Bernal Díaz del Castillo

De Hispanopedia
Bernal Díaz del Castillo
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Bernal Díaz del Castillo
Información personal
Nacimiento Entre octubre de 1495 y marzo de 1496
Medina del Campo, Corona de Castilla
Fallecimiento 3 de febrero de 1584 (87 años)
Antigua Guatemala, Virreinato de Nueva España
Nacionalidad española
Familia
Cónyuge Teresa Becerra
Hijos

Con Doña Francisca:
Diego Díaz del Castillo,[1] Teresa Díaz de Padilla[1]
Con Teresa Becerra:
Francisco, Inés, Clara, Mateo, Pedro, Bartolomé, María Teresa, Juan y Jerónimo

Hijastra:
Isabel Durán
Información profesional
Ocupación Conquistador, explorador y militar
Obras notables Historia verdadera de la conquista de Nueva España
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Página no enlazada a Wikidata y añade el enlace en español: Bernal Díaz del Castillo.

Bernal Díaz del Castillo (Medina del Campo, 1496-Santiago de Guatemala, 3 de febrero de 1584) fue un conquistador español que participó en la conquista de México y fue más tarde regidor de Santiago de Guatemala.

A Díaz del Castillo se le atribuye la autoría de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, la cual comenzó a redactar como un monumento de guerras; pero más tarde fue revisada y expandida en respuesta a la publicación de Francisco López de Gómara, que Díaz del Castillo consideraba muy imprecisa, además de que no reconocía los esfuerzos que llevaron los soldados comunes durante la conquista de la Nueva España.

Biografía

Bernal Díaz del Castillo nació entre octubre de 1495 y marzo de 1496[2] en Medina del Campo, Castilla, hijo del regidor Francisco Díaz del Castillo, apodado "El Galán".[3]

Aunque sólo estudió las primeras letras, Marcelino Menéndez Pelayo ensalza su "épica prosa". Parece que, de joven, visitó Salamanca y Valladolid, ciudades que cita en sus escritos. Fue muy aficionado a las novelas de caballerías, y a las armas. El historiador y jesuita Carmelo Sáenz de Santamaría asegura que era "adicto al chocolate y nada bebedor".

Tenía alrededor de 20 años y carecía de hacienda cuando viajó en 1514 a América, presuntamente en la expedición de Pedro Arias Dávila, nombrado un año antes gobernador de Castilla del Oro. Después de participar en algunas expediciones en Tierra Firme se embarcó para la recién conquistada Cuba, donde gobernaba Diego Velázquez de Cuéllar, quien le prometió una encomienda, aunque esta promesa nunca llegó a cumplirse.

La situación de inactividad no afectaba solo a Bernal Díaz sino a otros muchos españoles, motivo por el cual se juntaron 110 de ellos y organizaron una expedición privada en busca de las tierras que no estaban consiguiendo en Cuba. Reuniendo dinero de todos, compraron tres navíos y nombraron a Francisco Hernández de Córdoba como capitán.

La expedición arribó a las costas de la Península de Yucatán, y nada más llegar, fue atacada por los indígenas en Cabo Catoche en una emboscada durante la que murieron dos soldados. En la siguiente parada en Champotón murieron 57 más. Enfebrecidos por las numerosas heridas y absoluta falta de agua, decidieron regresar a Cuba pasando por Florida donde, nuevamente, fueron atacados.

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Placa memorial de Bernal Díaz del Castillo en su Medina del Campo natal

En 1518 se alistó en la expedición de Juan de Grijalva que tenía por objeto rescatar oro con los indios mayas, la cual, tras haber recorrido las costas de Yucatán y de Veracruz, volvió a Cuba.

En 1519 Nueva Españ se unió finalmente a la expedición al mando de Hernán Cortés que culminaría con la caída de México-Tenochtitlán, y la conquista del imperio azteca y otras regiones del actual México. Posteriormente participaría en diversas expediciones y conquistas en lo que hoy son territorios de las actuales Guatemala y Honduras.

Después de volver de la expedición a Honduras (1526), Bernal permaneció varios años en la Ciudad de México, aunque realizó frecuentes salidas a Coatzacoalcos, donde más tarde obtuvo el cargo de Corregidor.

En recompensa a sus servicios durante la Conquista, le fue otorgada una encomienda, algo que no satisfizo a Bernal, que comenzó a realizar diversas gestiones ante altos funcionarios de la Nueva España reclamando una mejor recompensa por sus servicios. Los primeros frutos de ello fueron las encomiendas que se le otorgaron en Cintla y Cimatlán.[4]

En su afán de conseguir que sus esfuerzos en la Conquista fuera recompensados, Bernal promueve una probanza de méritos el 7 de septiembre de 1539 en la ciudad de México. Entre los testigos figura su antiguo capitán Luis Marín.[5]

Siguiendo con este afán, Díaz del Castillo hizo varios viajes a España en demanda de mercedes. En el primero de ellos llevó consigo sendas cartas escritas por el virrey Antonio de Mendoza y Hernán Cortés recomendándole. No obstante, Bernal no logró ser atendido por el Consejo de Indias, aunque en un segundo intento logró que se le expidiesen cédulas a su favor que le regresaban las encomiendas en Chiapas y Tabasco que le habían quitado mientras estuvo en la expedición en Honduras.

A su regreso de este primer viaje, Bernal se avecinda en Guatemala (1541 o 1542), merced a Pedro de Alvarado, a la sazón gobernador de aquella provincia. Para este momento se encuentra ya parcialmente recompensado pues ha recibido en encomienda los pueblos de Sacatepéquez, Joanagazapa y Mistlán, y ya es padre de dos hijos (Teresa y Diego), habidos con Francisca, una india procedente de la corte de Moctezuma. Se cree que pudo haber tenido también otra relación con otra india bautizada como Angelina. Sin embargo, acabó casándose con Teresa Becerra, hija del conquistador y alcalde ordinario de Guatemala Bartolomé Becerra, y viuda de Juan Durán, quien ya le había dado una hija, Isabel. De los nueve hijos que tuvo el matrimonio, Francisco será el encargado de poner en limpio uno de los manuscritos de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España que ha llegado hasta nuestros días.[6]

El segundo de los viajes (1549 o 1550) lo realizó a consecuencia de la promulgación de las Leyes Nuevas para los encomenderos (1542) para pleitear de nuevo. Durante esta estancia en España participó en la Junta de Valladolid, la cual se celebró en 1550, donde se debatió sobre los derechos de los nativos americanos, enfrentándose los argumentos contrarios de Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda). De este segundo viaje obtiene algunas cédulas para que se le restituyan más encomiendas, y para realizar un canje de una encomienda en Coatzacoalcos por otra en Guatemala, peticiones que no atendió el Oidor López Cerrato.[7]

Regreso a Guatemala en septiembre de 1551 y fue elegido regidor perpetuo de la ciudad; pero al no lograr que el presidente de la audiencia satisficiera lo que pretendía haber obtenido en España, escribió una carta al Emperador (fechada el 22 de febrero de 1552) y prosiguió en su lucha por los que creía ser derechos inherentes a sus méritos de conquistador. Así, entre 1553 y 1557 habría empezado a darle un nuevo cariz a una obra inspirada en la lectura de la historia de la conquista de Nueva España que había escrito Francisco López de Gómara (1555). La ampliación de esta obra se convertirá a la larga en la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España.

El 6 de mayo de 1565, y gracias a las gestiones de su hijo Diego, el rey Felipe II le hace concesión a Bernal de su escudo de armas.

En 1567 Bernal viaja de nuevo a España, y finalmente al año siguiente afirma haber acabado de poner en limpio su obra. Sin embargo, hasta 1575 no parece que fuera enviada a España,[6] de lo cual da cuenta el licenciado Pedro Villalobos, presidente de la Real Audiencia de Guatemala, en una carta al rey del 29 de marzo de 1575.[8] Sin embargo, Bernal conservará una copia del manuscrito la cual continuará ampliando y enmendando hasta prácticamente su muerte.

Su hijo Diego formó parte de la administración del Virrey Luis de Velasco y fue nombrado corregidor de las villas de Izcateupa y Atenango.

En 1570 se vio envuelto en un litigio con el clérigo de Tlalcozautitlán, Gaspar de Tejera, que lo acusó de rebelde y hereje, a lo que Diego respondió negando sus acusaciones y tachando al propio Tejera de corrupto y abusador de los indios. Diego fue absuelto al final.[9]

Bernal Díaz del Castillo murió el 3 de febrero de 1584. Sus restos se encuentran en la catedral de la ciudad de Antigua Guatemala marcados con una losa conmemorativa.

Expediciones

Bajo el mando de Francisco Hernández de Córdoba

En 1517 Bernal se embarcaría en la expedición que bajo el mando de Francisco Hernández de Córdoba había sido enviada por Diego Velázquez de Cuéllar para explorar otras regiones del Caribe y que terminaría explorando las costas de Yucatán.

En esta expedición los españoles se enfrentaron a los mayas en las costas de Catoche y Campeche, y, finalmente, ante la hostilidad de los mayas de Potonchán, emprendieron la vuelta a Cuba haciendo antes una escala en la Florida.

Bajo el mando de Juan de Grijalva

En 1518 se embarcaría Bernal en la expedición que hacia Yucatán partió bajo el mando de Juan de Grijalva. La expedición desembarcaría en primer lugar en la isla de Cozumel; pasarían luego a territorio de la península de Yucatán donde tendrían enfrentamientos con los mayas de Champotón. Pasaría posteriormente la expedición por la boca de Términos y llegarían luego al río Grijalva. Seguido de esto llegarían a Coatzacoalcos y continuarían hasta los ríos Papaloapan y Banderas. Llegan luego a San Juan de Ulúa y finalmente, después de que una parte de la expedición hubo regresado a Cuba, alcanzan el río Pánuco.

La expedición termina debido al hecho de que el capitán Grijalva tenía permisos para rescatar oro y no para poblar, ante lo cual emprenden la vuelta a Cuba.[10]

Bajo el mando de Hernán Cortés

En el año de 1519 se embarcaría Bernal nuevamente hacia las costas de Yucatán en las expedición comandada por Hernán Cortés; pero hallándose bajo las órdenes directas de Pedro de Alvarado.

Por lo relatado en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Bernal habría estado presente en los mayores acontecimientos de la Conquista de Nueva España: desembarcó en Cozumel y luego participaría en los enfrentamientos contra los mayas de Champotón y Potonchán. Seguiría a esto la batalla de Centla contra los mayas chontales de Tabasco. Ya en territorios de los totonacas participaría en la alianza con estos en Cempoala y luego en el rompimiento con Diego Velázquez y la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz. A esto seguirían las batalla contra los tlaxcaltecas y la alianza con los señores de Tlaxcala para enfrentarse a los aztecas. Luego estaría presente en la entrada en la ciudad de México-Tenochtitlán y en la prisión de Moctezuma.

Bernal no se hallaría presente en la matanza del Templo Mayor perpetrada bajo las órdenes de Pedro de Alvarado pues habría acompañado a Cortés a Veracruz para someter a las tropas de Pánfilo de Narváez que habían sido enviadas por el gobernador de Cuba para apresar a Cortés.

De regreso en la ciudad de México, Bernal habría logrado salvarse en la Batalla de la Noche Triste, y habría participado en la posterior Batalla de Otumba. Se refugiaría en Tlaxcala con el ejército de Cortés y desde ahí participaría en las diversas batallas para someter a las poblaciones circundantes del valle de México. Finalmente, participaría en el asedio y sitio final de Tenochtitlán peleando bajo las órdenes de Pedro de Alvarado en el frente de Tacuba.

Una vez tomada la ciudad de México-Tenochtitlán, Bernal pasaría bajo las órdenes del capital Luis Marín a conquistar la provincia de Coatzacoalcos, donde recibiría tierras y encomiendas en Maltrata, Orizaba y Ozotequipa.[11] También participaría en la conquista de la provincia de Chiapas, donde recibiría encomiendas en Cimatlán y Chamula.

En 1524, la expedición que Hernán Cortés comandaría hacia las Hibueras lo reclutaría en su paso por Coatzacoalcos. A su regreso de la fallida expedición (1526), Bernal y los demás conquistadores encuentran que, al haber sido dados por muertos, han sido despojados de sus haciendas y encomiendas. A partir de este momento Bernal se verá envuelto en un largo proceso para que le sean devueltas las encomiendas perdidas y le sean otorgadas otras en recompensa a sus servicios durante la Conquista. Será este afán de probar sus méritos lo que lo llevará a la larga a redactar la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España.

Documentos biográficos

Además de las varias cartas mencionadas en la sección biográfica, se tienen los siguientes registros (a veces dudosos) de la existencia de Bernal y su autoría de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España.

Documentos personales

De su lugar de nacimiento no existen actas registradas con su nombre ya que Medina del Campo (lugar popularmente atribuido a su tierra natal) fue asaltada militarmente por Carlos V al sofocar una rebelión durante la Guerra de las Comunidades de Castilla.

Atestigua la existencia de Bernal Díaz (nombre original hasta 1552[12]) el acta de matrimonio de su hija en 1544.[13]

Nueve documentos administrativos, incluyendo una cédula médica para su hija no reconocida, Teresa Díaz de Padilla, son registrados en 1551.[14] Su hijo no reconocido, por el único nombre de Diego, aparece en un documento de legitimación en 1561.[15]

Bajo el mando de Pedrárias Dávila y Juan de Grijalva

Díaz afirma iniciar sus expediciones bajo el mando de Pedro Arias de Ávila (Pedrárias Dávila) en su expedición de 12 de abril de 1514, pero no hay registros de él en la tripulación. Un Bernal Díaz llega a Cuba más tarde el 5 de octubre de 1514.[16]

Otra edición corrige la fecha en 1569 diciendo que Díaz conoce a Alvarado en 1518 y a Cortés en 1519. Esta afirmación no coincide con las estadías de Cortés y Alvarado ya que, Alvarado llegó a Cuba en 1511 y Cortés era alcalde en Cuba desde 1514 .[17] La expedición de Cortés sale en 1518 de Cuba y ya no regresa, Díaz afirma acompañar a Cortés desde la salida de Cuba.[18]

Al año siguiente, en 1519, se cree popularmente que Díaz se embarcó bajo el mando de Juan de Grijalva, para entrar en territorio Maya para luego retornar a Cuba. Sin embargo, asistir a esta expedición se considera improbable, ya que en documentos de 1539 Díaz no afirma su participación hasta la nueva edición de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de 1569.[19] No obstante un Bernal Díaz aparece en los registros de Grijalva, pero este Díaz es un sacerdote que publicó sus obras en latín e italiano.[20]

Documento de Veracruz

La firma de Díaz aparece entre la de los demás miembros de la expedición de Cortés en el documento fundacional de la ciudad de Veracruz del 20 de junio de 1519.[21]

Cartas a España

Se conocen cinco cartas en España de 1552-1575, incluyendo una dirigida a Carlos V; la última al Cabildo de Guatemala en 1580.[22]

También hay registros en la Probanza a favor de la hija de Pedro de Alvarado entre 1556-1569.[23] Documentos posteriores recopilados y creados por sus descendientes ( con la intención de reclamar herencias) están fechados en 1613.[24]

Conflictos familiares reclamando sus propiedades se extendieron hasta al menos 1629.[25]

Relaciones de los demás conquistadores

Su existencia no aparece en las narraciones de la conquista en las Cartas de Relación de Cortés (en México y en las Hibueras), tampoco en obras de otros participantes de la conquista.[26][27][28][29][30] No aparece en la obra compiladora de José Luis Martínez quien reunió todos los documentos de la conquista en una obra de cuatro volúmenes y 1860 páginas.[31]

Una inexplicable ausencia se da durante el Juicio de residencia contra Cortés iniciado por Carlos V. Ahí se le enjuicia con el objetivo de disminuir su poder en México, citando en dos sesiones judiciales en 1529 y 1535, a todos los participantes de la conquista que acompañaron a Cortés, incluyendo inclusive a 'muleros' por nombre y participación en la expedición .[32] Díaz del Castillo no aparece en ninguna de las sesiones.

Otro testigo de la no participación de Díaz del Castillo en la conquista proviene de Luis Marín alcalde ordinario de México en 1539, quien afirma conocer a Díaz hasta 1522, un año después de la finalización de la expedición.[33]

Carta del ejército de Cortés al Emperador

Una de las más polémicas ausencias de Díaz en la expedición de Cortés, se aprecia en la carta que Hernán envía a Carlos V en octubre de 1520 con la firma de los 544 integrantes de la expedición, afirmando que ellos lo eligen como capitán General de México, Díaz siendo siempre cercano a Cortés no aparece dentro de las firmas,[34] solamente aparecen otros miembros con nombres o apellidos similares, pero ninguno Bernal Díaz o Díaz del Castillo. En su Historia Verdadera, Díaz dice no haber participado debido a hallarse convaleciente por fiebres.[21]

Estudios recientes argumentan que Bernal Díaz toma el apellido toponímico adicional del mayordomo de Cortés, Bernaldino del Castillo, quien también fue alcalde ordinario de la Ciudad de México .[35] Su apellido aparece sin del Castillo en su acta de matrimonio.[13]

Finalmente el 12 de febrero de 1579, en Santiago de Guatemala, es el primer momento en que Díaz (ya anciano y donde se cree que su hijo lo presiona para adjudicarse la obra) afirma ser el autor en una carta al rey Felipe II,[36] donde su autoría se vuelve popular. Su esposa también lo afirma en otra carta de 1586 con reservas, al afirmar que él la ordenó y esta obra está escrita de mano, no por su puño y letra.[37]

Como regidor de Guatemala

Elegido regidor de la ciudad de Santiago de Guatemala por el gobierno colonial español, concurrió a las sesiones del cabildo según lo muestran las actas suscritas por él.

Alonso de Zorita, que fue Oidor de las Audiencias de Nueva Granada, México y Guatemala y anduvo por tierras de esta última desde la primavera de 1553 a finales de abril de 1557, dice en su Relación de la Nueva España: «Bernaldo Díaz del Castillo, vecino de Guatemala... fui conquistador, me dijo, estando yo por oidor... que escribía la historia de aquella tierra y me mostró parte de lo que tenía escrito; no sé si la acabó ni si ha salido a la luz».[38]

Identidad de Bernal Díaz del Castillo

Finalmente se tiene evidencia grafológica de que la escritura de los manuscritos originales pertenecen al menos a 6 copistas distintos y que las firmas de Bernal Díaz del Castillo siempre fueron muy cambiantes e incluso incomprensibles, a excepción de una firma usada para una carta a Carlos V.[39] El retrato que se conoce también se considera una copia del retrato de Enrique IV (rey de Francia), donde en el original del rey francés y en el retrato de Díaz del Castillo se puede observar el panache blanc (del francés, pluma blanca),[40] una banda blanca símbolo del protestantismo francés del siglo XVI.

Edad de Bernal Díaz del Castillo

Su edad se conoce por su propio testimonio (tres veces declarada) el 26 de febrero de 1568,[41] donde entonces tendría 84 años cuando termina supuestamente la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Sin embargo diversos documentos jurídicos de la época[42][43][44] no coinciden con su declaración al publicar la obra. Inclusive durante la probanza a favor de la hija de Alvarado atestigua en 1557, conocer a su padre desde hace 35 años, colocando su encuentro después de la Conquista de México, en 1522.[45]

La Historia verdadera de la conquista de la Nueva España

Archivo:Bernal Diaz del Castillo Historia verdadera de la conquista de la Nueva España 1632.jpg
Portada de la Historia verdadera, 1632.
Páginas de la Historia verdadera, 1632.

Se cree que su obra titulada Historia verdadera de la conquista de la Nueva España la comenzó a escribir con más de ochenta y cuatro años, siendo la única obra popularmente atribuida a él. En este libro se describen personajes españoles, mexicas, tlaxcaltecas, mayas, tlatelolcas, texcocanos, etc. y se describe a detalle el ambiente que rodeaba a cada una de las acciones emprendidas, desde los primeros contactos con los habitantes americanos hasta las expediciones militares por Centroamérica, pasando por las batallas en Tabasco y México Tenochtitlan y el viaje de Cortés a las Hibueras.

Conclusión de la obra

La obra fue concluida en 1575 y circuló manuscrita hasta que una copia fue publicada póstuma en 1632; de ella existen dos ediciones diferentes en la que consta el año 1632 en portada, se cree que solo una es «verdadera», aunque con dos variantes de estado; la segunda se cree es una falsificación o edición contrahecha que imita la primera variante de estado y fue hecha a finales del siglo XVII o principios del siglo XVIII, aunque muchos siguen considerándola primera edición. La edición que se presume auténtica lleva una portada calcográfica de Juan de Courbes y poseyó dos variantes o estados, según fundamenta el estudio tipobibliográfico exhaustivo de Carlos Fernández González.[46] Una de estas variantes cuenta con un capítulo final que no tiene la otra y corrige dos erratas tipográficas (en la signatura Ii3 y en el año de apostilla marginal en el f. 251v) entre otras. La obra tiene un estilo épico acerca de los principales acontecimientos de la Conquista, desde su comienzo hasta la caída de Tenochtitlán, y otros aconteceres que a ella siguieron.

Críticas de Díaz del Castillo a otras obras

Las obras de los conquistadores se prohíben en marzo de 1527, su impresión, venta y posesión son prohibidas y los documentos existentes confiscados y quemados en plazas públicas de Sevilla, Toledo y Granada.[47]

Esto se debió a la popularidad en España y Europa de las narraciones de los conquistadores, y al temor de la Corona a que se proveyera de información logística a sus rivales europeos. No obstante, Bernal afirmó haber tenido acceso a todas ellas, lo cual implicaría que le habían llegado desde Europa hasta Guatemala, todo esto evadiendo las trabas aduaneras.

Crítica a Paulo Jovio y Gonzalo de Illescas

Acusa también al historiador y biógrafo Paulo Jovio (prelado italiano) de exagerar; sin embargo, en la obra de este último no se menciona cosa alguna sobre la conquista, y el prelado solo escribía en latín.[48]

También acusa a Fray Gonzalo de Illescas, doctor en teología y cronista de los papas, de tergiversar la información en su libro Historia Pontifical; sin embargo, este libro se publica en Salamanca en 1573, cinco años después de la publicación de Díaz del Castillo, donde se queja de los dichos de Illescas.[49] Las obras literarias en el siglo XV y XVI tomaban décadas en ser impresas y distribuidas en Europa y España, donde una edición de la Historia verdadera preparada por Alonso Remón en Europa en 1632 llegó a Guatemala en 1675, 43 años después.[50]

Modificación de la obra después de la muerte de Díaz del Castillo

Tres documentos los cuales son solo citados: dos manuscritos, uno de ellos citado por primera vez por Alonso de Zurita (quien fungía como Oidor a pesar de sufrir sordera) en 1585 el cual es re-descubierto hasta 1909[51] y luego por Antonio de Herrera en 1601[52] y un libro publicado en Madrid en 1632 el cual tiene borrada la fecha de publicación en el frontispicio.[53] En 1882 aparece el documento como una parte de una crónica de la historia de Guatemala quien el autor es Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán quien es tataranieto de Díaz del Castillo.[53]

Memoria y cultura de Díaz del Castillo

En el prólogo, Díaz del Castillo advierte que no es "latino" (letrado) y no tiene estudios universitarios. La obra contiene una gran cantidad de vocablos indígenas en taíno o en nahua, y citas indirectas de Julio César y del emperador romano Marco Aurelio que provienen sin duda de la lectura del ameno y popular escritor franciscano fray Antonio de Guevara en Libro Áureo de Marco Aurelio, donde por ejemplo se habla de 53 batallas de Marco Aurelio, la mayoría de ellas ficticias, usándose numerosas citas erradas. También Cortés conocía esa popular y muy reimpresa obra.[54] Duverger ve reflexiones y lecciones de la esencia del poder que reflejan la cultura y personalidad de Cortés. La gran cantidad de datos culturales y la forma tan estructurada y estilizada de la obra le hacen dudar de que proviniera de un soldado raso y casi analfabeto. La población común en España del siglo XIX tenía un porcentaje de analfabetismo del 80%,[55] y se estima que en el siglo XVI era del 95-98%, por lo que seguramente la mayoría de la expedición de Cortés sería analfabeta también. Esto muestra incongruente que Díaz del Castillo siendo no letrado pudiera realizar tal obra, inclusive Díaz del Castillo afirma el mismo ser «un idiota (helenismo que en su época señalaba al que se instruía a sí mismo sin maestros, a menudo mal, leyendo libros en lengua romance) sin letras».[56]

De sabios siempre se pega algo de su ciencia a los idiotas y sin letras como yo soy.
Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España[57]

Críticas modernas a la obra

William Arens, conocido por sus numerosas contribuciones a la difusión de la Leyenda Negra anti-española, y autor del libro El mito del comehombres (donde también asegura que no existía el canibalismo, algo que ha sido demostrado sin lugar a dudas que sí existió, por numerosas fuentes reputables de diferentes países), menosprecia la labor de Bernal en su libro, escribiendo que nunca tomó notas, y que nunca aprendió a hablar las lenguas indígenas.

Sin embargo, tal como Bernal dejó escrito, no solo tomó abundantes notas a lo largo de los anos, sino que conocía la lengua indígena de Cuba, y fue capaz de describirnos diálogos enteros de los indígenas. Además añade que la conquista se hizo con la presencia casi constante de lenguas (intérpretes o trujamanes) que traducían los idiomas locales.

También afirmaba Arens que las descripciones que hacía Bernal del tzompantli del Templo Mayor eran mentiras, pero lo que ha quedado demostrado tras los últimos hallazgos arquitectónicos, como el descubrimiento en pleno corazón de la Ciudad de México, donde solo en una torre mexica se apilaban más de 600 cráneos[58], es que es Arens el que parece estar o bien profundamente errado, o lo que sería incluso peor, diseminando desinformación y mentiras de forma interesada, contra alguien que no se puede defender ya de sus calumnias.

Por otra parte, el antropólogo francés Christian Duverger también tacha a Bernal de mentiroso, y atribuye la autoría de la obra al propio conquistador de México, Hernán Cortés[59], aduciendo especulaciones peregrinas que parecen más bien el resultado de su desconocimiento del idioma español y de la historia.

El académico español Guillermo Serés impugna la tesis de Christian Duverger y defiende la autoría de Bernal Díaz de la obra que siempre se le ha atribuido en los siguientes términos:[60]

El primer argumento de Duverger en defensa de su tesis es que Bernal fechó el libro «en esta muy leal ciudad de Santiago de Guatemala, donde reside la Real Audiencia», el 26 de febrero de 1568. El estudioso francés arguye que «la Audiencia en esos años estaba ¡en Panamá!». Pero no es cierto: la Audiencia acababa de volver a Guatemala el 15 de enero de aquel año (estuvo temporalmente en Panamá desde 1563). Un mes más tarde, el 26 de febrero, dató su escrito el anciano conquistador y actual encomendero, subrayando la noticia reciente y seguramente con la esperanza de que la recuperada cercanía de la Audiencia serviría a sus intereses.

En el terreno estrictamente documental, el segundo argumento de Duverger se basa en que «la existencia de Bernal está por primera vez documentada en 1544». Pero los primeros datos que la certifican son de 1539, como figura en el Archivo General de Indias (AGI, p. 55, n.º 6, r. 2), en una probanza en que varios soldados dan fe de su presencia.

Con esos errores en la base de su argumentación, bien poca fe cabe prestar a las otras especulaciones de Duverger. Por otra parte, la evolución interna de la crónica en manos de Bernal está documentada con toda claridad.

Mantiene Duverger que este, de ser el autor, debió de comenzar a escribir «a los 84 años, lo que sería un caso portentoso de memoria». No hay tal. La primicia de la que luego sería La historia verdadera... es una larga carta de relación dirigida al Emperador en 1552, 16 años antes, que se complementa con otras dos de 1558 enviadas, respectivamente, a Felipe II y a Las Casas. Como la primera no surtió efecto, en 1553 se enfrasca en la redacción de un «memorial de guerras», cuyo contenido y directrices irá ampliando hasta constituir la posterior Historia. Las sucesivas fases de redacción se aprecian nítidamente, pues los primeros 18 capítulos de la crónica están muy cerca del memorial; el tono, estilo y planteamiento solo varían sustancialmente a partir del capítulo XIX, cuando se plantea rivalizar («a las buenas llanas», porque en su estilo «no van razones hermoseadas») con la Historia de la conquista de México (1552), de López de Gómara, que además le servirá de modelo para capitular la suya, y con la Brevísima historia de la destrucción de las Indias (1555), de fray Bartolomé de las Casas, a quien desmiente en tantos lugares. Y en 1585 Alonso de Zorita tenía ya noticia del trabajo de Bernal Díaz del Castillo.

Frente a testimonios internos y externos como esos sobre la génesis del libro, Duverger no da ninguna razón positiva a favor de la autoría de Hernán Cortés. Sostiene, así, que el estilo de la crónica revela que su autor estaba impregnado de prosa latina y construcciones propias del náhuatl, y que el estilo y cultura que la impregnan son impropios de un soldado. Pero los giros del náhuatl en la prosa de Bernal, tras más de 30 años de vida en Nueva España, son obvios. Por otra parte, de hecho la presunta cultura clasicista que asigna a Bernal se reduce a algunas ristras de nombres sacados, por ejemplo, de textos tan difundidos como las Coplas de Jorge Manrique/Guillermo Seres, «El verdadero autor de La historia verdadera»

Véase también

Referencias

  1. 1,0 1,1 Duverger, Christian (2012). «Primera parte: capítulo 2». Crónica de la eternidad. México: Taurus. ISBN 978-607-11-2131-8. 
  2. Díaz del Castillo, Bernal (2011). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Madrid: Galaxia Gutenberg-RAE. p. 1117. 
  3. https://dbe.rah.es/biografias/5899/bernal-diaz-del-castillo
  4. Díaz del Castillo, Bernal (1984). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Madrid: Historia 16. p. 24. 
  5. Ibíd., p. 26.
  6. 6,0 6,1 Díaz del Castillo, Bernal (2011). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Madrid: Galaxia Gutenberg-RAE. p. 1122. 
  7. Díaz del Castillo, Bernal (1984). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Madrid: Historia 16. p. 29. 
  8. Díaz del Castillo, Bernal (1984). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Madrid: Historia 16. p. 39. 
  9. El corregidor Diego Díaz del Castillo, hijo del conquistador, ante la Santa Inquisición, Centro Virtual Cervantes
  10. Díaz del Castillo, Bernal (1984). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Madrid: Historia 16, p. 8.
  11. Díaz del Castillo, Bernal (1984). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Madrid: Historia 16. p. 22. 
  12. Duverger, Christian (2012). «Segunda parte: capítulo 3». Crónica de la eternidad. México: Taurus. ISBN 978-607-11-2131-8. 
  13. 13,0 13,1 Barbón Rodríguez (1544). «A.1.20 Legajo 732 Exp. 9225 Fol. 64v». Recibo de dotte de Teresa Becerra. Archivo General de Centro América. pp. 1055-1056. 
  14. Barbón Rodríguez (1551). «393, Fol. CCI-CCXV, parte II». Archivo General de Indias. Guatemala. pp. 1049-1051. 
  15. Barbón Rodríguez (1561). «393, fol. XXXIX, parte II». Archivo General de Indias. Madrid. p. 1064. 
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  60. Guillermo Serés, «El verdadero autor de La historia verdadera», en El País, 21 de febrero de 2013.

Enlaces externos


Obras de Bernal Díaz del Castillo
Estudios críticos