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Educación para refugiados, migrantes y desplazados internos
La educación para refugiados, migrantes y desplazados internos es el proceso de enseñar y brindar los conocimientos y habilidades esenciales para que estas personas participen plenamente en la sociedad. El acceso universal a la educación es un derecho humano fundamental, como lo establece la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Contexto
Muchos jóvenes se han trasladado desde una región o país hasta otro en busca de educación, trabajo o seguridad. Las reformas educativas son una herramienta poderosa para promover la inclusión y la cohesión social entre las personas refugiadas, migrantes y desplazados internos.[1]
La migración y el desplazamiento interactúan con la educación de diversas maneras. Estas relaciones tienen repercusiones para quienes emigran, para quienes se quedan en el lugar de origen y para las colectividades que acogen a inmigrantes, refugiados y otras poblaciones desplazadas. La migración interna afecta principalmente a países de ingresos medianos que experimentan una urbanización rápida, como China, donde más de uno de cada tres niños de zonas rurales, hijos de padres migrantes, se quedan en el lugar de origen.[1]
La migración internacional afecta sobre todo a los países de altos ingresos, donde los inmigrantes constituyen el 15% o más de la población estudiantil en la mitad de las escuelas. Sus efectos se hacen igualmente sentir en los países de origen: en más de uno de cada cuatro de estos, el 20% o más de sus nacionales cualificados emigran.[1]
El desplazamiento afecta mayormente a los países de bajos ingresos: en estos vive el 10% de la población mundial, pero albergan el 20% de la población mundial de refugiados (a menudo en zonas de muy bajo nivel educativo). Más de la mitad de los desplazados forzosos tienen menos de 18 años.[1]
En 2017, ACNUR estimó que 68,5 millones de personas se encontraban desplazadas forzosamente en todo el mundo: 40 millones de desplazados internos, 25,4 millones de refugiados y 3,1 millones de solicitantes de asilo. Más de la mitad de los 25,4 millones de refugiados eran niños (menores de 18 años).[2] Los niños refugiados tienen cinco veces más probabilidades que otros niños de no estar escolarizados. Cuanto mayor sea el nivel de educación, es menos probable que los niños refugiados asistan. En 2017, solo el 61 % de las niñas y niños refugiados acudían a la escuela primaria, en contraste con la tasa global de 92 por ciento.[3]
Desafíos
La educación influye no solo en las actitudes, aspiraciones y creencias de los migrantes, sino también en las de las poblaciones de acogida. Una mayor diversidad en las aulas supone un reto, pero permite asimismo aprender de otras culturas y experiencias. Cumplir con el compromiso internacional de respeto al derecho a la educación para todos constituye un desafío para los países. A menudo deben actuar con urgencia, en un marco de graves limitaciones o incluso de oposición de ciertos sectores. Deben responder a las necesidades de quienes viven hacinados en tugurios, son nómadas o están a la espera de que se les otorgue la condición de refugiados.[1]
Los maestros deben enseñar a un alumnado multilingüe y hacer frente a los traumatismos sufridos por los alumnos desplazados. Deben reconocerse las cualificaciones y el aprendizaje previo para sacar el mejor partido posible de las competencias de los migrantes y refugiados.[1]
La migración interna es también un obstáculo para la inclusión en la educación. Los trabajadores rurales migrantes constituyen el 21% de la población china tras la mayor ola de migración de su historia reciente.[¿cuándo?] Para tratar de controlar los flujos, se establecieron restricciones a los permisos de residencia, lo que obligó a la mayoría de los niños migrantes que viven en las ciudades (inclusive Beijing) a concurrir a escuelas no autorizadas para migrantes de baja calidad.[1]
Los obstáculos a la educación de los inmigrantes pueden persistir a pesar de los esfuerzos encaminados a incluirlos. En Sudáfrica, por ejemplo, la legislación en materia educativa garantiza el derecho a la educación de todos los niños (independientemente de su condición migratoria o situación legal), pero la legislación migratoria impide que los inmigrantes indocumentados se inscriban en las escuelas.[1]
En los Estados Unidos, las redadas de inmigrantes provocaron un aumento de la deserción escolar entre los hijos de inmigrantes indocumentados que temían ser deportados, mientras que una política anterior que protegía contra la deportación había aumentado la tasa de finalización de la educación secundaria.[1]
Hay alrededor de 7,1 millones de niños refugiados en edad escolar, pero cerca de 3,7 millones de estos niños no están matriculados en la escuela.[4]
Financiación
La educación de los refugiados sigue sin contar con recursos suficientes. De acuerdo al Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2019,[5] se estima que en 2016 se gastaron US$800 millones en la educación de los refugiados, procedentes en proporción prácticamente igual de la ayuda humanitaria y la ayuda al desarrollo. Esta cuantía corresponde a no más de un tercio aproximadamente del déficit de financiación estimado más recientemente. Si la comunidad internacional recurriese solo a la ayuda humanitaria, la cuota dedicada a la educación tendría que multiplicarse por diez para atender a las necesidades educativas de los refugiados. Para incrementar la financiación destinada a la educación de los refugiados es preciso establecer vínculos entre la ayuda humanitaria y la ayuda al desarrollo, de conformidad con los compromisos de la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes.[1]
Mejoras educacionales
La mejora de la educación puede contribuir a que migrantes y refugiados realicen plenamente su potencial. Los programas de educación no formal pueden ser cruciales para reforzar el sentimiento de pertenencia. La alfabetización favorece la comunicación social e intercultural y promueve el bienestar físico, social y económico, pero hay obstáculos importantes que limitan el acceso a los programas lingüísticos para adultos y los resultados alcanzados en algunos países. Una encuesta de solicitantes de asilo efectuada en Alemania en 2016 mostró que el 34% estaban alfabetizados en un alfabeto latino, el 51% en otro sistema de escritura y el 15% eran analfabetos. Sin embargo, estos últimos eran los que tenían menos probabilidades de asistir a un curso de alfabetización o de idioma.[1]
Planes de estudios y manuales escolares
Unos contenidos educativos adecuados pueden facilitar un análisis crítico de la información por parte de los ciudadanos y promover la cohesión social; en el caso contrario se pueden difundir imágenes negativas, parciales, excluyentes o despectivas de los inmigrantes y refugiados. Los programas y los manuales escolares incluyen a menudo representaciones ya superadas de migraciones y desplazamientos, pese a la existencia de un amplio apoyo al cambio en ciertos contextos. El 81% de las personas encuestadas en los Estados miembros de la Unión Europea (UE) estaban de acuerdo en que los textos escolares deberían abarcar la diversidad étnica. Al no integrar la diversidad en la educación, los países no aprovechan su potencial de fomento de la inclusión y la cohesión social. Un estudio efectuado a escala mundial mostró que durante el período 2000–2011, solo un 10% de los manuales de ciencias sociales trataban temas relacionados con la prevención y resolución de conflictos, por ejemplo, análisis de juicios nacionales o internacionales, comisiones de la verdad y compensaciones económicas.[1]
Formación de docentes
Los docentes afectados por la migración y el desplazamiento no están adecuadamente preparados para llevar a cabo las tareas más complejas que estas situaciones entrañan, por ejemplo, hacerse cargo de un alumnado multilingüe y ayudar a los niños que necesitan apoyo psicosocial. En seis países europeos, la mitad de los docentes consideraban que no contaban con apoyo suficiente para manejar la diversidad en el aula; en Siria, el 73% de los maestros encuestados no habían recibido una formación que les permitiese proporcionar apoyo psicosocial a los niños. Las políticas de contratación y gestión del personal docente reaccionan a menudo de forma tardía cara a las necesidades emergentes. En Alemania hacen falta 42 000 maestros y educadores más. Turquía necesita 80.000 docentes y Uganda 7000 maestros de primaria para enseñar a todos los refugiados que se encuentran actualmente en el país.[1]
Reconocimiento de las cualificaciones
El reconocimiento de las cualificaciones y del aprendizaje anterior puede facilitar la entrada en el mercado laboral, sobre todo en lo que concierne a las cualificaciones profesionales. Si los migrantes y refugiados carecen de acceso a empleos que utilicen sus competencias, es poco probable que las sigan desarrollando. Menos de la cuarta parte de los migrantes del mundo están cubiertos por un acuerdo bilateral de reconocimiento de cualificaciones. Los mecanismos existentes suelen ser fragmentarios o demasiado complejos para responder a las necesidades de los inmigrantes y refugiados y acaban siendo poco utilizados.[1]
Sistemas educativos nacionales
En los últimos años, se está empezando a incluir a inmigrantes y refugiados en los sistemas nacionales de educación. Decisiones con visión de futuro, pragmatismo político y solidaridad internacional se han conjugado para abandonar las prácticas excluyentes. Los países partes en el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular y en el Pacto Mundial sobre Refugiados, que hacen ampliamente referencia a la educación, consideran que la educación es una oportunidad. Históricamente, la asimilación era la norma en la mayoría de los países de altos ingresos que acogieron a trabajadores extranjeros durante el período de posguerra. En un grupo de 21 países de altos ingresos, Australia y Canadá habían adoptado el multiculturalismo en sus programas educativos ya en 1980. Para 2010, había sido adoptado también en Finlandia, Irlanda, Nueva Zelanda y Suecia, y parcialmente en más de dos tercios de los países.[1]
En la actualidad, en cambio, países como Chad, la República Islámica del Irán y Turquía invierten sumas considerables para garantizar que los refugiados sudaneses, afganos, sirios y de otros países vayan a la escuela junto con los nacionales. En 2017, en la Declaración de Yibuti sobre la Educación Regional para Refugiados, siete ministros de Educación de África Oriental se comprometieron a incluir la educación para refugiados y repatriados en los planes sectoriales a 2020.[1]
A partir de 2006, China empezó a revisar progresivamente el dispositivo, pidiendo a las autoridades locales que proporcionen educación a los niños migrantes, eximiéndolos del pago de los derechos de matrícula y desvinculando el registro de residencia del acceso a la educación para los migrantes. En la India, la ley de 2009 sobre el derecho a la educación obligó a las autoridades locales a admitir a los niños migrantes en las escuelas, y se adoptaron directrices nacionales que recomiendan flexibilidad de ingreso, hostales estacionales, apoyo a los transportes, educadores móviles voluntarios y una mejor coordinación entre los estados y los distritos.[1]
Véase también
- Mujeres y niños refugiados
- Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
- Educación humanitaria
Referencias
- ↑ 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 1,12 1,13 1,14 1,15 1,16 «Migración, desplazamientos y educación: construyendo puentes, no muros; Informe de seguimiento de la educación en el mundo 2019, versión para los jóvenes». Unesco. 2019.
- ↑ «Tendencias globales: desplazamiento forzado en 2017». Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). 2018.
- ↑ «Turn the Tide. Refugee Education in Crisis». Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). 2018.
- ↑ «Stepping up: refugee education in crisis - 2019 report». Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). 2019.
- ↑ «Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2019». UNESCO. 2019.
Enlaces externos
- Archivo:Definition of Free Cultural Works logo notext.svg Este artículo incorpora texto de un trabajo de contenido libre. Licenciado bajo CC BY-SA 3.0 IGO Migración, desplazamientos y educación: construyendo puentes, no muros; Informe de seguimiento de la educación en el mundo 2019, versión para los jóvenes, UNESCO, Para aprender como añadir texto de licencias libres a artículos de Wikipedia, véase Hispanopedia:Agregar textos en licencia libre en Wikipedia. Para más información sobre cómo reutilizar texto de Wikipedia, véanse las condiciones de uso.