Segunda invasión inglesa al Río de la Plata

De Hispanopedia
Segunda invasión inglesa al Río de la Plata
Parte de Invasiones inglesas al Río de la Plata
Fecha 1807 (principalmente junio-julio)
Lugar Río de la Plata, Buenos Aires, Montevideo, Ensenada de Barragán, Quilmes
Resultado Victoria española
Beligerantes
Bandera de España España Bandera del Reino Unido Reino Unido
Comandantes
Santiago de Liniers
Martín de Álzaga
John Whitelocke
Robert Craufurd
Samuel Auchmuty
Unidades militares
Milicias urbanas (Patricios, Arribeños, etc.), tropas regulares y voluntarios Ejército británico (brigadas de infantería, rifles, dragones y artillería)
Fuerzas en combate
Alrededor de 8.000-9.000 (entre tropas y milicianos) en la defensa de Buenos Aires Alrededor de 13.000-14.000 (incluyendo guarnición en Montevideo); unos 9.000-10.000 en el avance sobre Buenos Aires
Bajas
Cientos de bajas (muertos, heridos y algunos prisioneros) Más de 2.500 bajas en total durante la campaña (muertos, heridos y prisioneros en Buenos Aires); pérdidas significativas en Montevideo

La segunda invasión inglesa al Río de la Plata, también conocida como segunda invasión británica, fue el segundo intento del Reino Unido por conquistar el Virreinato del Río de la Plata en 1807, en el marco de la guerra anglo-española.

Tras la capitulación británica en Buenos Aires durante la primera invasión de 1806, la flota británica permaneció en el estuario a la espera de refuerzos. Estos llegaron en 1807, permitiendo una nueva ofensiva que culminó en una decisiva derrota británica y en la consolidación del poder español bajo el Virrey interino Santiago de Liniers.[1][2]

Esta campaña representó el último gran esfuerzo británico por establecer un enclave en el sur de América del Sur durante las guerras napoleónicas. La resistencia local, organizada por las milicias criollas y peninsulares, marcó un hito en la formación de la identidad porteña.[3]

Destitución de Sobremonte

El 14 de agosto de 1806, un cabildo abierto en Buenos Aires había despojado al Virrey Rafael de Sobremonte del mando militar de la ciudad. Sobremonte, quien avanzaba con tropas desde Córdoba, recibió una comisión que le persuadió de no entrar en la capital. Aceptó delegar el mando militar en Liniers y el político en la Real Audiencia, mientras las tropas cordobesas se trasladaban a Montevideo. El 30 de octubre llegó a esta ciudad, pero enfrentó un rechazo generalizado, por lo que instaló su campamento en Las Piedras, a cuatro leguas de Montevideo.[1][3]

El 16 de febrero de 1807 llegó a Buenos Aires la noticia de la caída de Montevideo. Las protestas contra Sobremonte se intensificaron. El 15 de febrero, el Cabildo porteño, reunido en Junta de Guerra, presionó a la Real Audiencia y decretó su destitución, detención y el nombramiento de Liniers en su lugar. Para evitar que el hecho sirviera de ejemplo en otros virreinatos, las autoridades españolas presentaron la destitución como una renuncia por motivos de salud.[2]

Fuga de Beresford y Pack

Tras la ocupación británica de Montevideo, el Cabildo de Buenos Aires ordenó a Liniers internar a los prisioneros en el interior del virreinato. Los principales jefes, incluyendo al general William Carr Beresford y al coronel Dennis Pack, fueron enviados hacia Catamarca bajo custodia. Sin embargo, en las cercanías de Arrecifes, un grupo de criollos liderados por Saturnino Rodríguez Peña y Manuel Aniceto Padilla logró su liberación mediante engaños.[1]

Beresford y Pack fueron ocultados y embarcados clandestinamente el 21 de febrero de 1807 hacia la corbeta británica HMS Charwell. Su objetivo era negociar una rendición pacífica de Buenos Aires, pero Beresford rechazó comandar una nueva expedición y regresó a Londres. Posteriormente, ocuparía la isla de Madeira y participaría en la Invasión Napoleónica de España. La Real Audiencia inició juicios por la fuga; varios responsables fueron absueltos, mientras que los autores materiales huyeron y recibieron pensiones británicas.[1]

Avance británico hacia Buenos Aires

En marzo de 1807, el HMS Thisbe partió de Inglaterra con el teniente general John Whitelocke, nombrado comandante de las fuerzas británicas en el Río de la Plata. Whitelocke llegó a Montevideo el 10 de mayo y asumió el mando. Poco después arribaron refuerzos bajo el general Robert Craufurd desde Ciudad del Cabo. El 17 de junio, un ejército de unos 13.500 hombres partió hacia Colonia.[4][1]

La defensa española se estructuró en divisiones con banderas distintivas:

  • General en Jefe: Santiago de Liniers
  • Mayor general: coronel Bernardo Velasco
  • Comandante de Artillería: capitán Francisco de Agustini
  • Divisiones de Derecha, Centro, Izquierda y Reserva, integradas por batallones de Patricios, Arribeños, Andaluces, Catalanes y otras unidades.[1]

El 28 de junio, las fuerzas británicas desembarcaron en la Ensenada de Barragán. La vanguardia, al mando del general Gower, avanzó hasta Quilmes. El 1 de julio, el ejército español se posicionó para defender el paso del Riachuelo. Liniers, nombrado virrey interino por la Audiencia, interceptó el avance británico cerca de Miserere el 3 de julio (Combate de Miserere), pero fue derrotado por la vanguardia de Craufurd. Los británicos sitiaron la capital el 4 de julio.[3][2]

Whitelocke exigió rendición inmediata, otorgando tres días a los defensores, que aprovecharon para organizarse. La intimación británica fue rechazada firmemente por el coronel Francisco Javier de Elío en nombre de Liniers:

Señor:

El Capitan Roche, del regimiento 17 de dragones, á quien tuve el honor de mandar á V. E. esta mañana, me ha informado que V. E. deseaba comunicase yo por escrito el particular de las condiciones: y así tengo que decir á V. E. que el Eicmo. Sr. Teniente General John Whitelocke me ha ordenado, deseoso sinceramente de evitar la innecesaria efusion de sangre humana, intime á V. E. que en el presente estado de las cosas, de no proceder á mas, concederá algunas condiciones al pueblo de Buenos Aires, debiéndose fundar en las que siguen; y posiblemente consentirá en alguna pequeña variacion que las haga mas favorables, sin alterar la estipulacion original fundamental. 1. Todos los súbditos ingleses detenidos en la América del Sur deberán ser entregados, y se pondrán rehenes suficientes en poder de los Comandantes ingleses hasta que lleguen á Buenos Aires. 2. Quedarán prisioneros de guerra todos los Oficiales militares y soldados, y toda persona que tenga empleos civiles, dependientes del Gobierno de Buenos Aires. 3. Que han de entregar en buen estado todos los cañones, pertrechos, armas y municiones. 4. Que ha de entregarse á los Comandantes ingleses toda propiedad pública de cualquiera clase que sea. 5. Que se concede á los habitantes de Buenos Aires el libre ejercicio de la religion católica romana. 6. Que se asegurará y respetará para sus dueños toda propiedad particular en tierra. Nuestra fuerza es tan considerable, que creo que V. E. no podrá dudar del último resultado: y confio en que V. E. me creerá cuando le aseguro, que únicamente el deseo de evitar una escena tan horrorosa, como es la que se presenta tomado un pueblo por asalto, es el motivo que induce al General Whitelocke á permitirme escriba de este modo. Tengo el honor de ser, etc. J. Lewison Gower,

Mayor General.

La contestación fue:

Por comision del General español D. Santiago Liniers, contesto á usted á la carta que por su parlamentario le ha remitido, dirigida á intimar la rendicion de esta capital, diciéndole que nada que se dirija á rendir las armas, oirá: que tiene tropas bastantes, animosas, y mandadas por Jefes llenos de deseo de morir por la defensa de la patria; y que esta es la hora de manifestar su patriotismo.

Queda de usted su atento servidor Q. S. M. B. Coronel Elío.

Julio 3 de 1807.

Asalto y defensa de Buenos Aires

El alcalde Martín de Álzaga organizó una defensa urbana con barricadas, trincheras y pozos en las calles.

El 5 de julio, Whitelocke ordenó el asalto en doce columnas, con instrucciones de no disparar hasta alcanzar la Plaza de la Victoria. Los británicos enfrentaron una feroz resistencia: vecinos arrojaron piedras, agua hirviendo y dispararon desde las azoteas y casas. Las milicias, bajo Liniers y Álzaga, sumaban alrededor de 9.000 hombres.[3][5]

Los testimonios británicos, como los del Teniente Coronel Henry Cadogan, Dennis Pack y Alexander Duff, describen el caos de la lucha urbana contra un enemigo invisible desde las casas y azoteas.[1] La lucha callejera resultó devastadora para los invasores. Whitelocke perdió más de la mitad de sus hombres. Tras intensos combates, especialmente en torno a la iglesia de Santo Domingo, aceptó la capitulación el 7 de julio. Las tropas británicas evacuaron Buenos Aires y abandonaron Montevideo el 9 de septiembre.[1][2]

De regreso en el Reino Unido, Whitelocke fue sometido a corte marcial, declarado culpable de la mayoría de los cargos y expulsado del servicio por incapacidad.[4]


Véase también

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 1,7 «Segunda invasión inglesa al Río de la Plata» |url= incorrecta con autorreferencia (ayuda). Consultado el 28 de junio de 2026. 
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 «Santiago de Liniers» |url= incorrecta con autorreferencia (ayuda). Consultado el 28 de junio de 2026. 
  3. 3,0 3,1 3,2 3,3 «Segunda Invasión». Buenos Aires Ciudad. Consultado el 28 de junio de 2026. 
  4. 4,0 4,1 «John Whitelocke» |url= incorrecta con autorreferencia (ayuda). Consultado el 28 de junio de 2026. 
  5. «El 5 de julio de 1807 comenzaba la férrea defensa...». Argentina.gob.ar. Consultado el 28 de junio de 2026. 

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