Intercambio colombino

De Hispanopedia
Archivo:New World Domesticated plants.JPG
Productos agrícolas propios del Nuevo Mundo: el maíz, el tomate, la patata, el tabaco, el cacao, el caucho y la vainilla.
Archivo:Old World Domesticated plants1.jpg
Productos agrícolas propios del Viejo Mundo: los cítricos, la manzana, el plátano, el mango, el arroz, el trigo, el café y la cebolla.

El termino intercambio colombino se utiliza para describir el proceso ocurrido principalmente entre los siglos XV y XVI durante la colonización de América y el comercio triangular europeo generado tras el descubrimiento del continente por las potencias europeas, a partir de los viajes de Cristóbal Colón, de quien deriva su nombre.

Numerosos productos agrícolas y especies de animales domésticos fueron transferidos desde el Nuevo Mundo (el continente americano) hacia el Viejo Mundo (Europa, África y Asia), y viceversa. [1] Una definición más amplia incluiría además avances tecnológicos, tratos culturales, demografía, e incluso enfermedades.[2]

En todos los barcos que partían de España hacia América se transportaban plantas y ganado, como así lo documentaba Bernabé Cobo:

“...en todas las entradas y descubrimientos de nuevas provincias que los españoles hacen en estas indias, acostumbran llevar consigo el mayor número que pueden de animales mansos y plantas semillas, así para bastimentos en las tales jornadas, como para perpetuarlas en las nuevas tierras que van a poblar.”

En 1493, en su segundo viaje a América, Colón llevó desde las islas Canarias hasta la isla de La Española, caballos, carneros, vacas y becerras, cabras, ovejas, gallinas y cuatro puercas, hortalizas, semillas de naranja, limones, melones y cidras. Estos animales y plantas se reprodujeron con gran rapidez, y sus descendientes fueron transportados al continente, donde se expandieron por todas las regiones.

El impacto inmediato más significativo del intercambio colombino fueron los intercambios culturales y el traslado de personas (tanto libres como esclavizadas) entre continentes. Los nuevos contactos entre la población mundial hicieron circular una amplia variedad de cultivos y ganado, lo que contribuyó al aumento de la población en ambos hemisferios, aunque las epidemias provocaran inicialmente un descenso vertiginoso de la población indígena en América, debido principalmente a que no existía inmunidad adquirida ante muchas de las enfermedades originarias de otros lugares del planeta.

En algunos casos se hizo uso de las epidemias con objetivos bélicos, para diezmar y someter a los pueblos indígenas, principalmente por las fuerzas británicas y holandesas que invadieron América del Norte. La primera referencia escrita de lo que se considera como un episodio de guerra biológica, sucedió durante el siglo XVIII, cuando en 1764 se planeó regalar a los nativos mantas infestadas con viruela, aunque se tiene constancia de que el ejército británico venía practicando sistemáticamente la propagación de la viruela entre los indígenas desde 1755, como sucedió con el brote que diezmó en 1757 a los Potawatomis, aliados de los franceses, rivales en la colonización de Norteamérica. [3]

Contexto histórico

El Intercambio colombino está relacionado con la colonización y el comercio triangular europeo, ocurridos tras el descubrimiento de América liderado por Cristóbal Colón (de él su nombre) en 1492.

Terminología

El término fue acuñado en 1972 por el historiador estadounidense Alfred Crosby en su libro sobre historia ambiental The Columbian Exchange.[4] Fue adoptado rápidamente por otros historiadores y periodistas, y se ha vuelto globalmente conocido.

Intercambios

Cultivos

Archivo:Intikawan Amantani.jpg
Bancales de época incaica en Taquile, que se utilizan para cultivar alimentos tradicionales andinos como la quinoa y la patata, junto con el trigo, una introducción europea.

Varias plantas nativas del continente americano se han extendido por todo el mundo, incluidas la Patata, el maíz, el tomate y el tabaco.[5]

El maíz y la yuca, introducidos por los portugueses de América del Sur en el siglo XVI,[6] han reemplazado al sorgo y el mijo como los cultivos alimentarios más importantes de África.[7] Los colonizadores españoles del siglo XVI introdujeron nuevos cultivos básicos en Asia desde las Américas, incluidos el maíz y la batata, y contribuyeron así al crecimiento de la población en Asia.[8] A una escala mayor, la llegada de las patatas y del maíz al Viejo Mundo «resultó en mejoras calóricas y nutricionales sobre los alimentos básicos previamente existentes» en toda la masa continental euroasiática,[9] ya que crearon una alimentación más variada y abundante.[10]

Arroz

Archivo:African rice niger.png
Cultivo de Oryza glaberrima, o arroz africano, a lo largo del río Níger, donde fue primeramente domesticado.

El arroz fue otro cultivo que se transfirió ampliamente durante el intercambio colombiano. A medida que crecía la demanda en el Nuevo Mundo, también lo hacía el conocimiento sobre cómo cultivarlo. Las dos especies principales utilizadas fueron Oryza glaberrima y Oryza sativa, originarias de África Occidental y Sudeste de Asia, respectivamente.

Los esclavistas del Nuevo Mundo confiaban en las habilidades de los africanos esclavizados para seguir cultivando ambas especies. Georgia y Carolina del Sur eran lugares clave donde se cultivaba arroz durante la trata de esclavos. Brasil y Cuba eran igualmente grandes centros de producción. Los africanos llevaron sus conocimientos sobre el control del agua, la molienda, el aventado y otras prácticas agrarias generales a los campos. Este conocimiento generalizado entre los africanos eventualmente llevó a que el arroz se convirtiera en un alimento básico en el Nuevo Mundo.

El arroz continúa como alimentos de primera necesidad en muchas de estas áreas hoy en día entre granjeros de descendencia africana mixta. El arroz forma, además, una parte crucial de mucha de la cultura culinaria asociada con la diáspora africana: El Hoppin’ John de la cocina de Carolina, el “gumbo” de Luisiana, los moros y cristianos (arroces y habichuelas) de Cuba y el gallo pinto de Nicaragua.

Trigo

Tras la conquista del territorio mexicano se hizo necesario plantar trigo, principalmente por costumbres alimenticias de los españoles. Sin embargo se encontraron con una serie de problemas logísticos que debieron solucionar, entre los que se encontraban la impericia de los nativos en este tipo de plantaciones, la carencia de herramientas y aperos de labranza, ademas de los animales de tiro y acarreo necesarios para ese tipo de plantaciones, como caballos, bueyes y otros cuadrúpedos. Tampoco existían industrias relacionadas como las herrerías donde se hicieran carros, o algo tan imprescindible como las ruedas, cuyo uso práctico como parte de un carro de carga o transporte era totalmente desconocido en el continente americano.

Se acordó que la labor de enseñanza del cultivo de trigo corriera a cargo de los frailes dominicos, quienes consiguieron en poco tiempo que la producción de trigo llegara a ser más importante que la de maíz. Dos años después de la fundación de Guadalajara (1542), futura capital del estado de Nueva Galicia, contaba ya con un molino de trigo, por lo que incluso se llegó a conocer la ciudad más por ‘El Molino’ que por su verdadero nombre. Aunque al principio el trigo era consumido casi exclusivamente por los españoles, progresivamente todos los estratos sociales lo fueron asimilando. Hoy día coexiste con el consumo de maíz en perfecta simbiosis.

Patatas

Aunque antes de 1500, las patatas solo se cultivaban en América del Sur, en el siglo XIX ya se consumían ampliamente por toda Europa y se habían convertido en cultivos importantes en la India y América del Norte.

Las patatas se popularizaron tanto que finalmente se convirtieron en un alimento básico importante de la dieta en gran parte de Europa, contribuyendo a un estimado del 25% del crecimiento de la población en Afroeurasia entre 1700 y 1900.[11] Muchos gobernantes europeos, incluidos Federico II el Grande, rey de Prusia, y Catalina II la Grande, emperatriz de Rusia, fomentaron el cultivo de la patata.[12]

Tanta llegar a ser la dependencia de este cultivo en algunos países europeos como Irlanda (donde aproximadamente dos quintas partes de la población dependía exclusivamente de ella), que cuando se produjo la Gran Hambruna entre 1845 y 1849 debido a una plaga que arrasó los cultivos de patata en toda Europa, alrededor de un millón de irlandeses murieron y un millón más tuvieron que emigrar de la isla.

Frutas

Los cítricos y las uvas llegaron a América desde el Mediterráneo. Al principio, estos cultivos lucharon por adaptarse al clima en el Nuevo Mundo, pero a fines del siglo XIX estaban creciendo de manera más constante.

Los plátanos fueron introducidos en América en el siglo XVI por marineros portugueses que encontraron las frutas mientras participaban en empresas comerciales, principalmente esclavitud, en África Occidental. Los plátanos se consumían solo en cantidades mínimas hasta la década de 1880. Estados Unidos no vio grandes aumentos en el consumo de banano hasta el establecimiento de plantaciones de banano en el Caribe. La Historia de las plantaciones modernas de banano en las Américas detalla la propagación de este cultivo en las Américas.

Tomates

Tomates salvajes

Pasaron tres siglos después de su introducción en Europa para que los tomates se convirtieran en un alimento ampliamente aceptado. El tabaco, las patatas, los chiles, los tomatillos y los tomates son todos miembros de la familia de las solanáceas. Todas estas plantas se parecen tanto a la solanácea europea que incluso un aficionado podría deducir que eran una especie de solanácea, con solo observar las flores y las bayas. Al igual que algunas variedades europeas de Nightshade, los tomates y las patatas pueden ser dañinos o incluso letales si se consume la parte incorrecta de la planta en la cantidad incorrecta. Los médicos, en el siglo XVI, tenían, pues, buenas razones para desconfiar de que esta fruta nativa mexicana fuera venenosa y generara "humores melancólicos". En 1544, Pietro Andrea Mattioli, un médico y botánico toscano, sugirió que los tomates podrían ser comestibles, pero no existe ningún registro de que alguien los consumiera en este momento. Sin embargo, en 1592 el jardinero jefe del jardín botánico de Aranjuez cerca de Madrid, bajo el patrocinio de Felipe II de España, escribió: "Se dice que [los tomates] son ​​buenos para salsas". A pesar de estos comentarios, los tomates siguieron siendo plantas exóticas cultivadas con fines ornamentales, pero rara vez para uso culinario. El 31 de octubre de 1548, el tomate recibió su primer nombre en cualquier lugar de Europa cuando un mayordomo de Cosimo I de 'Medici, duque de Florencia, escribió al secretario privado de De' Medici que la cesta de pomi d'oro "había llegado. sin peligro". En este momento, la etiqueta pomi d'oro también se usaba para referirse a higos, melones y frutas cítricas en tratados de científicos. En los primeros años, los tomates se cultivaban principalmente como plantas ornamentales en Italia. Por ejemplo, el aristócrata florentino Giovan Vettorio Soderini escribió que "debían ser buscados solo por su belleza" y se cultivaban solo en jardines o macizos de flores. Los tomates se cultivaron en los jardines de la élite de la ciudad y el campo en los cincuenta años posteriores a su llegada a Europa y solo ocasionalmente se representaron en obras de arte. La combinación de pasta con salsa de tomate se desarrolló solo a fines del siglo XIX. De todas las plantas del Nuevo Mundo introducidas en Italia, solo la patata tardó tanto como el tomate en ganar aceptación como alimento. En la actualidad, en Italia se cultivan alrededor de 32.000 acres (13.000 ha) de tomates, aunque todavía hay áreas donde se cultivan y consumen relativamente pocos tomates.

Los tomates, que llegaron a Europa desde el Nuevo Mundo a través de España, fueron inicialmente apreciados en Italia principalmente por su valor ornamental. Pero a partir del siglo XIX, las salsas de tomate se volvieron típicas de la cocina napolitana y, en última instancia, de la cocina italiana en general.[13] El café, introducido en América alrededor de 1720 desde África y Medio Oriente, y la caña de azúcar, introducida en América desde el subcontinente indio, se convirtieron en los principales cultivos de exportación de las extensas plantaciones americanas. Introducido en la India por los portugueses, el chile y las patatas se convirtieron en una parte integral de la cocina india.[14]

Pimientos

Archivo:Pimientos verdes.jpg
Pimientos verdes

La planta del Capsicum (de la cual proceden las diferentes especies de pimientos) es original de las áreas que hoy día comprenden Bolivia y el sur de Brasil. Tras la llegada de los europeos, la planta se traslado también a Mesoamérica y el Caribe. Una segunda variedad, Capsicum frutescens, primero cultivado en la cuenca del Amazonas, nos brinda el chile tabasco.

Fue Cristóbal Colón quien llevó el pimiento y sus simientes a España en su segundo viaje en 1493. De allí se extendió su cultivo por todo el mundo, empezando por España, Europa y África, y luego —en la época en que España controlaba el comercio con Asia— a las Filipinas y desde allí a la India, China, Corea y Japón, donde fueron incorporados a las cocinas locales.

El pimiento ha tenido un impacto significativo en la cocina de muchos países. En el sur y sureste de Asia, se utilizan diferentes formas de pimienta en la base de muchos platos (por ejemplo, el curry). En China, la cocina de las regiones del suroeste (Sichuan, Guizhou y Hunan) se definen por el uso de ciertos chiles. En Corea, una guarnición de kimchi elaborada con pimientos picantes es consumida prácticamente con cada comida. En Hungría, el pimentón ha sido ampliamente adoptado en una variedad de platos, incluido el gulash, y hoy es la especia nacional del país.

Chocolate

Colón trajo por primera vez especímenes de mazorcas de cacao a España después de su segundo viaje al Nuevo Mundo. Fuera de las Américas, el cacao fue cultivado por primera vez en 1590 frente a las costas de África en la isla de Fernando Poo, en Guinea Ecuatorial, país que a la postre acabaría convirtiéndose en el primer productor de cacao de África.

La introducción del chocolate en las costumbres culinarias españolas fue muy rápida en comparación con otros ingredientes traídos de América, y su popularidad y aceptación en todos los estamentos de la sociedad española alcanzó niveles muy elevados ya a finales del siglo XVI.[15] Desde sus comienzos hasta el siglo XX, el chocolate era considerado por los españoles como una bebida.

Desde el primer momento se endulzó con azúcar de caña, y fueron los españoles los primeros en difundirlo en Europa. En la América precolombina el chocolate se condimentaba con chiles y resultaba una mezcla amarga y picante cuyo sabor no agradó inicialmente a los conquistadores españoles, que pronto se vieron motivados a endulzarlo con azúcar traído desde la península ibérica, además de prepararlo caliente.[16]

Durante cerca de cien años, desde su aparición en los puertos de Andalucía, el chocolate se popularizó como bebida en España. En este periodo el furor por el chocolate hacía que fuese servido en forma de bebida en la Corte Española, mientras que la fórmula era desconocida en el resto del continente. Posteriormente, el chocolate se difundió desde España al resto de Europa,[17] y los países que primero lo adoptaron fueron Italia, y después Francia.

La gran popularidad de la bebida en la sociedad española hasta el siglo XIX se puede ver reflejada en diversas anotaciones de viajeros que visitaron la península ibérica, Se llegó a decir que «el chocolate es para el español lo que es el té para el inglés».[18] De esta forma, el chocolate logró convertirse en un símbolo nacional.[19] La afición tan desmedida por esta bebida hizo que el café se incorporara tardíamente a las costumbres culinarias españolas, comparado con la incorporación que tuvo en otros países europeos.[20] En España el chocolate era considerado exclusivamente como una bebida reconfortante y apenas era empleado en otros aspectos culinarios, existiendo raras excepciones de platos clásicos españoles donde el cacao entre como ingrediente. Tras la guerra civil española la costumbre fue decayendo poco a poco a favor del consumo de café.[21]

Tabaco

Se cree que el origen de la planta del tabaco se sitúa en la zona andina entre Perú y Ecuador. El tabaco fue conocido por los europeos en 1492 con ocasión de la llegada de Cristóbal Colón y sus expedicionarios al Caribe en su primer viaje, según el relato del cronista Bartolomé de Las Casas (1561)

...siempre los hombres con un tizón en las manos, y ciertas hierbas para tomar sus sahumerios, que son unas hierbas secas metidas en una cierta oja, seca también, á manera de mosquete hecho de papel, de los que hacen los muchachos la pascua del Espíritu Santo, y encendido por la una parte del por la otra chupan, ó sorben, ó reciben con el resuello para adentro aquel humo, con el cual se adormecen las carnes y cuasi emborracha, y así, diz que, no sienten el cansancio. Estos mosquetes, ó como los llamaremos, llaman ellos tabacos.[22]

Los primeros cultivos de tabaco realizados por los españoles se remontan a 1530 en territorio de la isla de Santo Domingo.[23] Las Casas realiza, en su Historia de Indias, la primera mención a la adicción de europeos al tabaco:

Españoles cognoscí yo en esta isla Española, que los acostumbraron á tomar, que, siendo reprendidos por ello, diciéndoles que aquello era vicio, respondían que no era en su mano dejarlos de tomar; no se qué sabor ó provecho hallaban en ellos.[24]
Anuncio de la Compañía General de Tabacos de Filipinas

Por orden de Felipe II, el médico y botánico Francisco Hernández de Boncalo, fue quien llevó las primeras semillas de tabaco a España en 1577. Estas semillas fueron plantadas en los alrededores de Toledo, en una zona llamada los Cigarrales porque solían ser invadidas por plagas de cigarra. Allí se inició el cultivo de tabaco en Europa y, por este motivo, algunos historiadores asocian el nombre de cigarro con estas fincas.

Gracias al embajador francés en Portugal Jean Nicot 1530-1600 (en cuyo honor Linneo introduce la denominación Nicotiana en su clasificación de Botánica Species Plantarum de 1753), se extendió por el continente europeo, Este lo introdujo en su forma aspirada (rapé) y la popularizó al, supuestamente, «curar» a Catalina de Médicis (esposa de Enrique II) de unas migrañas, por lo que se le denominó hierba de la reina, Catalinaria Nuduca y hierba del embajador. En 1574, el botánico flamenco Carolus Clusius aseguró que «el tabaco es un remedio universal, para enfermedades de todo tipo».[25]

Sin embargo el tabaco acabaría constituyéndose en un verdadero problema de salud pública durante la Revolución Industrial, momento en el que comenzó la producción masiva combinada con una publicidad engañosa dirigida principalmente a niños y jóvenes, mientras que se ocultaban las verdaderas cifras de muertos que se producían a causa del tabaquismo, según lo confirmado posteriormente la Agencia Internacional sobre el Cáncer.[26]

Coca

El uso de la coca tiene una larga historia. Durante el Imperio Inca, sus hojas eran masticadas durante los rituales religiosos. Los primeros colonos españoles comenzaron a consumirla y la trajeron de vuelta a Europa, donde muchas figuras notables se convirtieron en usuarios habituales que alababan su capacidad para aumentar la creatividad y la resistencia, y disminuir la sensación de hambre.

En 1626, el autor colonial licenciado Juan de Mañozca hace un informe sobre el territorio de la Real Audiencia de Quito. En el capítulo 5, en alusión a la hoja de coca expone que ella era consumida por “cristianos y religiosos” y que los sacaba de quicio, haciéndoles hacer cosas indignas, y a raíz de aquello invitaba a que la Inquisición realizara acciones para arreglar esta situación. Tras esta nueva observación, se inicia un franco declive del consumo de la coca, de tal modo que 122 años cuando llega la Misión Geodésica Francesa con los oidores españoles Jorge Juan y Santillana y Antonio de Ulloa (1748), exponen que la hoja de coca en la Real Audiencia de Quito no se producía ni se consumía (“ni fe cría, ni efta puefta en uso”).

En el siglo XIX la hoja de coca empieza a ser trasformada en alcaloides como cocaína, y en 1868 el médico peruano Tomás Moreno y Maiz publicó una tesis de doctorado en la Universidad de París titulada "Recherches Chimiques et Physiologiques sur l’Érythroxylon coca du Pérou et la cocaine" sobre la coca, la cocaína y sus efectos en lo que se considera como el primer estudio hecho sobre la cocaína en la historia.[27] En ellos concluyó que la droga aumenta la resistencia a la fatiga; estimula física y mentalmente, brinda bienestar general, controla los efectos del alcohol.[28] Asimismo se demostró experimentalmente el efecto como anestésico local de la cocaína.[29] [30]

En 1898 se logró la explicación de la constitución y en 1902 la síntesis por Richard Willstätter.[31] Desde 1879 se empleó la cocaína para tratar la dependencia en morfina.

Hacia 1884 la cocaína empezó a ser usada como anestésico en clínicas en Alemania, y aproximadamente al mismo tiempo Sigmund Freud escribió sobre sus efectos en su obra Über Coca («sobre la coca»).

El uso legal más famoso de la coca es sin duda con el refresco Coca-Cola, que inicialmente contenía hojas de coca marinadas. El refresco a menudo Coca-Cola, que inicialmente contenía hojas de coca marinadas, y que sirvió como sustituto del alcohol en un momento en que la venta de alcohol era ilegal.

Las características adictivas de la cocaína y la imposibilidad del adicto para prescindir de ella, además de los vacíos legales a nivel mundial, han producido un mercado creciente de esta droga. Hoy en día, la cocaína es una de las sustancias ilegales más comercializadas del mundo. Aunque el consumo de cocaína se ha extendido a todos los rincones del planeta, solo tres países del Nuevo Mundo (Colombia, Perú y Bolivia) producen la mayoría del suministro de hojas de coca. México es el mayor comercializador y EE. UU. el mayor consumidor.[32]

Ganadería

Inicialmente el intercambio de animales colombino se dirigió en gran parte de Europa al Nuevo Mundo, ya que las regiones euroasiáticas habían domesticado muchos más animales. Los caballos, burros, mulas, cerdos, vacas, ovejas, cabras, gallinas, perros, gatos y abejas fueron rápidamente adoptados por los pueblos nativos americanos para el transporte, la alimentación y otros usos.

En 1493, en su segundo viaje a América, Colón llevó desde las islas Canarias hasta la isla de La Española cuatro becerras y dos becerros, 200 gallinas y gallos, 25 caballos, seis yeguas, cuatro asnos y dos asnas, 20 berracos y 800 marranas. Los animales se reprodujeron rápidamente y numerosos lotes fueron transportados al continente donde acabarían repartidos por todas las regiones.

Los efectos de la introducción del ganado europeo en el medio ambiente y los pueblos del Nuevo Mundo no siempre fueron positivos. En el Caribe, la proliferación de animales europeos tuvo grandes efectos sobre la fauna nativa y el sotobosque y dañó los conucos, parcelas administradas por pueblos indígenas para la subsistencia.

Caballos

Indígena americano montado sobre un caballo (Foto de 1910)

Una de las primeras exportaciones europeas a América, el caballo, transformó por completo la forma de vida de muchas tribus americanas. Las tribus de las montañas cambiaron a un estilo de vida nómada, en oposición a la agricultura, basado en la caza de bisontes a caballo y se trasladaron a las Grandes Llanuras. Las tribus de las llanuras existentes expandieron sus territorios con caballos, y los animales se consideraron tan valiosos que las manadas de caballos se convirtieron en una medida de riqueza.

Aunque los caballos evolucionaron originalmente en América del Norte hace aproximadamente 55 millones de años, desaparecieron del continente hace unos 10,000 años por causas aún desconocidas. Sin embargo, se conservaron y fueron domesticados en Europa, y el 23 de mayo de 1493 comenzó de nuevo la historia del caballo en América con un escrito de los Reyes Católicos, quienes ordenaban el envío al Nuevo Mundo de 20 caballos y cinco yeguas escogidos en el reino de Granada. Estos caballos llegaron a América durante el segundo viaje de Cristóbal Colón. Los Reyes escribieron a su secretario Fernando de Zafra para que escogiese 20 lanzas jinetas junto a cinco “dobladuras” hembras de entre la población de la Santa Hermandad, y esos fueron los caballos que llegaron a América.

Cuando el equino se aclimató a la isla de Santo Domingo, su cría se extendió a las otras Antillas, ya Centroamérica, de donde se proveyeron de caballos a casi todas las expediciones del descubrimiento y la conquista. Pizarro fue autorizado a llevar montados de Jamaica al Perú, y de allí Pedro de Valdivia se abasteció para ir a Chile, desde donde pasarían a Argentina.

El caballo ha desempeñado un papel crucial en diversas regiones de América. En el suroeste de los Estados Unidos, los apaches y navajos lo utilizaron para el comercio y la guerra. En las pampas de Argentina, los gauchos, con sus habilidades ecuestres, se convirtieron en figuras emblemáticas de la economía ganadera y la cultura regional. Los mapuches de la Araucanía se apresuraron a adoptar el caballo para mejorar sus capacidades guerreras. En el norte de México, los vaqueros desarrollaron una cultura ecuestre que influenció la del cowboy estadounidense. Actualmente, el caballo sigue siendo importante tanto en áreas rurales como urbanas, manteniendo vivas tradiciones y celebrando la herencia ecuestre hispana en eventos y festividades.

Asnos y Mulas

Mula

Los asnos y las mulas fueron traídos por los españoles para ser utilizados como animales de carga y transporte. Adaptados a trabajos pesados y capaces de trabajar en terrenos difíciles, estos animales se convirtieron en una parte esencial de la economía colonial.

Las mulas y los asnos fueron cruciales para el transporte de mercancías, especialmente en regiones montañosas y áreas donde los caminos eran difíciles de transitar. Su introducción facilitó la expansión de las rutas comerciales y el desarrollo de la infraestructura en las colonias españolas.

Vacas

Las vacas fueron introducidas por primera vez en el Caribe por Cristóbal Colón en su segundo viaje en 1493. Desde allí, el ganado vacuno se expandió rápidamente a lo largo de las tierras colonizadas por los españoles. Las primeras vacas llegaron a México en 1521 con Hernán Cortés y posteriormente se distribuyeron por toda América Central y del Sur.

Las vacas se convirtieron en una fuente vital de carne, leche y cuero. El desarrollo de la ganadería vacuna fue fundamental para la economía de regiones como las pampas argentinas, donde surgieron las grandes estancias dedicadas a la producción de carne y cuero. La cultura del vaquero y el gaucho en América del Norte y del Sur, se construyó en gran parte en torno a la cría de ganado vacuno.

Pollos y Gallinas

Los pollos y gallinas fueron introducidos junto con otros animales de granja. Estos animales se adaptaron bien al clima y las condiciones de vida en América, propagándose rápidamente por todas las colonias.

Estas aves se convirtieron rápidamente en una fuente importante de carne y huevos, contribuyendo significativamente a la dieta diaria tanto de los colonos como de las poblaciones indígenas. La avicultura se estableció como una práctica común en granjas y hogares en todo el continente.

Pavos

Archivo:Male north american turkey supersaturated.jpg
Pavo de América del Norte

El pavo, originario de América del Norte, fue uno de los animales más famosos que se llevaron de América a Europa durante el período de la colonización. Los exploradores españoles lo descubrieron en América del Norte y lo introdujeron en Europa en el siglo XVI. Los pavos se convirtieron en una delicia culinaria popular, especialmente en festividades como la Navidad. En estos eventos, el pavo asado se convirtió en el plato principal, simbolizando la abundancia y la celebración.

La versatilidad del pavo inspiró la creación de diversas recetas y técnicas de preparación en la cocina europea. Desde pavos rellenos hasta guisos, sopas y platos a la parrilla, el pavo se integró rápidamente en la gastronomía tradicional y se adaptó a las preferencias locales en toda Europa. La demanda de pavo ha llevado a su producción en masa en todo el mundo. En la actualidad, Estados Unidos, Brasil y España son algunos de los principales productores de carne de pavo a nivel mundial.

Cerdos

Durante el segundo viaje de Cristóbal Colón, se embarcaron también los primeros ocho cerdos con destino a La Española.

De todo el ganado introducido por los españoles, el porcino fue el que se adaptó más rápidamente a los nuevos ambientes en las tierras colonizadas. Su capacidad para comer todo tipo de alimentos, reproducirse en períodos cortos de tiempo, y su gran resistencia a temperaturas extremas, le permitió establecerse en todos los ecosistemas americanos, tanto en los trópicos, tierras semidesérticas, pampas, y montañas de grandes altitudes.

En el Archipiélago de Chiloé, la introducción de los cerdos por parte de los españoles resultó ser todo un éxito ya que los porcinos pudieron beneficiarse de los abundantes mariscos y algas expuestas por las grandes mareas.

La introducción de los cerdos tuvo un impacto significativo en las poblaciones indígenas y el medio ambiente. Por un lado, los cerdos se convirtieron en una fuente de alimento importante para las comunidades locales, facilitando la adaptación a las nuevas condiciones impuestas por la colonización. Sin embargo, también causaron problemas ecológicos al competir con la fauna nativa y alterar los ecosistemas locales, ya que los cerdos asilvestrados devastaron cultivos y compitieron con especies autóctonas por los recursos.

Cabras

Archivo:Macho cabrío.jpg
Cabra en Sierra Mojada, Coahuila, México.

Las cabras también fueron introducidas por los españoles a principios del período colonial. Adaptables a diversos climas y terrenos, las cabras se establecieron en áreas donde otros tipos de ganado no prosperaba, como regiones áridas y montañosas.

Las cabras proporcionaban carne, leche y cuero, y su capacidad para pastar en terrenos difíciles las hizo especialmente valiosas en áreas como el norte de México y las zonas montañosas de Sudamérica. La leche de cabra y sus derivados, como el queso, se integraron rápidamente en la dieta local.

Ovejas

La cría de ovejas ha contribuido al desarrollo económico y ha enriquecido las tradiciones culturales de las sociedades americanas, pero también provocó cierta competencia entre ambas especies domésticas. Por ejemplo, a mediados del siglo XVII muestra que había muchas más ovejas que chilihueques, aunque ambas especies coexistieron.

La lana de oveja se convirtió rápidamente en un recurso valioso. La producción textil floreció en muchas regiones, especialmente en el altiplano andino y en las pampas argentinas. La lana no solo satisfacía las necesidades locales, sino que también se exportaba a Europa, contribuyendo al comercio transatlántico. Además, la carne de oveja proporcionó una fuente crucial de proteína para las poblaciones coloniales y locales.

La cría de ovejas condujo al establecimiento de grandes estancias y haciendas dedicadas a la producción ganadera. En regiones como Argentina y Uruguay, estas propiedades se convirtieron en el motor de la economía rural, generando empleo y fomentando el desarrollo de infraestructura rural. Los productos derivados de las ovejas, como el cuero y la grasa, también se utilizaron en diversas industrias, ampliando el impacto económico de la cría ovina.

Enfermedades

En el siglo XV las enfermedades infecciosas como la viruela estaban sustancialmente más expandidas en el Viejo Mundo que en el Nuevo, debido principalmente a que existían redes comerciales de larga distancia más extensas. Muchas enfermedades habían emigrado al oeste a través de Eurasia mediante animales, o fueron transportadas por comerciantes y viajeros desde diferentes puntos de Asia, por lo que las poblaciones sufrieron enfermedades de dos continentes.

Si bien los europeos y los asiáticos se vieron afectados por las enfermedades de Eurasia, su estado endémico en esos continentes durante siglos resultó en que muchas personas obtuvieran inmunidad. Cuando algunas de estas enfermedades se introdujeron a través de portadores europeos tuvieron un efecto devastador en los habitantes de las Américas, ya que carecían de inmunidad natural ante ellas. Se estima que más del 80% de la población pre-colombina americana murió durante estas epidemias entre los primeros 150 años después de 1492, con regiones que incluso llegaron a perder prácticamente el 100% de su población.

Las medidas higienistas durante el periodo del rey Carlos III durante el siglo XVIII, entre las que se encontraban la obligación de encalar las viviendas en poblaciones susceptibles de sufrir epidemias, junto con la distribución gratuita de vacunas por todos los dominios hispanos (véase Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, lograron finalmente frenar la expansión de las epidemias en Hispanoamerica, aunque no fue así en los territorios invadidos por otras potencias europeas, donde en algunos casos se introdujeron los virus de manera intencionada con el objetivo de diezmar a la población indígena.

Viruela

Se calcula que las epidemias de viruela fueron las que causaron un mayor número de muertos entre la población pre-colombina. El comienzo del colapso demográfico se ha atribuido a la propagación de una epidemia de viruela desde La Española en diciembre de 1518, que ha quedado documentada en los famosos códices mesoamericanos.

Elsa Malvido, especialista en demografía histórica en la Nueva España, en su libro “La primera gran pandemia de viruelas”, asegura que los "pacientes cero" fueron un total de ocho indígenas que volvieron de un viaje a España tras ser invitados por Colón a fin de que aprendieran el idioma y algunas de las costumbres europeas. En la isla de La Española el virus atacó de manera tan virulenta a la población nativa, que según Fray Bartolomé de Las Casas sólo lograron sobrevivir un millar de indios.

Desde La Española, la viruela viajó a México, llegando con la expedición de socorro, que se unió a Cortés en el año 1520. Para septiembre de 1520, la viruela se había expandido por el Valle de México y un mes después, en octubre, llegó a la ciudad de Tenochtitln, que estaba sitiada por tropas españoles dirigidos por Hernán Cortes. El jefe militar Cuitláhuac enfermó y falleció en noviembre de 1520, y entre su ejército, compuesto por más de 500.000 soldados, los contagiados fueron creciendo progresivamente. La enfermedad causó estragos tan severos por toda Tenochtitlan, que hubo lugares donde los pobladores no podían enterrar a todos sus muertos.

La epidemia de viruela no solo provocó grandes estragos en el territorio azteca, sino que se expandió a Guatemala, donde apareció por primera vez en el año 1520, y continuó hacia el sur, penetrando en los dominios incas entre los años 1525 y 1526, con consecuencias tan dramáticas en vidas humanos como anteriormente lo habían sido entre el pueblo azteca.

La viruela se extendió también por América del Norte, donde afectó a casi todas las tribus del continente, incluida las de la costa noroeste, y expandiéndose tan al norte como Alaska hasta principios del siglo XIX. Aunque algunas fuentes occidentales achacan la propagación de la enfermedad en esta zona a los viajes de las tribus indias Shoshone, existen numerosos testimonios que apuntan irrefutablemente a una propagación intencionada con fines colonialistas.

Sarampión

Tras la viruela, el sarampión llegó a América en el año 1531, año en el que Europa ya había superado la enfermedad, y se consideraba que afectaba solo a la población infantil. Los indígenas lo conocían como la "pequeña lepra", a diferencia de la viruela a la que habían llamado "gran lepra".

La epidemia provocó grandes estragos en México, y en 1532 se propagó principalmente por los territorios de las actuales Guatemala, Honduras y Nicaragua, afectando sobre todo a niños, aunque sin causar tanta mortandad como la viruela. Los indígenas, que ya habían comprendido los efectos de la contagiosidad de la viruela, en esta ocasión tomaron más precauciones, y entre otras medidas ya no se bañaban juntos, por lo que se consiguió que el sarampión no tuviera efectos tan mortíferos.

Malaria

La exploración europea de áreas tropicales se vio favorecida por el descubrimiento de la quinina en el Nuevo Mundo, el primer tratamiento eficaz para la malaria. Los europeos padecían esta enfermedad, pero algunas poblaciones indígenas habían desarrollado al menos una resistencia parcial a ella. En África, la resistencia a la malaria se ha asociado con otros cambios genéticos entre los africanos subsaharianos y sus descendientes, que pueden causar la enfermedad de células falciformes. De hecho, la resistencia de los africanos subsaharianos a la malaria en el sur de los Estados Unidos y el Caribe contribuyó en gran medida al carácter específico de la esclavitud de origen africano en esas regiones.

Fiebre amarilla

También se cree que la fiebre amarilla llegó a América desde África a través del comercio de esclavos en el Atlántico. Debido a que era endémico en África, muchas personas habían adquirido inmunidad. Los europeos sufrieron tasas de muerte más altas que las personas afrodescendientes cuando se expusieron a la fiebre amarilla en África y América, donde numerosas epidemias arrasaron las colonias a partir del siglo XVII y continuaron hasta fines del siglo XIX. La enfermedad causó muchas muertes en el Caribe durante el apogeo de las plantaciones de azúcar basadas en esclavos. El reemplazo de los bosques nativos por plantaciones y fábricas de azúcar facilitó su expansión en el área tropical al reducir el número de posibles depredadores naturales de mosquitos.

Sifilis

La historia de la sífilis ha sido bien estudiada, pero se desconoce el origen exacto de la enfermedad y sigue siendo un tema de debate. Existen varias hipótesis.

Hipótesis precolombina

La hipótesis precolombina sostiene que las treponematosis, incluida la sífilis, son un conjunto de variantes de una enfermedad que se fue extendiendo tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo. En Europa sus manifestaciones se habrían confundido con la lepra. De acuerdo con esta hipótesis, la pinta apareció en África y Asia alrededor del 15000 a. C., con un reservorio natural animal. El pian se habría desarrollado como consecuencia de mutaciones de la pinta alrededor del X milenio a. C. extendiéndose por todo el mundo excepto en América que se encontraba aislada. La sífilis endémica emergió del pian alrededor del VII milenio a. C. como consecuencia de los cambios climáticos (aparición de clima árido). Alrededor del Siglo XXX a. C. la sífilis transmitida sexualmente apareció en el sudoeste asiático debido a las bajas temperaturas de la época postglacial, y de ahí se extendió a Europa y el resto del mundo. Desde entonces ha sufrido diversas mutaciones y manifestaciones clínicas, siendo notoria la forma clínica, «venérea», predominante en el siglo XV, probablemente acentuada por la reincorporación de cepas desde América.[33][34][35]

Algunos científicos piensan que la sífilis pudo ser introducida en América tras los contactos entre vikingos.[36]

En octubre de 2010, una excavación de esqueletos llevada a cabo en Gran Bretaña supuso un nuevo sustento para esta hipótesis, por cuanto los exámenes de los expertos indicaron que la enfermedad era conocida en este país dos siglos antes del viaje de Cristóbal Colón.[37]

Hipótesis unitaria

Esta hipótesis, que algunos consideran variante de la hipótesis precolombina, sostiene que todas las treponematosis corresponden a una sola enfermedad original, desarrollada muy antiguamente, quizás en el Paleolítico superior en el África subsahariana, y que desde ahí y desde entonces se extendió globalmente siendo sus variaciones consecuencia de las diferencias geográficas y climáticas. En otras palabras, la pinta, el pian, la sífilis y otras treponematosis son respuestas adaptativas del T. pallidum a diferencias ambientales. Hay evidencia de la existencia de treponematosis prácticamente en todos los continentes en la época precolombina. En América, las manifestaciones de la treponematosis en la época precolombina eran la sífilis venérea, en clima templado (América del Sur), y el pian, en clima tropical (Caribe). Esta hipótesis indica que el pian pudo haberse extendido desde África Occidental hacia la península ibérica en relación con el comercio de esclavos africanos negros, 50 años antes del viaje de Cristóbal Colón. El pian, endémico en África en ese momento, se manifestó en Europa de diversas formas, siendo una de ellas la sífilis venérea, es decir, de transmisión sexual.[33][38]

Hipótesis del intercambio colombino

Esta hipótesis sostiene que la sífilis era una enfermedad de transmisión sexual (ETS) del Nuevo Mundo que la tripulación de Cristóbal Colón habría llevado a Europa. Fue elaborada por Gonzalo Fernández de Oviedo y Ruy Díaz de Isla, dos médicos españoles presentes al momento del retorno de Cristóbal Colón desde América, en 1493.[33]

Fernández de Oviedo (1478-1557), en su breve Sumario de la Natural Historia de las Indias (1526) dice:

(...) La primera vez que aquesta enfermedad en España se vido fue después que el almirante don Cristóbal Colón descubrió las Indias y tornó a estas partes, y algunos cristianos de los que con él vinieron que se hallaron en aquel descubrimiento y los que el segundo viaje hicieron, que fueron más, trajeron esta plaga, y de ellos se pegó a otras personas (...) porque de ninguna manera se pega tánto como del ayuntamiento de hombre a mujer (...) y los cristianos que se dan a la conversación y ayuntamiento de las indias, pocos hay que escapen de este peligro.[39]

Otro cronista de Indias que barajó la misma tesis fue Francisco López de Gómara (1511-1566):

Que las bubas vinieron de las Indias. Los de aquesta isla Española son todos bubosos, y como los españoles dormían con las indias, hinchiéronse luego de bubas, enfermedad pegajosísima y que atormenta con recios dolores. Sintiéndose atormentar y no mejorando, se volvieron muchos de ellos a España por sanar, y otros a negocios, los cuales pegaron su encubierta dolencia a muchas mujeres cortesanas, y ellas a muchos hombres que pasaron a Italia a la guerra de Nápoles en favor del rey don Fernando el Segundo contra franceses, y pegaron allá aquel su mal. En fin, que se les pegó a los franceses; y como fue a un mismo tiempo, pensaron ellos que se les pegó de italianos, y llamáronle mal napolitano. Los otros llamáronle mal francés, creyendo habérselo pegado franceses. Empero también hubo quien le llamó sarna española.[40]

Los defensores actuales de esta hipótesis afirman estar demostrado que existen esqueletos de nativos americanos precolombinos con lesiones sifilíticas y vinculan a la tripulación del primer viaje de Colón (1492) con la epidemia de sífilis durante el sitio de los alemanes contra Nápoles (1494).[41][42][43][44]

Véase también

Referencias

  1. Crosby, Alfred (2003). The Columbian Exchange: Biological and Cultural Consequences of 1492. Westport, Connecticut: Praeger. p. 184. 
  2. Nunn, Nathan; Qian, Nancy (2010). «The Columbian Exchange: A History of Disease, Food, and Ideas». Journal of Economic Perspectives 24 (2): 163-188. JSTOR 25703506. doi:10.1257/jep.24.2.163. 
  3. Manuel P. Villatoro. «La gran vergüenza que esconde la Leyenda Negra: la matanza inglesa de indios con mantas envenenadas». Consultado el 7 de abril de 2021. 
  4. Smithsonian Magazine. «Alfred W. Crosby on The Columbian Exchange» (en inglés). Consultado el 7 de abril de 2016. 
  5. Ley, Willy (December 1965). «The Healthfull Aromatick Herbe». For Your Information. Galaxy Science Fiction: 88-98. 
  6. "Super-Sized Cassava Plants May Help Fight Hunger In Africa" Archivado el 8 de diciembre de 2013 en Wayback Machine., The Ohio State University
  7. "Maize Streak Virus-Resistant Transgenic Maize: an African solution to an African Problem", Scitizen, August 7, 2007
  8. "China's Population: Readings and Maps", Columbia University, East Asian Curriculum Project
  9. Nathan, Nunn; Nancy, Qian (2010). «The Columbian Exchange: A History of Disease, Food and Ideas». Journal of Economic Perspectives 2: 163-88, 167. Archivado desde el original el 11 de agosto de 2017. Consultado el 24 de mayo de 2018.  Parámetro desconocido |url-status= ignorado (ayuda)
  10. Crosby, Alfred W. (2003). The Columbian Exchange: Biological and Cultural Consequences of 1492. Praeger. p. 177. 
  11. Nathan, Nunn; Nancy, Qian (2011). «The Potato's Contribution to Population and Urbanization: Evidence from a Historical Experiment». Quarterly Journal of Economics 2: 593-650. 
  12. Crosby, Alfred (2003). The Columbian Exchange: Biological and Cultural Consequences of 1492. Westport, Connecticut: Praeger. p. 184. 
  13. Riley, Gillian, ed. (2007). «Tomato». The Oxford Companion to Italian Food. Oxford University Press. pp. 529–530. ISBN 978-0-19-860617-8. 
  14. Collingham, Lizzie (2006). «Vindaloo: the Portuguese and the chilli pepper». Curry: A Tale of Cooks and Conquerors. Oxford: Oxford University Press. pp. 47–73. ISBN 978-0-19-988381-3. (requiere registro). 
  15. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Sabor
  16. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Coe
  17. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Louis
  18. Ascarrunz de Gilman, Graciela; Marian Zwerling Sugano (1984), Horizontes culturales y literarios, p. 63.
  19. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Muro
  20. Farnham, Carrie Evangeline (1921), American travellers in Spain: The Spanish inns, 1776-1867, Columbia University Press.
  21. García Cruz, Rosario (2000), Empresas españolas en los mercados internacionales, ESIC Editorial, p. 186.
  22. Las Casas, Historia de Indias, Vol.1 p.376-7 En una obra anterior, la Apologética Historia Sumaria (1527), Las Casas aporta más detalles en su descripción:
    En esta isla Española y en las comarcas tenían otra manera de yerba como proprias lechugas, y esta secaban al sol y al fuego, y hacían de unas hojas de árbol secas un rollete como se hace un mosquete de papel, y metían dentro una poca de aquella yerba y encendían el mosquete por una parte, y por la otra sorbían ó atraían el humo hacia dentro en el pecho, lo cual les causaba un adormicimiento en las carnes y en todo el cuerpo, de manera que ni sentían hambre ni cansancio, y estos mosquetes llamaban tabacos, la medía sílaba luenga.(Las Casas, Apologética, p. 181)
  23. «Historia del Tabaco». Archivado desde el original el 21 de junio de 2018. Consultado el 21 de junio de 2018. 
  24. Las Casas, Historia de Indias, Vol.1 p.377
  25. Brun, Jean (1995). Sócrates. Colección ¿Qué sé?. Vol. 36. Ciudad de México: Publicaciones Cruz. p. 24. ISBN 9789682001598. OCLC 777865303. Consultado el 6 de octubre de 2017. 
  26. Agencia Internacional sobre el Cáncer
  27. Siegel, Ronald K.; Hirschman, Ada (1983). «Moreno and the First Study on Cocaine: A Historical Note and Translation». Journal of Psychoactive Drugs (en inglés) 15 (3): 219-220. doi:10.1080/02791072.1983.10471951. Consultado el 2 de junio de 2020. 
  28. «Cocachasqui». Universidad Nacional Agraria La Molina. Consultado el 2 de junio de 2020. 
  29. «Evolución histórica del bloqueo neuroaxial». Arydol. Consultado el 2 de junio de 2020. 
  30. Gootenberg, Paul. Cocaína andina: El proceso de una droga global. 
  31. Humphrey, Andrew J.; O'Hagan, David (2001). «Tropane alkaloid biosynthesis. A century old problem unresolved». Natural Product Reports (en English) 18 (5). ISSN 1460-4752. doi:10.1039/B001713M. 
  32. Publicado en El Comercio, con motivo de la desaparición de 43 estudiantes en Iguala
  33. 33,0 33,1 33,2 Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Tampa2014
  34. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Giacania2014
  35. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Crosby1969
  36. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas vikings
  37. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas efe2010
  38. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Rodriguez2006
  39. Oviedo. Sumario, Cap. LXXV, p. 119
  40. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas LopezdeGomara
  41. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Tello2007
  42. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Henneberg2002
  43. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Henneberg1994
  44. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Baker


Enlaces externos