Catástrofe demográfica en América tras la llegada de los europeos

De Hispanopedia
"Epidemia de viruela, Códice Florentino".

La catástrofe demográfica en América tras la llegada de los europeos fue un evento de gran disminución de la población indígena en América, experimentado tras la llegada de los europeos.

Historiadores y demógrafos suelen coincidir en el hecho de que las enfermedades infecciosas inexistentes en América, portadas por los colonizadores europeos, principalmente la viruela, fueron el principal factor del colapso que afectó a la población indígena americana, que no poseía defensas contra las mismas. Sin embargo sería equivocado englobar a todos los países europeos en su reacción ante las pandemias, ya que mientras los españoles implementaban medidas para intentar evitar la propagación de las pandemias, como la desinfección las casas mediante encalados, o vacunando a la población, ingleses y holandeses se jactaban de engañar a los indígenas regalándoles mantas y ropas infectadas de virus, para que se contagiara el mayor número posible, y de esa manera «extirpar a esta raza execrable», como quedó reflejado en correspondencia escrita entre oficiales británicos a finales del siglo XVIII. .[1]

Lejos de admitir sus responsabilidades históricas, un sector de historiadores ha optado por culpar a la colonización española de la catástrofe demográfica, con afirmaciones como que el 98% de los indígenas que murieron vivían en territorios conquistados por España, algo que es a todas luces falso. Dichas afirmaciones, que forman parte de la Leyenda Negra anti-española, y que han sido ampliamente difundidas, están basadas en parte en estimaciones de Bartolomé de las Casas, quien no dudaba en escribir falsedades como que los españoles habían ocasionado una debacle demográfica en América "matando mil cuentos de gentes (1.000 millones de indígenas)[2] en aquellas tierras grandísimas", algo totalmente disparatado ya que la población mundial total en aquella época rondaba los 450 millones[3], lo que equivaldría a decir que habían matado a más del doble de la población de todo el planeta. Por otra parte se han referenciado "estudios" carentes de ningún rigor científico, como los de Woodrow Borah quien basó su propias estimaciones en los cálculos inverosímiles de Bartolomé de las Casas, persiguiendo de esta manera culpar a los españoles de la tragedia, mientras exoneraban a otras potencias europeas y Estados Unidos de sus acciones.

Los porcentajes de población indígena y de mestizaje en las áreas de colonización española desmienten por si solas todas estas falacias, ya que superan de media el 20%, con áreas de países como Bolivia, Perú y Guatemala, donde superan ampliamente el 70%. En México, la mayoría de la población mexicana es mestiza, estimada entre el 60-70%, en Colombia, el 58-60%, y en Paraguay cerca del 90% de la población es mestiza. En comparación, en las colonias anglosajonas, francesas y holandesas, las poblaciones indígenas fueron mucho más reducidas o desplazadas, y el mestizaje con los indígenas fue poco común.[4] Recordemos que hasta 1967 el matrimonio interracial era un delito en EEUU, mientras que en el Imperio español era legal desde 1514, mediante Real cédula de Fernando II[5].

Según Alexander von Humboldt, a finales del siglo XVIII la población de Hispanoamérica se distribuía en un 45% de indios, un 32% de mestizos de diverso tipo, un 19% blancos y un 4% de negros. Francisco de Miranda, sobre la base de registros de la Secretaría del Consejo de Indias, estimó en 1798 que había 16 785 000 hispanoamericanos.[6]

En comparación, en Estados Unidos, menos del 2% de la población se identifica como indígena. En Canadá, los pueblos indígenas (First Nations, Métis e Inuit) constituyen alrededor del 5%. En áreas colonizadas por Francia en América del Norte, como Quebec y Luisiana, y en las colonias caribeñas francesas, la población indígena fue casi completamente exterminada. En las colonias holandesas en América, como Surinam y las Antillas Neerlandesas, la población indígena fue también desplazada o exterminada en gran medida, representando hoy en día menos del 2% de la población.

En Estados Unidos y Australia, los últimos supervivientes indígenas han sido reducidos a tan solo un pequeñísimo porcentaje de la población original, confinados a "reservas" en condiciones infrahumanas, y empujados al alcohol y la droga. Una prueba de todo ello es que, por poner un ejemplo extremo, los indios Lakota tienen en pleno siglo XXI, una esperanza de vida de tan sólo 47 años, la más baja, no ya del continente americano, sino de todo el mundo.[7]

Población americana antes de 1492

Antecedentes

Si bien los investigadores varían en sus estimaciones sobre la cantidad de habitantes que existía en América a la llegada de los conquistadores y el porcentaje en que disminuyó la población desde entonces, hay un consenso general en que, efectivamente la población americana disminuyó en el primer siglo de la conquista de América, y que esa disminución fue considerable.

Más allá de ese consenso general los investigadores se han dividido tradicionalmente en minimalistas y maximalistas según propongan cantidades más bajas o altas, tanto para la población precolombina como para la mortalidad posterior.

Estimaciones regionales de la población precolombina

Existen numerosas estimaciones sobre la población de áreas concretas de América como la zona mexicana central o la zona andina.[8]

Ocasionalmente los historiadores defensores de determinada corriente historiográfica difieren en el cálculo de la población de un área concreta de las magnitudes defendidas para esa área en dicha corriente. Por ejemplo Denevan, que defiende una estimación poblacional para toda América encuadrable dentro de la corriente alcista moderada o intermedia, defiende sin embargo la existencia de una gran desproporción entre el México Central y el resto de América, pues para esa área concreta defiende unas magnitudes cercanas a la mitad de toda la población americana y encuadrables en la corriente alcista.

Caribe

Una de las primeras estimaciones sobre la población precolombina la hizo Bartolomé de las Casas,[9] para la isla de La Española, que tendría según el religioso de 3 a 4 millones de habitantes antes de la llegada de los europeos, cifras que se han demostrado ser totalmente absurdas. Como prueba de su desconocimiento sobre la realidad geográfica y demográfica de la isla, Bartolomé de las Casas afirmaba también sin ningún rigor que en la La Española había veinte mil ríos riquísimos en oro [10], cuando en realidad solo hay varios cientos, incluyendo arroyos.

Las estimaciones modernas, como en el resto de zonas de América, son mucho mas moderadas, y fluctúan en torno a corriente alcistas o moderadas, como la de Rosemblat, quien defendió unos 120.000 habitantes para la isla en los momentos previos a la llegada de Colón o posiciones intermedias como las de Pierre Chaunu, según el cual habitarían la isla unos 500.000 individuos, o Noble David Cook, que estima la población entre unas 500.000 y 750.000 personas.

Estudios modernos de ADN han desmentido también el mito de la extinción de la población nativa.

"Las implicaciones del hallazgo del ADN taíno en los dominicanos contemporáneos son monumentales y alienta a reevaluar la historia dominicana. Si se considera, por ejemplo, que, en el espacio de 5 generaciones, aproximadamente 150 años, cada individuo tiene 64 antepasados, 32 paternos y 32 maternos. Si solamente uno de estos antepasados fuera taíno de pura sangre, no aparecería nada en las pruebas genéticas; 63 individuos de otras etnias, ciertamente, nublarían la genealogía. Para tener individuos con porcentajes autosómicos de 5, 10, 15 y hasta un 20%, como lo tienen los dominicanos, tendrían que haber bastante antepasados con sangre indígena".
"Los historiadores afirman que todos los taínos desaparecieron hace 17 generaciones. Estas pruebas de ADN dicen lo contrario, que todavía había indios puros viviendo en la isla a finales de los 1800"[11]

.

Los resultados obtenidos al comparar el genoma taíno de los habitantes de Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica y Puerto Rico, determinan que el ADN maternal taíno es más prominente en los antiguos territorios españoles (61,3%-22%), mientras que es inexistente en la excolonia francesa de Haití (0,0%), y en la excolonia inglesa de Jamaica (0,5%), donde predomina el ADN maternal proveniente de África (98,2% y 98,5%, respectivamente)[12]

Por otra parte, un equipo internacional dirigido por David Reich de la Facultad de Medicina de Harvard analizó en 2020 los genomas de 263 individuos en el mayor estudio de ADN humano antiguo realizado en América hasta la fecha. Una técnica desarrollada por el coautor del estudio Harald Ringbauer, investigador postdoctoral en el Laboratorio Reich, utilizó segmentos compartidos de ADN para estimar el tamaño de la población pasada, la cual mostró que entre 10.000 y 50.000 personas vivían en dos de las islas más grandes del Caribe, La Española y Puerto Rico, poco antes de la llegada de los europeos [13]. Esta cifra está muy por debajo del millón de habitantes que Colón describió a sus patrones, los Reyes Católicos, a los que probablemente trataba de impresionar[14].

Centroamérica

Tras la conquista de los aztecas los españoles emprendieron diversas campañas a esta región, se encontraron con varias ciudades mayas muy populosas desde el sur de México a El Salvador. En la parte sur de la península también hallaron varios señoríos agrarios muy poblados[15] además de ciertas tribus nómades selváticas.

Uno de los problemas al calcular el área es que varias veces los estudios han diferido notablemente incluso sobre cuál es el área que abarca Centroamérica, incluyendo o quitando partes importantes al territorio.

Andes centrales

Esta región abarca una de las zonas más estudiadas y mejor documentadas de América. Mucho más rica y avanzada tecnológica y políticamente su población también debió ser mucho mayor que la de las demás áreas, excepto quizás Mesoamérica.

Entre los estados y pueblos que había en ella al llegar los españoles destacan, sin duda, primero el Imperio inca y en menor medida los pueblos chibchas como los muiscas y taironas.

Tierras bajas sudamericanas

Esta región, tan extensa, que abarcaba la Amazonia, sur de Brasil, este de Colombia, Venezuela, las Guayanas, Uruguay, Argentina, Paraguay y el centro-sur de Chile, y tan variada pues poseía un gran número de climas distintos. De selvas tropicales a estepas heladas. Es también una de las menos estudiadas, muy al contrario de los Andes centrales o de Mesoamérica.

Estados Unidos y Canadá

El territorio al norte del Río Grande ha sido considerado menos densamente poblado que latitudes más tropicales, alegando al poco desarrollo tecnológico o político de sus pueblos, exceptuando algunos casos destacables, algo que contrarresta con el descubrimiento de numerosos yacimientos arqueológicos, como por ejemplo en St Louis, que han sido literalmente enterrados, y borrados de la memoria histórica[16].

Según esa teoría, los lugares donde existió una densidad de población fueron solamente en Florida, partes de California y Nueva Inglaterra, además las cuencas de los ríos Colorado y Misisipi. Además de los exploradores españoles, franceses y holandeses, los propios diarios de los exploradores ingleses desmienten dichas teorías, y mencionan que coincidiendo con la propagación premeditada de enfermedades infecciosas entre los nativos por parte de colonos británicos[17], debió existir algun tipo de catástrofe durante el siglo XVII, que provocó el despoblamiento de los territorios de gran parte de América del Norte.[18]

Disminución demográfica

Causas de la reducción demográfica

Las causas que explican el drástico descenso demográfico en América han sido siempre causa de polémica. Desde ámbitos generalmente ajenos a la historiografía, políticos, periodistas y organizaciones políticas actuales, así como autores nacionalistas e izquierdista, han consignado que la catástrofe demográfica fue fruto de campañas de exterminio sistemático, por lo que se trataría de un genocidio.[19]

En general, existe un gran consenso entre historiadores, demógrafos y ecólogos que apuntan a la introducción de enfermedades desconocidas por los indígenas, y para las que carecían de defensas, como la causa fundamental de la debacle demográfica, estimando entre un 75 y un 95% de disminución de población achacable a las enfermedades epidémicas debido a un proceso de unificación micróbica del mundo[20] originado en occidente (Europa, Asia y África) debido a las dinámicas comerciales y que afectaron acumulativa y sucesivamente a indígenas de todas las edades.

Epidemias como factor cuantitativo más importante

Desde la década de 1980, existe un amplio consenso entre los investigadores sobre la influencia de las epidemias introducidas por los europeos en el rápido declinar de la población nativa americana. Las cifras manejadas van desde un 30%, hasta un 95% de la población que existía en algunas áreas antes de la llegada de los europeos.

El historiador hispanista de origen británico Henry Kamen[21]analiza, en su obra Imperio, la debacle demográfica de la América Española, señalando que a los propios españoles el exterminio de los nativos no les convenía:

Los españoles, por supuesto, no tenían interés alguno en destruir a los nativos; hacerlo, evidentemente, habría socavado su institución básica, la encomienda.
Henry Kamen, Imperio. La Forja De España Como Potencia Mundial, ISBN 8403093160, pg. 153

Kamen afirma también, citando la obra de David Noble Cook Born to Die. Disease and New World Conquest, 1492-1650, que tal crueldad no pudo ser la causa de la catástrofe demográfica que asoló la población nativa, dada la escasez de población europea:

Nunca hubo suficientes españoles en América para matar al enorme número de nativos que perecieron. Sin ninguna duda, el motivo principal del catastrófico descenso en la población de las Américas fueron las enfermedades infecciosas llevadas por los europeos. Los nativos del mundo atlántico no se libraron de enfermedades ni de epidemias. Y la invasión europea acarreó nuevas y crueles formas de morir. Las bacterias que portaban los españoles sacudieron la región caribeña tan pronto como Colón desembarcó y alcanzaron el continente incluso antes que Cortés. La primera gran epidemia (de viruela) se produjo en La Española, a finales de 1518, alcanzó México en 1520 y, al parecer, se extendió por América del Norte y probablemente también por el imperio incaico. [...] El impacto directo de las enfermedades fue devastador y así lo registraron los indios en sus crónicas. Hubo otras causas de mortandad masiva, pero todas fueron indirectas o con efectos a largo plazo.

[...] El número total de personas afectadas nunca podrá calcularse con fiabilidad, pero no es exagerado sugerir que, entre los pueblos indígenas del Nuevo Mundo, más de un noventa por ciento de las muertes fueron causadas por enfermedades.
Kamen, H., ibid., pg. 154-156

Respecto al mismo debate, y en línea con Henry Kamen, la historiadora argentina María Sáenz Quesada niega las imputaciones de exterminio sistemático en los territorios administrados por el gobierno español:

Yo no diría que hubo asesinatos masivos, diría que hubo luchas. Los aztecas y Cortés por ejemplo lucharon. Masacres deliberadas para matar indígenas no hubo, por la simple razón de que eran la fuerza de trabajo que los españoles iban a usar.[22]

La demógrafa mexicana Elsa Malvido[23] estableció que en México, entre 1518 y 1540 se produjeron tres grandes epidemias de viruela (la primera quizás también incluyó sarampión) que aniquilaron en forma inmediata a la población, causando la mortalidad del 80%.[24]

Se debe mencionar que las enfermedades también provocaron una mortalidad indirecta debido a que causaban en varios casos abortos e infertilidad a quienes las sufrían o habían sufrido. Por ejemplo, una mujer enferma de sarampión tenía altas posibilidades de parir hijos malformados o enfermos.[25] También es muy posible que entre los varones las paperas y la viruela causaran infertilidad.

Hay que mencionar también que las pestes se propagaron muy rápido, llegaban antes que los ejércitos españoles, así por ejemplo una peste de viruela afectó al Imperio inca en 1524 varios años antes de la llegada de Francisco Pizarro y que las zonas costeras de Colombia se vieron afectadas desde el año 1500, veinte años antes del establecimiento de asentamientos permanentes europeos.[26]

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Las mantas y ropas occidentales eran bienes muy apreciados por los indios norteamericanos, algo que aprovecharon los colonos ingleses en diferentes ocasiones para introducir enfermedades contagiosas que diezmaron la población indígena

Aun así, pocos historiadores niegan el carácter brutal de la conquista anglosajona, que aspiraba al exterminio total de la poblacion indigena con la que apenas se mezclaba, en comparación con la española, que alentaba el mestizaje, y aportaba los recursos necesarios para prevenir y erradicar las enfermedades, dentro de los posibilidades de la época. De esta manera, mientras en el Imperio español existieron campañas de vacunación en todo el continente americano desde 1765, año en que Pedro Manuel Chaparro inoculó con éxito por primera vez en la historia a una población de 5.000 personas para prevenir la viruela,[27][28]), en las colonias británicas entregaban mantas contaminadas con viruela a las comunidades indigenas para acabar con ellos. Segun relataba un testigo presencial, citado por Elizabeth A. Fenn, en su libro Pox Americana:

"En referencia a ellos (los indígenas) […] les dimos dos mantas y un pañuelo infectados provenientes del Hospital de la Viruela. Espero que tengan el efecto deseado”[29].

La transmisión intencionada del virus no se limitó a los indígenas, sino también contra las fuerzas del Ejército Continental que perdieron más tropas a causa de las epidemias que en combate, con numerosos informes provenientes en cortos periodos de tiempo de lugares tan dispares como Boston, Quebec o Virginia, donde los británicos (cuyas tropas habían sido inoculadas previamente) consiguieron introducir el virus mediante diferentes canales[30]. El mismo George Washington, que en un principio se mostró incrédulo ante los informes de transmisiones premeditada de pandemias que llegaban a su cuartel general, cambió totalmente de opinión ante la abrumadora evidencia, y cuando los británicos se marcharon de Boston advirtió a sus tropas el 13 de marzo de 1776 que “el enemigo, con maliciosa asiduidad, ha propagado la infección de la viruela por todas partes de la ciudad"[31], acusaciones que se repetirían en otros frentes de donde los británicos huyeron derrotados.[32]

La epidemia se extendió de costa a costa. En 1778, George Vancouver navegando por la costa de la Columbia Británica y Alaska relataba el siguiente panorama apocalíptico:

“El cráneo, las extremidades, las costillas y los huesos de la espalda, o algunos otros vestigios del cuerpo humano, se encontraron en muchos lugares promiscuamente esparcidos por la playa, en gran cantidad”. El área era abundante en recursos naturales. Había salmón y agua dulce "suficientes para responder a todos los propósitos", y sustentar a "un grupo muy numeroso de habitantes". Cualquiera de las aldeas desiertas que habían visto podría haber contenido con facilidad la suma total de todos los indios que encontraron durante el viaje.

Algo había sucedido, concluyó Vancouver. Una tierra tan llena de recursos no debería haber estado tan “poco habitada”. En su opinión, todas las pruebas indicaban a “que en un período no muy remoto este área había estado mucho más poblada que en la actualidad”.[33]

Exterminio sistemático

Como se ha apuntado anteriormente, a diferencia de lo que ocurrió en los territorios gobernados por los españoles, los ingleses y holandeses premeditadamente causaron estragos entre los nativos americanos infectándolos con mantas contaminadas con el virus de la viruela, en lo que se puede considerar como "guerra biológica", aunque no hubiera declaración de guerra previa, y las armas letales fueran servidas en formas de regalos[34]. Aunque la mayoría de las pruebas documentales de estos genocidios provienen de la costa este (especialmente en la actual Massachusetts), cabe suponer que estas prácticas se extendieron a otros territorios bajo su dominio.

El ministro de Defensa de Bélgica (el mismo organismo belga que llevó a cabo un auténtico Genocidio en el Congo Belga a principios del siglo XX), sostuvo en 2004 que en América del Norte se cometió el mayor genocidio de la historia mundial, afirmando que la debacle demográfica se debió al asesinato y el exterminio, y minimizando el papel de las epidemias. El exterminio continuaría según el ministro hasta hoy en día. Así lo afirmó al presentar el 8 de abril de 2004 un informe del gobierno titulado Genocidios. La crónica periodística transcribe así sus afirmaciones:

...en América del Norte se cometió el mayor genocidio de la historia mundial (...) sólo en América del Norte fueron asesinados 15 millones de indígenas desde que Cristóbal Colón puso pie en este continente en 1492, y sugirió que el exterminio continúa hasta hoy. Otros 14 millones fueron masacrados en América del Sur (...). Aunque la cantidad de víctimas no se puede saber con certeza, sí existen pruebas irrefutables de una campaña deliberada de exterminación, despojo y aculturación de los pueblos nativos, opuestas a distintas teorías negacionistas. Tales teorías sostienen que las enfermedades que mataron a gran parte o la mayoría de los indígenas fueron un subproducto desafortunado del ”contacto” entre culturas.[35]

La Cumbre Continental de Pueblos y Organizaciones Indígenas, sostiene que han sido objeto de un proceso de genocidio:

Que los Pueblos Indígenas hemos sido víctimas por quinientos trece años de un proceso de genocidio, colonización y discriminación producto de ideologías y políticas imperiales, mismas que han violado nuestros derechos fundamentales. Cualquier diálogo entre Pueblos Indígenas, el Estado y la Sociedad, debe tomar en cuenta la naturaleza colectiva e histórica de estos derechos.[36]

Sin embargo, el historiador argentino Félix Luna hizo el siguiente comentario a una noticia difundida por la agencia oficial de noticias bajo el título Se cumplen 513 años del mayor genocidio de la historia:

Es sesgada y unilateral. Por supuesto que, al hablar de conquista, hubo violencia y crueldades, pero decir que fue el mayor genocidio de la historia es una exageración, y me asombra.[37]

Consecuencias del colapso demográfico

Derrota de los imperios azteca e inca

Cuando Cristobal Colón llegó a América la población de los pueblos español y portugués juntas no llegaban a 10 millones de personas[38] y en toda Europa vivían entre 57,2 y 70 millones.[39] La población total de los pueblos originarios superaba varias veces la cantidad de españoles y portugueses en todas las estimaciones, y Dobyns la ha estimado en 110 millones.[40]

Los pueblos mexica e inca, cada uno, superaban en población a españoles y portugueses. Treinta años después, los pueblos español y portugués ya superaban en población a los mexicas y quechuas y un siglo después tenían más habitantes que toda la población indígena americana.

En esas condiciones, la posibilidad de que se mantuvieran en pie las culturas e imperios desarrollados autónomamente en América por milenios, era inverosímil. España, que llegó a América con menos de la mitad de la población mexicana, 20 años después tenía el doble, y 100 años después tenía más de diez veces la población mexicana. Frente a la magnitud de estos datos y el exterminio que por sí solos produjeron de las sociedades americanas, la incidencia de los factores militares o culturales en el proceso de conquista pueden considerarse menores.

El historiador estadounidense Charles Mann dice que España «no habría vencido al Imperio [azteca] si, mientras Cortés construía las embarcaciones, Tenochtitlán no hubiera sido arrasada por la viruela en la misma pandemia que posteriormente asoló el Tahuantinsuyu [...] La gran ciudad perdió al menos la tercera parte de población a raíz de la epidemia, incluido Cuitláhuac».[41]

Algo similar sucedió con el Imperio inca, derrotado por Francisco Pizarro en 1531. La primera epidemia de viruela fue en 1529 y mató entre otros al emperador Huayna Cápac, padre de Atahualpa. Nuevas epidemias de viruela se declararon en 1533, 1535, 1558 y 1565, así como de tifus en 1546, gripe en 1558, difteria en 1614 y sarampión en 1618.[42] Dobyns estimó que el 90 % de la población del Imperio inca murió en esas epidemias.

El milagroso triunfo de este conquistador, y de Cortés, a quien con tanto éxito emuló, se debió en buena parte a los triunfos del virus de la viruela
Alfred Crosby.[43]

En Nueva España, el punto más grave de la debacle demográfica se vivió luego de la gran epidemia de cocoliztli y matlazáhuatl en 1576 y 1581, respectivamente, cuando la población indígena se redujo hasta 1 millón de individuos. El siglo XVII equilibraría la población mediante un mayor entrecruzamiento étnico y una mayor inmigración europea y será a mediados del XVIII cuando la población recupere un número aproximado (20 millones de habitantes) al que contaba Mesoamérica en el momento del contacto (1519).

Captura masiva de africanos subsaharianos para venderlos como esclavos en América

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Esquema de un barco negrero inglés.

A partir del siglo XVII alrededor de 60 millones de africanos fueron capturados al sur del Sahara, principalmente por ingleses, portugueses y holandeses, de los cuales unos 12 millones llegaron vivos a América donde fueron reducidos a la esclavitud, principalmente en colonias anglosajonas.

Las leyes españolas, basadas en los códigos esclavistas castellanos del siglo XIII, reconocían a los africanos esclavizados como seres humanos con personalidad moral y jurídica. Desde el siglo XVI al XVIII, los esclavos africanos estuvieron protegidos por tradiciones legales, religiosas y sociales basadas en estos códigos que definían los derechos y obligaciones de los esclavos, incluidas las vías para lograr el estatus de "libertos". Muchos africanos hicieron pleno uso de la ley española para vivir vidas relativamente autodeterminadas y obtener su libertad, particularmente a través del servicio militar. Los africanos españoles esclavizados tenían derecho a un trato justo, a recibir una parte de sus ganancias y a comprar la libertad. Sus hijos no necesariamente se convirtieron en esclavos. Tenían derecho a la seguridad personal y existían mecanismos legales mediante los cuales podían escapar de un amo cruel. Un “esclavo” podía poseer y transferir propiedades legalmente. Podían iniciar demandas, disposición que evolucionó hasta convertirse en un derecho de autocompra. Su reconocimiento de la humanidad de un esclavo, sus derechos legales y una política liberal de manumisión hicieron posible el desarrollo de una población sustancialmente grande de africanos libres en Florida y el suroeste norteamericano en el siglo XVIII.

Archivo:Mestizo. Mestiza. Mestiza.jpg
Mestizo, Mestiza, Mestiza. Ejemplar de una pintura de castas del Perú demostrando una pareja de una misma casta. Museo Nacional de Antropología (Madrid).

El primer matrimonio interracial en llevarse a cabo en territorios que eventualmente serían absorbidos por los Estados Unidos fue el de 1565 entre Luisa de Ábrego, una negra libre andaluza, y Miguel Rodriguez, un segoviano, boda oficiada en San Agustín (Florida), en rl Nueva España.[44][45][46]

En contraste, las leyes coloniales inglesas ordenaban en 1662 que {{Cita|... si algún cristiano cometiera fornicación con un hombre o una mujer negra, el infractor deberá pagar el doble de las multas impuestas.[47]

En 1682 se aprobó una nueva ley que además de permitir la esclavitud de nativos americanos, y prohibía las relaciones interraciales, imponiendo una pena de prisión de seis meses y una multa considerable para el colono británico y un castigo para el esclavo. Otra ley de 1693 dictaba que los hijos “mulatos” de mujeres blancas y hombres “negros” debían estar obligados a ser sirvientes durante 31 años. También castigó a esas mujeres inglesas con una fuerte multa o, si no podían pagarla, con azotes y servidumbre durante cinco años.[48]

De forma similar, el Código Negro, además de ordenar la salida de todos los judíos de las colonias francesas, clasificaba las relaciones sexuales entre europeos y africanos como adúlteras. De esta manera, si un ciudadano francés engendraba hijos con una esclava, tanto él, como el amo de la esclava que había permitido que esto sucediera, eran multados con el pago de 2000 libras de azúcar. Si el amo de la esclava era el padre, la esclava y sus hijos eran confiscados y no podían ser liberados, a menos que el amo aceptara casarse con la esclava, liberándola a ella y a sus hijos, algo que raramente ocurría.[49]

Evolución histórica demográfica

Evolución histórica de la población de Hispanoamérica (por miles):[50]

Autor Población
(año 0)
Población
(1000)
Población
(1500)
Población
(1600)
Población
(1700)
Población
(1820)
Maddison (1999) 5.600 11.400 17.500 8.600 12.050 21.220
México - 4.500 7.500 2.500 4.500 6.587
Brasil - 700 1.000 800 1.250 4.507
Perú - 3.000 4.000 1.300 1.300 1.317
Otros
(Caribe)[51]
- 3.200 5.000 4.000 5.000 8.809
(2.920)
McEvedy & Jones (1978) 4.200 8.500 13.200 10.500 12.150 22.269
México 1.500 3.000 5.000 3.500 4.000 6.309
Brasil 400 700 1.000 1.000 1.250 3.827
Perú 750 1.500 2.000 1.500 1.500 1.683
Otros 1.550 3.300 5.200 4.500 5.400 10.450
Rosenblat (1945) - - 12.385 10.654 - 23.063
México - - 4.500 3.645 - 6.800
Brasil - - 1.000 886 - 4.000
Perú - - 2.000 1.591 - 1.400
Otros - - 4.885 4.532 - 10.863
Clark (1967) 2.900 12.600 40.000 14.000 12.000 -
Biraben (1979) 10.000 16.000 39.000 10.000 10.000 23.980

Evolución histórica de la población de Angloamérica (por miles):[52]

Autor Población
(año 0)
Población
(1000)
Población
(1500)
Población
(1600)
Población
(1700)
Población
(1820)
McEvedy & Jones (1978) 720 1.460 2.250 1.750 1.200 18.797
EEUU 640 1.300 2.000 1.500 1.000 9.981
Canadá 80 160 250 250 200 816

Etnografía

Composición étnica de la población de Hispanoamérica (por miles):

Región Indígenas Blancos Negros Mestizos Total
Latinoamérica
Rosenblat, 1492
[53]
12.385 12.385
México 4.500 4.500
La Española 100 100
Cuba 80 80
Puerto Rico 50 50
Antillas Menores
Bahamas
30 30
América Central 800 800
Colombia 850 850
Venezuela 350 350
Guayanas 100 100
Ecuador 500 500
Perú 2.000 2.000
Bolivia 800 800
Paraguay 280 280
Argentina 300 300
Uruguay 5 5
Chile 600 600
Latinoamérica
Rosenblat, 1570
[54]
9.707 137 259
(incluye a negros)
10.103
México 3.500 30 25 3.555
Perú 1.500 25 60 1.585
Brasil 800 20 30 850
Colombia 800 15 10 825
América Central 550 15 10 575
Bolivia 700 7 30 737
Chile 600 10 10 620
Ecuador 400 6 10 416
Venezuela 300 2 5 307
Argentina 300 2 4 306
Paraguay 250 3 5 258
La Española
Cuba
Puerto Rico
2 7 55 64
Uruguay 5 5
Latinoamérica
Rosenblat, 1620
[54]
9.095 645 955
(incluye a negros)
10.695
México 3.400 200 200 3.600
Perú 1.400 70 130 1.600
Brasil 700 70 180 950
Colombia 600 50 100 750
América Central 540 50 60 650
Bolivia 750 50 50 850
Chile 520 15 15 550
Ecuador 450 40 90 580
Venezuela 280 30 60 370
Argentina 250 50 40 340
Paraguay 200 20 30 250
Uruguay 5 5
Hispanoamérica
Rosenblat, 1650
[55]
9.105 725 en castas 1.479 10.259
Hispanoamérica
Fisher, 1700
[56]
9.000 700 500 100 10.300
Hispanoamérica
Fisher/Humboldt 1800
[56][57]
7.530 3.276 776 5.328 16.910
México[58] 2.000 1.075 2.685
(incluye negros)
5.760
América Latina
Rosenblat, 1820
[59]
7.160 4.420 4.110 5.530 21.220
México 3.500 1.200 10 1.880 6.590 (6.587)
Brasil 500 1.500 2.200 300 4.500 (4.507)
Antillas 0 420 1.700 350 2.470
Otros
  • Argentina
  • Chile
  • Colombia
  • Perú
  • Uruguay
  • Venezuela
3.160 1.300 200 3.000 7.660
  • 534
  • 885
  • 1.206
  • 1.317
  • 55
  • 718
América
Maddison, 1820
[60]
8.470 3.577 7.048
(incluye mulatos)
13.401 32.496
México 3.570 1.777 10 1.230 6.587
Brasil 500 2.500 1.507 4.507
Caribe
  • Cuba y Puerto Rico
  • La Española
  • Colonias británicas
  • Colonias francesas
  • Colonias holandesas
  • Colonias suecas y danesas
2.366
  • 453
  • 742
  • 827
  • 230
  • 74
  • 40
554
  • 400
  • 70
  • 53
  • 20
  • 6
  • 5
2.920
  • 853
  • 812
  • 880
  • 250
  • 80
  • 45
Resto América Latina 4.000 1.800 400 1.485 7.685
EEUU 325 1.772 7.884 9.981
Canadá 75 741 816
Hispanoamérica
Rosenblat, 1825
[55]
8.219 4.339 en casta 10.214 19.326

Inmigración no esclava a las Américas entre 1500 y 1998 (miles):[61]

Destino 1500-1820 1820-1998
Brasil 500 4.500
Hispanoamérica 475 6.500
Caribe 450 2.000
Canadá 30 6.395
EEUU 718 53.150
Total 2.173 72.545

Población a finales del período colonial

En la siguiente tabla población de Hispanoamérica a fines del período colonial (por miles):

Regiones 1650
Rosenblat
1760
Martínez
1800
Martínez
1800
Céspedes
1800
Lumbreras
1800
Lucena
1800
Rodríguez
1801-10
Humboldt
1801-10
Encina
1825
Rosenblat
Nueva España 3.800 3.200 5.800 6.800 6.000 5.837 5.900 6.800 6.200-6.300 6.790
Guatemala 650 800 1.200 1.580 1.100 870 1.100 1.600 1.600 1.580
Nueva Granada 750 1.200 1.100 1.327 1.100 1.046 1.000 2.000 2.000 1.327
Venezuela 370 600 800 850 800 680 500 785 1.000 800
Antillas españolas 514 600 900 1.300 800 950 550 800 800 2.843
Río de la Plata 595 800 1.000 2.400 1.300 430 500 2.300 2.300 2.386
Bajo Perú 1.600 3.000 2.700 1.400 1.300 1.400 1.200 1.400 1.600-1.700 1.400
Chile 550 Bajo Perú Bajo Perú 1.100 Río de la Plata 522 500 1.100 1.000 1.100
Quito 580 Nueva Granada Nueva Granada Nueva Granada 500 424 700 Nueva Granada Nueva Granada 1.100
Alto Perú 850 Bajo Perú Bajo Perú Río de la Plata 600 800 650 Río de la Plata Río de la Plata Río de la Plata
Hispanoamérica 10.259[55] 10.200[55] 13.500[55] 16.757[62] 13.500[63] 12.959[64] 12.600[65] 16.785[66] 16.500-16.700[67] 19.326[55]

En la siguiente tabla aparece la población a finales del siglo XVIII según la estimaciones de Claudio Esteva Fabregat para Hispanoamérica:[68]

Grupo Población Porcentaje
Población urbana 4.696.852 28%
Población rural 9.393.877 56%
Indios bárbaros 2.680.000 16%
Total 16.770.729 100%

Período post-independencia

Estimación de la población americana en 1823 (en miles). Se los divide en 13.471.000 blancos, 8.610.000 indios, 6.433.000 negros y 6.428.000 de raza mixta:[69]

Estado Población
Canadá 550
EEUU 10.525
México
Guatemala
8.400
Veragua
Panamá
80
Indios salvajes de
América del Norte y Central
400
Haití
(incluyendo Santo Domingo)
820
Antillas Inglesas 777
Antillas Españolas
Margarita
925
Antillas Holandesas
Antillas Danesas
85
Colombia 2.705
Perú 1.400
Chile 1.100
La Plata 2.300
Guayana 236
Brasil 4.000
Indios salvajes
de América del Sur
450
América 34.232

Población de América Latina según país hasta 1900 (por miles):[70]

País 1820 1850 1870 1900
Argentina 534 1.100 1.796 4.693
Brasil 4.507 7.234 9.797 17.984
Chile 885 1.443 1.943 2.974
Colombia 1.206 2.065 2.392 3.998
México 6.587 7.662 9.219 13.607
Perú 1.317 2.001 2.606 3.791
Uruguay 55 132 343 915
Venezuela 718 1.324 1.653 2.542
Bolivia 1.100 1.374 1.495 1.696
Costa Rica 63 101 137 297
Cuba 605 1.186 1.331 1.658
República Dominicana 89 146 242 515
Ecuador 500 816 1.013 1.400
El Salvador 248 366 492 766
Guatemala 595 850 1.080 1.300
Haití 723 938 1.150 1.560
Honduras 135 350 404 500
Jamaica 401 399 499 720
Nicaragua 186 300 337 478
Panamá - 135 176 263
Paraguay 143 350 384 440
Puerto Rico 248 495 645 959
Trinidad y Tobago 60 80 124 268
24 pequeños países caribeños 800 946 1.141 1.440
Total 21.705 31.793 40.399 64.764

Estimación de la población americana en 1849 (en miles):[71]

Estado Población Superficie
(miles de millas²)
EEUU 17.000 1.570
México 7.500 1.842
Centro América 1.650 139
Nueva Granada 1.300 245
Venezuela 800 303
Ecuador 600 280
Perú 1.700 373
Bolivia 1.300 310
Chile 1.000 129
Argentina 700 690
Uruguay 70 63
Paraguay 250 67
Brasil 5.000 2.253
Haití
(incluye Santo Domingo)
800 22
Posesiones inglesas
(Canadá, Nueva Escocia, Jamaica, etc.)
1.900 1.930
Posesiones españolas
(Cuba y Puerto Rico)
1.000 35
Posesiones francesas
(Guayana, Martinica, Guadalupe, etc.)
240 30
Posesiones holandesas
(Guayana, San Eustaquio, Curazao, etc.)
114 30
Posesiones danesas
(Groelandia, Islandia, etc.)
110 324
Posesiones rusas
(Alaska, Kodiak, etc.)
50 370
Posesiones suecas 16 45
Indios salvajes 1.000 6.000
América 44.100 17.050

Punto de vista adicionales

Para los investigadores José Manuel Azcona Pastor y Jorge Chauca García la catástrofe demográfica propuesta por la escuela estadounidense de California es un dogma de la historiografía de la esfera anglosajona, que se posiciona en contra de la colonización española en la España americana sin evidencias documentales.[72]

Para dichos investigadores hay suficientes estudios con abundantes evidencias científicas que refutan este concepto y consideran la catástrofe demográfica una falacia. Entre ellos, se relacionan la alimentación y la demografía en la América española, donde resulta inexplicable la relación entre la población y las técnicas agropecuarias de las más avanzadas civilizaciones precolombinas, muy rudimentarias respecto a los avances posteriores, por lo que conducen a la imposibilidad de una productividad que pudiera alimentar una población abultada de cerca de 100 millones o más propuestas, abundando todavía más en que una mayoría de esas poblaciones eran nómadas o semi-nómadas, que vivían de la recolección y la caza.

Censos recogidos en el siglo XIX de la población hispanoamericana que participaron en los procesos de independencia en la América española describen el peso de la población indígena americana. Así, de cerca de 35 millones de habitantes que tenía toda la América española en 1825, casi 9 millones, un 25% eran indígenas, en torno al millón y medio eran criollos o españoles, es decir blancos, y dos millones eran personas de origen africano. En ese año 1825 era mestizo el 61% de la población hispanoamericana, es decir algo más de 22 millones de personas, entre ellos un millón de afroamericanos. En el presente, se estima una población nativa americana precolombina de algo más de 13 millones de personas indígenas, que al terminar el periodo de la conquista, en torno a 1570, se redujo a cerca de 10 millones de personas. En el presente, los estudios genéticos de ADN en los antiguos territorios británicos de Norteamérica, donde el mestizaje fue prácticamente inexistente, no hay ninguno con genética indígena predominante. En los antiguos territorios españoles, donde el mestizaje era la norma, la herencia indígena es predominante.[72]

En el presente otros autores han cuestionado los datos de la catástrofe demográfica y la manipulación de los datos de Cook y Borah y otros autores de la escuela de California, para engordar las cifras que mantengan una "escala descendente y continua". Y concluyen que la disminución de la población tras el choque inicial de la conquista española, conllevó, tras la pacificación, una función protectora de la Corona española, reflejado por una legislación indiana y gestión gubernativa. Este hecho no se observa en el ámbito de colonización anglosajona y francesa, fundamentalmente en Estados Unidos, donde el mestizaje no es solo prácticamente inexistente, reflejado en los estudios de genomas de poblaciones, sino que hubo una política estatal de Ley de traslado forzoso de los indios, ya en pleno siglo XIX, que también influyó en gran medida en la caída demográfica.[72]

Véase también

Fuentes

Notas

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Referencias

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  20. Ibid.
  21. En su recensión del libro de Kamen, José Manuel Rodríguez Pardo sostiene que Kamen se adscribe a la leyenda negra española: Rodríguez Pardo, J.M. «El "Imperio no unificado" de Henry Kamen: mito, absurdo y manipulación», El Catoblepas 22(24), 2003]
  22. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas correo
  23. citada por Mann, Charles (2006). 1491; Madrid:Taurus, pag. 181
  24. García Icazbalceta, Joaquín "Colección de documentos para la historia de México" "Carta de Fray Domingo de Betanzos" 11 de septiembre de 1545. texto en la web Cervantes Virtual "..después que desta Nueva España se partieron, desde ocho meses a esta parte ha habido tan gran mortandad de indios, mayormente en México e en veinte leguas alderredor, que no se puede creer; pero por lo que diré podrán conjeturar todo lo demás. En Tascala mueren agora ordinariamente mill indios cada día, y aun dende arriba: y en Chulula día ovo de novecientos cuerpos, y lo ordinario es cuatrocientos, y quinientos, y seiscientos, y setecientos cada día. En Guaxocinco es lo mismo, que ya casi está asolada. En Tepeaca comienza agora, y así ha andado en derredor de México y dentro en él, y va cundiendo cada día adelante. Es cosa increíble la gente que es muerta, y muere cada día. En este nuestro pueblo de Tepetlaoztoc donde agora estoy, ya pasan harto de catorce mill los que son muertos. Esta carta podrán Vuestras Caridades mostrar .."
  25. Francis, 2005: 101
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  30. Pox Americana, Elizabeth A. Fenn - Pág. 90
  31. George Washington, General Orders, March 13, 1776, ibid., 3:458; y George Washington, General Orders, March 14, 1776, ibid., 3:466.
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  39. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas autogenerated1
  40. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas autogenerated3
  41. Mann, Charles (2006). 1491; Madrid:Taurus, pag. 179-180
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Bibliografía

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