San Miguel de Gualdape

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San Miguel de Gualdape
Asentamiento
1566-1587

Bandera

Archivo:Land of Ayllon.png
Tierra de Ayllon
Entidad Asentamiento
 • Provincia Florida española
Historia  
 • 1566 Fundación
 • 1587 Disolución
Forma de gobierno Imperio español
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San Miguel de Gualdape, o también San Miguel de Guadalupe, fue una población española, de ubicación precisa desconocida, posiblemente situada en un área entre Virginia y Carolina del Norte, en el sur de la Costa Este de los actuales Estados Unidos. Crónicas de la época hablan de su ubicación en la Tierra de San Juan Bautista identificada por las navegaciones previas de Gordillo y Quexo, entre los paralelos 32°N y 37°N, en las inmediaciones del Río Jordán, en los 33°N.[1]

Entre las hipótesis sobre su localización se encuentran la costa de Virginia y la región del río New en Jacksonville (Carolina del Norte).

Aunque de efímera duración, sin embargo su importancia radica en que se trató del primer asentamiento de una población europea en el territorio de los actuales EE.UU..

Historia

Mapa del Nuevo Mundo (Mundus Novus) (1529) por Diego Ribero mostrando la "Tierra de Ayllon" (reproducción del s. XIX por Kohl, J. G, a partir del original)

San Miguel de Gualdape fue fundada en 1526 por Lucas Vázquez de Ayllón, un alto cargo de la Real Audiencia de Santo Domingo (actual República Dominicana), al que el Carlos V otorgó el territorio en 1523. Las costas habían sido recorridas en repetidas ocasiones.

Lucas Vázquez de Ayllón, Oidor de la Real Audiencia de Santo Domingo, encargó a Francisco Gordillo una expedición al continente en 1520.[2] Gordillo navegó hacia el norte desde La Española a través de las Bahamas, donde cerca de la isla de Lucayoneque se topó con una carabela comandada por el pirata esclavista portugués Pedro de Quexos, que estaba tratando de capturar arawaks para venderlos como esclavos, sin éxito. Quexos resultó ser pariente del piloto de Gordillo, el tambien portugués Alonzo Fernández Sotil, y decidió unirse a la expedición de Gordillo.

En junio de 1521, ambos llegaron a tierra en lo que llamaron el Río de San Juan Bautista.[3] Una multitud de indígenas curiosos se reunió en la orilla para observar a los recién llegados, aunque huyeron cuando les vieron acercarse en chalupas. Sin embargo dos de ellos fueron capturados, subidos a bordo de un barco, vestidos con ropa europea, y a continuación devueltos a tierra.

Los nativos volvieron a invadir la playa, viendo el regreso y el cambio de apariencia de sus paisanos como una señal milagrosa, ya que hasta entonces solo habían vestido pieles de ante. El jefe ordenó a sus súbditos que trajeran comida para los europeos, quienes una vez en tierra, recibieron regalos. También contaron con una visita guiada de varios días, durante la cual reclamaron los territorios para el Rey español.

Los capitanes invitaron a los nativos a bordo para ver sus barcos, y aunque Gordillo había recibido órdenes de Vázquez de Ayllón de cultivar relaciones amistosas con los pueblos nativos para preparar la colonización posterior. De Quexos, ávido de esclavos, le persuadió para que engañara a los nativos. Los barcos levaron anclas repentinamente y zarparon hacia Santo Domingo llevándose a unos 130 nativos que aún estaban a bordo, incluyendo al hombre al que se conocería más tarde como Francisco de Chicora.

En el regreso se perdió la carabela enviada por Ayllón, y con ella la mayor parte de su tripulación y de los indios embarcados. Cuando arribaron a Santo Domingo Vázquez de Ayllón montó en cólera, acusó a los responsables de un delito de traición, y llevó el asunto ante una comisión encabezada por Diego Colón, que declaró libres a los 60 nativos cautivos que aún quedaban, y ordenó su regreso a tierra firme, aunque dicho viaje de retorno nunca llegaría a realizarse.[4]

Entre los indígenas capturados destacó por su agudeza Francisco de Chicora, que acabó bajo la custodia de Vázquez de Ayllón, con quien aprendió español, y fue bautizado. Ayllón viajó personalmente con él en 1523 a España, donde lo presentó ante la Corte. El propósito final de Ayllón era usar el testimonio favorable de Chicora para lograr del Rey Carlos I la Capitulación de esta región a su favor, que acabaría siendo denominada "Tierra de Ayllón".[5][6] Estando allí Chicora conoció al cronista de la corte, Pedro Mártir de Anglería, a quien relató en detalle todo sobre las costumbres de su pueblo y sobre las provincias vecinas.[4] Tambien conoció a Gonzalo Fernández de Oviedo, a quien cuenta historias fantásticas e increíbles, como que en su tierra había "perlas gigantescas". Fernández de Oviedo dudaba de su sinceridad, y achacaba sus exageraciones a un deseo irrefrenable de volver a su tierra:

... e creí que aquel indio mentía en cuanto le había dicho, e que el deseo de volver a su patria, le hacía decir todo aquello [...] me le loó tanto, que conoscí que le creía como si fuera evangelista.[7]

Una vez conseguido la Capitulación, en 1526 se emprendió viaje con tres naves y aproximadamente quinientas personas procedentes de España, Puerto Rico y La Española, incluyendo ochenta caballos. La población embarcó en Puerto Plata y debía desempeñar simultáneamente las funciones de defensa, aprovisionamiento, oficios, manejo de los animales y tareas del campo. Al desembarcar, Francisco de Chicora abandonó inmediatamente la partida y se adentró en la selva, presumiblemente para reunirse con su pueblo. Nunca más se supo de él y desapareció del registro histórico.

A pesar de todos los esfuerzos, San Miguel de Gualdape fue abandonada a los cuatro meses de su fundación. El propio Lucas Vazquez de Ayllón falleció en octubre de 1526, quedando Francisco Gómez al frente de la población. Tan solo ciento cincuenta personas lograron regresar a La Española. El clima adverso, las condiciones sanitarias y las incursiones de saqueo de los indígenas dieron lugar además, a revueltas, motines y deserciones que diezmaron la población. [8][9][1]

Fernández de Oviedo achacó el fracaso a la falta de experiencia de Vazquez de Ayllón:

"... el que ha de mandar soldados, soldado debe ser primero. ... Yo creo bien que el licenciado Lucas Vázquez de Ayllón supiera ser alcalde e hacer justicia..., porque para ese efecto aprendió derechos; pero nunca se vistió coraza, ni ciño espada para ganar sueldo con ella...”

Sin embargo, cabe también suponer que si Gordillo y Quexos hubieran acatado las órdenes de Vázquez de Ayllón, conminando a cultivar relaciones amistosas con los pueblos nativos para preparar aquella colonización posterior, el desenlace habría sido radicalmente diferente, como quedó constatado por el hecho de que durante el primer encuentro los nativos habían proporcionado víveres y ayuda logística para reconocer el terreno. En vez de ello, se encontraron con un pueblo hostil que saqueaba el asentamiento a la mínima oportunidad, posiblemente guiados por el propio Francisco de Chicora, quien debió conocer a la perfección los detalles de la población.

La región no volvió a ser explorada hasta las expediciones de Hernando de Soto, desde el oeste, y más tarde Juan Pardo desde la costa atlántica.

Bibliografía

  • Pedro Mártir de Anglería, Décadas del Nuevo Mundo. México, 1964.
  • Gonzalo Fernández de Oviedo, Historia general y natural de las Indias. Madrid, BAE, 1959.
  • Garcilaso de la Vega, Inca, La Florida del Inca (edición de Carmen de Mora). Madrid, Alianza, 1988.

Referencias

  1. 1,0 1,1 «La primera ciudad de Norteamética: Vázquez de Ayllón y sus viajes de descubrimiento (2024) José Miguel Alonso Rojo». 
  2. Jerald T. Milanich (14 August 1996). Timucua. VNR AG. p. 70. ISBN 978-1-55786-488-8. 
  3. Quattlebaum, Paul (1956). La tierra llamada Chicora (1.ª edición). Gainesville, FL: University of Florida Press. pp. 11-12. 
  4. 4,0 4,1 Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Rudes
  5. David J. Weber (14 de mayo de 2014). Frontera Española en Norteamérica. Yale University Press. p. 31. ISBN 978-0-300-15621-8. 
  6. Lawrence Sanders Rowland; Alexander Moore; George C. Rogers (1996). La historia del condado de Beaufort, Carolina del Sur: 1514-1861. Univ of South Carolina Press. p. 17. ISBN 978-1-57003-090-1. 
  7. (Lib.. XXXVII, proemio, t. IV; Fernández de Oviedo 1959: 323-324)
  8. Hoffman, Paul E. (1990). A New Andalucia and a Way to the Orient: The American Southeast During the Sixteenth Century. LSU Press. ISBN 978-0-8071-1552-7. 
  9. Walter B. Edgar (1998). South Carolina: A History. Univ of South Carolina Press. p. 22. ISBN 978-1-57003-255-4. 

Véase también