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Provincia de Carolina
| Provincia de Carolina Carolina Province | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
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| Colonia propietaria | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
| 1663-1712 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
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| Himno: God Save the King | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Archivo:Colonial Carolina.png Ubicación de Provincia de Carolina | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Archivo:Carolinacolony.png Mapa de la Provincia de Carolina | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Capital | Charles Town, Carolina del Sur | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| Entidad | Colonia propietaria | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| • País | Reino Unido | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| Idioma oficial | Inglés | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| • Otros idiomas | Español, lenguas indígenas | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| Religión | Anglicana, disidentes protestantes | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| Moneda | Libra esterlina | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| Historia | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1663 | Concesión de tierras por cédula real a ocho Colonos Propietarios | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| • 1712 | División administrativa efectiva | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| Forma de gobierno | Monarquía constitucional | |||||||||||||||||||||||||||||||||
| Miembro de | Imperio británico | |||||||||||||||||||||||||||||||||
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La provincia de Carolina fue una colonia de la América británica (1663-1712), gobernada inicialmente como colonia propietaria por los denominados Lores Propietarios, un grupo de ocho nobles ingleses encabezados informalmente por Anthony Ashley Cooper, primer conde de Shaftesbury. Su creación y desarrollo se produjeron en un contexto de intensa rivalidad imperial con la Monarquía Hispánica, especialmente en la frontera con la Florida española.
Los desacuerdos sobre la administración y defensa del territorio, así como las tensiones religiosas y militares, llevaron al nombramiento de un vicegobernador para la mitad norte en 1691. La división entre Carolina del Norte y Carolina del Sur se formalizó en 1712, aunque ambas continuaron bajo los mismos propietarios hasta su conversión en colonias reales en 1729.
Breve historia
Tras la restauración de la monarquía en 1660, el rey Carlos II de Inglaterra recompensó a ocho fieles partidarios el 24 de marzo de 1663 con una vasta concesión territorial denominada Carolina, en honor a su padre Carlos I de Inglaterra. Esta concesión ignoraba deliberadamente las reclamaciones previas de la Corona española sobre la región, basadas en la exploración, evangelización y ocupación efectiva desde el siglo XVI.
Cédula de 1663
La cédula de 1663 otorgó a los Lores Propietarios las tierras comprendidas entre los paralelos 36° Norte y 31° Norte, desde el océano Atlántico hasta el Pacífico, una pretensión puramente teórica. La revisión de 1665 amplió el límite norte hasta los 36° 30’, incorporando los asentamientos del Albemarle Sound.
El desplazamiento del límite sur hasta el 29° Norte incluía formalmente territorios pertenecientes a la Florida española, como San Agustín, fundada en 1565, lo que generó conflictos diplomáticos y militares entre España e Inglaterra.[1]
Lores Propietarios
Los propietarios fueron: Edward Hyde, primer conde de Clarendon; George Monck, primer conde de Albemarle; William Craven, primer conde de Craven; John Berkeley, primer barón Berkeley de Stratton; Anthony Ashley Cooper, primer conde de Shaftesbury; Sir George Carteret; William Berkeley y Sir John Colleton.
Shaftesbury, con la colaboración de John Locke, redactó la Constitución Fundamental de Carolina, un ambicioso proyecto político influido por el pensamiento republicano inglés, pero de difícil aplicación práctica en una sociedad de frontera expuesta a conflictos indígenas, rebeliones internas y ataques españoles.[2]
Primeros asentamientos
Aunque la Colonia de Roanoke constituyó el primer intento inglés fallido, el poblamiento efectivo comenzó en 1653 con emigrantes de Virginia en el Albemarle Sound. Estos asentamientos, conocidos como los Asentamientos de Albemarle, operaron durante años en un marco de escasa legalidad, siendo denominados en Virginia como el Puerto de los Pícaros.[3]
En 1665, Sir John Yeamans fundó Clarendon en el Río del Cabo del Miedo. En 1670 se estableció Charles Town, futura Charleston, cuyo rápido crecimiento se debió a su puerto y al comercio con el Caribe, incluyendo intercambios —legales e ilegales— con territorios españoles.
Desde Charleston se organizaron incursiones contra la Florida española y sus aliados indígenas, en el marco de las guerras anglo-españolas del siglo XVII, lo que obligó a España a reforzar el sistema defensivo de San Agustín y La Habana.[4]
Disidencia y división
Las tensiones religiosas, la Guerra Tuscarora y la Guerra Yamasee, junto con la incapacidad de los Lores Propietarios para garantizar la defensa del territorio, precipitaron la separación administrativa entre el norte y el sur. En 1729, siete de los ocho propietarios vendieron sus derechos a la Corona británica, convirtiendo ambas Carolinas en colonias reales.
Relación con la América española
La Provincia de Carolina formó parte de la frontera conflictiva entre los imperios británico y español en Norteamérica. Desde Carolina se organizaron ataques contra misiones españolas, asentamientos indígenas aliados y rutas comerciales, mientras que España consideró a la colonia una amenaza directa para la seguridad de la Florida y el Caribe.[5]
Corsarios, piratería y guerra de frontera con la Monarquía Hispánica
Desde finales del siglo XVII, la Provincia de Carolina se convirtió en uno de los principales centros de organización de expediciones corsarias y ataques irregulares contra los territorios de la Florida española y las rutas marítimas del Caribe. Estas actividades, toleradas o incluso alentadas por las autoridades coloniales carolinas, formaron parte de la estrategia británica de desgaste contra el poder español en el sudeste de Norteamérica.
Charleston funcionó como base logística y comercial para corsarios, traficantes y aventureros que operaban en la frontera imperial. A diferencia de otras colonias británicas, Carolina desarrolló una economía parcialmente sustentada en el saqueo, el contrabando y el comercio de esclavos indígenas capturados en incursiones contra poblaciones aliadas de España.[6]
La actividad corsaria carolina se integró en un sistema más amplio de piratería anglo-caribeña, conectado con Barbados, Jamaica y las Bahamas, desde donde se atacaban los intereses españoles y franceses. Aunque formalmente estas acciones se justificaban mediante patentes de corso, en la práctica muchas derivaron en piratería abierta.
Desde la perspectiva española, Carolina fue percibida como un foco permanente de inestabilidad y agresión ilegal, lo que reforzó la concepción defensiva de la Florida como una frontera militar más que como un territorio de explotación económica,[7] como parte de un conflicto imperial más amplio entre España e Inglaterra por el control del Atlántico y el sureste de Norteamérica.
Incursiones contra la Florida española
Desde Carolina se organizaron repetidas expediciones contra las misiones españolas de la Florida, especialmente durante los conflictos anglo-españoles de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII. Estas incursiones buscaban destruir el sistema misional, debilitar las alianzas indígenas de España y desestabilizar la defensa de San Agustín, principal bastión español en la región.
Uno de los episodios más significativos fue la expedición del gobernador carolino James Moore en 1702, durante la Guerra de Sucesión Española, que culminó en el asedio y quema de San Agustín, aunque el fuerte principal, el Castillo de San Marcos, resistió el ataque.[8]
Las ofensivas carolinas continuaron en los años siguientes con ataques sistemáticos a las misiones del interior, provocando el colapso de gran parte del sistema misional español en el norte de Florida y el desplazamiento forzoso de poblaciones indígenas.
Fort Mose y la respuesta española
Como respuesta a la presión militar y corsaria procedente de Carolina, la Monarquía Hispánica reforzó el sistema defensivo de la Florida mediante una combinación de fortificaciones, alianzas indígenas y políticas de asilo. En este contexto se fundó en 1738 el Fort Mose (Gracia Real de Santa Teresa de Mose), primer asentamiento legal de población negra libre en lo que hoy son los Estados Unidos.
Fort Mose estaba compuesto principalmente por antiguos esclavos huidos de Carolina y Georgia, a quienes la Corona española ofrecía libertad a cambio de conversión al catolicismo y servicio militar. Este asentamiento funcionó como una avanzada defensiva de San Agustín y como un elemento de guerra psicológica y política frente a las colonias británicas del sur.[9]
La existencia de Fort Mose supuso una amenaza directa para el sistema esclavista carolino y exacerbó las tensiones fronterizas, convirtiéndose en uno de los factores que explican la hostilidad persistente entre Carolina y la Florida española durante la primera mitad del siglo XVIII.
Véase también
- Florida española
- Colonización británica de América
- Imperio español en América
- Provincia de Carolina del Norte
- Provincia de Carolina del Sur
Referencias
- ↑ Álvarez de Toledo, Cayetana: España y la Florida: frontera imperial y rivalidad atlántica, Real Academia de la Historia, Madrid, 2008.
- ↑ Pagden, Anthony: Señores de todo el mundo. Ideologías del imperio en España, Inglaterra y Francia, Alianza Editorial, Madrid, 1997.
- ↑ Marshall, P.J.: The Founding of North and South Carolina, University of Pennsylvania.
- ↑ Weber, David J.: La frontera norte de la Nueva España, Fondo de Cultura Económica, México, 2000.
- ↑ Serrano Mangas, Fernando: Función y evolución del sistema defensivo de la Florida española, CSIC, Madrid.
- ↑ Weber, David J.: La frontera norte de la Nueva España, Fondo de Cultura Económica, México, 2000.
- ↑ Bernardo García García (coord.): La Monarquía Hispánica y el mundo atlántico, Fundación Carolina / CSIC, Madrid.
- ↑ Serrano Mangas, Fernando: Función y evolución del sistema defensivo de la Florida española, CSIC, Madrid.
- ↑ Landers, Jane: Negros libres y milicias en la Florida española, Universidad de Sevilla, 2012.