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Pedro Arias Dávila
Pedro Arias Dávila o bien Pedro Arias de Ávila o por su pseudónimo Pedrarias (Segovia, 1440–León Viejo, 6 de marzo de 1531) fue un noble, político y militar castellano, destacado por su participación en América, donde alcanzó el cargo de gobernador y capitán general de Castilla de Oro desde 1514 hasta 1526 y el de gobernador de Nicaragua de 1528 a 1531.
Apodado como «el Galán» y «el Justador», durante su juventud porque sobresalía en el manejo de la lanza, destacando en cuantas justas y torneos participaba, acabó siendo conocido como Furor Domini («Ira de Dios»), por la impiedad y ferocidad que empleaba tanto con los indígenas como con los españoles bajo su mando. Entre otras acciones, ordenó decapitar a los conquistadores Vasco Núñez de Balboa y Francisco Hernández de Córdoba, cuyas cabezas fueron luego clavadas en estacas y expuestas públicamente.
Biografía
Origen familiar y primeros años
Pedro Arias Dávila había nacido en el año 1440[2] en la ciudad de Segovia de la Extremadura que formaba parte de la Corona de Castilla. Pertenecía a una de las familias aristocráticas segovianas más influyentes: los Arias Dávila, de origen judeoconverso, fundada por su abuelo Diego Arias Dávila, contador mayor de Castilla.
Su padre era Pedro Arias Dávila el Valiente, destacado en el reinado de Enrique IV de Castilla, a quien sirvió desde pequeño con el empleo de doncel cuando aún era príncipe de Asturias, y su madre era María Ortiz de Cota, también perteneciente a una familia judeoconversa de la ciudad de Toledo.
Siguiendo la tradición familiar, fue criado en la corte castellana, primero en la del rey Enrique, y después en la de los Reyes Católicos, por quienes fue nombrado contino en 1484.[3] Llegó a ser con los años un experto militar y uno de los más afamados coroneles del ejército de los Reyes Católicos.
Carrera militar en Europa
Se distinguió en la Guerra de Granada y en las guerras de Portugal y Francia, y especialmente en las de África (1508-1511), participando en la toma de Orán (1509) dirigiendo las escuadras de Segovia y Toledo, y en la toma de Bugía (1510) como coronel de infantería al frente de catorce soldados, siendo el primero que logró escalar los muros de la plaza, después de dar muerte al alférez musulmán que la custodiaba. Esta heroica defensa le valió el acrecentamiento de armas de su escudo familiar por una real provisión de 12 de agosto de 1512.
Gobernador de Castilla de Oro
En 1513 fue nombrado gobernador y capitán general de Castilla de Oro, que comprendía territorios de los actuales países de Nicaragua, Costa Rica, Panamá y la parte norte de Colombia. Asumió el cargo en 1514, a pesar de contar ya entonces con unos 74 años de edad.
En 1519 fundó la ciudad de Panamá en su primitivo asiento (actualmente llamada Panamá la Vieja). Se caracterizó por su temperamento ambicioso y la crueldad con que trató tanto a los indígenas como a los españoles que estaban bajo su mando, lo cual le mereció el apodo de Furor Domini («Ira de Dios»).
Entre otras acciones, ordenó decapitar a Vasco Núñez de Balboa, prometido de su hija María de Peñalosa, y a Francisco Hernández de Córdoba, fundador de las ciudades de León, cuyas ruinas fueron descubiertas en 1967, Granada de Nicaragua y de la villa de Bruselas en las cercanías del golfo de Nicoya, en territorio de la actual Costa Rica.
Ante las graves acusaciones formuladas en su contra, fue separado de la gobernación de Castilla de Oro.
Gobernador de Nicaragua y fallecimiento
Posteriormente fue nombrado gobernador de la provincia de Nicaragua, cargo que ejerció desde 1528 hasta su muerte, ocurrida en la antigua ciudad de León el 6 de marzo de 1531,[4] que sería abandonada en 1610 por los constantes terremotos y una erupción del cercano volcán Momotombo.
Matrimonio y descendencia
El gobernador Pedro Arias Dávila contrajo matrimonio con la dama segoviana Isabel de Bobadilla y Peñalosa, hija de Francisco de Bobadilla, comendador de la Orden de Calatrava, conquistador de Granada y gobernador general de las Indias en la isla de La Española (1500-1502), y de María de Peñalosa, y sobrina paterna de Beatriz de Bobadilla, marquesa de Moya, muy próxima a Isabel la Católica, de quien se decía: «Después de la reina de Castilla, la Bobadilla».[5]
Fruto de este matrimonio hubo cinco hijos:
- Diego Arias Dávila y Bobadilla.
- Pedro Arias Dávila y Bobadilla, conde de Puñonrostro, casado con Ana Girón.
- Elvira de Bobadilla, casada con Urbano de Arellano, señor de Clavijo y Miraflores.
- María Arias de Peñalosa, casada con Rodrigo de Contreras, regidor de Segovia.
- Isabel Arias Dávila y Bobadilla, casada con Hernando de Soto.
Hallazgos de sus restos en el siglo XIX
Los supuestos restos de Pedrarias Dávila fueron descubiertos en 2000, junto a los de Francisco Hernández de Córdoba (identificables estos últimos por la ausencia de su cabeza) en el presbiterio de la iglesia de la Merced de la referida ciudad de León, y sepultados ambos en el Memorial de los Fundadores, construido en ese mismo año en un sector de su antigua plaza mayor. Paradójicamente, los restos de Hernández de Córdoba fueron honrados con 21 cañonazos del Ejército de Nicaragua y sepultados en el lugar de honor del Memorial, mientras que los de Dávila fueron sepultados a los pies del anterior.
Leyenda negra
Atacado con virulencia, aunque por distintos motivos, por los primeros cronistas como Bartolomé de las Casas y Gonzalo Fernández de Oviedo, Pedrarias atrae simultáneamente los odios tanto de la leyenda negra exterior como de la leyenda patriótica interior. Al pasar a América en edad madura, con un brillante historial militar, y perteneciendo socialmente a la aristocracia y económicamente a la clase alta, no participa del atractivo del joven aventurero que partiendo de la nada se aúpa socialmente en la empresa americana, como fue el caso de algunos de los capitanes de la conquista, y por ello no atrae las simpatías con que una corriente romántica de la historia, sobre todo a partir del siglo XIX, reinterpreta muchas biografías. La tentación de defender a la Corona, con la que muchos identifican a la nación española, y de ensalzar a algunos héroes destacados, como Hernán Cortés, Francisco Pizarro o Vasco Núñez de Balboa, endosando lo que no es grato a personajes considerados secundarios ha sido una constante.
Gonzalo Fernández de Oviedo, que le trató largamente, y con el que tuvo varios diferendos, le consideró un modelo de vicios, una verdadera maldición para sus gobernados y hasta el presunto inductor de un intento de asesinato contra su persona. Bartolomé de las Casas le calificó como uno de los conquistadores más crueles de todos los tiempos, e hizo este epitafio a su figura histórica: “Pluguiere a Dios que Pedrarias nunca asomara a aquella tierra, porque no fue sino una llama de fuego que a muchas provincias abrasó y consumió”. Tampoco le favoreció Pascual de Andagoya, y mucho menos el obispo Quevedo, que en sus cartas asumió la defensa incondicional de Balboa.
En 1596, Felipe II nombró Cronista Mayor de las Indias a Antonio de Herrera y Tordesillas, y entre los varios encargos que le hizo, estuvo el de la redacción de su ''Historia General de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del Mar Océano'', también conocida como Décadas de Herrera, en donde se encuentran numerosas críticas hacia la actuación de Pedrarias. En 1602, cuando las primeras cuatro Décadas de dicha crónica estaban impresas y listas para su distribución, Francisco Arias Dávila y Bobadilla, nieto de Pedrarias Dávila, en su Pro defensione Veritatis acusó a Herrera y Tordesillas de falso y mentiroso, y exigió al Consejo de Indias que le ordenara la reelaboración de ciertas partes, pero fue ignorado, pues el Cronista Mayor de Indias demostró que lo escrito estaba debidamente fundamentado.[6]
El epíteto de Pedro Arias Dávila es el haber intrigado en contra de Vasco Núñez de Balboa (quien además era su yerno) hasta acabar con su vida mediante decapitación tras someterle a un juicio inicuo. Fue además un pésimo conquistador y peor gobernante. Cuando arribó a América era un hombre mayor (60 años) sin la pujanza y arrojo que caracterizaban al resto de los conquistadores. Su figura se entronca dentro de los malos administradores ávidos de seguir medrando a costa del trabajo ajeno, tanto de la población indígena como de los colonos, con total menosprecio por la labor de colonización emprendida por Vasco Nuñez de Balboa. (Biblioteca Iberoamericana N.º 91)
Véase también
- Listado de los gobernantes coloniales de Costa Rica
- Listado de los gobernantes coloniales de Nicaragua
Notas y referencias
- ↑ Desde 1524 con la tenencia de gobierno de Bruselas y las ciudades actualmente nicaragüenses de León y de Granada.
- ↑ Alexandre Coello de la Rosa (2012). Historia y ficción: La escritura de la "Historia general y natural de las Indias" de Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (1578-1557). Universitat de València. ISBN 8437090334. Consultado el 14 de abril de 2015.
- ↑ Correa, Feliciano. Balboa: La fantástica historia de un hidalgo español. Badajoz: Tecnigraf Editores, 2014. Página 316.
- ↑ Fernández Guardia, Ricardo (op. cit., p. 75, año 2005).
- ↑ Carlos Tünnermann Bernheim, «Quién fue Pedrarias Dávila», en Nuevo Diario, sábado 13 de mayo de 2000.
- ↑ Historia Socio-económica de la América Central Española. Guatemala: Editorial Piedra Santa. Martínez Martínez, María del Carmen
Bibliografía
- Álvarez Rubiano, Pablo. Pedrarias Dávila. Contribución a la figura del «Gran Justador», Gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua. Madrid, 1944.
- Cantera Burgos. Francisco. Pedrarias Dávila y Cota, capitán general y gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua: sus antecedentes judíos. Universidad de Madrid, Cátedra de Lengua Hebrea e Historia de los judíos. Madrid, 1971.
- Fernández Guardia, Ricardo; en "Historia de Costa Rica: el descubrimiento y la conquista" (Ed. UNED, 201 págs., año 2005).
- Mena García, Carmen. Pedrarias Dávila o la Ira de Dios: Una historia olvidada. Publicaciones de la Universidad de Sevilla, Sevilla, 1992. ISBN 84-7405-834-1.
- Mena García, Carmen. Sevilla y las flotas de Indias. La Gran Armada de Castilla del Oro, 1513–1514. Universidad de Sevilla, Fundación Cultural El Monte, Sevilla, 1998 (458 págs.), 2ª edición Sevilla, 1999. ISBN 84-472-0459-6.
- Mena García, Carmen. Un linaje de conversos en tierras americanas. Los testamentos de Pedrarias Dávila, gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua. León, 2004. ISBN 84-9773-137-9.
- Mena García, Carmen. «Doña Isabel de Bobadilla y Peñalosa: una dama de ánimo varonil en la conquista de Tierra Firme», en Actas del IX Congreso Internacional de Historia de América, tomo II, pp. 161–172, Mérida (Badajoz), 2002. ISBN 84-761-678-8.
- Serrano y Sanz, Manuel. «Preliminares del Gobierno de Pedrarias Dávila», en Los orígenes de la dominación española en Indias, pp. CCXLI a CCCXXXVIII. Madrid, 1918.
- Zweig, Stefan. Momentos estelares de la humanidad. ed. Acantilado, Barcelona (2002). ISBN 84-95359-92-8.
- Aram, Bethany. Leyenda negra y leyendas doradas en la conquista de América: Pedrarias y Balboa. Madrid: Marcial Pons historia, 2008.