| Contenidos de Wikipedia en español bajo licencia CC BY-SA 4.0 ⇔ Mapas de OpenStreetMap bajo licencia ODbL |
España durante la Invasión Napoleónica
| Reino de España | |||||||||||||||||||||||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Ocupación francesa | |||||||||||||||||||||||||||||||
| 1808-1814 | |||||||||||||||||||||||||||||||
|
Archivo:Iberian Peninsula 1811 with locations-es.svg La península ibérica en 1811.
| |||||||||||||||||||||||||||||||
| Capital | Madrid | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Entidad | Ocupación francesa | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Período histórico | Guerras napoleónicas | ||||||||||||||||||||||||||||||
| • 5 de mayo de 1808 | Invasión a traición | ||||||||||||||||||||||||||||||
| • 11 de diciembre de 1813 | Tratado de Valençay | ||||||||||||||||||||||||||||||
| • 22 de marzo de 1814 | Restauración de Fernando VII | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Forma de gobierno | Ocupación militar | ||||||||||||||||||||||||||||||
| |||||||||||||||||||||||||||||||
El período de la Invasión Napoleónica de España comprende desde los ataques y ocupaciones a traicion del "aliado" ejército francés en territorio español, seguidos por las Abdicaciones de Bayona, en las que Carlos IV y Fernando VII se ven obligados a abdicar la Corona de España en favor de Napoleón Bonaparte en 1808, hasta la restauración de Fernando VII en 1814.
Durante esos años, el Emperador de los franceses impuso a su hermano José como rey de España, que intentó mantener la Monarquía Española como un Estado satélite al servicio de los intereses del Primer Imperio Francés. Al tiempo, las autoridades españolas contrarias a los franceses declararon a Fernando VII como legítimo rey y establecieron Juntas Locales y, más tarde, una Junta Suprema Central, con las que organizar la lucha contra los ejércitos napoleónicos.
Invasión Napoleónica de España

Tras la abdicación de Carlos IV y el motín de Aranjuez, el ejército francés estaba establecido en varias ciudades españolas, a la espera de la invasión de Portugal. En un acto de traición sin precedentes, el ejército francés se volvió contra sus aliados españoles, y aprovechando el Tratado de Fontainebleau, por el que se estipulaba la invasión militar conjunta franco-española de Portugal aliada del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y se permitía para ello el paso de las tropas francesas por territorio español, procedieron a invadir el territorio español.
En una rocambolesca operación para tratar de justificar la traición, Napoleón fuerza a Fernando VII a devolver la corona a Carlos IV, quien a su vez se la cede a Bonaparte, quien a su vez se la cede a su propio hermano, y le proclama Rey de España. Los franceses eran ya vistos como ejército de ocupación contrario al Rey Fernando VII. Tras las masacres del 2 de mayo en Madrid, por todo el país se extendió una ola de proclamas de indignación y llamamientos públicos a la insurrección armada que desembocaron en el alzamiento generalizado contra los invasores franceses.
La revolución institucional
La Junta de Gobierno y el Consejo de Castilla, instrumentos ahora de la política napoleónica, perdieron autoridad fuera de los núcleos controlados, el nombramiento de Murat como lugarteniente general del reino. Las instrucciones que Fernando VII hizo llegar para que encabezaran la resistencia fueron desobedecidas. Resurgieron viejas instituciones regionales, como las Cortes de Aragón o la Junta General del Principado de Asturias, mientras en otros lugares se creaban Juntas Supremas para cubrir el vacío de poder y dirigir la lucha contra los imperiales que buscaban asegurar la continuidad del Antiguo Régimen. Las diversas Juntas Provinciales fueron estableciendo mecanismos de coordinación. En las capitales se constituyeron Juntas Supremas que subordinaban a las provinciales. El Consejo de Castilla intentó constituir una Junta Suprema Central. El 25 de septiembre de 1808, se constituyó en Aranjuez la Junta Suprema y Gubernativa del Reino.
La ocupación francesa
Murat estableció un plan de conquista en dos grandes ejércitos contra los núcleos de resistencia fernandina y aseguró la ruta entre Vitoria y Madrid; Zaragoza, Gerona y Valencia fueron asediadas y el ejército enviado a Andalucía tomó Córdoba y la saqueó. Cuando regresaban hacia Madrid les salió al paso el ejército del general Castaños el cual les infligió la derrota en Bailén el 22 de julio. Los franceses tuvieron que levantar los asedios y el rey José abandonó la capital para refugiarse en Vitoria. Esta victoria animó la resistencia contra Francia en varios países y en el otoño de 1808, el emperador entró en España y saqueó Burgos, derrotó los ejércitos y entró en Madrid el 2 de diciembre, por lo que José I regresó a la capital. Mientras, entró en España procedente de Portugal un ejército británico que fue obligado a retirarse a Galicia. A comienzos de 1810 la ofensiva imperial llegó hasta las proximidades de Lisboa, pero fue detenida en la línea fortificada tras la que estaban las fuerzas británicas, portuguesas y españolas.
La invasión napoléonica
Conforme se extendió la revuelta contra la ocupación, muchos de los que cooperaron al principio con la dinastía de Bonaparte abandonaron sus filas. Junto al Rey de Copas permanecieron algunos españoles, que fueron conocidos como los afrancesados. Entre ellos estaban Francisco Cabarrús, antiguo responsable de finanzas, Mariano de Urquijo, Secretario de Estado, Leandro Fernández de Moratín, Juan Antonio Llorente Alberto Lista, o Fernando Sor. Al final de la contienda, cuando las tropas imperiales huyeron a Francia perseguidas por el ejército español hasta Tolosa, partieron con ellas muchos de estos afrancesados temerosos de represalias por parte de la población española.
Las Cortes de Cádiz

En 1810, la Junta Central tuvo que trasladarse de Sevilla a Cádiz para escapar del avance francés. Sus miembros la disolvieron y traspasaron sus poderes a un Consejo de Regencia. Los cinco regentes convocaron la reunión de las Cortes en Cádiz.
En 1809, la Junta central había marcado un punto de ruptura con el régimen centralista borbónico respecto a la soberanía de América al otorgar representación soberana a los pueblos americanos en la real orden de 22 de enero 1809.[1] Las Juntas americanas reasumieron su legitimidad no de la "Vacatio regis", considerada ilegítima, sino de las leyes de las Siete Partidas, que les reconocían "el derecho a constituirse en junta".
La Constitución de 1812
Las Cortes abrieron sus sesiones en septiembre de 1810 en la Isla de León. Las componían 97 diputados (serían 223 en 1813 en Madrid) 47 eran suplentes de entre los residentes en Cádiz, aprobaban un decreto por el que manifestaban representar a la Nación española y se declaraban legítimamente constituidos en Cortes generales y extraordinarias, en las que residía la soberanía nacional. Juraban como rey a Fernando VII anulando las ilegítimas Abdicaciones de Bayona, asumían en exclusiva la competencia legislativa y encomendaban la ejecutiva a la Regencia, dando cuenta esta a las Cortes.
La Asamblea Extraordinaria subordinaba el poder ejecutivo al legislativo, estableciendo así el principio parlamentarista a partir de la división de poderes. Antes de redactar la Constitución, las Cortes aprobaron el Decreto de libertad de imprenta, abrió a los bandos políticos la posibilidad de exponer sus posiciones ante el tema de la Constitución e influir en la opinión pública. El proyecto sobre el que se basó la Constitución fue encomendado a una Comisión parlamentaria, redactada por uno de sus miembros y promulgada el 19 de marzo. Constaba de 384 artículos, 10 títulos y proclamaba la soberanía de la Nación española, unión de individuos, ciudadanos justos y benéficos y la religión católica oficial del Estado. Establecía una Monarquía parlamentaria con unas Cortes unicamerales, se sentaba la división de poderes, marcaba preponderancia del Legislativo sobre el Ejecutivo y se garantizaba así la independencia de los Tribunales. La Constitución terminaba con el orden estamental y con la monarquía absoluta. Era el instrumento fundamental para la construcción de un Estado que reflejara la nueva realidad nacional surgida de la larga contienda.
El desarrollo legislativo
Tras la aprobación de la Constitución, las Cortes continuaron sus sesiones con carácter extraordinario hasta septiembre de 1813, al retorno de Fernando, se transformaron en Cortes ordinarias. La Cámara legisló una serie de reformas sociales y económicas:
- Ley de señoríos, abolía los vínculos jurídicos que pervivían en el régimen señorial e incorporaba legalmente los señoríos jurisdiccionales, si se mantendrían como propiedad privada. Las Cortes validaron la desamortización eclesiástica de José I y suprimieron la Inquisición.
- En el terreno económico: declararon libertad de cultivo, venta y transporte de productos agrícolas, o la autorización para vallar sus fincas. Los diputados suprimieron el Concejo de Mesta. La Industria se legisló con libertad para crear empresas y contratar trabajadores (desaparecen gremios). La Hacienda no prosperó pero las Cortes apuntaron líneas de actuación futura del liberalismo; sustitución de las contribuciones indirectas o impuestos directos, supresión de las aduanas y cargas fiscales al comercio interior. El campesinado sin tierra y el proletariado industrial, sufrieron las consecuencias negativas del proceso de liberalización.
La victoria aliada

Conforme los franceses iban controlando las zonas surgía otra forma de resistencia, las partidas guerrilleras, una táctica bélica muy eficaz, que ejerció un considerable desgaste en el ejército francés y sostuvo la moral de la población en las regiones ocupadas. Animada por gran mayoría del clero, convirtieron la resistencia en una cruzada religiosa y patriótica que contribuyó a que se consolidara un nacionalismo español vinculado a un ideal unitario de Estado y de comunidad cultural.
El inicio de la campaña de Rusia contribuyó a que los franceses tuvieran que huir de Andalucía, gran parte de Castilla la Vieja. También tuvieron que huir precipitadamente de Madrid en marzo de 1813. La ofensiva aliada se intensificó y culminó en la Batalla de Vitoria, que supuso el principio del fin de la ocupación francesa.
Véase también
Referencias
- ↑ Guerra, François-Xavier. Las revoluciones hispánicas: independencias americanas y liberalismo español. 1995. Madrid.
Bibliografía
- Jean-René Aymes, L’Espagne contre Napoléon. La guerre d’indépendance espagnole 1808-1814, Paris, Nouveau Monde éditions, fondation Napoléon, 2003.
- W.F.P. Napier, Histoire de la Guerre de la Péninsule 1807-1814, Volume 1, relié, carte en couleur hors texte, Éditions Champ Libre, Paris, 1983. Traduit de l'anglais par le général Mathieu Dumas.
Enlaces externos
Wikilibros alberga un libro o manual sobre Historia de España Contemporánea/La crisis del Antiguo Régimen.- Napoleón y España
- La invasión Napoleónica a España
| Predecesor: Reformismo borbónico |
Períodos de la historia de España España durante la Invasión Napoleónica |
Sucesor: Restauración absolutista |