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Batalla de Goliad
| Batalla de Goliad | ||||
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| Independencia de Texas | ||||
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Archivo:Presidio La Bahía.jpg El Presidio La Bahía en Goliad, escenario de la batalla. | ||||
| Fecha | 9 y 10 de octubre de 1835 | |||
| Lugar | Presidio de La Bahía (hoy Goliad, Texas, EE. UU.) | |||
| Resultado | Victoria texana | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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| Fuerzas en combate | ||||
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| Bajas | ||||
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| coordenadas = 28°38′48″N 97°22′54″O / 28.646667, -97.381667
La batalla de Goliad, librada en la madrugada del 10 de octubre de 1835, fue el segundo enfrentamiento armado de la Revolución de Texas, después de la escaramuza de González.[1] En este combate, un grupo de colonos texanos atacó y tomó el Presidio La Bahía, un fuerte cercano a la población de Goliad. La victoria texana permitió aislar a las tropas mexicanas al mando del general Martín Perfecto de Cos en San Antonio de Béjar y supuso un importante botín de armas y suministros para los rebeldes.[2]
Antecedentes
En 1835, la tensión entre el gobierno centralista de México y los colonos estadounidenses en Texas era máxima. El cambio del federalismo al centralismo impulsado por el presidente Antonio López de Santa Anna había encendido los ánimos en varias regiones del país.[3]
Las principales guarniciones mexicanas en Texas se encontraban en el Álamo en San Antonio de Béjar y en el Presidio La Bahía cerca de Goliad.[4] Goliad ocupaba una posición estratégica, ya que se hallaba a medio camino entre Béjar y el puerto de Copano, por donde llegaban suministros y refuerzos desde el interior de México.[5] Consciente de la inestabilidad, Santa Anna envió a su cuñado, el general Martín Perfecto de Cos, a sofocar la rebelión. Cos arribó a la bahía de Copano el 20 de septiembre con unos 500 soldados y estableció su cuartel general en Goliad el 2 de octubre.[2]
El mismo día de la llegada de Cos a Goliad, tuvo lugar la Batalla de González, considerada el primer disparo de la revolución. Al enterarse de la victoria texana, Cos decidió marchar hacia Béjar para reforzar la guarnición, partiendo el 5 de octubre con la mayoría de sus tropas, pero dejando atrás la mayor parte de sus provisiones y una pequeña guarnición al mando del coronel Juan López Sandoval.[2]
Mientras tanto, varios líderes texanos como James Fannin y Philip Dimmitt ya habían estado planeando un golpe contra Cos. Al enterarse de que este se había ido, decidieron atacar de todas formas la guarnición de Goliad para hacerse con los valiosos suministros.[1]
Preludio de la batalla
El 6 de octubre, un grupo de milicianos en Matagorda eligió a George M. Collinsworth como su capitán y decidió marchar hacia Goliad. La columna, que creció hasta unos 125 hombres durante el trayecto, incluyó a veteranos como Ben Milam, quien recién había escapado de una prisión en Monterrey.[3]
La noche del 9 de octubre, los texanos acamparon a una milla de Goliad. Según relatos posteriores del general mexicano Vicente Filisola (quien no estaba presente), los texanos intentaron emboscar a los oficiales mexicanos invitándolos a un baile en la ciudad. Aunque algunos oficiales acudieron brevemente, sospecharon y regresaron al fuerte.[6] Las fuentes texanas no mencionan este incidente, pero sí confirman que recibieron la ayuda de algunos tejanos (hispanos residentes en Texas) que les proporcionaron información sobre el débil estado de la guarnición y les prestaron hachas para forzar las puertas del presidio.[7]
El combate
En la madrugada del 10 de octubre, los texanos lanzaron su ataque sorpresa. El único centinela mexicano fue abatido rápidamente. Usando las hachas, los rebeldes cortaron una puerta en la muralla norte del fuerte e irrumpieron en el patio interior.[1]
Los soldados mexicanos, tomados por sorpresa, intentaron organizar una defensa desde las murallas, pero estaban en clara desventaja numérica. El combate duró aproximadamente treinta minutos. Según el parte texano, la única baja propia fue Samuel McCulloch, un esclavo liberado que resultó herido en el hombro.[7] Las bajas mexicanas fueron de al menos un muerto y varios heridos.[2]
Ante la inutilidad de la resistencia, el coronel Sandoval ordenó la rendición. Los texanos aceptaron la capitulación con la condición de que los soldados mexicanos entregaran sus armas y abandonaran Texas.[8]
Consecuencias
La victoria texana en Goliad tuvo importantes repercusiones militares y políticas. El botín confiscado incluyó alimentos, mantas, ropa y, sobre todo, 300 fusiles y varios cañones, valuados en unos 10.000 dólares de la época.[8] Estos suministros resultaron vitales para el incipiente Ejército texano que pronto iniciaría el sitio de Béjar.
La pérdida de Goliad aisló por completo al general Cos en San Antonio. Sin control del puerto de Copano, las tropas mexicanas en Béjar quedaron incomunicadas y dependientes de una larga y vulnerable ruta terrestre para recibir refuerzos y suministros.[9]
Tras la batalla, Stephen F. Austin, comandante en jefe de las fuerzas texanas, ordenó que la mayoría de los prisioneros mexicanos fueran puestos en libertad condicional, con la promesa de no volver a tomar las armas contra Texas. Unos 100 hombres al mando de Philip Dimmitt se quedaron para guarnecer Goliad, mientras que el resto se unió a la marcha hacia Béjar.[2]
La estabilidad en Goliad, sin embargo, fue breve. Poco después estalló una conspiración liderada por el capitán mexicano Manuel Sabriego (quien estaba casado con una mujer de Goliad y había sido herido en la batalla) para recuperar el fuerte. El complot fue descubierto y frustrado, pero la tensión en la región se mantuvo alta durante los meses siguientes.[10]
Un año después, cerca del mismo lugar, las fuerzas mexicanas ejecutaron a cientos de prisioneros texanos en lo que se conocería como la Masacre de Goliad, un evento que, junto con la caída de El Álamo, avivó el ansia de venganza de los rebeldes y contribuyó a la victoria final en la Batalla de San Jacinto.[1]
Legado
El Presidio La Bahía se conserva como un sitio histórico en la actual Goliad, Texas. Samuel McCulloch, el único texano herido en la batalla, fue honrado décadas más tarde por la legislatura de Texas, que le concedió una excepción a las leyes que prohibían residir en la república a los esclavos liberados, como recompensa por su servicio y su sacrificio.[11]
Referencias
Notas
- ↑ 1,0 1,1 1,2 1,3 «Goliad (1835): la primera gran victoria de los rebeldes de Texas, previa a la batalla de El Álamo». ABC (España). 10 de mayo de 2019. Consultado el 21 de abril de 2026.
- ↑ 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 Roell, Craig H., Goliad Campaign of 1835 (en English), Handbook of Texas, consultado el 21 de abril de 2026.
- ↑ 3,0 3,1 «La primera gran victoria de los 'Texians' en su guerra contra México». El Mundo (España). 9 de octubre de 2015. Consultado el 21 de abril de 2026.
- ↑ Scott (2000), p. 19.
- ↑ Scott (2000), p. 18.
- ↑ Huson (1974), p. 15.
- ↑ 7,0 7,1 Hardin (1994), p. 16.
- ↑ 8,0 8,1 Scott (2000), p. 20.
- ↑ Hardin (1994), p. 19.
- ↑ Hardin (1994), p. 17.
- ↑ Huson (1974), p. 13.
Bibliografía
Hardin, Stephen L. (1994), Texian Iliad – A Military History of the Texas Revolution, Austin, Texas: University of Texas Press, ISBN 0292730861, OCLC 29704011.
Huson, Hobart (1974), Captain Phillip Dimmitt's Commandancy of Goliad, 1835–1836: An Episode of the Mexican Federalist War in Texas, Usually Referred to as the Texian Revolution, Austin, Texas: Von Boeckmann-Jones Co..
Roell, Craig H. (1994), Remember Goliad! A History of La Bahia, Fred Rider Cotten Popular History Series (9), Austin, Texas: Texas State Historical Association, ISBN 087611141X.
Scott, Robert (2000), After the Alamo, Plano, Texas: Republic of Texas Press, ISBN 9780585227887.