Gran Socorro

De Hispanopedia
Gran Socorro
Parte de el Sitio de Malta (1565) y las Guerras habsburgo-otomanas

Llegada del Gran Socorro a Malta el 7 de septiembre de 1565; grabado de Antonio Francesco Lucini (1665).
Fecha 26 de agosto-12 de septiembre de 1565
Lugar Canal de Sicilia y Malta
Resultado Victoria de la Monarquía Hispánica y sus aliados
Consecuencias Levantamiento del sitio y evacuación de las fuerzas otomanas
Beligerantes
Monarquía Hispánica
Orden de Malta
Contingentes de los Estados Pontificios, el Ducado de Florencia, el Ducado de Saboya y la República de Génova
Imperio otomano
Fuerzas de Argel y Trípoli
Comandantes
García de Toledo
Álvaro de Bazán
Juan Andrea Doria
Álvaro de Sande
Jean Parisot de La Valette
Mustafá Bajá
Pialí Bajá
Uluç Alí
Hasán Bajá
Unidades militares
Tercios de Nápoles, Lombardía y Cerdeña
Infantería italiana y florentina
Escuadras de galeras aliadas
Jenízaros, sipahis e infantería otomana y norteafricana
Fuerzas en combate
Entre 8300 y 9600 soldados desembarcados
60 galeras escogidas y embarcaciones auxiliares
Aproximadamente 10 000 hombres permanecían en Malta al iniciarse la retirada

El Gran Socorro fue la expedición anfibia enviada en 1565 por la Monarquía Hispánica para auxiliar a la Orden de Malta durante la fase final del sitio de Malta. La operación fue autorizada por orden del Rey Felipe II, diseñada militarmente por Álvaro de Bazán, y quedó bajo el mando general de García de Toledo, Virrey de Sicilia y Capitán General del Mar.[1]

Los preparativos se prolongaron durante varios meses debido a la dificultad de reunir tropas, galeras, transportes, víveres y dinero procedentes de distintos territorios. La fuerza principal salió de Sicilia el 26 de agosto y, tras sufrir temporales y varios aplazamientos, desembarcó en la bahía de Mellieħa durante la madrugada del 7 de septiembre. Las fuentes sitúan el número de soldados llegados a tierra entre 8300 y 9600.[1][2]

La llegada del socorro obligó al mando otomano a abandonar el asedio precipitadamente y con grandes perdidas. Tras un último enfrentamiento terrestre, la expedición otomana terminó de evacuar Malta el 12 de septiembre.[3]

Antecedentes

En 1530, el Emperador Carlos V había cedido las islas de Malta y Gozo, junto con Trípoli, a los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén. Desde entonces, Malta se convirtió en una avanzada cristiana situada entre Sicilia, el norte de África y las principales rutas marítimas del Mediterráneo central.[4]

El equilibrio naval de la región se había vuelto especialmente desfavorable para la Monarquía Hispánica después de la derrota de la armada cristiana en la Batalla de Los Gelves de 1560. A ello se sumaba la obligación de proteger simultáneamente Sicilia, Cerdeña, Nápoles, La Goleta, Orán, Mazalquivir y otros enclaves amenazados por las fuerzas otomanas y norteafricanas. La defensa de Malta formaba parte, por tanto, de un sistema estratégico mucho más extenso.[2]

La armada del Sultán Solimán el Magnífico apareció ante Malta el 18 de mayo de 1565. Las estimaciones sobre su fuerza varían según las fuentes, pero se calcula que la fuerza invasora comprendía cientos de embarcaciones y entre 35 000 y 50 000 combatientes. El mando terrestre correspondía a Mustafá Bajá, mientras que Pialí Bajá dirigía la flota. A ellos se unieron posteriormente contingentes norteafricanos, entre ellos los de Uluç Alí y Hasán Bajá.[1][2]

El primer objetivo otomano fue el Fuerte de San Telmo, cuya resistencia se prolongó hasta el 23 de junio. Aunque el fuerte acabó siendo conquistado, el asalto costó a los sitiadores varias semanas y numerosas bajas. Los supervivientes de la Orden se concentraron en Birgu, Senglea y el Fuerte de San Ángel, al otro lado del Gran Puerto.

El 28 de junio llegó a la isla un primer refuerzo de aproximadamente seiscientos soldados españoles e italianos. Este contingente, conocido habitualmente como el pequeño socorro, consiguió atravesar las líneas enemigas y reforzar las guarniciones, pero resultaba insuficiente para obligar a los otomanos a levantar el asedio.[3]

Preparativos

Concentración en Sicilia

Felipe II confió la organización del auxilio a García de Toledo. Su cometido presentaba un importante dilema estratégico: debía socorrer Malta sin dejar desguarnecidos Sicilia y los demás territorios mediterráneos de la Monarquía. La reciente derrota de Los Gelves aconsejaba además evitar que una nueva flota cristiana fuese destruida en un combate frontal.[1]

Durante el verano fueron llegando a Mesina y Siracusa galeras, soldados y abastecimientos procedentes de España, Nápoles, Sicilia, Génova, Saboya, Florencia, los Estados Pontificios y la propia Orden de Malta. El contingente reunió unidades de los Tercios de Nápoles, Lombardía y Cerdeña, además de infantería italiana y florentina.

A finales de agosto, García de Toledo disponía en Sicilia de unas noventa galeras, cuarenta y cinco naves de transporte y alrededor de 13 500 soldados: unos 8000 españoles, 1500 italianos y 4000 florentinos. No todos ellos podían ser enviados a Malta, pues una parte debía permanecer en la defensa de Sicilia y otra carecía de espacio en las galeras seleccionadas para la travesía.[1]

Entre los jefes reunidos figuraban Álvaro de Bazán, Juan Andrea Doria, Sancho de Leyva, Juan de Cardona, Álvaro de Sande, Sancho de Londoño, Gonzalo de Bracamonte, Ascanio della Corgna y Chiappino Vitelli. La variedad de procedencias de las tropas y escuadras complicaba la coordinación y obligaba a acordar de antemano la cadena de mando, el orden de navegación y las señales que debían utilizarse durante la aproximación.

Consejo de guerra

En el consejo celebrado antes de la partida se discutieron dos posibilidades principales. La primera consistía en avanzar con toda la armada y aceptar el riesgo de una batalla contra la flota otomana.

La segunda, defendida de forma destacada por Álvaro de Bazán, proponía escoger las sesenta galeras más aptas, embarcar en cada una unos ciento cincuenta soldados y cruzar rápidamente el canal antes de que el enemigo pudiera reaccionar.[5]

El proyecto de Bazán permitía transportar nominalmente unos 9000 hombres y reducía el tiempo durante el cual la escuadra estaría expuesta. La flota debía evitar el combate siempre que fuese posible; si era descubierta por una patrulla enemiga, las galeras combatirían únicamente para abrirse paso y completar el desembarco. El plan de Álvaro de Bazán está considerado una obra maestra de la táctica anfibia y el factor sorpresa.[6]

Su estrategia se basó en un aligeramiento de la flota, vaciando las 60 galeras más rápidas de la armada, eliminando suministros e impedimentos innecesarios para maximizar el espacio a bordo. También hacinó a unos 150 soldados por galera, logrando embarcar una fuerza de desembarco masiva y compacta lista para actuar de inmediato. Durante la aproximación se prohibió el empleo de silbatos y otras señales sonoras, mientras que los capitanes debían mantener una formación cerrada y seguir las luces de las naves de mando. La concepción de la operación se atribuye principalmente a Bazán, quien tuvo el papel principal en la elección de la fuerza rápida, y la estrategia militar empleada.[1][5]

Expedición

Travesía

Las galeras escogidas salieron de Siracusa el 26 de agosto. El mal tiempo dispersó parte de la formación y obligó a efectuar reparaciones y nuevas concentraciones en puertos sicilianos, entre ellos Trápani. Las enfermedades, el agotamiento y las deserciones redujeron también el número de hombres disponibles.[1]

La escuadra volvió a navegar por las inmediaciones de Linosa y Lampedusa. Juan Andrea Doria se adelantó con varias galeras para reconocer la situación, mientras que marineros y agentes conocedores de las costas maltesas intentaban establecer contacto con los sitiados. Entre estos últimos destacó Juan Martínez de Olivencia, que había entrado previamente en Malta y proporcionado información sobre el dispositivo otomano y los lugares adecuados para el desembarco.

Una primera aproximación tuvo que ser interrumpida por la meteorología y por la falta de señales suficientemente claras desde la isla. La decisión evitó que las galeras quedaran aisladas ante una fuerza enemiga superior. Reunida de nuevo la flotilla, se tomó la decisión de realizar la tentativa definitiva durante la noche del 6 al 7 de septiembre.[1]

Desembarco

El punto elegido fue la Bahía de Mellieħa, en el norte de Malta. La zona disponía de una playa apropiada para varar las embarcaciones menores, terreno relativamente llano y acceso a agua dulce. Además, se encontraba alejada del núcleo principal de la flota otomana, concentrada alrededor del Gran Puerto.

Las galeras se aproximaron durante la noche manteniendo el mayor silencio posible. Entre 8300 y 9600 soldados desembarcaron en aproximadamente una hora y media, sin que las patrullas navales otomanas consiguieran impedirlo. Se llevaron pocos caballos, pues embarcar una fuerza de caballería numerosa habría aumentado considerablemente el consumo de agua, forraje y espacio.[1]

Una vez en tierra, las tropas se organizaron y comenzaron a avanzar hacia el interior cargando municiones, alimentos y otros pertrechos. La falta de animales de carga obligó a abandonar parte de los suministros. Cumplida la misión de transporte, regresaron con las galeras hacia Sicilia para evitar que la escuadra fuese sorprendida. Antes de alejarse, hizo pasar parte de la flota a la vista de las fortificaciones y disparar salvas para comunicar a los sitiados que el desembarco se había completado.[1]

Retirada otomana

Levantamiento del sitio de Malta

Los otomanos tenían previsto efectuar un nuevo ataque general el 7 de septiembre. La noticia de la llegada del socorro les convenció a suspenderlo. Pialí Bajá comenzó a reembarcar la artillería y Mustafá ordenó abandonar las trincheras y posiciones de asedio. Algunas obras fueron incendiadas y el Fuerte de San Telmo, ocupado desde junio, fue evacuado.[1]

El 11 de septiembre tuvo lugar el principal combate entre el socorro y la retaguardia otomana cerca de Mdina. Mustafá conservaba varios miles de jenízaros, tropas de caballería y contingentes norteafricanos. La información proporcionada por desertores permitió a los cristianos conocer parte de su dispositivo. Álvaro de Sande, en punta de la vanguardia española, cargó sobre los otomanos que iban a tomar posesión de una colina, con una única compañía de arcabuceros, sin esperar a ponerse la coraza o a recibir órdenes. Los ya desmoralizados turcos, asombrados por el ímpetu del ataque y creyendo que se les venían encima los Tercios, dieron media vuelta y huyeron, siendo acuchillados hasta que lograron embarcarse.

Las últimas fuerzas otomanas abandonaron Malta el 12 de septiembre. La operación de auxilio había cumplido así su objetivo sin que la armada cristiana tuviese que arriesgarse en una batalla naval general.[3]

Consecuencias

El Gran Socorro aseguró la supervivencia de la Orden de Malta y conservó para la Monarquía Hispánica y sus aliados una posición de gran importancia en el Mediterráneo central. La victoria fue celebrada en numerosos territorios europeos, y Felipe II felicitó a García de Toledo y a los demás mandos que habían intervenido en la organización de la expedición.[1]

Aunque el resultado no supuso la destrucción de la armada otomana, que consiguió retirarse con buena parte de sus galeras, el éxito fue fundamentalmente estratégico y logístico, ya que se levantó el sitio, se preservó Malta y se evitó una batalla naval en condiciones potencialmente desfavorables.

La devastación sufrida por las fortificaciones mostró la necesidad de reconstruir el sistema defensivo de la isla. En 1566 comenzó la fundación de la ciudad de La Valeta, que fue concebida como una plaza fortificada capaz de resistir futuros ataques.[4]

El sitio y su desenlace impulsaron también el fortalecimiento de las escuadras de galeras y de las defensas costeras de la Monarquía Hispánica y de los Estados italianos. Estas medidas formaron parte del proceso de movilización naval que culminó seis años después en la creación de la Liga Santa y la Batalla de Lepanto.[1][2]

Enlaces externos

Referencias

  1. 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 1,12 Bunes Ibarra, Miguel Ángel de (2025). «La ayuda española para el levantamiento del sitio de Malta de 1565». Revista de Historia Militar 69 (Extra II): 151-180. ISSN 0482-5748. doi:10.55553/504nkf069205. Consultado el 11 de septiembre de 2026. 
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 Martínez Ruiz, Enrique (2021). «Felipe II y el Islam antes de Lepanto». Revista General de Marina 281 (2): 205-218. Consultado el 11 de septiembre de 2026. 
  3. 3,0 3,1 3,2 Vilà, Lara (2014). «La poesía de la guerra en el Mediterráneo: la defensa de Malta en la épica del Quinientos». Calíope 19 (1): 129-158. Consultado el 11 de septiembre de 2026. 
  4. 4,0 4,1 «Del siglo XI a nuestros días». Soberana Orden de Malta. Consultado el 11 de septiembre de 2026. 
  5. 5,0 5,1 Fernández Duro, Cesáreo (1888). «Álvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz». Boletín de la Real Academia de la Historia 12: 187-193. Consultado el 11 de septiembre de 2026. 
  6. ABC Historia (5 de marzo de 2019). «El heroico rescate español en Malta que puso fin a uno de los asedios más salvajes de la historia». Consultado el 11 de septiembre de 2026.