Milagro de Empel

De Hispanopedia
Batalla de Empel (Milagro de Empel)
Parte de Guerra de los Ochenta Años

El milagro de Empel, por Augusto Ferrer-Dalmau (2015).
Fecha Entre los días 6 y 8 de diciembre de 1585; acción decisiva la mañana del 8 de diciembre de 1585.[1]
Lugar Isla de Empel (Isla de Bommel), junto al río Mosa, Brabante (actual Países Bajos).[2]
Acción Salida y ataque de las compañías españolas sobre el hielo la mañana del 8 de diciembre, asalto a las embarcaciones enemigas inmovilizadas, captura/inutilización de gran parte de la flotilla rebelde y ruptura del cerco.
Casus belli Sitio y bloqueo fluvial por fuerzas rebeldes neerlandesas durante las operaciones de la campaña de Flandes (Guerra de los Ochenta Años).
Conflicto Un destacamento de los Tercios españoles quedó cercado y aislado en la isla de Empel por una flotilla y fuerzas terrestres rebeldes; tras días de privaciones, una súbita helada congeló el río Mosa, permitiendo a los españoles realizar una salida ofensiva sobre el hielo y atacar a las embarcaciones enemigas.
Resultado Victoria española; retirada apresurada de las fuerzas rebeldes y pérdida de gran parte de su flotilla en la zona.
Estado Victoria táctica y estratégica española en la zona.
Consecuencias Fin inmediato del cerco sobre los tercios en Empel; recuperación de víveres y pertrechos; en la tradición española, el episodio dio impulso a la veneración de la Inmaculada Concepción como patrona de la Infantería y produjo numerosas conmemoraciones militares.[3]
Cambios territoriales Recuperación territorial significativa.
Bandera de los Países Bajos Provincias Unidas (fuerzas rebeldes neerlandesas). Bandera de España España Monarquía Hispánica (Tercios españoles).
Comandantes
Felipe de Hohenlohe-Neuenstein (mandante naval/operacional rebelde en la zona).[2][3] Francisco Arias de Bobadilla (Maestre de Campo y comandante directo de los tercios sitiados).[1][4]
Unidades militares
Flotilla de navíos artillados y embarcaciones menores (barcazas y lanchas), dotaciones de infantería ligera en la ribera. Tercio Viejo de Zamora y compañías agregadas (arcabuceros, piqueros y piezas de artillería ligera).
Fuerzas en combate
Entre 100–200 barcos en función de la tipología (navíos y barcazas).[5] Aproximadamente 5.000 hombres (Tercio y tropas auxiliares). [1][4]
Bajas
Pérdidas navales importantes: gran parte de la flotilla rebelde capturada, abandonada o inutilizada tras el ataque sobre el hielo; cientos de muertos y prisioneros.[2][3] Pocas o ninguna baja significativa en las fuentes militares españolas.[1]
Materiales
Destrucción, captura o abandono de numerosos buques y embarcaciones de la flotilla rebelde; pérdida del control fluvial por parte de las fuerzas neerlandesas en esa zona.[2] Recuperación de pertrechos, víveres y municiones de los barcos capturados; alivio del cerco logístico sobre el Tercio español.[1]
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La Batalla de Empel, conocida en España también como el Milagro de Empel, ocurrió los días 7 y 8 de diciembre de 1585 durante la Guerra de los Ochenta Años, en la que un Tercio del ejército español, el Tercio Viejo de Zamora, comandado por el maestre de campo Francisco Arias de Bobadilla, se enfrentó y derrotó en condiciones muy adversas a una flota de cien barcos[6] de los rebeldes de los Estados Generales de los Países Bajos, bajo mando del almirante Felipe de Hohenlohe-Neuenstein.

En España la tradición católica ha considerado que la victoria se produjo gracias a la intercesión de la Inmaculada Concepción y por ello la Concepción fue proclamada patrona de los Tercios españoles, actual Infantería Española.

Desarrollo de la batalla

Tras varios días de asedio en la isla de Empel, donde los tercios españoles se habían refugiado en el dique y en isletas cercanas tras la inundación provocada por la rotura de diques en el Waal y el Mosa por parte de las fuerzas neerlandesas, la situación se volvió crítica.

El 2 de diciembre, la flota rebelde, compuesta por entre 150 y 200 embarcaciones bajo el mando de Filips van Hohenlohe-Neuenstein, inició el bloqueo, rompiendo diques para anegar el terreno y confinando a los aproximadamente 4.000-5.000 infantes españoles de los tercios de Francisco Arias de Bobadilla, Cristóbal de Mondragón, Agustín Íñiguez de Zárate y Juan del Águila en posiciones elevadas. Bobadilla impidió la demolición total de algunos diques, permitiendo un repliegue ordenado con pertrechos hacia el sur, pero la flota enemiga accedió desde Bolduque para acosar las posiciones españolas desde múltiples frentes. Los defensores respondieron con fuego de artillería desde isletas fortificadas, aunque la exposición era alta hasta la retirada nocturna de la flota[7][1].

El 3 de diciembre, los neerlandeses posicionaron más barcos para bloquear socorros desde Bolduque. Bajo condiciones de frío y lluvia, unos 200 soldados españoles parapetaron la iglesia de Empel con cestones para proteger la artillería y cavaron trincheras. Hohenlohe envió un mensajero exigiendo rendición, a lo que Bobadilla replicó:

«Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos»

. Bobadilla ordenó ocupar dos islotes cercanos con artillería para reforzar el dique.

El 5 de diciembre, se prepararon nueve pleytas armadas para posibles intervenciones, pero los intentos de socorro del conde Carlos de Mansfeld fueron interceptados. Se produjo un duelo artillero en una isleta tomada, sin consecuencias decisivas. El Tercio de Juan del Águila trasladó artillería pesada desde Bolduque a Orthen para batir barcos enemigos desde el sur[7][2].

El 6 de diciembre, los neerlandeses fortificaron isletas cercanas, mientras Mansfeld intentaba otro socorro infructuoso. Bobadilla planeó una evacuación por el Dique Este bajo fuego de cobertura. El 7 de diciembre, con provisiones agotadas y tropas expuestas al intemperie, la noche trajo un descenso brusco de temperaturas que congeló las aguas del río Mosa, formando una costra de hielo de hasta dos metros en algunos puntos. Este fenómeno inesperado inmovilizó la flota rebelde e permitió a los tercios españoles, hasta entonces atrapados en terreno anegado, reorganizarse para una salida ofensiva. Según la narración recogida por Julio Albi de la Cuesta, Bobadilla interpretó la helada como una oportunidad táctica inesperada y ordenó preparar un ataque inmediato al amanecer, estructurado en compañías de arcabuceros y piqueros para avanzar en formación cerrada sobre la superficie endurecida del río[1][4].

Grabado de la Batalla de Empel, por Frans Hogenberg.

En las primeras horas del 8 de diciembre, los contingentes españoles iniciaron su avance silencioso sobre el hielo, que resistió el peso de la infantería. El sargento mayor Cristóbal Lechuga lideró un grupo de 200 soldados con tres piezas de artillería en pleytas para tomar isletas neerlandesas; pese a un incidente con pólvora, los enemigos huyeron, permitiendo emplazar artillería. Otras pleytas, al mando de capitanes como Juan de Valencia y Pedro Martínez de Arellano, rompieron hielo con mazos y remos para capturar más posiciones. La flota rebelde, inmovilizada por el hielo, no pudo maniobrar ni usar artillería eficazmente contra la amenaza terrestre. Fernández Duro recoge que los españoles se aproximaron a corta distancia, batiendo a las dotaciones con fuego de arcabuz y obligando a las tripulaciones a abandonar embarcaciones[2][8][7].

La acción neutralizó gran parte de la fuerza naval rebelde, con navíos varados capturados, incendiados o inutilizados; artillería desde Rosmalen y Orthen hostigó la retirada neerlandesa, causando más de 300 bajas enemigas. El éxito permitió a los tercios aprovisionarse con víveres, armas y pólvora de los barcos, aliviando su situación crítica. La pérdida del control fluvial precipitó la retirada holandesa hacia Bolduque, al ver Hohenlohe que la infantería española podía desplazarse libremente sobre el hielo, comprometiendo su posición. Hohenlohe ordenó una retirada apresurada hacia Bolduque al comprobar que la infantería española podía ahora desplazarse sin dificultad sobre el terreno congelado, destruyendo un gran número de barcos, y capturando prisioneros y artillería[4].

La retirada neerlandesa permitió a los españoles romper el cerco, ocupar posiciones abandonadas e imponerse sin combate campal prolongado. La maniobra sobre el hielo resultó decisiva para la victoria y la liberación de los tercios, lo que constituyó un triunfo aplastante.

Heridos españoles (más de 300, muchos por congelaciones) fueron evacuados desde Orthen por el Tercio de Juan del Águila usando galeotas y pontones; Mansfeld llegó con suministros, acelerando el repliegue a Bolduque hasta el 10 de diciembre, cuando la lluvia derritió el hielo. Bobadilla fue el último en embarcar[1][2][4][7][9].

El "Milagro" de la Inmaculada Concepción

Según cuentan las crónicas, en el momento más desesperado un soldado del Tercio cavando una trinchera tropezó con un objeto de madera allí enterrado. Era una tabla flamenca con la imagen de la Virgen María.

Anunciado el hallazgo, colocaron la imagen en un improvisado altar y el Maestre Bobadilla, considerando el hecho como señal de la protección divina, instó a sus soldados a luchar encomendándose a la Virgen Inmaculada:

Este tesoro tan rico que descubrieron debajo de la tierra fue un divino nuncio del bien, que por intercesión de la Virgen María, esperaban en su bendito día.[10]

El resto es historia, y aquel mismo día, entre vítores y aclamaciones, la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia.

Sin embargo, este patronazgo se consolidaría trescientos años después, luego de que la bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854 proclamase como dogma de fe católica la Concepción Inmaculada de la Virgen Santísima. El 12 de noviembre de 1892, a solicitud del Inspector del Arma de Infantería del Ejército de Tierra de España, por real orden de la Reina Regente doña María Cristina de Habsburgo, se:

Declara Patrona del Arma de Infantería a Nuestra Señora la Purísima e Inmaculada Concepción.[11]

Véase también

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 1,7 Albi de la Cuesta, Julio (1999). De Pavía a Rocroi. Los Tercios de infantería española en los siglos XVI y XVII. Ministerio de Defensa. p. 129. 
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 2,5 2,6 Fernández Duro, Cesáreo (1898). Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y de Aragón IV. Est. Tipográfico Sucesores de Rivadeneyra. pp. 214-215. 
  3. 3,0 3,1 3,2 «Empel, el misterioso milagro que evitó la masacre de un tercio español en Holanda». ABC. 17 de agosto de 2013. Consultado el 7 de diciembre de 2025. 
  4. 4,0 4,1 4,2 4,3 4,4 Martínez Laínez, Fernando (2006). Tercios. Historias de la infantería española. EDAF. pp. 178-179. 
  5. «8 de diciembre de 1585 — Milagro de Empel». ACAMI. Consultado el 7 de diciembre de 2025. 
  6. C.M. Schutten, (En neerlandés) "De strijd bij Empel (1585). Een episode uit de Tachtigjarige Oorlog" (La batalla de Empel (1585). Un episodio de la Guerra de los Ochenta Años), en: Armentaria 12 (1978) 43-46.
  7. 7,0 7,1 7,2 7,3 Vázquez, Alonso (1879). Los sucesos de Flandes y Francia del tiempo de Alejandro Farnesio II. Imprenta de la Viuda de Calero. pp. 234-248. 
  8. Lechuga, Cristóbal (1611). Discurso en que trata la artillería y su uso, y otras cosas tocantes a la guerra por mar y por tierra. Imprenta de Juan de la Cuesta. pp. 45-47. 
  9. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Estrada
  10. Alonso Vázquez, «Los sucesos de Flandes y Francia del tiempo de Alejandro Farnesio».
  11. Memorial de Infantería Nº 7 de la Revista del Arma de Infantería. Editorial Ministerio de Defensa de España. Toledo. 1987. (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última). Página oficial del Ministerio de Defensa de España.

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