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Batalla de Gibraltar (1607)
| Batalla de Gibraltar | ||||
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| Guerra de los Ochenta Años | ||||
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Archivo:Battle of Gibraltar 1607.jpg Batalla de Gibraltar, de Hendrick Cornelisz Vroom | ||||
| Fecha | 25 de abril de 1607 | |||
| Lugar | Bahía de Algeciras | |||
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| Comandantes | ||||
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La Batalla de Gibraltar de 1607 fue un combate naval acaecido el 25 de abril de dicho año durante la Guerra de los Ochenta Años, cuando una flota de las Provincias Unidas de los Países Bajos sorprendió y atacó durante toda la tarde y noche a una flota española amarrada en la Bahía de Gibraltar.
La batalla terminó con la destrucción de la flota española, aunque ambas partes sufrieron cuantiosas pérdidas.
Fuerzas
La flota atacante, dirigida por Jacob van Heemskerk, constaba de 26 barcos de guerra y cuatro cargueros. El buque insignia de esta flota era el Æolus, y lo acompañaban, entre otros, De Tijger, De Zeehond, De Griffioen, De Roode Leeuw, De Gouden Leeuw, De Zwarte Beer, De Witte Beer y De Ochtendster.
Los españoles, bajo el mando de Don Juan Álvarez de Ávila, tenían fondeados en la bahía 21 barcos, incluyendo 10 galeones de los más grandes. El buque insignia de éstos era el San Agustín, a cargo del hijo de Don Juan. Asimismo, estaban presentes los barcos Nuestra Señora de la Vega y Madre de Dios.
Batalla
Van Heemskerk dejó algunas de sus naves a la entrada de la bahía para evitar que salieran los barcos españoles. La flota holandesa se adentró en la bahía y concentró su ataque contra el San Agustín.
Van Heemskerk resultó muerto en el primer acercamiento a los españoles a consecuencia de las heridas sufridas en una pierna por una bala de cañón. Los holandeses desdoblaron su flota y atacaron a la flota española, que se encontraba mal posicionada ya que los cañones de las fortificaciones terrestres no podían darle apoyo.
La capitana española se vio asaltada repetidamente por las tripulaciones de los cuatro navíos enemigos que la cercaban. En varias ocasiones, los atacantes abordaron su buque, solo para ser rechazados y volver maltrechos a sus propias naves. Incluso los españoles intentaron a su vez abordar a los neerlandeses, pero estos, reforzados, los hicieron retroceder a su galeón.
Llegó un punto en que las fuerzas españolas comenzaron a flaquear. El general don Juan Álvarez había muerto, al igual que el gobernador de la Infantería, don Diego de Aguilar y Castro, el sargento mayor don Pedro Álvarez de Herrera y casi todos los oficiales. Fue entonces cuando prendieron fuego al galeón español, logrando arrebatar el estandarte real. Sin embargo, la noche cayó sobre la bahía, obligando a los atacantes a retirarse.
Cesáreo Fernández Duro, ilustra algunos detalles del desarrollo de la batalla, de su dureza y de la superioridad numérica de los neerlandeses que les permitió acosar y atacar a los españoles en una proporción favorable hasta de cuatro a uno:
“Entraron los holandeses por la bahía la tarde del 25 de Abril, navegando en popa con brisa del Oeste sin disparar pieza ni vacilar en los movimientos, como de antemano decididos, fuéronse derechos a la línea exterior, abordando nuestra capitana cuatro, otros tantos la almiranta; igual número al galeón Madre de Dios, tres cada uno de los // nombrados Portuguesa y Campechana, haciendo poco caso de los de segunda línea [...]. La acción en semejantes condiciones debía de ser mortífera y breve, aunque no viniera la noche a concluirla [...]. En la almiranta, cuantas veces asaltaron los cuatro navíos que la tenían aferrada, fueron rechazados; visto lo cual arrojaron sobre ella artificios de fuego con que se abrasó, pereciendo Guerrero con su valiente tripulación; sólo 11 soldados se salvaron nadando...”.
Desde las embarcaciones menores españolas solo se pudo hacer fuego cruzado de arcabuz cuando fue destruida la primera línea de galeones, y los artilleros de tierra no pudieron hacer otra cosa que convertirse en meros espectadores de cuanto sucedía[1].
La posibilidad de tener que enfrentar las baterías costeras y el nutrido fuego de mosquete que recibían desde tierra hizo a los holandeses desistir de atacar la propia plaza de Gibraltar, ya que habían conseguido la destrucción (no lograron capturar buque alguno) de cinco de los españoles. Las propias tropas españolas quemaron varios buques mercantes holandeses que habían sido capturados previamente para evitar su represa, resultando quemado también un buque francés.
Los holandeses pusieron varios botes en el agua a fin de rematar a los náufragos (bien que muchos de estos eran de sus propios buques mercantes capturados), de hecho un patache holandés (buque ligero) sería capturado en la propia bocana del puerto.
La mayoría de barcos españoles resultaron hundidos, destruidos o incendiados, y muertos por centenares sus tripulantes y sus hombres de armas, incluyendo a todos sus oficiales, muchos calcinados e imposibles de identificar después.
Aunque ambas flotas perdieron naves, el saldo se decantó claramente del lado holandés, que sin embargo tuvo que lamentar cerca de 500 bajas. Aunque intentaron ocultarlo, posteriormente se sabría que enterraron más de 200 cuerpos en la población de Tetuán, al hacerse impracticable trasladarlos de vuelta a los Países Bajos, a los que hay que añadir los que perecieron durante el combate, cuyos cuerpos quedaron en las aguas de Gibraltar.
Consecuencias
Gran parte de la historiografía neerlandesa considera a esta batalla naval como la primera gran victoria naval de una flota neerlandesa sobre una flota española[2], un evento que consolidó a las Provincias Unidas de los Países Bajos como potencia naval mundial. Los exagerados relatos de la contienda sirvieron en gran medida en la epoca para elever el animo de las tropas de las Provincias Unidas de los Países Bajos en su lucha por la independencia de facto de España.[3]
En realidad, aparte de la destrucción de la pequeña flota espanola que se encontraba allí anclada, los holandeses apenas consiguieron ningún otro objetivo, ya que de todos los pataches previamente apresados por los españoles, y que pretendían recuperar, solo consiguieron hacerse con uno, y ello a costa de numerosos muertos que perecieron acribillados por los arcabuceros españoles, o ahogados al hundirse las pequeñas embarcaciones con las que intentaban abordarlas. Al final, al comprobar la imposibilidad de acercarse a los muelles, ni mucho menos tomar tierra, los barcos holandeses se retiraron cargados de muertos y heridos hacia África, no sin antes bombardear a la población civil de Gibraltar desde la distancia, aunque con escasa eficacia.
Ello no fue óbice para que tras su vuelta a los Países Bajos se relatara que el combate había sido una victoria total que había ocasionado más de 10.000 muertos a los españoles, cuando en realidad las bajas humanas estuvieron a la par, y apenas rondaron el medio centenar por ambas partes. Algunos oficiosos corresponsales extranjeros afincados en España exageraron tan burdamente las circunstancias y las consecuencias de la acción, que llegaron a anunciar que Heemskerk no solo había vencido en Gibraltar, sino que además también había invadido Cádiz después, donde habría "colgado de las entenas á los agentes de la Inquisición", como así escribió un corresponsal francés[4]. Todo esto después de que Heemskerk hubiese resultado muerto en los primeros compases de la batalla.
Por parte española el historiador Matías de Novoa escribía:
«Procediase con tibieza en los Estados, si bien los holandeses, por no dejar de seguir el curso de robar en el Océano, enviaron algunos bajeles de guerra á molestar las costas de España, que en número de 32, y desbaratados, arrojó á las costas de África, con sólo 10 navíos, el almirante D. Juan Álvarez de Ávila, soldado de envejecida experiencia y militar consejo.»[5]
Referencias
- ↑ El ataque holandés a Gibraltar en 1607: su repercusión en Málaga (I) Europa Sur
- ↑ “La batalla de Gibraltar”, donde la escuadra española fue aniquilada. Cita con la historia y otras narraciones. Consultado el 12 de noviembre del 2020.
- ↑ JACOB VAN HEEMSKERCK Y LA BATALLA DE GIBRALTAR DE 1607 (PRIMERAS IMÁGENES); p.122 Almoraima. Instituto de Estudios Campogibraltareños. Consultado el 6 de diciembre del 2020.
- ↑ Disurs de la rencontre de deux armées navales d'Espagbe et de Holande, et des succés de leur combat, faicet au destroict de Gibraltar le 7 May 1607, á Paris, chez Ieremie Perier
- ↑ Documentos inéditos para la historia de España, t. LX, pág. 363
Bibliografía
- Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895-1903.
- Guardia, Ricardo de la.: Notas para un Cronicón de la Marina Militar de España. Anales de trece siglos de historia de la marina. El Correo Gallego. 1914.
- Colección de documentos inéditos para la historia de España. Facsímil. Kraus Reprint Ltd. Vaduz, 1964. 113 tomos. Utilizado el tomo 60. Historia de Felipe III por Bernabé de Vivanco. Pág. 404.
- Fernández Duro, Cesáreo (1898). Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón III. Madrid, Spain: Est. tipográfico "Sucesores de Rivadeneyra".
- Francis Vere, Salt in their Blood: The Lives of the Famous Dutch Admirals, 1955. (en inglés)
- Geschiedenis van het Nederlandsche zeewezen, Johannes Cornelis de Jonge 1833-1848 (en neerlandés)
- Vier eeuwen varen, L.M. Akveld, Ph.M. Bosscher, J.R. Bruijn en F.C. van Oosten 1973 (en neerlandés)
- Warnsinck, J.C.M. (1941): Twaalf Doorluchtige Zeehelden (en neerlandés)
Enlaces externos
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- JACOB VAN HEEMSKERCK Y LA BATALLA DE GIBRALTAR DE 1607 (PRIMERAS IMÁGENES)