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Jean Orry
| Jean Orry | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento | París, Reino de Francia | |
| Fallecimiento | París, Reino de Francia | |
| Nacionalidad | Francesa | |
| Familia | ||
| Hijos | Philibert Orry, Jean-Henri-Louis Orry, hija casada con el señor de la Galaizière | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Economista, político, administrador | |
| Distinciones | Caballero de Saint-Michel | |
Jean Orry (París, 4 de septiembre de 1652 - íd., 29 de septiembre de 1719), fue un economista y político francés, ministro del Rey español Felipe V de Borbón, conocido por las reformas administrativas y financieras que implantó en España.
Biografía
Señor de Vignory, era hijo de François Orry y estudió Derecho para entrar de jurista en la administración real francesa. Hizo una rápida y brillante carrera: durante la Guerra de Holanda, fue abastecedor general de munición de los ejércitos del Rey; en 1700, era ya su consejero-secretario y en 1701 se le encargó estudiar la situación financiera del Reino de España del que Philippe d'Anjou, acababa de ceñir la corona con el nombre de Felipe V, primero de la dinastía borbónica que sucedió a los Austrias. Sus amplias reformas administrativas y financieras a comienzos del siglo XVIII en la España borbónica, sumida en la Guerra de Sucesión, ayudaron a la implantación de una administración centralizada y uniforme en el país.[1]
Luis XIV de Francia, cuyo nieto acababa de acceder al trono como Felipe V de España (15 de noviembre de 1700), envió a Orry a España en 1701 para dar cuenta de las finanzas del reino en los albores de la Guerra de Sucesión Española (1701-1714). Orry escribió informes detallados aconsejando no sólo la centralización de la administración de la Hacienda, sino también recomendando una reforma progresiva del sistema básico de gobierno basándose en el modelo francés. Según las propuestas de Orry, el poder político debía ser transferido de los consejos reales, dominados por nobles con fuertes intereses establecidos, a un número de Ministerios, similares a las Secretarías de Estado francesas, que serían leales a la corona, de la cual se derivaba todo su poder. Terminado este encargo permaneció en Madrid como agregado extraordinario cerca de la Corte de Felipe V y será, con Amelot, el principal administrador francés del reino.[1][2]
El rey encargó a Orry que arreglara urgentemente las finanzas militares españolas. Reorganizó e incrementó la recaudación de impuestos e improvisó algunos recursos para pagar a las tropas y las provisiones de la guerra. También instituyó procedimientos para recuperar la propiedad real que había sido vendida o robada. Poco después de mayo de 1705, fueron creados los puestos de Secretario de Guerra y de Hacienda, paso inicial en el programa de reformas de Orry.[3]
Salvo por el tiempo en que fue llamado a Francia, entre el verano de 1706 y su regreso en abril de 1713, se unió a la favorita real, la autonombrada Princesa de los Ursinos (Marie-Anne de la Tremoille), que había llegado en 1701 a la corte como Camarera mayor de la joven reina, y ambos fueron de facto los gobernantes de España. Orry continuó sus esfuerzos para llevar la administración de la Hacienda hacia el control pleno del todo el gobierno central. También llenó los Consejos reales con sus propios candidatos para que apoyasen sus reformas con sus votos; creó cuatro nuevas Secretarías de Estado que le rendían cuentas. Para terminar, merced a un decreto real que él mismo redactó (23 de diciembre de 1713), las tradicionales Cortes fueron centralizadas al dividir a España en 21 provincias. Los Consejos Territoriales fueron reemplazados por un intendente directamente bajo el mando de Orry. Algunos de los consejos locales, como el Consejo de Castilla, retuvieron influencia gracias a cambios menos radicales. Tan gran reorganización suscitó algún soneto satírico anónimo:
- Orry a mandar, el rey a obedecer, / el uno a presidir, otro a cazar, / y desta suerte todo es desmembrar / de España el cuerpo, en vez de componer. / ¿Aquesta es Planta? No, que es deshacer, / pues van lo más peritos a escardar / y los que ignoran vienen a ocupar / lo que en su vida pueden comprender.[1]
Antes de que sus reformas pudieran ser del todo implantadas, Orry, cuyo destino estaba unido a la favorita caída en desgracia, fue destituido gracias a las presiones ejercidas por la nueva corte parmesana traída por la nueva reina, Isabel Farnesio, y su favorito, el cardenal Giulio Alberoni. Orry fue desterrado de España a Francia el 7 de febrero de 1715. El rey firmó el Decreto de Nueva Planta ese mismo año, revocando la mayoría de los derechos históricos y privilegios de los diferentes reinos que conformaban la Corona Española, unificándolos bajo las leyes de Castilla, donde las Cortes recuperaron parte de su poder.[3]
El rey de España le nombró Veedor en 1713, el de Francia le hizo Caballero de Saint-Michel y presidente del Parlamento de Metz. Se desposó con Jeanne Esmonyat, de la que tuvo dos hijos: Philibert Orry, superintendente de finanzas, y Jean-Henri-Louis Orry, fundador de la manufactura de Sèvres, y una hija que se casó con el señor de la Galaizière, canciller del rey de Polonia, duque de Lorera y de Bar. Jean Orry murió en París en 1719.[1]
Reformas
Las reformas de Jean Orry se enmarcaron en el contexto de la Guerra de Sucesión Española, donde España enfrentaba una grave crisis financiera y militar. Inspirado en el modelo absolutista francés, Orry criticó el sistema polisinodial heredado de los Austrias, compuesto por consejos temáticos y territoriales dominados por la nobleza letrada con intereses particulares, considerándolo poco operativo.[3] Propuso la creación de Secretarías de Estado ocupadas por funcionarios leales directamente al monarca, lo que suponía una centralización del poder.[1]
En el ámbito fiscal, Orry impulsó una racionalización impositiva para homogeneizar el mapa administrativo y fiscal de la Corona de Castilla. Heredó un organigrama complejo con múltiples circunscripciones fiscales, incluyendo provincias, merindades y corregimientos, plagado de exenciones y señoríos. Su programa buscaba reducir estas demarcaciones a provincias únicas, con superintendentes de rentas reales al frente, para lograr igualdad tributaria y mayor eficacia en la recaudación.[2] Incrementó los ingresos ordinarios (como alcabalas y millones) de 96,7 millones de reales en 1703 a 116,7 millones en 1713, y los extraordinarios (préstamos forzosos, confiscaciones) de 23,6 a 112,7 millones. Creó un Tesoro de Guerra independiente para liquidez inmediata y evitó créditos extranjeros riesgosos.[2]
Aunque Orry intentó reformas más amplias, como la instauración de intendencias en 1703, su labor se vio interrumpida por sus regresos a Francia. No reestructuró las rentas ordinarias en profundidad, pero sus medidas aliviaron el Tesoro exhausto, permitiendo sostener el esfuerzo bélico pese a pérdidas territoriales como las de Utrecht en 1713-1714.[2]
Críticas a su gestión
La gestión de Jean Orry en España generó diversas críticas y oposiciones, principalmente derivadas de su origen francés y del carácter centralizador y autoritario de sus reformas. Como parte de la influencia francesa en la corte de Felipe V, Orry fue percibido por sectores de la nobleza castellana y las instituciones tradicionales como un agente extranjero que subordinaba los intereses españoles a los galos, sacrificando privilegios locales en favor de un modelo absolutista importado.[4] Esta percepción se exacerbó tras la Guerra de Sucesión, cuando la crisis en la alianza hispano-francesa llevó a su expulsión en 1715, junto con la "camarilla francesa" encabezada por la Princesa de los Ursinos, vista como oportunista y contradictoria con los objetivos nacionales españoles.[4]
Entre las críticas específicas a sus reformas administrativas y fiscales, destacaron las quejas por el autoritarismo en la implementación, confundiendo deseos con realidades factibles, como señaló el Mariscal de Tessé.[5] Instituciones como el Consejo de Castilla resistieron sus medidas, suspendiendo convocatorias directas y priorizando sus atribuciones tradicionales.[5] El conde de la Estrella, gobernador del Consejo de Hacienda, protestó por la pérdida de control sobre fondos militares, considerándolo un despojo de funciones.[5] Capitanes generales, como el marqués de Villadarias, se quejaron de órdenes perentorias sin recursos adecuados.[5]
Incluso aliados como la Princesa de los Ursinos y el embajador Amelot frenaron algunas de sus iniciativas por considerarlas excesivamente radicales.[5] Las reformas de 1713-1714, que dispersaron la presidencia del Consejo de Castilla y promovieron una centralización extrema, generaron reacciones fuertes de eclesiásticos, colegios mayores e la Inquisición, contribuyendo a su destitución.[5] Además, la nobleza opositora criticó la reducción de ingresos fraudulentos por arrendamientos y la corrupción en consejos, alienando a elites españolas.[6] El soneto satírico anónimo citado en su biografía refleja el descontento popular o elitista, acusándolo de desmembrar España en lugar de recomponerla, y de colocar a inexpertos en puestos clave.[1] Estas críticas subrayan el choque entre la modernización borbónica y las estructuras heredadas de los Austrias, aunque muchas de sus propuestas persistieron bajo sucesores como Alberoni.
Legado
Si bien determinadas reformas de Orry no sobrevivieron a su partida, Giulio Alberoni, el cardenal parmesano que le sucedió en el poder, continuó algunas de las líneas principales de su reorganización fiscal y la disminución del poder de los consejos reales en favor de una burocracia enteramente dependiente del poder central.
La creación por parte de Orry de Secretarías de Estado e Intendencias continuó como un elemento significativo en la administración gubernamental española.[3] Sus ideas persistieron en el absolutismo borbónico, influyendo en la supresión de consejos territoriales de regiones perdidas o rebeldes, el vaciado de contenido de otros como Hacienda o Indias, y el refuerzo del Consejo de Castilla.[1]
Bibliografía
- Anne Dubet, 2006. Jean Orry et la réforme du gouvernement de l'Espagne (1701-1706) (Clermont-Ferrand)
- Anne Dubet, 2008. Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1701-1706). Madrid: Biblioteca Nueva.
- Guillaume Hanotin, 2009. Jean Orry. Un homme des finances royales entre France et Espagne (1701-1705). Córdoba: Universidad de Córdoba y CajaSur.
- María Dolores Álamo Martell, 1997. "Racionalización impositiva": una aproximación a las medidas hacendísticas de Jean Orry en la guerra de sucesión española. Revista de Historia Moderna, n.º 15.
| Predecesor: Creación del cargo |
Ministro encargado de Finanzas y Secretario de Hacienda 1701-1714 |
Sucesor: José de Grimaldo y Gutiérrez de Solórzano |
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 Dubet, Anne (2008). Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1701-1706). Madrid: Biblioteca Nueva. ISBN 978-84-9742-805-7.
- ↑ 2,0 2,1 2,2 2,3 Álamo Martell, María Dolores (1997). «"Racionalización impositiva": una aproximación a las medidas hacendísticas de Jean Orry en la guerra de sucesión española». Revista de Historia Moderna 15: 221-246. ISSN 0212-5862.
- ↑ 3,0 3,1 3,2 3,3 Doctor en Historia (2 de diciembre de 2020). «Las reformas de Jean Orry en la España de Felipe V». El Obrero. Consultado el 2 de enero de 2026.
- ↑ 4,0 4,1 Dedieu, Jean-Pierre (2012). «La reconstrucción de la política internacional española - Introducción». OpenEdition Books. Consultado el 2 de enero de 2026.
- ↑ Historiator (18 de octubre de 2012). «Luis XIV en la corte española de su nieto Felipe V (1701-1715)». WordPress. Consultado el 2 de enero de 2026.