| Contenidos de Wikipedia en español bajo licencia CC BY-SA 4.0 ⇔ Mapas de OpenStreetMap bajo licencia ODbL |
Codo (unidad de longitud)
| Codo | ||
|---|---|---|
| Estándar | Antiguas medidas (egipcio, mesopotámico, español, etc.) | |
| Magnitud | Longitud | |
| Nombrada en honor de | Brazo humano | |
| Equivalencias | ||
| 0,523 m (codo real egipcio) | 1 = Metro | |
| 0,5747 m (codo real castellano) | 1 = Metro | |
| 2 pies = 1 codo (castellano) | 1 = Pie | |
El codo es una unidad de longitud antigua de origen antropométrico, utilizada por numerosas culturas a lo largo de la historia. Se definía generalmente como la distancia desde el codo hasta el extremo de la mano abierta (codo real) o hasta el puño cerrado (codo vulgar). Debido a su naturaleza antropométrica, su valor variaba significativamente entre culturas, regiones e incluso dentro de un mismo país, dependiendo del contexto y las necesidades específicas.
El codo fue una unidad fundamental en actividades como la construcción, la agrimensura, la arquitectura y el comercio, especialmente en civilizaciones antiguas como Egipto, Mesopotamia, Grecia, Roma y los territorios bajo influencia árabe. En España, el codo tuvo un papel destacado en la arquitectura, la planificación urbana y la administración de los territorios de ultramar durante el Imperio español.
Origen y uso
El codo, como otras unidades antropométricas (como el pie, el paso o la braza), surgió de la necesidad de medir distancias de manera práctica en un mundo donde los instrumentos de precisión eran limitados. Su definición basada en el cuerpo humano lo hacía intuitivo, pero también propenso a variaciones, ya que la longitud de un codo dependía de factores como la estatura promedio de la población o las convenciones locales.
En contextos históricos, el codo se utilizaba en la construcción de edificios, templos y murallas, así como en la planificación de tierras agrícolas y urbanas. Su versatilidad lo convirtió en una unidad esencial en muchas culturas, aunque la falta de estandarización llevó a la creación de múltiples variantes, cada una adaptada a las necesidades de una región o un propósito específico.
El codo en diferentes culturas

El codo variaba ampliamente según la civilización y el periodo histórico. A continuación, se presentan algunas de sus definiciones más relevantes:
- Egipto: El codo egipcio (meh) medía aproximadamente 0,45 m. El codo real, utilizado desde la dinastía III (circa 2700 a. C.), tenía una longitud estandarizada de 0,523 m, empleada en la construcción de pirámides y templos.
- Mesopotamia: El codo mesopotámico variaba según la región. El codo de Nippur medía 0,518 m (según el International Bureau for Hexadecimal Metrology, exactamente 0,5184 m), mientras que el codo de Babilonia (de Lagash) era de 0,496 m.
- Imperio aqueménida: El codo persa equivalía a 0,500 m, usado en la administración y construcción imperial.
- Grecia: El codo griego (πεχυα) medía 0,463 m, empleado en la arquitectura y la topografía.
- Roma: El codo romano tenía una longitud de 0,4444 m, utilizado en la construcción de calzadas, acueductos y campamentos militares.
- Mundo árabe: El codo árabe (de Omar) medía 0,64 m, mientras que el codo Negro era de 0,54 m. En regiones como Túnez (0,473 m) y Marruecos (0,517 m o 0,533 m), también se usaban variantes locales.
- India y Ceilán: El codo de Calcuta medía 0,447 m, y el de Ceilán (actual Sri Lanka) era de 0,470 m.
El codo en España y sus territorios de ultramar
En España, el codo fue una unidad de longitud ampliamente utilizada, con variaciones según la región y el contexto. Su uso se extendió a los territorios de ultramar durante el Imperio español (siglos XV-XIX), donde se empleó en la arquitectura, la agrimensura y la administración de los territorios de ultramar.
Codo en Castilla
En Castilla, se distinguían dos tipos principales de codo:
- Codo común: Equivalía a media vara castellana (0,8359 m), es decir, 1,5 pies o 24 dedos, lo que corresponde a aproximadamente 0,418 m. Esta medida era común en el comercio, la construcción y la medición de tierras.
- Codo real o de ribera: Definido como 33 dedos (1 dedo = 1/16 de pie), equivalía a 0,5747 m. Esta unidad se usaba en proyectos arquitectónicos y de ingeniería de mayor envergadura, como la construcción del Monasterio de El Escorial. Estudios sugieren que El Escorial se proyectó utilizando un codo real de 31 dedos, equivalente a 0,5398 m.[1]
El codo real castellano fue especialmente relevante en la arquitectura renacentista, donde se buscaba una mayor precisión en las proporciones. Por ejemplo, arquitectos como Juan de Herrera emplearon el codo real en el diseño de edificios monumentales, alineándose con los ideales de simetría y armonía del Renacimiento.
Codo en Aragón
En Aragón, el codo estaba estandarizado en 0,384 m, según el fuero «De los pesos, y mesuras del Reyno», aprobado en las Cortes de Monzón de 1553. Este codo equivalía a dos palmos, y una vara aragonesa correspondía a dos codos. Esta medida se usaba principalmente en la construcción y el comercio local, pero no se extendió significativamente a los territorios de ultramar.
Codo morisco
Los moriscos en España utilizaban dos variantes del codo:
- Codo mayor: Equivalía a 33 pulgadas, aproximadamente 0,8387 m. Esta medida era común en contextos agrícolas y textiles, especialmente en las comunidades moriscas de Granada y Valencia.
- Codo mediano: Correspondía a 24 pulgadas, es decir, 0,61 m, usado en actividades más cotidianas.
Estas medidas reflejaban la influencia árabe en la península ibérica, donde el codo se adaptó a las tradiciones locales tras la conquista musulmana.
Uso en los territorios de ultramar
En los territorios de ultramar del Imperio español, particularmente en América y Filipinas, el codo castellano (especialmente el codo común de 0,418 m) fue la unidad predominante en la planificación urbana, la construcción y la agrimensura. Durante los siglos XVI y XVII, las Leyes de Indias establecieron directrices para la fundación de ciudades virreinales, como México, Lima o Manila, donde el codo se usaba para medir solares, calles y edificios públicos.
En la arquitectura colonial, el codo fue esencial para diseñar catedrales, palacios y fortificaciones. Por ejemplo, la Catedral de México y la Catedral de Santo Domingo se construyeron utilizando el codo castellano como referencia para las proporciones. En la agrimensura, el codo se empleaba para delimitar tierras otorgadas a colonos, especialmente en las encomiendas y haciendas. En la minería, como en las minas de Potosí (actual Bolivia) y Zacatecas (México), el codo servía para medir túneles y estructuras subterráneas, complementando el uso de la braza.
La transferencia del codo castellano a América no estuvo exenta de desafíos. Las variaciones locales en las medidas y la falta de instrumentos estandarizados llevaron a discrepancias, especialmente en regiones rurales. Sin embargo, la Corona española intentó uniformar las medidas mediante reales cédulas, basándose en la vara y el codo castellanos como estándares oficiales.
Con la adopción del sistema métrico decimal en España (oficializado en 1858) y en sus antiguos territorios, el codo fue reemplazado por el metro como unidad de longitud estándar. No obstante, su uso persistió en contextos tradicionales, como la construcción rural y el comercio local, hasta principios del siglo XX.
Véase también
Bibliografía
- De la Cuadra Blanco, Juan Rafael (2009). «Génesis de las medidas de El Escorial. Herodoto y la cuestión del codo bíblico». En Ministerio de Educación, ed. El Escorial: arte, ciencia y matemáticas (Madrid): 181-234. ISBN 978-84-369-5019-9.
- Puig y Larraz, Gabriel (1857). Tratado de las medidas y pesos de España y América. Madrid: Imprenta Nacional. pp. 40-42.
Referencias
- ↑ De la Cuadra Blanco, Juan Rafael (2009). «Génesis de las medidas de El Escorial. Herodoto y la cuestión del codo bíblico». En Ministerio de Educación, ed. El Escorial: arte, ciencia y matemáticas (Madrid): 181-234. ISBN 978-84-369-5019-9.