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Kenau Simonsdochter Hasselaer
| Kenau Simonsdochter Hasselaer | ||
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Archivo:Kenau Simonsdr. Hasselaer (1526-1589) RKD 208799.jpg Retrato del siglo XVI de una mujer de la familia Hasselaer, que se supone que es Kenau, y que se utilizó en el siglo XVIII como base para un grabado de Reinier Vinkeles. | ||
| Información personal | ||
| Nacimiento |
1763 Haarlem, Países Bajos Españoles | |
| Fallecimiento | 1588/1589 | |
Kenau Simonsdochter Hasselaer (Haarlem, Países Bajos Españoles 1526 - Provincias Unidas de los Países Bajos 1588) fue una comerciante de madera de Haarlem, que fue convertida en un héroe popular legendario al atribuirla una supuesta valiente defensa de la ciudad contra las tropas españolas durante el Asedio de Haarlem en 1573.
La mayoría de las legendarias acciones heroicas de dicha mujer han sido cuestionadas y desmentidas por numerosos historiadores, que aluden a la ausencia de documentación (todas esas escenas fueron descritas años, e incluso siglos después), y en la imposibilidad física de algunos de los hechos narrados, que llegan a rozar el absurdo. La única documentación en la que Kenau aparece vinculada al evento del asedio, son sus cartas reclamando una compensación por la madera que los rebeldes habían confiscado de unos almacenes de su propiedad, y por la que nunca fue retribuida.
Biografía
Kenau Simonsdochter Hasselaer era la hija del cervecero de Haarlem Simon Gerrits y de Guerte Koen Hasselaer. Hasselaer se casó con Nanning Gerbrandsz Borst alrededor de 1544, y tuvieron cuatro hijos: Guerte, Margriet, Lubbrich y Gerbrand. Tras la muerte de su marido en 1562 ella continuó con su negocio. Después de la muerte de su hija Lubbrecht, acogió al hijo huérfano de su hermano Coen en su casa, también llamada Guerte.[1] Era cuñada de Hadrianus Junius y abandonó Haarlem poco después de terminar el asedio.[1] A través de él probablemente entró en contacto con el cervecero de Delft David Jansz, con quien firmó un contrato en comercio de cereales. Por resolución del 2 de septiembre de 1574, se convirtió en maestra de pesaje y recolectora de turba en la ciudad de Arnemuiden.[1]
Según la historiografía neerlandesa, cuando la ciudad fue asediada por las tropas españolas, todos los habitantes, hombres, mujeres y niños, ayudaron valientemente a reconstruir las defensas de la ciudad que habían sido destruidas por los cañones enemigos, algo que se sabe que era totalmente falso, pues una importante proporción de la población, principalmente los seguidores católicos, simpatizaban con la causa de la monarquía hispánica, y otros simplemente no querían tomar parte en el conflicto.[2] En cualquier caso, Kenau fue retratada como una mujer inusualmente valerosa que trabajaba día y noche llevando tierra a las murallas de la ciudad para reconstruir la línea de defensa[3].

Ese mismo relato (de carácter anónimo y escrito en latín) describe en el párrafo siguiente cómo la gente de Haarlem se plantaba en estos terraplenes y arrojaban coronas de alquitrán ardiente alrededor del cuello de los enemigos, describiendo escenas tenebrosas como la de un soldado español que saltó al río Spaarne para apagar las llamas de su cuerpo, sólo para ahogarse debido al peso de su armadura. De alguna manera, al pasar el tiempo, este relato acabó teniendo como protagonista a la propia Kenau, quien aparecía arrojando estas "coronas de alquitrán" con gran puntería alrededor de los cuellos de los soldados españoles.
No terminó ahí la exaltación de su figura, ya que el papel de Kenau como transportista de tierra y lanzadora de coronas de alquitrán, pronto fue glorificado hasta convertirse en una soldado de pleno derecho, que fue honrada en las celebraciones del centenario de la independencia de España en 1673, y nuevamente durante el bicentenario en 1773.
Y de repente, ya en el siglo XIX, Kenau aparece en la historiografía holandesa liderando un ejército de 300 mujeres contra las tropas españolas. Esta imposible invención fue incluso recreada pictóricamente por Barend Wijnveld, y Johannes Hinderikus Egenberger. Posteriormente otros escritores holandeses utilizaron estas ficticias recreaciones pictóricas de Kenau como inspiración para sus libros, distorsionando los hechos aún más, en lo que parece ser una versión historiográfica del juego del teléfono descompuesto, con tintes de Leyenda Negra anti-española.
Grabados de la época y relatos de asedios en otros lugares de los Países Bajos indican que durante el asedio de Haarlem, sólo algunos hombres de Haarlem lucharon contra las tropas españolas. A juzgar por la falta de evidencia de un reconocimiento como heroína para Kenau en Haarlem durante su vida, así como la nula evidencia de un ejército de mujeres durante el asedio, reputados historiadores consideran la historia de Kenau como un falso mito, sobre todo teniendo en cuenta que en una petición escrita en 1586 a los alcaldes y concejales de Haarlem, la propia Kenau no aludió a que hubiera luchado en ningún momento, aunque si reclamó que le abonaran la madera que las tropas rebeldes se habían apropiado.
Autenticidad

Fue el médico e historiador de Haarlem, Dr. Cornelis Ekama, quien cuestionó por primera vez la leyenda de Kenau en 1872, en vísperas de las celebraciones del tricentenario. Ekama señaló que ni ella ni ninguna otra mujer habían sido incluidas en la lista de "criminales de guerra", elaborada después de que las tropas españolas recuperaran el control de la ciudad. Sin embargo su primo Pieter Dirksz Hasselaer, de 18 años, miembro del Schutterij, si que estaba en dicha lista y fue arrestado, aunque luego sería liberado.[4]
Evidencia de archivo
En 1577, se la menciona en documentos como habitante de Leiden "op de vliet"[1], y poco después regresó a Haarlem, donde su hijo Gerbrand se había convertido en un constructor naval independiente. Aunque en 1579 su nombre aparece en las listas del astillero, no estaba documentada como una heroína o combatiente que regresaba, ni nada por el estilo[1]. De hecho, se tomó grandes molestias en 1585 para recibir dinero del Consejo de Haarlem por la madera que le fue embargada durante el asedio, algo por lo que nunca fue pagada[1], aunque en 1593 sus hijas consiguieron al fin una pequeña retribución.[1].
Últimos años
Kenau compró un barco para retomar su negocio como comerciante de madera, con el que hacía unos 5 viajes al año a Noruega.[1] En uno de los viajes el capitán del barco fue tomado como rehén y Kenau hizo todo lo posible para liberarlo, pero aparentemente, según relataron sus hijas, tras viajar al norte, ella misma fue víctima de los piratas.[1]
En mayo de 1589, sus hijas demandaron a otro capitán llamado Lieven Hansz de Holstein por encontrarse al mando de este barco. Durante el juicio se demostró que el barco había salido del puerto hacia Noruega en 1588 y desapareció. Lieven Hansz declaró que él había comprado el barco en Flensburgo al funcionario portuario encargado de vender los barcos abandonados. Por lo tanto, a menudo se supone que tanto Kenau como el capitán de su barco murieron a manos de piratas, aunque también existen otras teorías.
Legado
En 1800, la República Bátava nombró una fragata de vela, la Kenau Haselaar en su honor.
En 2014 se estrenó una película holandesa sobre su personaje, con Monic Hendrickx en el papel principal.
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 1,7 1,8 Error en la cita: Etiqueta
<ref>no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadasKurtz - ↑ Kenu Symonsdochter van Haerlem, por G. H. Kurtz, Assen, 1956 Error en la cita: El parámetro "nombre" en la etiqueta
<ref>no es válido. Los parámetros admitidos son: dir, follow, group, name. - ↑ Ephemeris seu diarium eorum, quae circa Herelemum nobilitatissimum clarissimumque Hollandiae oppidum evenerunt, abs sexto Iduum Decembrium anni humanae salutis 1572, usque ad 14 Kalendarum Martium anni 1573, ab oculato teste in gratiam veritatis amantium diligenter fideliterque Collectum, Título latino de un manuscrito anónimo publicado en Delft en 1573
- ↑ Het Beleg en de. Verdediging van Haarlem in. 1572 en 1573, por Cornelius Ekama, 1876
- P., de Witt Huberts "Het Beleg van Haarlem". La Haya, 1944