Gonzalo de Tapia

De Hispanopedia
Gonzalo de Tapia

Monumento a Gonzalo de Tapia, en San Luis de la Paz, Guanajuato, México.
Información personal
Nacimiento 1561
León, España
Fallecimiento 11 de julio de 1594
Sinaloa
Nacionalidad Española
Información profesional
Ocupación Misionero, Sacerdote Jesuita
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Gonzalo de Tapia (1561, León, España - Sinaloa, 11 de julio de 1594) fue un misionero jesuita, protomártir y fundador de la primera misión permanente de los jesuitas en la Nueva España.[1]

Biografía

Primeros años

Gonzalo de Tapia nació en 1561 en el barrio de Santa Marina, «el barrio de la nobleza», el más antiguo de la ciudad de Leon, cerca de la catedral, donde se asentaban todas las familias de la vieja nobleza. Fue bautizado en la parroquia de Santa Marina, donde se conserva su partida de bautismo.

Fue el primer alumno del Colegio de la Compañía de Jesús en León, donde fue llevado desde muy niño (1571) por su padre Gonzalo de Tapia. Era el heredero único del título y nobleza de su casa debido a la muerte de sus dos únicos hermanos que lucharon entre los soldados de Felipe II.

Desde joven demostró su valor, como prueba el episodio durante el invierno de 1572-1573, cuando acudio al auxilio de tres padres jesuitas españoles que fueron secuestrados cuando atravesaban Francia de camino a Roma, a la congregación general que había de elegir al sucesor de Borja. Eran: Gil González de Avila, provincial de Castilla, Juan Suárez y Martín Gutiérrez. Una partida de calvinistas de Cardelat los encerraron en la torre del castillo, e hirieron de muerte a Martín Gutiérrez. Los estudiantes de León tuvieron noticias y Gonzalo de Tapia acudió, aún con su temprana edad de 12 años, a ofrecer rescate y pagar una fuerte suma de su propio peculio.

Entró como miembro de la Compañía de Jesús en el Colegio de León a los 16 años de edad, el día de la Ascensión del Señor (26 de mayo) en el año de 1576. Hace sus primeros votos en 1578 y se ordena sacerdote en 1585. Uno de los sacerdotes rescatados en Cardelat, Juan Suárez, le ofrece los mejores puestos en su provincia, así como las primeras y más altas cátedras, las cuales rechaza alegando no desearse ver a la cabeza de sus compañeros.[2]

En Nueva España

En 1585 es trasladado a Nueva España, donde se dedica a aprender las lenguas locales, como el tarasca y el otomí, a las que añadió después el tepehuano y el acaxee, que llegó a dominar a la perfección. La utilización de las lenguas nativas para culminar la evangelización era una estrategia muy propia de los jesuitas en aquellas tierras nuevas. Tapia publicó un catecismo en lengua acaxee.

Su primera obra importante en Nueva España fue la pacificación de los chichimecas, que ni los aztecas, ni más tarde los españoles, habían conseguido dominar. Hacían la guerra a los colonos de la frontera y en sus expediciones llegaban a sólo 100 Kms. de la capital. Armado únicamente con su conocimiento de la psicología indígena se adentró él solo en la zona de guerra y consiguió lo que no habían conseguido los soldados. Cuando terminó la guerra se dedicó a bautizar y hacer misión evangelizadora en Durango, Pátzcuaro, y San Luis de la Paz.

A continuación quiso ir más al norte, hacia los territorios de la actual Nuevo México. Pero el Gobernador de Nueva Vizcaya, Rodrigo del Río y Leza, conocedor del terreno y las distancias, le convenció para que se dirigiera al oeste, a la costa del Pacífico. Partiendo en 1591 para la provincia de Sinaloa, informó también sobre las peculiaridades de la región donde trabajaba, así como acerca de sus habitantes. En aquella época había en la villa cinco familias españolas y unos 50 000 indígenas en las comarcas aledañas, pertenecientes a diversos grupos cahitas: sinaloas, ocoronis, mocoritos y comanitos, además de los guasaves de la costa. Los jesuitas trataron de ganarse la confianza de los indios cercanos y visitaban regularmente las comunidades indígenas, donde además de impulsar sus iniciativas evangelizadoras, prestaban también asistencia médica, en la medida de lo posible. Gonzalo de Tapia, buscando el progreso de los indígenas, fue a la ciudad de México para solicitar la ayuda del Arzobispo, el Virrey y el Provincial de la Compañía jesuita, y a su vuelta, se estableció en Toborapa.

Sin embargo sus estrategias de evangelización chocaron de frente con algunas de las creencias y supersticiones locales, cuya vigilancia y cumplimiento corría a cargo de hechiceros como Nacabeba, quien desempeñaba tanto las funciones de chamán como de curandero. Temeroso de perder la gran influencia de la que disfrutaba, conspiró para formar un grupo, formado por familiares suyos, con el objetivo de eliminar al predicador de aquella religión extranjera. Tapia acabaría siendo asesinado a manos de Nacabeba y siete familiares, en su choza del pueblo de Toborapa, tras celebrar la misa. Los secuaces destrozaron la cabeza del misionero mediante golpes de macana, y el mismo Nacabeba remató su existencia, decapitándolo. [3] Andrés Pérez de Rivas, misionero jesuita llegado a la región poco después de los hechos, nos dejó una brutal narración sobre su asesinato, ocurrido el 10 de julio de 1594, cuando Gonzalo tenía 33 años:

“Cargaron tras de él Nacabeba y sus cómplices, y añadiendo otros crueles golpes de hachas y palos cortos, allí le acabaron de quitar la vida. Y no contenta la crueldad y rabia de estas fieras con verlo muerto, le cortaron la cabeza y el brazo izquierdo. Y desnudándole de sus pobres vestiduras dejaron el cuerpo, tronco y pecho, abajo de aquel suelo. Y relamiéndose en la sangre del cordero inocente, que habían despedazado tales lobos, se llevaron la cabeza y brazo para celebrar con él sus bárbaros triunfos”.

Tras aquello, profanaron la iglesia, robaron el cáliz y los ornamentos litúrgicos, y huyeron al monte.

El capitán zacatecano Diego Martínez de Hurdaide se puso al mando de los soldados y vecinos armados que iniciaron la caza y captura de los asesinos. Estos intentaron refugiarse primeramente con los zuaques, que los expulsaron casi de inmediato, para luego acudir a la tribu de los tehuecos ofreciéndoles sus hijas y mujeres a cambio de protección y asilo. Los tehuecos en un principio aceptaron el trato, pero al descubrir la magnitud del crimen que habían cometido, les apresaron y entregaron a las autoridades españolas. El capitán fue muy severo en el castigo y ejecutó a la mayor parte de los homicidas del misionero.

El padre Gonzalo de Tapia había sido muy querido, tanto por sus compañeros como por la mayoría de indígenas con los que había convivido, y aunque su muerte supuso al principio un duro contratiempo para los planes evangélicos de la Compañía de Jesús, el cambio de estrategia liderada por el mismo capitán Martínez de Hurdaide, que combinó una dura mano militar con un oportuno y generoso sentido del perdón, supuso que los jesuitas consiguieran avanzar paulatinamente en la zona, y contaran con cerca de 10 000 bautizados diez años después de la muerte de Tapia.

Legado

Gonzalo de Tapia se convirtió en el primer jesuita que murió por predicar el Evangelio en México, y por lo tanto, se le considera un protomártir.

Fue el fundador de la parroquia de San Luis Rey en Guanajuato, donde se conserva un retrato de su martirio. En Guadalajara, se le levantó una estatua y se veneraron sus reliquias. De misma manera, en el atrio parroquial de la iglesia de San Luis Rey hay otra estatua de él.

También existe un Colegio de las Madres Mínimas y una calle de la colonia La Banda en San Luis de la Paz en Guanajuato que llevan su nombre.[4]

Bibliografía

  • Carrera, J. de la, "...Del P. Gonzalo de Tapia..." (1600), MonMex 7:60-83. Decorme, Obra, 2:148-167.
  • Florencia-Oviedo 13-140. Guzmán, P. de, [Historia Colegios Castilla], ARSI, OppNN 35-2, f.372-375. NCE 13:937.
  • Peláez, M., "Lo sucedido en la muerte del Padre Gonzalo de Tapia" (1594), MonMex 5:292-308.
  • Pérez de Rivas, Triunfos, 1:170-185, 260-276. Polgár 3/3:356. Schiels, W. E., Gonzalo de Tapia, 1561-1594, founder of the First Permanent Jesuit Mission in North America (Nueva York, 1934) [trad. esp. (Guadalajara, 1958)]. Zambrano 2:375-430.
  • J. Burrieza Sánchez, Jesuitas en Indias: entre la utopía y el conflicto, Valladolid, Universidad, 2007.

Referencias

  1. Shiels, W.E., S.J. (1958). Gonzalo de Tapia. Guadalajara. 
  2. Tanner, Mathias (1675). Galería jesuítica. Praga. 
  3. Zambrano, Francisco S.J. (1962). Editorial Jus, ed. Diccionario Bio-Biobliográfico de la Compañía de Jesús en México, Tomo II (1566-1600). México. p. 685. 
  4. José Omar García Hernández (20 de julio de 2013). «Se Cumplió el 419 Aniversario de la Muerte de Gonzalo de Tapia». Archivado desde el original el 27 de junio de 2015. Consultado el 8 de septiembre de 2015. 

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