Guerra filipino-estadounidense

De Hispanopedia
(Redirigido desde «Guerra Filipino-Estadounidense»)
Guerra filipino-estadounidense
Segunda Guerra de Independencia Filipina
Parte de la Ocupación estadounidense de Filipinas

Filipinos masacrados durante la guerra.
Fecha 4 de febrero de 1899-13 de septiembre de 1907
Lugar FilipinasBandera de Filipinas Filipinas
Casus belli Proclamación de la Primera República Filipina e intervención estadounidense en el archipiélago filipino debido a la victoria obtenida contra España en la guerra hispano-estadounidense.
Resultado Victoria de Estados Unidos y Ocupación estadounidense de Filipinas.
Disolución de la Primera República Filipina.
Beligerantes
Bandera de Estados Unidos Estados Unidos
Policía General de Filipinas
Exploradores Filipinos
Bandera de Filipinas República Filipina
Katipunan
Bandera de Filipinas Pulajanes
Sultanato de Sulu
Bandera de Filipinas Moros filipinos
Comandantes
Bandera de Estados Unidos William McKinley
Bandera de Estados Unidos Theodore Roosevelt
Bandera de Estados Unidos Elwell Otis
Bandera de Estados Unidos Arthur MacArthur
Bandera de Estados Unidos John Pershing
Bandera de Estados Unidos Jacob Smith
Bandera de Filipinas Emilio Aguinaldo
Bandera de Filipinas Antonio Luna
Bandera de Filipinas Artemio Ricarte
Bandera de Filipinas Miguel Malvar
Bandera de Filipinas Gregorio Del Pilar
Bandera de Filipinas Manuel Tinio
Arcadio Maxilom
Macario Sakay
Bandera de Filipinas Dionisio Seguela
Vicente Álvarez
Sultán de Sulu
Fuerzas en combate
126.468 soldados 34.000 soldados
Bajas
4.324 soldados muertos (1.073 en combate)
2.911 heridos
16.000 soldados muertos en combate
1.200.000 - 3.000.000 civiles muertos
Página no enlazada a Wikidata y añade el enlace en español: Guerra filipino-estadounidense.

La Guerra filipino-estadounidense, considerada como la primera guerra de liberación nacional del siglo XX, fue un conflicto bélico acaecido entre Filipinas y el ejército invasor de los Estados Unidos de América, que se tuvo lugar en territorio filipino desde el 4 de febrero de 1899 hasta el 13 de septiembre de 1907.

Este conflicto era conocido también como insurrección filipina o insurrección tagala, en un intento de minimizar su importancia en asuntos internacionales. Este nombre fue históricamente el más usado comúnmente en Estados Unidos, pero los filipinos, y un número considerable de historiadores de la comunidad internacional e incluso estadounidenses, siempre se refirieron a estas hostilidades como la guerra filipino-estadounidense. En 1999 la Biblioteca del Congreso estadounidense reclasificó sus referencias para emplear este término.

Orígenes de la guerra

Una fotografía de finales del siglo XIX con katipuneros filipinos.

El gobierno estadounidense había asegurado a los rebeldes filipinos que su único interés residía en derrotar a España y, de paso, ayudar a los filipinos a conseguir la independencia. El presidente estadounidense McKinley había declarado públicamente que la anexión de las Filipinas, «habría sido, de acuerdo a nuestro código moral, una agresión criminal». Pero tras la derrota de España a causa de la Guerra hispano-estadounidense, los Estados Unidos se volvieron contra los filipinos, quienes les habían proporcionado importante ayuda militar e información logística, y se apoderaron de las Filipinas convirtiéndola en una colonia estadounidense. McKinley explicaría que «los filipinos eran incapaces de auto gobernarse, y que Dios le había indicado que no podían hacer otra cosa más que «educarlos y cristianizarlos», a pesar de que las Filipinas ya habían sido cristianizadas por los españoles a lo largo de varios siglos.

En diciembre de 1898, Estados Unidos adquirió las Filipinas y otros territorios de España por la suma de 20 millones de dólares estadounidenses, mediante el Tratado de París. Sin embargo, los filipinos, que ya habían declarado la independencia el 12 de junio de ese año, se opusieron a los términos del tratado. El 14 de agosto, una tropa formada por 11 000 soldados fue enviada a ocupar las islas. El 1 de enero de 1899, Emilio Aguinaldo fue declarado primer presidente. Más tarde organizó un congreso en Malolos, Bulacán, para redactar una constitución.

Desarrollo

Las tensiones entre los soldados filipinos y estadounidenses en las islas surgieron debido a los movimientos por la independencia, contrarios a la colonización, agravados por los sentimientos de traición por parte de Emilio Aguinaldo, quien había sido llevado a las islas por la armada estadounidense, y se encontró con que los americanos no solo rechazaron los pactos a los que se habían comprometido en Hong Kong[1], sino que además posicionaron sus fuerzas en puntos claves del archipiélago, en preparación de la invasión.

Las hostilidades comenzaron oficialmente el 4 de febrero de 1899, cuando un soldado estadounidense disparó a un soldado filipino que estaba atravesando un puente en el territorio estadounidense ocupado de San Juan del Monte; un incidente que los historiadores ahora consideran el inicio de la guerra.

El presidente estadounidense William McKinley más tarde diría a los reporteros «que los insurgentes habían atacado Manila» para así justificar la guerra en Filipinas.[2]

Posteriormente los estadounidenses robaron la reserva en oro y plata que los rebeldes independentistas habían saqueado de distintas organizaciones gubernamentales y eclesiásticas españolas por todo el territorio filipino, y que habían acumulado en Malolos bajo la custodia del General Antonio Luna. Una reserva valorada en más de mil millones de dólares de la época (equivalente a unos 50.000 millones actuales), que fue apropiada por las fuerzas estadounidenses al caer Malolos en manos de las tropas dirigidas por el general Arthur MacArthur, Jr.

Según declaro el propio Aguinaldo:

" ... al llegar a Filipinas inmediatamente hice que se declare la independencia de Filipinas de España esperando que los Yanquis nos apoyaran. Pero me traicionaron. ¡Nos traicionaron! En vez de apoyarnos como aliados nos provocaron la guerra muy adredemente porque su intención era robarnos la reserva en oro y plata que acumulamos en Malolos bajo la custodia del General Antonio Luna y el Capitán Servillano Sevilla. Esa reserva vale más de mil millones de dólares y nos lo robaron al caer Malolos en manos de Arthur MacArthur.[3].

La administración del presidente estadounidense McKinley calificó a Aguinaldo de «bandido fugitivo», sin jamás emitir ninguna declaración de guerra. Dos razones se han dado para esto: una es que llamando a la guerra, la insurrección filipina parecería una rebelión contra un gobierno legal, aunque la única parte de Filipinas bajo control estadounidense era Manila; la segunda fue para permitir al gobierno estadounidense evitar el compromiso de las reclamaciones de las acciones de los veteranos.

En junio de 1900, Galicano Apacible, el primer embajador de Filipinas en los Estados Unidos, que había huido a la ciudad de Toronto (Canadá) el año anterior para evitar la posible detención por las autoridades estadounidenses,[4] escribió en idioma inglés una apasionada carta al pueblo estadounidense, exhortándolo a detener la agresión contra su país.[5]

El 28 de marzo de 1901, Aguinaldo fue capturado por fuerzas de los Estados Unidos, que le engañaron haciéndole creer que se rendían, con el propósito de introducir efectivos en su campamento. Sin embargo, la lucha de guerrillas continuó, y en septiembre de 1901, 34 soldados estadounidenses murieron en una acción de la resistencia nacionalista cerca de la ciudad de Balangiga. La población de la ciudad fue masacrada un mes después en una operación de represalia del ejército estadounidense.[6]

La guerra se prolongó durante más de ocho años, y fue muy desigual. El comandante filipino Pedro Alcántara Monteclaro, luchando por recuperar su natal ciudad de Miagao, escribió:

"No es suficiente con los machetes y los requisados máuseres de los españoles... contra las ametralladoras gatling y los rifles de carga rápida y gran calibre del poderoso ejército estadounidense... Me temo que si esto falla, será una batalla unilateral: otra masacre de mis hombres y los inocentes en la ciudad. ¿Cómo puede un puñado de rifles, lanzas y balas de Máuser ganar contra las ametralladoras Gatling, que arrojan 600 balas por minuto? Sus cañones navales pueden pulverizar la ciudad desde una distancia segura"..[7]

El 5 de septiembre de 1903 fue capturado Simeón Ola. Macario Sacay asumió la presidencia filipina tras la captura y arresto domiciliar del presidente Aguinaldo, pero el 17 de julio de 1906 fue también engañado por el gobernador estadounidense con una falsa oferta de amnistía y la promesa de un puesto en la proyectada Asamblea Nacional (en un marco republicano democrático). Sacay y sus guerrilleros acabaron siendo ahorcados por orden del gobernador el 13 de septiembre de 1907.

Durante la guerra, la técnica de tortura de la toca, llamada eufemísticamente Cura de agua (mantener a un prisionero inmóvil en el suelo y casi asfixiarlo con agua en abundancia) se utilizó masivamente para hacer hablar a los prisioneros filipinos.[8]

Consecuencias

Imagen de prensa mostrando la infame orden dada por el general Smith «MATAD A LOS MAYORES DE DIEZ (años)» New York Journal, 5 de mayo de 1902.[9][10]

Durante la contienda murieron 20.000 militares filipinos, 4.234 estadounidenses, y entre 1 y 3 millones de civiles.[11]

Según el periodista político estadounidense James B. Goodno, el número de hombres, mujeres y niños civiles filipinos que perecieron como consecuencia directa de los enfrentamientos sobrepasó la sexta parte de la población total del país (o sea, murieron entre 1,2 millones y 1,5 millones, un 16% de la población).[12]

En 1908, el sacerdote católico Manuel Arellano Remondo calculó, usando los datos del censo realizado por el gobierno español en 1895, que hubo al menos un millón de hombres, mujeres y niños civiles filipinos muertos (más del 10% de la población) durante la contienda:

La población disminuyó debido a la guerra. En 1895 se estima que en Filipinas vivían unos 9 millones de personas, y en la actualidad [1908], los habitantes del archipiélago no superan los 8 millones de personas.[13]

Al final de la guerra, en 1903, el censo oficial realizado por el gobierno estadounidense contabilizó 7 635 426 habitantes en todo el país.

El general estadounidense J. Franklin Bell, quien estaba en la mejor posición para juzgar tales cifras, estimó en una entrevista con el New York Times que tan solo en la isla de Luzón más de 600,000 personas habían sido masacradas, o habían muerto de enfermedades relacionadas con la guerra.[14] La estimación fue dada en mayo de 1901, lo que significa que Bell no incluyó los efectos de la campaña de Panay, la campaña de Samar, ni su propia campaña sanguinaria en Batangas (donde murieron al menos 100,000 personas), todas las cuales ocurrieron después de su entrevista de 1901. Tampoco pudo incluir el período de "posguerra", que vio el confinamiento de 300,000 personas en Albay, matanzas desenfrenadas en Mindanao y tasas de mortalidad asombrosas en la Prisión de Bilibid, por nombrar solo tres instancias donde las matanzas continuaron.

E. Ahmed en el artículo “La teoría y las falacias de la contrainsurgencia”, lo definió como: “la guerra colonial más sangrienta (en proporción a la población) jamás librada por una potencia blanca en Asia; costó la vida de 3,000,000 de filipinos.”[15]

Este acontecimiento se denominó como el «Genocidio filipino», caracterizado por una represión estadounidense extremadamente feroz (el general Jacob H. Smith llegó incluso a ordenar «no tomar prisioneros, y matar a todos los mayores de diez años»[16]), y prolongada, que se extendió durante varios años más hasta 1907, incluyendo la resistencia armada frente a la invasión militar por parte del segundo presidente y general de la República Filipina de 1898 Macario Sakay. Hay historiadores que aseguran que el conflicto se prolongó hasta 1913 con diversos episodios aislados de guerra de guerrillas.

Parte de la justificación para este genocidio fue que el imperialismo estadounidense de la época consideraba legítimo cualquier implantación forzosa sobre una población a la que había que instruir y cristianizar (a pesar de que en la época las Filipinas contaban con un porcentaje de población más instruida y más cristianizada que la de los propios Estados Unidos), encubriendo lisa y llanamente la explotación. De esta manera autores como Rudyard Kipling escribió en 1899 su poema «La carga del hombre blanco» («The White Man's Burden»), publicado originalmente en la revista popular McClure's con el subtítulo «The United States and the Philippine Islands» (‘Los Estados Unidos y las islas Filipinas’) defendiendo el imperialismo estadounidense en Filipinas.

En ese sentido Luciano de la Rosa apuntaba a que:

es de esperar que una enorme proporción de esas bajas sean filipinos de habla hispana ya que eran los de este habla los que mejor entendían los conceptos de independencia y libertad y los que escribieron obras en idioma español sobre dichas ideas.
Luciano de la Rosa, El filipino: origen y connotación (1960)[17]

La quema de aldeas, las torturas y las violaciones por parte de los soldados estadounidenses también fueron abundantes. El historiador estadounidense Paul A. Kramer señala que el comportamiento de los soldados estadounidenses provocó la indignación de los antimperialistas, quienes abiertamente denunciaron la quema de iglesias, la profanación de cementerios y la ejecución de prisioneros.[18] Los estadounidenses practicaban la tortura de llamada «curas de agua», en la que obligaban al prisionero a ingerir mucha cantidad de líquido, lo que provocaba muchas veces la muerte por colapso.[19]

Tras la derrota, Filipinas se convirtió en una colonia de Estados Unidos, que impulsó su cultura e idioma en las islas.[20]

Para guardar las apariencias se sancionó un “Philippine Bill” y se implantó una Asamblea Nacional supuestamente elegida por filipinos, que comenzó a funcionar en 1907. Sin embargo, es precisamente el ocupante quien implementa un régimen tributario regresivo que favorece la concentración de grandes dominios, los actuales latifundios.

Tras una muy relativa autonomía acordada en 1916, finalmente en julio de 1946 tras la II Guerra Mundial, se proclamará la independencia. Sin embargo, Washington continuará interviniendo en los asuntos del nuevo Estado, especialmente en el momento de las elecciones (de donde surge entre otros la presidencia de Ferdinand Marcos, de 1965 a 1986).[21]

Referencias

  1. Reseña verídica de la revolución filipina Emilio Aguinaldo y Famy. Presidente de la República Filipina. Imprenta Nacional a cargo del Sr. Zacarías Fajardo – 1899.
  2. Evidencias recientes del Instituto Histórico Nacional de las Filipinas dicen que el soldado filipino muerto por los (dicho ebrios) soldados estadounidenses no está en San Juan del Monte, sino en la actual calle Sorrego, en Manila. El Instituto puso ahí una marca.
  3. Entrevista con Emilio Aguinaldo y Señora Semanario de Filipinas
  4. «Emilio Aguinaldo — dubious hero?: To the american people, an appeal». Consultado el 2009. 
  5. «To the american people: an appeal / by G. Apacible». 
  6. «Philippines : Duterte demande aux USA la restitution de trois cloches d'église» (en français). 25 de julio de 2017. Consultado el 22 de diciembre de 2018. 
  7. «Tan Pedro y los estadounidenses,». Tan Pedro Monteclaro. Jardín Sulu. 28 de abril de 1900. 
  8. «Trump’s outrageous ‘pig blood’ comments are a reminder of an often forgotten history». Washington Post. 22 de febrero de 2016. 
  9. Fotografía Archivado el 8 de marzo de 2016 en Wayback Machine. publicada en el sitio web Historical Text Archive.
  10. «New York Journal Americal», artículo publicado en inglés en el sitio web Wikipedia.
  11. The Philippines Genocide up to 3 million Filipinos Killed Medium
  12. Goodno, James B. (1991): The Philippines: land of broken promises (pág. 31). Londres, 1991.
  13. Arellano Remondo, fray Manuel: Geografía general de las islas Filipinas (pág. 15). Manila: Tipografía del Colegio de Santo Tomás de Manila.
  14. The First Vietnam: The U.S.-Philippine War of 1899 Luzviminda Francisco (1973)
  15. E. Ahmed: The Theory and Falacies of Counter-Insurgency, The Nation, 2 de agosto de 1971,
  16. pdf
  17. De la Rosa, Luciano (1960): El filipino: origen y connotación. Manila, 1960.
  18. The Water Cure: Debating Torture and Counterinsurgency—a Century Ago publicado por la revista New Yorker, traducido por Norberto Barreto Velázquez, Ph. D. Lima, Perú, 29 de abril de 2009
  19. «Las atrocidades de Estados Unidos contra el pueblo filipino en 1898-1946», artículo de mayo de 2009 en el sitio web Herencia Española.
  20. «Informe: el genocidio y la destrucción de la cultura hispánica en Filipinas por los EE. UU.». Somatemps. Catalanitat es Hispanitat. 21 de junio de 2019. 
  21. «En nombre del “destino manifiesto” | El Dipló». www.insumisos.com. Consultado el 10 de enero de 2019. 

Enlaces externos