Juliane Koepcke

De Hispanopedia
Juliane Koepcke
Archivo:Ceremonia de condecoración a la doctora Juliane Koepcke - 46808727544 (cropped).jpg
Koepcke en 2019, durante la ceremonia de condecoración
Información personal
Nombre de nacimiento Juliane Margaret Beate Koepcke
Otros nombres Juliane Diller Koepcke
Nacimiento 10 de octubre de 1954 (71 años)
Lima, Perú Perú
Nacionalidad Peruana y alemana
Familia
Padres Hans-Wilhelm Koepcke
Maria Koepcke
Información profesional
Ocupación Zoóloga, bibliotecaria, escritora
Conocido por Única superviviente del vuelo 508 de LANSA

Juliane Margaret Beate Koepcke (Lima, 10 de octubre de 1954) es una zoóloga y bióloga germano-peruana, única sobreviviente del accidente del Vuelo 508 de LANSA, ocurrido el 24 de diciembre de 1971.

Biografía

Maria Koepcke con Juliane, de cuatro años

Juliane Koepcke nació en Lima, el 10 de octubre de 1954, hija del biólogo Hans-Wilhelm Koepcke y la ornitolóloga alemana Maria Koepcke.[1]

Juliane se autodenominaba como una "niña de la selva" que se había criado en la Estación de Investigación Biológica "Panguana", fundada por sus padres.

"Aprendí mucho sobre la vida en la selva tropical, que no era tan peligrosa", declaró a la BBC en 2012. "No es el infierno verde que el mundo siempre imagina".

Juliane recibió su educación escolar en casa en Panguana durante varios años, pero finalmente se trasladó a Lima, la capital peruana, para terminar sus estudios. En 1971, ya se encontraba cursando el último año de la escuela media y pensaba estudiar Zoología o Biología.

Accidente del vuelo 508 de LANSA

Archivo:LANSA-Flug 508.svg
Ruta del vuelo.

El 24 de diciembre de 1971, Juliane y su madre Maria se dirigieron al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez en Lima, Perú, y fueron parte de las noventa y dos personas que abordaron un cuatrimotor Lockheed 188 Electra bautizado como Mateo Pumacahua, correspondiente al vuelo 508 de LANSA con destino a la ciudad de Pucallpa, donde su padre, que allí trabajaba, las esperaba para celebrar Navidad.

Cuando sobrevolaban la selva del Amazonas, se formó una tormenta, con fuertes vientos y lluvia. El aviso de una azafata fue la que le salvó la vida a Juliane:[2]

Señores pasajeros, les informamos que la zona de turbulencias que estamos atravesando se debe a una importante tormenta sobre la selva Amazónica. Abróchense los cinturones.

En el momento en el que las sacudidas fueron más violentas, los equipajes de mano salieron de sus cubículos, el avión descendió 4000 metros y el piloto buscaba aire más denso para poder realizar un aterrizaje de emergencia. A las 12:36 un rayo golpeó al avión cuando estaba a unos 3000 metros de altura, y explotó. Juliane lo describió de la siguiente manera:

Yo fijaba la vista en el motor derecho como recurso virtual a mi falta de apoyo físico. La fría humedad de la mano de mi madre delataba su consabido sufrimiento. En ese punto, el viaje se tornó en la aventura de mi vida cuando una inmensa y cegadora luz atravesó la hélice que yo contemplaba. El avión se escoró rápidamente y comenzó a caer en picado gobernado ahora únicamente por la fuerza de la gravedad.[2]

Supervivencia

Juliane descansa en un hospital de Perú junto a su padre tras sobrevivir al accidente aéreo y pasar 11 días en la Amazonía.

Juliane salió despedida del avión, asida por su cinturón al asiento, y cayó sobre las copas de los árboles, cuyas ramas y la densa vegetación amortiguaron el impacto hasta el suelo. Estuvo inconsciente unas tres horas, y cuando despertó la mañana siguiente, se encontraba en tierra, debajo de su butaca, y rodeada de la más densa selva. El hecho de haber caído con su butaca, y que ésta cayese sobre la espesa vegetación le salvó la vida.

Juliane miró a su alrededor y junto a ella había solo cuerpos y restos del avión.

Me desperté sentada en el mismo asiento, como iniciando otro viaje pero, esta vez, al infierno. Había tres cuerpos desmembrados a mi alrededor, creía que se trataba de una pesadilla y me volví a dormir por unos instantes. Cuando creí volver en mí me atraganté de realidad. Cuerpos inertes colgaban de los árboles, hierros, asientos, ropas y maletas desparramadas por la selva, humo, mucho humo y crepitar de combustiones desperdigadas hasta donde la espesura de la jungla dejaba distinguir.[2]

Increíblemente, Juliane Köpcke no tenía heridas demasiado graves: su brazo tenía un corte, tenía una herida en su hombro, tenía un ojo morado y una clavícula rota.[2]

Juliane pasó los siguientes dos días entre los restos calcinados del aparato y los cadáveres de otros pasajeros, tras lo cual decidió aferrarse a la vida y sobrevivir a toda costa. Recordando los consejos de su padre, quien le enseñó nociones de cómo orientarse en un lugar desconocido, Juliane empezó a seguir el curso de un arroyo, con la esperanza de que éste la condujera hasta ríos más caudalosos, en donde podría habitar gente. Debido a que el río era cálido, pudo calentarse y no morir de frío, además de que el agua era potable. En algunos tramos tuvo que nadar, porque presentaba cierta profundidad. Los cocodrilos de la zona no le atacaron. Aunque observó algunas frutas en los árboles, no las comió porque sabía que podían ser venenosas.

Fueron días aciagos, en los que debió hacer frente a un calor insoportable, a las picaduras de los mosquitos, y al peligro de que se le apareciera un animal salvaje. Juliane no sabía que se encontraba a más de 600 km de cualquier centro habitado, en plena Amazonía peruana.

Tras diez días deambulando por la jungla, finalmente llegó a un río navegable y caminó por manglares y la orilla hasta dar con una canoa a motor y una choza, que servía de refugio para cazadores. Allí esperó durante varias horas hasta que los propietarios llegaron de vuelta. Entretanto, y dado que su brazo herido se había emparasitado con larvas de moscas, se roció con combustible para intentar limpiar la herida.

A la mañana siguiente, los cazadores, que eventualmente transitaban por dicho lugar, la encontraron en el refugio. La llevaron hasta su aldea, donde le dieron comida y le curaron las heridas más graves. Al día siguiente, Juliane fue llevada en canoa durante diez horas de viaje hasta el pueblo de Tournavista, desde donde la trasladaron en avión hasta Pucalpa para ser internada en el hospital. Allí, se reunió con su padre, en un emotivo reencuentro.

Las indicaciones de Juliane Köpcke ayudaron a dar con los restos del avión (se encontró la parte delantera casi intacta) y constatar que si bien 13 pasajeros habían sobrevivido inicialmente al accidente, entre los cuales se encontraba el piloto del avión, que quedó muy malherido tras la caída, estos no pudieron escapar de la selva y fallecieron en diversas circunstancias.

Vida posterior

Tuve pesadillas durante muchos años, muchas por supuesto sobre la muerte de mi madre y de otras personas una y otra vez. La pregunta "¿fui yo la única superviviente?" resuena todavía en mi cabeza. Y lo hará para siempre.
Juliane Koepcke, 2010

Juliane se trasladó a Alemania, donde se recuperó totalmente de sus heridas y continuó sus estudios, obteniendo su título en Zoología y Biología en 1987. La Dra. Juliane Diller, como se la conoce actualmente, se especializa en mamalogía, sobre todo en el estudio de murciélagos, y comenzó a trabajar como bibliotecaria en la Colección Estatal Zoológica de Múnich.

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La estación de investigación de Panguana en 2008.

Desde el año 2000 Juliane Koepcke quedó a cargo de la Estación de Investigación Biológica "Panguana", que fue fundada en 1968 por sus padres. Originalmente una simple cabaña de madera con techo de palma, y una cabaña de cocina adicional, había quedado abandonada por los lugareños, y servía como alojamiento esporádicamente. A partir de 2003 se estableció una cooperación científica entre la Colección Zoológica del Estado de Múnich y el Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima, Perú. El área de la estación se ha visto ampliada varias veces de 187 hectáreas a más de mil hectáreas mediante la compra de terrenos adyacentes.[3][4]

En 1974 se estrenó la película Miracles Still Happen, dirigida por Giuseppe Maria Scotese. El papel de Juliane estuvo interpretado por la actriz Susan Penhaligon.

El director de cine Werner Herzog iba a viajar en ese mismo avión, pero perdió el vuelo. Treinta años después, en 1998, hizo un documental titulado Wings of Hope.

Referencias

  1. StateMaster (ed.). «Encyclopedia > Maria Koepcke (basada en Wikipedia)» (en inglés). Archivado desde el original el 4 de marzo de 2016. Consultado el 8 de noviembre de 2008. 
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 Pérez Íñiguez, Víctor Hugo. «Vuelo 508 de LANSA». Citas Curiosas. Archivado desde el original el 20 de abril de 2009. Consultado el 8 de noviembre de 2008. 
  3. «Fue la única sobreviviente de un accidente aéreo y estuvo perdida en la selva por 11 días: Juliane Koepcke, la peruana que escribió un libro contando su historia». Infobae. Archivado desde el original el 15 de mayo de 2022. Consultado el 16 de mayo de 2022. 
  4. «Juliane Koepcke: “Nunca había sentido ese temor de que todo desaparezca”». El Comercio (Perú). 11 de mayo de 2013. Archivado desde el original el 10 de julio de 2017. Consultado el 16 de mayo de 2022. 

Bibliografía