Francisco Valles de Covarrubias

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Francisco Valles de Covarrubias

Retrato de Francisco Valles, grabado de Manuel Alegre por dibujo de José Maea para los Retratos de los españoles ilustres, 1791.
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Francisco Valles de Covarrubias, también conocido como Divino Valles[1] (Covarrubias; 4 de octubre de 1524 - Burgos; 20 de septiembre de 1592), fue un médico castellano, el mayor exponente español de la medicina renacentista.

Se distinguió por su profundo conocimiento de las obras de Galeno, Hipócrates y Aristóteles. Su enfoque se caracterizó por una perspectiva clínica y anatómica que buscaba un equilibrio entre la tradición clásica y la observación directa. Valles de Covarrubias es considerado un precursor de la anatomía patológica moderna, gracias a su énfasis en el estudio de las causas de la enfermedad a través de la autopsia y la correlación entre los síntomas y las lesiones orgánicas.[2]

Además de su destacada carrera académica, fue médico de Cámara del rey Felipe II y protomédico general de los Reinos y Señoríos de Castilla. Su influencia se extendió a través de sus numerosas obras, como los Commentaria in librum Galeni de morborum causis (1588) y su más reconocida obra, el De morbis acutis (1569), que se convirtió en un referente en la patología de su tiempo. Su legado perduró más allá de su época, influyendo en el desarrollo de la medicina en los siglos posteriores.[3]

Biografía

Francisco Valles nació en Covarrubias (un pueblo de la actual provincia de Burgos) y fue bautizado el 4 de octubre de 1524. Sus padres fueron Francisco Valles (también médico) y Brianda de Lemus. Tuvo tres hermanos: Pedro, que fue arcediano de Covarrubias; Fray Luis, religioso agustino; y Petronila, que fue esposa de Manuel Hurtado de Vera. En 1544 inició sus estudios en el Colegio Trilingüe de la Universidad de Alcalá alcanzando en 1547 la licenciatura en artes y filosofía, convirtiéndose en 1553 en maestro en artes y filosofía. En 1553 se licencia en medicina, y se doctora en 1554; consta como profesor, al menos desde 1556, impartiendo clases de anatomía práctica mediante disecciones de cadáveres.[4] En 1557 sucedió a Cristóbal de Vega en la cátedra de Prima de medicina en Alcalá hasta 1572.[5][6]

Estuvo casado durante 42 años con Juana de Vera, con la que tuvo seis hijos: Lucía, Francisco, Juana, Catalina, Gabriel y Diego. En 1587 fundó un mayorazgo con su esposa, sobre la casa que tenía en la calle de Santiago y su hacienda en Alcalá de Henares.[7]

Estudió en diversas ciudades europeas, lo que le hizo entrar en contacto con Andrea Vesalio, al cual sucederá en 1572 como médico personal de Felipe II, nombrándole «Médico de Cámara y Protomédico General de los Reinos y Señoríos de Castilla» el cargo médico más elevado de España, alcanzado gran prestigio profesional y reconocimiento como intelectual. Estableció el examen del "Protomedicato", que debían realizar en Madrid todos los licenciados en medicina para poder ejercer, como control de la formación recibida en las diferentes universidades de España. Fue este rey el que le calificó de "Divino", al curarle de una crisis gotosa.[8]

Ejerció la mayor parte de su vida en Alcalá de Henares, donde enseñó medicina, siendo el primero que en Alcalá impartió clases prácticas con cadáveres, por lo que se le considera el creador de la anatomía patológica.[9]

Archivo:Francisco Vallés (1556) Controversiarum et philosophicarum libri decem.png
Primer libro publicado por Valles: Controversiarum et philosophicarum libri decem (1556).

Su primera obra, Controversiarum medicarum et philosophicarum libri decem (1556), analiza cuestiones problemáticas sobre fisiología, patología, clínica y terapéutica. Como seguidor de la mentalidad humanista, Valles recurre, en primer término, a los textos clásicos consultados directamente in codice graeco y no oculta su desprecio ante las traducciones de los barbari medievales. En segundo lugar, se apoya en los datos anatómicos procedentes de la disección de cadáveres humanos. A través principalmente del anatomista valenciano Pedro Jimeno, asimiló la nueva morfología renacentista y la convirtió en uno de los fundamentos de su obra: “Si convenía que algunas controversias se decidieran por la descripción anatómica, examiné con los ojos la parte correspondiente, no una sola vez y sin testigos, sino en muchas ocasiones y en presencia de estudiantes, que estaban informados de lo que se pretendía, pues así era más difícil equivocarse”. El planteamiento de muchas “controversias” es, incluso, una consecuencia de los recientes hallazgos anatómicos, algunos de las cuales influyeron en el futuro desarrollo de la neurofisiología.

Afirmando que la observación anatómica desmiente los argumentos de Jean Fernel, según los cuales la “facultad animal” motora residiría en la sustancia o “médula” cerebral y se transmitiría por las fibras de los nervios, mientras que la sensitiva estaría localizada en las meninges y se transmitiría por las túnicas de los mismos nervios, criticó a continuación la doctrina de tota barbarum schola: “los espíritus se transmiten a todas las partes del organismo y con ellos de transportan las facultades”. Valles argumento que lo opone el hecho fundamental de los “espíritus” son “corpóreos”, con un espesor o densidad que hace imposible su transmisión instantánea, como la que supone el movimiento voluntario de un pie o el latido de un arteria distal al mismo tiempo que la contracción cardíaca. Por ello, defendió que el movimiento y la sensibilidad se transmitían a través de los nervios mediante “una cierta modificación espiritosa sin transporte de materia, por lo que puede influir de repente a distancia y atravesar los sólidos, ya que [...] los nervios son densos y duros”.

En conexión con la controversia anterior, redujo el número de facultades directrices o hegemónicas, “cuya sede primaria es el cerebro”, admitiendo solamente “la imaginativa, la cogitativa y la memoria”, frente a las cinco propuestas por aristotélicos y avicenistas. Se refiere, asimismo, a su localización: “La opinión común de casi todos los médicos es que la sede de la imaginativa en la parte anterior del cerebro, la de la cogitativa, el ventrículo medio y la de la memoria, el posterior”. Rechaza esta doctrina y ofrece numerosos argumentos de que “residen en el cerebro, sin esta distinción”. Acerca de la cuestión de “si la facultad sensitiva y la motora se transmiten a través de los mismos nervios”, defiende la multiplicidad de los instrumentos de la sensación y del movimiento, así como de los nervios correspondientes.

Acerca de este tema volvió en sus obras posteriores con planteamientos más basados en la anatomía. Dedica ocho capítulos a los sentidos externos, ocupándose de los órganos de la olfación, audición y visión, rechazando las opiniones de Aristóteles y de Galeno. También estudia el tema, más general, de las “localizaciones de los sentidos”, reiterando que “la misma facultad que tiene potencia de imaginar, razonar y recordar, radicada en el cerebro, es la que ve en los ojos, oye en los oídos, gusta en la lengua, etc.” [10]

La extraordinaria influencia en toda Europa de la obra de Valles Controversiarum medicarum et philosophicarum libri decem, a través de catorce ediciones desde 1556 hasta 1625, explica que los historiadores de la medicina suecos B. I. Lindskog y B. L. Zetterberg, miembros de la Sydsvenska Medicinhisttoriska Sällskapets, le dedicaran durante años una investigación modélica con el riguroso método de la llamada “bibliografía material”.

Además de médico fue un gran humanista y escritor, dominando con maestría el griego y el latín clásicos. Sus últimos años los pasó en la botica del Monasterio de El Escorial preparando la destilación de plantas naturales y organizando la biblioteca.[11] Durante esos años publicó De sacra philosophia (1587), un Methodus medendi (1558), que figura entre los mejores manuales de terapéutica clínica del Renacimiento, y el Tratado de las aguas destiladas, pesos y medidas de que los Boticarios deven usar, impreso el mismo año de su muerte (1592) y destinado a explicar una ordenanza real sobre el tema. El anciano protomédico, aunque conoció al paracelsista Diego de Santiago y al resto de “destiladores de Su Magestad”, apoya su glosa en los textos de materia médica y destilación anteriores al movimiento paracelsista.

Falleció el 20 de septiembre de 1592 en el Convento de los Agustinos de Burgos, al acompañar al rey Felipe II en un viaje. Sus restos, por su expreso deseo, fueron trasladados y enterrados en la Capilla del Colegio Mayor de San Ildefonso, en Alcalá de Henares. El 14 de abril de 2011, durante las obras de restauración de la capilla, se halló una urna de plomo con los restos de Vallés.[12]

Obras

Archivo:Francisco Vallés (1592) Tratado de las aguas destiladas, pesos, y medidas.jpg
Tratado de las aguas destiladas, pesos, y medidas de que los Boticarios deuen usar (1592).

Empezó a publicar desde muy joven, con 20 trabajos conocidos, desde traducciones de los clásicos hasta trabajos personales, tanto de tema médico como filosófico.[13]

Influencias

Influyó en el gran teólogo, filósofo y jurista Francisco Suárez, coetáneo de Valles, a quien conoció y estudió, aplicando a su obra juvenil De Anima concepciones antropológicas ya presentes en la obra del gran médico y filósofo humanista.[17] En esta magna obra, cita Suárez hasta 31 veces al divino Vallés, comentando pasajes importantes de sus Controvesias y de su De sacra Philosophia. Pero lo más importante es que recoge de él la teoría de la simpatía de las potencias, radicadas en la misma alma y que constituye una de las mejores aportaciones al estudio de la epistemología y de las relaciones alma-cuerpo en la Antropología Filosófica de Suárez.[18]

Reconocimiento

Lápida de su nicho mortuorio en la Capilla de San Ildefonso (Alcalá de Henares).[19]

En 1912, en reconocimiento a sus aportaciones a la Medicina, se construyó en Burgos el Hospital Divino Valles, nombrado así en su honor.[20]

En Madrid tiene una calle con su apodo "Divino Vallés" en el distrito de Arganzuela.

Controversia sobre su apellido (Valle o Vallés)

La obra impresa del médico, en castellano o latín, aparece firmada como Francisco Vallesio Covarruviano o Francisci Vallesii Covarrubiani, que significaría 'Francisco del Valle, natural de Covarrubias'. Valle o Valles es un apellido habitual en Castilla y, para muchos especialistas, esta es la forma correcta de nombrarle, y no Vallés, como también aparece en ciertas publicaciones.[21] Cuando, a finales del siglo XX, se volvió a estudiar a este médico en obras históricas y en instituciones, se prefirió la forma llana, tanto en el CSIC como en obras especializadas (las de V. Peset Llorca, E. Sánchez Fernández-Villarán, L. García Ballester, J.L. Abellán o J. Pardo Tomás) o en el propio hospital burgalés que lleva su nombre.[22][23]

Véase también

Referencias

  1. López Piñero, «Francisco Valles de Covarrubias» en Diccionario biográfico español, Real Academia de la Historia; Peset Llorca, V., «La curación por la palabra según Francisco Valles», en Cuadernos de Historia de la Medicina, 3, 1964; Reverte Coma, José Manuel, Francisco Valles de Covarrubias y Alcalá de Henares (su vida y su época), Ediciones del Museo "Profesor Reverte Coma" de Antropología, Médica-Forense, Paleopatología y Criminalística, 2012. Sobre la forma Valles o Vallés del apellido, véase sección «Controversia sobre su apellido».
  2. Sánchez-Casas, P., "La contribución de Francisco Valles a la medicina moderna", Revista de Historia de la Medicina y la Ciencia, vol. 20, núm. 2, 2015, pp. 112-125.
  3. Fernández de la Vega, C., El humanismo médico en la obra de Francisco Valles, Editorial Universitaria, 2008.
  4. Oliver de Brichfeus I. Francisco Valles de Covarrubias, apellidado "El Divino". Memoria biográfico-bibliográfica. Madrid: Impresor Alejandro Gómez Fuentenebro; 1866. (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última).
  5. Peset JL. Los saberes médicos en la Universidad de Alcalá. En: Jiménez Moreno L (coordinador). La Universidad Complutense Cisneriana: impulso filosófico, científico y literario, siglos XVI y XVII, Madrid, Editorial Complutense, 1996. p.257-60.
  6. Hernández J. Cristóbal de Vega (1510-1573) y su Liber de arte medendi (1564). Valencia, Universidad de Valencia, 1997.
  7. Escritura del mayorazgo de Francisco de Valles y Juana de Vera. Madrid: manuscrito; 19/08/1587. Biblioteca Digital Hispánica. Consultado el 18/06/2013. (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última).
  8. Retratos de los españoles ilustres con un epítome de sus vidas, Madrid, Imprenta Real de Madrid, 1791. p.95-7.
  9. García Lledó A., La lección de anatomía, Alcalá de Henares (Madrid): Universidad de Alcalá; 2009. p.9.
  10. Francisco Valles de Covarrubias José María López Piñero. Real Academia de la Historia
  11. López Piñero JM, Calero F., Las Controversias (1556) de Francisco Valles y la Medicina Renacentista, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas; 1988. ISBN 84-00-06803-3
  12. Alcalá recupera los restos del "Divino Vallés", médico de Felipe II y responsable de la Anatomía Patológica moderna. Diario del Henares, 29 de abril de 2011.
  13. Martín Ferreira AI. Las ‘controvertidas’ Controversiae del médico humanista Francisco Vallés: Controversiarum medicarum et philosophicarum libri decem 1556–1590. Res Publica Litterarum. Suplemento monográfico “Tradición Clásica y Universidad”. 2008.
  14. Colmeiro M. La botánica y los botánicos de la Península Hispano-Lusitana. 1858. p.5 y 155.
  15. Salinas Araya A. Tradición e innovación en la medicina española del Renacimiento. Ars Medica. 4(4). Archivado el 19 de julio de 2011 en Wayback Machine.
  16. Eustasio Sánchez F.-Villaran (traductor). Libro singular de Francisco Vallés sobre cosas que fueron escritas físicamente en los libros sagrados o de la sagrada filosofía. Biblioteca Clásica de la Medicina española, tomo XVII. Madrid: Cosano; 1971.
  17. Castellote S. Francisco Suárez, Commentaria una cum quaestionibus in libros Aristotelis De Anima. Madrid: Sociedad de Estudios y Publicaciones; 1978-1991.
  18. Castellote S. Antropología Filosófica en la obra de Francisco de Valles. Archivo Iberoamericano de Historia de la Medicina. 1963; 15:77-120.
  19. «La urna aparecida en la lápida del Divino Valles vuelve a la Capilla de San Ildefonso 4 años después». Diario digital de la Universidad de Alcalá. 09/04/2015.
  20. Hospital Divino Valles. Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León. Consultado el 07/06/2015.
  21. López Piñero J.M., Calero, F. Las Controversias (1556) de Francisco Valles y la Medicina Renacentista, Madrid, CSIC, 1988, pp. 5-7,] ISBN 84-00-06803-3
  22. [1]
  23. López Piñero J.M., "Francisco Valles". En: Dicc. histórico de la ciencia moderna en España. Barcelona: Península, 1983, II, 391-4.

Enlaces externos