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Miguel Servet
| Miguel Servet | ||
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Retrato de Miguel Servet por Christoffel van Sichem, buril. Inscripción: Michael Servetus Hispanus de Aragonia. Biblioteca Nacional de España. | ||
| Información personal | ||
| Nacimiento |
c. 29 de septiembre de 1509 Villanueva de Sigena | |
| Fallecimiento |
27 de octubre de 1553 (44 años) Ginebra | |
| Familia | ||
| Padres | Antón Serveto y Catalina Conesa | |
Miguel Servet, llamado también Miguel de Villanueva, Michel de Villeneuve o, en latín, Michael Servetus, cuyo nombre auténtico era Miguel Serveto y Conesa, alias «Revés» (Villanueva de Sigena, Aragón[1] c. 29 de septiembre de 1509 o 1511 - Ginebra, 27 de octubre de 1553),[lower-alpha 1] fue un teólogo y científico español.
Sus intereses abarcaron muchas ciencias: astronomía, meteorología, geografía, jurisprudencia, teología, física, el estudio de la Biblia, matemáticas, anatomía y medicina. Gran parte de su fama y reconocimiento posterior es debido a su trabajo sobre la circulación pulmonar descrita en su obra Christianismi Restitutio.
Participó en la Reforma Protestante y desarrolló una cristología contraria a la Trinidad, que defendía que el bautismo debia ser practicado conscientemente a edad adulta. Repudiado tanto por los católicos como por los protestantes, fue arrestado en Ginebra y condenado a morir en la hoguera a instancias de Juan Calvino, con quien mantenía una larga controversia teológica, y que había advertido que si Servet ponía los pies en Ginebra, «no saldría vivo».
Nacimiento y años de formación

Actualmente la mayoría de las biografías[2][3][4] de Servet sitúan su lugar de nacimiento en Villanueva de Sigena, aunque algún investigador mantiene la opinión de que nació en Tudela, Navarra.[5] Para ello se basa en documentos en los que Servet se atribuía un origen navarro, mientras vivía en Francia bajo la falsa identidad de Michel de Villeneuve. Sin embargo, según los partidarios de la hipótesis aragonesa, este nombre ficticio haría alusión a su auténtica localidad natal, Villanueva de Sigena, donde se conserva la casa familiar, hoy convertida en centro de interpretación.[6]
Fue hijo de Antón Serveto, noble infanzón[7] y notario del Monasterio de Sigena, y Catalina Conesa, que por línea materna descendía de la familia judeoconversa de los Zaporta. Tenía dos hermanos menores: Pedro, quien continuó con la notaría paterna, y Juan, que fue ordenado sacerdote.
La familia Serveto utilizaba un apodo, "Revés", aparente anagrama de su apellido cuyo origen podría deberse a que un miembro de una familia de Villanueva, probablemente antigua y distinguida, de apellido Revés emparentase con los Serveto, conservándose así ambos nombres en posteriores generaciones.[lower-alpha 2]
Joven con dotes sobresalientes para las letras y gran conocedor del latín, griego y hebreo, Miguel abandonó su población de origen para ampliar estudios, quizá en el castillo de Montearagón.[8] Es aceptado como pupilo por fray Juan de Quintana, quien llegaría a ser confesor de Carlos I. Tras una estancia para realizar estudios de Derecho en Toulouse (Francia), donde entra por primera vez en contacto con círculos próximos a la Reforma, viaja con Quintana por Italia y Alemania como parte del séquito imperial y presencia la coronación de Carlos V como emperador en Bolonia (1530).
Primeras obras teológicas
Posteriormente abandona a su mentor e inicia un periplo por varias ciudades de Centroeuropa afines al naciente protestantismo. Establece una relación cada vez más difícil y polémica con algunos líderes reformadores, como Ecolampadio de Basilea, y se dirige más tarde a Estrasburgo, donde se relaciona con Bucer, y a Hagenau (ciudad alsaciana entonces perteneciente al Sacro Imperio Romano Germánico).
En 1531 publicó De Trinitatis Erroribus (De los errores acerca de la Trinidad), que produjo gran escándalo entre los reformadores alemanes.[8] Tampoco caló bien en su patria, ya que Servet tuvo la osadía de enviar una copia al obispo de Zaragoza, quien no tardó en solicitar la intervención de la Inquisición. El año siguiente publicó Dialogorum de Trinitate (Diálogos sobre la Trinidad), acompañado de una obra suplementaria, De Iustitia Regni Christi (Sobre la Justicia del Reino de Dios). Otro opúsculo atribuido a Servet, aunque de datación imprecisa, es Declarationis Iesu Christi Filii Dei (Declaración de Jesucristo Hijo de Dios), también conocido como «Manuscrito de Stuttgart».[lower-alpha 3]
De los errores acerca de la Trinidad: estructura y contenido

En esta obra, dividida en siete libros o capítulos, Servet argumenta que el dogma de la Trinidad carece de base bíblica, ya que no se halla en las Escrituras, sino que es fruto posterior de elucubraciones de «filósofos».
Basándose en abundantes citas de la Biblia, Servet concluye que Jesús es hombre en tanto que nacido de mujer, por más que su nacimiento fuese milagroso. A su vez, Jesús es también hijo de Dios, en tanto que su nacimiento es el fruto de la fecundación de la Virgen María por el Logos divino.
Niega así Servet, por tanto, que el Hijo sea eterno, ya que fue engendrado como tal en la encarnación, aunque es divino por gracia de Dios, su Padre. Tampoco es, pues, una Persona de la Trinidad, cuya existencia niega vehementemente definiéndola como «tres fantasmas» o «Perro Cerbero de tres cabezas».
Asimismo califica a los que creen en tal doctrina como «ateos, es decir, sin Dios» y «triteístas». A su vez, el Espíritu Santo no sería una tercera Persona trinitaria, sino la fuerza o manifestación del espíritu de Dios tal como actúa en el mundo a través de los hombres.
Diálogos sobre la Trinidad y De la Justicia: estructura y contenido
Obra de tamaño y ambición inferiores a Errores..., Diálogos está estructurada en dos libros como una conversación ficticia entre dos personajes: Miguel (el propio autor) y un tal Petrucho. Según Servet, la escribe para despejar las dudas e inquietudes sembradas por su obra anterior, que a su juicio se deben «a mi propia impericia y a la negligencia del tipógrafo». A diferencia de lo afirmado en Errores..., Servet dice que Jesús no es solo divino por gracia, sino también por naturaleza, aunque aclara que solo en tanto que participa de la sustancia divina de su Padre.
A su vez, en el opúsculo De la Justicia del Reino de Dios incluido al final, explica entre otras cosas la complementariedad entre fe y caridad, pues, aunque la justificación del creyente es solo por la fe, la caridad y las buenas obras son encomiables y complacen a Dios, aspecto en el que se diferencia claramente de Lutero y otros reformadores protestantes. Al final se encuentra uno de los textos por los que Servet es considerado como adalid de la tolerancia y la libertad de conciencia, ya que afirma que
... ni con estos ni con aquellos estoy de acuerdo en todos los puntos, ni tampoco en desacuerdo. Me parece que todos tienen parte de verdad y parte de error y que cada uno ve el error del otro, mas nadie el suyo... Fácil sería decidir todas las cuestiones si a todos les estuviera permitido hablar pacíficamente en la iglesia contendiendo en deseo de profetizar.Servet, De la Justicia..., en Obras completas, Vol. II-1, pág. 481).
Tiempo de ocultación
Miguel Servet se dirigió a Lyon. Había estado brevemente en París, donde un encuentro previsto, pero finalmente no efectuado, con Calvino se transformó en el inicio de una relación epistolar entre ambos. Servet llegó a Lyon con una nueva identidad, Michel de Villeneuve, supuestamente originario de Tudela de Navarra, para evitar las persecuciones de la Inquisición. Estuvo empleado en una imprenta, primero como corrector de pruebas.

En 1535 le encargaron la publicación y anotación de la Geografía de Claudio Ptolomeo, lo que llevó a cabo dando pruebas de su gran erudición.
En Lyon vivió Servet una de las etapas más productivas y estables de su vida. Bajo el mecenazgo del influyente médico y humanista Symphorien Champier, encontró el ambiente propicio para profundizar en sus estudios médicos, lo que finalmente le decidió a trasladarse a París para formalizar su formación médica.
Durante este período lyonés, demostró su temprana independencia de criterio al publicar en 1536 un tratado médico contra el alemán Leonhart Fuchs, donde no solo criticaba las posiciones anti-arabistas de varios colegas, sino que aprovechaba para rebatir la doctrina luterana de la justificación por la fe sin obras, mostrando así la inseparable conexión entre sus ideas médicas y religiosas. En esta misma obra defendía que la escamonea de los griegos era idéntica a la de los árabes, y negaba que la sífilis correspondiera a la afección denominada lichen o impetigo en la antigüedad. Poco después publicaría un innovador tratado sobre el uso de jarabes (París, 1537), donde sistematizaba la administración de medicamentos.
En 1537 se matriculó formalmente en la Universidad de París para estudiar medicina, donde tuvo como compañeros y rivales a figuras como Andrés Vesalio y Jean Fernel. Su talento le permitió simultanear los estudios con la enseñanza de matemáticas y medicina en la misma institución.
Sin embargo, su espíritu inconformista pronto le generó dificultades: al dictar un curso de astrología, defendió abiertamente la astrología judiciaria (la influencia de los astros en los eventos futuros y el destino humano), posición que contradecía el pensamiento académico dominante. Esta polémica, sumada a su opúsculo sobre jarabes que cuestionaba prácticas médicas establecidas, le enfrentó con la conservadora comunidad universitaria parisina, anticipando los conflictos que marcarían su trayectoria.
Dejó de nuevo París y residió en diversas localidades de Francia, hasta que en Lyon se encontró con el arzobispo de Vienne del Delfinado, Pedro Palmier, al que había conocido previamente en París. De esta forma entró a su servicio como médico personal en 1541.[8]
La Restitución del Cristianismo

En Vienne de Isère, Servet se dedica a proseguir sus estudios y publicaciones y prepara en secreto la que será su obra cumbre.
Prosigue su correspondencia con Calvino, a quien envía una primera versión de su libro, Christianismi Restitutio (Restitución del Cristianismo), de carácter fundamentalmente teológico, en espera de sus comentarios (1546). En ella quería demostrar, sobre la base de las Escrituras, que Cristo era solamente humano.[9] El concepto de cristianismo ahí expuesto es cercano al panteísmo. Cristo está en todas las cosas. El mundo está lleno con él. Se mostraba también contrario al bautismo de los niños, puesto que opinaba que el bautismo debe ser un acto maduro y consciente de discipulado cristiano, lo que le acercaba a las posiciones anabaptistas. Sobre la edad adecuada para recibir el bautismo, sugirió seguir el ejemplo de Jesús: «Jesucristo fue él mismo bautizado cerca de los treinta años».
Curiosamente el libro pasaría a la posteridad por contener en su «Libro V» la primera exposición en el Occidente cristiano de la función de la circulación pulmonar o menor: según Servet, la sangre es transmitida por la arteria pulmonar a la vena pulmonar por un paso prolongado a través de los pulmones, en cuyo curso se torna de color rojo y se libera «de los vapores fuliginosos por el acto de la espiración». Servet sostenía que el alma era una emanación de la Divinidad y que tenía como sede a la sangre. Gracias a la sangre, el alma podía estar diseminada por todo el cuerpo, pudiendo asumir así el hombre su condición divina. Por tanto, los descubrimientos relativos a la circulación de la sangre tenían un impulso más religioso que científico. De ahí que la descripción de la circulación pulmonar esté dentro de una obra de teología y no de una de fisiología. Para Servet no había diferencia entre ambos ámbitos, dado que todo obedecía a un mismo gran designio divino.[10]
En respuesta, Calvino le instó a leer su obra Institutio religionis Christianae (Institución de la Religión Cristiana), publicada en 1536.[11] Servet no solo leyó el libro, sino que lo anotó profusamente en los márgenes con comentarios muy críticos, devolviéndoselo corregido al reformador.[12] Este atrevimiento indignó profundamente a Calvino, quien no esperaba ser rebatido en esos términos, dándose por ofendido y cortando toda correspondencia con Servet. Tal fue su enfado que posteriormente escribiría a Guillaume Farel que acabaría con su vida si fuera a Ginebra,[13] anticipando el trágico destino de Servet en Ginebra siete años después.
Finalmente, Christianismi Restitutio fue publicado anónimamente a principios de 1553, de nuevo con gran escándalo. Un calvinista de Ginebra escribió a un amigo católico revelándole que el autor del libro es el mismo Miguel Servet, oculto bajo la falsa identidad de Villeneuve.[14] Se sospecha que detrás de esta denuncia podría estar el propio Calvino, quien había tenido acceso al texto gracias a las cartas privadas del mismo Servet. La Inquisición francesa de Lyon recibe parte de la correspondencia intercambiada entre ellos, tras lo cual Servet es detenido, interrogado y encarcelado en Vienne.
El 7 de abril, sin embargo, logra evadirse y el 17 de junio es sentenciado a muerte in absentia, siendo quemado en efigie.
Juicio en Ginebra y muerte

Servet, probablemente de camino hacia Italia, hizo escala en Ginebra, donde fue reconocido en la iglesia donde predicaba el propio Calvino, y detenido el 13 de agosto.
Servet sufrió grandes penalidades durante su cautiverio. En su carta al Consejo de Ginebra del 15 de septiembre de 1553, Servet describe las duras condiciones de su encarcelamiento, incluyendo frío, insalubridad y maltrato, algo que quedó ampliamente documentado también en los registros del juicio, que detallan las privaciones físicas y psicológicas que enfrentó.[15]
Durante el juicio, sostuvo diversos debates de carácter teológico. El 22 de septiembre, Servet escribe una última alegación en la que culpa a Calvino (quien actuaba como principal acusador teológico en el juicio, y presentó la correspondencia privada entre ambos como evidencia), de hacer acusaciones falsas de herejía contra él, y solicita que también sea detenido e interrogado como él, concluyendo:
«Estaré contento de morir si no le convenzo tanto de esto como de otras cosas de que le acuso más abajo. Os pido Justicia, Señores, Justicia, Justicia, Justicia».[16]
Finalizado el proceso, fueron consultadas las iglesias reformadas de los cantones de Zúrich, Schaffhausen, Berna y Basilea, tras lo cual el acusado fue condenado a morir en la hoguera el 27 de octubre de 1553.
En una carta fechada el día anterior a la sentencia, Calvino comentaba a Farel que Servet iba a ser condenado sin discusión y conducido al suplicio. Esta carta, junto con una declaración previa de Calvino en 1546, donde afirmó que, si Servet llegaba a Ginebra, «no saldría vivo de ella si su autoría prevalecía» (Nam si venerit, modo valeat mea auctoritas vivum exire numquam patiar ...),[lower-alpha 4], evidencia que la sentencia ya había sido decidida de antemano por el propio Calvino, aunque oficialmente la decisión final fuera ratificada por el Petit Conseil.[17]
La sentencia dictada contra Miguel Servet por el Consejo (Petit Conseil) de Ginebra, lee de la siguiente manera:
Contra Miguel Servet, del Reino de Aragón, en España: Porque en tu libro llamas a la Trinidad demonio y monstruo de tres cabezas; porque contradices a las Escrituras diciendo que Jesús Cristo es hijo de David; y por decir que el bautismo de los pequeños infantes es una obra de sortilegio, y por muchos otros puntos y artículos y execrables blasfemias con las que dicho libro está así dirigido contra Dios y la sagrada doctrina evangélica, para seducir y engañar a los pobres ignorantes.
A ti, Miguel Servet, te condenamos a que seas atado y llevado al lugar de Champel, y allí seas atado a un poste y quemado vivo con tu libro, tanto el escrito de tu mano como el impreso, hasta que tu cuerpo sea reducido a cenizas; y así finarás tus días para dar ejemplo a los otros que tal caso quisieran cometer.[18][19]
Consecuencias de la ejecución de Servet
Independientemente de la importancia de sus descubrimientos fisiológicos o de su labor como polemista religioso, los sucesos que acarrearon el juicio y muerte de Miguel Servet se han considerado como punto de arranque de la discusión que condujo al reconocimiento de la libertad de pensamiento y de expresión de las ideas.[20] Asimismo, las iglesias unitarias, surgidas de los movimientos anti-trinitarios del siglo XVI d. C. y posteriores, consideran a Servet su pionero y primer mártir.
La ejecución de Servet escandalizó a muchos pensadores de toda Europa, principalmente en el ámbito protestante, que se oponían a que se matara a las personas por razones de fe. El anabaptista David Joris escribió, por ejemplo, que "la verdadera iglesia no es la que persigue, sino la perseguida"; fallecido en 1556, tres años después se descubrió su teología anabaptista y su defensa secreta de Servet (usaba pseudónimo), por lo que su cuerpo fue exhumado y quemado en Basilea por los protestantes.[21] Destaca particularmente la defensa de Servet que realizó Sebastián Castellion: «Matar a un hombre no es defender una doctrina, es matar a un hombre. Cuando los ginebrinos ejecutaron a Servet, no defendieron una doctrina, mataron a un hombre».[22] Por otro lado, desde mediados del siglo XIX d. C. y principios del XX, Servet comenzó a ser reivindicado por partidarios del librepensamiento, que veían en su ejecución una prueba de los peligros que conlleva el fanatismo religioso, aunque a menudo como resultado de un análisis superficial y sin tener en cuenta la obra y conceptos teológicos del propio Servet.[23]
Marian Hillar, estudioso polaco-norteamericano de la obra de Servet, hizo la siguiente evaluación sobre el impacto perdurable que tuvo la ejecución del erudito español: «Fue el punto de inflexión en la ideología y mentalidad dominantes desde el siglo IV d. C.. [...] Históricamente hablando, con la muerte de Servet, la libertad de conciencia acabó convirtiéndose en un derecho civil en la sociedad moderna».[24]

Homenajes a la memoria de Miguel Servet

España:
- En su villa natal Villanueva de Sigena en Aragón hay una estatua que le representa, situada al lado de la iglesia de la villa y un centro de estudios dedicado a Miguel Servet.
- El Hospital Universitario de Zaragoza lleva el nombre de Miguel Servet.
- En la ciudad de Valencia un ambulatorio también lleva su nombre.
- El parque municipal de Huesca se denomina Miguel Servet.
- En numerosas ciudades españolas hay calles dedicadas a Miguel Servet.
Suiza:
- En Ginebra existe una calle con su nombre, Michel Servet, y un monumento conmemorativo cercano al lugar donde fue quemado, erigido en 1903. Además, el 3 de octubre de 2011 fue inaugurada una estatua con la efigie de Servet, copia de la estatua de Annemasse, junto al monolito previamente existente.[25]
Francia:
- En Vienne, en el departamento de Isère, donde Servet vivió después de 1540, hay una escuela pública de primaria que lleva su nombre, y en donde se encuentra también un monumento en su honor, realizado por el escultor Joseph Bernard.
- En París, en la Plaza del aspirante Dunand, en el distrito 14, hay una estatua de mármol que le representa encadenado a la hoguera. Esta estatua fue erigida en 1908 y es obra del escultor Jean Baffier.
- En Annemasse hay una estatua de Michel Servet en la plaza de la alcaldía, réplica de una obra anterior, destruida por el ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial, y originalmente realizada por la escultora Clothilde Roth.
- En Lille hay un liceo profesional que lleva su nombre.
Venezuela:
- En la ciudad de Maracaibo existe un colegio con su nombre.
Estados Unidos:
- Una iglesia unitaria universalista incluye a Servet en su nombre: la Michael Servetus Unitarian Society, en una localidad a las afueras de Minneapolis (Minnesota).[26]
Obras relacionadas con Miguel Servet
- Teatro: La sangre y la ceniza (1967), de Alfonso Sastre.
- Cine: Passion et mort de Michel Servet (Pasión y muerte de Miguel Servet). Dirigida por Claude Goretta, 1975. Con Michel Cassagne en el papel de Miguel Servet.
- Televisión: Miguel Servet, la sangre y la ceniza. Serie para Televisión Española dirigida en 1988 por José María Forqué con Juanjo Puigcorbé en el papel de Miguel Servet.
- Ópera: Le procès de Michel Servet (El proceso de Miguel Servet). Compuesta por la cantante y compositora australiana Shauna Beesley y el libretista suizo Jean-Claude Humbert, se estrenó en Ginebra el 28 de octubre de 2011.[27]
- Ensayo histórico: Castellio contra Calvino (1936), reflexión filosófica de Stefan Zweig.[28]
- Novela: Reconstrucción de Antonio Orejudo.
- Novela: El médico hereje (2013), José Luis Corral.
Notas y referencias
- ↑ La fecha exacta del nacimiento es incierta y depende de los testimonios respectivos que el propio Servet realizó en Viena del Delfinado y en Ginebra. Gómez Rabal (2003, pp. 63-64)
- ↑ Hay varios documentos que hacen referencia a personas apellidadas Revés en Villanueva de Sigena en el siglo XV d. C.. Palacios Sánchez (1979, pp. 266-267)
- ↑ Ángel Alcalá considera que Declarationis... es un borrador de lo que será posteriormente Errores y, por tanto, unos meses anterior a esta obra, véase Servet, Obras completas, Vol. II-1: Primeros escritos teológicos. Larumbe, 2004, pág. XXVIII. Por su parte, el Dr. Peter Hughes presentó recientemente (2008) un trabajo de investigación en el que niega que el autor de Declarationis... fuese Servet, sino seguramente un admirador o simpatizante. Véase la reseña de la presentación del Dr. Hughes en el Instituto "Miguel Servet" de Villanueva de Sigena.
- ↑ "Nam si venerit, modo valeat mea auctoritas vivum exire numquam patiar..." Carta de Calvino a Farel, 1546, Barón (1989, p. 221).
Referencias
- ↑ «Biography», Michael Servetus Institute, 2004. § Place of Birth (en inglés).
- ↑ Barón, 1989, pp. 28-30.
- ↑ Gómez Rabal, 2003, pp. 63-64.
- ↑ Martínez Laínez, 2003, pp. 12-14.
- ↑ F. J. González Echeverría, El amor a la verdad: Vida y obra de Miguel Servet, Gobierno de Navarra, Tudela, 2011, págs. 60-68.
- ↑ Centro de Interpretación Miguel Servet, Villanueva de Sigena
- ↑ Barón, 1989, p. 37.
- ↑ 8,0 8,1 8,2 Biografía Centro de Interpretación Miguel Servet
- ↑ Cf. Paul Johnson, La historia del cristianismo, Barcelona: Ediciones B, 2010, p. 389.
- ↑ Véase Gracia (2003, pp. 265-278), para una explicación del carácter inseparable de la investigación médica y teológica en la obra de Miguel Servet.
- ↑ Bainton, 1973, p. 69.
- ↑ Zweig, Stefan (1936). Castellio contra Calvino. Barcelona: El Acantilado. p. 112.
- ↑ Bainton, 1973, p. 72.
- ↑ Carta de Guillermo de Trie a A. Arneys, febrero de 1553, Barón (1989, pp. 305-307)
- ↑ Barón, 1989, p. 378.
- ↑ Carta de Servet al Consejo de Ginebra, 22 de septiembre de 1553.
- ↑ Barón, 1989, p. 394.
- ↑ Rilliet, Albert (1844). Relation du procès criminel intenté contre Michel Servet à Genève (en francés). Ginebra: Imprimerie de J.-G. Fick. pp. 229-232. Consultado el 27 de octubre de 2025.
- ↑ Plantilla:Cita archivo
- ↑ Alcalá, 2003, pp. 233-239.
- ↑ Cf. Paul Johnson, La historia del cristianismo, Barcelona: Ediciones B, 2010, p. 389.
- ↑ Castellion, Contra libellum Calvini, publicado en 1612. Existe traducción española de Joaquín Fernández Cacho y Ana Gómez Rabal, Contra el libelo de Calvino, Instituto de Estudios Sijenenses "Miguel Servet", Villanueva de Sigena, 2009.
- ↑ Para una descripción de la evolución de los estudios e interpretaciones sobre Miguel Servet, véase la introducción de Ángel Alcalá a la primera traducción española de Restitución del Cristianismo, Fundación Universitaria Española, Madrid, 1980, págs. 35-48; específicamente sobre la influencia de la figura de Servet entre los librepensadores, véanse las págs. 39-43.
- ↑ Véase Marian Hillar y Claire S. Allen, Michael Servetus: Intellectual Giant, Humanist, and Martyr, Lanham, MD y Nueva York: University Press of America, Inc., 2002.
- ↑ «Miguel Servet, rehabilitado en Ginebra con una estatua». Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet. Archivado desde el original el 27 de junio de 2012. Consultado el 5 de enero de 2012.
- ↑ The Michael Servetus Unitarian Society (Visitada el 5 de enero de 2012.) (Otra iglesia de la misma denominación, la Michael Servetus Unitarian Universalist Fellowship de Vancouver, Washington, cambió de nombre en 2009. manteniendo el nombre de Servet en su biblioteca Archivado el 17 de mayo de 2013 en Wayback Machine..)
- ↑ Genevox, Le procès de Michel Servet (Página visitada el 5 de enero de 2012.)
- ↑ Editada en castellano por El Acantilado, traducción de Berta Vías, Barcelona, 2001, ISBN 84-95359-56-1.
Bibliografía
- Alcalá, A. (marzo de 2003). «Los dos grandes legados de Servet: el radicalismo como método intelectual y el derecho a la libertad de conciencia». Turia (63-64).
- Barón, José (1989). Miguel Servet: Su vida y su obra. Madrid: Austral.
- Gómez Rabal, Ana (marzo de 2003). «Vida de Miguel Servet». Turia (Teruel) (63-64).
- Gracia, Diego (marzo de 2003). «Servet, médico». Turia (Teruel) (63-64).
- Martínez Laínez, F. (2003). Miguel Servet: Historia de un fugitivo. Madrid: Temas de Hoy.
- Palacios Sánchez, Juan Manuel (1979). «A propósito del lugar de nacimiento y origen familiar de Miguel Servet». Argensola (Huesca: Instituto de Estudios Altoaragoneses) (87). ISSN 0518-4088.
- Servet, Miguel (2011). Escritos médicos: Apología contra Leonhart Fuchs. Doctrina completa de los jarabes. Introducción, edición crítica, traducción y notas a cargo de Mª Teresa Santamaría Hernández. Cuenca: Universidad de Castilla-La Mancha.
Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Miguel Servet.
Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Miguel_Servet.
- Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet
- Michael Servetus Institute
- Carlos Gilly (1985). Spanien und der Basler Buchdruck (pp. 277-326 sobre Servet en Basilea y Alfonso Lincurio [Matteo Gribaldi] como autor de la Declaratio pseudoepigrafica de Servet). Helbing & Liechtenhahn, Basel & Frankfurt. ISBN 3-7190-0909-2. Archivado desde PDF; 64,1 MiB el original] el 14 de junio de 2013.
- Carlos Gilly (2005). Erasmo, la reforma radical y los heterodoxos radicales españoles (pp. 225-228 y 312-333 sobre el influjo fundamental de Erasmo sobre el joven Servet y la autoría de la Declaratio pseudoservetiana, obra de Matteo Gribaldi posterior al asesinato de Servet). Universitat Jaume I, Castelló de la Plana. ISBN 84-8021-489-9. Archivado desde PDF; 34,1 MiB el original] el 14 de junio de 2013.
Ediciones en la red
- Miguel Servet, Christianismi restitutio..., Nurembergae apud Rau, 1790. Es reimp. a plana y renglón de la ed. de Balthazar Arnoullet y Guillaume Guéroult, Viena del Delfinado (Vienne, Isère, Ródano-Alpes), 1553, fecha esta que figura en la portada.
- Servet, Miguel (1981). Ángel Alcalá, ed. Treinta cartas a Calvino; Sesenta signos del Anticristo; Apología de Melanchton. Editorial Castalia. ISBN 9788470393761.
- Christianismi restitutio: Totius ecclesiae apostolicae est ad sua limina vocatio..., 1790, digitalizada en la Biblioteca Digital Hispánica de la Biblioteca Nacional de España