Municipio de Acultzingo

De Hispanopedia
Municipio de Acultzingo
Municipio

Cumbres de Acultzingo.
No se han encontrado identificadores para los datos externos
Cabecera municipal Acultzingo
Entidad Municipio
 • País México
 • Estado Veracruz
Superficie  
 • Total 167.89 km²[1]
Altitud  
 • Máxima 3100 m s. n. m.
 • Mínima 1320[2] m s. n. m.
Población (2020)  
 • Total 23 100 hab.[3]
 • Densidad 136,8 hab./km²
Gentilicio Acultzinguense
PPA  
 • Total (2005) 74 014 882 • USD
 • PIB per cápita 3960[4]
IDH (2010) 0.627[5]
Huso horario UTC-6[6]
Código postal 94760[7]
Prefijo telefónico 272[8]
Sitio web oficial
Página no enlazada a Wikidata y añade el enlace en español: Municipio de Acultzingo.
📍 Explorar este lugar
🎫 Guías Turísticos (Enlace Afiliado)
🧭 Wikiviajes (Guía Libre)
🗺️ OpenStreetMap (Mapa Abierto)

El Municipio de Acultzingo es uno de los 212 municipios en lo que se encuentra dividido para su régimen interior el estado mexicano de Veracruz de Ignacio de la Llave, localizado en el centro-oeste del territorio y en la región de las Grandes Montañas, su cabecera municipal es el pueblo de Acultzingo.

Geografía

Acultzingo se localiza en la zona más occidental de la región de las Grandes Montañas del centro del estado de Veracruz, sector denominado como las Cumbres de Acultzingo desde la época virreinal por ser la zona más accidentada del camino entre la Ciudad de México y el Puerto de Veracruz, el municipio tiene una extensión total de 166.97 kilómetros cuadrados que representan el 0.23% de la totalidad del territorio veracruzano.

Limita al norte con el municipio de Aquila, con el municipio de Maltrata y con el municipio de Nogales, y al este con el municipio de Soledad Atzompa; al oeste y al sur limita con el estado de Puebla donde corresponde al municipio de Cañada Morelos, el municipio de Chapulco, el municipio de Nicolás Bravo y el municipio de Vicente Guerrero.

Orografía e hidrografía

El municipio se encuentra en una de las zonas más montañosas del estado de Veracruz por lo que su territorio es completamente accidentado, ocupado totalmente por las denominadas Cumbres de Acultzingo que son parte de la Sierra Madre Oriental y se localizan directamente al sur de la localización del pico de Orizaba, el punto más alto de México;[9] todo el sistema montañoso es únicamente interrumpido por el Cañón del río Blanco, formado por esta corriente y que atraviesa el municipio en sentido longitudinal, formando su zona más baja.

La principal corriente de todo el municipio es el Río Blanco, que a través de su ya mencionado cañón recorre el municipio en sentido suroeste-noreste y recoge todas las aguas de las corrientes que descienden de las grandes montañas y continúa hacia el vecino municipio de Nogales;[10] El municipio se encuentra íntegramente dentro de la Cuenca del río Jamapa y otros y de la Región hidrológica Papaloapan.[11]

Joaquin Arroniz menciona; En el punto conocido como Paraje de En Medio, en las Cumbres de Acultzingo, nace un pequeño manantial que sirve como fuente de agua para los viajeros que cruzan la sierra. Este manantial constituye uno de los primeros afluentes del Río Blanco, que desciende hacia el valle de Orizaba. A su caudal se suman un ojo de agua que fertiliza la Hacienda de San Diego, así como varios manantiales de Barranca Seca y los de Ojo Zarco, conocidos como Tlaxcalilla el Chico y Tlaxcalilla el Grande. Este sistema hídrico contribuyó a la fertilidad de la región y al desarrollo de asentamientos a lo largo del camino Acultzingo–Orizaba.[12]

Clima y ecosistemas

El clima del municipio de Acultzingo se divide en dos zonas, el sector oeste y sur del territorio registra clima Cálido subhúmedo con lluvias en verano, mientras que en el oeste el clima es Semifrío húmedo con abundantes lluvias en verano;[13] la temperatura media anual de la mayor parte del municipio se encuentra entre 16 y 18 °C, existiendo algunos sectores en los que se eleva de 18 a 20 °C;[14] y la precipitación promedio anual se encuentra entre los 1,500 y 2,000 mm.[15]

Debido a su considerable altitud, la mayor parte del territorio de Acultzingo se encuentra cubierto por bosque, mientras que algunas zonas bajas son dedicadas a la agricultura,[16] siendo las principales especies vegetales el pino colorado, ayacahuite, encino, oyamel, cedro y fresno; la fauna está representada por especies como conejo, mapache, zorrillo, tejón y diversas especies de reptiles.

Los terrenos de la cañada de Acultzingo y Maltrata están formados principalmente por alúmina, más o menos combinada, lo que define parte de su composición geológica. A pesar de ello, las continuas labores agrícolas y las corrientes de agua que descienden de los montes vecinos han favorecido la formación de una capa de tierra vegetal suficiente para el desarrollo de la vegetación.[12]

Historia

Acultzingo significa en lengua náhuatl "en la pequeña vuelta del agua".[17]

En la zona sur de la actual población existen vestigios arqueológicos que no han sido explorados. Su población es de origen totonaca, olmeda y después fueron conquistados por la Triple Alianza.

Durante el periodo virreinal temprano, el valle de Orizaba y las tierras comprendidas entre el Ingenio y Acultzingo fueron objeto de reorganización territorial por parte de la administración colonial. Se documenta que el virrey Antonio de Mendoza habría tomado posesión de todas estas tierras, lo que implicó el desplazamiento de diversas poblaciones indígenas hacia zonas montañosas cercanas.[12]

Hacia 1540, el área de Acultzingo aparece referida como “San Cristóbal Acazingo”, una pequeña aldea indígena situada a dos leguas del Ingenio (Ostoticpac), asentamiento que corresponde actualmente a la zona del municipio de Nogales. En este periodo, el territorio formaba parte del proceso de reorganización colonial del valle de Orizaba durante la etapa virreinal temprana, lo que implicó el desplazamiento y reubicación de poblaciones indígenas hacia otros asentamientos cercanos, como Orizaba. Este proceso contribuyó a la configuración inicial del corredor montañoso entre el valle de Orizaba y las Cumbres de Acultzingo.[12]

Los pueblos originarios de la región fueron concentrados y trasladados al asentamiento que hoy corresponde a San Juan Bautista Acultzingo tras la conquista española. Acultzingo fue encomendado inicialmente al conquistador Francisco de Montalvo, quien ejerció la encomienda durante la primera mitad del siglo XVI. La encomienda fue una institución colonial mediante la cual la Corona española otorgaba a un encomendero el derecho a recibir tributos —en especie, trabajo o dinero— de una comunidad indígena, a cambio de su obligación formal de protegerla, garantizar su evangelización y velar por su organización política y económica. Hacia 1550, la encomienda fue sucedida por su hijo Diego de Montalvo; tras la muerte de este último, alrededor de 1570, los tributos pasaron a su viuda, Juana Ruiz de Bazbuena. Posteriormente, otro Diego de Montalvo aparece registrado como encomendero en 1597. La encomienda de Acultzingo permaneció vacante entre 1629 y 1664, lo que sugiere una administración directa o transitoria por parte de la Corona durante ese periodo, con implicaciones en la recaudación de tributos y en la organización económica local.[18]

La fecha más antigua del archivo parroquial data de 1625. En la portada de la iglesia se pueden observar los relieves de un conejo -tochtli-, trece flores, un acatl y una flor que el arqueólogo Alfonso Caso determinó como 1570 -13 tochtli- y 1571 -uno acatl-.[17]

Guerra de Independencia

Durante la Guerra de Independencia, la región de Acultzingo tuvo importancia estratégica debido a su ubicación en el paso montañoso entre Veracruz y el altiplano central. Las Cumbres de Acultzingo constituían uno de los pasos naturales más importantes entre el puerto de Veracruz y el centro de la Nueva España, por lo que el control de la región resultaba fundamental para el tránsito de tropas, mercancías, tabaco y correspondencia del gobierno virreinal. Asimismo, la geografía montañosa y accidentada del lugar favorecía las emboscadas y ataques sorpresa realizados por fuerzas insurgentes contra convoyes y destacamentos realistas.

En junio de 1812, las fuerzas realistas comandadas por el brigadier español, Ciriaco del Llano, fueron atacadas en las Cumbres de Acultzingo mientras se dirigían de Orizaba hacia la Ciudad de México, en el contexto de los enfrentamientos entre insurgentes y realistas por el control de la región.[12]

Entre junio y octubre de 1812, la región de las Cumbres de Acultzingo fue escenario de constantes ataques insurgentes contra fuerzas y convoyes realistas que transitaban entre Veracruz y el altiplano central. En ese contexto, Juan Labaqui dirigió una fuerza de entre 400 y 500 hombres encargada de custodiar la correspondencia ultramarina del gobierno virreinal entre Veracruz y San Agustín, sufriendo repetidos ataques insurgentes, particularmente en las cumbres de Acultzingo.[12]

La toma insurgente de Orizaba por las fuerzas de José María Morelos causó gran preocupación en Puebla y la Ciudad de México. Ante el avance insurgente, el teniente coronel Antonio de Águila reunió inicialmente mil doscientos cincuenta hombres y tres piezas de artillería, siendo posteriormente reforzado hasta alcanzar cerca de dos mil soldados y seis piezas de artillería. Según las crónicas de la época, estas disposiciones reflejaban el temor que las campañas militares de Morelos provocaban en el gobierno virreinal.[19]

La tarde del 31 de octubre de 1812, mientras Morelos concluía su jornada en Acultzingo en dirección hacia Tehuacán, las fuerzas realistas de Águila avanzaban apresuradamente hacia la Cañada de Ixtapa con el propósito de interceptar al ejército insurgente. Ambos jefes militares desconocían la posición exacta de su adversario y esperaban encontrarlo en cualquier momento durante la marcha.[19]

Al amanecer del 1 de noviembre de 1812, los dos ejércitos emprendieron sus movimientos sin sospechar la cercanía del enemigo. Las tropas realistas ascendieron la cuesta que comunicaba Ixtapa con la segunda cumbre de Acultzingo, mientras Morelos avanzaba por las primeras cumbres al frente de más de doce mil hombres, cifra incrementada tras el reclutamiento realizado en Orizaba. Hacia las ocho de la mañana, Águila hizo alto en la zona de Puente Colorado y descubrió sobre las alturas a las fuerzas insurgentes, que marchaban en considerable desorden mientras intentaban proteger el botín obtenido en Orizaba.[19]

Al enterarse de que Águila había pasado la noche en Ixtapa, Morelos y Hermenegildo Galeana ocuparon apresuradamente las posiciones elevadas de las cumbres acompañados únicamente por sus escoltas. Morelos inició el combate con cerca de mil hombres y tres piezas de artillería, debido a que el resto de su ejército se encontraba disperso desde la hacienda de Tecamaluca hasta el pueblo de Acultzingo. El insurgente ordenó al capitán Larios ocupar el cerro izquierdo, mientras él y Galeana defendían la posición derecha. Los cañones fueron colocados en medio del camino con el objetivo de contener el avance de las columnas realistas.[19]

Por su parte, Águila dividió sus tropas en dos columnas: una avanzó para atacar el flanco izquierdo insurgente y otra se dirigió frontalmente contra las posiciones de Morelos. Apoyada por una columna de granaderos, la caballería realista cargó sobre las defensas insurgentes al mismo tiempo que las tropas enviadas por el flanco rompían fuego sobre la primera línea de defensa. Durante este ataque, las fuerzas insurgentes perdieron la artillería tomada previamente en Orizaba y comenzaron a desorganizarse.[19]

A pesar del desorden, Galeana sostuvo una intensa resistencia en la segunda línea defensiva y combatió directamente contra las tropas realistas. En uno de los momentos más intensos del combate, la caballería realista fue rechazada y el caballo del coronel Morán, quien la comandaba, murió durante el enfrentamiento. Posteriormente, la infantería realista atacó simultáneamente el frente y el flanco derecho defendido por Galeana y el capitán Larios, desencadenando una lucha cuerpo a cuerpo. Sin embargo, cuando los insurgentes creyeron que Galeana había muerto al caer de su caballo, las filas comenzaron a dispersarse rápidamente.[19]

Considerando perdida la batalla, Morelos ordenó la retirada hacia Tehuacán protegido por su escolta. El resto del ejército insurgente, extendido desde el pueblo de Acultzingo hasta el lugar del combate, cayó rápidamente en el desorden al conocer la derrota sufrida en la cabeza de la columna. Aunque inicialmente Morelos creyó muerto a Galeana, éste logró sobrevivir ocultándose en el tronco de un árbol de alcornoque después de quedar aturdido por la caída de su caballo.[19]

Tras la derrota, Morelos se retiró hacia Chapulco y posteriormente llegó a Tehuacán, donde logró reorganizar sus fuerzas pocos días después. Aunque los insurgentes consiguieron salvar gran parte de su armamento, perdieron las piezas de artillería capturadas en Orizaba. El episodio de Puente Colorado y las Cumbres de Acultzingo representó el fracaso de la expedición insurgente sobre Orizaba. Como señala Ensayo de una historia de Orizaba de Joaquín Arróniz, este fue “el desenlace de la expedición de Morelos sobre Orizaba, cuyas consecuencias sobre ella fueron de penosas trascendencias”.[19]

Después del sangriento encuentro en Acultzingo, Morelos continuó su marcha hacia Oaxaca con aproximadamente cinco mil hombres y cuarenta piezas de artillería, logrando posteriormente la toma de esa ciudad, uno de los mayores triunfos militares de la insurgencia[20]

Camino Real México–Veracruz

Acultzingo formó parte del histórico Camino Real México–Veracruz, una de las principales rutas comerciales, militares y administrativas de la Nueva España durante el periodo virreinal y gran parte del siglo XIX. Debido a su ubicación en las Cumbres de Acultzingo, el municipio se convirtió en un punto estratégico de paso entre el puerto de Veracruz, Puebla y la Ciudad de México, facilitando el tránsito de mercancías, diligencias, tropas, arrieros y correspondencia oficial.

Desde el siglo XVI, la ruta entre México y Veracruz constituyó el principal eje de comunicación entre el puerto veracruzano y el centro de la Nueva España. Aunque inicialmente coexistieron distintos caminos hacia Veracruz, el trayecto que atravesaba Orizaba y las Cumbres de Acultzingo adquirió creciente importancia por sus conexiones comerciales y militares con el altiplano central. A través de esta vía circularon productos europeos desembarcados en Veracruz, metales preciosos procedentes del interior del virreinato, tabaco, textiles y mercancías destinadas a distintos mercados regionales.

El tráfico entre Veracruz y el interior del país se realizaba originalmente en convoyes tirados por bueyes, que ascendían desde tierra caliente por rutas como Sancampus y Tumba-Carretas. De acuerdo con un artículo del Lic. D. Julián Tornel, reproducido en el Diccionario de Geografía y Estadística de Andrade y Escalante, el camino no seguía una sola traza fija en sus inicios, sino que existían distintos derroteros utilizados según las condiciones del terreno y la seguridad de las rutas.[12]

Un mapa basado en las observaciones geodésicas de Miguel Constanzó, Diego García Conde y el barón de Humboldt indica un trayecto que se dirigía hacia Tlacotalpan y la costa de Veracruz; sin embargo, otros itinerarios más antiguos muestran que el camino principal partía directamente de Veracruz hacia Medellín, Paso de los Carros, Cotaxtla y San Juan de la Punta, llegando a Córdoba y posteriormente a Orizaba. Desde este punto continuaba por el Ingenio, Maltrata y la cuesta de Ahuatlán, hasta Nopalucan, para finalmente dirigirse hacia Puebla por la región del Pinar.[12]

Este habría sido el derrotero seguido por los antiguos convoyes hasta la apertura del camino de Acultzingo en 1796, cuando se consolidó una ruta más estable y transitable entre Veracruz y el altiplano. Sin embargo, la ruta por Acultzingo no siempre fue la principal ni la más utilizada, ya que su uso dependía de factores como el estado del terreno, las condiciones climáticas y las necesidades del comercio y la seguridad en distintas épocas. En este punto, el autor sigue a Segura en su Estadística de Orizaba, quien a su vez retoma manuscritos anteriores para reconstruir estos itinerarios históricos del comercio colonial.[12]

El camino de Veracruz a Orizaba, y más allá de Acultzingo, no fue demarcado desde un inicio. Se fue formando a fuerza de uso y necesidad, hasta que después de grandes esfuerzos y costos se logró finalmente señalarlo como ruta estable. En sus primeras etapas, el trayecto surgió del “buen sentido práctico” de quienes transportaban mercancías, quienes poco a poco fueron creando el camino que permitió el desarrollo del comercio entre el puerto de Veracruz y el interior del país. Posteriormente, hacia 1796, se consolidó la apertura del camino formal que conectaba Veracruz con Puebla y la región central.[12]

Las difíciles condiciones geográficas de la región hicieron necesaria la construcción de infraestructura especializada para facilitar el tránsito a través de las montañas. A finales del siglo XVIII, el Consulado de México impulsó una importante modernización del Camino Real en la región. Entre 1796 y 1803 se construyó un nuevo y mejor diseñado tramo carretero que atravesaba las Cumbres de Acultzingo y enlazaba la ciudad de Puebla con las villas de Córdoba y Orizaba, permitiendo superar la accidentada geografía de la zona y mejorando el tránsito de mercancías, diligencias y carros de carga.[21]

Como parte de estas obras se construyeron diversos puentes, calzadas empedradas, muros de contención y estructuras hidráulicas, varios de los cuales aún conservan vestigios históricos. Entre los puentes más destacados de la región se encuentran el puente de Los Ahuehuetes, Puente Negro en Barranca Seca y el puente de San José en Acultzingo. Estas obras constituyeron parte fundamental de la infraestructura del Camino Real y consolidaron a la región como uno de los corredores comerciales y militares más importantes entre Veracruz y el centro de México.[21]

La importancia estratégica del camino convirtió a las Cumbres de Acultzingo en escenario frecuente de movimientos militares y enfrentamientos armados. Durante la Guerra de Independencia, fuerzas insurgentes y realistas disputaron constantemente el control del paso montañoso debido a su relevancia para las comunicaciones virreinales. Posteriormente, durante el México independiente, la región continuó siendo escenario de importantes acontecimientos militares durante las guerras civiles del siglo XIX y especialmente durante la Segunda Intervención Francesa en México, cuando las Cumbres de Acultzingo fueron escenario de combates entre el ejército mexicano y las fuerzas francesas.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, la construcción del ferrocarril mexicano y posteriormente de nuevas carreteras modernas redujo gradualmente la importancia económica del antiguo Camino Real. Sin embargo, diversos tramos históricos, puentes y vestigios arquitectónicos aún sobreviven en la región de Acultzingo y constituyen parte del patrimonio histórico vinculado a las antiguas rutas de comunicación entre Veracruz y el altiplano mexicano.

Segunda Intervención Francesa en Acultzingo

Durante la Segunda Intervención Francesa (1862-1867), el municipio de Acultzingo y la región de sus cumbres tuvieron una importancia estratégica fundamental debido a su ubicación en el principal acceso entre el puerto de Veracruz y el altiplano central mexicano. El control de este paso montañoso era indispensable para cualquier ejército que pretendiera avanzar hacia Puebla y la Ciudad de México, razón por la cual las Cumbres de Acultzingo fueron escenario de importantes enfrentamientos militares entre las fuerzas republicanas mexicanas y el ejército expedicionario francés.

La Batalla de Las Cumbres

La Batalla de Las Cumbres tuvo lugar el 28 de abril de 1862 en las Cumbres de Acultzingo, pocas semanas antes de la Batalla de Puebla del 5 de mayo. Tras la ruptura de la Triple Alianza y la decisión francesa de emprender la ocupación militar de México, el ejército expedicionario francés avanzó desde Veracruz hacia el interior del país bajo el mando del general Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez.

Consciente de la importancia estratégica del paso de Acultzingo, el general Ignacio Zaragoza decidió presentar resistencia en la zona montañosa para retrasar el avance francés y desgastar a las tropas invasoras antes de enfrentarlas en Puebla. Zaragoza reunió alrededor de cuatro mil soldados y varias baterías de montaña, muchas integradas por reclutas recientemente incorporados al Ejército de Oriente.

La mañana del 28 de abril se desarrollaron escaramuzas aisladas en los caminos y barrancas de la región. Conforme avanzó el día, las tropas francesas intentaron forzar el paso enviando zuavos e infantería por senderos de montaña con el objetivo de envolver las posiciones mexicanas. Durante el combate destacó la participación del general José María Arteaga, quien logró penetrar hasta las reservas francesas antes de resultar herido por la artillería enemiga, hecho por el cual posteriormente fue reconocido como “Héroe de Acultzingo”.

Aunque los franceses consiguieron abrirse paso y destruir parte de las posiciones mexicanas, Zaragoza ordenó un repliegue organizado al caer la noche. Su objetivo nunca fue defender indefinidamente las cumbres, sino retrasar al enemigo y causarle bajas antes de la defensa definitiva de Puebla. La resistencia presentada en Acultzingo permitió al mando mexicano evaluar la capacidad del ejército francés y preparar las defensas que días después obtendrían la victoria del 5 de mayo de 1862.

La Batalla de Barranca Seca

Después de la derrota francesa en Puebla, el ejército invasor inició su retirada hacia Orizaba. En ese contexto ocurrió la Batalla de Barranca Seca el 18 de mayo de 1862, en las cercanías de Barranca Seca y de la ex hacienda de Tecamalucan, dentro del actual municipio de Acultzingo.

El general Ignacio Zaragoza intentó impedir la unión entre las fuerzas conservadoras mexicanas encabezadas por Leonardo Márquez y el ejército francés. Para ello envió al general Santiago Tapia con una brigada republicana compuesta principalmente por caballería e infantería de Morelia y San Luis Potosí.

Las tropas republicanas llegaron a Acultzingo la mañana del 18 de mayo y avanzaron hacia Barranca Seca, donde encontraron a las fuerzas reaccionarias desplegadas en formación de combate. El enfrentamiento comenzó con intercambios de fuego y maniobras de caballería en el accidentado terreno montañoso.

Inicialmente las fuerzas republicanas lograron avances importantes; sin embargo, la situación cambió cuando llegó en apoyo de Márquez el 99.º Regimiento de Línea francés comandado por el mayor Eugène Lefèvre. Las tropas francesas avanzaron rápidamente desde El Ingenio hasta Barranca Seca y atacaron el flanco izquierdo mexicano, provocando una retirada general.

Las fuerzas republicanas se dispersaron por distintos caminos de la región: algunos contingentes huyeron hacia Maltrata, otros se replegaron por las montañas cercanas a Puente Colorado y parte de la caballería se retiró por el camino carretero hacia la Venta de San Diego. La derrota debilitó considerablemente la capacidad ofensiva del Ejército de Oriente y consolidó temporalmente el control francés sobre la región de Orizaba y Acultzingo.

La quema de Acultzingo

La tradición histórica regional sostiene que, durante el avance de las tropas francesas en 1862, parte del poblado de Acultzingo fue incendiado por fuerzas republicanas mexicanas para evitar que el ejército invasor utilizara el lugar como campamento y punto de abastecimiento militar. Diversas crónicas locales atribuyen esta acción a tropas ligadas al Ejército de Oriente durante las operaciones defensivas posteriores a la Batalla de Las Cumbres y los movimientos militares ocurridos entre Puebla, Orizaba y Veracruz.

Aunque las fuentes documentales disponibles no precisan completamente el momento exacto ni el oficial responsable de la orden, el episodio quedó incorporado a la memoria histórica regional como una muestra de las medidas extremas tomadas por las fuerzas republicanas para dificultar el avance francés en la zona montañosa de Acultzingo.

El paso de prisioneros del Sitio de Puebla

En mayo de 1863, tras la caída de Puebla durante el segundo sitio de la ciudad, numerosos soldados y oficiales republicanos prisioneros fueron trasladados por el Camino Nacional atravesando las Cumbres de Acultzingo rumbo a Orizaba y Veracruz, desde donde varios serían deportados posteriormente a Francia o Martinica en embarcaciones como el Cérès y el Darien.[22]

El científico e historiador Francisco del Paso y Troncoso, quien fue prisionero durante aquellos acontecimientos, dejó testimonio del paso de los cautivos por Acultzingo en su Diario de las operaciones militares del Sitio de Puebla en 1863. El 23 de mayo relató la llegada de los prisioneros a Acultzingo después de descender las cumbres:[22]

“Pronto comenzamos á bajar las Cumbres. A pesar de nuestra situación, hemos gozado con las magníficas vistas en una mañana tan hermosa… Llegamos temprano á Acultzingo.”

Del Paso y Troncoso describió además el estado físico de muchos soldados mexicanos capturados, quienes marchaban exhaustos, mal alimentados y vigilados por tropas francesas conocidas como “Turcos”, pertenecientes a los zuavos argelinos del ejército imperial francés.[22]

Huellas y memoria de la presencia francesa

La presencia militar francesa en Acultzingo dejó una profunda huella en la memoria colectiva de la región. En comunidades como Vista Hermosa y Puente Colorado persiste la tradición oral que atribuye ciertos rasgos físicos de parte de la población —como ojos claros o cabello rubio— a descendientes de soldados franceses establecidos en la zona durante la intervención.

Aunque estas afirmaciones pertenecen principalmente a la memoria y tradición popular regional más que a estudios genealógicos concluyentes, forman parte importante de la identidad histórica local y del recuerdo transmitido entre generaciones sobre el paso de tropas francesas por las Cumbres de Acultzingo durante el siglo XIX.

Evolución territorial y administrativa

El 28 de marzo de 1831 aparece registrado con el nombre de San Juan Bautista Aculcingo, como municipalidad perteneciente al cantón de Orizaba. Posteriormente, el 15 de enero de 1918, con la promulgación de la Ley Orgánica del Municipio Libre en el estado de Veracruz, quedó constituido como municipio libre bajo el nombre de Acultzingo. En documentos de finales del siglo XIX también aparece referido como “Pueblo” dentro de la división municipal del estado (División Municipal…, 1888, p. 42).[23]

Durante el siglo XX, el municipio de Acultzingo experimentó diversos cambios administrativos relacionados con su organización territorial y la definición de su cabecera municipal. Mediante el Decreto No. 3 del 4 de octubre de 1924, la congregación de Tecamaluca fue elevada a la categoría de pueblo y establecida como cabecera municipal. Sin embargo, el Decreto No. 14 del 30 de octubre de 1926 derogó dicha disposición, restituyendo la cabecera a Acultzingo.[23]

Posteriormente, distintas reformas a la Ley Orgánica del Municipio Libre reafirmaron el carácter de Acultzingo como municipio integrante del estado libre y soberano de Veracruz. Asimismo, en documentos oficiales de 1982 se registran como congregaciones pertenecientes al municipio: Atitla, Coxolitla de Abajo, El Potrero, Sumidero, Tecamalucan, Vaquería y Vista Hermosa.[23]

Entre 1989 y 2020, diversas reformas legales actualizaron la denominación oficial del estado de Veracruz y la situación jurídica del municipio dentro de la estructura territorial estatal.[23]

Ex Hacienda de San Diego y Hacienda de Tecamalucan.

Demografía

Los resultados del Censo de Población y Vivienda de 2010 realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía dan como población de Acultzingo un total de 20 973 personas, que son 10 254 hombres y 10 719 mujeres. Hasta 2005, el 48.4% de la población es de sexo masculino, de 2000 a 2005 la tasa de crecimiento poblacional anual ha sido del 0.9%, el 37.7% de los habitantes son menores de 15 años de edad, mientras que entre esa edad y los 64 se encuentra el 56.3% de la población, el 33.6% de los habitantes viven en localidades que superan los 2,500 habitantes y el 15.4% de la población mayor de 5 años de edad es hablante de alguna lengua indígena.[24]

Evolución demográfica del municipio de Acultzingo
Año 1995 2000 2005 2010

Población 16 048 17 776 18 689 20 973

Grupos étnicos

Lenguas indígenas habladas en el Municipio de Acultzingo
Lengua Hablantes
Náhuatl 2,492
No especificado 32
Mazateco 2
Lenguas mixtecas 1
Fuente: INEGI[25]

En el municipio de Acultzingo se registraron en 2005 un total de 2,528 personas que hablan alguna lengua indígena, representando estas al 15.4% de la población de más de cinco años de edad, de ese total, 1,225 son hombres y 1,303 son mujeres; 2,389 son bilingües al español, 82 hablan únicamente su lengua indígena y 57 no especifican condición de bilingüismo.

La lengua más hablada es el náhuatl, con un total de 2,492 hablantes, existiendo además 3 hablantes de mazateco y 1 de lenguas mixtecas, así como 32 hablantes que no especifican cuál es su lengua materna.[25]

Localidades

En Acultzingo existen un total de 38 localidades, las principales y su población según el censo de 2020 son las siguientes:

Localidad Población
Total Municipio 23 100
Acultzingo 7 773
Tecamalucan 2 173
El Potrero 1 489
Acatla 1 252
Sierra de Agua 1 102
Coxolitla de Abajo 1 093

Personas destacadas

José Justo Montiel. Pintor del siglo XIX, nacido en la localidad de Tecamalucan.

José Justo Montiel (1824-1899) fue un pintor originario de Veracruz en el siglo XIX, cuya obra se centró principalmente en retratos, naturalezas muertas y paisajes. A pesar de su talento, su reconocimiento social se postergó hasta muchos años después de su fallecimiento, ya que durante su vida fue marginado en los círculos sociales de la capital. Esto se debió a su condición de pintor provincial y a su postura conservadora, alineada con el clero.

José Justo Montiel nació el 5 de agosto de 1824 en la Hacienda de Tecamalucan, en el Cantón de Orizaba, Veracruz. A los 14 años, comenzó sus estudios de dibujo y pintura en el colegio preparatorio de Orizaba bajo la tutela del también maestro orizabeño Gabriel Barranco. La primera obra firmada y fechada por Montiel es un retrato de Barranco, datado en 1844. A pesar de ser rechazado por la Academia de San Carlos en 1847, Montiel persistió y abrió una escuela de dibujo en León, Guanajuato, en los primeros años de la década de 1850. En 1856, viajó a México para exponer varias de sus obras en la Academia, siendo finalmente aceptado en 1858 y convirtiéndose en discípulo del maestro catalán Pelegrín Clavé, destacado artífice de la pintura mexicana del siglo XIX. A pesar de la crítica negativa recibida por su obra en el periódico "El Heraldo", el crítico Tomás Zuleta de Chico, del periódico "El Siglo XIX", salió en su defensa.

Montiel regresó a Orizaba en 1860, estableciendo su taller y retratando a muchos personajes prominentes de la sociedad veracruzana, en una época en la que la fotografía aún no se popularizaba. Pasó sus últimos años en Orizaba, donde falleció en 1899.

El legado artístico de Montiel se dio a conocer en la Ciudad de México 43 años después de su muerte, en 1942, a través de la galería de arte "Decoración". En ese periodo, se empezó a revalorar el arte del siglo XIX en los estados de la república, y dos años después, varias obras del pintor fueron expuestas junto a las de otros maestros veracruzanos.

Guzmán I. Romero Melitón

Oriundo de Acultzingo, Ver., murió en Orizaba en el mismo estado (1 de abril de 1877 - 23 de junio de 1974). Realizó sus estudios primarios con el maestro Enrique Laubscher, y estudió la carrera en la Escuela Normal del Instituto Metodista de Puebla. Empezó a laborar en el Estado de México y regresó por poco tiempo a Orizaba porque fue invitado a trabajar en el Estado de Tabasco. Ejerció su profesión principalmente en planteles de su estado natal. Como director de la escuela de la fábrica de Santa Rosa, encabezó la delegación obrera que concurrió a la convención maderista. Desempeñó en la subsecretaría de Gobierno en el mandato de Cándido Aguilar, y la secretaría durante el interinato de Delfino Victoria. También impartió clases en la secundaria y en la preparatoria de Orizaba, y en 1924 fundó en Orizaba el Instituto Laubscher, logrando convertir dicha institución en una de las más importantes del país. Es autor de: Ayuda práctica. Guía para labores escolares en las escuelas rurales del estado, Laubscher y la reforma educativa nacional, Educación indígena, Importancia de la educación de los hijos y Regeneración del medio; y en colaboración con Enrique García Laubscher, Reminiscencias del Instituto Laubscher

Festividades

La principal fiesta religiosa se celebra el último domingo de julio de cada año en honor al señor de la expiración.

El día 24 de junio es la celebración del santo patrono San Juan Bautista.

El 11 y 12 de diciembre se realiza la visita a la virgen de Guadalupe que se encuentra en la ermita ubicada en las cumbres de la carretera federal 150.

El 28 de abril se conmemora la Batalla de las Cumbres de Acultzingo, batalla entre el ejército francés y los mexicanos con victoria en la Cd. de Puebla el día 5 de mayo.

En la comunidad de Tecamalucan se celebra el día del excursionista, el tercer domingo del mes de ocrubre.

Referencias

  1. Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2010). «Información nacional, por entidad federativa y municipios». Archivado desde el original el 6 de marzo de 2017. Consultado el 24 de julio de 2016. 
  2. Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2010). «Compendio de información geográfica municipal Acultzingo, Veracruz de Ignacio de la Llave» (PDF). Archivado desde el original el 3 de julio de 2016. Consultado el 24 de julio de 2016. 
  3. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. «Panorama sociodemográfico de Veracruz de Ignacio de la Llave. Censo de Población y Vivienda 2020». pp. 30-31. Consultado el 19 de julio de 2021. 
  4. Innstituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (2005). «Producto Interno Bruto Municipal 2005 - Consolidado Nacional» (XLS). Archivado desde el original el 4 de marzo de 2016. Consultado el 24 de julio de 2016. 
  5. Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (2010). «Índice de Desarrollo Humano Municipal 2010, (nueva metodología)» (XLS). Archivado desde el original el 11 de octubre de 2016. Consultado el 24 de julio de 2016. 
  6. Cámara de Diputados del Honorable Congreso de la Unión (31 de enero de 2015). «Ley del sistema de horario en los Estados Unidos Mexicanos» (PDF). p. 1. Archivado desde el original el 21 de abril de 2016. Consultado el 24 de julio de 2016. 
  7. SEPOMEX, Correos de México. «Códigos Postales». Archivado desde el original el 28 de julio de 2011. Consultado el 24 de julio de 2016. 
  8. Teléfonos de México. «Listado de todas las Claves Lada de México» (PDF). Archivado desde el original el 21 de mayo de 2012. Consultado el 24 de julio de 2016. 
  9. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. «Veracruz de Ignacio de la Llave. Mapa de Elevaciones Principales». Archivado desde el original el 10 de junio de 2007. Consultado el 2 de marzo de 2009. 
  10. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. «Veracruz de Ignacio de la Llave. Mapa con Principales Ríos». Archivado desde el original el 10 de junio de 2007. Consultado el 2 de marzo de 2009. 
  11. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. «Veracruz de Ignacio de la Llave. Mapa con Regiones Hidrológicas». Archivado desde el original el 10 de junio de 2007. Consultado el 2 de marzo de 2009. 
  12. 12,00 12,01 12,02 12,03 12,04 12,05 12,06 12,07 12,08 12,09 Arróniz, Joaquín (1867). Ensayo de una historia de Orizaba. p. 465. 
  13. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. «Veracruz de Ignacio de la Llave. Mapa con Climas». Archivado desde el original el 25 de septiembre de 2008. Consultado el 2 de marzo de 2009. 
  14. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. «Veracruz de Ignacio de la Llave. Mapa con Temperatura Media Anual». Archivado desde el original el 10 de junio de 2007. Consultado el 2 de marzo de 2009. 
  15. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. «Veracruz de Ignacio de la Llave. Mapa con Precipitación Media Anual». Archivado desde el original el 10 de junio de 2007. Consultado el 2 de marzo de 2009. 
  16. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. «Veracruz de Ignacio de la Llave. Mapa de Agricultura y Vegetación». Archivado desde el original el 26 de septiembre de 2009. Consultado el 2 de marzo de 2009. 
  17. 17,0 17,1 López Madrid, Ivette. (2007). Inventario de los archivos parroquiales San Juan Bautista, Acultzingo ; Inmaculada Concepción, Ixtaczoquitlán ; San Miguel Arcángel, Orizaba ; Santiago Apóstol, Tlilapan, Veracruz (en spa). Adabi de México / Fundación Alfredo Harp Helú. ISBN 968-9068-12-1. OCLC 370732284. Consultado el 3 de abril de 2020. 
  18. Gerhard, Peter, 1920-; Piggott, Reg. (1986). Geografía histórica de la Nueva España, 1519-1821 (en spa) (1. ed. en español corregida edición). Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, Instituto de Geografía. ISBN 968-36-0293-2. OCLC 21310756. Consultado el 3 de abril de 2020. 
  19. 19,0 19,1 19,2 19,3 19,4 19,5 19,6 19,7 Arróniz, Joaquín (1867). Ensayo de una historia de Orizaba. pp. 487-492. 
  20. [Prieto|Prieto, Guillermo] Comprueba el valor del |enlaceautor= (ayuda) (1891). LECCIONES DE HISTORIA PATRIA ESCRITAS PARA LOS ALUMNOS DEL COLEGIO MILITAR. OFICINA TIP. DE LA SECRETARÍA DE FOMENTO. p. 302. 
  21. 21,0 21,1 «NUEVA EXPEDICIÓN RECORRERÁ EL CAMINO REAL DE ORIZABA HASTA ACULTZINGO HACIENDO ESTUDIOS A PARTIR DEL 3 DE ENERO DE 2025». EfACICO. 26 de diciembre de 2024. Consultado el 11 de mayo de 2026. 
  22. 22,0 22,1 22,2 [Paso y Troncoso, Francisco] Comprueba el valor del |enlaceautor= (ayuda) (1901). Diario de las operaciones militares del Sitio de Puebla en 1863 / escrito por el Teniente Coronel, F. del Paso y Troncoso durante el asedio de la Plaza.. p. 287. 
  23. 23,0 23,1 23,2 23,3 «INEGI. Evolución histórica de los municipios de México de 1810 a 2020 Veracruz de Ignacio de la Llave». 
  24. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. «Veracruz de Ignacio de la Llave. Indicadores seleccionados de la población por municipio, 2005». Consultado el 2 de marzo de 2009. 
  25. 25,0 25,1 Instituto Nacional de Estadística y Geografía. «Veracruz de Ignacio de la Llave. Población de 5 años y más que habla alguna lengua indígena por municipio y lengua indígena según condición de habla española y sexo.». Consultado el 2 de marzo de 2009. 

Fuentes

Enlaces externos