Iglesia de San Martín de Tours: Templo de estilo románico bien del siglo XII o principios del XIII con modificaciones posteriores. Declarado como Monumento Histórico Artístico en mayo de 1994 bajo la referencia RI-51-0006988. Iglesia parroquial bajo la advocación del santo Francés San Martín de Tours, construido en piedra y mampostería, de una sola nave, con tres tramos y bóvedas de arista adornadas con yeserías barrocas. La Cubierta del presbiterio es de cañón apuntado. El ábside es circular, románico con canecillos sencillos y dos contrafuertes. A los pies se lvanta una torre de piedra rectangular donde antes se encontraba una espadaña románica. Ahí aun puede verse un antiguo reloj de sol y una pequeña lápida con inscripción ininteligible. En el pórtico de acceso, se conserva un buen empedrado conformado por rosetones confeccionados con cantos rodados y ladrillos. Un arco triunfal apuntado facilita el acceso al presbiterio. A través de los desconchones del revestimiento de su bóveda se intuyen vestigios de pinturas muralesgóticas. El retablo, de finales del siglo XVII es de estilo barroco y obra de Lorenzo Vélez y Pedro Solana, maestros canteros trasmeranos que trabajaron en Herrera de Pisuerga.[2] Por la semejanza con el de esta villa, los sobrerrelieves del altar, adoración de los pastores y de los reyes, se cree que pudo haber trabajado en ellos Andrés de Monasterio, maestro de escultura. En el lado de la Epístola se abre una pequeña capilla renacentista dedicada a la cátedra de San Pedro, con retablo fechado a finales del siglo XVI y bellos relieves, destacando la imposición de la casulla por la Virgen a San Ildefonso. El retablo mayor fue pintado por Justo de Espinosa entre los años 1571 y 1573. En cuanto a la escultura, hay que resaltar el Santo Cristo de la Salud, del siglo XVI y un San Miguel y Santiago peregrinos, del último tercio del siglo XVI. Sobre orfebrería son notables un cáliz y custodia de platero palentino del último tercio del siglo XVI.[3][4]
Ermita de Santa Ana: Ermita ya desaparecida, que existió hasta mediados del siglo XX bajo la adovación de Santa Ana y San Miguel. Se conservan los restos de su cimentación en el pago de Santa Ana. En el Museo Diocesano de Palencia se conserva un relieve policromado con el grupo de Santa Ana, San Joaquín y la Virgen, de etapa renacentista y escuela de Juan de Juni proveniente de esta ermita.
Toponimia
Dentro del Becerro de los Beneficios de Palencia aparece con nombre de Ijosa. Se especula que el nombre pudo originarse a partir de Guijosa nombre relacionado con guijos (piedras) que llevan varias villas a lo largo de toda la península ibérica e incluso dentro de la misma provincia de Palencia como Grijera.