñas en la prensa madrileña. También tuvo tiempo para estrenar una comedia ya escrita algunos años antes, Margarita y los hombres' (1934), y publicar recopilaciones de los relatos humorísticos e irreverentes que iba repartiendo por las redacciones de la época como Música de fondo, (1936).

Guerra Civil

El 13 de julio de 1936, el día del asesinato de Calvo Sotelo, Neville llegaba a Madrid desde Nueva York. Fuera por convicción o por conveniencia, se afilió a Izquierda Republicana y gozó de la confianza del ministro de Estado, Julio Álvarez del Vayo.

Edgar Neville había colaborado en algo tan paradójico para un aristócrata como la caída de la Monarquía, aunque no fue el único. En sus declaraciones ante la comisión depuradora de la carrera diplomática, manifestó que, estando en California, a su regreso se encontró «con la República ya proclamada, a mi gran satisfacción, pues al igual que muchísimos que hoy combaten en las filas nacionalistas, creía que el nuevo régimen iba a ser la salvación de España». Treinta años después, en la entrevista concedida a Marino Gómez-Santos, se expresaría en términos similares:

Hubo mucha gente que sin perder el afecto personal a don Alfonso XIII, que era todo bondad y simpatía, habíamos acogido la República con la esperanza de que esta forma de gobierno calmase la lucha perenne de los españoles entre sí, y que en vista de la carencia tradicional de grandes políticos los sustituyese por un código de leyes, con las cuales se dejase poco margen a su menguada capacidad personal.

Con el paso de los años se arrepentiría de este inicial apoyo a la República. El límite, según declaró él mismo, fue el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936:

Porque entonces el régimen se convirtió en una dictadura policíaca y el individuo se vio desasistido del apoyo del Estado, que contemplaba inerme atracos, incendios, asesinatos y, sobre todo, una cosa intolerable: el continuo atropello de los trabajadores que cumplían con su deber y efectuaban su trabajo normalmente (ibid.)

Tras estallar la Guerra Civil, sus contactos republicanos le sirvieron para evitar represalias por proteger a personas de ideas conservadoras, y para conseguir un destino en la Embajada en Londres. Una vez allí actuó como espía a favor del bando rebelde, pasando información sobre adquisición de armamento y contratación de pilotos de aviación. Consiguió que Conchita Montes fuera trasladada también a Londres y a finales de 1936 huyó a Francia porque —según él mismo relató— había sido descubierto. De allí pasó a la zona franquista con la intención de incorporarse a su servicio diplomático. Sin embargo, fue acusado debido a su antigua militancia republicana, por haber sido hostil a la CEDA —a la que consideraba un grupo de beatos— y a Falange Española de las JONS —para él, un grupo de matones—, y por haber simpatizado con comunistas como Rafael Alberti. Neville se afilió entonces a FET y de las JONS, el partido único, y se alistó en el Ejército, realizando servicios de propaganda. En 1938 fue admitido en el servicio diplomático.[4]

Estuvo presente en el frente de Madrid, la batalla de Brunete y la toma de Bilbao, donde pudo filmar pavorosas escenas de la contienda que le producen hondo impacto. Escribe también guiones de películas de carácter propagandístico, como Juventudes de España (1938), La Ciudad Universitaria (1938) o Vivan los hombres libres (1939) y Frente de Madrid (1939).

Posguerra

Terminada la guerra inicia su actividad cinematográfica y teatral, alabada por todos los críticos de entonces, y publica su obra Frente de Madrid, obra vista desde las trincheras que rodeaban la ciudad, donde justifica su trayectoria durante la etapa republicana como un error generacional, pues con otros jóvenes rebeldes «se había dejado embarcar por el camino que le marcaban los viejos incapaces».

La familia de Edgar Neville recuperó la práctica totalidad de sus bienes y pronto el ya obeso cineasta pudo reanudar una existencia de lujo, como comentaba el joven actor Fernando Fernán-Gómez: «Ya tenía perro, chalet, coche, piscina, amante, secretaria y mayordomo, cuando los demás teníamos café con leche». Edgar Neville nunca ocultó su riqueza, a pesar incluso de una tacañería de la que su amigo Antonio de Lara, Tono, contaría divertidas anécdotas. Le gustaba organizar selectas fiestas en su mansión donde, según Antonio Díaz-Cañabate, se servían exquisitas viandas imposibles de encontrar en el Madrid de la posguerra. La sobria camisa azul había quedado olvidada en algún rincón y, en 1944, el cineasta apareció en Primer Plano con aspecto relajado y veraniego, llevaba una camisa blanca que apenas disimulaba su galopante obesidad. Era la presentación en sociedad de su nueva mansión, que disponía de piscina y jardín al modo californiano.

No obstante, no dudo en apoyar a su amigo Charles Chaplin, una amistad que le podía resultar harto peligrosa para su posición social en la España de la inmediata posguerra, con el artículo «El último escándalo de Charlot» publicado en La Codorniz en 1945:

Los periódicos volvieron a ocuparse de Chaplin diciendo que era socialista y después que era comunista y más tarde que era rojo. Le atribuyeron toda clase de actitudes y de ayudas a las izquierdas; pues bien, todo eso también es falso; no es que yo quiera decir con esto que Chaplin sea un conservador, un hombre de derechas; no lo es, pero tampoco es un hombre de izquierdas. Es un hombre de centro, sin ideas políticas muy arraigadas, con una noble animosidad contra toda clase de injusticias, pero que no comulga en absoluto con ningún credo extremista.

[5]

La actividad cinematográfica de Edgar Neville durante la posguerra fue intensa y productiva. Películas como La torre de los siete jorobados (1944), La vida en un hilo (1945), El crimen de la calle Bordadores (1946), Domingo de carnaval (1945), La ironía del dinero (1955) y El último caballo (1950) dieron cuenta del peculiar mundo creativo de quien supo nadar contra corriente, ajeno a una opinión mayoritaria. Entabló polémicas -dentro de lo que era posible en los medios periodísticos de la época- con quienes preferían una cinematografía nacional repleta de héroes y exaltadora de la patria, trabajó con una intensidad notable, se divirtió sin los agobios que alteraban a otros directores y, al final, sacó adelante un conjunto de películas que justifican su destacado y singular papel en un cine español que conoció y describió como pocos. Lo podemos comprobar mediante la lectura de su novela Producciones García (1956), ambientada en la II República para mayor seguridad, pero su picaresca se mantuvo en lo esencial a lo largo de un franquismo cuyos excesos dogmáticos aburrían a un cineasta inquieto e imaginativo.

Últimos años

Sus últimos años los pasó entre Madrid y Marbella, en donde disfrutó hasta su fallecimiento de una hermosa mansión a la que llamó "Malibú", construida por su amigo Ricardo Soriano Scholtz-Hermensdorff. Edgar Neville fue uno de los grandes promotores de esa Marbella que comenzaba su andadura como referente de turismo de lujo, atrayendo a escritores, directores de cine, artistas y magnates. Su afición por la gastronomía fue lo que puso en peligro su salud, pasando por varios tratamientos y clínicas de adelgazamiento.

Edgar Neville murió el 23 de abril de 1967, y en su proyectado epitafio quería que se leyera: «Aquí yace Edgar Neville, que al final se quedó en los huesos».

Carrera artística

Hombre exquisito, de múltiples talentos y aficiones, aprovechó todo cuanto pudo ofrecerle su época. Debido a su adscripción al bando sublevado y a que su actividad fue desarrollada en la industria del entretenimiento, y cultivando sobre todo el humor, no fue incluido por lo general entre la nómina de intelectuales de la generación del 27, como les ocurriría también a sus amigos escritores del bando golpista, como Miguel Mihura, Tono, Enrique Jardiel Poncela, Álvaro de Laiglesia...[cita requerida] Tanto Edgar como ellos optaron por un humor no comprometido políticamente, que cultivó en todos los géneros: teatro, poesía, novela, cine, pintura... Desde sus posiciones de privilegio criticaban sin aspereza las costumbres de la misma burguesía de entonces, como la cursilería y el absurdo. Junto con Tono, Antonio Mingote y Mihura escribe en la revista de humor La Codorniz, sucesora del semanario La Ametralladora, que Mihura publicó en San Sebastián.

Destacó sobre todo como director de cine. La vida en un hilo tuvo un gran éxito de público. Se gestó primero como película y más tarde fue convertida en comedia musical por su hijo Santiago. Es una reflexión risueña sobre los mecanismos del azar, a la vez que un alegato contra la burguesía entendida como enfermedad del alma, contra la cursilería y contra la estrechez de miras disfrazada de sentido común. También fue un gran éxito la obra teatral El baile, que se mantuvo en cartel durante siete años. Trata de un trío amoroso que triunfa sobre el tiempo y las generaciones. Llevada al cine, se distinguía por sus ágiles y brillantes diálogos, donde alternan ternura y disparate. Además de El baile, estrenó otras comedias en teatro, como Margarita y los hombres (1934), Veinte añitos (1954), Rapto (1955), Adelita (1955), Prohibido en otoño (1957), Alta fidelidad (1957) o La extraña noche de bodas (1961), así como la adaptación teatral de La vida en un hilo en 1959.

Cultivó también otros géneros cinematográficos, como el cine policíaco español, con obras como La torre de los siete jorobados (1944) o El crimen de la calle de Bordadores (1946). En cuanto al musical, dejó una valiosa película documental sobre el estado del flamenco a la altura de 1952 titulada Duende y misterio del flamenco.

Premios

Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos[6][7]
Año Categoría Película Resultado
1946 Mejor argumento original La vida en un hilo Ganador
1946 Mejor guion La vida en un hilo Ganador
1950 Mejor argumento original El último caballo Ganador

Filmografía como director

Obras literarias

  • Frente de Madrid, Madrid, Espasa-Calpe, 1941
  • Marramiau, Madrid, Escelicer, 1958
  • La vida en un hilo, Madrid, Escelicer, 1959
  • Alta fidelidad, Madrid, Escelicer, 1960
  • Teatro de Edgar Neville, Madrid, Biblioteca Nueva, 1963
  • Amor huido, Madrid, Taurus, 1965
  • El día más largo de Monsieur Marcel, Madrid, Afrodisio Aguado, 1965
  • La familia Mínguez, Madrid, Afrodisio Aguado, 1967
  • Prohibido en otoño, Madrid, Escelicer, 1968
  • Teatro selecto de Edgar Neville, Madrid, Escelicer, 1968
  • Margarita y los hombres, Madrid, Escelicer, 1969
  • Judith y Holofernes, Madrid, Ediciones El Observatorio, 1986
  • Su último paisaje, y otros poemas. Ayuntamiento de Málaga, 1991
  • El baile. Cuentos y relatos cortos, Madrid, Castalia, 1996
  • Don Clorato de Potasa, Madrid, Espasa Calpe, 1998
  • Eva y Adán, Zaragoza, Libros del Innombrable, 2000
  • Flamenco y cante jondo, Madrid, Rey Lear, 2006
  • Producciones García, S.A., Madrid, Castalia, 2007
  • La piedrecita angular, Madrid, Clan, 2011
  • Mi España particular: guía arbitraria de los caminos turísticos y gastronómicos de España, Madrid, Reino de Cordelia, 2011
  • El buen humor de Edgar Neville (Relatos casi olvidados), A Coruña, Arenas, 2020

Referencias

  1. Edgar Neville y de Romrée en la Real Academia de la Historia
  2. [La Vanguardia 4 de Mayo de 1926]
  3. Aguilar, Carlos (2007). Guía del cine español. Catedra. ISBN 9788437624198. 
  4. Díez, 1998, pp. 69-70.
  5. [La Codorniz, nº 188, 11-III 1945], additional text.
  6. «Medallas del CEC a la producción española de 1945». Círculo de Escritores Cinematográficos. Archivado desde el original el 20 de julio de 2020. Consultado el 31 de enero de 2016. 
  7. «Premios del CEC a la producción española de 1950». CEC. Archivado desde el original el 1 de agosto de 2020. Consultado el 13 de febrero de 2016. 

Bibliografía utilizada

Para más información

  • Burguera Nadal, María Luisa: Edgar Neville: entre el humorismo y la poesía, Málaga, Servicio de Publicaciones de la Diputación de Málaga, Biblioteca Popular Malagueña, 1994, ISBN 84-7785-110-7.
  • Burguera Nadal, María Luisa: Edgar Neville. Entre el humor y la nostalgia. Institució Alfons el Magnànim, Valencia, 1999, ISBN 84-7822-284-7.
  • Franco Torre, Christian: "Edgar Neville: Duende y Misterio de un Cineasta Español" Asociación SHANGRILA, 2015, ISBN 9788494254581.
  • Ríos Carratalá, Juan A. (coord.): Universo Neville. Ayuntamiento de Málaga. Málaga, 2007, ISBN 9788496055827.
  • Sánchez Castro, Marta: El humor en los autores de la "otra generación del 27“: Análisis lingüístico-contrastivo - Jardiel Poncela, Mihura, López Rubio y Neville. Frankfurt am Main: Peter Lang, 2007. ISBN 978-3-631-56395-3.
  • Torrijos, José María: Edgar Neville (1899-1967): la luz en la mirada, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1999, ISBN 9788487583278.

Enlaces externos