| Contenidos de Wikipedia en español bajo licencia CC BY-SA 4.0 ⇔ Mapas de OpenStreetMap bajo licencia ODbL |
Epicureísmo

El epicureísmo es un movimiento filosófico fundado alrededor del 307 a. C. basado en las enseñanzas del antiguo filósofo griego Epicuro de Samos, el cual fundó una escuela llamada "El Jardín" y cuyas ideas fueron seguidas por otros filósofos, llamados "epicúreos".[1] El Jardín se hizo famoso por el cultivo de la amistad y por estar abierto a la participación de las mujeres, en contraste con lo habitual en la Academia fundada por Platón y en el Liceo de su discípulo Aristóteles. De hecho, Epicuro se opuso a platónicos y peripatéticos, y sus enseñanzas quedaron recogidas en un conjunto de obras muy numerosas, según el testimonio de Diógenes Laercio, pero de las que ha llegado hasta nosotros solo una parte muy pequeña, aunque significativa, compuesta esencialmente por fragmentos. Con todo, el pensamiento de Epicuro quedó inmortalizado en el poema latino De rerum natura (De la naturaleza de las cosas), del poeta latino Tito Lucrecio Caro.
Han sobrevivido pocos escritos de Epicuro. Sin embargo, hay testimonios independientes de sus ideas procedentes de sus discípulos posteriores. Mientras que el estoicismo tuvo un largo desarrollo, las doctrinas epicúreas quedaron fijadas por su fundador.[2] Algunos estudiosos consideran que el poema épico De rerum natura (en latín: De la naturaleza de las cosas) de Lucrecio presenta en una obra unificada los argumentos y teorías centrales del epicureísmo. Muchos de los rollos desenterrados en la Villa de los Papiros en Herculano son textos epicúreos. Se cree que al menos algunos pertenecieron al filósofo epicúreo Filodemo de Gadara. Epicuro también tuvo un discípulo rico del siglo II d. C., Diógenes de Enoanda, que tenía un pórtico inscrito con principios de la filosofía erigido en Enoanda, Licia (actual Turquía), por lo cual podemos saber que aún era una escuela filosófica pujante más de cuatro siglos después de su creación.
Epicuro fue un atomista, siguiendo los pasos de Demócrito. Su materialismo lo llevó a una crítica generalizada contra la superstición y la intervención divina. Al igual que el filósofo cirenaico Aristipo, Epicuro era un hedonista, pero creía que el mayor bien consistía en buscar un placer modesto y sostenible en forma de un estado de ataraxia (tranquilidad y liberación del miedo) y aponía (ausencia de dolor corporal) a través del conocimiento del funcionamiento del mundo y los deseos limitantes. En consecuencia, Epicuro y sus seguidores generalmente se retiraron de la política y recomendaron hacerlo porque podría conducir a frustraciones, disgustos y ambiciones que pueden entrar directamente en conflicto con la búsqueda epicúrea de paz mental y virtudes.
Aunque el epicureísmo es una forma de hedonismo en la medida en que declara que el placer es su único objetivo intrínseco, el concepto de que la ausencia de dolor y miedo constituye el mayor placer, y su defensa de una vida simple, lo hacen muy diferente del "hedonismo" entendido coloquialmente, más identificado con la doctrina de Aristipo y los cirenaicos.
El epicureísmo floreció en la era helenística tardía y durante la era romana, y se establecieron muchas comunidades epicúreas, como las de Antioquía, Alejandría, Rodas y Herculano. A fines del siglo III d. C., el epicureísmo casi desapareció, y se le opusieron otras filosofías (principalmente el neoplatonismo) que entonces estaban en auge. Durante el Renacimiento fue frecuentemente denostado, aunque algunos humanistas, entre ellos Francisco de Quevedo, ya en el Barroco, escribieron para defenderlo (Defensa de Epicuro contra la común opinión, 1635). El interés por el epicureísmo resucitó empero durante la laica Ilustración y continúa en la Edad Contemporánea.
El Jardín
Culto de Epicuro

Según Diskin Clay, el propio Epicuro estableció la costumbre de celebrar su cumpleaños anualmente con comidas comunes, acorde con su estatura como heros ktistes ("héroe fundador") del Jardín. Ordenó en su testamento fiestas conmemorativas anuales para sí mismo en la misma fecha (10 del mes de Gamelion).[4] Las comunidades epicúreas continuaron esta tradición,[5] refiriéndose a Epicuro como su "salvador" (sóter) y celebrándolo como héroe. Séneca citó la máxima epicúrea: "Haz, dice, todas las cosas como si Epicuro te mirara".[6] El culto al héroe de Epicuro puede haber operado como una religión cívica de variedad en El jardín.[7] Lucrecio escribió desde el comienzo mismo del poema De rerum natura su propósito de explicar la filosofía de Epicuro de la manera más clara, fiel y persuasiva posible, a quien considera como el liberador de la superstición al proporcionar una explicación del origen y la estructura del universo.[8][9]
¿No debemos nuestra más viva gratitud a aquel que, prestando oídos, por decirlo así, a esta voz de la naturaleza, la comprendió con tanta seguridad y profundidad que ha llevado a todos los hombres de mente sana al camino de la vida sosegada, tranquila, reposada y feliz? Y el hecho de que a ti te parezca poco erudito se debe a que, en su opinión, no había otra erudición que la que enseña la doctrina de la felicidad.Nonne ei maximam gratiam habere debemus, qui hac exaudita quasi voce naturae sic eam firme graviterque comprehenderit, ut omnes bene sanos in viam placatae, tranquillae, quietae, beatae vitae deduceret? Qui quod tibi parum videtur eruditus, ea causa est, quod nullam eruditionem esse duxit, nisi quae beatae vitae disciplinam iuvaret.Cicerón. De finibus I, 71.
Sin embargo, la clara evidencia de un culto al héroe epicúreo, así como el culto en sí, parece sepultado por el peso de la interpretación filosófica póstuma,[10] pero el hecho de distinguir a Epicuro deja claro que los epicúreos no estaban preocupados por la búsqueda de la verdad a través de una argumentación persuasiva sino más bien por la devoción de una guía espiritual única y profesor.[3]
Eikas
Obras y fuentes


Diógenes Laercio, antiguo biógrafo y doxógrafo que vivió en el último siglo del epicureísmo (siglo III), dedicó el libro décimo y último de su obra Vida y opiniones de los filósofos ilustres a la filosofía de Epicuro y sus seguidores. Según refiere Diógenes Laercio, Epicuro dejó más de 300 manuscritos, incluyendo 37 tratados sobre física y numerosas obras sobre el amor, la justicia, los dioses y otros temas. Diógenes Laercio recoge el título de unas cuarenta obras:[11][12]
- De la naturaleza (treinta y siete libros)
- De los átomos y el vacío
- Del amor
- Epítome de los escritos contra los físicos
- Dudas contra los megáricos
- Sentecias selectas
- De las sectas
- De las plantas
- Del fin
- Del criterio o Canon
- Queredemo o De los dioses
- De la santidad o Hegesianax
- De las vidas
- De las obras justas
- Neocles
- A Temista
- El Banquete (Simposio)
- Euríloco
- A Metrodoro
- De la visión
- Del ángulo del átomo
- Del tacto
- Del destino
- Opiniones sobre las pasiones.[13]
- A Timócrates.
- Pronósticos
- Exhortaciones
- De las imágenes mentales
- De la fantasía
- Aristóbulo
- De la música
- De la justicia y las otras virtudes
- De los dones y la gracia
- Polimedes
- Timocrates (tres libros)
- Metrodoro (cinco libros)
- Antídoro (dos libros)
- Opiniones sobre enfermedades, dirigidas a Mitres
- Calístolas
- Del reino
- Anamenes
- Epístolas
Sin embargo, estas obras se han perdido y solo sobrevivieron en citas recogidas. Lo que conocemos de la filosofía epicúrea es a través de las siguientes fuentes:
- Tres cartas y varias máximas de Epicuro que Diógenes Laercio reproduce en el libro X de su obra:
- Carta a Heródoto, que trata la física atomista y criterio del conocimiento.
- Carta a Pítocles, referida a la cosmología, la astronomía y la meteorología. un resumen de sus propias enseñanzas morales y teológicas,
- Carta a Meneceo, que aborda y resume sus enseñanzas éticas hedonistas y teológicas.
- Máximas capitales, conjunto de unos cuarenta dogmas de contenido ético y gnoseológico.
- Un códice vaticano, el Gnomologium Vaticanum, que contiene 81 fragmentos breves encontrados en la Biblioteca Apostólica Vaticana en 1888 por Karl Wotke.[14][15]
- Obras de sus discípulos, como la inscripción de Diógenes de Enoanda[16] y Sobre la Naturaleza (Περὶ Φύσεως) del filósofo epicúreo Filodemo de Gadara desde la biblioteca calcinada en Herculano. La mayoría de los papiros supervivientes se encuentran en la Biblioteca Nacional de Nápoles. Partes importantes del Libro II están preservados en el Museo Británico.[17] De esta obra también se han conservado fragmentos en la biblioteca del epicúreo Pisón (tal vez de Lucio Calpurnio Pisón Cesonino). Nombrado en honor al filósofo, el Philodemus Project es un esfuerzo internacional, apoyado por una importante subvención del Fondo Nacional para las Humanidades y por contribuciones de individuos y universidades participantes, para reconstruir nuevos textos de las obras de Filodemo sobre poética, retórica y música.[18]
- Alusiones a las ideas de Epicuro para comentarlas o rebatirlas en los escritos de Sexto Empírico (en Contra los dogmáticos y Contra los profesores), Plutarco (secciones «Contra Colotes», «Sobre la imposibilidad de vivir placenteramente según Epicuro» y «De si está bien dicho lo de “vive ocultamente”» en Moralia), Cicerón (en De natura deorum y en el libro I de De finibus, donde resumió críticamente la filosofía natural epicúrea reproduciendo una conversación mantenida con los epicúreos Lucio Manlio Torcuato y Gayo Valerio Triario)[19] y Séneca (casi en todas las 99 primeras Cartas a Lucilio).[20]
- La exposición de las doctrinas de Epicuro realizada en el largo poema didáctico del romano Lucrecio, De rerum natura. La finalidad era aproximar a la humanidad a la felicidad librándola del temor a los dioses y a la muerte.[21] El poema de Lucrecio ha servido como una de las principales fuentes para transmitir el pensamiento físico y gnoseológico epicúreo.[8]
La fuente principal contemporánea más completa y utilizada de la doctrina epicúrea es la recopilación de textos, testimonios y fragmentos antiguos editada por filólogo alemán Hermann Usener titulado Epicurea (1887). En dicha obra se recogen el libro X de Diógenes Laercio y una serie de citas de la literatura griega y latina sobre Epicuro. El único documento que no incluye son las Sentencias vaticanas (descubiertas en 1888).[22]
Filosofía

El epicureísmo consta de tres partes: la física, que estudia la naturaleza desde una cosmovisión atomista; la canónica o criteriología, que se ocupa de la gnoseología y los criterios por los cuales llegamos a distinguir lo verdadero de lo falso; y la ética, que desarrolla el hedonismo ético, el cual supone la culminación del sistema y a la que se subordinan las dos primeras partes.[1] Georg Lukács enfatiza la universalidad general de la filosofía de Epicuro junto a otros pensadores antiguos como Aristóteles, Spinoza y Hegel al abordar temas sociales, éticos, metafísicos o esteticistas «que tiene su origen en problemas sociales».[23] Karl Marx propuso por primera vez en su tesis doctoral que «la doctrina ética epicúrea está tan estrechamente vinculada a la física y la epistemología epicúreas que se puede decir que las determina».[24] No obstante, las tres ramas de la filosofía epicúrea (canónica, física y ética) son bastante separables y es posible aceptar unas doctrinas y negar otras enseñanzas.[8] Esto se aprecia mejor en los intentos de compatibilizarlo con las enseñanzas cristianas tras la recuperación del pensamiento Epicuro durante la Edad Moderna.
Mientras que para Platón y Aristóteles la filosofía es una búsqueda continua de la verdad, y el conocimiento de esta trae la rectitud en la conducta humana, para Epicuro la filosofía tiene como finalidad la curación del alma humana. La filosofía epicúrea no era teórica, sino más bien práctica, que buscaba sobre todo procurar el sosiego necesario para una vida feliz y placentera en la que los temores al destino, los dioses, o la muerte, quedaran definitivamente eliminados. Para ello, la filosofía epicúrea se fundamentaba en una teoría empirista del conocimiento, en una física atomista inspirada en las doctrinas de Leucipo y Demócrito, y en una ética hedonista.
Que nadie, por joven, tarde en filosofar, ni, por viejo, de filosofar se canse. Pues para nadie es demasiado pronto ni demasiado tarde en lo que atañe a la salud del alma. El que dice que aún no ha llegado la hora de filosofar, o que ya pasó, es semejante al que dice que la hora de la felicidad no viene, o que ya no está presente.Epicuro, Carta a Meneceo (122)[25]
Epicuro argumentó que el placer era el principal bien de la vida.[26] Por lo tanto, Epicuro abogó por vivir de tal manera que se obtenga la mayor cantidad de placer posible durante la vida, pero hacerlo de manera moderada para evitar el sufrimiento incurrido por el exceso de placer en tal placer.[26] Se hizo hincapié en los placeres de la mente más que en los placeres físicos.[26] Los deseos innecesarios producidos artificialmente debían ser suprimidos.[27] Dado que la vida política podía dar lugar a deseos que pudieran perturbar la virtud y la paz mental, como el ansia de poder, o el deseo de fama, se desalentó la participación en la política.[28][29] Además, Epicuro trató de eliminar el miedo a los dioses y a la muerte, considerando esos dos miedos como las principales causas de conflictos en la vida.[30] La muerte no es nada para nosotros, y el dolor suele ser leve, y si es fuerte, suele ser breve.[31] Epicuro recomendó activamente contra el amor apasionado, y creía a veces que era mejor evitar el matrimonio. Consideraba el sexo recreativo como un deseo natural, pero no necesario, que generalmente debería evitarse.[32]
Entiendo —a un joven— que tu disposición natural es demasiado inclinada hacia la pasión sexual. Sigue tu inclinación como quieras, siempre que no violes las leyes, perturbes costumbres bien establecidas, hagas daño a tus vecinos, hagas daño a tu cuerpo, o desperdicies tus posesiones. Es imposible que no seas afectado por una o más de estas condiciones, pues un hombre nunca consigue bien alguno de la pasión sexual, y es afortunado, si no recibe daño.Sentencias vaticanas, 51.
La comprensión epicúrea de la justicia era intrínsecamente como de interés propio. La justicia se consideró buena porque se consideraba beneficiosa para ambas partes.[33] Los individuos no actuarían injustamente, incluso si el acto pasara desapercibido inicialmente, debido a la posibilidad de ser capturados y castigados. Tanto el castigo como el miedo al castigo, causarían perturbación a una persona, y le impedirían ser feliz. Epicuro puso gran énfasis en desarrollar amistades como base de una vida satisfactoria.[34]
Epicuro dice que de todos los medios que la filosofía proporciona para vivir feliz, ninguno es mayor que la amistad, ninguno más fecundo, ninguno más agradable.Cicerón, De finibus, I, 65.
Si bien, la búsqueda del placer formó el punto focal de la filosofía, esta se dirigió en gran medida a los placeres estáticos de minimizar el dolor, la ansiedad, y el sufrimiento. De hecho, Epicuro se refirió a la vida como un regalo amargo.
Y es por esto que decimos, que el placer es principio y fin del vivir venturoso. Y como es el bien primero y connatural, por eso no elegimos todo placer, sino que a veces omitimos muchos placeres, cuando de estos se desprende para nosotros una molestia mayor; y consideramos muchos dolores preferibles a placeres, cuando se sigue para nosotros un placer mayor después de haber estado sometidos largo tiempo a tales dolores. Todo placer, pues, por tener una naturaleza apropiada a la nuestra, es un bien; aunque no todo placer ha de ser elegido; así también, todo dolor es un mal, pero no todo dolor ha de ser por naturaleza evitado siempre.Epicuro, Carta a Meneceo (128-129).[35]
El epicureísmo no niega la existencia de los dioses; más bien niega su participación en el mundo. Según el epicureísmo, los dioses no interfieren con las vidas humanas, ni con el resto del universo de ninguna manera.[36] Algunos eruditos dicen que el epicureísmo cree que los dioses existen fuera de la mente como objetos materiales (la posición realista), mientras que otros afirman que los dioses solo existen en nuestras mentes como ideales (la posición idealista).[1][37]
El epicureísmo rechaza la inmortalidad. Cree en el alma, pero sugiere que el alma es mortal y material, al igual que el cuerpo.[38] Epicuro rechazó cualquier posibilidad de una vida después de la muerte, sin dejar de sostener que no hay que temer a la muerte: «La muerte no es nada para nosotros; porque lo que se disuelve, no tiene sensación, y lo que carece de sensación, no es nada para nosotros».[39] De esta doctrina surgió el epitafio epicúreo: Non fui, fui, non sum, non curo (No fui; yo; no soy; no me importa), que está inscrito en las lápidas de sus seguidores, y visto en muchas lápidas antiguas del Imperio Romano. Esta cita se usa a menudo hoy en día en los funerales humanistas.[40]
Según Adolfo Sánchez Vázquez, «el epicúreo alcanza el bien, retirado de la vida social, sin caer en el temor a lo sobrenatural, encontrando en sí mismo, o rodeado de un pequeño círculo de amigos, la tranquilidad de ánimo y la autosuficiencia».[cita requerida]
Física
Átomos y vacío
Partes mínimas
Movimiento de los átomos
Teoría del clinamen
Cosmología
Canónica
Psicología
Teoría del conocimiento
Filosofía del lenguaje
Ética
Clasificación de placeres
Clasificación de deseos
Virtudes morales
Amor y amistad
El Tetrafármaco
Miedo a los dioses
Miedo a la muerte
Miedo al dolor
Carece también de sentido temer al futuro, puesto que: «ni completamente no nuestro, a fin de que no lo esperemos con total certeza como si tuviera que ser, ni desesperemos de él como si no tuviera que ser en absoluto».[41] En cuanto al padecimiento del dolor o el miedo de sufrirlo, la filosofía epicúrea sostiene como se mostró anteriormente que los placeres naturales nos alejan del dolor y son fáciles de obtener. Finalmente, lo que causa dolor se puede alejar enfocándose en el placer.[42]
No se demora continuamente el dolor en la carne, sino que el más agudo perdura el mínimo tiempo, y el que solo aventaja apenas lo placentero de la carne no persiste muchos días. Y las enfermedades muy duraderas ofrecen a la carne una mayor cantidad de placer que de dolor.Οὐ χρονίζει τὸ ἀλγοῦν συνεχῶς ἐν τῇ σαρκί, ἀλλὰ τὸ μὲν ἄκρον τὸν ἐλάχιστον χρόνον πάρεστι, τὸ δὲ μόνον ὑπερτεῖνον τὸ ἡδόμενον κατὰ σάρκα οὐ πολλὰς ἡμέρας συμμένει. αἱ δὲ πολυχρόνιοι τῶν ἀρρωστιῶν πλεονάζον ἔχουσι τὸ ἡδόμενον ἐν τῇ σαρκὶ ἤπερ τὸ ἀλγοῦν.
Aun si el dolor es excesivo, entonces llevará a la muerte,[43] pero, como se estableció anteriormente, no es algo que temer y, como explicó Filodemo, los átomos se desprenden sin dolor a través del cuerpo al morir.[44] Es cierto para Epicuro que hay veces en las que es necesario sufrir un dolor para recibir un placer futuro, pero sería de necios ver la vida solo como un filón de dolores. Frente a posiciones pesimistas o antinatalistas, Epicuro recalcó que es mejor seguir vivo, pues el sabio no teme el no vivir y es de necios decir que «bueno es no haber nacido, o, habiendo nacido, franquear cuanto antes las puertas del Hades» porque si fuera así, se pregunta Epicuro: «Pues si está convencido de lo que dice, ¿cómo es que no abandona la vida?».[45]
Desaprueba Epicuro tanto a los que desean la muerte como a los que la temen, y dice: «Es ridículo correr hacia la muerte por tedio de la vida, cuando es la manera de vivir la que hace correr hacia la muerte». Así mismo dice —Epicuro— en otro lugar «¿Qué ridículo es desear la muerte cuando el miedo a la muerte te ha hecho la vida angustiosa?»Séneca, Cartas a Lucilio, XXIV.
Respecto al suicidio, Epicuro sigue una posición similar a la estoica. Dice que «no hay ninguna necesidad de vivir en la necesidad» pero esta posibilidad no es deseable, pues el sabio, aun en las condiciones más adversas puede afirmar el placer de toda la vida.[46][47] Epicuro siguió estos principios hasta el final de su vida. Diógenes Laercio recoge una carta que Epicuro escribió en su lecho de muerte a Idomeo que dice: «Hallándonos en el feliz y último día de vida, y aun ya muriendo, os escribimos así: tanto es el dolor que nos causan la estranguria y la disentería, que parece no puede ser ya mayor su vehemencia. No obstante, se compensa de algún modo con la recordación de nuestros inventos y raciocinios».
Absolutamente pequeño aquél para quien son muchos los motivos razonables para abandonar la vida.Μικρὸς παντάπασιν ᾧ πολλαὶ αἰτίαι εὔλογοι εἰς ἐξαγωγὴν βίου.Epicuro, Sentencias Vaticanas, XXXVIII
Política
La visión epicúrea de la política es producto de la eclosión del helenismo, el cual "trajo consigo una nueva sensación de convivir en un espacio ilimitado, donde las relaciones eran mucho más laxas que en el marco concreto de la ciudad nativa" pero "el sentimiento ciudadano de pertenecer a una comunidad autosuficiente y libre” desapareció.[48] El epicureísmo surge durante la transición del siglo IV al siglo III a. C., tras la decadencia de las polis griegas y las guerras entre los reyes helénicos por suceder a Alejandro Magno. Luego, “el Sabio no puede contar ya con la seguridad que en el pasado le otorgara la polis”.[49] En medio del caos político y religioso, la filosofía helenística cambia de rumbo político a la felicidad individual tomando como referencia las leyes de la Naturaleza, del Cosmos subordinadas a los fines prácticos de la existencia. El sabio no es solo el que sabe sino «el que sabe vivir». La política Epicuro explica cómo el sabio puede separarse del polis creando buenas relaciones políticas con el Estado para que lo deje en paz.[24]
Contracultura epicúrea
Las enseñanzas epicúreas rebasaron el ámbito de la educación en el mundo griego o paideía, al centrarse en un programa de formación para la realización espiritual que para el triunfo en la vida pública.[50] No se centraron en los estudios típicos de la época de las clases altas como retórica, lógica y poesía. Las convicciones antidialécticas de Epicuro también eran antielitistas.[51]
Para los epicúreos, todas nuestras relaciones sociales son una cuestión de cómo nos percibimos mutuamente, de las costumbres y tradiciones. Nadie es inherentemente de mayor valor o está destinado a dominar a otro.[52] Esto se debe a que no hay una base metafísica para la superioridad de un tipo de persona, todas las personas están hechas del mismo material atómico y, por lo tanto, son naturalmente iguales.[52] Incluso los esclavos que estaban al servicio de las enseñanzas en la escuela. Aun así, Filodemo de Gadara consideró que es aceptable poseer esclavos ya que es miserable cultivar la tierra uno mismo.[44]
En la escuela epicúrea, "los lazos de unión de la comunidad debían anteponerse a cualquier otra virtud política o social".[53] Los epicúreos eran bastante cosmopolitas según los estándares atenienses. No hicieron distinciones de nacionalidad.[54] Diógenes de Enoanda este sentimiento diciendo: "todo estará lleno de justicia y amistad mutua, y no habrá necesidad de murallas ni leyes".[55]

Las mujeres gozaban de estatus en la escuela, tanto esposas legítimas, como Temista; al igual que prostitutas (heteras) como Leontion, quienes tradicionalmente eran frecuentemente maltratadas. El comediógrafo Menandro, amigo de Epicuro, representó en su obra la Rapada la forma en que se maltrataban a las heteras.[56]
La convivencia entre iguales formaría lazos de amistad que se anteponen a cualquier virtud política o social.[50] La comunidad de amigos debían ejercer la parresía, un ideal de libertad de expresión, recto razonamiento y diálogo franco junto con una crítica sensata entre profesores y alumnos, excluyendo la falsedad, el silencio o simples halagos.[57][58]
«No necesitamos tanto la ayuda de nuestros amigos como la confianza de su ayuda en la necesidad.»Epicuro, Sentencias Vaticanas, 25.
Apoliticismo

En contraste con las tradiciones filosóficas estoicas, platónicas y aristotélicas,[59] los epicúreos mostraron poco interés en participar en la política de la época, ya que hacerlo genera problemas. En su lugar, abogaron por el abandono de la polis por una comunidad de amigos.[60][61][62] Epicuro sostuvo que así la política y la filosofía son irreconciliables, y que el filósofo debe rechazar lo político en favor de la vida contemplativa. También desalienta la participación política,[52] ya que hacerlo conduce a la perturbación y la búsqueda de estatus. Este principio se resume en la frase láthê biōsas (λάθε βιώσας), que significa "vive en la oscuridad", "vive la vida sin llamar la atención", es decir, vive sin perseguir la gloria o la riqueza o el poder, pero anónimamente, disfruta de pequeñas cosas como la compañía de amigos.[63][64] Plutarco elaboró sobre este tema en su ensayo Ei kalôs eírêtai tò láthê biôsas (en latín: An rectum dictum sit latenter esse vivendum) en su obra Moralia;[65][66] (cf. Flavio Filóstrato,Vita Apollonii XIII. 28.12).[67]
«Nos debemos liberar de nosotros mismos de la prisión de los asuntos habituales y políticos.»Epicuro, Sentencias Vaticanas, 58
Sin embargo, los epicúreos no son estrictamente apolíticos como los cínicos. Los epicúreos reconocieron que alguna asociación política pueda ser vista como beneficiosa, por ejemplo, en el mantenimiento de la seguridad y la adquisición de riqueza. Epicuro reconoce los beneficios de vivir en una sociedad, cuyas leyes, si son justas, son útiles para promover la felicidad (Máximas capitales, XXXIII - XL).
«Cuando ya se ha conseguido hasta cierto punto la seguridad frente a la gente mediante una sólida posición y abundancia de recursos, aparece la más nítida y pura, la seguridad que procede de la tranquilidad y del apartamiento de la muchedumbre.»Máximas capitales, XIV
Si bien esta evasión o libertad podría lograrse por medios políticos, Epicuro insistió en que la participación en la política no lo liberaría del miedo y él aconsejó no llevar una vida política.[68][69] Séneca resume la posición epicúrea así: "Un hombre sabio no se acercará a los asuntos públicos a menos que algo intervenga" (Non accedet ad rem publicam sapiens, nisi si quid intervenerit).[70] Epicuro también matiza en el libro II De las Vidas que el sabio "ni procurará la tiranía; ni vivirá como cínico, como lo dice ".[71]
El epicureísmo hace consciente la preferencia de las personas por la solidaridad y salvación personal en lugar de vagas utopías políticas.[24] En cambio, Epicuro alentó la formación de una comunidad de amigos fuera del estado político tradicional. En las primeras generaciones de epicúreos había un ideal de una "vida compartida" (contubernium) como "muchos miembros de un cuerpo".[57] Esta comunidad de amigos virtuosos se enfocaría en asuntos internos y justicia. Algunas asociaciones políticas podrían conducir a ciertos beneficios para el individuo que ayudarían a maximizar el placer y evitar la angustia física o mental.[59] En lo que respecta a la organización epicúrea, Georg Lukács hace su valor para ver cómo un grupo media la teoría y la práctica.[24]
Benjamin Farrington vio a Epicuro aparece como un reformador radical de la sociedad griega hacia su ideal de "amistad y no justicia, libertad y no autoridad, individualidad y no universalidad, experiencia sensorial y no axiomas a priori".[72] Según Emilio Lledó, Epicuro entendía la política como expansión de la felicidad, justicia, sabiduría, belleza, etc.[73] En el Manifiesto hedonista, Michel Onfray caracteriza la política epicúrea por un estilo de vida de activismo y poder sobre nuestro mundo. Sostiene que esto no es menos político que otras formas de activismo que se relacionan directamente con el Estado.[74] El pensamiento epicúreo influyó en el pensamiento de políticos como Thomas Jefferson, Frances Wright y Karl Marx.[75]
Origen de la civilización

Justicia
Religión

El epicureísmo no niega la existencia de los dioses; más bien niega su participación en el mundo. Según el epicureísmo, los dioses no interfieren en la vida humana ni en el resto del universo de ninguna manera,[76] por lo que rechaza la idea de que los fenómenos meteorológicos aterradores sean un castigo divino.[77] Uno de los miedos de los que el epicúreo debería liberarse es el miedo relacionado con las acciones de los dioses.[78]
Teología epicúrea
En mitología griega existen múltiples mitos e historias de los dioses olímpicos castigando físicamente a otros dioses, titanes (ver: Prometeo y Atlas) y a humanos, tanto en vida como tras la muerte (ver: Tántalo, Sisifo y Ixión). Además, también sus castigos se manifestaban con fenómenos naturales. Por ejemplo, Poseidón inundó Atenas tras perder contra Atenea el patronazgo de la ciudad[79][80] y Zeus destruyó y hundió la nave de Odiseo con un rayo, matando a toda su tripulación.[81] Platón expresó en el Mito de Er su visión del inframundo, donde las almas eran castigadas o premiadas por sus acciones en vida.[82]
Como Jenófanes, Epicuro rechazó la visión griega convencional de los dioses como seres antropomórficos que caminaban por la tierra como gente común, engendraban descendientes ilegítimos con mortales y perseguían disputas personales.[83] En cambio, enseñó que los dioses son moralmente perfectos, pero seres separados e inmóviles que viven en las regiones remotas del espacio interestelar (metakosmia), y no se preocupan en absoluto por el destino de los hombres ni se inmiscuían en el gobierno del universo; el sabio, por ende, debía honrarlos.[84][85]
Pues, ciertamente, los dioses existen: en efecto, el conocimiento acerca de ellos es evidente. Pero no son como los estima el vulgo; porque este no preserva tal cual lo que de ellos sabe. Y no es impío el que rechaza los dioses del vulgo, sino el que imputa a los dioses las opiniones del vulgo. Pues las afirmaciones del vulgo sobre los dioses no son prenociones, sino suposiciones falsas.Epicuro, Carta a Meneceo (123-124)[86]
De acuerdo con estas enseñanzas, Epicuro rechazó rotundamente la idea de que las deidades estuvieran involucradas en los asuntos humanos de alguna manera.[87][83] «¿Qué utilidad saca Dios del hombre —dice Epicuro— como para hacerlo para sí?».[88] Similar al motor inmóvil aristotélico que es un pensamiento autocontemplativo (noeseos noesi),[89] Epicuro sostuvo que los dioses son tan absolutamente perfectos y están tan alejados del mundo que son incapaces de escuchar oraciones o súplicas,[90] o de hacer prácticamente cualquier cosa además de contemplar sus propias perfecciones.[83] En su Carta a Heródoto, él niega específicamente que los dioses tengan algún control sobre los fenómenos naturales, argumentando que esto contradiría su naturaleza fundamental, que es perfecta, porque cualquier tipo de participación mundana empañaría su perfección.[83] Advirtió además que creer que los dioses controlan los fenómenos naturales solo engañaría a las personas haciéndoles creer la visión supersticiosa de que los dioses castigan a los humanos por las malas acciones, lo que solo infunde miedo y evita que las personas adquieran ataraxia.[83] Esta actitud crítica hacia la religión suscitó el odio a Epicuro ya en la antigüedad.[91]
Si los dioses escucharan las oraciones de los hombres, todos los hombres habrían perecido rápidamente: porque siempre están orando por el mal unos contra otros.
En su Carta a Meneceo, el primer consejo que el propio Epicuro da a su alumno es: «Primero, crea que un dios es un animal indestructible y bendito, de acuerdo con la concepción general de dios sostenido comúnmente, y no atribuya a dios nada ajeno a su indestructibilidad o repugnante a su bienaventuranza».[87] Epicuro y sus seguidores sostuvieron que sabían que los dioses existen porque «nuestro conocimiento de ellos es una cuestión de percepción clara y distinta», lo que significa que las personas pueden sentir empíricamente sus presencias. No quiso decir que las personas pueden ver a los dioses como objetos físicos, sino que pueden ver visiones de los dioses enviadas desde las regiones remotas del espacio interestelar en el que realmente residen. Los dioses son proyecciones imaginativas (phantastikás) del pensamiento, que no podían ser comprobadas por las sensaciones (como los átomos). Decía Epicuro que la razón nos conduce a pensar que existe una naturaleza que es superior a la humana.[92] Entendió que la felicidad suprema, que reside en Dios, no admite incremento; mientras que la humana recibe incremento y decremento de placeres. Con la comprensión epicúrea de los dioses, se dice en la Carta a Meneceo que con sus enseñanzas se vivirá «como un dios entre hombres».[93] Según George K. Strodach, Epicuro podría fácilmente haber prescindido de los dioses por completo sin alterar en gran medida su cosmovisión materialista, pero los dioses siguen desempeñando una función importante en la teología de Epicuro como modelos de virtud moral que deben ser emulados y estimados.[83]
Epicuro criticó la religión popular tanto en su Carta a Meneceo como en su Carta a Heródoto con un tono sobrio y moderado.[83] Los epicúreos posteriores siguieron principalmente las mismas ideas que Epicuro, creyendo en la existencia de los dioses, pero rechazando enfáticamente la idea de la providencia divina.[87] Sin embargo, sus críticas a la religión popular suelen ser menos amables que las del propio Epicuro.[83] La Carta a Pítocles es más despectiva hacia la religión popular. El devoto seguidor de Epicuro, el poeta romano Lucrecio, atacó apasionadamente la religión popular en su poema filosófico De la naturaleza de las cosas.[83] En este poema, Lucrecio declara que las prácticas religiosas populares no solo no inculcan la virtud, sino que más bien resultan en «fechorías tanto malvadas como impías», citando el mítico sacrificio de Ifigenia como ejemplo.[83] Lucrecio sostiene que la creación y la providencia divinas son ilógicas, no porque los dioses no existan, sino porque estas nociones son incompatibles con los principios epicúreos de la indestructibilidad y la bienaventuranza de los dioses.[87][83] El último filósofo pirronista Sexto Empírico rechazó las enseñanzas de los epicúreos específicamente porque los consideraba dogmaticistas teológicos.[87]
La forma en que existen los dioses epicúreos todavía se discute. Algunos estudiosos dicen que el epicureísmo cree que los dioses existen fuera de la mente como objetos materiales (la posición realista), mientras que otros afirman que los dioses solo existen en nuestras mentes como ideales (la posición idealista).[94][95][96] La posición realista sostiene que los epicúreos entienden que los dioses existen como seres físicos e inmortales hechos de átomos que residen en algún lugar de la realidad.[94][96] Sin embargo, los dioses están completamente separados del resto de la realidad; no están interesados en el mundo, no juegan ningún papel en él y permanecen completamente imperturbables por él.[97] En cambio, los dioses viven en lo que se llama metacosmia, o el espacio entre mundos.[98] Por el contrario, la posición idealista sostiene que Epicuro en realidad no concibió a los dioses como existentes en la realidad. Más bien, se dice que Epicuro vio a los dioses simplemente como formas idealizadas de la mejor vida humana,[95][99] y se piensa que los dioses fueron emblemáticos de la vida a la que se debe aspirar. El debate entre estas dos posiciones fue revivido por A. A. Long y David Sedley en su libro de 1987, The Hellenistic Philosophers, en el que ambos argumentaron a favor de la posición idealista. Si bien aún no se ha alcanzado un consenso académico, la posición realista sigue siendo el punto de vista predominante en este momento.[95][96]
Paradoja de Epicuro

El epicureísmo también ofreció argumentos en contra de la existencia de los dioses en la forma propuesta por otros sistemas de creencias. Los epicúreos rechazaban la antropocéntrica teleología de los estoicos, así como la teodicea frente al mal que el universo aflige a la vida humana. Lucrecio explica por ejemplo que inferir la creación divina de órganos corporales mediante analogías de artefactos es inválido "pues no han sido formados nuestros miembros para servicio nuestro". Un vaso fue creado para facilitar el beber pero el ojo no fue creado para ver, porque antes de que hubiera ojos no existía la función de ver (ver: Argumento teleológico y Analogía del relojero).[102][103] También dijo que «afirmar, por lo demás, que los dioses quisieron disponer esta extraordinaria naturaleza del mundo en favor de los hombres... es una locura. Efectivamente, ¿qué ventaja puede dar a los inmortales y bienaventurados nuestra gratitud, de forma que se decidan a hacer cualquier cosa en favor nuestro?».[88] Finalmente Lucrecio criticó la divina providencia apelando a la gran cantidad de males naturales.[103][104]
«La naturaleza de ninguna forma ha sido hecha por la divinidad mirando por el bien de los hombres: tan dotada está de culpa... ¿Cómo si no es que las estaciones nos traen las distintas enfermedades? ¿Cómo es que la muerte anda rondando las cunas de los niños?»Lucrecio, De rerum natura (V.198 - V.221)
La llamada Paradoja de Epicuro, o Problema del mal, es un famoso argumento contra la existencia de un Dios o dioses todopoderosos y providenciales.[100] Según como lo registró Lactancio en De Ira Dei:
Dios quiere eliminar las cosas malas y no puede, o puede pero no quiere, o no quiere ni puede, o ambos quiere y puede. Si él quiere y no puede, entonces es débil, y esto no se aplica a Dios. Si puede pero no quiere, entonces es rencoroso, lo que es igualmente extraño a la naturaleza de Dios. Si no quiere ni puede, es débil y rencoroso, y por lo tanto no es un dios. Si él quiere y puede, ¿cuál es la única cosa apropiada para un dios, de dónde vienen las cosas malas? ¿O por qué no los elimina?[101]
Este tipo de argumento de trilema (Dios es omnipotente, Dios es bueno, pero el mal existe) fue uno de los favorecidos por los escépticos griegos antiguos , y este argumento puede haber sido atribuido erróneamente a Epicuro por Lactancio, quien, desde su perspectiva cristiana, consideraba a Epicuro como un ateo.[105] Según Reinhold F. Glei, se establece que el argumento de la teodicea proviene de una fuente académica que no solo no es epicúrea, sino incluso antiepicúrea.[106] La versión más antigua existente de este trilema aparece en los escritos del filósofo pirronista Sexto Empírico.[107]
Si [los dioses] dispusieran todas las cosas, no habría nada malo ni malo en el universo; pero [la gente] dice que todo está lleno de maldad. Por lo tanto, no se dirá que los dioses provean todo. Pero si proveen para algunas cosas, ¿por qué proveen para estas y no para aquellas? O ambos quieren y pueden proveer para todos, o quieren pero no pueden, o pueden pero no quieren, o no quieren ni pueden. Si ambos quisieran y pudieran, entonces lo harían proveer para todos; pero no proveen para todos, por la razón que acabo de dar; por lo tanto, no es el caso de que ambos quieran y puedan proveer para todos. Si quieren pero no pueden, son más débiles que la causa en virtud de la cual no pueden proveer para las cosas que no proveen; pero es contrario al concepto de dios que un dios sea más débil que cualquier otra cosa. Si pueden proveer para todos pero no quieren, se considerará que son malignos. Si no quieren ni pueden, son a la vez malignos y débiles, y solo los impíos dirían esto sobre los dioses. Los dioses, por lo tanto, no proveen las cosas del universo. Pero si no tienen providencia para nada y no tienen función ni efecto, no podremos decir cómo se aprehende que haya dioses, ya que no es aparente en sí mismo ni aprehendido por efecto alguno. Por eso también es inaprensible que existan dioses.[108]
Ningún escrito existente de Epicuro contiene este argumento.[87] Sin embargo, la gran mayoría de los escritos de Epicuro se han perdido y es posible que alguna forma de este argumento se haya encontrado en su tratado perdido Sobre los dioses, que Diógenes Laercio describe como una de sus mayores obras. Si Epicuro realmente hizo alguna forma de este argumento, no habría sido un argumento en contra de la existencia de deidades, sino más bien un argumento en contra de la providencia divina.[87] Los escritos existentes de Epicuro demuestran que sí creía en la existencia de deidades.[87] Además, la religión era una parte tan integral de la vida diaria en Grecia durante el período helenístico temprano que es dudoso que alguien durante ese período pudiera haber sido ateo en el sentido moderno de la palabra.[87] En cambio, la palabra griega "ateo" (ἄθεος átheos), que significa "sin un dios", se usó como un insulto, no como un intento de describir las creencias de una persona.[87]
Se pueden establecer paralelos del epicureísmo con el jainismo y el budismo, que también enfatizan la falta de interferencia divina y aspectos de su atomismo. El epicureísmo también se parece al budismo en su templanza, incluida la creencia de que un gran exceso conduce a una gran insatisfacción. Algunos epicúreos modernos han argumentado que el epicureísmo es un tipo de identidad religiosa, argumentando que cumple con las "siete dimensiones de la religión" de Ninian Smart, y que las prácticas epicúreas de festejar en el siglo XX y declarar el juramento de seguir a Epicuro, la insistencia en la adherencia doctrinal y el carácter sagrado de la amistad epicúrea hacen que el epicureísmo sea más similar a algunas religiones no teístas que a otras filosofías.
Seguidores

El epicureísmo fue muy popular desde el principio.[109] Diogenes Laercio registra que el número de epicúreos superó las poblaciones de ciudades enteras.[110] Se mantuvo como el filósofo más admirado y menospreciado en el Mediterráneo durante los próximos cinco siglos.[111] Sin embargo, Epicuro no fue admirado universalmente y, durante su vida, fue vilipendiado como un bufón ignorante y sibarita egoísta. A los discípulos de Platón los llamaba «aduladores de Dionisio», a Aristóteles lo llamó «un perdido, porque habiendo malgastado todos sus haberes, tuvo que darse a la milicia, y aun a vender medicamentos». Llegó a calificar a los cirenaicos como «enemigos de Grecia» y a los escépticos de «ignorantes» e «iletrados».[112][113] Las doctrinas epicúreas quedaron ya fijadas por su fundador, sin apenas cambios durante su historia.[2]
Aunque no de grande importancia científica, fueron bastante numerosos los adeptos y partidarios de la doctrina epicúrea en Roma. Las enseñanzas de Epicuro fueron introducidas en la filosofía y la práctica médica por el médico epicúreo Asclepíades de Bitinia, quien fue el primer médico que introdujo la medicina griega en Roma. En oposición a los humoristas, Asclepiades creía que las enfermedades se debían a perturbaciones en los movimientos de las moléculas (ὄγκοι).[114] Presentó un tratamiento agradable e indoloro a sus pacientes y abogó por un trato humano a las personas con trastornos mentales. Asclepíades trató terapias naturales como la dieta y los masajes en lugar de medicamentos.[114][115] El médico cirujano Galeno criticó la medicina de Asclepiades que negaba por ejemplo que sostenía que "los riñones han sido hechos por la naturaleza sin ningún propósito" y que "la Naturaleza no hace absolutamente nada por la conservación del animal" demostrando la función homeostática del riñón en De Naturalibus Facultatibus.[114]
Los nombres de Cacio y de Amafanio son los primeros que se presentan en la historia del epicureísmo romano, en la cual aparecen en seguida los nombres, ya más conocidos e importantes, de C. Casio, de Pomponio Ático, de Veleyo, y sobre todo de algunos de los principales poetas, entre los cuales sobresale Horacio.
El epicureísmo ya se había introducido en Roma en el siglo II a. C.. Entre los epicúreos de esta centuria debe mencionarse a Demetrio de Lacón, de cuyas obras quedan algunos fragmentos, y a Apolodoro, que escribió más de 400 libros. Este último se ignora dónde nació y se le llamó kepotirannos (tirano del jardín), quizá por la defensa que hiciera de las doctrinas frente a las otras escuelas. Su discípulo Zenón de Sidón, quien fue maestro de Cicerón, también escribió muchas obras. Su sucesor fue Fedro, también maestro de Cicerón y muy estimado por este.[116] Fedro tuvo una preocupación epistemológica y escribió un tratado "Peri teon" (Sobre los dioses) profundizando en la teología epicúrea. También es reseñable Filodemo de Gadara, alumno de Demetrio de Lacón, cuya producción figura en los papiros herculanos, que comprenden numerosas obras epicúreas. Patro fue el líder de la escuela hasta el 51 a. C.[117] Otros maestros epicúreos, Alkios y Filiscos, fueron expulsados de Roma.[118][119] En el siglo I a. C. el epicureísmo era, de hecho, la filosofía en boga; y el número de romanos que se adscribieron a la misma fue, según Cicerón, muy grande. Los epicúreos Lucio Manlio Torcuato y Gayo Valerio Triario le expresaron a Cicerón su admiración por el filósofo:[120]
nonne ei maximam gratiam habere debemus, qui hac exaudita quasi voce naturae sic eam firme graviterque comprehenderit, ut omnes bene sanos in viam placatae, tranquillae, quietae, beatae vitae deduceret? Qui quod tibi parum videtur eruditus, ea causa est, quod nullam eruditionem esse duxit, nisi quae beatae vitae disciplinam iuvaret.¿no debemos nuestra más viva gratitud a aquel que, prestando oídos, por decirlo así, a esta voz de la naturaleza, la comprendió con tanta seguridad y profundidad que ha llevado a todos los hombres de mente sana al camino de la vida sosegada, tranquila, reposada y feliz? Y el hecho de que a ti te parezca poco erudito se debe a que, en su opinión, no había otra erudición que la que enseña la doctrina de la felicidad.Cicerón. De finibus I, 71.

La persona en difundir sus doctrinas en prosa latina fue un cierto . Las primeras obras epicúreas de Cayo Amafinio, Rabirio y Cacio fueron los primeros tratados filosóficos escritos en latín.[121] Podemos citar también a Tito Casio, Plinio el joven, Tito Pomponio Ático y en cierto sentido al poeta Horacio, pero especialmente a Lucrecio (c. 95–55 a. C.) quien, en el poema De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas), dejó una exposición casi completa y precisa de la física epicúrea.[122] De Epicuro dice Lucrecio en su obra:
E tenebris tantis tam clarum extollere lumen / qui primus potuisti inlustrans commoda vitae, / te sequor, o Graiae gentis decus, inque tuis nunc / ficta pedum pono pressis vestigia signis, / non ita certandi cupidus quam propter amorem / quod te imitari aveo; quid enim contendat hirundo / cycnis, aut quid nam tremulis facere artubus haedi / consimile in cursu possint et fortis equi vis? / tu, pater, es rerum inventor, tu patria nobis / suppeditas praecepta, tuisque ex, inclute, chartis, / floriferis ut apes in saltibus omnia libant, / omnia nos itidem depascimur aurea dicta, / aurea, perpetua semper dignissima vita.Oh tú, ornamento de la griega gente, / Que llevaste el primero entre tinieblas / La luz de la verdad, adoctrinando / Sobre los intereses de la vida: / Yo voy en pos de ti, y estampo ahora / Mis huellas en las tuyas; no codicio / Ser tanto tu rival, como imitarte / Ansío enamorado. ¿Pues acaso / Entrara en desafío con los cisnes / La golondrina? ¿o los temblosos chotos / Volaran por fortuna en la carrera / Así como el caballo vigoroso? / Tú eres el padre y creador de cosas: / Sí; tú nos das lecciones paternales; / Y del modo que liban las ovejas / En los bosques floríferos las mieles, / Así también nosotros de tus libros / Bebemos las verdades más preciosas; / Preciosas, varón ínclito, muy dignas / De tener larga y perdurable vida.Lucrecio, De rerum natura. III. 1-20
Séneca, quien lo citó y defendió, muestra hasta qué punto Epicuro aún era popular en el siglo I d. C.:[123][124] a pesar de su estoicismo, se mostró conforme con los preceptos de Epicuro —que consideraba «justos y rectos»— y denunció que su escuela era «infamada sin razón»,[125] pero también lo criticó definiendo el epicureísmo como la filosofía «aquella que saca al ciudadano de la vida pública y a los dioses del mundo en que vivimos, y entrega la moralidad al placer».[126] Entre los siglos I y siglo II d. C.., el epicureísmo entró en declive ya que no podía competir con el estoicismo, que tenía un sistema ético más en línea con los valores romanos tradicionales.
El epicureísmo fue el que más se enfrentó con las ideas cristianas, ya que sus partidarios creían que el alma era mortal, negando a su vez la existencia de una vida después de la muerte y que lo divino tuviera algún papel activo en la vida humana.[127] A pesar de esto, DeWitt argumenta que el epicureísmo, en muchos sentidos, ayudó a allanar el camino para la expansión del cristianismo por su gran énfasis en la importancia del amor y el perdón; asimismo, las primeras representaciones cristianas de Jesús a menudo son similares a las representaciones de Epicuro.[128][129]
Algunos romanos tuvieron una visión negativa del epicureísmo, ya que consideraban que su defensa de la búsqueda de voluptas ("placer") era contraria al ideal romano de virtus ("virtud masculina"). Por lo tanto, a menudo se estereotipaba a sus seguidores como débiles y afeminados. Los críticos prominentes de su filosofía incluyen a autores como Cicerón[130]Plantilla:Verifica la fuente y el griego neoplatónico Plutarco,[131] mientras que el estoico Séneca fue un defensor de su figura.[132] El filósofo escéptico posterior Sexto Empírico rechazó las enseñanzas de los epicúreos específicamente porque los consideraba como "dogmaticistas" teológicos.[133] Por otro lado, Diógenes Laercio elogió a Epicuro diciendo que «era un hombre excelente en todos los aspectos».[134]
En tiempos de Marco Aurelio, la población de Amastris en Bitinia fue excomulgada del uso de un oráculo de Apolo porque los ciudadanos, discípulos de Epicuro, ridiculizaban la profecía.[135] El escritor escéptico Luciano de Samósata se apoyó vez en el epicureísmo para ridiculizar la superstición, las prácticas religiosas y creencia en lo paranormal. Dejó escrito este encomio a Epicuro:
Qué bendiciones crea ese libro para sus lectores y qué paz, tranquilidad y libertad engendra en ellos, liberándolos como lo hace de los terrores, apariciones y portentos, de vanas esperanzas y ansias extravagantes, desarrollando en ellos inteligencia y verdad, y verdaderamente purificando su comprensión, no con antorchas, cebollas albarranas y demás tonterías, sino con pensamiento directo, veracidad y franqueza.[136]
En el siglo II d. C., el epicureísmo experimenta un renacimiento gracias a Diógenes de Enoanda, quien talló las obras de Epicuro en una pared de pórtico. Tal vez en el mismo siglo debería mencionarse a Diogeniano, que defendió el epicureísmo frente al neoplatonismo y cuyos fragmentos de polémica contra el estoico Crisipo se encuentran en el historiador de la iglesia Eusebio de Cesarea.[137] En esta etapa los epicúreos participan, desarrollando una cierta armonización de teorías, de la característica actitud del eclecticismo.
Mujeres epicúreas
Influencia
El epicureísmo es una doctrina de un paganismo típicamente laico y mediterráneo, y en este ámbito ganó gran número de seguidores que la consideraron una doctrina verdadera que solucionaba todos los problemas. Fue conocida por toda Grecia y Roma, y hasta llegó a Asia y Egipto, a pesar de estar siempre bajo la sombra del por entonces predominante estoicismo.
Entre los seguidores de las enseñanzas de Epicuro en la Antigua Roma figuran los poetas Horacio, cuya famosa declaración Carpe Diem (Aprovecha el día) ilustra su filosofía y en su Carta a Tibulo (Ep. I 4, 16) se confiesa orgulloso de ser Epicuri de grege porcum (un cerdo de la piara de Epicuro);[138] y Virgilio.[139][140] Sus enseñanzas llegaron incluso hasta Julio César,[141] las cuales le llevaron a declararse contra la pena de muerte defendida por el estoico Catón el Joven durante el juicio contra el conspirador Catilina, ya que «en medio del dolor y la miseria, la muerte es un alivio de las penas, no un castigo».[142]Su suegro, Lucio Calpurnio Pisón Cesonino, también era un adepto de la escuela epicúrea.[143]
El epicúreo romano más importante, Lucrecio, quien vivió durante el siglo I a. C. , escribió De rerum natura, que representa sin duda el texto más importante del epicureísmo fuera de Epicuro. Los temas básicos tratados por Lucrecio son la constitución atómica del universo, una teoría sobre la sensación empírica, la pasión amorosa, una alabanza de la persona y la obra de Epicuro, los fenómenos de la astronomía epicúrea, entre otros. Sin embargo, en contra de la creencia popular, Lucrecio no copia textualmente a Epicuro sino que se diferencia en algunos aspectos —por ejemplo, respecto a la doctrina de la felicidad—, pues Lucrecio elabora una teoría pesimista y dramática de la vida.
Su escuela de pensamiento perduró largamente durante siete siglos tras la muerte de Epicuro; sin embargo, en el siglo IV (según el testimonio de San Agustín) habían desaparecido totalmente las escuelas epicúreas y los escritos de Epicuro permanecieron dispersos por el mundo antiguo, o bien en algunos fragmentos de las obras de escritores como Séneca, Plutarco, etcétera. Fue olvidado al advenir la Edad Media, periodo en el que se perdió o fue destruida la mayoría de los escritos de este filósofo griego a causa del rechazo que por sus ideas experimentó el cristianismo, que no pudo adaptarlas a su sistema de creencias por la visión cristiana del dolor.
Sin embargo, a través de autores del humanismo (como Cosimo Raimondi) y renacentistas (como Pierre Gassendi) el epicureísmo se da finalmente a conocer por toda Europa. Baruch Spinoza y John Locke, por ejemplo, reconocieron la importancia —tanto desde el punto de vista histórico como por una cierta influencia en los mismos escritos— de Epicuro y Lucrecio. Incluso, se encuentran resonancias —o solo menciones— del epicureísmo, en autores ya más contemporáneos como Jeremy Bentham, John Stuart Mill, Auguste Comte, Friedrich Hegel, Marx y Nietzsche.
Decadencia medieval

En los siglos I y siglo II d. C., el epicureísmo entró en declive, ya que no podía competir con el estoicismo, que tenía un sistema ético más en línea con los valores romanos tradicionales. El epicureísmo fue el que más se enfrentó con las cristianas, ya que creían que el alma era mortal, negaban la existencia de una vida después de la muerte y negaban que lo divino tuviera algún papel activo en la vida humana.[109] A pesar de esto, DeWitt argumenta que el epicureísmo, en muchos sentidos, ayudó a allanar el camino para la expansión del cristianismo por su gran énfasis en la importancia del amor, el perdón y las primeras representaciones cristianas de Jesús a menudo son similares a las representaciones de Epicuro.[111][129] El cristianismo tomó de los epicúreos la forma de organizar las comunidades de base sostenidas en la relación personal de fraternidad, muy similar a la amistad del Jardín de Atenas.[144]
En la Edad Media, Epicuro era conocido a través de Cicerón y las polémicas de los Padres de la Iglesia.[145] Seguidores epicúreos como Diógenes de Oenoanda talló obras de Epicuro en un pórtico y Diogeniano, cuyos fragmentos de polémica contra el Crisipo se encuentran en el historiador de la iglesia Eusebio de Cesarea. Entre los siglos IV y V, Epicuro fue mencionado por Páladas.[26] Antes del decreto de Constantino, los epicúreos y los cristianos tenían mucho en común: sus métodos de propaganda eran orales para ambos, mantenían comunidades por medio de una literatura epistolar con un estilo poco cuidado y evitaron con las formas más cultas del lenguaje.[146]
A principios del siglo V, el epicureísmo estaba virtualmente extinto. Por el siglo IV, el emperador Juliano el Apóstata agradeció a los dioses por no permitir que ninguno de los libros de Epicuro sobrevivieran.[147] Agustín de Hipona (354–430 d. C.) declaró: "sus cenizas son tan frías que de ellas no se puede ni una sola chispa".[148] Mientras que las ideas de Platón y Aristóteles podían adaptarse fácilmente a una cosmovisión cristiana, las ideas de Epicuro no eran tan fáciles de entender y no se le tenía en tanta estima.[109] Durante la Alta Edad Media, Epicuro fue recordado por los eruditos como un filósofo, pero con frecuencia apareció en la cultura popular como el portero del Jardín de las Delicias, el "propietario de la cocina, la taberna y el burdel". Él aparece en Los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer y en el Infierno de Dante en el Sexto Círculo del Infierno, encarcelados en ataúdes de fuego por haber creído que el alma muere con el cuerpo.[109][113] No será hasta el Renacimiento cuando vuelva a resurgir el interés por el epicureísmo.
Recuperación renacentista

En 1417, Poggio Bracciolini descubrió una copia de De la naturaleza de las cosas de Lucrecio en un monasterio cerca del lago Constanza. El descubrimiento de este manuscrito se encontró con una emoción inmensa, porque los estudiosos estaban ansiosos por analizar y estudiar las enseñanzas de los filósofos clásicos y este texto previamente olvidado contenía el relato más completo de las enseñanzas de Epicuro conocidas en latín. La primera disertación académica sobre la ética de Epicuro, De voluptate (Sobre el placer) del humanista italiano y sacerdote católico Lorenzo Valla se publicó en 1431. Valla otorgó credibilidad al epicureísmo como una filosofía que merecía ser tomada en serio manteniendo que el verdadero bien es el placer y no la virtud.[26][109]
Los Humanistas de Quattrocento no respaldaron con claridad el epicureísmo, pero eruditos como Francesco Zabarella (1360–1417), Francesco Filelfo (1398–1481), Cristoforo Landino (1424–1498) y Leonardo Bruni ( c. 1370–1444) le dieron al Epicureísmo un análisis más justo que el que había recibido tradicionalmente y proporcionó una evaluación menos abiertamente hostil del mismo Epicuro. No obstante, el "epicureísmo" siguió siendo un peyorativo.[109]
En el siglo XVI, en términos de actitud y dirección del pensamiento, los dos primeros grandes epicúreos fueron Michel de Montaigne en Francia y Francesco Guicciardini en Italia.[26] En el siglo XVII, el sacerdote y erudito católico francés Pierre Gassendi (1592 - 1655) trató de desalojar al aristotelismo de su posición del dogma más alto al presentar el epicureísmo como una alternativa mejor y más racional. En 1647, Gassendi publicó su libro De vita et moribus Epicuri (La vida y la moral de Epicurus), una defensa apasionada del epicureísmo. Gassendi modificó las enseñanzas de Epicuro para hacerlas aceptables para una audiencia cristiana. Por ejemplo, argumentó que los átomos no eran eternos, increados e infinitos, sino que sostenían que un número extremadamente grande pero finito de átomos fueron creados por Dios en la creación.[109][149] Thomas Hobbes, un amigo de Gassendi, retomó la teoría del placer y la interpretó en un sentido más cercano a la doctrina cirenaica.[26]
Rehabilitación moderna

Las enseñanzas de Epicuro fueron respetables en Inglaterra por el filósofo natural Walter Charleton (1619 - 1707), cuya primera obra epicúrea, The Darkness of Atheism Dispelled by the Light of Nature (1652), modificó en el epicureísmo como un "nuevo" atomismo. La Royal Society, fundada en 1662, avanzó el atomismo epicúreo. Uno de los defensores más prolíficos del atomismo fue Robert Boyle.[109] Francisco de Quevedo también defendió al filósofo griego rehabilitándolo como un filósofo cristiano.[151] Mientras tanto, John Locke (1632 - 1704) adaptó la versión modificada de Gassendi de la epistemología de Epicuro, que se hizo muy influyente en el empirismo inglés. Muchos pensadores con simpatías hacia la Ilustración apoyaron el epicureísmo como una admirable filosofía moral.
Durante los siglos XVII y XVIII, la nación europea en la que el epicureísmo estuvo más activo fue Francia. Entre se encuentran François de La Rochefoucauld, Charles de Saint-Évremonde, Claude-Adrien Helvétius y el barón de Holbach.[26] Julien de La Mettrie estuvo muy influido por el epicureísmo. Escribió una exposición de las ideas de Epicuro en Système d'Épicure (1750)[152][153] y se refirió a su filosofía como un sistema Epicuro-Cartesiano. Charles T. Wolfe le describe como un "epicureísmo médico".[154]
El filósofo prusiano Immanuel Kant (1724 - 1804) calificó a Epicuro como "el más destacado filósofo de la sensibilidad". Además, para Kant, Epicuro procedió en su filosofía de una manera mucho más consecuente que otros filósofos sensualistas como Locke o Aristóteles.[155]
El presidente estadounidense Thomas Jefferson (1743-1826), uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos, declaró en 1819: "Yo también soy un Epicúreo. Considero que las doctrinas genuinas (no imputadas) de Epicuro contienen todo lo racional en la filosofía moral que Grecia y Roma nos han dejado".[156] Jefferson fue el mentor personal de la abolicionista y feminista Frances Wright, la autora de la novela Varios días en Atenas, que ha sido llamada la gran obra maestra epicúrea en el idioma inglés, donde Epicuro toma un diálogo ficticio con el estoico Zenón de Citio.[157][158]
El hedonismo de Epicuro fue la base clave de las doctrinas éticas del utilitarismo defendidas por Jeremy Bentham (1748 - 1832) y John Stuart Mill (1806 - 1873).[109][159][160] Como en Epicuro, Mill defendió en El utilitarismo que la ética es arte de vivir basado en el cálculo de placeres, donde la virtud y la felicidad se conjugan mutuamente.[161]
Por otro lado, Hegel (1770 - 1831) presentó los postulados metafísicos del atomismo epicúreo en Lecciones sobre la filosofía de la historia universal desfavorablemente.[162] Hegel encuentra el epicureanismo "aparece como una víctima sin sentido de la sensación, abrumada con detalles e incapaz de órdenes superiores de pensamiento, conceptos (Begriffe) y la comprensión (das Begreifen), y totalmente desligados de la teleología racional".[163]
Con tales palabras vacías y concepciones sin sentido no nos detendremos más; no podemos tener respeto por los pensamientos filosóficos de Epicuro, o más bien él no tiene pensamientos para que nosotros los respetemos.Hegel. Lecciones sobre la filosofía de la historia universal, Primera parte: Filosofía griega, Sección Dos, B. Epicuro.
Arthur Schopenhauer (1788 - 1860) entendió la ausencia del dolor de la aponía y ataraxia epicúrea como forma de liberación de la "voluntad de poder".[164][165] También compartió la visión de la muerte epicúrea, puesto que un mal presupone la existencia para ser experimentado pero la muerte es la completa inexistencia y la ausencia de conciencia.[166]
El filósofo alemán Karl Marx (1818 - 1883), cuyas ideas son la base del marxismo, fue profundamente influenciado como un hombre joven por las enseñanzas de Epicuro y su tesis doctoral fue un análisis dialéctico hegeliano de las diferencias entre las filosofías naturales de Demócrito y Epicuro (ver Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro). Marx propuso que la ética epicúrea está relacionada con la física y epistemología.[167][168] Marx veía a Epicuro como un empirista dogmático, cuya visión del mundo es internamente consistente y prácticamente aplicable.[169][170] Marx consideró a Epicuro “el más grande educador griego”, librepensador más formidable y combativo contra la religión.[171][172] El análisis hegeliano en su tesis doctoral del atomismo de Epicuro fue de gran en Marx influencia para "sintetizar la concepción de la alienación en la praxis, asociada a Hegel, y la concepción materialista de la alienación del ser humano desde la naturaleza que se encuentra en Epicuro".[173][174] Friedrich Engels (1820 - 1895) admite que es en el materialismo de Epicuro donde estaba la base del desarrollo de una dialéctica materialista y no en el materialismo de la Ilustración francesa como pensaba Gueorgui Plejánov (1856 - 1918).[173]
Pese a que Friedrich Nietzsche (1844 - 1900) era antagónico con los padres de la filosofía griega (Platón y Sócrates), consideró a Epicuro como «uno de los hombres más grandes, el inventor de una manera heroico-idílica del filosofar». Señaló que:[175]
¿Qué es, pues, Europa? La cultura griega crecida a partir de elementos tracios y fenicios, el helenismo, el filohelenismo de los romanos, su Imperio Mundial, cristiano, el cristianismo, portador de elementos antiguos, de estos elementos acaban por surgir los gérmenes científicos, del filohelenismo deviene un cuerpo filosáfico: hasta donde se cree en la ciencia llega ahora Europa. La romanidad fue eliminada, el cristianismo desinflado. No hemos ido más allá de Epicuro; pero su autoridad está infinitamente más extendida —helenización cuatro veces más gro-sera y superficial—.Friedrich Nietzsche. Humano, demasiado humano, 33 (9).
Además dijo de él:[176]
Epicuro ha vivido en todos los períodos, y vive todavía, sin el conocimiento de aquellos que llamaron y todavía se llaman ellos mismos epicúreos, y sin reputación entre los filósofos. Él mismo ha olvidado su propio nombre, ese fue el equipaje más pesado que alguna vez arrojó.Friedrich Nietzsche. El caminante y su sombra, 227.
En el siglo XIX, la interpretación del placer como principio psíquico de acción fue iniciada por Gustav Theodor, el fundador de la psicofísica, y desarrollado a finales de siglo por Sigmund Freud en el nivel psicoanalítico del inconsciente.[26]
El interés académico en Epicuro y otros filósofos helenísticos aumentó a lo largo de finales del siglo XX y principios del siglo XXI con un número sin precedentes de monografías, artículos, resúmenes y documentos de conferencias que se publicaron sobre el tema. Los textos de la biblioteca de Filodemo de Gadara en la Villa de los papiros en Herculano, descubiertos por primera vez entre 1750 y 1765, están siendo descifrados, traducidos y publicados por académicos que forman parte del Philodemus Translation Project, financiado por el Fondo Nacional para las Humanidades de los Estados Unidos, y parte del Centro per lo Studio dei Papiri Ercolanesi en Nápoles.[109][177]
Filósofos modernos como Jun Tsuji y Michel Onfray fueron muy influenciados por Epicuro. Onfray expresó que: "Sin Epicuro no habrían existido el Renacimiento, ni Montaigne, ni el pensamiento libertino del siglo XVII, ni la filosofía de la Ilustración, ni la Revolución Francesa, ni el ateísmo, ni las filosofías de la liberación social. Epicuro puede constituir un poderoso remedio contra la fiebre decadentista contemporánea."[150] Los filósofos Stephen E. Rosenbaum y Tim Burkhardt defendieron las doctrinas epicúreas acerca de la muerte.[178][179][180] La noción de parresía epicúrea también fue objeto de investigación de Michel Foucault en La hermenéutica del sujeto, y de Judith Butler en Sin miedo.[181]
El economista Ludwig von Mises se inspiró en las enseñanzas epicúreas, especialmente en el desarrollo de la praxeología, en la medida en que asume "el individualismo atomista, la teleología y el libertarismo, y define al hombre como un egoísta que busca el máximo de felicidad" (es decir, la búsqueda última del placer sobre el dolor).[182] "El hombre lucha por", comenta Mises, "pero nunca alcanza el estado perfecto de felicidad descrito por Epicuro". Además, ampliando la base epicúrea, Mises formalizó su concepción del placer y el dolor asignando cada significado específico, lo que le permitió extrapolar su concepción de la felicidad alcanzable a una crítica de las sociedades ideológicas liberales frente a las socialistas.[183]
El atractivo popular de Epicuro entre los no académicos es difícil de medir, pero parece ser relativamente comparable al atractivo de los temas filosóficos griegos antiguos más tradicionalmente populares como el estoicismo, Aristóteles y Platón.[109] Hoy en día existen una sociedades y grupos de epicúreos en países como Grecia, Italia y Australia.[184][185][186]
Física moderna

La teoría atómica epicúrea para el espacio, el tiempo y la materia parece predecir "el uso de ecuaciones diferenciales en la física clásica mediante las cuales el tiempo y el espacio se dividen en secciones pequeñas infinitesimales, pero no sin partes"; y las" teorías de la mecánica cuántica, donde se supone que el espacio, el tiempo, la materia y la energía son discontinuos".[189] La longitud mínima de tiempo actualmente conocida es el denominado tiempo de Planck, (10 −43 segundos).[189]
El premio Nobel de química Ilya Prigogine apreció la defensa del indeterminismo en el clinamen epicúreo, siendo precursor del principio de indeterminación de Werner Heisenberg.[187][190]
El filósofo y físico Michel Serres en su libro El nacimiento de la física en el texto de Lucrecio, sostiene que el poema de Lucrecio De rerum natura no es un texto de metafísica, ni de filosofía moral, sino exactamente una física. Es más, no se trata simplemente que el poema sea una física matemática y experimental como la nuestra - con modelos, experiencias y aplicaciones-, se trata de que es exactamente nuestra física, no tanto la que se inaugura con Galileo y culmina con Newton, sino más bien la que estamos comenzando a hacer hoy mismo, a partir de experiencias como las de Einstein, Heisenberg o Prigogine.[191] El historiador Richard Carrier sugiere que si se interpreta el texto como hacen apoligistas con respecto a sus libros sagrados sobre predicciones proféticas de hechos científicos el poema de Lucrecio predice un gran cantidad de ellos, como: la existencia del átomo (I.265-328), la ley de inercia (II.62-166, II.184-332), los fotones (II.144-156), la teoría de la evolución (II.1150-1156, V.790-836), el ciclo del agua (VI.495-523), la teoría de la relatividad (I.459-463, II.308-332), el indeterminismo cuántico (II.216-293) y movimiento browniano (II.112-141).[192]
Usos modernos y conceptos erróneos


En el uso popular moderno, un epicúreo es un reconocedor de las artes de la vida y los refinamientos de los placeres sensuales; el epicureísmo implica un amor o un disfrute sabio, especialmente de la buena comida y bebida. El dramaturgo Georg Büchner escribió en su obra teatral La muerte de Danton:
Solo existen epicúreos, si bien los hay de más rudos y más finos, Cristo fue el más fino de todos; esta es la única diferencia que yo puedo averiguar entre los hombres.[195]
Debido a que el epicureísmo postula que el placer es el bien supremo (telos), se ha malinterpretado comúnmente desde la antigüedad como una doctrina que aboga por participar en placeres fugaces como el exceso sexual y la comida decadente. Este no es el caso. Epicuro consideraba la ataraxia (tranquilidad, ausencia de miedo) y la aponía (ausencia de dolor) como el colmo de la felicidad. También consideraba la prudencia como una virtud importante y percibía el exceso y la indulgencia como contrarios al logro de la ataraxia y la aponía.
Epicuro prefirió lo bueno, e incluso la sabiduría y la cultura, al placer del estómago.[196] Aunque tampoco era contrario al lujo ocasional.[197] Filósofos posteriores han separado al antiguo filósofo griego Epicuro del libertinaje, amor por comer y beber que lleva su nombre. La depuración académica moderna pertenece al rechazo platónico de comer y beber. Generalmente, una filosofía centrada en las comidas (foodismo), como la de Brillat-Savarin, se parece a la de Epicuro.[197]
Críticas
Cicerón criticó la física atomista de Epicuro al no ser capaz de explicar el orden en el universo y la teoría del clinamen al ser una afirmación ad hoc arbitraria que haría imposible la agrupación de los átomos entre ellos.[198] Así Leibniz criticó el intento epicúreo de casar materialismo e indeterminismo con el clinamen, no por sus implicaciones antiteleológicas sino por el rechazo del principio de razón suficiente.
Pues nada da una indicación más clara de la imperfección de una filosofía que la necesidad experimentada por el filósofo de confesar que algo sucede, de acuerdo con con su sistema, para lo cual no hay razón. Eso se aplica a la idea de Epicuro sobre la desviación de los átomos. Sea Dios o la Naturaleza la que opere, la operación siempre tendrá sus razones.[199]
Francis Bacon escribió un apotegma relacionado con el epicureísmo:
Hubo un epicúreo que se jactaba de que pensadores de otras sectas de filósofos se habían convertido en epicúreos, pero nunca hubo ningún epicúreo que se volviera hacia otra secta. Ante lo cual un filósofo que era de otra secta, dijo: la razón es clara, porque los gallos se pueden hacer capones, pero los capones nunca se pueden hacer gallos.[200]
Esto se hacía eco de lo que el filósofo académico escéptico Arcesilao había dicho cuando se le preguntó "¿por qué los alumnos de todas las otras escuelas se pasaron a Epicuro, pero los epicúreos nunca se convirtieron a otras escuelas?", a lo que respondió: "Porque los hombres pueden llegar a ser eunucos, pero un eunuco nunca llega a ser un hombre".[201]
Lista de epicúreos
Véase también
- Epicuro
- Ética bíblica
- Ética budista
- Escepticismo
- Estoicismo
- Simplicidad voluntaria
- El epicureísmo (libro)
- Hedonismo
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 1,2 Epicureísmo. Torre de Babel Ediciones.
- ↑ 2,0 2,1 Russell, Bertrand. Historia de la filosofía occidental. p. 260.
- ↑ 3,0 3,1 «The "Throne" of Epicurus». publishing.cdlib.org. Consultado el 18 de septiembre de 2021.
- ↑ Smith, Nicholas D.; Woodruff, Paul (2000). Reason and religion in Socratic philosophy. Oxford University Press. p. 160. ISBN 1-4237-6053-0. OCLC 65182235. Consultado el 6 de septiembre de 2021.
- ↑ Glad, Clarence E. (1995). Paul and Philodemus : adaptability in Epicurean and early Christian psychagogy. E.J. Brill. p. 176. ISBN 90-04-10067-9. OCLC 32508059. Consultado el 6 de septiembre de 2021.
- ↑ Séneca. «Carta 25». En Wikisource, ed. Cartas a Lucilio. Consultado el 12 de septiembre de 2021.
- ↑ Nussbaum, Martha C. (2009). The therapy of desire : theory and practice in Hellenistic ethics (New ed. edición). Princeton University Press. p. 119. ISBN 978-1-4008-3194-4. OCLC 846492847. Consultado el 6 de septiembre de 2021.
- ↑ 8,0 8,1 8,2 «Lucretius | Internet Encyclopedia of Philosophy» (en en-US). Consultado el 6 de septiembre de 2021.
- ↑ Berti, 2015, p. 147.
- ↑ Clay, Diskin (1998). Paradosis and survival : three chapters in the history of Epicurean philosophy. University of Michigan Press. p. 76. ISBN 0-472-10896-4. OCLC 39380699. Consultado el 6 de septiembre de 2021.
- ↑ Amicus, Cassius (9 de noviembre de 2010). Ante Oculos - Epicurus and the Evidence-Based Life (en English). Cassius Amicus. ISBN 9780557822737. Consultado el 20 de febrero de 2019.
- ↑ Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres (X, 21)
- ↑ Timócrates de Lámpsaco, hermano mayor de Metrodoro, fue un epicúreo renegado que se hizo cargo de difundir calumnias sobre la filosofía y el modo de vida de Epicuro. Epicuro escribió esta obra en respuesta a una polémica que afirmaba que Epicuro no era un verdadero ciudadano ateniense, débil, ignorante, grosero y vomitó dos veces al día por sus exceso.
- ↑ Carlos, Siurana, Juan (1 de enero de 2011). Los consejos de los filósofos. Editorial Proteus. ISBN 9788415047605. Consultado el 16 de mayo de 2019.
- ↑ Epicuro, J. Zaranka (1962). «MAXIMAS Y EXHORTACIONES». Revista IDEAS Y VALORES (Facultad de Filosofia y Letras, Universidad Nacional, Bogota - Colombia). Archivado desde el original el 23 de febrero de 2019.
- ↑ Traducción al inglés de la Inscripción epicúrea.
- ↑ Long, A. A. (1986). Hellenistic Philosophy: Stoics, Epicureans, Sceptics (en English). University of California Press. p. 18. ISBN 978-0-520-05807-1. Consultado el 10 de septiembre de 2021.
- ↑ Angeles, The Department of Classics is part of the Humanities Division within UCLA College Dodd 100 | Los. «Philodemus Project». Department of Classics - UCLA (en en-US). Consultado el 3 de septiembre de 2021.
- ↑ Cicerón. «De Finibus I, 71-72.». www.thelatinlibrary.com. Consultado el 17 de julio de 2021.
- ↑ Roca, 1986, p. 15.
- ↑ Berti, 2015, p. 151.
- ↑ University of California; Usener, Hermann (1887). Epicvrea edidit Hermannvs Vsener. Lipsiae, in aedibus B. G. Tevbneri. Consultado el 3 de septiembre de 2021.
- ↑ Thompson, Michael J. (3 de febrero de 2011). Georg Lukacs Reconsidered: Critical Essays in Politics, Philosophy and Aesthetics (en English). Bloomsbury Publishing. p. 222. ISBN 978-1-4411-9763-4. Consultado el 6 de septiembre de 2021.
- ↑ 24,0 24,1 24,2 24,3 Frischer, Bernard (1 de enero de 1982). The Sculpted Word: Epicureanism and Philosophical Recruitment in Ancient Greece (en English). University of California Press. ISBN 978-0-520-04190-5. Consultado el 6 de septiembre de 2021.
- ↑ Oyarzún, 1999, p. 405.
- ↑ 26,0 26,1 26,2 26,3 26,4 26,5 26,6 26,7 26,8 O'Keefe, Tim (2010). Epicureanism. University of California Press. pp. 107-115.
- ↑ O'Keefe, Tim (2010). Epicureanism. University of California Press. pp. 125-127.
- ↑ Verlinsky, Alexander. «Epicurus and his predecessors on the origin of language». Philosophy of Language in the Hellenistic Age (en English): 56-100. Consultado el 27 de mayo de 2019.
- ↑ Frede, Dorothea; Inwood, Brad (23 de junio de 2005). Language and Learning: Philosophy of Language in the Hellenistic Age (en English). Cambridge University Press. ISBN 9781139444316. Consultado el 27 de mayo de 2019.
- ↑ Caston, Victor (1 de mayo de 2006). Review of Language and Learning: Philosophy of Language in the Hellenistic Age. ISSN 1538-1617. Consultado el 27 de mayo de 2019.
- ↑ Cicerón. De finibus, I, 40.
- ↑ Wilson, Catherine (2015). Epicureanism: A Very Short Introduction. United States of America: Oxford University Press. pp. 95–96.
- ↑ O'Keefe, Tim (2010). Epicureanism. University of California Press. pp. 139-140.
- ↑ O'Keefe, Tim (2010). Epicureanism. University of California Press. pp. 142-145.
- ↑ Oyarzún, 1999, pp. 416-417.
- ↑ «The Internet Encyclopedia of Philosophy (IEP) Epicuro (341—271 aC)».
- ↑ Long, A. G. (13 de junio de 2019). Death and Immortality in Ancient Philosophy (en English). Cambridge University Press. ISBN 9781107086593. Consultado el 28 de julio de 2019.
- ↑ Wilson, Catherine (2015). Epicureanism: A Very Brief Introduction. United States of America: Oxford University Press. p. 52.
- ↑ Russell, Bertrand. A History of Western Philosophy, pp. 239–40
- ↑ Epicurus (c 341–270 BCE) British Humanist Association
- ↑ Oyarzún, 1999, 127.
- ↑ Daylık, Beste (2013). A Comparison of Epicurus and Aristotle's Happiness (en English). p. 2. Consultado el 27 de enero de 2020.
- ↑ «Epicurus.info : E-Texts : Fragments». web.archive.org. 12 de septiembre de 2015. Archivado desde el original el 12 de septiembre de 2015. Consultado el 13 de septiembre de 2021. «Excessive pain will send you to death.»
- ↑ 44,0 44,1 «Philodemus of Gadara | Internet Encyclopedia of Philosophy» (en en-US). Consultado el 26 de octubre de 2021.
- ↑ Oyarzún, 1999, 126-127.
- ↑ Oyarzún, 1999, Nota 22.
- ↑ Álvarez, Alberto Enrique (27 de abril de 2016). El Gnomologicum Vaticanum y la filosofía de Epicuro. p. 333-335. Consultado el 8 de marzo de 2022.
- ↑ García Gual, Carlos, Epicuro, Madrid, Alianza, 2002, p. 22
- ↑ Garrobo, Raúl, “Epicuro y el fenómeno de la indiferencia del mundo”, Eikasia, 79, 2011, p.83
- ↑ 50,0 50,1 50,2 Berti, 2015, p. 12.
- ↑ Berti, 2015, p. 40.
- ↑ 52,0 52,1 52,2 Wilson, Catherine (2015). Epicureanism : a very short introduction (First edición). Oxford, United Kingdom. ISBN 9780199688326. OCLC 917374685.
- ↑ Berti, 2015, p. 101.
- ↑ Gambardella, Steven (1 de julio de 2019). «Could Epicurus save us?». The Sophist (en English). Consultado el 7 de febrero de 2024.
- ↑ Long, A. A. (2008). «The Concept of the Cosmopolitan in Greek & Roman Thought». Daedalus 137 (3): 50-58. ISSN 0011-5266. Consultado el 7 de febrero de 2024.
- ↑ Berti, 2015, p. 86.
- ↑ 57,0 57,1 Algra, Keimpe; Barnes, Jonathan; Barnes, Professor of Ancient Philosophy Jonathan; Mansfeld, Jaap; Schofield, Malcolm (1999). The Cambridge History of Hellenistic Philosophy (en English). Cambridge University Press. p. 57. ISBN 978-0-521-25028-3.
- ↑ Berti, 2015, pp. 101-102.
- ↑ 59,0 59,1 Warren, James, ed. (2009). The Cambridge companion to epicureanism. Cambridge, UK: Cambridge University Press. ISBN 9780521873475. OCLC 297147109.
- ↑ Diógenes Laercio, "ibid.", X, Epicuro, 88.
- ↑ Esther, Miquel Pericás (2009). Amigos de esclavos, prostitutas y pecadores: El significado sociocultural del marginado moral en las éticas de Jesús y de los filósofos cínicos. Verbo Divino. p. 203-209. ISBN 978-84-8169-971-5. Consultado el 9 de mayo de 2020.
- ↑ Frischer, Bernard (1982), The Sculpted Word: Epicureanism and Philosophical Recruitment in Ancient Greece, Berkeley, California: University of California Press. pp. 41-42
- ↑ Earle, William James (1988). «Epicurus: 'Live Hidden!'». Philosophy 63 (243): 93-104. ISSN 0031-8191. Consultado el 12 de julio de 2021.
- ↑ «Λάθε Βιώσας.». epicuros.net. Consultado el 25 de mayo de 2019.
- ↑ Plutarco (5 de agosto de 2016). Obras morales y de costumbres (Moralia) XII. Tratados antiepicúreos.. RBA Libros. ISBN 978-84-249-3700-3. Consultado el 10 de septiembre de 2021.
- ↑ «Pluatrch's Moralia». www.bostonleadershipbuilders.com. Consultado el 25 de mayo de 2019.
- ↑ «Philostratus, Life of Apollonius 8.26-31 - Livius».
- ↑ Aguilera, 1988, p. 254.
- ↑ Warren, 2009, pp. 179-180.
- ↑ «Seneca, De Otio, Liber VIII, ad Serenvm: de otio, chapter 3, section 2». www.perseus.tufts.edu. Consultado el 10 de octubre de 2022.
- ↑ Diógenes Laercio, Vidas de filósofos, X.119
- ↑ J, G. G. (1968). «The Faith of Epicurus». Review of Metaphysics 22 (2): 375-376. Consultado el 7 de julio de 2022.
- ↑ «Emilio Lledó: «Epicuro era un rebelde, un político absolutamente incorrecto»». abc. 24 de junio de 2003. Consultado el 24 de julio de 2019.
- ↑ Onfray, Michel (10 de noviembre de 2015). A Hedonist Manifesto: The Power to Exist (en English). Columbia University Press. ISBN 978-0-231-53836-7. Consultado el 8 de septiembre de 2021.
- ↑ hiramcrespo (14 de diciembre de 2017). «Onfray’s Politics». The Autarkist (en English). Consultado el 19 de agosto de 2021.
- ↑ O'Keefe, Tim (2010). Epicureanism. University of California Press. pp. 155-156.
- ↑ James Warren (ed.), The Cambridge Companion to Epicureanism, p. 124
- ↑ James Warren (ed.), The Cambridge companion to Epicureanism, p. 105
- ↑ Ruiz de Elvira, Antonio. Mitología clásica, pp. 66-67, Madrid: Gredos (1982), ISBN 84-249-0204-1.
- ↑ Varrón, citado por San Agustín en La ciudad de Dios XVIII,9.
- ↑ Homero. Odisea, Canto XX.
- ↑ Platón. República X, 15, 617d-618a.
- ↑ 83,00 83,01 83,02 83,03 83,04 83,05 83,06 83,07 83,08 83,09 83,10 Strodach, 2012.
- ↑ «Marx: El Capital, Libro primero, Cap. I, Mercancía y dinero. Nota la pie de página nª 49». webs.ucm.es. Archivado desde el original el 1 de octubre de 2020. Consultado el 3 de enero de 2021.
- ↑ Gale, Monica R. (2007). Lucretius (en English). Oxford University Press. p. 110. ISBN 978-0-19-926035-5. Consultado el 7 de enero de 2021.
- ↑ Oyarzún, 1999, pp. 407-408.
- ↑ 87,00 87,01 87,02 87,03 87,04 87,05 87,06 87,07 87,08 87,09 Hickson, 2014.
- ↑ 88,0 88,1 Lactancio. LACTANCIO Instituciones Divinas. Consultado el 17 de marzo de 2022.
- ↑ «Nous - Encyclopaedia Herder». encyclopaedia.herdereditorial.com. Consultado el 10 de septiembre de 2021.
- ↑ «Epicurus.info : E-Texts : Fragments». web.archive.org. 12 de septiembre de 2015. Archivado desde el original el 12 de septiembre de 2015. Consultado el 13 de septiembre de 2021. «58) If the gods listened to the prayers of men, all men would quickly have perished: for they are always praying for evil against one another.»
- ↑ Heinrich, Michael (7 de junio de 2021). Karl Marx y el nacimiento de la sociedad moderna I: Biografía y desarrollo de su obra. Volumen I: 1818-1841. Ediciones AKAL. ISBN 978-84-460-5093-3. Consultado el 21 de octubre de 2021.
- ↑ Berti, 2015, p. 121.
- ↑ Oyarzún, 1999, «135», pp. 424.
- ↑ 94,0 94,1 O'Keefe, Tim (2010). Epicureanism. University of California Press. pp. 155-156.
- ↑ 95,0 95,1 95,2 Sedley, David (2011). «Epicurus' theological innatism». En Fish, Jeffrey; Sanders, Kirk R., eds. Epicurus and the Epicurean Tradition. United Kingdom: Cambridge University Press. pp. 29–30.
- ↑ 96,0 96,1 96,2 Konstan, David (2011). «Epicurus on the gods». En Fish, Jeffrey; Sanders, Kirk R., eds. Epicurus and the Epicurean Tradition. United Kingdom: Cambridge University Press. pp. 53–54.
- ↑ Mansfeld, Jaap (1993). «Aspects of Epicurean Theology». Mnemosyne 46 (2): 176-178. doi:10.1163/156852593X00484.
- ↑ Buchheit, Vinzenz (2007). «Epicurus' Triumph of the Mind». En Gale, Monica R., ed. Oxford Readings in Classical Studies: Lucretius. New York, NY: Oxford University Press. pp. 110-111.
- ↑ O'Keefe, Tim (2010). Epicureanism. University of California Press. pp. 158-159.
- ↑ 100,0 100,1 Rev. Roberts, Alexander; Donaldson, James, eds. (1871). «On the Anger of God. Chapter XIII». The works of Lactantius. Ante-Nicene Christian Library. Translations of the writings of the Fathers down to A.D. 325. Vol XXII II. Edinburgh: T. & T. Clark, George Street. p. 28. At the Internet Archive.
- ↑ 101,0 101,1 Lactantius. «Caput XIII». De Ira Dei (en latin). p. 121. At the Documenta Catholica Omnia.
- ↑ «Lucretius, De Rerum Natura, BOOK IV, line 823». www.perseus.tufts.edu. Consultado el 31 de octubre de 2022.
- ↑ 103,0 103,1 Sedley, David (2018). Zalta, Edward N., ed. Lucretius (Winter 2018 edición). Metaphysics Research Lab, Stanford University. Consultado el 8 de septiembre de 2021.
- ↑ Castellanos, Antonio Ruiz (16 de noviembre de 2015). «Lucrecio, "De rerum natura": Sentido y coherencia del prólogo». Cuadernos de Filología Clásica. Estudios Latinos 35 (2): 239. ISSN 1988-2343. doi:10.5209/rev_CFCL.2015.v35.n2.51098. Consultado el 29 de abril de 2020.
- ↑ Mark Joseph Larrimore, (2001), The Problem of Evil, pp. xix–xxi. Wiley-Blackwell
- ↑ Glei, Reinhold F. (1988). «Et invidus et inbecillus. Das angebliche Epikurfragment bei Laktanz, De ira dei 13, 20–21». Vigiliae Christianae 42: 47-58. doi:10.2307/1584470.
- ↑ Sextus Empiricus, Outlines of Pyrrhonism, 175: "those who firmly maintain that god exists will be forced into impiety; for if they say that he [God] takes care of everything, they will be saying that god is the cause of evils, while if they say that he takes care of some things only or even nothing, they will be forced to say that he is either malevolent or weak"
- ↑ McBrayer, Justin P.; Howard-Snyder, Daniel (2014). The Blackwell Companion to The Problem of Evil (en English). John Wiley & Sons. ISBN 978-1-118-60797-8.
- ↑ 109,00 109,01 109,02 109,03 109,04 109,05 109,06 109,07 109,08 109,09 109,10 Grafton, Anthony; Most, Glenn W.; Settis, Salvatore (25 de octubre de 2010). The Classical Tradition (en English). pp. 320–324: Harvard University Press. ISBN 9780674035720. Consultado el 20 de febrero de 2019.
- ↑ Gordon, Pamela (2012). The Invention and Gendering of Epicurus (en English). pp. 1-10: University of Michigan Press. ISBN 9780472118083. Consultado el 20 de febrero de 2019.
- ↑ 111,0 111,1 Witt, Norman Wentworth De (1 de enero de 1954). Epicurus and His Philosophy (en English). U of Minnesota Press. ISBN 9780816657452. Consultado el 20 de febrero de 2019.
- ↑ Diógenes Laercio, Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, X, Epicuro, 5.
- ↑ 113,0 113,1 «Fernando Rodríguez Genovés, Epicuro, la filosofía en el Jardín (1), El Catoblepas 133:7, 2013». nodulo.org. Consultado el 9 de mayo de 2020.
- ↑ 114,0 114,1 114,2 «LacusCurtius • Galen — On the Natural Faculties — Book I». penelope.uchicago.edu. Consultado el 13 de octubre de 2022.
- ↑ Lüderitz, B. (9 de marzo de 2010). «Hippocrates of Kos—the father of modern medicine». Clinical Research in Cardiology Supplements 5 (S1): 3-6. ISSN 1861-0706. doi:10.1007/s11789-010-0014-y. Consultado el 27 de mayo de 2019.
- ↑ Madvig, Johan Nicolai; Cicero, Marcus Tullius. Cicero, De Finibus Bonorum et Malorum. Cambridge University Press. pp. 338-341. ISBN 978-1-139-19757-1. Consultado el 24 de noviembre de 2019.
- ↑ «Epicureanism - The Epicurean school». Encyclopedia Britannica (en English). Consultado el 16 de octubre de 2019.
- ↑ Cossío, Manuel B.; Pijoán, José (1931). Summa artis, historia general del arte. Espasa-Calpe. p. 230. Consultado el 12 de julio de 2020.
- ↑ Jones, Howard (15 de octubre de 2013). Epicurean Tradition (en English). Routledge. ISBN 978-1-134-52334-4. Consultado el 12 de julio de 2020.
- ↑ Cicerón. «De Finibus I, 71.». www.thelatinlibrary.com. Consultado el 17 de julio de 2021.
- ↑ Elizabeth Rawson, Intellectual Life in the Late Roman Republic (Johns Hopkins University Press, 1985), p. 284.
- ↑ Sedley, David (10 de agosto de 2013). «Lucretius». En Zalta, Edward N, ed. Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2013 edición). Stanford, CA: Stanford University. Consultado el 26 de octubre de 2014.
- ↑ «Cartas a Lucilio - Carta 33 - Wikisource». es.wikisource.org. Consultado el 7 de octubre de 2022.
- ↑ «Seneca: References to Epicurus». NewEpicurean (en en-US). 27 de junio de 2010. Consultado el 2 de mayo de 2021.
- ↑ Séneca (2002) [1997]. Sobre la felicidad. EDAF. pp. 90-92. ISBN 84-414-0222-1.
- ↑ Séneca, Cartas a Lucilio, 90.35
- ↑ Grafton, Anthony; Most, Glenn W.; Settis, Salvatore (25 de octubre de 2010). The Classical Tradition (en English). pp. 320–324: Harvard University Press. ISBN 9780674035720. Consultado el 20 de febrero de 2019.
- ↑ Witt, Norman Wentworth De (1 de enero de 1954). Epicurus and His Philosophy (en English). U of Minnesota Press. ISBN 9780816657452. Consultado el 20 de febrero de 2019.
- ↑ 129,0 129,1 Sánchez, Javier Antolín (2003). El epicureísmo en el cristianismo primitivo. Universidad de Valladolid, Secretariado de Publicaciones e Intercambio editorial. ISBN 9788484482321. Consultado el 15 de mayo de 2019.
- ↑ Grafton, Anthony; Most, Glenn W.; Settis, Salvatore (25 de octubre de 2010). The Classical Tradition (en English). Harvard University Press. pp. 320-324. ISBN 9780674035720. Consultado el 20 de febrero de 2019.
- ↑ Gordon, Pamela (2012). The Invention and Gendering of Epicurus (en English). pp. 1-10: University of Michigan Press. ISBN 9780472118083. Consultado el 20 de febrero de 2019.
- ↑ «Epicureanism - The Epicurean school». Encyclopedia Britannica (en English). Consultado el 16 de octubre de 2019. «The extent to which Epicurus was still popular in the 1st century after Jesus is demonstrated by Seneca, who cited and defended him.»
- ↑ McBrayer, Justin P.; Howard-Snyder, Daniel (14 de enero de 2014). The Blackwell Companion to The Problem of Evil (en English). John Wiley & Sons. ISBN 9781118607978. Consultado el 19 de febrero de 2019.
- ↑ Mas, Salvador (2018). Epicuro, epicúreos y el epicureísmo en Roma (Primera edición edición). p. 236. ISBN 978-84-362-7366-3. OCLC 1054304628.
- ↑ «St. Paul and Epicurus, IV. GALATIANS. The Weak and Beggarly Elements by Norman Wentworth DeWitt (1876-1958)». epicurism.github.io. Consultado el 25 de septiembre de 2021.
- ↑ HARMON, A. M.: Lucian Volume IV. Loeb Classical Library. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1925, pág. 235.
- ↑ «Diogeniano Epicureo nell'Enciclopedia Treccani». www.treccani.it (en it-IT). Archivado desde el original el 11 de mayo de 2013. Consultado el 26 de noviembre de 2019.
- ↑ 138,0 138,1 «La venganza de Epicuro». Prodavinci. 22 de febrero de 2020. Consultado el 10 de septiembre de 2021.
- ↑ Reckford, K. J. Some studies in Horace's odes on love
- ↑ Herreros Tabernero, Elena (1998). «Las Geórgicas de Virgilio en la literatura española, p. 267». eprints.ucm.es. Consultado el 30 de abril de 2021.
- ↑ Bourne, Frank C. (1977). «Caesar the Epicurean». The Classical World 70 (7): 417-432. ISSN 0009-8418. doi:10.2307/4348711. Consultado el 27 de septiembre de 2021.
- ↑ Cf. Salustio, De Catilinae coniuratione , discurso de César: 51, 20 y respuesta de Catón: 52,13 ).
- ↑ Para un estudio de los epicúreos romanos activos en política, véaseArnaldo Momigliano, reseña deScience and Politics in the Ancient World por Benjamin Farrington (London 1939), en Journal of Roman Studies 31 (1941), pp. 151–157.
- ↑ Manuel Fernández, 2017, p. 97.
- ↑ «Epicureanism - The Epicurean school». Encyclopedia Britannica (en English). Consultado el 16 de octubre de 2019.
- ↑ Manuel Fernández, 2017, pp. 97-98.
- ↑ Gordon, Pamela (1996). Epicurus in Lycia: The Second-century World of Diogenes of Oenoanda (en English). University of Michigan Press. p. 56. ISBN 978-0-472-10461-1. Consultado el 25 de junio de 2022.
- ↑ Grafton, Anthony; Most, Glenn W.; Settis, Salvatore (25 de octubre de 2010). The Classical Tradition (en English). pp. 320–324: Harvard University Press. ISBN 9780674035720. Consultado el 20 de febrero de 2019.
- ↑ Coture, Jo (1 de junio de 2022). «What About a Flat Earth? Pierre Gassendi’s Reconstructions of Epicurus’s Atomic Motion and the Shape of the Earth». International Journal of the Classical Tradition (en English) 29 (2): 147-167. ISSN 1874-6292. doi:10.1007/s12138-021-00602-6. Consultado el 7 de octubre de 2022.
- ↑ 150,0 150,1 Onfray, Michel (25 de abril de 2014). «Epicuro, un remedio para la crisis». El País. ISSN 1134-6582. Consultado el 11 de septiembre de 2021.
- ↑ Quevedo, Francisco de, 1580-1645. (2008). Defensa de Epicuro contra la común opinión (2a. ed edición). Tecnos. ISBN 978-84-309-4641-9. OCLC 433697438. Consultado el 2 de marzo de 2020.
- ↑ de La Mettrie, Julien Offray. Système d’Épicure.
- ↑ «Julien Offray de La Mettrie Escucha». Encyclopaedia Herder.
- ↑ Wolfe, Charles T. (2009). Leddy, Neven, ed. A Happiness Fit for Organic Bodies: La Mettrie's Medical Epicureanism. Voltaire Foundation. pp. 69-83. Consultado el 12 de octubre de 2022.
- ↑ Kant, 2010, p. 615.
- ↑ Jefferson, Thomas; Ford, Paul Leicester (1892-99). The writings of Thomas Jefferson;. New York [etc.] : G.P. Putnam's Sons. Consultado el 25 de febrero de 2019.
- ↑ Varios días en Atenas. CreateSpace. 2015. Consultado el 6 de septiembre de 2019.
- ↑ «Welcome To Your Journey For "A Few Days In Athens"». A Few Days In Athens (en en-US). Consultado el 3 de agosto de 2020.
- ↑ Scarre, Geoffrey (1994/11). «Epicurus as a Forerunner of Utilitarianism». Utilitas (en English) 6 (2): 219-231. ISSN 1741-6183. doi:10.1017/S0953820800001606. Consultado el 23 de febrero de 2019.
- ↑ Gual, Carlos García; Méndez, Eduardo Acosta (1974). Etica de Epicuro: la génesis de una moral utilitaria. Barral. ISBN 9788421108017. Consultado el 15 de mayo de 2019.
- ↑ Mill, 2014, pp. 13, 29.
- ↑ «Hegel’s Lectures on the History of Philosophy Part One: Greek Philosophy. Section Two B. Epicurus.». www.marxists.org. Consultado el 25 de junio de 2022.
- ↑ Porter, James I. (1 de enero de 2020). «Epicurus in Nineteenth-Century Germany: Hegel Marx and Nietzsche». Oxford Handbook of Epicurus and Epicureanism, ed. P. Mitsis, OUP. Consultado el 25 de junio de 2022.
- ↑ EL MUNDO COMO VOLUNTAD Y REPRESENTACIÓN LIBRO TERCERO, Sección 38, p. 118. Traducción, introducción y notas de Pilar López de Santa María
- ↑ «Cómo entender la filosofía del arte de Arthur Schopenhauer». culturacolectiva.com. 28 de marzo de 2019. Consultado el 17 de febrero de 2021.
- ↑ Schopenhauer, Arthur (20 de abril de 2012). The World as Will and Representation (en English). Courier Corporation. p. 467-8. ISBN 978-0-486-13093-4. Consultado el 8 de enero de 2022.
- ↑ Frischer, Bernard (1982), The Sculpted Word: Epicureanism and Philosophical Recruitment in Ancient Greece, Berkeley, California: University of California Press. pp. 41-42
- ↑ Asmis, Elizabeth (2020). O'Rourke, Donncha, ed. A Tribute to a Hero: Marx’s Interpretation of Epicurus in his Dissertation. Cambridge University Press. pp. 241-258. ISBN 978-1-108-42196-6. Consultado el 25 de junio de 2022.
- ↑ Gordon, Dane R.; Suits, David B. (2003). Epicurus: His Continuing Influence and Contemporary Relevance (en English). RIT Cary Graphic Arts Press. ISBN 9780971345966. Consultado el 20 de febrero de 2019.
- ↑ Marx, 1988.
- ↑ «La diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la filosofía de la naturaleza de Epicuro». www.filosofia.org. Consultado el 4 de noviembre de 2019.
- ↑ «Epicuro». www.filosofia.org. Consultado el 12 de mayo de 2020.
- ↑ 173,0 173,1 Foster, John Bellamy (1 de marzo de 2000). Marx’s Ecology: Materialism and Nature (en English). NYU Press. p. 230. ISBN 978-1-58367-380-5. Consultado el 2 de julio de 2022.
- ↑ Fusaro, Diego (2018). Marx, Epicurus, and the Origins of Historical Materialism (en English). Pertinent Press. ISBN 978-1-912142-15-6. Consultado el 9 de noviembre de 2022.
- ↑ Nietzsche, Friedrich (1 de enero de 1996). Humano, demasiado humano: un libro para espíritus libres. Ediciones AKAL. pp. 209, 290. ISBN 978-84-460-0635-0. Consultado el 15 de julio de 2021.
- ↑ Milkowski, Marcin (1998). «IDYLLIC HEROISM: NIETZSCHE'S VIEW OF EPICURUS». Penn State University Press.
- ↑ «Epicurus For Today | Issue 117 | Philosophy Now». philosophynow.org. Consultado el 20 de septiembre de 2019.
- ↑ Rosenbaum, Stephen E. (1986). «How to Be Dead and Not Care: A Defense of Epicurus». American Philosophical Quarterly 23 (2): 217-225. ISSN 0003-0481. Consultado el 17 de septiembre de 2021.
- ↑ Burkhardt, Tim (2020). Death is Nothing! A Defense of Epicureanism (en English). Consultado el 17 de septiembre de 2021.
- ↑ Burkhardt, Tim (2020). «Epicureanism and the Wrongness of Killing». The Journal of Ethics 24 (2): 177-192. doi:10.1007/s10892-019-09317-y. Consultado el 17 de septiembre de 2021.
- ↑ «La `parresía` o “el discurso valiente”. De Michel Foucault a Judith Butler». www.elsaltodiario.com (en local). Consultado el 8 de febrero de 2024.
- ↑ von Mises, Ludwig. The Ultimate Foundation of Economic Science. Princeton, NJ: David Van Nostrand. – via Mises Institute. Available in other formats.
- ↑ Gonce, R. A. Natural Law and Ludwig von Mises' Praxeology and Economic Science. Chattanooga, TN: Southern Economic Association.
- ↑ Pigliucci, 2020, p. 118.
- ↑ «Sociedad de Amigos de Epicuro». Sociedad de Amigos de Epicuro. Consultado el 6 de septiembre de 2019.
- ↑ «EpicureanFriends.com: The Online Epicurean Philosophy User Group». Epicureanfriends.com (en English). Consultado el 27 de enero de 2020.
- ↑ 187,0 187,1 Berti, 2015, pp. 151-152.
- ↑ Prigogine, Ilya; Stengers, Isabelle (17 de agosto de 1997). The End of Certainty (en English). Simon and Schuster. ISBN 978-0-684-83705-5. Consultado el 17 de agosto de 2021.
- ↑ 189,0 189,1 «Problems of Atomic Motion in Epicurean Philosophy». horizonofreason.com. 17 de marzo de 2004. Consultado el 6 de febrero de 2024.
- ↑ Prigogine, Ilya; Stengers, Isabelle (17 de agosto de 1997). The End of Certainty (en English). Simon and Schuster. ISBN 978-0-684-83705-5. Consultado el 17 de agosto de 2021.
- ↑ Serres, Michel (1994). El nacimiento de la física en el texto de Lucrecio: caudales y turbulencias. Pre-Textos. ISBN 978-84-8191-016-2. Consultado el 21 de octubre de 2022.
- ↑ Carrier, Richard (22 de junio de 2004). «Predicting Modern Science: Epicurus vs. Mohammed » Internet Infidels». Internet Infidels (en en-US). Consultado el 21 de octubre de 2022.
- ↑ Mill, 2011, p. 61.
- ↑ O'Keefe, Tim (3 de mayo de 2003). Review of Epicurus and Democritean Ethics: An Archaeology of Ataraxia (en English). ISSN 1538-1617. Consultado el 18 de enero de 2024.
- ↑ Büchner, Georg (1982). LA MUERTE DE DANTON : UN DRAMA. Icaria Editorial. p. 77. ISBN 978-84-7426-077-9. Consultado el 20 de enero de 2024.
- ↑ Cyril Bailey, Epicurus: The Extant Remains, Oxford: Clarendon Press, 1926, p.131
- ↑ 197,0 197,1 Michael Symons, "Epicurus, the foodies’ philosopher", pp. 13-30, in Fritz Allhoff and Dave Monroe, eds, Food & Philosophy: Eat, think, and be merry, Malden (MA, USA): Blackwell Publishing, 2007
- ↑ Cicerón. De finibus, I, 19-20.
- ↑ Hardie, Philip R.; Prosperi, Valentina; Zucca, Diego (6 de julio de 2020). «Lucretius in Leibniz». Lucretius Poet and Philosopher (en English). Walter de Gruyter GmbH & Co KG. p. 294. ISBN 978-3-11-067348-7. Consultado el 15 de junio de 2022.
- ↑ Francis Bacon, Apothegms 280, The Works of Francis Bacon, Volume 1/Apophthegms
- ↑ Diogenes Laertius, Lives of the Eminent Philosophers Book IV, Chapter 6, section 45 http://www.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=Perseus%3Atext%3A1999.01.0258%3Abook%3D4%3Achapter%3D6
Bibliografía
Fuente primaria
Epicuro
- Epicuro (1994). Obras (Jufresa, Montserrat, trad.). Altaya. ISBN 8448701798.
- Epicuro (2018). El placer y la felicidad: Obras selectas. Editorial Verbum. ISBN 978-84-9074-780-3.
- García Gual, Carlos: Epicuro, Alianza Editorial, Madrid, 1985.
- Lledó, Emilio: El epicureísmo: una sabiduría del cuerpo, del gozo y de la amistad, Montesinos, Barcelona, 1984.
- Oyarzún, Pablo (1999). «EPICURO: CARTA A MENECEO». ONOMAZEIN. Archivado desde el original el 4 de abril de 2018.
- Caro, Sebastián (2008). «EPICURO: EPÍSTOLA A HERÓDOTO». ONOMAZEIN. Archivado desde el original el 14 de abril de 2017.
- Zaranka, J. (1962). MAXIMAS Y EXHORTACIONES. Bogota, Colombia: Revista IDEAS Y VALORES, Facultad de Filosofia y Letras Universidad Nacional. Archivado el 23 de febrero de 2019 en Wayback Machine.
- Alvarez, Alberto Enrique (2016). El Gnomologicum Vaticanum y la filosofía de Epicuro. Universidad Autónoma de Madrid.
Filodemo de Gadara
- Tsouna, Voula (2007). The Ethics of Philodemus (en English). Clarendon Press. ISBN 978-0-19-160880-3.
Diógenes Laercio
- Diógenes Laercio: Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, X (Epicuro).
- Texto español en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
- Texto griego en Wikisource
- Texto español en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
- Diógenes Laercio (2013). Vidas y opiniones de los filósofos ilustres (2ª ed edición). Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-7697-5. OCLC 864325953.
Lucrecio
- Lucrecio: De rerum natura. De la naturaleza, Editorial Acantilado, Barcelona, 2012.
Séneca
- Saldívar, Dasso; Bofill i Ferro, Jaume (2018). Cartas a Lucilio : epístolas escogidas (1ª ed edición). Ariel. ISBN 978-84-344-2572-9. OCLC 1030723556.
- Roca, Ismael (1986). Epístolas morales a Lucilio. Editorial Gredos. ISBN 84-249-1033-8. OCLC 17641869. Archivado desde el original el 3 de septiembre de 2021. Consultado el 9 de septiembre de 2021.
- Texto español en Wikisource.
Cicerón
- Cicerón (2004). Debates en Túsculo. Ediciones AKAL. ISBN 978-84-460-2258-9.
- Cicerón (1987). Del supremo bien y del supremo mal. Madrid: Gredos. ISBN 84-249-1092-3. OCLC 318315837.
Plutarco
- PLUTARCO: Moralia.
- XIV, 75: Sobre la imposibilidad de vivir placenteramente según Epicuro (Ότι ουδέ ηδέως ζην έστιν κατ’ Επίκουρον - Non posse suaviter vivi secundum Epicurum).
- Texto, en el sitio del Proyecto Perseus, de la traducción inglesa corregida y editada por William W. Goodwin, y publicada en 1874; en la parte superior derecha se hallan los rótulos activos focus (para cambiar al texto griego fijado por Gregorius N. Bernardakis en 1895) y load (para obtener el texto bilingüe).
- XIV, 76: Contra Colotes (Προς Κωλώτην - Adversus Colotem).
- Texto, en el Proyecto Perseus, de la trad. inglesa corregida y editada por Goodwin, y publicada en 1874; en la parte superior derecha se hallan los rótulos activos focus (para cambiar al texto griego fijado por Bernardakis en 1895) y load (para obtener el texto bilingüe).
- Colotes de Lámpsaco (Κολώτης Λαμψακηνός, Kolōtēs Lampsakēnos; ca. 320 - después del 268 a. C.): uno de los discípulos más conocidos de Epicuro.
- William W. Goodwin (William Watson Goodwin, 1831 - 1912): clasicista estadounidense, profesor de griego de la Universidad de Harvard.
- Gregorius N. Bernardakis (Gregorios N. Bernardakis: Γρηγόριος Ν. Βερναρδάκης; translit.: Grigorios N. Vernardakis; neolatín: Gregorius N. Bernardakis; 1848 - 1925): filólogo y paleógrafo griego.
- Colotes de Lámpsaco (Κολώτης Λαμψακηνός, Kolōtēs Lampsakēnos; ca. 320 - después del 268 a. C.): uno de los discípulos más conocidos de Epicuro.
- Texto, en el Proyecto Perseus, de la trad. inglesa corregida y editada por Goodwin, y publicada en 1874; en la parte superior derecha se hallan los rótulos activos focus (para cambiar al texto griego fijado por Bernardakis en 1895) y load (para obtener el texto bilingüe).
- XIV, 75: Sobre la imposibilidad de vivir placenteramente según Epicuro (Ότι ουδέ ηδέως ζην έστιν κατ’ Επίκουρον - Non posse suaviter vivi secundum Epicurum).
- Obras morales y de costumbres (Moralia). Obra completa. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-1601-5
- Volumen XII: Tratados antiepicúreos: «Contra Colotes», «Sobre la imposibilidad de vivir placenteramente según Epicuro» y «De si está bien dicho lo de “vive ocultamente”». 2004. ISBN 978-84-249-2714-1.
Fuente adicional
- Aguilera, Concha; Martul, Carmen (1988). «EL EPICUREISMO 99. La canónica». Historia del pensamiento 1. Sarpe. p. 250. ISBN 84-7700-149-9. OCLC 804679831.
- Amicus, Cassius (2010). Ante Oculos - Epicurus and the Evidence-Based Life (en English). Cassius Amicus. ISBN 978-0-557-82273-7.
- Amicus, Cassius (2010). Lion of Epicurus - Lucian and His Epicurean Passages (en English). Cassius Amicus. ISBN 978-1-4580-8275-6.
- Amicus, Cassius (2011). The Doctrines of Epicurus - Annotated (en English). Cassius Amicus. ISBN 978-1-4659-4119-0.
- Amicus, Cassius (2011). The Tripod of Truth - An Introduction to the Book that Fell from the Heavens (en English). Cassius Amicus. ISBN 978-1-4581-1163-0.
- Arrighetti, Graziano (1978). «Epicuro y su escuela». La filosofía griega II (6ª edición). Madrid. ISBN 84-323-0014-4.
- Asmis, Elizabeth (1984). Epicurus' Scientific Method (en English). Cornell University Press. ISBN 978-0-8014-1465-7.
- Berti, Gabriela (2015). Epicuro: el objetivo supremo de la filosofía es conseguir la felicidad. RBA. ISBN 9788447383221. OCLC 943667759.
- Camps, Montserrat; Mestre, Francesca (2007). Obras (42). Madrid: Biblioteca Gredos. ISBN 9788447353057.
- Catapa, Alfonso (2019). Sobre el placer y la naturaleza (1ª edición edición). ISBN 978-84-17134-77-8. OCLC 1129286170.
- Crespo, Hiram (2014). Tending the Epicurean Garden. ISBN 978-0931779534.
- Dane R. Gordon and David B. Suits (2003). Epicurus. His Continuing Influence and Contemporary Relevance, Rochester, N.Y.: RIT Cary Graphic Arts Press.
- DeWitt, Norman Wentworth (1954). Epicurus and His Philosophy (en English). U of Minnesota Press. ISBN 978-0-8166-5745-2.
- Plantilla:Cita DEHA
- Farrington, Benjamín (1968). La rebelión de Epicuro (José Cano Vázquez, trad.) (3ª edición). Barcelona: Ediciones de Cultura Popular.
- García Gual, Carlos (2002). Epicuro. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 9788420640945.
- García Gual, Carlos (1970). «Epicuro, el liberador». Estudios clásicos 14 (61).
- García Gual, Carlos (1982). «Epicuro hoy». Cuadernos de la Fundación Pastor (29).
- García Gual, Carlos; Ímaz, María Jesús (2008). La filosofía helenística: éticas y sistemas. Madrid: Síntesis. ISBN 9788497565301.
- Hickson, Michael W. (2014). McBrayer, Justin P.; Howard-Snyder, Daniel, ed. The Blackwell Companion to The Problem of Evil (en English). pp. 26-27. ISBN 978-1-118-60797-8.
- Holmes, Brooke & Shearin, W. H. (2012) Dynamic Reading: Studies in the Reception of Epicureanism, New York: Oxford University Press.
- Hutchinson, D. S. (Introduction) (1994). The Epicurus Reader: Selected Writings and Testimonia. Cambridge: Hackett.
- Jones, Howard (1989). The Epicurean Tradition, New York: Routledge.
- Kant, Immanuel (2010). Crítica de la razón pura (Pedro Ribas, trad.). Madrid: Gredos.
- Lengrand, Henri: Epicuro y el epicureísmo (Épicure et l'épicurisme, 1906). Ed. Bloud.
- Lledó, Emilio; García Gual, Carlos (2013). Filosofía para la felicidad (1. ed edición). Errata Naturae. ISBN 978-84-15217-55-8. OCLC 861592152.
- Lledó, Emilio (2003). El epicureísmo (2ª edición). Madrid: Taurus. ISBN 9788430615582.
- Long, A.A. & Sedley, D.N. (1987) The Hellenistic Philosophers Volume 1, Cambridge: Cambridge University Press. (ISBN 0-521-27556-3)
- Long, Roderick (2008). «Epicureanism». En Hamowy, Ronald, ed. The Encyclopedia of Libertarianism. Thousand Oaks, CA: SAGE; Cato Institute. p. 153. ISBN 978-1-4129-6580-4. LCCN 2008009151. OCLC 750831024. doi:10.4135/9781412965811.n95.
- Manuel Fernández, Lorenzo (2017). Pensar con las manos. Lulu.com. ISBN 978-0-244-30556-7.
- Martin Ferguson Smith (ed.) (1993), Diogenes of Oinoanda. The Epicurean inscription, edited with introduction, translation, and notes, Naples: Bibliopolis.
- Martin Ferguson Smith (2003) Supplement to Diogenes of Oinoanda. The Epicurean Inscription, Naples: Bibliopolis.
- Marx, Karl (1988). Escritos sobre Epicuro (1839-1841). Barcelona: Crítica.
- Marx, Karl (2021). Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro. Greenbooks editore. ISBN 979-12-5971-035-2.
- Mas, Salvador (2018). Epicuro, epicúreos y el epicureísmo en Roma (Primera edición edición). ISBN 978-84-362-7366-3. OCLC 1054304628.
- Mejía Buitrago, Diana. “La concepción de la muerte en Epicuro.” scielo.org, julio-diciembre de 2012, http://www.scielo.org.co/pdf/esupb/v20n45/v20n45a11.pdf.
- Mill, John Stuart; Guisán, Esperanza (2014). El utilitarismo (3ª ed edición). Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-8432-1. OCLC 879368491.
- Mitsis, Phillip (2020). Oxford Handbook of Epicurus and Epicureanism (en English). Oxford University Press. ISBN 978-0-19-974421-3.
- Mondolfo, Rodolfo (1997). «La ética de Epicuro y la conciencia moral». La conciencia moral de Homero a Democrito y Epicuro. Buenos Aires: EUDEBA SEM. ISBN 9789502306612.
- Neven Leddy and Avi S. Lifschitz (2009). Epicurus in the Enlightenment, Oxford: Voltaire Foundation.
- O'Keefe, Tim (2005). Epicurus on Freedom (en English). Cambridge University Press. ISBN 978-0-521-84696-7.
- Ortega, Fernando (2015). EPICURO: Cartas y sentencias, seguido CICERÓN: La filosofía de Epicuro. José J. de Olañeta, Editor. ISBN 978-84-9716-909-7. OCLC 913121425.
- Pigliucci, Massimo; Cleary, Skye; Kaufman, Daniel (2020). How to Live a Good Life: A Guide to Choosing Your Personal Philosophy (en English). Knopf Doubleday Publishing Group. ISBN 978-0-525-56615-1.
- Strodach, George K. (2012). The Art of Happiness (en English). Penguin. ISBN 978-1-101-60865-4.
- Warren, James (2009). The Cambridge Companion to Epicureanism (en English). Cambridge: Cambridge University Press. ISBN 9780521873475.
- Wilson, Catherine (2020). Cómo ser un epicúreo: Una filosofía para la vida moderna. Grupo Planeta. ISBN 978-84-344-3199-7.
- Wilson, Catherine (2008). Epicureanism at the Origins of Modernity, New York: Oxford University Press, .
- Zeller, Eduard; Reichel, Oswald J. (1892) The Stoics, Epicureans and Sceptics, Longmans, Green, and Co.
Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Epicureísmo.
Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Epicure%C3%ADsmo.
Wikcionario tiene noticias relacionadas con Epicure%C3%ADsmo.
Varios autores (1910-1911). «Epicurus». En Chisholm, Hugh, ed. Encyclopædia Britannica. A Dictionary of Arts, Sciences, Literature, and General information (en inglés) (11.ª edición). Encyclopædia Britannica, Inc.; actualmente en dominio público.- Epicureanism en la Enciclopedia Británica (en inglés)
- Lozano Vásquez, Andrea: Epicureísmo, en Philosophica: Enciclopedia filosófica online
- Textos griegos en el sitio de la Bibliotheca Augustana (Augsburgo).
- Epicuro, o el hedonismo inteligente, en Filosofía&Co
- Epicurus.info: Epicurean Philosophy Online (en inglés)
- Sociedad de Amigos de Epicuro
- Epicurus Wiki (en inglés)