Rafaela Herrera

De Hispanopedia
Rafaela Herrera y Vdiarte
Información personal
Nombre completo Rafaela de Herrera y Torreynosa
Nacimiento 6 de agosto de 1742
Bandera de España Cartagena de Indias, Virreinato de Nueva Granada
(actual Colombia)
Fallecimiento 30 de mayo de 1805 (62 años)
Bandera de España Granada, Intendencia de León
(actual Nicaragua)
Nacionalidad Española
Religión Católica
Familia
Padres José de Herrera y Sotomayor
María Felipa de Udiarte
Cónyuge Pablo Mora
Hijos Guillermo F Mora Herrera
María Mora Herrera
Rafaela Mora Herrera
Juan Mora Herrera
Pablo Mora Herrera

Rafaela de Herrera y Torreynosa (Cartagena de Indias, Virreinato de Nueva Granada, actual Colombia, 6 de agosto de 1742-Granada, Intendencia de León, actual Nicaragua, 30 de mayo de 1805), fue una mujer de ascendencia española, considerada Heroína Nacional de Nicaragua, por su participación en la defensa del Castillo de la Inmaculada Concepción, durante el ataque británico de 1762.[1]Según las fuentes históricas, durante el asedio, asumió un papel destacado en la resistencia de la guarnición y contribuyó a repeler con éxito el ataque, episodio que posteriormente la convirtió en una figura emblemática de la historia militar y colonial de Nicaragua.

Biografía

Nació el 6 de agosto de 1742, en Cartagena de Indias, entonces perteneciente al Virreinato de Nueva Granada. En aquella época, Cartagena era una ciudad americana integrada en los territorios de la Monarquía española y administrada, junto con otros territorios del norte de Sudamérica, desde el Virreinato de Nueva Granada.[2] Por tanto, aunque nació en América y en un territorio que actualmente forma parte de Colombia, Herrera pertenecía al ámbito político y cultural de la monarquía hispánica.[3]

Fue hija del militar español José de Herrera y Sotomayor. En cuanto a su ascendencia materna, la identificación más respaldada por la documentación histórica, es la de María Felipa de Udiarte, también registrada como Vidarte o Vdiarte. Algunas investigaciones genealógicas posteriores, sin embargo, identifican a la madre con el apellido Torreynosa, y sostienen que Rafaela fue criada en Cartagena por María Felipa de Uriarte, a quién distinguen de su madre biológica.[4] La divergencia entre estas fuentes, ha dado lugar a distintas versiones sobre su filiación materna y su apellido. Sin embargo, en el memorial presentado por Rafaela, ante el Presidente de Guatemala, en 1780, ella misma declaró ser hija del Comandante José de Herrera y de «Doña María Felipa de Vidarte»,[5] lo que constituye la referencia documental más directa sobre la identidad de su progenitora.

Su padre había desarrollado una extensa carrera militar y servido como alférez, teniente y capitán del Batallón de la Plaza de Cartagena. Pertenecía a una familia vinculada a la administración y la carrera militar de la Monarquía española. Entre sus antepasados, se encontraba su abuelo, Juan de Herrera y Sotomayor, ingeniero militar, y su bisabuelo, José Antonio de Herrera y Sotomayor, quien ejerció como capitán general y gobernador del Río de la Plata. Se distinguió como artillero durante las acciones contra las fuerzas británicas de 1740 y 1741. Al año siguiente del nacimiento de Rafaela, era Comandante de la Castillo de San Sebastián del Pastelillo, una fortaleza en las afueras de Cartagena de Indias. Posteriormente, cuando Rafaela tenía diez años, José de Herrera y Sotomayor, fue nombrado Comandante del Castillo de la Inmaculada Concepción, del Río San Juan, en la actual Nicaragua.

Recibió su educación en un colegio franciscano, conforme a la formación que recibían las jóvenes de su época.[6]Las fuentes biográficas han destacado en Rafaela Herrera, una educación orientada hacia la lealtad a la patria y el servicio a su comunidad. Su infancia y juventud transcurrieron, por tanto, en un ambiente estrechamente ligado a la vida militar y a la defensa de las fronteras de la Monarquía española. El aspecto mejor documentado de su formación, fue el aprendizaje militar que recibió de su padre, quien, durante la estancia de ambos en el Castillo del Río San Juan, la instruyó personalmente en el manejo de la artillería. Su prolongada permanencia en la fortaleza, le permitió familiarizarse con la disciplina de la guarnición, el funcionamiento de las instalaciones defensivas y las prácticas relacionadas con el manejo de los cañones, conocimientos poco habituales para una mujer de su época.

Su padre, cuyo estado de salud era muy grave en los días que precedieron al ataque, falleció el 15 de julio de 1762,[7]a causa de una enfermedad descrita en las fuentes de la época, como una «fluxión en la garganta». Su muerte dejó a la fortaleza sin su comandante titular, en vísperas de la llegada de las fuerzas británicas. Según las fuentes, en el lecho de muerte de su padre, Rafaela, de entonces diecinueve años, hizo un juramento de defender la fortaleza, aunque le costara la vida. Catorce días después, Rafaela participó en la defensa del Castillo frente al ataque británico.[8]

Acto de heroísmo

Fotografía a color de la Fortaleza de La Inmaculada y Purísima Concepción en Nicaragua, tomada en febrero de 2011
Fortaleza de La Inmaculada y Purísima Concepción, en Río San Juan, Nicaragua. Fue construido entre 1673 y 1675, sobre los restos de una fortificación anterior levantada en el mismo emplazamiento, durante el reinado de Felipe II. La elección del lugar, estuvo relacionada con la importancia estratégica del río San Juan como vía de acceso al lago de Nicaragua y, por extensión, a la ciudad de Granada. En 1673, el ingeniero militar Martín de Andújar Cantos, realizó una inspección de la zona junto al gobernador y capitán general, Fernando Francisco de Escobedo, tras la cual se determinó establecer la nueva fortaleza en el raudal de Santa Cruz. El emplazamiento permitía controlar el paso por el río y reforzar la defensa del territorio frente a las incursiones de piratas y otras fuerzas enemigas. Las obras fueron concluidas en 1675, por el ingeniero Diego Gómez de Ocampo.[9]

En 1762, en el marco de la guerra anglo-española, el gobernador británico de Jamaica, William Lyttelton, organizó una expedición contra Nicaragua, con el propósito de remontar el río San Juan, alcanzar el lago de Nicaragua y apoderarse de la ciudad de Granada. Desde los primeros siglos de la presencia europea en América, exploradores, navegantes, gobernantes, ingenieros y científicos españoles, portugueses, ingleses, franceses y neerlandeses, consideraron que Nicaragua, al igual que el istmo de Panamá y el istmo de Tehuantepec, presentaba condiciones geográficas favorables para la construcción de una vía interoceánica. La posibilidad de comunicar el océano Atlántico con el Pacífico, a través del territorio nicaragüense, otorgó al río San Juan y al lago de Nicaragua, una importancia estratégica que se mantuvo durante el período colonial.[10]La ruta estaba protegida por el Castillo de la Inmaculada Concepción, cuya posición ventajosa lo convertía en el principal obstáculo para el avance de las fuerzas británicas.

En junio de ese año, el gobernador Melchor Vidal de Lorca y Villena, se trasladó al Castillo de la Inmaculada Concepción para inspeccionar sus defensas y tratar con el Comandante José de Herrera y Sotomayor, las medidas necesarias para su mejor resguardo. La visita quedó documentada en la correspondencia oficial de la época, en la que Herrera informó que ambos habían tratado sobre la defensa de la fortaleza.[11]Las primeras incursiones se intensificaron cuando grupos de zambos y misquitos, apoyados por los británicos, atacaron las plantaciones de cacao, del valle de Matina. Durante las semanas siguientes, asaltaron diversos asentamientos de la provincia de Nicaragua, entre ellos Jinotega, Acoyapa, Lovigüisca, San Pedro de Lóvago, Apompuá y Muy Muy, donde saquearon y destruyeron poblaciones y tomaron prisioneros. Algunos de estos fueron posteriormente vendidos como esclavos a comerciantes británicos y trasladados a Jamaica. Paralelamente, fuerzas británicas ocuparon la zona de Matina y las bocas del río San Juan, reforzando la amenaza sobre la provincia y preparando el escenario para el ataque contra el castillo.

Cuando la expedición se aproximó a la fortaleza, la guarnición había quedado sin su comandante, José de Herrera y Sotomayor, y el mando había pasado al Teniente Juan de Aguilar y Santa Cruz.[12][13]Los ingleses, al enterarse de la pérdida su comandante, mandaron a pedir la llave del castillo, con la promesa de "no hacerle daño a nadie".[14]El Teniente Aguilar contestó que no podía entregarlas y que resistiría cuantos ataques intentasen.[15]

Plano del Castillo de la Inmaculada Concepción, en el río San Juan, que muestra la disposición de sus estructuras defensivas y su emplazamiento estratégico sobre la vía de acceso al lago de Nicaragua. Se conserva en el Archivo General de Indias (Sevilla, España), bajo la signatura MP-GUATEMALA, 20, y está catalogado digitalmente en la plataforma PARES (Portal de Archivos Españoles) del Ministerio de Cultura de España.

Las fuerzas británicas se situaron frente al castillo. Según los testimonios recogidos en los memoriales de la defensa, alrededor de las cuatro de la madrugada, se escuchó río abajo «un tiro de pedrero», que anunció la aproximación del enemigo. Hacia las once de la mañana, aparecieron siete grandes piraguas, desde las cuales se efectuaron nueve disparos de pedrero y se desembarcaron tropas en la ribera sur del río. A las tres de la tarde, Rafaela, hija del fallecido Comandante José de Herrera y Sotomayor, recibió autorización del nuevo jefe de la fortaleza, Juan de Aguilar y Santa Cruz, para intervenir con la artillería. Uno de los disparos efectuados por la joven, alcanzó a las fuerzas atacantes y, según los relatos de la época, causó numerosas bajas, entre ellas la del Comandante de la expedición británica. Los mismos testimonios, sostienen que el impacto provocó graves daños entre los oficiales y soldados que se encontraban a bordo, hasta el punto de impedirles continuar con las operaciones.[16]Según consta en uno de los memoriales relativos a la defensa del Castillo, el 29 de julio de 1762, Rafaela manejaba el cañón «con alguna propiedad y acierto», pues sabía montarlo, cargarlo, apuntarlo y dispararlo.[16]

El 30 de julio, tras recibir nuevos disparos de la fortaleza y verse obligados a retirar algunas de sus posiciones, los atacantes solicitaron parlamentar. Al día siguiente se reanudaron las hostilidades, y el 1 de agosto continuaron los intercambios de artillería con intensidad, tanto durante el día como por la noche. El 2 de agosto, el fuego de ambas partes comenzó a disminuir hasta cesar, y al día siguiente, las fuerzas británicas y sus aliados abandonaron sus posiciones y emprendieron la retirada. La guarnición del Castillo había conseguido resistir el asedio y conservar la fortaleza.[16]

El fin de la guerra entre España y Gran Bretaña, puso término a las hostilidades que habían afectado a la provincia de Nicaragua. Las negociaciones de paz, se iniciaron en Fontainebleau, el 3 de noviembre de 1762, y culminaron con la firma del Tratado de París, el 10 de febrero de 1763. Como parte del acuerdo, Gran Bretaña restituyó a España, La Habana y Manila, ocupadas durante la guerra, mientras que España, cedió Florida a los británicos. El tratado puso fin a la guerra y alejó la amenaza de nuevas incursiones británicas contra las posiciones españolas en Centroamérica.[17]

Bandera usada en las fortificaciones españolas costeras, desde 1701 a 1785.

La importancia que adquirió posteriormente la acción de Rafaela, dio lugar a relatos que ampliaron su intervención durante el asedio. Entre ellos, destaca la versión difundida por el historiador José Dolores Gámez, quien le atribuyó la utilización de una especie de «fuego griego»: según este relato, la joven habría hecho empapar sábanas en alcohol, colocarlas sobre ramas secas y prenderlas para arrojarlas al río, con la intención de hacerlas avanzar hacia las posiciones británicas durante la noche. Este episodio, sin embargo, no figura en los memoriales contemporáneos de la defensa y ha sido considerado por investigaciones posteriores, como una elaboración historiográfica destinada a exaltar aún más el protagonismo de Rafaela.[16]

En el memorial que presentó años después, ante las autoridades de la Corona, Rafaela relató su participación en la defensa desde su propia perspectiva. Según su declaración, cuando tenía diecinueve años y ante el peligro que representaba la presencia de los zambos y mosquitos, decidió impedir que la fortaleza cayera en manos de los atacantes. Afirmó que ordenó cerrar la puerta del Castillo, tomó las llaves, dispuso centinelas y asumió incluso la responsabilidad de establecer el santo y seña, es decir, las contraseñas empleadas para identificar a los integrantes de la guarnición y controlar los accesos a la fortaleza.[18] Posteriormente, subió al caballero de la fortaleza, cargó un cañón y comenzó a disparar contra las fuerzas enemigas. Según su relato, «al tercer cañonazo que dirigió a la tienda del Comandante inglés» este resultó muerto, lo que provocó la confusión y retirada de sus hombres, quienes abandonaron el cadáver y dejaron libre el Castillo y su guarnición. [4]El testimonio, constituye una de las principales fuentes para reconstruir la actuación de Rafaela durante el asedio y resulta especialmente significativo, porque fue ella misma quien años después presentó esta versión de los hechos ante las autoridades españolas.[4]

Vida posterior

Tras la muerte de su padre, Rafaela inició los trámites para reclamar la herencia que le correspondía ante el Juzgado de Bienes de Difuntos de la Audiencia de Guatemala. La reclamación fue recibida en agosto de 1762, por el juez Basilio Villarrasa Benegas. El proceso se prolongó entre distintas instancias de la administración colonial, entre ellas el juzgado, la Gobernación de Nicaragua, la Capitanía General de Guatemala y la Real Audiencia. Según las fuentes biográficas, las sucesivas gestiones no llegaron a resolver favorablemente su reclamación y Rafaela no habría podido disponer de la herencia paterna.[17]

Después de la defensa del Castillo, Rafaela contrajo matrimonio con Juan Pablo de Mora Barrantes, natural de Costa Rica y vinculado al servicio de la guarnición del río San Juan, como concesionario del transporte de víveres, pertrechos y demás suministros destinados a las posiciones militares de la región.[4] El matrimonio residió inicialmente en San Carlos y posteriormente se estableció en Granada, donde formó una familia con varios hijos, de los cuales, dos presentaban discapacidad (Rafaela Mora y Pablo Mora).[19]

Descendencia

1. Guillermo Francisco Mora Herrera, casado con Josefa Orozco, de quien descienden Caridad Mora Urtecho y Sara Mora Ocón. Sara era hija de José Ángel Mora Noriega y de Amalia Ocón Marenco. Fue primera dama de Nicaragua, entre el 4 de agosto de 1966 y el 1 de mayo de 1967, por su matrimonio con Lorenzo Guerrero Gutiérrez.[4]

2. María Mora Herrera, casada con Fermín Guerrero de Arcos, abuelos del General Tomás Martínez Guerrero.

3. Rafaela Mora Herrera: No se le conoce descendencia.

4. Juan Mora Herrera: No se le conoce descendencia.

5. Pablo Mora Herrera: No se le conoce descendencia.

La muerte de su esposo, dejó a Rafaela viuda y a cargo de sus hijos, en una situación económica precaria que se prolongó durante años. En 1780, a los treinta y ocho años, dieciocho años después de la defensa del Castillo del Río San Juan, Rafaela Herrera, solicitó una pensión y tierras, a Matías de Gálvez y Gallardo, entonces gobernador y capitán general del Reino de Guatemala y quien, posteriormente, sería virrey de Nueva España. Para entonces, residía en Granada y se encontraba, según expresó en su propio memorial dirigido al presidente de Guatemala, en «extrema necesidad y pobreza».[5]

El 11 de noviembre de 1781, el rey Carlos III firmó un decreto real por medio del cual se le concedió una pensión vitalicia, por su heroica acción, equivalente a la mitad del sueldo asignado al castellano y gobernador del Castillo de la Inmaculada Concepción, fijado entonces en 900 pesos anuales. La mitad correspondiente a Rafaela, ascendía a 450 pesos al año.[20]En 1782, la Real Hacienda de Granada registró un pago de 675 pesos por los primeros dieciocho meses devengados desde enero de 1781.[4]

"El Rey: por cuanto he sido informado del distinguido valor y fidelidad con que vos, doña Rafaela Herrera y Udiarte, viuda que al presente sois defendisteis el Castillo de la Purísima Concepción de Nicaragua en el Río San Juan, consiguiendo a pesar de las superiores fuerzas del enemigo, hacerle levantar el sitio, y ponerse en vergonzosa fuga, pues superando la debilidad de vuestro sexo, subisteis al caballero de la fortaleza, y disparando la artillería por vuestra mano matastéis con el tercer tiro al comandante inglés en su misma tienda: realzando la acción a la corta edad de diecinueve años que contabais, no tener castellano el Castillo, ni comandante ni otra guarnición que la de mulatos y negros, que habían resuelto entregarse cobardemente, con la fortaleza a que os opusisteis con el mayor esfuerzo; en consideración, pues, a tan señalado servicio, he decidido que goceis de pensión vitalicia... Yo, el Rey".[14]

El 28 de octubre, se había expedido otra real orden de la cual se le concedían “tierras realengas” (propiedad de la corona), a la reconocida heroína. Textualmente el Secretario de Indias comunicaba al presidente de la Real Audiencia de Guatemala, don Matías de Gálvez:

“No satisfecho Su Majestad con la remuneración antecedente, y deseando quede a la posteridad de Doña Rafaela Herrera recuerdo de una acción que tiene pocos ejemplares, me manda asimismo prevenir a vuestra señora le haga merced en su Real nombre e uno o dos sitios de tierras realengas, donde las haya más cercanas a la ciudad de Granada, en que reside la agraciada, posesionándola en ellos para que las goce por juro de heredad a sus hijos y descendientes en memoria de la gloriosa acción que hizo en defensa del citado castillo”.[16]

En cuanto a sus propiedades, algunas tradiciones familiares sostienen que Rafaela fue propietaria de la hacienda Los Malacos, situada al norte de Granada. La documentación y las investigaciones posteriores relacionan asimismo con ella la hacienda La Calera, ubicada en la jurisdicción de Carazo. Esta última aparece vinculada a la concesión de tierras otorgada por la Corona, mientras que la atribución de Los Malacos, procede principalmente de la tradición familiar.[4]

Fallecimiento

Falleció en Granada, aproximadamente a los 62 años. Aunque tradicionalmente se ha señalado el 30 de mayo de 1805 como fecha de su fallecimiento, esta no ha podido establecerse con plena certeza documental. Según una investigación de Kener Eliel Oporta García, Ricardo Pasos Marciacq planteó que pudo haber muerto en 1802, basándose en el último retiro registrado de su pensión vitalicia en Masaya, mientras que Rodríguez-Toubes y Vázquez, situaron su fallecimiento alrededor de 1805. Oporta García considera, a partir de estas propuestas, que pudo haber muerto entre 1802 y 1805.[21]

No se ha identificado hasta la actualidad, el lugar exacto de su sepultura, ni se conserva una tumba atribuida con certeza a Rafaela Herrera. La destrucción sufrida por Granada, durante el incendio de noviembre de 1856, provocó la pérdida de parte de los archivos de la ciudad y de documentación perteneciente a sus iglesias, lo que dificulta la localización de registros históricos relacionados con sus habitantes.[22]

La descendencia de Rafaela Herrera y de su esposo Juan Pablo de Mora Barrantes, se extendió por distintas regiones de Nicaragua, particularmente por la Meseta de los Pueblos, entre Granada, Masaya y Carazo. Entre sus descendientes, se encuentran diversas familias de apellido Mora y ramas vinculadas a otras familias tradicionales del país. Uno de los casos documentados, es el de Nicolás Mora, considerado tataranieto de Rafaela Herrera, quien residió durante sus últimos años, en un hogar de ancianos de San Marcos, Carazo, y falleció el 18 de junio de 2021.[23]Caridad Mora Urtecho, contrajo matrimonio con Diego Manuel Chamorro Bolaños, de cuya descendencia formó parte Rafael Chamorro Mora, quien fue magistrado de la Corte Suprema de Justicia y posteriormente, de la Corte Centroamericana de Justicia.[24]

  • La figura de Rafaela Herrera también fue posteriormente recreada en la literatura nicaragüense. Enrique Fernández Morales (1918-1982), autor de la obra teatral La Niña del Río (1960), dedicada a la heroína, exaltó su actuación militar en un soneto, en el que la representa manejando la artillería y enfrentándose a los atacantes británicos.[25]

Nervio y nieve de mano femenina siembran la muerte viva del acero; la saya no perturba el pie guerrero,  ni detiene el valor la mano fina.  

La dulce voz que el fuego disciplina obedece al feroz Desaguadero, y en el herido cuello bucanero un brazo de agua gris arremolina.  

Sobre el aire desciende la Victoria a coronar de indómitos laureles las sienes de la niña Rafaela.

Enhiesto el hombre, en pie sobre la Historia calza ríos de luz, rienda bajeles, y en el torreón alerta espera y vela.

  • Pablo Antonio Cuadra (1912-2002), la incorporó a su poema «Mayo. Oratorio de los cuatro héroes», en el que la presenta dentro de una galería de figuras vinculadas a la formación histórica de la Nación nicaragüense.

«Yo disparo cañones por palabras. Defiendo nombres para que no sean sustituidos. Disparo para que un niño escriba siempre: Sébaco, Santiago, Camoapa, Momotombo, Colibríes.» [26]

  • La hazaña de Rafaela Herrera, fue narrada gráficamente en el número 49 de la revista de historietas mexicana, Aventuras de la Vida Real, del 1 de enero de 1960, titulado La guerrillera de luto.[27]
  • En 1997, el escritor Ricardo Pasos Marciacq, publicó Rafaela: Una danza en la colina y nada más, novela histórica de amplia extensión, dedicada a la vida de Herrera. La obra recrea la Nicaragua colonial de la segunda mitad del siglo XVIII y presta especial atención a los acontecimientos de 1762, combinando la reconstrucción de acontecimientos históricos con elementos de ficción.[28]
  • Por su parte, Octavio Robleto, publicó en 1997, la obra teatral Rafaela Herrera, drama de la historia de Nicaragua, en tres actos:[29] «Los piratas», «Amor de Pablo y Rafaela» y «El Castillo». La obra forma parte de la recreación literaria y teatral de la figura de Herrera dentro de la cultura histórica nicaragüense y fue presentada incluso en el propio Castillo de la Inmaculada Concepción.
  • Carlos Mejía Godoy, también dedicó a la heroína el «Corrido a Rafaela Herrera», primera pieza de su proyecto musical Mural Sonoro a los Héroes de la Patria. El proyecto fue presentado públicamente en 2008, y se estrenó formalmente el 10 de septiembre de 2009, en el Teatro Nacional Rubén Darío, de Managua[30][17]
  • El historiador y naturalista Jaime Incer Barquero, incluyó el episodio de Rafaela Herrera, en su obra Nicaragua: Viajes, Rutas y Encuentros (1502-1838), publicada originalmente en 1989. El capítulo «Incendio en la frontera. El episodio de Rafaela Herrera», sitúa la defensa de 1762, dentro de un contexto más amplio: las disputas anglo-españolas por el control del Caribe, la importancia estratégica del río San Juan y las incursiones de grupos zambos y misquitos apoyados por intereses británicos. Incer relaciona así la actuación de Herrera con la historia militar y geopolítica de la región, más allá de su dimensión legendaria o patriótica.[31]

Homenajes y legados

La figura de Rafaela Herrera ha sido objeto de diversos homenajes institucionales y representaciones en el espacio público nicaragüense. En 1939, su defensa del Castillo de la Inmaculada Concepción fue representada en uno de los frisos escultóricos del Templete de la Música del Parque Central de Managua, diseñado por Víctor Sabater y decorado con relieves de Ernesto Brown.[32]

La inclusión de Rafaela Herrera en el billete de 20 córdobas, guarda una singular conexión familiar con la historia política y numismática de Nicaragua. Lorenzo Guerrero estuvo casado con Sara Mora Ocón, descendiente de la heroína nacional y de Juan Pablo Mora Barrantes. La emisión de 1978, reunió a ambos en una sola pieza: a Herrera en el anverso y a Guerrero —junto a Anastasio Somoza Debayle y Malcolm R. Barnebey— en el reverso.

En 1946, el Congreso de Nicaragua aprobó el Decreto Legislativo n.º 546, mediante el cual dispuso erigir en Managua, un monumento histórico nacional en su memoria y ordenar la reconstrucción del antiguo Castillo de La Concepción, como reliquia histórica.[33]Su figura también está representada en relieve del castillo, el cual fue declarado Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación en 2001. El sitio actualmente alberga un museo dedicado a la historia de la fortaleza y de los acontecimientos ocurridos en ella.[34]

Su nombre ha sido dado a diversos centros educativos de Nicaragua, entre ellos, escuelas y colegios de San Carlos. En 1996, la Asamblea Nacional creó la Medalla de la Mujer Herrera/Arellano/Toledo, cuyo anverso incluye el perfil de Rafaela Herrera, junto con los de Elena Arellano y Josefa Toledo de Aguerri.[35]

La escena de Herrera disparando un cañón contra un barco inglés, apareció en el reverso de los billetes Nicaragüenses de 5 córdobas, series A y B de 1991 y 1995, respectivamente. En el anverso, estaba la efigie del cacique Diriangén.[36][37] Su representación apareció además en distintas emisiones de billetes nicaragüenses. En los billetes de veinte córdobas, emitidos desde 1953, y posteriormente en las series de 1959 y 1960, Rafaela Herrera figuró en el anverso disparando el cañón, mientras que el reverso mostraba un mapa de Nicaragua con las trayectorias de la «Carretera Rama» y del «Proyecto Canal Interoceánico».[24]En las emisiones de veinte córdobas de 1972 y 1978, el reverso fue sustituido por una escena relacionada con la abrogación del Tratado Chamorro-Bryan, en la que aparece Anastasio Somoza Debayle junto a otros funcionarios.

Véase también

Referencias

  1. ↑ Asamblea Nacional de Nicaragua. Leyes, decretos, resoluciones y demás disposiciones sobre declaraciones del patrimonio cultural y natural de Nicaragua (Página 5) Archivado el 4 de marzo de 2017 en Wayback Machine.. Consultado el 10 de mayo de 2021.
  2. ↑ «Financiación de la independencia». Enciclopedia | La Red Cultural del Banco de la República. 2 de febrero de 2026. Consultado el 25 de septiembre de 2026. 
  3. ↑ «ListaExposiciones - Title». www.museonacional.gov.co. Consultado el 25 de septiembre de 2026. 
  4. ↑ 4,0 4,1 4,2 4,3 4,4 4,5 4,6 José T. Mejía, ed. (2018). TEMAS NICARAGÜENSES No. 126: una revista dedicada a documentar asuntos referentes a Nicaragua.. Deerwood Dr., Harvey, LA 70058, USA. ISSN 2164-4268. 
  5. ↑ 5,0 5,1 García, Kener (19 de junio de 2025). «Carta de Raphaela Herrera y Sotomayor al presidente de Guatemala, don Matías de Gálvez». Revista Humanismo y Cambio Social 25: 111-116. doi:10.5377/hycs.v25i12.20534. Consultado el 24 de septiembre de 2026. 
  6. ↑ «Alfombra». www.museocolonial.gov.co. Consultado el 25 de septiembre de 2026. 
  7. ↑ El Nuevo Diario (25 de noviembre de 2012): «La hazaña de Rafaela Herrera en el castillo de la Inmaculada» Archivado el 10 de mayo de 2021 en Wayback Machine.. Consultado el 10 de mayo de 2021.
  8. ↑ «Rafaela Herrera». Archivado desde el original el 26 de mayo de 2011. Consultado el 15 de junio de 2011. 
  9. ↑ PUBLICIDAD DE NICARAGUA, ed. (1969). «REVISTA CONSERVADORA DEL PENSAMIENTO CENTROAMERICANO». VOL. XXI - N9 105. 
  10. ↑ Celestino Andrés Araúz y Patricia Pizzurno: Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos: Historia del Canal Interoceánico desde el siglo XVI hasta 1903. Consultado el 10 de mayo de 2021.
  11. ↑ MOLINA ARGUELLO, CARLOS. GESTA Y VIDA DE LA HEROICA RAFAELA HERRERA. 1762-1962. 
  12. ↑ Academia de Geografía e Historia de Nicaragua Palacio Nacional de la Cultura (2022). Junta Directiva de la AGHN, ed. «REVISTA DE LA ACADEMIA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DE NICARAGUA (Tomo 90)». Managua, Nicaragua, C.A. 
  13. ↑ Daniel Arveras (26 de junio de 2020): «‘Mujeres en la historia’: Rafaela Herrera, la artillera criolla que precedió a Agustina de Aragón en Nicaragua». tuotrodiario.com. Consultado el 10 de mayo de 2021.
  14. ↑ 14,0 14,1 Mined (ed.). «Defensa del castillo Inmaculada Concepción (1762)». Archivado desde el original el 3 de junio de 2012. Consultado el 15 de junio de 2011. 
  15. ↑ «Rafaela Herrera: sinónimo de arrojo y valentía». Archivado desde el original el 9 de octubre de 2011. Consultado el 28 de abril de 2011. 
  16. ↑ 16,0 16,1 16,2 16,3 16,4 El Nuevo Diario (14 de agosto de 2011): «Rafaela Herrera: doncella heroica de nuestra época colonial» Archivado el 24 de marzo de 2021 en Wayback Machine.. Consultado el 10 de mayo de 2021.
  17. ↑ 17,0 17,1 17,2 laamericaespanyola (30 de septiembre de 2023). «Rafaela, heroína de Nicaragua». La América española. Consultado el 25 de septiembre de 2026. 
  18. ↑ «Resolución del Comité de Transparencia (CT) del Instituto Nacional Electoral (INE) en atención a la solicitud de acceso a la información 330031422000421 (UT/22/00381)». 
  19. ↑ root (3 de agosto de 2025). «Rafaela Herrera, heroína nicaragüense». La Gaceta Sandinista. Archivado desde el original el 11 de diciembre de 2025. Consultado el 29 de septiembre de 2026. 
  20. ↑ José Dolores Gámez en un escrito de 1889 dice: ella recibió algunas tierras y una pensión de 600 pesos en pago por sus méritos.
  21. ↑ Oporta García, Kener Eliel (19 de junio de 2025). «Carta de Raphaela Herrera y Sotomayor al presidente de Guatemala, don Matías de Gálvez». Revista Humanismo y Cambio Social 25 (12): 111-116. ISSN 2412-2572. doi:10.5377/hycs.v25i12.20534. Consultado el 29 de septiembre de 2026. 
  22. ↑ Domingo, Redacción (28 de abril de 2024). «¿Dónde están las tumbas de estos famosos personajes de Nicaragua?». La Prensa. Consultado el 29 de septiembre de 2026. 
  23. ↑ Prensa, La (15 de septiembre de 2019). «Las conmovedoras fotografías del hogar de ancianos donde vive el tataranieto de Rafaela Herrera». La Prensa. Consultado el 29 de septiembre de 2026. 
  24. ↑ 24,0 24,1 Arellano, Jorge. «Revista de la AcademIa de Geografía e Historia de Nicaragua». Revista de la AcademIa de Geografía e Historia de Nicaragua Segunda época, tomo LXXII. 
  25. ↑ «Enciclopedia de Literatura Nicaraguense». Nicaraguaportal (en de-DE). Consultado el 25 de septiembre de 2026. 
  26. ↑ «Colección Cultural de Centro América. Serie Pablo Antonio Cuadra N°1». 
  27. ↑ «"La guerrillera de luto». Revisteria Ponchito. 1 de enero de 1960. 
  28. ↑ «Ricardo Pasos Marciacq – AbeBooks». www.abebooks.com (en English). Consultado el 25 de septiembre de 2026. 
  29. ↑ «Rafaela Herrera (teatro) : drama de la historia de Nicaragua en tres actos | WorldCat.org». search.worldcat.org. Consultado el 25 de septiembre de 2026. 
  30. ↑ Nica (12 de enero de 2010). «Carlos Mejia Godoy: Y el Verbo se hizo Canto». Carlos Mejia Godoy. Consultado el 25 de septiembre de 2026. 
  31. ↑ «Nicaragua: Viajes, Rutas y Encuentros (1502 - 1838)». www.enriquebolanos.org. Consultado el 25 de septiembre de 2026. 
  32. ↑ «NOTA DE PRENSA BREVE HISTORIA DEL PARQUE CENTRAL DE MANAGUA». 
  33. ↑ «MONUMENTO HISTÓRICO NACIONAL EN CONMEMORACIÓN A LA HEROÍNA RAFAELA HERRERA DECRETO LEGISLATIVO N°. 546». MONUMENTO HISTÓRICO NACIONAL EN CONMEMORACIÓN A LA HEROÍNA RAFAELA HERRERA. 
  34. ↑ «San Juan: El río codiciado». 
  35. ↑ «LEY QUE CREA LA MEDALLA DE LA MUJER HERRERA / ARELLANO / TOLEDO». TEXTO CONSOLIDADO, LEY QUE CREA LA MEDALLA DE LA MUJER HERRERA /ARELLANO / TOLEDO. 
  36. ↑ http://banknote.ws/COLLECTION/countries/AME/NIC/NIC0174.htm
  37. ↑ http://banknote.ws/COLLECTION/countries/AME/NIC/NIC0180.htm

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