Galeote

De Hispanopedia
Galeotes en el Museo Marítimo de Barcelona, España.

En náutica, el galeote (forzado, pl. forzados, talamites)[1] era un esclavo condenado a remar en las galeras. Se trataba de una forma de condena esclavizante, privativa de libertad, considerada como una de las peores.

En el Mediterráneo, civilizaciones antiguas como Egipto, los fenicios, algunas ciudades-estado griegas, Cartago, el Imperio Romano y el Imperio Bizantino utilizaron remeros esclavos o forzados (similares a galeotes) en sus galeras para guerra y comercio.

La condena de galeote se aplicó posteriormente en las legislaciones de los Estados italianos (Venecia, Génova), España, Portugal, Francia, y Rusia. En estos estados la práctica persistió hasta los siglos XVI, XVII e incluso XVIII.[2] (en francés forcat; en italiano galeotto).

La condena también era aplicada en el Imperio Otomano, y en los estados berberiscos del norte de África.

No existen registros de que los esclavos transportados por Inglaterra u Holanda fueran obligados a remar, o a trabajar en cualquier otra tarea de los barcos. En Escandinavia los thralls (esclavos capturados o nacidos en servidumbre) se destinaban normalmente a agricultura, o tareas domésticas, y aunque podían acompañar a sus amos en viajes marítimos, la tarea de remar en barcos se reservaba normalmente a marineros y guerreros experimentados.

En otras regiones del mundo como Asia hubo constancia de remeros en China y Japón, pero generalmente eran libres, salvo en los casos de los capturados por piratas.

Etimología

Al galeote se lo llamaba también forzado, y en plural forzados, o talamites, según Luzuriaga. Talamites era un adjetivo derivado del sustantivo greco-latino Thalamius, que significaba 'remero'.[3]

Descripción

Los galeotes eran por lo general delincuentes que purgaban como forma de pago por un delito cometido. En realidad muchas veces eran también enemigos capturados por haber luchado como soldados en el bando perdedor de un combate. Debido al esfuerzo requerido en este trabajo, era considerado estrictamente una pena masculina y no hay casos documentados de que se haya aplicado a mujeres. También podían ser integrantes de etnias estigmatizadas en la sociedad, reclusos sobrantes en cárceles con mucho hacinamiento, enemigos, algunos nobles caídos en desgracia ante el gobernante o simplemente por motivos de reclutamiento forzado por motivos de guerra naval.

Al primer remero de cada banco en la galera se le denominaba bogavante.

Fue una de las ocupaciones más antiguas de la historia, considerada un suplicio y la peor de las condenas, ya que las galeras se impulsaban usando la fuerza muscular con remos. Solían remar todos al mismo tiempo para que el esfuerzo fuera más efectivo y menor. Para esto, uno de ellos marcaba un ritmo monótono con un tamborilete o con su voz.

Ante el advenimiento de una batalla, los galeotes eran amarrados a su puesto mediante cadenas y dormían a proa cuando eran reemplazados por otro grupo de galeotes de refresco. Los enfermos, conflictivos o heridos eran echados sin miramientos por la borda, o desechados y revendidos a bajo precio en el mercado de esclavos, en el caso de las galeras turcas o berberiscas.

Se llama cómitre a la persona que en las galeras vigilaba y dirigía la boga y otras maniobras y a cuyo cargo estaba el castigo de los galeotes remeros y forzados.

En España, en 1560, por Edicto del Rey Felipe II, los galeotes podían haber sido condenados por no obedecer una orden de censo, no aceptar una orden de destierro, ser vagabundo, o en algunos casos para desocupar cárceles hacinadas. El perdón por medio de "Oidores" y Comisarios que abogaban ante el Rey era posible, pero era muy poco común el liberar a un galeote.

Maqueta de una galera romana del siglo II.

En tiempos de guerra, como es el caso del Rey don Felipe IV en 1638, los galeotes eran reclutados forzosamente entre los varones jóvenes de los pueblos para poner en activo a las galeras de guerra.

En nuestros días galeote y cómitre perviven como apellidos en España.

En el Japón feudal también se usó a personas para propulsar las embarcaciones a remo, pero con la diferencia de que estos remeros eran libres y dedicados enteramente a su embarcación.

Referencias en la literatura y en el cine

  • En Don Quijote de la Mancha, el protagonista libera a unos condenados a galeras en una de sus aventuras por los caminos de La Mancha.
  • En la película Ben-Hur, de 1959, el protagonista pasa tres años remando en una galera romana. Esto último es históricamente erróneo, porque en los antiguos pueblos mediterráneos como Grecia, Roma o Cartago los remeros eran hombres libres (remeros de oficio y tradición).
  • En la novela Corsarios de Levante, de Arturo Pérez-Reverte, Diego Alatriste e Íñigo Balboa recorren el Mediterráneo a bordo de una galera.
  • Igualmente, en el largometraje Alatriste Íñigo Balboa es condenado a galeras por haber espiado para la corona francesa resultando la acusación falsa.
  • En la novela insignia de Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, el autor hace referencia a un galeote al describir el arduo trabajo que realizó Úrsula Iguarán mientras construían las reformas de su casa nueva para llenarla de costosos elementos decorativos.

Véase también

Referencias

  1. Navarrete, Martín Fernández de (1831). Diccionario marítimo español. Imprenta real. Consultado el 20 de marzo de 2020. 
  2. «Los condenados a galeotes en España». Archivado desde el original el 7 de julio de 2009. Consultado el 25 de marzo de 2011. 
  3. Luzuriaga (Diccionario manuscrito de los años de 1620 a 1630)